En pascua, nos alegramos con maria



Descargar 292.51 Kb.
Página1/4
Fecha de conversión24.12.2017
Tamaño292.51 Kb.
  1   2   3   4


MES DE MAYO

EN PASCUA, NOS ALEGRAMOS CON MARIA

Y recorremos las partes de su cuerpo y su espíritu
DIA 1º: LAS MANOS


  1. SALUDO

El tiempo de Pascua, es el tiempo de la alegría. La Resurrección de Jesús ilumina el ser de nuestra vida cristiana.

Las manos de María, acogieron en el pesebre, a un Jesús que -siendo Niño- tenía la grandeza del mismo Dios.

Las manos de María, sostuvieron al pie de la cruz, a un Jesús que siendo fuerte se hizo débil por salvarnos.

El mes de mayo, ayudados por las MANOS DE MARIA, son días para abrir las nuestras y acoger el fruto de la Pascua: ¡Ha resucitado!

Las MANOS DE MARIA supieron acoger, acunar, cuidar, alimentar y -en los momentos de prueba- sostener el cuerpo de Jesús.

Hoy, además, con las manos de María, tenemos un recuerdo especial por los que trabajan. Por aquellos que saben ofrecer su esfuerzo y su tesón por completar y perfeccionar la creación de Dios.

 

¿Acogemos la Eucaristía con devoción y preparación?

¿Acunamos a los "nuevos cristos" que salen a nuestro encuentro?

¿Cuidamos la fe con una oración sólida, sistemática y convencida?

¿Alimentamos nuestro amor a Dios con nuestra confianza en Él?

¿Ofrecemos el trabajo que realizamos para gloria de Dios y bien de las personas?
En este primer día de mayo, simbolizando el esfuerzo y el trabajo de los hombres y mujeres, acercamos hasta María, una paleta de construcción.manos

2. ORACIÓN

 

TUS MANOS, MARIA

Son grandes, porque en ellas todos cabemos

Son pequeñas, porque en ellas se desborda el Misterio de Dios

Son limpias, porque ellas no conocieron la corrupción

Son delicadas, porque ellas acariciaron el tesoro más preciado: Jesús

Son cuidadas, porque ellas fueron bendecidas desde el principio por Dios

Son orantes, porque ellas supieron juntarse para alabar al Creador

Son señales, porque ellas siempre nos enseñan el camino hacia Jesús

Son decididas, porque ellas no se echaron atrás ante las dificultades

Son amantes, porque ellas amaron con locura. Amén
DÍA 2º. SUS OJOS


  1. SALUDO:

¡Ojos que no ven, corazón que no siente!, dice el viejo refrán.

En María, esto no se cumplió. Vivió siempre con los ojos puestos en los planes que Dios tenía preparado para Ella.

En Nazaret, con sus pupilas dilatadas, dijo que "sí". Que, estaba dispuesta, como un cheque en blanco para que Dios firmase cuando quisiera y como quisiera.

En el crecimiento de Jesús, abrió bien los ojos para que, Jesús, anduviese por los caminos que conducían a Dios.

En el final de la vida de Jesús, aún con lágrimas, nunca el sollozo se antepuso a la altura con la que, María, encaró y vivió la pasión, la muerte y la resurrección de Cristo.

Y es que, María, abrió los ojos para Dios y, además, le brindó todo su corazón. ¿Se puede esperar más por parte de Dios? ¿Pudo dar más una humilde nazarena que a sí misma?

¿Detrás de que corren nuestras miradas?

¿Vemos la profundidad de las cosas y de los acontecimientos o nos quedamos en la superficialidad?

¿Somos solidarios cuando contemplamos causas injustas que hacen sufrir?

Presentamos, ante María, unas gafas. Que Dios nos ayude a no perderle de vista.

 

2. ORACIÓN

 

TUS OJOS, MARIAojos



Son grandes, porque quedaron embelesados por el anuncio del Ángel

Están limpios, por las lágrimas de emoción en el Nacimiento de Cristo

Son risueños, por la juventud y la hermosura de Aquella que los lleva

Son inquietos, porque nunca se cansan de mirar al Hijo

Están sanos, porque siempre miraron en la dirección adecuada

No tienen tensión, porque saben cerrarse ante Aquel que es descanso

No tienen brizna alguna, porque Dios los cuida con amor de Padre

No están ciegos porque, al pie de la cruz, los mantuviste despiertos

No son insensibles, porque desde la cruz,

Jesús los llamó a ver a los hombres como a sus hijos.

No parpadean porque, ante la situación del mundo, saben que han de estar bien abiertos

No huyen, porque ante el mal tiempo, han de ayudar a los demás a descubrir el horizonte

DIA 3: SU CORAZON


  1. SALUDO

El corazón es el lugar donde, entre otros, guardamos los secretos más íntimos. Es en el corazón donde sufrimos y gozamos, donde disfrutamos y lloramos, desde donde odiamos o nos volcamos amando.

El corazón de María, palpitando en medio de la Pascua, sigue rebosando alegría por la presencia de Jesús Resucitado. Pero, también es verdad que con el anuncio del anciano Simeón, la Virgen preparó su corazón a los contratiempos (en crueles espadas) que la vida y muerte de Jesús de Nazaret, le proporcionó.

Una de las flores que más le gusta a nuestra Madre es, precisamente, el ofrecimiento de nuestro corazón para Dios.

Nunca como hoy tenemos tantas casas y, nunca como hoy, personas que viven sin techo.

Nunca como hoy vivimos tan juntos y, nunca como hoy, marcados por la soledad.

Nunca, como hoy, tan lleno de cosas y con la sensación de que nos falta algo.

Pidamos a María que, en este mes de mayo, y animados por el espíritu pascual, pongamos el corazón en lo que hacemos y en lo que decimos. Pero, sobre todo, que en este mes de mayo inundemos nuestras entrañas con lo que fue grande y decisivo en María: JESUS.

Todo ello lo representamos gráficamente con este corazón.dib108peq.jpg

 

2. ORACIÓN

 

Tu corazón, María, rebosa agradecimiento.



Tu corazón, María, desborda de felicidad.

Tu corazón, María, se siente engrandecido por la presencia de Dios

Tu corazón, María, ama incluso a aquellos que no te aman

¡Danos, María!

Un corazón sencillo para acoger a Dios

Un corazón noble para sincerarnos con El

Un corazón alegre para sembrar la ilusión

Un corazón desprendido para no mirarnos a nosotros mismos

Un corazón conciliador, para no cerrarnos a los que nos rodean

Y, si por lo que sea, ves que nuestros corazones están cerrados con potentes candados:

ven a nuestro encuentro, María, y rompe los eslabones que nos impiden ser libres.

Día 4º LOS PIES


  1. SALUDO

Ponerse en camino es sentirse vivo. Cuando nos visita la suerte (en sus diversas formas) ¿qué solemos hacer? Simplemente, comunicarlo.

María, con los pies polvorientos, se puso en camino hacia la casa de su prima Isabel. Salió de su casa. No le importó nada, aunque el evangelio no lo diga, correr riesgos ni dificultades: ¡se puso en camino y se acabó¡

Los pies de María son dinámicos. Se aventuran a perderse en los amplios caminos de la vida para que, los hombres, conozcamos a Jesús.

No nos podemos instalar en la comodidad. Los pies de María, nos invitan a salir de nosotros mismos. A no cerrarnos en los cómodos muros de nuestros problemas o éxitos, alegrías o tristezas.

Salir al encuentro de los demás (y no sólo de los familiares) es hacerles partícipes de nuestros sueños y de nuestras conquistas, de nuestras inquietudes  y también de nuestros fracasos.

No esperemos a que nadie llame a la puerta de nuestro hogar para reclamar o pedir ayuda. La caridad o la delicadeza, cuando surge espontáneamente, tiene hasta más valor.

Presentemos a María, en este momento, la flor de nuestro servicio. Que nuestros pies, lejos de buscar caminos cortos y esquivar miedos, los dirijamos por las sendas que conducen hacia las personas que nos esperan y que, sin nosotros, tal vez no podrán seguir adelante.

 



  1. ORACIÓN


TUS PIES, MARIA

Van al ritmo de tu pensamiento: tengo que salir

Caminan con el timón de tu fe

Sorprenden por la rapidez de tu disposición

Avanzan sin tener más horizonte que el llegar para servir.

pies


TUS PIES, MARIA

Apuntan en la dirección que Dios te marca

Corren presurosos para no llegar tarde

Se resienten cuando se detienen,

y sanan cuando peregrinan.
TUS PIES, MARIA

No saben estar en propia casa

suspiran siempre otra donde Tú puedas estar otros a los que tú puedas lavar o curar
TUS PIES, MARIA

No conocen el descanso ni la tregua, siempre están en movimiento

fecundamente avanzan, constantemente se mueven y sin pereza para dejar tu casa.
¿Cuales es, María, el secreto de tus pies?

¿No será acaso, María, los hermanos que te esperan?

¿No será, María, que no puedes permanecer sin hacer el bien?

¿No será, tal vez, que en los mil detalles es donde Tú disfrutas?

Gracias, María, por venir a visitarme.
Como tu prima Isabel yo también necesito de tus atenciones:

mi corazón anhela una caricia de madre

mis ideas necesitan ser ordenadas, mi cabeza un regazo donde repostar un momento.

Gracias, María, por poner tus pies en dirección a mi humilde casa.

Amén

Día 5º SENTIMIENTOS


  1. SALUDO

Todos tenemos un plan marcado por Dios, para llevarlo a feliz cumplimiento.

En cierta ocasión, un aprendiz de arquitectura, fue convocado por un responsable de la profesión. Cuando llegó hasta el despacho, su jefe le dijo: "aquí tienes; este proyecto, lo tendrás que llevar a cabo en los próximos años" ¿En los próximos años -suspiró el alumno-? Sí, le contestó el profesor; este proyecto que te entrego es ambicioso y te llevará  toda una vida. Si lo consigues, no te faltará ni felicidad interna ni bien material externo.

María, también pensaría para sus adentros que Dios, estaba loco. Que aquello era irrealizable. Pero, Ella, se fió. 

A simple vista no estaba preparada, pero por delante, le quedaba toda una vida para llevar a cabo el proyecto pensado para Ella: ser Madre de Dios.

María no se dejó llevar por sus sentimientos. Se fió de Dios. Se puso a su disposición y, sobre todo, creyó en su Palabra.

María quiso, libremente por la fe, engancharse al tren de Dios y, con sus sentimientos de gratitud, de emoción y de alegría, encarriló con más entusiasmo todavía lo que Dios le anunció por el Ángel.

¿Qué puede en nosotros? ¿La fe o los simples sentimientos?

¿Nos dejamos llevar, como María, por el tren de la gracia de Dios?

¿Qué es más fuerte? ¿Dios o los interrogantes que nos asedian?

Una flor, muy singular, podemos ofrecer en estas horas a María: que prevalezca Dios sobre nuestros sentimientos de decepción o deserción.

 

train

 

 


  1. ORACIÓN


DAME, TUS SENTIMIENTOS, MARIA

Para que mi fe, sea más fuerte que mis pensamientos

Para que mis dudas, no se impongan a la fe

Para que mi fuerza, no se resista a la invitación de Dios


DAME, TUS SENTIMIENTOS, MARIA

Para que no me conforme con los mínimos

Para que no me embargue el pesimismo

Para que, lejos de decir "no" siempre diga "sí".


DAME, TUS SENTIMIENTOS, MARIA

Para que, la alegría, me anime en el seguimiento a Jesús

Para que, la esperanza, me ayude a seguir hacia adelante

Para que, la gratitud, sea consecuencia de dejarme llevar por Dios

¿Cómo lo hiciste, María?

¿Cómo pudo más Dios que la debilidad para responderle?

¿Cómo venció el ángel y no tus dudas?

Sólo, María, la fe y la esperanza te hicieron dejar, en segundo plano,

los sentimientos de temor o de temblor que asomaron en un primero momento.

¿O no fue así?



DÍA 6º EL ROSTRO


  1. SALUDO

Si algo irradia, el rostro de María, es serenidad. El rostro de la Nazarena, para nosotros, es afable, importante, y convoca a la fe porque, simplemente, se abrió sin reservas a Dios y aceptó la maternidad de Jesús.

Desde entonces, y han pasado muchos siglos, nuestros pueblos y ciudades, generaciones pretéritas y presentes de cristianos, la han visto como un modelo de referencia para vivir y compartir la misma fe en el Señor que, en María, fue sólida, profunda y verdadera.

¿Qué refleja el rostro de María? El deseo de ser Madre de Jesús

¿Qué nos dice a nosotros? Que, sigue tan vigente en Ella, como en aquel primer día, la indicación de Cristo: "ahí tienes a tus hijos"

En este mes de mayo, nos acercamos a María, porque sabemos que su rostro es una fuente de  felicidad que emana de su corazón: DIOS

Cuando uno tiene a Dios en su corazón, la paz y la armonía, brota a borbotones. El rostro de María, en la Pascua, nos hace entender y comprender la alegría del Señor Resucitado.

Hoy, mirando a la Madre, tal vez escuchemos de sus labios: ¡ha merecido la pena sufrir por Cristo!

Dejamos, ante su imagen, la flor de nuestro agradecimiento a María. Ella es Madre espiritual de todos los que queremos avanzar en el conocimiento  de los sentimientos de Jesús, de su vida y del compromiso cristiano en medio del mundo.

 

Anécdota

Peregrinó un devoto de María a un santuario y, viendo a la Virgen sonreír, le preguntó: ¿por qué ríes cuando existe tanto drama en el mundo? María, le contestó: "porque una Madre nunca ha de perder la esperanza de que un día todo pueda cambiar con mi ayuda y con el esfuerzo de todos mis hijos".

 


  1. ORACIÓN

EL ROSTRO DE MARIA

Tu semblante, Virgen María,

aún siendo pobre refleja riqueza

Tu rostro, Virgen y Madre,

es libro abierto de gozo y de dolormaria4.jpg

Tu semblante, Virgen María,

es compendio de esperanza y de optimismo

Tu rostro, Virgen y Madre,

es dulce por estar tocado por la mano de Dios

Tu Semblante, Virgen María,

ahonda en las raíces profundas de tu corazón

Tu rostro, Santa María,

es surtidor que salta desde lo más hondo de tus entrañas

Tu semblante, Madre nuestra,

es llamada a reservar un espacio para Dios

Tu rostro, Virgen y Madre,

es pantalla de lo que vive tu corazón

Tu semblante, Madre del pueblo,

es fidelidad de tu relación con el Padre

Tu rostro, Santa María,

nos lleva a mirarnos menos a nosotros

y más al Creador.

Sí; Santa María.

No dejes de mirarnos, ni mucho menos de guiarnos,

con la delicadeza y profundidad de tu santo rostro. Amén.
Día 7º EL PENSAMIENTO
1. SALUDO

El pensamiento de María, como el de tantas mujeres, era el casarse con el hombre de su vida. Pero, Dios -por aquello de que es sorprendente y que, incluso, escribe derecho en renglones torcidos- quebró, en cierta forma, la felicidad inicial de María.

¿Qué pensamientos pasarían rápidamente por la mente de María? Lo que ya sabemos: temblor, miedo, asombro, etc. Pero, María, supo reaccionar a tiempo.

Por sorpresa le vino el ángel. Y, sin tiempo a mucho más, como cuando a uno se le exige una gran responsabilidad, María dijo que sí.

El pensamiento de María, tal vez, volaría sobre la persona de José. Pero, no le importó. Supo, desde el principio, reaccionar positivamente hacia la propuesta divina.

No se paró a pensar ni en el color de las alas del ángel ni, por supuesto, si aquello era una broma de los vecinos de la esquina: ¡dijo sí y acertó!

Ese fue el pensamiento de María. Se fió, creyó y aceptó. Pero, lo más importante es el cómo reaccionó.

Cuando se nos piden responsabilidades como cristianos ¿cómo respondemos?

Cuando se nos exige algo de nosotros ¿en qué pensamos? ¿Que deben ser los demás los que se impliquen?

Cuando nos invitan a dar pasos en favor de la iglesia o de los demás ¿nos asustamos? ¿Nos acobardamos?

Sembremos y pongamos, a los pies de María,  la flor del pensamiento. Puede reflejar, perfectamente, nuestro deseo de volver una y otra vez al regazo de Dios.

 

2. ORACIÓN



MI PENSAMIENTO

Que nunca me deje de asombrar, para que Dios me encuentre dispuesto.

Que no cierre las ventanas de mi corazón, para que el Señor entre por ellas.

Que no me acobarde ante las exigencias de la fe, para que así yo mismo me dé cuenta de su valía.maria koreana.jpg

Que nunca me canse de mirar hacia el cielo, para que no deje de pensar en él.

Que no esté pendiente de mi imagen en el mundo, lo importante es saber lo que Dios pensará de mí el día de mañana.

Que no viva de espaldas a la fe, para que Dios se me manifieste con fuerza.

María;

Ayúdame a pensar en Dios y menos en lo secundario.

Anímame a escuchar su voz en medio de tanto ruido.

Abre mis entrañas para que, Jesús, nazca en mí.

Enséñame el sendero que conduce hacia la confianza

Y, si por algo tropiezo y caigo, te pido que, entonces, también tu pienses en mí y no te olvides de que existo

Amén.
Día 8º. LAS SANDALIAS
1. SALUDO

La imagen que, a veces, podemos tener de María puede ser equivocada o, cuando menos, no del todo real.

¿Sus vestidos serían los que la imaginería han tallado?

¿Su manto tendría tanto bordado?

¿Sus sienes estarían tan decorosamente adornadas por oro y plata?

La piedad popular, el cariño del pueblo, ha ido -en el discurso de los siglos- añadiendo a la sencillez de María, aquello mejor que el pueblo sabía ofrecerle, brindarle y agasajarle.

Sus sandalias, nos recuerdan la máxima evangélica: ¡bienaventurados los pobres! Ella, si seguimos de cerca sus pasos, nos insinúa que el camino para seguirla no es la grandiosidad de una estatua, sino la grandeza del corazón que cree y espera en Dios.

María, lejos de quedar inmortalizada en piedra o lienzo, es un ser vivo que sigue alentando y aconsejando a los amigos de su hijo. A los que quieren descubrir y avanzar por los caminos de Jesucristo.



¿Veo a María con adornos o radicalmente orientada a los designios de Dios?

¿Contemplo a María, pobre y humilde, o como "diosa" que ocupa un altar?

Ofrecemos, en este mes de las flores, unas sandalias. En ellas habla y se hace presente la pobreza y sencillez de la Virgen.

 

2. ORACIÓN

 

DAME TUS SANDALIAS, MARIA



Quiero sentir el polvo del camino sandalias para huellas.jpg

para llegar hasta Dios desprendido de todo

Quiero fiarme de la Palabra

y no sustentarme en el alimento cotidiano

DAME TUS SANDALIAS, MARIA

Para transformar mi camino

en encuentro personal y definitivo con Dios

Para confiar en Aquel que habla de lo alto

cuando yo me empeño en mirar hacia abajo

DAME TUS SANDALIAS, MARIA

Para ser y vivir un poco como Tú

sin más brújula que tu fe

ni más amparo que  la luz de la luna

DAME TUS SANDALIAS, MARIA

Para decirle a Jesús que, aun con debilidades,

su resurrección es para mí motivo de alegría

llamada a la conversión

oportunidad para una vida nueva

agua fresca en mi existencia oscura y sedienta

DAME TUS SANDALIAS, MARIA

Y, si quieres y puedes,

dime cual es tu paso y tu número

para caminar de igual forma que Tú.

Amén.

Día 9º: LOS BRAZOS


  1. SALUDO

¿A quién no le impresiona contemplar, la figura de María, al pie de la cruz? Aquella que, tantas veces, advertiría a Jesús sobre la necesidad de ser fuertes ante las dificultades, ha de estar - ahora ella- con sus brazos abiertos para recoger a Jesús bajado de la cruz.

¡Cuánto se agradecen los brazos extendidos! ¡Y, cuántas veces, brazos cerrados ante el drama de muchas personas!

La alegría de la Pascua, nos hace recordar el detalle evangélico: "al pie de la cruz estaba María". Porque, precisamente sus brazos con la ayuda de otros

-pocos pero privilegiados- fueron los encargados de dejar el grano de trigo, Jesús muerto, en el sepulcro vacío.

Los brazos de María, supieron acariciar a Aquel que estaba llamado a la vida y llamándonos a la eterna vida.

En Belén, los brazos de María, recibieron a Jesús con emoción y pobreza. En el Gólgota, los mismos brazos -tal vez más arrugados, caídos y cansados- apretaron con el mismo amor, a un Cristo humillado y desangrado por la humanidad.

Que María, con sus brazos abiertos, nos ayude a no vivir de espaldas a esas situaciones que reclaman nuestro compromiso activo.

A veces podemos correr el riesgo de pensar que, nuestros brazos, no ayudan en nada; que nadie los nota; que no podemos aligerar penas y sufrimientos.


Compartir con tus amigos:
  1   2   3   4


La base de datos está protegida por derechos de autor ©composi.info 2017
enviar mensaje

    Página principal