Estudios en Agapanto (Agapanthus africanus (L.) Hoffmgg.): Efecto del tamaño del propágulo en el desarrollo vegetativo y floral de la planta; conservación postcosecha de sus flores



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4.2. Ensayo de postcosecha


En este punto se presentan y discuten los resultados de parámetros de postcosecha.

CUADRO 11. Parámetros de postcosecha medidos en varas de agapanto conservadas durante diez días en dos tipos de solución.



Parámetros

Tipos de solución preservante

Consumo de líquido de las varas

(mL)

Diferencia de peso de las varas

(g)

pH


Número de flores individuales abiertas

(N°)

Número de

flores individuales perdidas

(N°)

Número de flores individuales senescentes

(N°)

Agua destilada

Po.



18

-2

4,26 a

4

7

5



Pt.


3,89 a

1,25 b

-

1,90 b

2,05 a

2,16 a

Solución preservante especial

Po.



18

10

4,06 b

9

3

10



Pt.


3,89 a

3,42 a

-

2,59 a

1,29 b

2,94 a


4.2.1. Consumo de líquido de las varas


En el Cuadro 11 se puede apreciar que no hubo efecto del tipo de solución utilizada en postcosecha, en el consumo de agua destilada o solución por parte de las varas. Esto podría explicarse de la siguiente manera: si bien la hidroxiquinolina reduce el bloqueo fisiológico de los haces vasculares facilitando el consumo (ZENTMEYER, 1943; HALEVY y MAYAK, 1981), el azúcar que contiene la solución, provocaría el cierre de los estomas, disminuyendo la gradiente hídrica inhibiendo el consumo (MAROUSKY, 1973; STODDARD y MILLER, 1962). La solución preservante contiene ambos elementos, por lo tanto, se habría llegado a un equilibrio, no existiendo diferencia entre el consumo de las varas conservadas en solución con el consumo de las conservadas en agua. Sin embargo, este resultado difiere a los obtenidos por BRAVDO et al. (1974), en rosa, MAROUSKY (1969) y SEEMANN y HUBER (1995), en gladiolo, quienes midieron mayor consumo en las varas conservadas en agua destilada.

4.2.2. Peso de las varas antes y después del estudio de postcosecha


Si se observa el Cuadro 11 y la Figura 6, se aprecia que el tipo de solución utilizada en postcosecha produjo la siguiente variación en el peso de las varas: las varas conservadas en agua destilada disminuyeron en un 4% su peso original, en cambio, las varas conservadas en la solución preservante aumentaron en un 15% su peso original. Este resultado es similar a lo encontrado por SEEMANN y HUBER (1995), en gladiolo, y podría explicarse de la siguiente manera: El azúcar que contiene la solución preservante provoca el cierre de los estomas, evitando la pérdida de agua por transpiración, y la hidroxiquinolina presente reduce el bloqueo fisiológico de los haces vasculares facilitando la circulación (ZENTMEYER, 1943; ROGERS, 1973 y HALEVY y MAYAK, 1981).

FIGURA 6. Efecto del tipo de solución utilizada en postcosecha en el peso de las varas florales.




4.2.3. pH del agua y de la solución


Habiendo igualado en el primer día de conservación el pH de ambos medios, se puede observar en el Cuadro 11 y en la Figura 7, que el tipo de solución utilizada en postcosecha produjo el siguiente efecto en el pH registrado en los medios a lo largo del estudio: al quinto y décimo día, el pH del agua destilada resultó ser un 6% y un 8%, mayor, respectivamente, que el pH de la solución preservante. Este resultado se debería a que en el agua destilada habría un mayor crecimiento de microorganismos que en la solución preservante, debido a la acidificación de ésta por la presencia de hidroxiquinolina (ROGERS, 1962; LARSEN y SCHOLES, 1966; MAROUSKY, 1972 y ZAGORY y REID, 1986).

FIGURA 7. Efecto del tipo de solución utilizada en postcosecha sobre el pH de los medios de conservación.




4.2.4. Número de flores individuales abiertas


En el Cuadro 11 y en la Figura 8 se observa que el efecto del tipo de solución utilizado en postcosecha en la apertura floral de las umbelas fue el siguiente: las umbelas conservadas en solución preservante presentaron una mayor apertura floral que las umbelas conservadas en agua destilada, excepto en la segunda medición, es decir, al quinto día de conservación, en el cual no hubo diferencias. Al tercer, octavo y décimo día de conservación, las umbelas conservadas en solución presentaron respectivamente, un 25%, 56% y 71% más de apertura floral que las conservadas en agua destilada. Este resultado confirma lo postulado por HALEVY y MAYAK (1981) y VAN DER MERWE et al. (1986), en relación a la necesidad de utilizar siempre en postcosecha una solución preservante que contenga azúcar, a fin de proveer la energía necesaria para continuar el desarrollo y estimular apertura floral.

FIGURA 8. Efecto del tipo de solución sobre la apertura floral de las umbelas por día de medición.



El octavo día de conservación, aparece como el día de máxima apertura floral para ambos tratamientos. En este día, de un total promedio de 69 flores individuales determinado para la umbela de agapanto, en las umbelas conservadas en solución preservante abrió un 26% de las flores individuales

(18 flores), y en las umbelas conservadas en agua destilada sólo lo hizo un 12% (8 flores).

En este estudio se confirmó lo citado por RIVERA et al. (1991), en relación a que a lo largo de la conservación postcosecha, las flores individuales que se mantienen unidas a la umbela nunca se abren todas. En la umbelas conservadas en solución preservante, un 64% de las flores individuales permanecieron cerradas hasta la senescencia, lo cual sugiere que sería interesante realizar un estudio a futuro con diferentes concentraciones de azúcar, a fin de obtener una solución final que mejore la apertura floral.


4.2.5. Número de flores individuales perdidas.


Durante la conservación postcosecha existió pérdida de flores individuales en las umbelas, sobretodo de botones, tal como lo señala RIVERA (1991), empezando después del tercer día de conservación.

FIGURA 9. Efecto del tipo de conservación en el número de flores perdidas por día de medición.



En el Cuadro 11 y en la Figura 9, se observa que la pérdida de flores individuales siempre fué mayor en las umbelas conservadas en agua destilada, perdiendo éstas un 50%, 10% y 48% más de flores que las umbelas conservadas en la solución preservante, al quinto, octavo y décimo día de conservación, respectivamente. Esto se habría debido al contenido de azúcar presente en la solución, gracias al cual, se habría producido una fuerte unión de cada flor individual a su pedicelo, corroborando lo indicado por PERTWEE (1999).

Se estableció como criterio de desecho de una umbela floral, no importando qué tratamiento de conservación se le haya dado, un nivel de pérdida de flores sobre un 15%, es decir, de un total promedio de 69 flores individuales por umbela, llegar a registrar una pérdida sobre 10 flores, o en su defecto, la aparición de la senescencia3.

3 SEEMANN, P. 2002. Ing. Agr., Dr. rer, hort. Profesor del Instituto de Producción y Sanidad Vegetal, Facultad de Ciencias Agrarias, Universidad Austral de Chile, comunicación personal.

Al octavo día de conservación (ver Figura 9), se observó que las umbelas conservadas en agua perdieron diez flores, constituyendo un 15% del total (69 flores), por lo tanto, su vida en el florero fue de ocho días. Esta duración supera en un día a la citada por TARRAGON LANE (2002).

En cambio, en las umbelas conservadas en solución preservante, al octavo día de conservación, se perdió en promedio sólo una flor, constituyendo sólo un 3% de pérdida floral, llegando recién a superar el 15% de pérdida al décimo día de conservación, coincidiendo con lo señalado por OKLAHOMA COMPANY (2002), lo que constituye un avance en la conservación postcosecha de esta especie.

4.2.6. Número de flores individuales senescentes.


Como se observa en el Cuadro 11, el tipo de solución utilizada en postcosecha no tuvo efecto en el número de flores senescentes. Las flores individuales senescentes se presentaron al décimo día de conservación.

En las umbelas conservadas en solución preservante, el nivel de pérdida de flores individuales que determina desecho, coincidió con la aparición de la senescencia, estableciéndose por esto, una duración de diez días. Esto coincide con la duración señalada por RIVERA et al. (1991).




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