Estado Civil



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II. LOS PERFILES SOCIODEMOGRÁFICOS DE LOS Y LAS LEGISLADORAS NACIONALES ARGENTINAS

Esta sección está orientada a describir y comparar los perfiles sociodemográficos de los y las parlamentarias nacionales de Argentina para los períodos legislativos 2003/2005 y 2005/2007. Para ello se examinarán los siguientes atributos básicos: edad, estado civil, cantidad de hijos, formación académica y perfiles profesionales. Dichos datos se calcularon con base en la información provista en los Directorios Legislativos editados por Baron (2004 y 2006). De acuerdo con esta fuente, los números totales se presentan en la


tabla siguiente.


Tabla 9
Composición del universo analizado





Senado

Cámara de Diputados




2003/2005

2005/07

2003/05

2005/07

Varones

41

41

170

166

Mujeres

30

31

87

90

Total

71*

72

257

256**

Fuente: Elaboración propia con base en Baron (2004 y 2006).

* Se registró una vacante

** La edición 2005/2007 del Directorio Legislativo no incluyó un diputado.

A los efectos del presente estudio, el análisis de los perfiles sociodemográficos desde una perspectiva comparada, en primer lugar, podría ilustrar posibles diferencias respecto de los criterios que guían el proceso de selección de candidatos y candidatas. Por otra parte, desde el enfoque de la sociología de las organizaciones, se asume que la composición social y demográfica de una institución es un aspecto central en su dinámica y su funcionamiento. En este sentido, se reconoce que quienes han tenido experiencias de vida semejantes, o transitado por una formación profesional similar, compartirían visiones y comportamientos precisamente por sus características sociales análogas48 (Pfeffer, 2000). Ello no supondría, por ejemplo, que las legisladoras presentan necesariamente intereses homogéneos simplemente por su condición de género, ya que los atributos demográficos usualmente se manifiestan de manera compleja. No obstante ello, la posible existencia de diferencias en los mismos podría contribuir a explicar las percepciones de las y los legisladores acerca de la representación, de las motivaciones para dedicarse a la política o de los temas que reciben prioridad en la agenda legislativa.

Finalmente, en Argentina, son escasos los trabajos que han analizado las características sociales y demográficas de las y los legisladores nacionales desagradadas por sexo49. Por lo tanto, la información que se presentará a continuación permitirá ampliar el conocimiento empírico existente.



1. Edad

Los legisladores de ambos sexos presentan una edad promedio semejante, de 51 años, calculado sobre la base del conjunto de los integrantes del Congreso50.




Tabla 10
Edad promedio de los y las legisladoras al comienzo de su mandato. Promedio para los períodos 2003/2005 y 2005/2007 (en %)








Cámara de Senadores

Cámara de Diputados

Varones

52,0

51,4

Mujeres

50,8

51,0

Total

51,4

51,2

Fuente: Elaboración propia en base a Baron (2004 y 2006).

La mayoría de los y las legisladoras de ambas Cámaras se concentra en los grupos medios de edad, es decir, entre los 41 y los 60 años51. En la Cámara alta, esta franja etaria comprende el 86% de las legisladoras versus el 70,3 de los legisladores, y en la Cámara baja el 70% y 70,8%, respectivamente. Por otra parte, en el grupo de menor edad (de 31 a 40 años) como en el de edad más avanzada (61 años o más), en el Senado se observa una mayor proporción de varones que de mujeres. En cambio, los diputados y las diputadas no difieren en su distribución por grupos de edades ya que las diferencias observadas no son sustantivas.

En cuanto a la composición diferencial de ambas Cámaras, también se puede constatar que la proporción de diputadas de hasta 40 y mayores de 60 años casi triplica a la de las senadoras. En el caso de los parlamentarios, se observa una distribución más pareja, a pesar de que existe una proporción levemente mayor de varones de más de 60 años en el Senado que en la Cámara de Diputados.



En total, más del 53% de los integrantes de ambos sexos de la Cámara alta tiene 51 años o más, guarismo que en la Cámara baja alcanza el 48%, lo cual podría remitir al hecho de que una banca en el Senado suele requerir una mayor experiencia en la actividad política que un escaño en la Cámara baja (Baron, s/a).


Tabla 11
Composición del Congreso nacional según grupos etarios, por sexo.

Promedio para los períodos 2003/2005 y 2005/2007





Cámara de Senadores

Cámara de Diputados

Edad

Varones

Mujeres

Total

Varones

Mujeres

Total

25-30

-

-

-

0

0,6

0,2

31-40

12,3

4,8

9,1

9,2

13,5

10,7

41-50

33,3

37,1

35

32,1

33,7

32,7

51-60

37,0

48,4

42

38,7

34,8

37,4

61-70

14,8

3,2

9,8

9,8

9,6

9,7

71-80

2,5

0,0

1,4

1,5

0,0

1,0

s/d

0,0

6,5

2,8

8,6

7,9

8,4

Total

100

100

100

100

100

100

Fuente: Elaboración propia con base en Baron (2004 y 2006).




2. Estado civil e hijos

Los atributos relativos al estado civil y a los hijos despliegan contornos propios y distintos según se trate de legisladores o de legisladoras. De acuerdo con la información de la Tabla 12, los parlamentarios masculinos, en su gran mayoría, son casados, proporción que comprende al 82% de los senadores y al 74 % de los diputados. Entre las legisladoras (de ambos cargos), en cambio, este porcentaje desciende al 52% y 51% respectivamente. Por otra parte, la proporción de legisladoras que son divorciadas supera a la de los parlamentarios masculinos. Finalmente, cabe notar que hay más legisladoras que legisladores solteros. Debe señalarse, asimismo, la existencia de una mayor proporción de mujeres solteras entre las diputadas que entre las senadoras52.




Tabla 12
Estado civil de las y los legisladores nacionales de Argentina.

Promedio para los períodos 2003/2005 y 2005/2007 (en %)








Cámara de Senadores

Cámara de Diputados




Varones

Mujeres

Total

Varones

Mujeres

Total

Soltero/a

3,7

6,5

4,9

5,4

19,1

10,1

Casado/a

81,5

51,6

68,5

73,7

51,1

65,9

Divorciado/a

4,9

17,7

10,5

7,2

12,4

9,0

Separado/a

7,4

6,5

7,0

4,5

3,9

4,3

Viudo/a

1,2

12,9

6,3

1,8

3,9

2,5

Sin datos

1,2

4,8

2,8

7,5

9,6

8,2

Total

100,0

100,0

100,0

100,0

100,0

100,0

Fuente: Elaboración propia con base en Baron (2004 y 2006).

*Las categorías no incluyen uniones consensuales.

Los datos relativos a la cantidad de hijos de los y las integrantes del Congreso nacional, en principio, parecen reflejar los de una familia argentina tipo. El promedio entre los legisladores masculinos es de 2,9 hijos, guarismo levemente menor entre las mujeres, de 2,4 hijos.




Tabla 13
Promedio de número de hijos para legisladores de ambos sexos.
Promedio para los períodos 2003/2005 y 2005/2007





 

Cámara de Senadores

Cámara de Diputados

Varones

2,8

3,0

Mujeres

2,6

2,2

Total

2,7

2,7

Fuente: Elaboración propia con base en Baron (2004 y 2006).



La Tabla 14 presenta la distribución de frecuencia del número de hijos de los parlamentarios según sexo. Dichos datos evidencian que, en su gran mayoría, los y las legisladoras nacionales tienen entre dos y tres hijos, pero emergen algunas diferencias entre varones y mujeres. En primer término, los parlamentarios masculinos son quienes han conformado las familias más numerosas, ya que una mayor proporción de ellos tiene cuatro e incluso más hijos. Las familias de gran tamaño, en contrapartida, son excepcionales entre las legisladoras. En segundo lugar, el porcentaje de legisladoras sin hijos es mayor en comparación con los varones. Especialmente en la Cámara de Diputados, el porcentaje promedio de parlamentarias sin hijos comprende al 9,6% de ellas (versus el 3,9% de los diputados).


Tabla 14
Composición del Congreso nacional
según cantidad de hijos de las y los legisladores.

Promedio para los períodos 2003/2005 y 2005/2007 (en %)





Número de hijos

Cámara de Senadores

Cámara de Diputados

Varones

Mujeres

Total

Varones

Mujeres

Total

0

0,0

4,8

2,1

3,9

9,6

5,8

1

9,9

9,7

9,8

5,1

11,3

7,2

2

32,1

27,4

30,1

24,4

26,0

25,0

3

37,0

40,3

38,5

29,5

25,4

28,1

4 o más

21,0

12,9

17,5

29,2

14,1

24,0

Sin datos

0,0

4,8

2,1

8,0

13,6

9,9

Total

100,0

100,0

100,0

100,0

100,0

100

Fuente: Elaboración propia con base en Baron (2004 y 2006).

A efectos de abordar la pregunta acerca de si la presencia de hijos interfiere en el desarrollo de las carreras políticas de mujeres, es relevante considerar las edades de los hijos menores, ya que los niños más pequeños supondrían -en el marco de la división sexual del trabajo vigente- una mayor carga doméstica. La información recabada a partir de las entrevistas personales a una muestra de parlamentarios y parlamentarias realizadas en el marco de esta investigación (véase la Tabla 15) revela que la mayoría de las entrevistadas tienen hijos de más de veinte años, aunque, para un tercio de ellas, los hijos menores aún no han alcanzado esa edad. En contrapartida, los hijos menores de casi tres cuartas partes de los parlamentarios de la muestra se ubican por debajo de los veinte años, y sólo el 29% tiene hijos mayores a esa edad. De este modo, los datos relativos a la muestra señalan que las mujeres que ocupan bancas en el Congreso nacional tienen hijos de edades más avanzadas que los de sus colegas masculinos.


Tabla 15
Legisladores y legisladoras entrevistadas
según la edad del hijo/a menor








Mujeres

Varones



%



%

Sin hijos

6

19

0

0

Hasta 10 años

3

10

9

26

10 – 19 años

7

23

16

46

Más de 20 años

14

45

10

29

Sin datos

1

3

0

0

Total

31

100

35

100

Fuente: Elaboración propia a partir de entrevistas.

El menor porcentaje de parlamentarias nacionales casadas, el menor promedio de hijos entre ellas y las edades más avanzadas de sus hijos menores sugerían, en principio, que la estructura familiar no colabora con el desarrollo de las carreras políticas de las mujeres. No obstante, a pesar de esta presunción habitual, una investigación reciente (Marx, Borner y Caminotti 2007) puso de manifiesto que las legisladoras argentinas a menudo consideran a sus familias como una fuente de apoyo, o bien admiten que las dificultades derivadas de la necesidad de compatibilizar una labor política exigente con las responsabilidades familiares distan de ser obstáculos imposibles de franquear. De todas formas, las importantes diferencias en la estructura familiar de los y las legisladoras podrían afectar en forma diferencial las probabilidades de varones y mujeres de aspirar y acceder a bancas en el Congreso nacional.

En virtud de que casi la mitad de las parlamentarias no posee una pareja formalmente constituida, incluso podría especularse que las legisladoras con parejas formales en gran parte son mujeres cuyas estructuras familiares han operado como vehículos de apoyo para sus carreras políticas. En cambio, las mujeres políticas con un menor apoyo de sus familias podrían enfrentarse con notorias dificultades al momento de ofertarse como candidatas. En otras palabras, las legisladoras, es decir, las mujeres que efectivamente accedieron a una banca nacional, podrían ser el fruto de un proceso conocido como selección positiva (Campbell y Stanely 2001). Esta suposición se ve avalada por un estudio reciente sobre el Congreso de Estados Unidos (Thomas, Herrick y Braunstein 2002).



3. Formación académica

En ausencia de información disponible acerca del último año de instrucción formal aprobado por parte de la totalidad de los y las legisladoras, que permitiría determinar su nivel educativo, se recurrió a los datos provistos por el Directorio Legislativo (Baron 2004 y 2006) sobre la titulación académica de los y las integrantes del Congreso53. Esta información permitió comparar cuántos parlamentarios y parlamentarias exhiben credenciales correspondientes a los niveles educativos terciarios y universitarios (de grado y de posgrado).



Según la información presentada en la Tabla 16, en Argentina el 82% de los y las integrantes del Senado y el 73% de los diputados (mujeres y varones) posee un título educativo que incluye carreras terciarias, universitarias de grado y de posgrado. Estos porcentajes son semejantes a los identificados en el estudio de Baron (s/a) para los períodos 2000/2001 y 2002/2003, por lo que se mantendría estable la composición del Congreso desde el punto de vista de la formación universitaria de sus integrantes54. En este sentido, el Congreso argentino no se diferenciaría de las tendencias observadas en otros Parlamentos (véase Cordero 2006, Lemke-Müller 2000). Por otra parte, la información sugiere que las personas con elevadas credenciales educativas son particularmente proclives a aspirar una candidatura a cargos legislativos nacionales y que, probablemente, este atributo también formaría parte de los criterios que emplean los actores con poder decisorio de los partidos políticos en el proceso de reclutamiento y selección de candidatos.


Tabla 16

Composición del Congreso nacional según título académico, por sexo.


Promedio para los períodos 2003/2005 y 2005/2007 (en %)





Cámara de Senadores

Cámara de Diputados

Nivel

Varones

Mujeres

Total

Varones

Mujeres

Total

Terciario

2,5

22,6

8,4

3,9

19,8

9,4

Universitario

71,6

48,4

62,2

54,5

41,8

50,1

Posgrado

8,6

14,5

11,2

11,0

18,1

13,5

Sin título académico

14,8

12,9

16,1

21,4

10,7

17,7

Sin datos

2,5

1,6

2,1

9,2

9,6

9,4

Total

100,0

100,0

100,0

100,0

100,0

100,0

Fuente: Elaboración propia con base en Baron (2004 y 2006).

Al considerar la existencia de posibles distinciones entre varones y mujeres se evidencia, en primer término, una mayor proporción de legisladoras con títulos terciarios, posiblemente debido a la elevada proporción de docentes entre ellas. En segundo lugar, un mayor número relativo de mujeres cuenta con títulos de posgrado. Finalmente, en la Cámara baja se observa una proporción más elevada de mujeres con títulos académicos respecto a sus pares masculinos (80% versus 69%). Este último dato, interpretado a la luz de de la presencia de más legisladoras con títulos de posgrado, podría sugerir que las mujeres parecerían enfrentar mayores exigencias (externas y/o propias) que sus colegas masculinos en cuanto a la acreditación de antecedentes educativos y profesionales (Marx, Borner y Caminotti 2007).

Si se compara la composición de ambas Cámaras puede observarse que el porcentaje de senadores con títulos académicos (83%) supera al de los diputados (69%). En cambio, las parlamentarias de ambas Cámaras exhiben en proporciones similares (80%) títulos terciarias o universitarios. La diferencia observada entre los diputados y senadores masculinos podría sugerir que las credenciales educativas juegan un papel más ponderado en la competencia por una banca en la Cámara alta. En este sentido, la inexistencia de diferencias relativas entre las diputadas y senadoras sería la consecuencia del alto nivel educativo de las primeras.


4. Perfiles profesionales

El análisis de las áreas disciplinarias a las cuales corresponden los títulos ostentados por los y las legisladoras argentinas aporta una mayor especificidad al conocimiento de sus perfiles profesionales. Si se considera al conjunto de los parlamentarios (varones y mujeres) en ambas Cámaras, se observa que las profesiones jurídicas superan al resto de las profesiones ya que las mismas comprenden el 44% de los diputados y casi al 50% de los senadores de ambos géneros.

Una vez que estos valores son desagregados por sexo, se comprueban perfiles disciplinarios diferentes para los y las legisladoras. Ello pone de manifiesto que las comunidades profesionales a las que pertenecen quienes acceden al Congreso nacional son distintas según se trate de uno u otro género. Más allá del interés que revisten las profesiones como un posible indicador de procesos subyacentes disímiles en el proceso de selección de candidatos y candidatas, las diferencias entre sus profesiones pueden indicar la presencia de importantes distinciones en la labor legislativa. En efecto, las profesiones son comunidades de práctica y, por lo tanto, implican diferentes modos de identificar los temas de la agenda de políticas, distintas redes de relaciones institucionales y disímiles prácticas al momento de conducir el trabajo. En la medida en que los parlamentarios y las parlamentarias difieran en sus disciplinas –como se mostrará a continuación– es posible que también desplieguen modos distintivos de llevar a cabo la actividad legislativa.

El 40% de las senadoras acredita un título docente, porcentaje que comprende al 28% de las diputadas. Considerando al conjunto de las representantes, se puede sostener que la docencia representa la especialización de mayor concentración entre las legisladoras nacionales argentinas55.



Entre las senadoras, el número de quienes ostentan un título docente supera al de las disciplinas jurídicas en aproximadamente diez puntos porcentuales. Sus pares masculinos se concentran, por otra parte, en las disciplinas jurídicas, ya que los titulados en derecho y en carreras afines comprenden al 60% de los integrantes masculinos de la Cámara alta. Mientras que ningún senador cuenta con un título docente, varios de ellos se especializaron en las disciplinas de ingeniería y de ciencias económicas (que comprende a los contadores públicos, los economistas, los administradores de empresas y los licenciados en marketing). Tomadas conjuntamente, estas dos últimas profesiones abarcan al 26% de los senadores, mientras que su número es ínfimo entre las senadoras (con únicamente dos casos en ambos períodos). Por otra parte, en la Cámara baja el 41% de los diputados presenta credenciales correspondientes a las disciplinas jurídicas, una proporción que es menor en comparación con los senadores. Entre las diputadas, a diferencia de sus pares senadoras, la proporción perteneciente a las disciplinas jurídicas y a la docencia es bastante semejante, 29% y 27% respectivamente.


Tabla 17
Composición del Congreso Nacional
según carrera universitaria y terciaria de las y los legisladores.


Promedio para los períodos 2003/2005 y 2005/2007 (en %)





Cámara de Senadores

Cámara de Diputados

Título

Varones

Mujeres

Total

Varones

Mujeres

Total




n = 34

n = 26

n = 60

n = 118

n = 71

n = 189

Derecho

60,3

30,8

47,5

53,2

29,1

44,1

Ingeniería

13,2

0,0

7,5

9,4

0,0

5,9

Docencia

0,0

40,4

17,5

3,0

28,4

12,6

Medicina / odontología

7,4

7,7

7,5

11,6

7,1

9,9

Arquitectura

1,5

7,7

4,2

2,6

5,7

3,7

Psicología /
psicología social

1,5

1,9

1,7

0,9

7,8

3,5

Ciencias sociales y humanidades

0,0

1,9

0,8

5,2

7,8

6,1

Ciencias Económicas

13,2

7,7

10,8

11,2

7,1

9,6

Química / Bioquímica

0,0

1,9

0,8

0,9

1,4

1,1

Otras carreras en salud

0,0

0,0

0,0

0,0

4,3

1,6

Otras carreras

2,9

0,0

1,7

2,1

1,4

1,9

Total

100,0

100,0

100,0

100,0

100,0

100,0

Fuente: Elaboración propia con base en Baron (2004 y 2006).

En suma, en virtud de las exigencias de la Ley de Cupo, que obliga a los partidos políticos a nominar un mínimo de 30% de mujeres como candidatas en condiciones que les aseguren la posibilidad de resultar electas, se han diversificado los perfiles profesionales de quienes logran acceder al desempeño de cargos legislativos nacionales. Otra conclusión relevante sobre las profesiones concierne a los perfiles diferentes entre las propias legisladoras femeninas. En efecto, si bien una parte considerable de las legisladoras ostenta un título docente, se verifican diferencias claras en las proporciones de diputadas y senadoras con dicha credencial académica. Además de un menor porcentaje de docentes entre las diputadas, hay una mayor presencia de licenciadas en ciencias sociales y humanidades y psicología. En contrapartida, los legisladores masculinos presentan perfiles profesionales más homogéneos.

5. Consideraciones finales

Recapitulando lo expuesto, los perfiles sociodemográficos de los y las legisladoras nacionales argentinas pueden resumirse según tres órdenes diferentes de hallazgos empíricos: i) hallazgos que muestran notorias diferencias según género; ii) atributos con diferencias poco sustantivas entre las y los parlamentarios; y iii) diferencias al interior de cada género.


Hallazgos que muestran notorias diferencias por género
Los y las legisladoras presentan perfiles diferentes respecto a su estructura familiar y a la constitución de una pareja formal. La población femenina del Congreso se divide en mitades iguales entre quienes están casadas y quienes no lo están, lo que contrasta con la mayoría de los varones, que declaran tener una pareja formalmente constituida. En cuanto a los perfiles educativos y profesionales, un alto porcentaje de los y las legisladoras nacionales de Argentina presentan credenciales educativas terciarias y universitarias. Se observa, asimismo, una mayor proporción de legisladoras que de legisladores, especialmente entre los diputados, con títulos académicos, incluso de posgrado. Considerando a las profesiones de manera agregada, las legisladoras demuestran una mayor concentración en las carreras docentes y, en menor medida, en las jurídicas, mientras que sus pares masculinos se concentran, mayoritariamente, en estas últimas.
Atributos con diferencias por género poco sustantivas
En contrapartida, no se observan contrastes en los promedios de edad entre los y las legisladoras, aunque las distribuciones por grupos de edades muestran diferencias de composición entre los senadores masculinos y sus pares femeninas.
Diferencias al interior de cada género
Finalmente, los datos anteriormente presentados muestran la existencia de una mayor proporción de diputadas entre los 31 a los 40 años respecto de las senadoras. Probablemente asociada a la presencia de más mujeres jóvenes entre las integrantes de la Cámara baja, se verifica una mayor proporción de diputadas que declaran ser solteras. Un análisis comparado entre las legisladoras de ambas Cámaras revela diferencias entre las mujeres, ya que una mayor proporción de senadoras ostenta títulos de docencia con respecto a sus pares diputadas. En cambio, entre las diputadas las profesionales se distribuyen en proporciones semejantes entre las titulaciones docentes y jurídicas. Entre los legisladores masculinos, se observa un mayor número de profesionales entre los senadores que entre los diputados.
En principio, las diferencias en estos atributos sociodemográficos reflejarían procesos de reclutamiento y selección que se desarrollan en forma diferente según se trate de varones o mujeres. Con todo, más allá de las dinámicas partidarias que ocurren con anterioridad de los comicios, interesa notar que las diferencias observadas en los perfiles de los legisladores de ambos géneros pueden producir dinámicas diferentes en su inserción institucional y en su labor legislativa. Es decir, los perfiles sociales y demográficos no deben observarse únicamente como un resultado del reclutamiento y de la selección de los candidatos y las candidatas a mandatos legislativos nacionales. Por el contrario, estos perfiles deben considerarse como un aspecto con potenciales consecuencias sobre el proceso de inserción de las legisladoras en el Congreso, abriendo la posibilidad de estimular transformaciones en su seno.

En otras palabras, la Ley de Cupo Femenino ha provocado una notoria ampliación de la presencia femenina en el Congreso argentino, lo cual constituye en sí mismo un logro significativo. Con todo, su importancia y su potencial de transformación son más abarcativos. En efecto, los perfiles específicos identificados para las legisladoras están evidenciando que el cupo puede producir un impacto en la propia dinámica interna del Congreso más allá del género en un sentido estricto, al posibilitar incorporar perfiles sociales, demográficos y profesionales novedosos, lo cual precisamente se produce a través de la inclusión de un incremento en la proporción de legisladoras.




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