Estado Civil



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V. LA PARTICIPACIÓN DE LEGISLADORES Y LEGISLADORAS EN LAS COMISIONES PERMANENTES DE AMBAS CÁMARAS DEL CONGRESO ARGENTINO

Este capítulo analiza la composición de las comisiones permanentes de ambas Cámaras del Congreso de la Nación a partir de entrada en vigor de la Ley de Cupo Femenino. Específicamente, se propuso indagar si la inclusión de un mayor número de legisladoras se ha traducido en una integración de comisiones capaz de reflejar las proporciones relativas de mujeres y varones presentes en las respectivas Cámaras o si, por el contrario, se han producido procesos de segmentación, dando lugar a comisiones primordialmente femeninas y, alternativamente, masculinas. Dado que se encontraron diferencias significativas de acuerdo con el género de los integrantes de las distintas comisiones, se procurará determinar si ese fenómeno guarda alguna relación con la competencia, jerarquía y el poder relativo institucionalmente asignados a cada una de ellas –lo cual podría generar oportunidades y barreras de acceso diferenciales para los y las legisladoras– o si ello constituye simplemente el resultado de la manifestación de preferencias temáticas distintas por parte de los actores legislativos de ambos géneros.

A tal fin, el análisis abrevó principalmente en dos tipos de datos. Por un lado, se examinó la composición por género del conjunto de las comisiones permanentes de la Cámara de Diputados a lo largo del período comprendido entre 1993 y 2007. En el caso del Senado, el análisis fue temporalmente mucho más acotado, puesto que si bien a partir de 2001 se evidenció una incorporación masiva de legisladoras, en 2002 se produjo una importante reestructuración de sus comisiones permanentes96. Por tal motivo, sólo pudieron considerarse datos relativos al período 2003-2007. En segundo lugar, se investigaron las representaciones subjetivas de los y las legisladoras entrevistadas en el presente estudio respecto de las razones por las cuales escogieron o fueron asignadas a aquellas comisiones que integran, sus grados de satisfacción con las mismas y los impedimentos que pudieron haber enfrentado para acceder a alguna comisión de su interés que no les fue otorgada. Adicionalmente, con el propósito particular de conocer con mayor grado de detalle los criterios que gobiernan la distribución de comisiones y el prestigio que se les atribuye en cada Cámara, se realizaron entrevistas a informantes clave97.

1. Las comisiones de asesoramiento: Funciones, mecanismos de asignación y grados de poder relativo

En el Congreso argentino, todos los proyectos –de Ley, de Resolución, de Declaración, de Comunicación– son presentados en una dependencia técnica, llamada Mesa de Entradas98. Luego, se los gira a una o más comisiones de asesoramiento de acuerdo a su temática. Cada senador o senadora integra, al menos, cinco comisiones permanentes, mientras que el Reglamento Interno de la Cámara de Diputados no establece cantidades mínimas ni máximas.

Básicamente, las comisiones son órganos colegiados en los cuales se debaten las propuestas y los representantes de los distintos bloques partidarios emiten dictámenes, negocian y deciden presentarlas o no para su votación en el recinto. Asimismo, en ellas se efectúan reuniones y consultas con especialistas, con organizaciones no gubernamentales o con sectores sociales interesados o afectados por una iniciativa, así como con funcionarios del Poder Ejecutivo nacional (Marx, Borner y Caminotti 2007). De este modo, las comisiones son las instancias del Congreso en las cuales “se ingresa en los detalles”, se establecen contactos con actores extra parlamentarios y se desarrolla buena parte del trabajo legislativo cotidiano.

Para legisladores y legisladoras, integrar determinadas comisiones puede resultar relevante en función de tres lógicas. En algunos casos, ser miembro de una comisión puede contribuir a promover una agenda específica o procurar que avancen y prosperen ciertas iniciativas de interés. En otros, la pertenencia a una comisión puede constituirse en un recurso eficaz para obstaculizar propuestas que no se desean aprobar (en palabras de algunos interlocutores de ambos géneros, ello implicaría “cajonear” un proyecto)99. Finalmente, algunas comisiones se ocupan de cuestiones que, por su preponderancia en la agenda de políticas públicas en un momento dado, pueden brindar oportunidades para argumentar, destacarse en el recinto y lograr visibilidad pública. Este aspecto, por cierto, varía al calor de distintas coyunturas.

Formalmente, la asignación de legisladores y legisladoras a las distintas comisiones permanentes responde a un criterio de proporcionalidad política que toma en cuenta el número de miembros que poseen los bloques. De este modo, al inicio de cada período legislativo a cada bloque se le confiere una determinada cantidad de posiciones en ellas. Los y las legisladoras comunican a las autoridades de su bloque qué comisiones desean integrar y éstas toman la decisión final, generalmente –de acuerdo con los testimonios recabados– en concordancia con las preferencias expresadas. De este modo, la integración de comisiones es el resultado de un proceso de negociación que se desarrolla primordialmente en el seno de los bloques políticos. En este contexto, quienes pertenecen a bancadas numéricamente pequeñas o unipersonales enfrentan una situación que limita la cantidad de comisiones a las que pueden aspirar.

Recapitulando, entonces, la pertenencia a una comisión sería el fruto de la combinación de los siguientes factores: a) la solicitud del o la legisladora y la expresión de sus preferencias ante las autoridades de su bloque, b) la disponibilidad de vacantes según la representación numérica del bloque dentro de la Cámara, y c) la decisión que asumen las respectivas jefaturas de bloque. De acuerdo a lo expresado por parte de diversos interlocutores de ambos géneros, la incorporación a comisiones, en especial a las más influyentes, suele suponer competencia al interior de cada bloque. A efectos de dirimir entre los aspirantes, las autoridades tomarían en cuenta una variedad de criterios, entre los cuales se destacan los cálculos políticos (como la confianza en el o la legisladora), el perfil profesional, la trayectoria e incluso la antigüedad en el mandato de los solicitantes, aspecto recurrente en los relatos de los entrevistados (varones y mujeres). El testimonio de una legisladora indica, de modo adicional, que en ocasiones la asignación de comisiones por parte de las autoridades de los bloques responde a un imperativo de acumulación de recursos: “Tengo un cargo en una comisión […] a la que no voy jamás, porque eso está [determinado] por los repartos que se hacen acá para poder tener más asesores” (F11, UCR).

En consonancia con la evidencia cualitativa recabada, la posesión de credenciales educativas afines al área de trabajo de una comisión, la trayectoria de dedicación a ciertas materias de política pública y la experiencia legislativa son criterios que las autoridades tomarían especialmente en cuenta a la hora de asignar comisiones. Alternativamente, en ciertos casos la ausencia de una credencial educativa que sustente el pedido podría erigirse en una barrera de acceso a algunas comisiones de asesoramiento100.

En este marco, varios entrevistados de ambos géneros enfatizaron que los legisladores con mayor antigüedad dentro de cada Cámara tendrían prioridad para las autoridades de los bloques. Tal como lo expresó una legisladora: “Nosotros hacemos un listado de aquellas comisiones que queremos. Por supuesto, cuando llegás, el bloque te hace sentir [la diferencia entre] aquellos que ya vienen con mandato de dos años y los que recién ingresamos” (F4, UCR). Desde la óptica de otra entrevistada: “Se toma como un antecedente haber tenido otro período, porque se supone que uno conoce el manejo” (F23, PJ). Del mismo modo, la antigüedad sería el “privilegio” que, en la experiencia de un entrevistado, facilitó su participación en aquellas comisiones que había demandado. Incluso, fue indicado que para acceder a ciertas comisiones habría “tiempos de espera”.



Por lo demás, siendo el Congreso una organización inscripta en un entramado político-institucional más amplio en donde actúan, se enfrentan y negocian los partidos, las alianzas electorales y territoriales también influencian la posibilidad de acceso a algunas comisiones. Los siguientes relatos de dos legisladores permiten ilustrar estas dinámicas:
“Presupuesto y Hacienda es una Comisión muy requerida por todos los legisladores. En el caso de legisladores de mi bloque, se prioriza la presencia de aquellos senadores que tienen gobierno provincial. Como yo no pertenezco al partido que gobierna mi provincia, no conseguí insertarme en esa comisión, no todavía” (M30, FV).
“Cuando quise estar en Presupuesto y Hacienda, me dijeron que no por dos cosas: Una, porque yo votaba en contra del gobierno […] Y la segunda, porque el oficialismo tiene que garantizarse la mitad más uno [de los miembros] y no había lugar para mí” (M27, CE).
A la luz de los testimonios ofrecidos por los y las entrevistadas, el género sería un atributo irrelevante para lograr ser asignado a una comisión. En términos generales, la interpretación mayoritariamente ofrecida deja entrever una dinámica de libre elección en función de la cual cada quien está donde prefiere estar, dentro del marco de restricciones dada por la pertenencia partidaria y por la procedencia provincial. Esta interpretación puede ser ilustrada a partir de las siguientes argumentaciones de una senadora y una diputada pertenecientes a diferentes bloques políticos:
“Hay algunas comisiones más difíciles de integrar […] Y por ahí nos ha sucedido que dentro del bloque tres o cuatro [senadores] coincidían en su interés por una misma comisión. Entonces, ahí se meritúa a quien está más orientado profesionalmente a ella. Algunos terminan declinando y cediendo el lugar, todo se consensúa, pero yo creo que con buen criterio porque se meritúa al que va a hacer el trabajo más efectivo, el que tiene las condiciones…” (F27, UCR).
“Los diputados, cuanto inician su mandato, emiten una opinión sobre sus preferencias al bloque. Y generalmente se nos asignan las comisiones que cada uno solicita” (F13, PJ).
En consideración de la evidencia recabada, las comisiones no son homogéneas en cuanto a sus grados de poder relativo, como tampoco en lo atinente a su dinámica interna de trabajo. Hay comisiones “que trabajan más que otras”; también hay “comisiones madres”, “comisiones bastante más neurálgicas, por las que pasa todo”, o “comisiones cabecera”. Un ejemplo emblemático de lo que se considera una comisión cabecera –recurrente en los relatos de las y los entrevistados– viene dado por la de Presupuesto y Hacienda de la Cámara baja, que cumple dos funciones primordiales. En primer término, esta comisión se ocupa del análisis y tratamiento del presupuesto general de la administración que cada año el Poder Ejecutivo envía al Congreso, transformándose, de este modo, en un ámbito especialmente propicio para el planteo de demandas provinciales (asignación de partidas para obras públicas, por ejemplo). Asimismo, tiene la potestad de tratar todos los proyectos que implican alguna asignación de recursos, con lo cual frecuentemente se la denomina como una “comisión filtro” en la cual “muere” una variedad de iniciativas101.

En suma, los datos recopilados permiten inferir que algunas comisiones son estructuralmente importantes, en tanto existen otras cuyo valor puede variar según las coyunturas. En términos generales, las comisiones relevantes o más jerarquizadas presentarían alguno de los siguientes atributos: a) el ocuparse de temas económicos y afines que repercuten sobre la situación de las distintas provincias del país102, o b) el hecho de implicar una estrecha relación entre poderes (como es el caso, por ejemplo, de las comisiones de Justicia y de Juicio Político de la Cámara de Diputados, y de Justicia y Asuntos Penales del Senado)103. Si bien, como fue mencionado, los testimonios de las y los entrevistados no indicaron la existencia de impedimentos vinculados con criterios de género, en la siguiente sección se advertirá que algunas de estas comisiones (en especial las económicas) han exhibido una composición demográfica predominantemente masculina, independientemente del incremento en la cantidad de legisladoras observado desde la entrada en vigor del cupo femenino.



2. La composición por género de las comisiones permanentes desde una óptica cuantitativa

Con el propósito de detectar regularidades relativas a su integración por género, se realizó un análisis longitudinal de la composición cuantitativa del conjunto de las comisiones permanentes del Congreso. Dicho examen se apoyó, básicamente, en el siguiente criterio. En el caso de la Cámara baja, se optó por categorizar como feminizadas a aquellas comisiones en las cuales, a lo largo de los años comprendidos entre 1993 y 2007, la proporción relativa de mujeres sobre sus integrantes superó el porcentaje total de legisladoras de dicha Cámara, permitiendo la excepción de un único período bianual. Este mismo criterio, aplicado a los legisladores, fue empleado para categorizar comisiones masculinizadas en términos de su composición demográfica. En el caso del Senado, dado el curso temporal más acotado del análisis (2003-2007) la categorización no contempló excepciones104.

Como resultado del análisis de las comisiones de la Cámara baja, se destacan los siguientes hallazgos. En primer lugar, sobre un total de 45 comisiones permanentes, 12 presentan una composición feminizada y 20 una masculinizada, en tanto que las 13 restantes exhiben fluctuaciones a lo largo del tiempo que no permiten observar tendencias claras en términos de género. En términos sustantivos (véase Tabla 30), las primeras se vinculan de manera muy clara con la dedicación a asuntos culturalmente asociados con el mundo simbólico de lo femenino (tornándose paradigmática la comisión de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia, en cuyo seno el porcentaje de mujeres nunca ha descendido, a partir de 1995, del 80% del total de sus miembros)105. En contrapartida, entre las comisiones masculinizadas se encuentra buena parte de las responsables del tratamiento de asuntos económicos, presupuestarios y fiscales, así como las de Justicia y Asuntos Constitucionales, consideradas institucionalmente importantes.

Adicionalmente, los datos examinados muestran que, entre las comisiones feminizadas, las tendencias a la concentración demográfica son más fuertes que entre las masculinizadas. De hecho, 7 de las mismas (Acción Social y Salud Pública; Cultura; Discapacidad; Eucación; Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia; Tercera Edad; y Prevención de Adicciones y Control del Narcotráfico) presentan una diferencia a favor de mujeres de, al menos, diez puntos básicos en todos los períodos, mientras que Defensa Nacional constituye la única comisión preponderantemente masculina con un sesgo demográficamente tan marcado.



Finalmente, resulta de interés enfatizar que, durante el último período legislativo (2005/2007), fue posible constatar un crecimiento significativo de la proporción de legisladoras en la comisión de Economía (donde pasaron a representar el 40% de sus miembros versus un 17% registrado en el período

Tabla 30
Cámara de Diputados:
Comisiones feminizadas, masculinizadas y sin sesgo de género
(1993-2007)*



Feminizadas

Masculinizadas

Sin sesgo definido

Acción Social y Salud Pública

Asuntos Constitucionales

Agricultura y Ganadería

Asuntos Cooperativos, Mutuales y ONG

Análisis y Seguimiento de Normas Tributarias y Provisionales

Asuntos municipales

Cultura

Comunicaciones e Informática

Ciencia y Tecnología

Derechos Humanos y Garantías

Defensa Nacional

Comercio

Discapacidad

Deportes

Defensa del Consumidor

Educación

Economía

Economías y Desarrollo Regional

Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia

Energía y Combustibles


Legislación General

Tercera Edad

Finanzas

Libertad de Expresión

Prevención de Adicciones y Control del Narcotráfico

Justicia

MERCOSUR

Previsión y Seguridad Social

Juicio Político

Obras Públicas

Turismo

Industria


Población y Desarrollo Humano

Vivienda y Ordenamiento Urbano

Intereses Marítimos, Fluviales, Pesqueros y Portuarios

Pequeñas y Medianas Empresa




Legislación Penal

Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano

Legislación del Trabajo




Minería

Peticiones, Poderes y Reglamentos

Presupuesto y Hacienda

Relaciones Exteriores y Culto

Seguridad Interior

Transportes

Fuente: Elaboración propia con base en datos provistos por la Dirección de Comisiones de la H. Cámara de Diputados de la Nación (1993/2005) y publicados su página oficial en Internet (período 2005/2007)


(*) Los datos cuantitativos detallados por período legislativo se presentan en el anexo 5.

inmediatamente anterior)106, así como en la de Presupuesto y Hacienda (donde por primera vez las legisladoras ostentan una representación porcentualmente análoga a su participación en la Cámara: 33% y 35,8%, respectivamente)107. Por cierto, será preciso analizar cómo evoluciona la composición demográfica estas comisiones tradicionalmente masculinas (consideradas neurálgicas por parte de varios entrevistados de ambos géneros) para comprobar si se trata meramente de un fenómeno coyuntural y transitorio o de una transformación capaz de sostenerse en el tiempo.


En el caso del Senado, los datos recabados y sistematizados revelan la existencia de 8 comisiones feminizadas, 11 masculinizadas y 5 sin un sesgo de género claro y distintivo (véase Tabla 31). Si bien tanto los pocos años examinados como el hecho de que esta Cámara tenga menos comisiones y que sus temas de actuación sean más amplios acotan los resultados del análisis, es pertinente señalar que la mayoría de las dedicadas a asuntos económicos, fiscales y presupuestarios, así como las de Defensa y Relaciones Exteriores, presentan una composición demográfica predominantemente masculina, al igual que lo observado en la Cámara baja. Las comisiones feminizadas, por su parte, no exhiben de manera tan clara como en el caso de Diputados un perfil vinculado con cuestiones usualmente consideradas de dominio o interés femenino. En contrapartida, las comisiones de Asuntos Constitucionales y Justicia (aludidas como institucionalmente relevantes) se ubican dentro del grupo en el cual no se advierten sesgos definidos en su composición por género, señalando otro contraste con la Cámara baja.

Tabla 31
Cámara de Senadores:
Comisiones feminizadas, masculinizadas y sin sesgo de género
(2003-2007)*





Feminizadas

Masculinizadas

Sin sesgo definido

Ambiente y Desarrollo Sustentable

Acuerdos

Asuntos Administrativos Y Municipales

Derechos y Garantías

Agricultura, Ganadería y Pesca

Asuntos Constitucionales

Economías Regionales, Micro, Pequeña y Mediana Empresa

Coparticipación Federal de Impuestos

Justicia y Asuntos Penales

Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología

Defensa Nacional

Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión

Legislación General

Economía Nacional e Inversión

Trabajo y Previsión Social

Población y Desarrollo Humano

Industria y Comercio




Salud y Deporte

Infraestructura, Vivienda y Transporte

Turismo

Minería, Energía y Combustibles




Presupuesto y Hacienda

Relaciones Exteriores y Culto

Seguridad Interior y Narcotráfico

Fuente: Elaboración propia con base en datos provistos por la Dirección de Comisiones del H. Senado de la Nación (2003/2005) y publicados en su página oficial en Internet (2005/2007).


(*) Los datos cuantitativos detallados por período legislativo se presentan en el anexo 5.

A modo de recapitulación, en ambas Cámaras del Congreso argentino la mayoría de las comisiones legislativas permanentes se encuentra segmentada por género. Al ser consideradas en conjunto, sólo 13 sobre 65 comisiones (es decir, el 20% de las mismas) no exhiben este atributo de generización. Tal segmentación, por otra parte, no parece puramente aleatoria sino que pone en evidencia la presencia de un patrón empírico, en la medida en que sugiere (si bien en menor medida en el Senado) una suerte de división sexual del trabajo en cuyo marco la economía se sitúa primordialmente como una arena legislativa masculina y lo social (considerado en un sentido amplio), como predominantemente femenina.

A la luz de este hallazgo, fundado en el análisis cuantitativo de la composición de las comisiones tomando en cuenta el género de sus integrantes, a continuación se examinan las razones que los y las legisladoras alegaron como factores que condujeron a su asignación a una determinada comisión. El examen detenido de estas valoraciones resulta relevante de cara al objetivo de intentar develar si la segmentación aquí identificada se funda en la existencia de oportunidades de acceso distribuidas de modo desigual para varones y mujeres en cada una de las Cámaras, o resulta –tal como fue planteado en el inicio del capítulo– del hecho de que los y las legisladoras poseen preferencias distintas.

3. La integración de comisiones desde una óptica cualitativa: Un examen basado en las valoraciones subjetivas

De modo prácticamente unánime, los y las legisladoras entrevistadas en el presente estudio manifestaron sentirse satisfechas con las comisiones que integran. De acuerdo con sus valoraciones subjetivas, legisladores y legisladoras escogieron las comisiones a las que pertenecen por variados motivos, entre los cuales se destacan sus experiencias previas, su formación profesional, su percepción sobre la relevancia de ciertas cuestiones para el desarrollo de su provincia o del país, o incluso ciertos compromisos ideológicos o afectivos con relación a una temática. En este sentido, con muy escasas excepciones, ningún entrevistado/a parecería trabajar en comisiones a disgusto. Por el contrario, sus relatos en general reflejan un sentido de mucha actividad y de apasionamiento por los temas y dinámica interna de las comisiones elegidas.




Testimonios ilustrativos de legisladoras y legisladores


Legisladoras

“Cuando a mí me preguntaron en qué comisiones quería trabajar, elegí varias […] todas son comisiones donde se trabaja en un ambiente muy agradable, realmente…” (F29, FR).

“Cada comisión en la que estoy representa un aspecto muy importante de mi preocupación en la vida política, social, personal” (F6, UCR).


Legisladores

“En primer lugar elegí Relaciones Internacionales porque yo fui [funcionario de este área] en mi provincia. Tengo un apego instintivo para este tema. Por otro lado elegí Pymes porque en [mi provincia] todas las industrias son Pyme. También elegí Agricultura y Ganadería porque [mi distrito] es, sobre todo, una provincia agrícola y ganadera. Después elegí Cultura porque también tengo un apego hacia la cultura, especial, y me gusta mucho lo que hacemos en cultura…” (M15, UCR).

“En general, trabajo en las comisiones en que me siento muy a gusto” (M17, PF).

Del conjunto de las treinta y una entrevistadas, sólo tres legisladoras del PJ manifestaron haber sido asignadas a alguna comisión que no les interesaba integrar. Una primera de ellas indicó que la única comisión de su elección fue la de Presupuesto (a la cual tuvo acceso) que le significada un gran desafío por no tener una formación profesional en Ciencias Económicas. En sus propias palabras: “[También] estoy en Cultura porque en eso sí tengo una formación, pero no quería estar en esa comisión” (F8, PJ). Una segunda entrevistada admitió haber sido asignada a la Comisión de Comercio por las autoridades de su bloque simplemente “porque faltaba número de diputados”, pero manifestó sentirse agradecida ya que “[hoy] es una de las que más me gusta porque es un desafío…” (F15, PJ). Finalmente, otra legisladora indicó que no le interesaba integrar la Comisión de Salud, pero que la “agarraron de cabeza” por la escasez de médicos en la Cámara alta (F30, PJ).

En cuanto a los legisladores, solamente cuatro sobre un total de treinta y cinco entrevistados hicieron alusión a situaciones semejantes. De acuerdo con un parlamentario: “Algunas [elecciones] las hicimos por necesidad del partido y otras, como Educación, Ciencia y Tecnología, eran comisiones que me interesaban a mí” (M2, PRO), en tanto otro interlocutor señaló que cuando se pertenece a un bloque numéricamente reducido las posibilidades de elección resultan acotadas: “En general, uno tiene que ocupar las comisiones que los bloques mayoritarios le dejan vacante” (M22, ARI). Con todo, a diferencia de lo observado entre legisladoras, en ninguno de estos testimonios se hallaron alusiones a temas que los legisladores califiquen como desafiantes en virtud de su escasez de credenciales educativas y/o profesionales (lo cual señala un contraste sugerente en términos de actitudes según género, que se analizará más detenidamente en el siguiente capítulo).

Por otro lado, un conjunto de entrevistados de ambos géneros reconoció pertenecer a un número mayor de comisiones de las que realmente se pueden ocupar. Esta situación conlleva a que menudo concentren su trabajo en algunas y relegan otras, porque “hay mucha superposición de comisiones y una mala distribución de los horarios para poder cumplir con todas” (F16, FMP). En consecuencia, al ser consultados acerca de su interés por integrar comisiones adicionales, un conjunto de legisladores y legisladoras indicó que ya tendrían “demasiado trabajo” y que carecerían del tiempo suficiente para dedicarse a otras.



Aún así, trece entrevistadas y diecisiete entrevistados (sobre un total de 28 y 31 respuestas válidas), manifestaron su interés por ingresar a alguna comisión que no les fue asignada. A propósito (véase Tabla 32), los testimonios obtenidos insinúan que las entrevistadas demandarían comisiones adicionales variadas en términos de su contenido cultural, mientras que los legisladores tenderían más claramente a demandar comisiones que no son asociadas con el mundo simbólico de lo femenino108.


Tabla 32
Comisiones adicionales ambicionadas por los y las entrevistadas





Comisión

Legisladores

Legisladoras

Transporte




1

Acción Social y Salud Pública




1

Turismo

2

2

Asuntos Constitucionales

1

1

MERCOSUR

1

1

Economías y Desarrollo Regional

1

1

Presupuesto y Hacienda

4

2

Legislación Penal




1

Ciencia y Tecnología




1

Prevención de Adicciones




1

Cultura




1

Obras Públicas




1

Economía

1




PYMES

1




Justicia

1




Educación

1




Relaciones Exteriores

1




Energía

1




Libertad de Expresión

1



Fuente: Entrevistas.


De este modo, aunque la evidencia cualitativa disponible no permite inferir que las comisiones demográficamente femeninas resulten devaluadas con respecto a aquellas mayormente integradas por varones, la expresión de preferencias adicionales aludidas en la Tabla 32 sugiere que las mismas no serían especialmente codiciadas por parte de legisladores. A propósito de esta conjetura –que debería ser sometida a consideración en futuros estudios con un menú metodológico más amplio– una informante clave entrevistada (también legisladora nacional) sugirió la existencia de una “desvalorización tácita”, no verbalizada, de las comisiones típicamente femeninas, que se expresaría en la disputa por los espacios a ocupar. Usualmente, de acuerdo a su relato, las mismas serían las menos solicitadas por parte de varones, quienes pugnarían por ocupar comisiones con mayores grados de influencia y poder109.

4. Consideraciones finales

Este capítulo permitió constatar que, en un marco de segmentación por género de la mayoría de las comisiones permanentes del Congreso –en cuyo marco la economía se presenta como un campo de mayor dedicación masculina y lo social como un dominio más propiamente femenino– las y los entrevistados manifestaron que integran aquellas comisiones donde quieren estar. Dicho hallazgo, de hecho consistente con las orientaciones y prioridades expresadas por parte de mujeres y varones en relación con otros tópicos de las entrevistas conducidas, amerita ser considerado a la luz de la literatura que sostiene que la distribución de posiciones en las organizaciones no constituye un proceso a-genérico (véase, entre otros, Acker 1990 y Britton 1997, 2000).

Desde esta perspectiva, aún cuando la integración de comisiones refleje las preferencias personales de las y los representantes (Lemke-Müller 2000, 2002) es posible que las normas sociales y las normas institucionales del Congreso conduzcan a los agentes a adaptar sus preferencias de acuerdo a su creencia sobre las posibilidades efectivas de alcanzar ciertas metas (Elster 1997) o bien a intentar adecuarse (mediante una conciencia liminal) a los papeles asignados a cada género en el orden político y social. De hecho, uno de los resultados del presente análisis puso de manifiesto que, aún con excepciones y sucesos recientes anteriormente señalados (como el ingreso de una proporción considerable de mujeres en la comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara baja a partir de 2005), la demografía de las comisiones permanentes y las expectativas culturalmente asociadas con cada uno de los géneros se encuentran vinculadas.

Estas consideraciones permiten vislumbrar que las preferencias de los y las representantes no deberían ser tratadas simplemente como algo dado (fijo y preestablecido) sino como un atributo construido o parcialmente modelado por las características particulares del entorno específico donde se desenvuelven los actores políticos. Dicho de otro modo, aún en ausencia de mecanismos explícitos de discriminación, las normas de género socialmente prevalecientes (aquello que se espera que hagan varones y mujeres) podrían contribuir a la cristalización de criterios de elección diferenciados entre legisladores y legisladoras, dando lugar a la segmentación en el trabajo legislativo. Tal segmentación, observada en el análisis de la integración de comisiones, también se torna manifiesta en el examen de los proyectos priorizados y de los efectivamente presentados por los y las entrevistadas, como se apreciará en el capítulo que se desarrolla a continuación.





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