Estado Civil



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III. LAS TRAYECTORIAS POLÍTICAS DE LOS LEGISLADORES Y LEGISLADORAS NACIONALES

El estudio de las trayectorias políticas de los y las legisladoras argentinas constituye un aspecto de interés analítico para la presente investigación por dos razones principales. En primer término, desde la óptica de la selección de candidatos, dichas trayectorias podrían reflejar atributos y antecedentes relevantes para acceder a un mandato legislativo nacional. En segundo lugar, de acuerdo a los aportes de la literatura sobre género e instituciones (Acker 1990) el estudio de los antecedentes de parlamentarios y parlamentarias cobraría interés dado su potencial impacto en la dinámica de las organizaciones políticas. Desde esta perspectiva, la incorporación de más mujeres en ámbitos institucionales históricamente masculinos podría redundar en la inclusión de nuevos temas y en el desarrollo de modalidades novedosas de interacción entre sus integrantes. En este sentido, si las parlamentarias presentaran trayectorias propias y disímiles respecto de las de sus pares masculinos, podrían promover la inclusión de nuevas perspectivas en la agenda legislativa, así como prácticas de trabajo innovadoras en el seno del Congreso argentino56.

A los efectos de contar con una definición conceptual y operacional de la noción de trayectorias, adecuada al trazado de perfiles políticos desagregados según género, en esta investigación se han establecido cuatro categorías básicas: a) la militancia o participación previa de los y las legisladoras en organizaciones no gubernamentales o de la sociedad civil; b) el ejercicio de cargos partidarios; c) las funciones de conducción ejecutadas en el ámbito de la administración pública; y d) el desempeño de cargos electivos, ya fuesen estos ejecutivos o legislativos, en distintos niveles. La conceptualización aquí empleada guarda relación con la utilizada por Cordero (2006) en su análisis sobre la composición social del Congreso chileno. Según este autor, las carreras políticas podrían definirse como el conjunto de competencias que conducen al desempeño de posiciones de poder y representación, que surgen como “el resultado de una trayectoria que se va cimentando en diversos espacios sociales que son, per se, germen de carreras políticas” (Ibíd. 2006: 25).

Con la finalidad de reconstruir y comparar las trayectorias de las y los legisladores argentinos, se optó por un abordaje teórico-metodológico capaz de combinar aspectos concernientes a las representaciones que tienen los actores sobre sus propias experiencias en la política y en otras actividades públicas -indagados en forma cualitativa mediante la realización de entrevistas en profundidad- con datos analizados estadísticamente, correspondientes al conjunto de las y los parlamentarios que ejercieron mandatos en ambas Cámaras del Congreso de la Nación en los períodos legislativos 2003/2005 y 2005/200757.



Como se observará a continuación, el conjunto de los y las legisladoras nacionales considerados en la investigación exhibe, en términos generales, una larga historia de participación política. No obstante ello, sus experiencias previas son muy diversas entre sí y no se observa la existencia de un camino único y singular que haya sido recorrido como requisito para acceder a una banca en el Congreso nacional, tal como lo sugieren los testimonios del siguiente cuadro.


Testimonios ilustrativos sobre las trayectorias
de legisladores y legisladoras



Legisladoras

“Fui directora general de administración de personal en mi provincia, fui convencional constituyente, fui congresal provincial, desempeñé cargos partidarios, fui congresal nacional, consejera nacional, consejera provincial y, desde hace 9 años, soy vicepresidente segundo de mi partido” (F5, MPN).

“He sido presidente del Comité [de mi provincial] y he ocupado cargos en el Comité Provincial, que es el máximo órgano partidario en la provincia... durante dos períodos. En cargos ejecutivos he sido delegada de la Caja de Jubilación de la Provincia [...] y luego he sido Presidente del Consejo Deliberante en por 4 años, he sido dos años diputada provincial y 4 años senadora provincial” (F4, UCR).

“En ONG sí, fui muchas veces secretaria (…), después llegué a ser hasta presidenta de esa ONG que no era mía. Hoy tengo mi ONG con otras características, con otros objetivos también, hoy es mucho más social esa ONG que tengo (...) En cuanto a ejecutivos, sí, fui Secretaria de Cultura al principio y después de Cultura y Turismo de mi provincia, y en cuanto a la parte legislativa, este es el primer cargo que tengo” (FD 15, PJ).



Legisladores

“Ocupé distintos cargos partidarios. Fui convencional provincial, fui integrante de un comité [...] Además, integré el Comité Capital. También fui convencional nacional y delegado del Comité Nacional dos veces. Así que ocupé distintos cargos [...] fui Secretario de Relaciones Internacionales y Comercio Exterior de la provincia durante ocho años” (M15, UCR).

“He logrado, desde médico, ser Jefe de Servicio, Director de Hospital, Ministro de Salud, Director de Residencias Médicas y creador de las Residencias Médicas en la Provincia [...] He llegado a ocupar cargos en la gremial del Hospital... Y [en cuanto a] cargos partidarios, fui Vicepresidente del Partido en [mi distrito]. Fui Intendente, por un período, de la capital [de mi provincia], candidato a gobernador...” (M17, PF).

“Estuve en el Consejo Ejecutivo de SUTEBA, donde fui Secretario General adjunto. Fui Secretario de Relaciones Internacionales de CTERA, secretario de prensa de la CTA y también estuve a cargo de los equipos de educación del Frente Grande de la Provincia” (M26, ARI).

“Fui el primer secretario administrativo, luego devenido en económico-financiero, cuando creamos la Universidad. Yo soy creador, junto con quien fue Rector en ese momento, de la Universidad. Fue mi primer cargo, inmediatamente después de graduado. Y después fui Intendente de mi ciudad” (M27, CE).

Con el objetivo de trazar los perfiles políticos de los y las parlamentarias a través de la reconstrucción de sus respectivas trayectorias, el capítulo presenta la siguiente estructura. En primer lugar, se exploran los ámbitos de inicio de la militancia política de los y las entrevistadas. A continuación, y según sus testimonios, se examinan los motivos principales que los llevaron a dedicarse a la política. En tercer término, se indaga la inserción y relación que los y las entrevistadas mantienen con organizaciones no gubernamentales, considerando también los cargos de liderazgo y conducción ejercidos en ese ámbito. Finalmente, se presenta un análisis cuantitativo del conjunto de los y las integrantes del Congreso de la Nación, respecto de las funciones legislativas y ejecutivas desempeñadas con anterioridad al mandato ejercido en el momento de la investigación.

1. Primeros ámbitos de militancia y percepciones acerca de las motivaciones para dedicarse a la política



1.1. Legisladores y legisladoras: ¿dónde inician su participación política?
De acuerdo con las narrativas de las y los entrevistados, algunos iniciaron la militancia política en ámbitos sociales, tales como organizaciones no gubernamentales, movimientos de derechos humanos, sindicatos, o espacios universitarios. Así, puede observarse que nuestros interlocutores e interlocutoras iniciaron sus trayectorias en ámbitos de participación heterogéneos y variados.

No obstante esta diversidad, la universidad se presenta como un espacio recurrente en el cual legisladores y legisladoras nacionales desplegaron los primero pasos de su actuación política. A título ilustrativo, se reproducen las expresiones de un legislador, quien señaló: “Me dedico a la política desde los diez y ocho años, cuando era estudiante universitario, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires” (M18, FV-PJ). De la misma forma, una legisladora mencionó que se inició en la política como “militante universitaria de la Juventud Intransigente” (F13, PJ). En efecto, casi una cuarta parte de los sesenta y seis entrevistados de ambos géneros mencionó este ámbito como uno de los más tempranos en los que transitaron su incorporación a la política. Incluso algunos de ellos accedieron, en dicho marco, al desempeño de cargos de liderazgo estudiantil.

Ahora bien, más allá del examen de los espacios específicos de inserción, corresponde indagar por qué razones legisladoras y legisladores decidieron dedicarse a la política.
1.2. Las múltiples razones para dedicarse a la política
Comúnmente, la decisión de dedicarse a la política responde a múltiples razones y no a un único interés, valor o preferencia58. El análisis cualitativo -de corte principalmente inductivo- efectuado a partir de los testimonios recogidos, parecería señalar la existencia de cinco grandes categorías de motivos: a) causas sociales y políticas; b) hechos históricos o acontecimientos específicos; c) influencias del entorno familiar, d) vocación, y e) modelos de rol. Esta clasificación fue realizada a partir del análisis de las respuestas de los parlamentarios y parlamentarias a la pregunta acerca de cuáles fueron sus motivaciones para dedicarse a la política, que fue tratada mediante una metodología inductiva cuyos detalles se brindan en la sección metodológica del presente informe. Las categorías no son mutuamente excluyentes. Por el contrario, numerosos entrevistados y entrevistadas mencionaron, en forma simultánea, más de una de ellas, lo cual indicaría que las decisiones para incorporarse a la política son complejas, en tanto se sustentan en motivaciones racionales, afectivas y valorativas relevantes.

Como se observará en la Tabla 18, entre las motivaciones de las legisladoras se destacan las causas sociales y políticas y ciertos acontecimientos históricos o coyunturales. Sus colegas masculinos, en cambio, hacen referencia principalmente a la vocación, entendida como un atributo intrínsecamente individual.



Tabla 18
Motivaciones para incorporarse a la política.


Número de menciones en los testimonios de legisladoras y legisladores


Motivaciones

Legisladoras

Legisladores

Total de menciones




Principal

Combinada

Total

Principal

Combinada

Total




Acontecimientos

9

0

9

3

2

5

14

Causas

11

2

13

10

5

15

28

Familia

3

4

7

3

4

7

14

Modelos

0

3

3

1

1

2

5

Otros

1

0

1

3

0

3

4

Vocación

1

2

3

7

3

10

13

Menciones múltiples.

Fuente: Entrevistas.

1.3. Una mirada detallada sobre las motivaciones
1.3.1. Causas sociales y políticas como motivación principal
En lo que respecta al número de menciones identificadas en los relatos de las y los parlamentarios, las causas sociales y políticas se presentan como el motivo más frecuente de inicio de la militancia (con un total de veintiocho). Este hallazgo, por cierto, coincide con lo señalado en la literatura clásica. En efecto, en términos de Max Weber (1989), la entrega vehemente a una causa sería una cualidad de las personas eminentemente políticas, atributo que, acompañado por un sentido de responsabilidad, llevaría a la acción política concreta.

En coincidencia con esta apreciación, cuando las y los entrevistados se refirieron a las causas sociales y políticas estarían reflejando, por un lado, la convicción de que el orden social vigente es injusto, y por otro, un sentido de responsabilidad orientado a transformarlo mediante la actuación en el ámbito público59. A pesar del supuesto de que las mujeres serían más proclives a incorporarse a la política debido a una mentada inclinación hacia la intervención social directa, tanto los entrevistados como las entrevistadas manifestaron haber estado motivados por “los pobres”, “los que menos tienen”, “los desposeídos” o “los que sufren”.


1.3.2. Acontecimientos sociales y políticos específicos versus vocación política: un claro contraste entre los géneros
Un segundo conjunto de motivos que parlamentarias y parlamentarios mencionaron como factores que podrían explicar el inicio de sus actividades políticas hace alusión a ciertos acontecimientos, entendidos como eventos históricos o coyunturales de relevancia para el orden social.

La referencia a acontecimientos históricos o coyunturales resultó más frecuente en los relatos de las legisladoras. Los hechos que algunas de ellas señalaron como motivadores para el inicio de su militancia se relacionan con la discontinuidad institucional y con las amenazas a la democracia política que padecía el país, y posteriormente, con lo que se observaba como inacción o inoperancia del sistema de justicia60. La recuperación del espacio democrático emerge en los relatos en tanto “compromisos de época” que no podían ignorarse y que habrían desencadenado el involucramiento en la política61. Evidentemente, a pesar de que los acontecimientos motivadores suelen diferir en razón de las distancias generacionales existentes entre las legisladoras, la preocupación por la recuperación o el afianzamiento de la democracia política constituye un elemento subyacente en los testimonios recabados.

Los hechos históricos a los que se refirieron los legisladores masculinos se relacionan menos con la recuperación de la democracia política, aún cuando compartan edades semejantes con sus pares femeninas. En particular, la salida de la última dictadura militar adquirió, en sus relatos, una menor relevancia discursiva, que contrasta con los testimonios ofrecidos por parte de las parlamentarias62. Entre los entrevistados más jóvenes, se destacan las menciones a la crisis social y político-institucional de 2001 y el surgimiento de nuevas opciones partidarias en el campo político63.

Si bien la propia naturaleza de los acontecimientos históricos o coyunturales mencionados ya revela diferencias entre los legisladores y las legisladoras -particularmente, en la frecuencia de sus menciones y en la significación que les otorgan-, las posiciones divergentes de acuerdo con el género parecerían volverse más notables al abordarse la vocación como elemento motivador del ingreso a la política. Este aspecto, que en términos de Weber (1989) alude a la aspiración de formar parte del poder, o bien de influir en la distribución, el mantenimiento y la transferencia del poder que se materializa a través del Estado, fue enfatizado mayoritariamente por los legisladores masculinos como el motivo principal que daría cuenta de su inicio en la militancia. Por el contrario, entre las legisladoras la vocación fue únicamente mencionada por tres entrevistadas en el contexto de motivaciones adicionales que darían cuenta del inicio en su militancia.

En efecto, de acuerdo con los señalamientos de los legisladores masculinos, el inicio de las actividades políticas estaría sustentado en la expectativa de poder influir sobre el Estado, de incidir sobre “la cosa pública” y de transformar la distribución del poder. Así, el concepto de vocación política sería entendido como una clara vocación por la acción, en tanto la política constituiría el ámbito que permite “interpretar los problemas de la comunidad y establecer estrategias, métodos, voluntad y militancia para resolverlos” (M19, FV-PJ). También sería el espacio que permitiría “tomar las decisiones más acertadas”, ya que “solamente desde adentro, desde la política, desde los gobiernos y desde los distintos poderes” podrían llevarse a cabo “las acciones más útiles para la transformación social” (M29, FV-PJ). Desde esta óptica, la vocación política se traduciría, casi naturalmente, en una participación activa y en la búsqueda de cargos desde los cuales instrumentar acciones orientadas a la transformación del orden social64. En suma, la vocación política es presentada por los parlamentarios como un llamado interno que deriva, finalmente, en una forma de vida65. Es decir, la vocación implicaría, además de acción y compromiso, vivir para la política, lo cual se manifiesta, en los términos de un legislador, en la idea de que “la política es la vida”.

En síntesis, entre los entrevistados masculinos el ingreso a la política se funda principalmente en una inclinación individual y personal que es la vocación. En los relatos de las legisladoras, en cambio, la vocación política no emerge como una motivación directa y relevante que explicaría el inicio de su actividad. No obstante ello, la vocación se hace presente en los testimonios de las parlamentarias en referencia a otras temáticas, tales como los atributos que hacen al buen desempeño legislativo, o como resultado de problemas sociales y acontecimientos específicos concebidos como catalizadores. Desde la perspectiva de algunas entrevistadas, la vocación se desarrollaría, en todo caso, como una consecuencia de factores del entorno social. Es decir que, en estos casos, es posible inferir un tipo de motivación más bien relacional.

Habida cuenta de la importancia de los acontecimientos en los relatos de las parlamentarias, su incorporación a la política aparecería inspirada más en eventos externos, y menos anclada en inclinaciones de naturaleza individual. Para los legisladores, los acontecimientos y las causas sociales, a pesar de ser considerados, serían factores contingentes, en tanto ellos estarían más condicionados por una vocación política que califican como innata, lo cual la constituye en una fuente psicológica para el inicio de la militancia, más allá de las eventuales condiciones del entorno político y social.
1.3.3. La influencia familiar: espacio intelectual para las mujeres y redes sociales para los varones
La búsqueda y el interés por transformar el orden social mediante la actividad política, ya sea por una vocación innata, por la influencia de acontecimientos históricos motivadores o por causas sociales y políticas, no operan de manera aislada. En tal sentido, los relatos ofrecidos ponen de manifiesto que el entorno familiar es frecuentemente el catalizador que promueve el inicio de la militancia política66.

Con el propósito de indagar la influencia del entorno familiar en la inserción política de legisladoras y legisladores, resultó de utilidad haberles formulado una pregunta sobre la existencia de familiares dedicados a esta actividad. Tal como se observará en la Tabla 19, más de la mitad de las y los entrevistados -dieciocho mujeres y veinte varones- manifestaron haber tenido, como mínimo, un pariente consagrado a la política en los últimos 50 años, con desempeño en cargos partidarios, legislativos y/o ejecutivos. También fue mencionada la presencia de familiares que, si bien no ocuparon cargos políticos, fueron comprometidos militantes.




Tabla 19

Entrevistados y entrevistadas con parientes que ejercieron cargos públicos y partidarios, en %


(Números absolutos entre paréntesis)





Legisladoras

Legisladores

Parientes con cargos

58% (18)

57% (20)

Parientes sin cargos

42% (13)

43% (15)

Total

100% (31)

100% (35)

Fuente: Entrevistas.

A los efectos de comprender la influencia motivadora de los lazos familiares para incorporarse a la política, es conceptualmente útil considerar la distinción planteada por Bourdieu (1994) entre capital intelectual y capital social. Expresado de manera sintética, un determinado grupo humano -como lo es la familia- provee capital intelectual en la medida en que estimula el desarrollo de múltiples herramientas cognitivas entre sus integrantes67. En el marco de esta investigación, la familia podría ser considerada como una escuela informal de política donde los entrevistados –legisladores y legisladoras– han sido educados o socializados en cuestiones concernientes a los partidos, la realidad social, el Estado y la política en un sentido amplio. La noción de capital social, en cambio, hace referencia a los lazos sociales y a las redes que un grupo ofrece a sus miembros. Los efectos positivos de estas redes facilitan el acceso a recursos y oportunidades específicas. Más que las habilidades intelectuales, el capital social es relevante por las relaciones que, a través de la mediación de los contactos, permiten a las personas obtener beneficios. Desde esta perspectiva, la familia sería una fuente de capital social si sus redes facilitaran el contacto directo con figuras relevantes de los partidos y de la política institucional.

La distinción entre la familia como potencial fuente de capital social e intelectual se tornó manifiesta tanto en los testimonios de los legisladores masculinos como en los de sus pares femeninas. Entre las legisladoras, la familia emerge primordialmente como un espacio proveedor de ideas y valores donde, además, circulaba información sobre la realidad política. Varias entrevistadas rememoran cómo, en el seno de sus hogares, se hablaba de política, se debatía, se leía. La “tradición e influencia familiar”, empleando los términos de algunas legisladoras, se evidenciaba en la calidad del ambiente, escenario de “discusión permanente” de argumentos. Este tipo de experiencias puede ser ilustrado a través del relato de una parlamentaria:


“Yo vengo de una familia bastante politizada, en la cual se habla mucho y siempre me apasionó el tema. Estuve trabajando sobre todo con mi madre, que era la militante más activa, quizás porque tenía más tiempo, y ella nos fue inculcando a todos. Nosotros somos cinco hermanos y los cinco estamos bien politizados, se fue dando el ambiente y nunca pensé en salir de la política” (F3, PJ).
Entre los legisladores masculinos, en cambio, la familia aparece más propiamente como una fuente de redes y contactos, generadores de oportunidades de acceso a la política institucional. Ello se manifiesta de modo ilustrativo en el testimonio ofrecido por uno de los entrevistados: “Me invitaron, estaban reorganizando la Juventud Radical e invitaron a los hijos de los radicales [...] fui a esa reunión y quedé enganchado, y así fue cómo empezó mi militancia política, que no paró hasta el día de hoy” (M6, UCR). En otros testimonios, se considera la opción política de la familia como “la carta de presentación” en la comunidad (M18, FV-PJ), lo cual devela la existencia de contactos políticos que se abren, casi naturalmente, para los legisladores provenientes de familias con inserción en la política.
1.3.4. Modelos de identificación
Para un conjunto reducido de entrevistados y entrevistadas, el motivo de su inicio en la política se inspiró, principalmente, en el reconocimiento de figuras públicas y partidarias que se constituyeron en modelos al brindar experiencias merecedoras de ser emuladas. Al examinar en forma detenida las personalidades políticas presentes en los testimonios de las entrevistadas, María Eva Duarte de Perón cobra una notoria preeminencia, lo cual constituye una diferencia respecto de los legisladores, quienes en ningún caso hicieron referencia a ella a pesar de que varios manifestaron una fuerte identificación con el peronismo. Además, las legisladoras prácticamente no mencionaron otras figuras políticas locales o provinciales, masculinas o femeninas. En los relatos de los entrevistados, en cambio, fueron destacados tanto dirigentes de relevancia nacional (Perón, Frondizi, Balbín, Larralde) como personalidades públicas regionales.

A modo de recapitulación de estos hallazgos, las principales temáticas surgidas del análisis de las motivaciones que promovieron su dedicación a la política resultaron semejantes entre legisladores y legisladoras, con excepción de la vocación por la política, prácticamente ausente en los testimonios brindados por las mujeres. En razón de la importancia otorgada a los acontecimientos históricos como fuentes de motivación entre las legisladoras, la fortaleza de dicha motivación podría atribuirse a los efectos producidos por el entorno social y político, en virtud de los cuales las razones que impulsaron las actividades políticas en las parlamentarias se centrarían más en las relaciones sociales que en factores de orden estrictamente individual. En este marco, resulta comprensible que la figura de Eva Perón haya sido evocada, precisamente, en términos de su compromiso con la cuestión social. Por su parte, el ámbito familiar actuó como fuente de inspiración para la participación política en la medida en que brindó a sus integrantes un espacio de discusión, de difusión de ideas y de valores donde las parlamentarias habrían adquirido un interés por la cosa pública.

Los legisladores, en cambio, evocaron motivos más individuales y subjetivos para iniciar su actividad política. La vocación por la política, al igual que cualquier otra inclinación vocacional, sería una orientación interna e individual profunda. Los varones contarían, además, con la ventaja de disponer de relaciones políticas familiares que facilitaría la concreción de su mentada vocación.

2. Cargos previos de conducción y liderazgo

Los testimonios recabados han proporcionado un abundante caudal de información cualitativa acerca de los cargos de conducción y liderazgo social, gremial y político desempeñados previamente al mandato actual por las legisladoras y los legisladores entrevistados.


2.1. Cargos de dirigencia estudiantil y conducción universitaria
Como ha sido anteriormente mencionado, un aspecto importante de las trayectorias políticas de las y los entrevistados concierne a los antecedentes acumulados en el ámbito de la dirigencia estudiantil68. A ello podría agregarse, según los testimonios obtenidos, el desempeño de cargos de conducción y decisión en la universidad69. Los cargos jerárquicos en universidades se constituyen, con frecuencia, en la antesala de un posterior acceso a funciones ejecutivas en otros campos, o bien, en un antecedente que facilita ser reclutado para integrar una lista de candidatos legislativos.

Al examinar las experiencias de desempeño de cargos de dirigencia estudiantil y conducción universitaria tales como los de rector, decano y secretarios de jerarquía, se encuentran algunas notorias diferencias entre los y las legisladoras. En efecto, cuatro entrevistados fueron dirigentes estudiantiles y otros siete accedieron a cargos jerárquicos en universidades. En cambio, ninguna legisladora manifestó haber sido dirigente estudiantil, y sólo una señaló haber ejercido un cargo universitario en calidad de secretaria. Esta información llama la atención en tanto muchas de las entrevistadas son profesionales con una larga trayectoria docente que iniciaron su militancia política en el ámbito universitario.



2.2. Cargos de conducción en organizaciones de la sociedad civil
La mayoría de las personas entrevistadas, sin distinción de género, manifestó haber actuado en, o colaborado con, organizaciones no gubernamentales, sindicatos, movimientos sociales y de derechos humanos en alguna etapa de su vida70. Respecto del ejercicio de cargos de conducción en estos ámbitos, alrededor de la mitad de los parlamentarios y las parlamentarias manifestó haber desempeñado funciones de presidente, vicepresidente, secretario y vocal en juntas directivas, entre otros.

Al considerar la orientación temática de las organizaciones mencionadas, se observa entre los entrevistados una clara diferenciación por género. Los legisladores masculinos han participado mayormente en entidades de índole profesional -colegios de abogados, contadores o arquitectos- o en clubes deportivos, en particular de fútbol. Tal como se expresará en la Tabla 20, aunque también han estado involucrados en organizaciones relacionadas con políticas sociales, al compararlos con sus pares femeninas se observa que lo han hecho con menor intensidad que ellas.




Tabla 20
Participación de los y las entrevistadas en organizaciones
de la sociedad civil, considerando el área de actuación de las mismas





Área de actuación

Legisladores

Legisladoras

Deportiva

5

1

Profesional

6

1

Políticas sociales

10

16

Derechos humanos

4

5

Empresarial

4

0

Sindical

2

3

Organizaciones vecinales

3

5

Cultural

4

1

De mujeres

0

5

Otras

3

3

Sin datos

3

1

Menciones múltiples.

Fuente: Entrevistas.

Las legisladoras se distinguen por haber actuado en organizaciones cuyo perfil se corresponde nítidamente con el desarrollo de políticas de protección social: el cuidado de la salud, las paliativas de la pobreza, las protectoras de la infancia o las vinculadas con la atención de discapacidades, entre otras. Han participado, también, en organizaciones de mujeres.

A los efectos de evaluar las experiencias de trabajo en el ámbito no gubernamental, es posible establecer distinciones adicionales según género, que se observan particularmente en el nivel discursivo. En efecto, la mayoría de los entrevistados masculinos describió sus actividades en organizaciones de la sociedad civil enfatizando los puestos de conducción que allí han desempeñado. En sus relatos, las acciones desarrolladas en esos ámbitos parecen ser visualizadas desde las jerarquías, en virtud del ejercicio de funciones tales como fundadores, presidentes, vicepresidentes o secretarios ejecutivos.

Los modos de expresar estas experiencias por parte de los parlamentarios contrastan con las empleadas por las legisladoras, quienes, si bien también ejercieron cargos en organizaciones de la sociedad civil en proporciones comparables, no han construido su discurso mediante la mención y enumeración de los mismos. De este modo, en un claro contraste con lo previamente expuesto, los testimonios de las parlamentarias se centran mayormente en aspectos relativos a la naturaleza y potencialidades de las organizaciones en las cuales han actuado, más que en las funciones jerárquicas desempeñadas en éstas71.


2.3. Cargos partidarios
Más de la mitad del conjunto de las y los entrevistados manifestó haber ejercido cargos de importancia en el marco de sus respectivas organizaciones partidarias. Entre los mencionados con mayor frecuencia, figuran las vicepresidencias y presidencias partidarias de nivel distrital -y, en menor medida, nacional-, así como los puestos de convencional, secretario político y presidente de las organizaciones juveniles de distintos partidos.

Respecto de los rangos alcanzados, los legisladores indicaron el desempeño de un mayor número de funciones que las legisladoras, lo cual sugiere una trayectoria partidaria de mayor densidad entre los primeros con respecto a sus pares femeninas. En este plano, resulta significativo que algunas entrevistadas remarcaran el hecho de haber logrado ocupar determinadas funciones partidarias que, tradicionalmente, habían permanecido reservadas, casi de manera exclusiva, a varones. Este señalamiento indicaría la importancia que reviste la aplicación de medidas de acción afirmativa para promover mayores niveles de equidad en la participación de varones y mujeres en el seno de las organizaciones políticas. A propósito del énfasis atribuido a este aspecto en el contexto de las entrevistas, el siguiente testimonio de una legisladora resulta ilustrativo:


“Yo, desde el partido, fui la primera mujer […] estoy diciendo mal, fui la única mujer que fue presidenta del partido. En aquel entonces eran 119 distritos de la Provincia de Buenos Aires, siendo el resto de los distritos del Consejo del Partido, que es la autoridad partidaria de nuestro partido. Eran todos hombres, [yo era] la única mujer” (F28, PJ).

3. La trayectoria en la estructura jerárquica estatal y de las organizaciones públicas: perfiles políticos de los y las legisladoras

La literatura sobre género y administración pública (véase, por ejemplo, Duerst-Lahti y Kelly, 1996) ha puesto énfasis en señalar que las estructuras de conducción y decisión estatal suelen ser ocupadas mayoritariamente por varones, aún cuando las aspirantes femeninas posean experiencias y credenciales comparables o, en ocasiones, superiores a las de sus pares masculinos. Considerando la recurrente segregación por género señalada, resulta relevante indagar si los parlamentarios y las parlamentarias argentinas difieren en sus antecedentes relativos al desempeño de cargos de alto rango en la estructura del Estado. Para trazar perfiles y explorar posibles diferencias, se confrontarán los antecedentes ejecutivos y legislativos del conjunto de los parlamentarios nacionales (varones y mujeres) para los períodos 2003/2005 y 2005/2007, considerando las siguientes variables: a) la naturaleza jerárquica de su primer cargo público, b) la índole de otras funciones legislativas y/o ejecutivas de alta categoría que desempeñaron antes del mandato actual, y c) el nivel jurisdiccional en el cual ejercieron tales funciones72. En aras de facilitar la exposición y el desarrollo de los argumentos, se considerará el promedio de ambos períodos.

Tal como se observará en la Tabla 21, en términos generales los antecedentes legislativos resultan importantes en las trayectorias del conjunto de los representantes nacionales de ambos géneros. No obstante, existen notables diferencias entre los perfiles desplegados por parte de varones y mujeres.


Tabla 21
Composición del Congreso nacional según los cargos previos ejercidos por los y las legisladoras (en %)

Promedio de los períodos legislativos 2003/2005 y 2005/200773








Cámara de Senadores

Cámara de Diputados

Tipo de cargo

Varones

Mujeres

Varones

Mujeres

Ninguno

1,3

20,0

21,2

26,9

Ningún cargo legislativo

25,6

34,4

43,6

38,3

Ningún cargo ejecutivo

27,5

58,3

42,1

75,0

Algún cargo legislativo

74,4

65,6

56,4

61,7

Algún cargo ejecutivo

72,5

41,7

57,9

25,0

Algún cargo legislativo pero ningún cargo ejecutivo

23,8

36,7

20,9

48,1

Algún cargo ejecutivo pero ningún cargo legislativo

22,5

20,0

23,2

10,6

Cargos ejecutivos y legislativos

50,0

33,3

34,8

14,4

Fuente: Elaboración propia con base en Baron (2004 y 2006).




3.1. Los perfiles de mujeres: trayectorias predominantemente legislativas

Los datos disponibles sobre las trayectorias de las legisladoras que integraron el Congreso nacional durante los períodos legislativos 2003/2005 y 2005/2007 (Tabla 21) señalan que casi dos tercios de ellas (65,6% de las senadoras y 61,7% de las diputadas) han desempeñado, al menos, una función legislativa en un período anterior al actual. La preponderancia de la experiencia legislativa desarrollada en cualquiera de los niveles gubernamentales reviste aún mayor impacto en los perfiles de las parlamentarias nacionales si se toma en cuenta que más de un tercio de las senadoras (36,7%) y prácticamente la mitad de las diputadas (48,1%) poseen como único antecedente en el ejercicio de un cargo de esta naturaleza74.

Lo expuesto no implica que las legisladoras no hayan desempeñado funciones ejecutivas de alto rango. De hecho, el 41,7% de las senadoras y el 25% de las diputadas efectivamente han ejercitado estas funciones. A pesar de ello, la mayoría de ellas intercaló el desempeño de cargos de alto rango en el Poder Ejecutivo con el desarrollo de una función legislativa, lo cual pone de manifiesto nuevamente que los antecedentes legislativos constituyen un componente característico de los perfiles resultantes del análisis de las trayectorias políticas de las mujeres. En efecto, sólo el 20% de las senadoras y el 10% de las diputadas han accedido al ejercicio de cargos ejecutivos sin haber desempeñado, además, mandatos legislativos. Incluso, si se examina en qué ámbito fue ejercida la primera función jerárquica75 informada por las parlamentarias (Tabla 22), es posible notar que el 71% de ellas tuvo acceso a los cargos públicos de alto rango mediante un mandato legislativo.


Tabla 22
Composición del Congreso nacional según el tipo del primer cargo público ocupado por los y las legisladoras.
Promedio de los períodos legislativos 2003/2005 y 2005/2007
(en %)








Cámara de Senadores

Cámara de Diputados




Varones

Mujeres

Varones

Mujeres


Legislativo

56,1

70,5

56,0

72,9

Ejecutivo

41,5

27,9

31,5

15,3

Sin datos

2,4

1,6

12,5

11,9




100,0

100,0

100,0

100,0

Fuente: Elaboración propia con base en Baron (2004 y 2006).

En síntesis, a diferencia de los legisladores masculinos, las mujeres despliegan trayectorias más centradas en el ámbito legislativo. La mayoría de ellas ejerció mandatos legislativos en diferentes niveles de gobierno, pero desempeñó, en menor medida, funciones jerárquicas ejecutivas.
3.2 Los perfiles de los legisladores masculinos: el paso por la función ejecutiva
En comparación con las legisladoras, los parlamentarios muestran una mayor experiencia en el desempeño de funciones de naturaleza ejecutiva: tres cuartas partes de los senadores (74,4%) y más de la mitad de los diputados (57,9%) ejercieron, como mínimo, un cargo ejecutivo, guarismo notoriamente superior al de sus pares femeninas. Más aún, casi la cuarta parte de los parlamentarios nacionales desempeñó únicamente funciones ejecutivas de alta jerarquía con anterioridad a su mandato legislativo actual. Al haber desempeñado algún puesto ejecutivo y legislativo76, un tercio de los diputados y la mitad de los senadores cuentan con trayectorias mixtas.

Si se observa cuáles fueron los primeros cargos de los parlamentarios, se encuentra que poco más de la mitad ha desempeñando un mandato legislativo. Cabe señalar, no obstante, el 41% de los senadores y casi un tercio de los diputados (32%) accedió a altos rangos en el Estado mediante funciones ejecutivas, lo que resalta, nuevamente, la importancia de los antecedentes ejecutivos entre los parlamentarios masculinos.


3.3. Indagando otras diferencias: ¿Son comparables los antecedentes legislativos y ejecutivos de los y las parlamentarias?
A partir de la información expuesta sobre los antecedentes de las y los parlamentarios en el ejercicio de cargos públicos, es posible realizar distinciones analíticas adicionales que posibiliten observar, con mayor grado de detalle, si las trayectorias desplegadas por parte de mujeres y varones son equivalentes aún cuando han desempeñado funciones semejantes en uno de los poderes del Estado. Es decir, cuando se hace referencia a los antecedentes legislativos y ejecutivos, ¿están siendo aludidos cargos y niveles jurisdiccionales análogos o se presentan distinciones por género?
3.3.1. Diferencias en los cargos legislativos desempeñados según género
Entre las y los integrantes del Senado, un porcentaje significativo cuenta con antecedentes como legisladores provinciales (Tabla 23). Los antecedentes legislativos previos al mandato actual se distinguen -según se trate de los senadores o de las senadoras- por su nivel jurisdiccional, siendo más frecuentes los mandatos nacionales entre los parlamentarios masculinos y los provinciales y municipales entre sus colegas femeninas. En la Cámara baja, el 26% de las diputadas y el 17% de los diputados han desempeñado anteriormente un mandato legislativo en el nivel municipal.

Tabla 23
Tipo de cargos legislativos previos, por nivel jurisdiccional y por sexo. Promedio de los períodos legislativos 2003/2005 y 2005/2007


(en %)


Cargo

Cantidad de cargos

Cámara de Senadores

Cámara de Diputados




Varones

Mujeres

Total

Varones

Mujeres

Total

Senador nacional

0

75,3

87,1

80,4

96,4

98,9

97,3

1

22,2

11,3

17,5

3,6

1,1

2,7

>1

2,5

1,6

2,1

0,0

0,0

0,0

Diputado nacional

0

58,0

71,0

63,6

76,2

77,4

76,6

1

21,0

24,2

22,4

14,0

15,8

14,6

>1

21,0

4,8

14,0

9,8

6,8

8,8

Legislador provincial*

0

66,7

62,9

66,0

71,4

74,6

72,5

1

24,7

27,4

26,2

19,9

19,8

19,9

>1

8,6

9,7

7,8

8,6

5,6

7,6

Concejal

0

84,0

79,0

81,8

83,0

74,0

79,9

1

16,0

17,7

16,8

14,9

24,9

18,3

>1

0,0

3,2

1,4

2,1

1,1

1,8

Fuente: Elaboración propia con base en Baron (2004 y 2006).

* Incluye tanto a las y los integrantes de las Legislaturas provinciales unicamerales como a las y los senadores y diputados provinciales de las bicamerales.

A la luz de la información presentada, es posible inferir que las parlamentarias comienzan su trayectoria en cargos públicos, en primer lugar, a través del acceso a las bancas legislativas del nivel municipal o provincial. Entre los parlamentarios masculinos, en cambio, la experiencia legislativa local no parecería tener el mismo peso en lo relativo a su llegada, con posterioridad, al Congreso nacional.


3.3.2 Diferencias en las funciones ejecutivas desempeñadas por parte de varones y mujeres
Los y las legisladoras nacionales con antecedentes en el Poder Ejecutivo desempeñaron sus funciones, en la mayoría de los casos, en las provincias. En este plano, las diferencias observadas entre las experiencias acreditadas por parte de varones y mujeres se presentan con mayor claridad al tomarse en consideración las especificidades de los cargos por ellos ejercidos. Los legisladores han desempeñado, en general, cargos ejecutivos electivos (por ejemplo, el de intendente, gobernador y vicegobernador) o funciones ejecutivas que implican un importante manejo de los recursos públicos (como, por ejemplo, ministro de Estado). Entre las legisladoras, en cambio, no sólo es menor el número relativo de cargos ejecutivos previos sino que, además, los datos disponibles indican que se desempeñaron principalmente en secretarías y subsecretarías o en cargos directivos de entes públicos.


Tabla 24
Tipo de cargos ejecutivos previos de los y las legisladoras nacionales, por nivel jurisdiccional (2003/2007), en %.


(Números absolutos entre paréntesis) (*)





Cámara de Senadores

Cámara de Diputados

Tipo de cargo según nivel jurisdiccional

Varones

Mujeres

Varones

Mujeres

Nivel municipal

Intendente

29,3 (12)

3,3 (1)

22,8 (35)

5,6 (5)

Nivel provincial

Gobernador

19,5 (8)

0,0 (0)

3,3 (5)

0,6 (1)

Vicegobernador

2,4 (1)

3,3 (1)

3,6 (6)

0,6 (1)

Ministro

12,2 (5)

3,3 (1)

13,9 (21)

3,8 (3)

Secretario y subsecretario

2,4 (2)

16,4 (5)

7,3 (11)

10,0 (8)

Presidente / Vicepresidente de organismos provinciales

4,9 (2)

6,6 (2)

1,3 (2)

0,6 (1)

Nivel nacional

Presidente y Vicepresidente

2,4 (1)

0,0 (0)

1,4 (2)

0,0 (0)

Ministro

4,9 (2)

3,3 (1)

4,0 (6)

3,1 (3)

Secretario y subsecretario

0,0 (0)

3,3 (1)

6,3 (10)

3,1 (3)

Presidente / vicepresidente de organismos nacionales

0,0 (0)

0,0 (0)

3,0 (5)

0,0 (0)

(*) Cada categoría puede incluir más de un mandato en el respectivo cargo. Los porcentajes están calculados sobre el total de casos válidos77.


Fuente: Elaboración propia con base en Baron (2004 y 2006).

Este contraste habilita a afirmar que los parlamentarios masculinos cuentan con mayor experiencia que sus pares femeninas en cuanto al desempeño de cargos ejecutivos que permiten participar en forma decisiva del diseño y la instrumentación de políticas públicas locales y provinciales, así como movilizar considerables recursos materiales y simbólicos que redundan en capital político. Se destaca, especialmente, el cargo de Intendente, ocupado anteriormente por el 29,3% de los senadores y el 22,8% de los diputados, y sólo por el 3,3% y el 5,6%, respectivamente, en el caso de las legisladoras.


3.4. La edad promedio de las y los legisladores al inicio del ejercicio del primer cargo público
Si se toma en consideración la edad promedio del conjunto de los parlamentarios y parlamentarias a comienzos del ejercicio del primer cargo público de jerarquía -legislativo o ejecutivo- se observa un mayor promedio de edad entre las parlamentarias (véase Tabla 25). En la Cámara baja, esta diferencia resulta aún más notoria, pues el promedio de edad de las mujeres es de 44 años y el de los varones, 38.



Tabla 25

Edad promedio al ocupar el primer cargo.


Promedio de los períodos legislativos 2003/2005 y 2005/2007


 

Diputados

Senadores

Varones

Mujeres

Varones

Mujeres

Promedio

41,3

44,2

38,1

43,7

Mediana

40,3

43,8

37

44,3

Total casos válidos*

144

78

40

28

Fuente: Elaboración propia con base en Baron (2004 y 2006).


* Los casos no válidos son aquellos en que no se dispone de información sobre la edad de los y las legisladoras.

Si se complementan estos datos cuantitativos con los obtenidos a partir de los testimonios de las y los entrevistados acerca de los cargos previos de conducción y liderazgo político y social, se observa el siguiente itinerario: las legisladoras se inician tempranamente en la actividad política (considerada en un sentido amplio) mediante la participación en organizaciones no gubernamentales, en movimientos sociales o en las estructuras partidarias. Aunque cuentan con antecedentes como militantes de base -e incluso como líderes- acceden a cargos de representación política o de conducción estatal de forma más tardía que sus colegas masculinos. Esto reflejaría que la jerarquía del Estado es aún escasamente permeable a la incorporación de mujeres.

Finalmente, otro aspecto de interés a señalar es que, desde la perspectiva de las legisladoras, la participación política no resulta equivalente al ejercicio de cargos jerárquicos. En función de esta óptica, basar el juicio sobre sus trayectorias políticas estimando como indicador de peso el mayor rango por ellas alcanzado en la ocupación de puestos en la esfera estatal parecería una medida imprecisa, ya que la política no estaría necesariamente referenciada como una actividad desarrollada desde las estructuras de los cargos públicos78. En tal sentido, es conveniente remarcar que el considerar el desempeño de determinados cargos con el propósito de captar aspectos singulares de las trayectorias más características de varones y mujeres no equivale a reducir a ello la variedad y riqueza de experiencias políticas, pero permite capturar la inserción diferencial de las personas de ambos géneros en el marco de las estructuras de oportunidades existentes en el campo de la política argentina. Tal como lo sugieren ciertas vertientes del llamado nuevo institucionalismo en la Ciencia Política, las preferencias de los actores –y, por extensión, sus percepciones– no se constituyen por fuera de los marcos de oportunidades e incentivos derivados de determinado entorno institucional, considerado como una resultante de las reglas formales e informales que organizan el juego político en una determinada sociedad.

4. Consideraciones finales

A partir de la información cualitativa y cuantitativa disponible, es posible alegar que las trayectorias de los y las legisladoras nacionales de Argentina son complejas. La evidencia expuesta muestra que, en ellas, se combina el ejercicio de cargos legislativos con los ejecutivos, la acción en el Estado con la participación en organizaciones de la sociedad civil, y el desempeño de funciones en el nivel nacional con otras en los niveles municipal y provincial. El análisis previo posibilitó identificar y trazar perfiles propios para cada género que, como fue señalado, sugieren la existencia de estructuras de oportunidades diferenciales según se trate de varones o mujeres, por lo que podría argumentarse que la política ofrece oportunidades generizadas.

En cuanto a las motivaciones para dedicarse a la política, emergieron contrastes entre los parlamentarios y las parlamentarias, con un mayor énfasis puesto en los acontecimientos sociales y políticos por parte de legisladoras, y un predominio del ejercicio político como vocación entre legisladores. Ello sugeriría, en el caso de las parlamentarias, un mayor peso de factores o determinantes de carácter socio-relacional y, en el de los parlamentarios, una inclinación orientada a la política centrada en preferencias y atributos más propiamente individuales.

Con relación a la participación y el ejercicio de cargos de liderazgo en organizaciones no gubernamentales, las legisladoras se caracterizaron por haber estado mayormente vinculadas a entidades orientadas hacia la acción social. La valoración de estas organizaciones como nutrientes de la agenda pública, y el compromiso afectivo establecido con las mismas por parte de las legisladoras, adquirió mayor acento en comparación con sus pares masculinos. Entre los legisladores, la propia trayectoria de actuación en el ámbito de las organizaciones de la sociedad civil fue rememorada enfatizando, principalmente, los cargos de conducción allí desempeñados.

Los antecedentes en el ejercicio de funciones de dirigencia estudiantil y universitaria, así como en cargos del Estado, muestran notorias diferencias entre los y las legisladoras. Además del desempeño de un mayor número de funciones en la universidad, entre los legisladores sobresale el mayor peso de los cargos ejecutivos que ejercieron, antecedentes que, combinados con mandatos legislativos, parecen ser propios de los parlamentarios masculinos. Las legisladoras –que, no obstante haber iniciado su militancia en la universidad, no habrían accedido a altos cargos de conducción en dicho ámbito- exhiben trayectorias más netamente legislativas. A propósito, la experiencia previa en el ejercicio de mandatos legislativos municipales parecería haber sido un componente significativo en su desarrollo político.

En suma, los perfiles observados a partir del examen de las trayectorias de los y las legisladoras parecerían confirmar algunas tendencias señaladas en forma recurrente por la literatura organizacional (Bordt 1997). Las jerarquías organizacionales resultan escasamente permeables a la incorporación de un mayor número de mujeres. Esto se puso en evidencia no solamente en determinadas instituciones del Estado, sino también en el ámbito estudiantil y universitario. Además, cuando se examinan los antecedentes alcanzados en el desempeño de funciones de alto rango estatal, las experiencias y antecedentes previos de las mujeres, en comparación con sus pares masculinos, parecen centrarse más en los ámbitos legislativos de nivel subnacional.




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