En la localidad de panquehue



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El inicio de la aplicación de los productos corresponde al 11 de diciembre del 2003. Las fechas de aplicación de las siguientes dosis de los tratamientos 2, 4, 5, 6 y 7 correspondieron a las programadas de acuerdo a cada tratamiento. La aplicación de los productos se realizó en forma localizada bajo el gotero. Inmediatamente después de aplicar los productos se regó para tener una mejor distribución del producto en el bulbo húmedo del suelo. La aplicación de la proteína Harpin fue realizada con una bomba de espalda al follaje.




La extracción de muestras de suelo para la posterior determinación de la población de segundo estado juvenil de Tylenchulus semipenetrans y de la población de nematodos no fitoparásitos, se efectuó previo a las aplicaciones y a los 30, 60 y 90 días después de haber iniciado el ensayo. El muestreo de suelo se ejecutó con un barreno de 2,5 cm de diámetro. La muestra se tomó cercana al gotero, entre los 5 y 30 cm de profundidad. Las muestras se sacaron de cada planta de la parcela experimental, las que se mezclaron y formaron una muestra compuesta.




Para el análisis nematológico de las muestras de suelo se empleó el procedimiento de tamizado de Cobb, más embudo de Baermann (Christie y Perry, 1951), en base a 250 cm3 de suelo. Las muestras fueron procesadas en tamices de 850, 180, 75 y 45 µm. El material que se obtuvo se filtró por 48 horas en un embudo con papel absorbente. Posteriormente se procedió a la identificación y el conteo con una lupa estereoscópica.

Los análisis nematológicos fueron efectuados en el laboratorio de Nematología de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile.

El vigor de las plantas se evaluó con diversos parámetros:




  1. Se contabilizó los brotes nuevos/m2 de canopia. Para ello se utilizó un cuadrante de 50 X 50 cm. La evaluación se efectuó el 23 de abril del 2004, midiendo en los cuatro puntos cardinales y a la altura media de cada planta. Se contabilizó en cada planta de la parcela y se calculó un promedio por m2 para cada unidad experimental.





  1. Se midió el largo de los brotes nuevos. La medición fue realizada el 23 de abril del 2004 considerando para ello 20 brotes por repetición.




  1. Se realizó una estimación de cosecha. Para ello se contabilizó los frutos visibles de distintos tamaños correspondientes a dos plantas de la parcela, posteriormente se multiplicó por el peso promedio de los frutos para obtener finalmente una extrapolación de los kilogramos de fruta por tratamiento. Esta medición se realizó el 12 de mayo del 2004.




  1. Finalmente se utilizó una escala visual de vigor de la parte aérea medida de 1 a 5. Esta evaluación fue realizada el 12 de mayo del 2004. La escala utilizada se presenta a continuación.

Valor 1. Planta clorótica, escaso follaje, alto grado de desfoliación

Valor 2. Planta con un mayor nivel de hojas, menor desfoliación

Valor 3. Plantas con follaje cubriendo la mayor parte de la planta, hojas cloróticas, crecimientos nuevos escasos.

Valor 4. Planta cubiertas con follaje en su totalidad, hojas verde a verde clorótica

Valor 5. Planta cubiertas con follaje en su totalidad, nula desfoliación, hojas color verde intenso.


Diseño experimental y análisis estadístico


El diseño utilizado correspondió a bloques completos al azar con 9 tratamientos y 5 repeticiones para cada uno de estos. Cada bloque estuvo constituido por una hilera, en tanto que la unidad experimental correspondió a parcelas de tres plantas.


La población final (Pf) se designó como P30, P60 y P90 correspondientes a la población a los 30, 60 y 90 días de iniciado el ensayo.
Los datos poblacionales obtenidos en las mediciones posteriores a la aplicación de los productos (Pf), se compararon con los obtenidos de muestras previas (Pi). Utilizando para ello el Índice Reproductivo (R) que relaciona las poblaciones finales con las iniciales, Pf/Pi. Previo al análisis estadístico y con el objetivo de normalizar las curvas de población, los datos fueron transformados a log(x+1), es decir, log(Pf+1) y log(Pi+1).
Sobre el valor R normalizado y para los parámetros de vigor, largo y número de brotes nuevos y estimación de cosecha, se realizó ANDEVA y posteriormente de ser necesario se aplicó el Test de Rango Múltiple de Tukey (p ≤ 0,05).

RESULTADOS Y DISCUSIÓN


Evaluación del nivel poblacional de Tylenchulus semipenetrans

30 días de iniciado el ensayo
En esta evaluación se observaron diferencias estadísticamente significativas entre los tratamientos. Aquellos que presentaron un menor Índice reproductivo (R) fueron: Fenamiphos más Harpin (T6), Fenamiphos más Quitosano (T7) y Fenamiphos (T8). Sólo estos tres tratamientos se diferenciaron estadísticamente del testigo absoluto (T9) (p ≤ 0,05). (Cuadro 1).
Los tratamientos Fenamiphos y Fenamiphos más Quitosano a los 30 días de iniciado el ensayo, presentaron los mayores porcentajes de control, en torno al 54% (Figura 2) y las menores tasas de variación (Figura 3), este último valor entrega una aproximación más real de lo acontecido con la evolución de las poblaciones, ya que corresponde a la relación de la población final con respecto a la inicial (Pf/Pi).
Los tratamientos con Quitosano 1 aplicación de 10 L/ha, Quitosano 2 aplicaciones de 5 L/ha y Quitosano 4 aplicaciones de 5 L/ha, si bien mostraron valores de Índice reproductivo ligeramente inferiores a 1 (Cuadro 1), lo que indica que las poblaciones de juveniles (J2) de Tylenchulus semipenetrans no aumentaron, fueron estadísticamente iguales al testigo absoluto. Además se puede observar que el porcentaje de control de estos tres tratamientos es bastante similar, en torno al 25% (Figura 2). Cabe señalar que al momento de la evaluación los tratamientos de Quitosano 2 y 4 aplicaciones presentaban la misma cantidad de producto aplicado, es decir, 10 L/ha., los primeros 5 litros aplicados el día en que se inicio el ensayo y los restantes 20 días después.
Con respecto a los tratamientos en los que se aplicó la proteína Harpin, estos no presentaron diferencias estadísticas significativas con el testigo absoluto (Cuadro 1). Los tratamientos con la proteína Harpin, es decir, 1 aplicación de 350 g/ha (T1) y 2 aplicaciones de 350 g/ha separadas por 20 días (T2), mostraron un porcentaje de control cercanos al 9 y 20% respectivamente (Figura 2). Además, presentaron una tasa de variación levemente superior a 1, lo que indica que la población de juveniles (J2) de Tylenchulus semipenetrans aumentó, aunque en menor grado que en el testigo absoluto (Figura 3).

Cuadro 1. Índice reproductivo normalizado (R) y poblaciones iniciales y finales (Nº de ejemplares (J2) de Tylenchulus semipenetrans/250 cm3 de suelo), para los tratamientos después de 30, 60 y 90 días de iniciado el ensayo.



Tratamiento

Población Inicial Z

Población Final P(30)

R 30 días de iniciado el ensayo

Población Final P(60)

R 60 días de iniciado el ensayo

Población Final P(90)

R 90 días de iniciado el ensayo

Harpin 1 aplicación de 350 g/ha
Harpin 2 aplicaciones de 350 g/ha
Quitosano 1 aplicación de 10 L/ha
Quitosano 2 aplicaciones de 5L/ha
Quitosano 4 aplicaciones de 5 L/ha
Fenamiphos más Harpin
Fenamiphos más Quitosano
Fenamiphos, 17L/ha
Testigo

8287
9749
8874
7590
9960
10241
9478
12737
8462

9964
10200
8579
7376
9272
7106
5742
7956
10993

1,019 cx
1,004 c
0,998 c
0,999 c
0,994 bc
0,956 ab
0,944 a
0,943 a
1,030 c

12278
14341
10074
10776
12702
12629
9643
13692
12781

1,046 bx
1,041 a b
1,016 a b
1,048 b
1,024 a b
1,023 a b
1,000 a
1,008 a b
1,050 b

14272
18369
14180
13105
15356
14810
12510
16554
15501

1,065 ax
1,069 a
1,055 a
1,073 a
1,047 a
1,043 a
1,031 a
1,030 a
1,072 a

x: Valores unidos con letras iguales indican diferencias estadísticamente no significativas, según prueba Tukey (p≤0,05)

Z: Valores promedio de 5 repeticiones

R= log (Pf+1) / log (Pi+1)

Figura 2. Porcentaje de control de los tratamientos a los 30 días de iniciado el ensayo sobre la población de Tylenchulus semipenetrans.

Figura 3. Tasa de variación de la población de Tylenchulus semipenetrans a los 30 días de iniciado el ensayo.

60 días de iniciado el ensayo
En la evaluación realizada a los 60 días de iniciado el ensayo se observó que los tratamientos con Harpin (T1 y T2) no se diferenciaron estadísticamente del testigo absoluto (T9) presentando valores de Índice reproductivo superiores a 1 (Cuadro2). Además, para ambos tratamientos se advirtió un porcentaje de control prácticamente nulo (Figura 4) y una tasa de variación de ambos tratamientos muy similar al testigo absoluto (Figura 5).
Los tres tratamientos con Quitosano no se diferenciaron estadísticamente del testigo químico (Fenamiphos) ni del testigo absoluto, mostrando valores de Índice reproductivo levemente superiores a 1 (Cuadro 1).
Aunque en esta evaluación los tratamientos con Fenamiphos, Fenamiphos más la proteína Harpin y Fenamiphos más Quitosano no se diferenciaron estadísticamente entre sí, es con el tratamiento de Fenamiphos mezclado con Quitosano (T7) con el que se logra el resultado más eficaz, siendo el único tratamiento estadísticamente distinto al testigo absoluto con un valor de índice reproductivo de 1, lo que indica que la población a los 60 días de aplicados los productos era prácticamente la misma que la presentada al inicio del ensayo (Cuadro 1), además este tratamiento muestra un porcentaje de control del 35% (Figura 4).

Figura 4. Porcentaje de control de los tratamientos a los 60 días de iniciado el ensayo sobre la población de Tylenchulus semipenetrans.


Figura 5. Tasa de variación de la población de Tylenchulus semipenetrans a los 60 días de iniciado el ensayo.

90 días de iniciado el ensayo
En la última evaluación realizada a los 90 días de iniciado el ensayo todos los tratamientos se comportaron estadísticamente iguales entre sí, no evidenciándose control alguno sobre la población de Tylenchulus semipenetrans.
Figura 6. Porcentaje de control de los tratamientos a los 90 días de iniciado el ensayo sobre la población de Tylenchulus semipenetrans.

Figura 7. Tasa de variación de la población de Tylenchulus semipenetrans a los 90 días de iniciado el ensayo.

El análisis de los datos presentados señala que el efecto del producto Quitosano sobre la población de Tylenchulus semipenetrans no fue estadísticamente significativo a los 30 días de iniciado el ensayo (Cuadro 1).


Resultados similares a los presentados en este trabajo obtuvo Troncoso (2003), quien al evaluar el producto comercia Bioriego (i.a. Quitosano) a los 30 días de aplicado, no obtuvo diferencias estadísticas con respecto al testigo absoluto.
Como se puede apreciar en el Cuadro 1, los tres tratamientos en base a Quitosano mostraron un aumento de la población de Tylenchulus semipenetrans con respecto a la detectada al inicio del ensayo, obteniendo índices reproductivos ligeramente superiores a 1.
Resultados similares a los presentados a los 60 días de iniciado el ensayo con el ingrediente activo Quitosano obtuvieron Aballay y Flores (2000) en un replante de vid variedad Cabernet Sauvignon, en donde hallaron que si bien, en los tratamientos con Quitosano de todas formas se detecta un aumento de las poblaciones de nematodos fitoparásitos por sobre el nivel inicial, este es menor que el que potencialmente podría ocurrir.
En otros resultados, obtenidos por González (1993), el tratamiento con un producto en base a quitina (Clandosan 618) en distintas dosis fue tan efectivo como el testigo químico (Fenamiphos 40% EC) en la supresión de nematodos parásitos de kiwis en producción.
El único tratamiento que se diferenció estadísticamente del testigo absoluto a los 60 días de iniciado el ensayo corresponde a Fenamiphos más Quitosano (Cuadro 1). Este resultado no se puede atribuir a la presencia de Quitosano, sino más bien, al tratamiento químico tradicional. Esto queda más claro al verificar que los tres tratamientos que incluyen Fenamiphos no se diferenciaron estadísticamente entre sí, por lo que el complemento de estos tratamientos, vale decir Quitosano y la proteína Harpin, no tienen una influencia respaldada estadísticamente en el control de Tylenchulus semipenetrans.
El modo de acción de este producto, pudo estar dado en primer lugar, por una estimulación del desarrollo de organismos que degradan materiales quitinolíticos, hecho estudiado por diversos autores entre ellos Spiegel et al. (1987) y Culbreath et al. (1986) quienes señalan que en suelos enmendados con quitina se produce un incremento de la población de microorganismos quitinolíticos específicos como bacterias y actinomycetes capaces de parasitar huevos de nematodos. Y en segundo lugar por la inducción de respuestas defensivas por parte del hospedero, como por ejemplo la producción de fitoalexinas, reportado por Reddy et al. (2000).
Con respecto a la proteína Harpin y a su posible capacidad para suprimir las poblaciones de Tylenchulus semipenetrans, los tratamientos de 1 y 2 aplicaciones mostraron ser estadísticamente iguales al testigo absoluto en todas las fechas de evaluación (Cuadro 1), por lo que no se estableció la presencia de efecto nematicida alguno.
En otros resultados tendientes a evaluar el efecto de la proteína Harpin sobre nematodos fitoparásitos, McLean y Lawrence (2002) utilizaron Messenger en combinación con aldicarb para el manejo de Rotylenchus reniformis en algodón. Los resultados obtenidos fueron más bien erráticos, mostrando en algunas localidades un aumento de los rendimientos de la semilla de algodón que llegó hasta 227 kg/ha comparado con el tratamiento con aldicarb solo.
Por su parte Caimanque (2004) utilizó la proteína Harpin en combinación con el organofosforado cadusaphos (n.c. Rugby) obteniendo valores de índice reproductivo no diferentes estadísticamente a la aplicación de Rugby solo.
El que no se hayan obtenido resultados satisfactorios en relación al control de Tylenchulus semipenetrans con la proteína Harpin podría deberse a que este producto, como se ha indicado anteriormente, no tiene un efecto tóxico sobre los nematodos fitoparásitos sino que más bien su efecto esta relacionado con la activación de los sistemas de defensa propios de la planta, lo que no sería suficiente en el caso de tener poblaciones de nematodos tan altas como las existentes en el presente trabajo (Cuadro 1).

Evaluación de los tratamientos sobre la población de nematodos no fitoparásitos

Al analizar el efecto de los tratamientos sobre la población de nematodos no fitoparásitos no se observaron diferencias estadísticamente significativas entre ellos en ninguna de las fechas de evaluación efectuadas (Cuadro 2).


Con respecto a los tratamientos en los que se aplicó Quitosano, los índices reproductivos muestran un aumento progresivo de la población de nematodos no fitoparásitos a través del tiempo. Esto concuerda con los resultados obtenidos por González (1993), quien observó que el tratamiento con un producto a base de quitina produjo un incremento de los nematodos saprófagos.
Según Rodríguez-Kábana et al. (1984), estos nematodos podrían alimentarse de hongos, bacterias y otros desechos derivados de la quitina e incrementar su número en respuesta a la enmienda por algún tiempo. Es así que en un ensayo realizado en macetas con soya se determinó que el número de nematodos no fitoparásitos fue más alto en suelos con 0,5 a 1,0% de quitina que en suelos no enmendados.
Materiales con alto contenido de quitina generan nitrógeno amoniacal y además estimulan las actividades de la microflora quitinolítica del suelo, con lo que se produce un incremento notorio en las poblaciones de nematodos saprófitos, especialmente de los géneros Rhabditis, Mononchus y Dorylaimus, los que se alimentan de los nematodos parásitos (González, 1995).
Resultados similares a los entregados en el presente trabajo obtuvo Troncoso (2003), quién al evaluar el efecto de productos tales como Etoprofos y Quitosano sobre las poblaciones de nematodos no fitoparásitos, no observó diferencias estadísticamente significativas entre los diversos tratamientos.
Por otra parte, la no detección de diferencias significativas entre el tratamiento químico convencional (Fenamiphos) y el testigo absoluto concuerda con González (1991, 1993), quien luego de aplicar el nematicida Fenamiphos obtuvo un aumento en la población de saprófagos.

Cuadro 2. Índice reproductivo normalizado (R) y poblaciones iniciales y finales (Nº de ejemplares de nematodos no fitoparásitos/250 cm3 de suelo), para los tratamientos después de 30, 60 y 90 días de iniciado el ensayo.



Tratamiento

Población Inicial Z

Población Final P(30)

R 30 días de iniciado el ensayo

Población Final P(60)

R 60 días de iniciado el ensayo

Población Final P(90)

R 90 días de iniciado el ensayo

Harpin 1 aplicación de 350 g/ha
Harpin 2 aplicaciones de 350 g/ha
Quitosano 1 aplicación de 10 L/ha
Quitosano 2 aplicaciones de 5L/ha
Quitosano 4 aplicaciones de 5 L/ha
Fenamiphos más Harpin
Fenamiphos más Quitosano
Fenamiphos, 17L/ha
Testigo

1057
1345
1639
1660
1327
1146
1400
2290
1339

1892
1709
1538
1750
1595
987
1127
2002
2627

1,085 ax
1,035 a
0,985 a
1,009 a
1,017 a
0,980 a
0,962 a
0,985 a
1,089 a

2522
3929
3643
3725
3143
2616
2972
3346
3826

1,128 ax
1,152 a
1,114 a
1,115 a
1,126 a
1,130 a
1,107 a
1,050 a
1,144 a

3300
3924
3240
4280
3110
2676
3682
3086
3820

1,162 ax
1,152 a
1,103 a
1,132 a
1,120 a
1,132 a
1,133 a
1,029 a
1,138 a

x: Valores unidos con letras iguales indican diferencias estadísticamente no significativas, según prueba Tukey (p≤0,05)

Z: Valores promedio de 5 repeticiones

R= log (Pf+1) / log (Pi+1)



Evaluación de los tratamientos sobre parámetros de vigor

Al evaluar el efecto de los productos utilizados en el presente ensayo sobre los parámetros de vigor de las plantas, se puede advertir que, con respecto al número de brotes nuevos/m2, los tratamientos que presentaron las medias más altas corresponden a 2 aplicaciones de los productos Quitosano y de la proteína Harpin (Cuadro 3), aunque sin diferencia estadísticamente significativa.


En relación al parámetro largo de brotes nuevos tampoco existió diferencia estadística entre los tratamientos. No obstante lo anterior nuevamente el tratamiento de dos aplicaciones de Quitosano obtuvo la mayor media, esta vez junto a Fenamiphos (Cuadro 3).
Con respecto al parámetro de producción se puede observar que es con el tratamiento de 2 aplicaciones de la proteína Harpin (T2) con el cual se logró obtener la media más alta, aun cuando sin diferenciarse estadísticamente de los demás tratamientos (Cuadro 3). Esto marcaría una tendencia interesante en cuanto a las propiedades de la proteína Harpin, que como se ha descrito anteriormente, además de ser un producto para la supresión de una amplia gama de patógenos, sería capaz de promover un aumento de los rendimientos. Así lo comprobaron McLean y Lawrence (2002) quienes utilizaron la proteína Harpin (n.c. Messenger) en combinación con aldicarb para el manejo de Rotylenchus reniformis en algodón, logrando aumentar los rendimientos de la semilla de algodón 227 k/ha comparado con el tratamiento con aldicarb solo.
Finalmente refiriéndose al aspecto aéreo de las plantas se puede señalar que el testigo absoluto fue el tratamiento más afectado, no siendo diferente estadísticamente del resto de los tratamientos. Estos datos concuerdan con Aballay (1998), quien al utilizar la misma escala de vigor tampoco obtuvo diferencias estadísticamente significativas.

Cuadro 3. Número de brotes nuevos por m2, largo de brotes nuevos (cm), estimación de cosecha (k/tratamiento) y escala de vigor.



Tratamiento

Numero de brotes nuevos/m2 Z

Largo de brotes nuevos (cm)

Estimación de cosecha (k/tratamiento)

Escala

de vigor

Harpin 1 aplicación de 350 g/ha
Harpin 2 aplicaciones de 350 g/ha
Quitosano 1 aplicación de 10 L/ha
Quitosano 2 aplicaciones de 5L/ha
Quitosano 4 aplicaciones de 5 L/ha
Fenamiphos más Harpin
Fenamiphos más Quitosano
Fenamiphos, 17 L/ha
Testigo

6,20 ax
7,13 a
6,67 a
7,33 a
5,33 a
6,73 a
6,25 a
6,40 a
6,33 a

12,69 ax
12,50 a
11,77 a
13,31 a
11,58 a
11,95 a
12,87 a
13,53 a
10,74 a

95,48 ax
111,32 a
99,07 a
93,08 a
84,64 a
82,88 a
82,85 a
77,81 a
78,56 a

3,46 ay
3,16 a
3,10 a
3,30 a
3,26 a
3,19 a
3,26 a
3,13 a
3,03 a

x: Valores unidos con letras iguales indican diferencias estadísticamente no significativas, según prueba Tukey (p≤0,05)

y: Valores unidos con letras iguales indican diferencias estadísticamente no significativas, según prueba Friedman (p≤0,05)

Z: Valores promedio de 5 repeticiones

El que no se presentaran diferencias estadísticamente significativas en ninguno de los parámetros de vigor evaluados en el presente trabajo se debe principalmente a que para la obtención de respuestas positivas por parte de toda la planta se requiere extender las evaluaciones a través del tiempo. Estos resultados coinciden con Gonzáles (1991), que señala que cualquiera que sea el método empleado en el control de nematodos, se requiere de al menos 3 temporadas consecutivas para obtener los resultados deseados.


Resultados similares a los entregados en el presente trabajo obtuvieron Caimanque (2004) y Troncoso (2003), quienes al evaluar el número de brotes nuevos/m2, no obtuvieron en una primera temporada diferencias estadísticas significativas.

CONCLUSIONES

Bajo las condiciones de alta infestación natural demostradas en el presente estudio, los tratamientos en base a los elicitores Quitosano y de la proteína Harpin, al ser aplicados como único tratamiento para la supresión de Tylenchulus semipenetrans, no resultaron ser efectivos en reducir significativamente la población de este fitoparásito.


La mezcla de los elicitores utilizados en el presente estudio con nematicidas convencionales no implica un incremento en la tasa de control de Tylenchulus semipenetrans.



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