El verdadero diablo



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The Real Devil (Spanish edition)

EL VERDADERO DIABLO: Una Exploración Bíblica

By Duncan Heaster dh@heaster.org

© Duncan Heaster 2012

Published by: Carelinks Publishing, PO Box 152, Menai NSW 2234 AUSTRALIA, 2012

www.carelinks.net

ISBN: 978-1-906951-41-2

EL VERDADERO DIABLO

Una Exploración Bíblica

Por Duncan Heaster

www.realdevil.info

Primera edición publicada en 2007

Por Carelinks Publishing.

Segunda edición publicada en 2009

Por Carelinks Publishing,

P.O.Box 3034, South Croydon, Surrey CR2 0ZA

www.carelinks.net

www.aletheiacollege.net

www.realchrist.info

www.realdevil.info

© Duncan Heaster 2012

Todos los derechos reservados. Ninguna parte de este libro se puede reimprimir o reproducir o utilizar en cualquier forma o por cualquier medio electrónico, mecánico u otro, conocido o inventado de aquí en adelante, lo que incluye fotocopiado y grabación, o en cualquier almacenamiento de información o sistema de recuperación de datos, sin permiso por escrito de los editores.

Contenido

Prólogo (porTed Russell)

Introducción

Capítulo 1 - La Historia de una Idea

1-1 Una Historia del Diablo y Satanás en Tiempos del Antiguo Testamento

Digresión 1 - Deconstrucción

1-1-1 Israel en el Exilio: La Influencia Babilonia / Persa

1-1-2 La Influencia Griega

1-2 El Diablo en el Nuevo Testamento

1-2-1 Satanás en el Pensamiento de Justino Mártir

1-2-2 Satanás en el Pensamiento de Ireneo y Tertuliano

1-2-3 Satanás en el Pensamiento de Clemente y Orígenes

1-2-4 Satanás en el Pensamiento de Lactancio y Atanasio

1-2-5 Satanás en el Pensamiento de Agustín

1-3 Satanás en la Edad Media

1-4 Satanás Desde la Reforma en Adelante

1-4-1 Satanás en el Paraíso Perdido

1-5 Los Objetores

1-6 El Diablo y Satanás en el Pensamiento Reciente



Capítulo 2 - Algunas Enseñanzas Básicas de la Biblia

2-1 Ángeles

Digresión 2 - Judas y el Libro de Enoc

2-2 El Origen del Pecado y del Mal

Digresión 3 - Romanos y la Sabiduría de Salomón

Digresión 4 - La Intención y Contexto de Génesis

2-3 Satanás y el Diablo

2-4 El Satanás Judaico

2-5 El Infierno

Digresión 5 - Cristo y los "Espíritus Encarcelados"



Capítulo 3 - Algunas Implicaciones Prácticas

3-1-1 "Ser de mente espiritual"

3-2 Las Preguntas Difíciles

Capítulo 4 - Demonios

4-1 El Diablo, Satanás y los Demonios

4-2 Los demonios y los Ídolos

4-2-1 La Teología Cananea Hecha añicos

4-2-2 Caso de Estudio: Resef

4-2-3 Caso de Estudio: Los Dioses de Egipto

Digresión 6 - "También los demonios creen y tiemblan" (Santiago 2:19)

4-3 Los Demonios y las Enfermedades

4-3-1 Legión y los Gadarenos

4-3-2 Exorcismo de Demonios

4-4 El Lenguaje de la Época

4-5 Dios Adopta una Perspectiva Humana

Digresión 7 - El Estilo de Enseñanza de Jesús

4-6 ¿Por qué Jesús no Corrigió a la Gente?

4-7 La Psicología de la Creencia en Demonios

Capítulo 5 - Un Examen de los Pasajes Específicos de la Biblia que Mencionan al Diablo y a Satanás

5-1 Prólogo: Pasajes de la Biblia Malentendidos

5-2 La Serpiente en Edén - Génesis 3:4-5

5-3 Los Hijos de Dios y las Hijas de los Hombres - Génesis 6:2-4

5-4 El Satanás de Job - Job 1:6

5-4-1 El Satanás de Job: ¿Un Correligionario?

5-4-2 El Satanás de Job: ¿Un Ángel Satánico?

5-4-3 Deconstrucción del Mito Satánico en Job

5-5 Lucifer, Rey de Babilonia - Isaías 14:12-14

5-6 El Querubín Grande - Ezequiel 28:13-15

5-7 Zacarías 3

5-8 La Tentación de Jesús - Mateo 4:1-11

5-8-1 Jesús en el Desierto: Un Estudio del Lenguaje y de la Naturaleza de la Tentación

5-8-2 Las Tentaciones en el Desierto: Una Ventana a la Mente de Jesús

5-9 Los Espíritus Inmundos - Mateo 12:43-45

5-10 El Diablo y sus Ángeles - Mateo 25:41

5-11 El Diablo Quita la Palabra - Marcos 4:15

5-12 Satanás Como un Rayo - Lucas 10:18

5-13 Satanás Entró en Judas - Lucas 22:3

5-14 Pedro y Satanás - Lucas 22:31

5-15 Vuestro Padre el Diablo - Juan 8:44

5-16 Oprimidos por el Diablo - Hechos 13:10

5-17 Hijo del Diablo - Hechos 13:10

5-18 El Poder de Satanás - Hechos 26:18

5-19 Entregado a Satanás - 1 Corintios 5:5

5-20 El Dios de Este Mundo - 2 Corintios 4:4

"El Príncipe de Este Mundo" - (Juan 12:31; 14:30; 16:11)

5-21 Un Ángel de Luz - 2 Corintios 11:13-15

5-22 El Mensajero de Satanás - 2 Corintios 12:7

5-23 El Príncipe del Aire - Efesios 2:1-3

5-24 Dando Lugar al Diablo - Efesios 4:26-27

5-25 Las Asechanzas del Diablo - Efesios 6:11

5-26 El Lazo del Diablo - 1 Timoteo 3:6-7; 2 Timoteo 2:26

5-27 Se han Apartado en pos de Satanás - 1 Timoteo 5:14-15

5-28 Resistid al Diablo - Santiago 4:7; 1 Pedro 5:8

5-29 Prisiones de Oscuridad - 2 Pedro 2:4; Judas 6

5-30 El Cuerpo de Moisés - Judas 9

5-31 La Sinagoga de Satanás - Apocalipsis 2:9-10, 13, 24

5-32 Miguel y el Gran Dragón - Apocalipsis 12:7-9

5-33 El Diablo y Satanás Atados - Apocalipsis 20:2, 7, 10

Digresión 8: "El Hombre de Pecado"

La Bestia y el Hombre de Pecado

El Anticristo en Daniel

Capítulo 6 - Algunas Conclusiones

6-1 Algunas Conclusiones

Digresión 9 - El Sufrimiento (Bev Russell)

PRÓLOGO

Duncan Heaster sabiamente presenta su tesis sobre El Verdadero Diablo con un capítulo preliminar que trata de la historia de la popular idea (aunque ésta cambia constantemente de forma) acerca de un ser legendario y mítico que se originó en los tiempos babilonios y persas, e influyó en todos los que entraban en contacto con sus poderosos imperios. Él sigue la historia de esa influencia durante la época griega y romana, pasando por el tiempo patrístico de los primeros cristianos, por la Edad Media y por la Reforma, hasta la época actual; un mito persistente y cambiante que no tiene cabida dentro de las páginas de la Sagrada Escritura. Claramente, su propia preferencia, según él declara, está enfocada firmemente en la palabra de Dios; pero, al mismo tiempo, está consciente del valor de la historia y su papel de mucha ayuda para influir en cuántos de nosotros se acerquen al tema. Él está consciente de que necesita dirigirse a su lector dónde éste realmente está. Porque muchos no se acercarán a este tema sin un previo acondicionamiento cultural, adquirido fuera del ámbito de la Biblia. Mi experiencia personal ha sido que mi compañero en discusión, un clérigo profesional, algunas veces está mucho más familiarizado con lo que él imagina que John Milton cree y dice acerca de Satanás en su libro Paraíso Perdido que con lo que dice la Biblia. De manera similar, los ávidos partidarios de los grandes clásicos rusos posiblemente no han leído bien algunas de las expresiones metafóricas de, digamos, Iván Karamazov en Los Hermanos Karamazov, o de Un Día en la Vida de Iván Denosovich, prefiriendo su propia equivocada idea acerca de lo que piensa que el autor está diciendo.

Y así el autor presenta un claro registro histórico de este persistente y erróneo mito, con notas al fin de cada capítulo y bibliografía para los que estén suficientemente interesados en continuar el estudio antes de proceder con la enseñanza bíblica básica sobre el tema. Nunca ha habido una enseñanza clara y coherente sobre el Diablo de parte de las iglesias tradicionales durante los dos milenios pasados. Orígenes rechazó las teorías etiópicas de Enoc; Agustín no siguió totalmente a Orígenes, así como Abelardo no estuvo de acuerdo con Anselmo en que la expiación no tenía nada que ver con el Diablo. Y Tomás de Aquino y Calvino tenían sus propios puntos de vista personales, en tanto que Schleiemacher, más recientemente, cuestionó el concepto de una caída entre los ángeles buenos y dijo que Jesús no relacionó al Diablo con el plan de salvación; en cambio, Jesús y sus discípulos tomaron su demonología de la vida corriente de ese período más bien que de la Escritura. Incluso en la historia, el Diablo no ha tenido jamás un papel o función fija. Así que yo respaldo la inclusión de La Historia de una Idea como preliminar a la discusión. Tiene potencial para hacer frente a la efectiva posición cultural del lector, y por la gracia de Dios, puede conducir al más genuino entendimiento y a una respuesta positiva.

Ciertamente, cuando llegamos a la verdadera enseñanza bíblica y a las implicaciones prácticas de estas enseñanzas nos enfrentamos con un caso formidable. Al examinar los pasajes bíblicos específicos que podría pensarse que mencionan al Diablo y a Satanás, desde la serpiente en Edén (Génesis 3) hasta la atadura de "Satanás" en Apocalipsis 20, "no se ha dejado piedra por mover" para abordar incluso el más remoto e improbable texto que para algunos pudiera tener la más leve insinuación de un ser demoníaco literal.

El lector no quedará con duda alguna acerca de la verdadera enseñanza de la Escritura sobre el tema, y que "nuestro más grande Satanás / adversario personal es (en realidad) nuestra propia humanidad y tendencia pecadora". Esa, ciertamente, fue la clara percepción que absorbía a los grandes clásicos rusos como Dostoievski, Tolstoy y Solzhenitsyn. Tal como Aliocha dijo tan pertinentemente en Un Día en la Vida de Iván Denisovich: "Deberías regocijarte de que estás en prisión. Aquí tienes tiempo para pensar en tu alma" (Penguin, edición de 1982, p. 140).

Pero no termina ahí. Aunque es ahí donde está el problema para cada uno de nosotros, no se resolverá simplemente con represión de nuestros deseos pecaminosos en una especie de sistema legalista y clínico. Como el apóstol Pablo, hace muchísimo tiempo, consciente del verdadero mensaje de la Biblia, Duncan alcanzó su punto culminante. La solución es positiva y no se ha de encontrar en represión negativa. La "nueva ética" exige una completa sumisión al Señor Jesucristo como nuestro Señor y Maestro personal, bautizándonos en él por inmersión. En Cristo, con imputada justicia, fortalecido por su gracia, actuando como actuó, pensando como pensó […], "muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro […], siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna".

Recomiendo esta honesta presentación hecha por mi hermano en Cristo a todos los que están buscando fervientemente la verdad acerca de la naturaleza del mal y el único camino que se ha dado bajo el cielo para que sea totalmente vencido. Que Dios bendiga su sincero y honesto esfuerzo por alcanzar la verdad.

E.J. Russell, B.A., Litt.B, M.Ed., D.P.E., T.C.

INTRODUCCIÓN

El origen esencial del mal y del pecado humano es en verdad una pregunta profunda; pero sólo cuando la enfrentamos nos sentimos capacitados para encargarnos del pecado y del mal, y encontrar un camino de victoria. Culpar de todo a un Diablo personal con cuernos, cola y tridente me parece que es una forma de escapismo, de evadir el asunto, recurriendo rápidamente a una respuesta simplista, pero equivocada. Especialmente cuando se ha entendido que realmente esta idea del Diablo no se halla en ningún pasaje de la Biblia, sino que es más bien una acumulación de siglos de especulación y adaptación de mitos paganos. En el capítulo 1, procuro demostrar que esto es en verdad lo que ha sucedido. En todo ese capítulo y en los que siguen, procuro demostrar cómo el pueblo de Dios lamentablemente aceptó muchos de los mitos circundantes acerca de una figura de Satanás; pero los escritores de la Biblia procuraron activamente deconstruir los mitos por medio de aludir a ellos y dejar al descubierto su falacia. Desde el relato de la caída en Génesis 1-3 hasta las referencias a Satanás en Apocalipsis, esta es la situación. El hecho de que la Sagrada Escritura no use comillas y notas al pie de página puede ocultar esto al lector desinformado; pero las alusiones y deconstrucciones que se hallan incluidas en el texto bíblico son poderosas y mordazmente relevante tanto para sus días como para los nuestros.

Pero la historia del Diablo como un concepto no nos resuelve el colosal problema del pecado y del mal en el ámbito personal. No es como un problema de un libro de texto de matemáticas: si éste lo vence, bueno, Ud. puede ir al final del libro y hallar la respuesta. El problema del Diablo exige mucho más que eso. Ursula Leguen escribió con fuerza acerca de "todo el dolor, sufrimiento, desperdicio, pérdida e injusticia que encontraremos en el transcurso de nuestra vida, y debemos enfrentarlo y combatirlo una y otra vez; y admitirlo y vivir con ello a fin de vivir una vida humana como mínimo" (1) Esta es en verdad la situación; su cáncer, la tragedia de su vida, el tsunami aquí y la represión de los derechos humanos allá, los remordimientos ocultos y los pecados secretos de toda vida humana… una y otra vez tenemos que levantarnos cada día y vivir con ello. Me parece que la carga de todo ello, el verdadero dolor y la dificultad de la lucha por entender ha llevado a la gente a simplemente darse por vencida, y a culpar de todo a un Satanás personal que cayó desde el piso 99 y llegó aquí para estropear nuestra agradable pequeña vida. Pero las respuestas simplistas de un dólar a estas preguntas de un millón de dólares han estado circulando por demasiado tiempo. Respuestas y entendimientos legítimos no se van a encontrar en un mito pagano, por muy respetablemente que lo haya desarrollado una teología desatinada y lo haya adoptado la tradición cristiana prevaleciente. Yo sostengo que las respuestas válidas y entendimientos verdaderos se han de hallar únicamente en la palabra de verdad de Dios. Y es aquí donde entro en detalles en el capítulo 2, procurando desarrollar una verdadera estructura para entender lo que la Biblia misma realmente dice acerca del Diablo, el pecado, el mal y el asunto relacionado con los ángeles. No obstante, como yo lo veo, el propósito total de la verdadera teología y doctrina bíblica es la transformación radical de la vida humana en la práctica. Es por eso que el verdadero entendimiento es importante, porque impacta en la vida diaria, conduciendo a lo que Pablo llama "las riquezas de pleno entendimiento" (Colosenses 2:2).

Es este "pleno entendimiento" el que yo trato de desarrollar en el capítulo 3, apartándome de la teoría y viendo cómo todo esto impacta en la vida humana y en la experiencia en la práctica. Entonces en el capítulo 4 volvemos a más teología, por decirlo así, al investigar el tema de los demonios, deconstruyendo la idea de que existen demonios literales como seres de espíritu que causan el pecado y el mal. Entonces estamos en posición de examinar la mayoría de los versículos bíblicos que hablan del Diablo o Satanás, y situarlos dentro de la estructura de entendimiento que hemos desarrollado.

Eso es lo que ocurre en el capítulo 5, lo que conduce finalmente al resumen de conclusiones del capítulo 6. Únanse a mí en oración para que comprendamos que en nuestros entendimientos podemos llegar a una más profunda fe, esperanza y amor. Y que por ese conducto podamos llegar a otros de una manera más amplia, más significativa y más convincente; en los días que quedan mientras aguardamos el regreso del Hijo de Dios para que proporcione la solución final a todas nuestras luchas con el pecado y el mal.

Aunque sólo yo debo asumir la culpa por este libro, también le debo mucho a dos excelentes amigos: Ted y Bev Russell. Sus contribuciones están consignadas en el texto, y en un sentido este volumen es un tributo a ellos y a nuestro totalmente extraordinario encuentro de mentes y experiencia en tantas formas. Me gustaría también expresar una palabra de especial gratitud a mi amigo Paul Clifford. Que un estudiante de la Biblia de su calibre, intensidad y profundidad de erudición haya revisado los borradores fue toda una experiencia. Él verificó en terreno las hipótesis basado en normas muy exigentes, y me llamó al orden en bastantes casos de razonamiento. De eso estoy muy agradecido.

Pero por sobre todo, gracias al Padre y al Hijo 'por darnos la victoria' que este libro celebra, aunque de una manera indirecta.

Duncan Heaster

(1) Ursula LeGuin, The Language of the Night [El Lenguaje de la Noche], (New York: Putnam's, 1979), p. 69.

Capítulo 1

HISTORIA DE UNA IDEA

1.1 Una Historia del Diablo y Satanás en Tiempos del Antiguo Testamento

Empezando por el principio. Las palabras Satanás, Diablo, demonio, Lucifer, ángel caído, etc., simplemente no aparecen en ningún pasaje del libro del Génesis. En todo el Antiguo Testamento, el único Dios se presenta como todopoderoso, sin igual y sin oposición de ninguna otra fuerza cósmica. El Antiguo Testamento deja en claro que todo "adversario" del pueblo de Dios estaba finalmente bajo el control de Dios mismo. De todos los ángeles se dice que son justos y siervos de Dios; incluso "los ángeles del mal o del desastre", los cuales pueden traer destrucción sobre los pecadores, son también ángeles de Dios que llevan la voluntad y juicios de Dios. Israel, el pueblo de Dios, inicialmente tenía esta creencia, pero como con tanta frecuencia ocurrió con el pueblo de Dios, mezclaron sus verdaderas creencias con las del mundo que los rodeaba. Los primeros rabinos judíos mismos hablaban de la tendencia humana hacia el mal [yetser ha-ra] y la tendencia hacia el bien [yetser ha-tob]. Ellos entendían que esta tendencia hacia el mal estaba a veces personificada o simbolizada por "el Diablo". "Satanás y el yetser ha-ra son uno solo" (1). Pero esos primeros rabinos judíos rechazaban la idea de que los ángeles se habían rebelado, y ellos específicamente rechazaban la idea de que la serpiente del Génesis era Satanás. En aquel tiempo "el Diablo judío era poco más que una alegoría de la inclinación maligna de los humanos" (2). El editor de la edición Dent del Talmud señaló que ni el Talmud ni el Midrash (las interpretaciones judías de la ley de Moisés) hacen mención alguna de Satanás como un ángel caído (3).

Mitos de los Cananeos Circunvecinos

Se ha señalado con razón: "El Satanás de la imaginación de tiempos posteriores se halla ausente en la Biblia hebrea" (4). El Antiguo Testamento enseña que Dios es todopoderoso, sin igual; que el pecado nace del interior de la mente humana. Nunca hay una indicación de una batalla entre ángeles, ni de ángeles que caen del cielo a la tierra. En verdad, a veces el relato bíblico hace alusiones a los mitos circundantes que hablan acerca de un Satanás personal [o su equivalente] y los deconstruye. El antiguo Cercano Oriente estaba lleno de historias de combates cósmicos, p. ej., Tiamat que se rebela contra Marduk, Astar el rebelde; todos éstos se hallan resumidos en extenso por Neil Forsyth (5). El Antiguo Testamento se distingue de otras religiones locales por no enseñar tales ideas. Y además, hay numerosos pasajes bíblicos que aluden a estos mitos y muestra que son falsos. Lea Salmos 104, lleno de alusiones al mito de Ninurta. Pero el escritor inspirado recalca que es Yahvéh, no Ninurta, el que anda en una carroza "sobre las alas del viento". Ninurta supuestamente lucha con la figura de Satanás que está en las "aguas", pero en Salmos 104 se muestra que Yahvéh hace con los océanos o temo (cognado con la figura acadia de Satanás, Tiamat) conforme a sus deseos; él no lucha con nadie (6). Job 26:5 tiene toda una cadena de alusiones a los populares mitos cananeos de combates cósmicos; y el sentido del pasaje es que Yahvéh es tan superior a ellos que en la práctica ellos no existen. De este modo, "las sombras se retuercen debajo de él [una referencia a Mot, que se retuerce como una serpiente]… desnuda completamente a Abadón… viaja por todo Zafón… por su poder calmó al mar [una referencia al dios Yamm]. Por su astucia afligió a Rahab. Por su viento despeja los cielos [una referencia al mito de Labú, según el cual el dragón es desalojado del cielo], su mano perforó a la sinuosa serpiente". Comparados con Yahvéh, esos dioses no tienen poder y efectivamente fueron "desalojados del cielo" por el poder de Yahvéh; ellos simplemente no existen allá en el cosmos (7). Aunque los relatos del evangelio usan el lenguaje del día, debe notarse que implícitamente Jesús está trabajando para corregir los erróneos entendimientos. De este modo, en la tempestad de Galilea, la que no debería entenderse como maquinaciones del Diablo, Jesús le dice al mar: "Calla" (Marcos 4:37-41), en los mismos términos que le dijo al demonio: "Cállate", en Marcos 1:25. Él se dirigió al mar directamente en vez de hacerlo a alguna representación de dragón o Satanás.

El bien conocido pasaje sobre "Lucero" (refiriéndose a "Lucifer") en Isaías 14 es otro pasaje relevante que consideramos en la sección 5-5. Este pasaje trata acerca del ascenso y caída del rey de Babilonia. Las palabras Satanás, Ángel y Diablo no aparecen ahí en absoluto. Pero el parecido con el lucero sugiere paralelos con los mitos cananeos acerca de Athtar, el "luminoso Hijo del Alba", el cual va hasta "los dominios de Zafón" para desafiar al rey Baal, y es arrojado hacia abajo. Sin duda, el argumento de Isaías era que Israel y Judá deberían preocuparse más por el rey de Babilonia, y poner su atención en las realidades de la tierra más bien que dedicarse a tales especulaciones cósmicas, con las que obviamente estaban familiarizados. Era el rey de Babilonia, y no un grupo de rebeldes cósmicos que estarían tiranizando al pueblo de Dios. La potencia babilónica invadió Israel por el norte hasta el fértil creciente. Y no obstante, en el pensamiento pagano, "el norte" estaba relacionado con el origen de los dioses del mal (8). Los profetas estaban intentando alejar a Israel de semejante temor poniendo énfasis en que el enemigo humano, literal, y juez de Israel por los pecados de ellos, había de venir del norte literal. Ellos debían dejar sus mitos cósmicos y ser realistas, enfrentando las realidades literales de la vida humana en la tierra. Es por eso que Ezequiel habla de los reyes de Tiro y Egipto en un lenguaje con mucha reminiscencia de los mitos acerca de Tiamat, Mot, etc., los cuales habían de ser capturados como a un dragón [tañí, compare con Tiamat], cortados y sangrados hasta morir (Ezequiel 29:3-5; 32:2-31). De nuevo, el propósito es apartar a Israel de los seres míticos y guiarlos hacia las realidades de la tierra. Situado como está en la encrucijada de tantas culturas, Israel inevitablemente era un Estado expuesto a la influencia de las naciones circunvecinas y a sus creencias. A pesar de tantos llamados proféticos para que conservaran su fe pura, fueron influenciados por las creencias de aquellos que los rodeaban, especialmente respecto a otros dioses y a la idea común de un dios del mal. Estas influencias se hallan resumidas en la tabla que va a continuación.

Los dioses del mal, en muchas de estas antiguas culturas tenían cuernos, y esto explicaría de donde surgió la idea de una figura del Diablo con cuernos. En ningún pasaje de la Biblia hebrea se dice que el Diablo tenga cuernos; lo que indica claramente que se trata de una importación del paganismo circundante.

Deconstrucción de los Mitos

El antiguo Cercano Oriente estaba lleno de creencias de que el mar era, en cierto modo, donde vivía la figura de Satanás; casi siempre al mar se le identificaba con un dios del mal personal (10). Los antiguos mitos cananeos veían al mar en rebelión contra el Creador. Los textos ugaríticos presentan a Baal en batalla contra el Príncipe del Mal y el Juez del Río. El Antiguo Testamento tiene una enorme cantidad de referencias al control de Yahvéh sobre el mar; empieza cuando él reúne a las aguas a su palabra: "Le pusiste término, el cual no traspasarán", y hay una amplia variedad de términos que se usan para describir los mares /aguas bajo su control soberano: "las aguas", "el abismo", "las impetuosas aguas", "las majestuosas aguas", "las muchas aguas", etc. A todas éstas se les describe bajo su control y total manipulación a su antojo, en vista de que él es su creador.



Los egipcios, quizás más que ningún otro pueblo creían en las aguas, especialmente en el Nilo, como fuente de del bien y del mal. Dios, con potencia, deconstruyó esto permitiendo que Moisés convirtiera las aguas en sangre, es decir, para destruir drásticamente toda deidad que se suponía que vivía en el Nilo, para después revertir el agua a como estaba antes (Éxodo 4:9). Esto fue seguramente para demostrar que cualesquiera deidades relacionadas con el agua, Yahvéh era mayor y podía destruirlas y revivirlas con suma facilidad. En este sentido, el relato de la destrucción del mar Rojo es instructivo. Pasajes posteriores identificaron a los egipcios y no al mar mismo como "Rahab […] el dragón" (Isaías 51:9); Salmos 51:9-10), mientras que la idea común era que el mar mismo era la figura de Satanás. El énfasis de Moisés era que los verdaderos adversarios / satanases de Israel era la gente, y no alguna mítica figura de dragón. Incluso si existiera semejante figura, entonces Yahvéh lo habría destruido en el mar Rojo, en vista de que él claramente podía manipular el mar a su antojo. El conflicto era entre Israel y Egipto, Dios y Faraón, y no Dios y algún dragón del mar. Habacuc, quizás escribiendo en un contexto en el que Israel se hallaba influenciado por ideas paganas acerca del dios del mar, recalcó que en el mar Rojo Dios golpeó y "caminaste en el mar con tus caballos" (Habacuc 3:8, 12, 15), --como Marduk supuestamente golpeó al dios de la tormenta, así a Israel se le está diciendo que en realidad Yahvéh es el único que pisotea al dios "Mar"--, y otros pasajes confirman esto. Yahvéh "anda sobre las olas del mar", es decir, sobre la supuesta figura de Satanás llamada "Mar" (Job 9:8; Deuteronomio 33:29; Amós 4:13; Miqueas 1:3; Isaías 63:3). Incluso, si existiera semejante ser, habría sido destruido para siempre por Yahvéh en el mar Rojo. "Dividiste el mar […], cortó a Rahab, y el que hirió al dragón" (Salmos 78:13; Nehemías 9:11; Isaías 51:9-11). De este modo, la partición del mar Rojo se entendió como una partición de la figura de Satanás o dios conocido como "Mar". Diversos eruditos coinciden en la necesidad de leer las referencias al "Mar" de esta manera (11). Todo esto era lo que Moisés tenía en mente cuando procuraba explicar a su pueblo lo que había sucedido en el mar Rojo; incluso si existiera semejante ser como el "Mar", dios del mal, Yahvéh, su Dios, lo habría destruido totalmente y lo habría partido en pedazos. Y el verdadero 'Satanás' era Egipto, hombres reales sobre una tierra literal que representaban un peligro para Israel. “De este modo, el más conocido de todos los mitos del antiguo Cercano Oriente, el mito del dragón del caos, ya no se entiende como el conflicto original entre las fuerzas deificadas de la naturaleza, sino como la victoria de Yahvéh sobre Egipto al liberar a su pueblo de la esclavitud. En un sentido radical, en el Antiguo Testamento el mito sufre una transformación... Yahvéh libra una batalla contra todas las fuerzas que intentan hacer prevalecer su independencia contra él, ya sea que sean las malignas propensiones del corazón del hombre, o la aspiración de las naciones a la soberanía, o el orgullo y el poder de los reyes terrenales. El mundo de los demonios está relegado a una posición de sólo menor importancia, y en contraste con otras religiones del Cercano Oriente, el hombre está liberado del temor y terror de su destructivo poder” (12). Esto era y es aquello que es tan especial en la única verdadera fe, desde Génesis al Apocalipsis. El mundo de los demonios y Satanases se vuelve irrelevante, verdaderamente inexistentes, debido a la sorprendentemente poderosa relación de Yahvéh con su pueblo. La Biblia empieza tempranamente con el comentario que “creó Dios los grandes monstruos marinos” (Génesis 1:21). En la mitología circunvecina se percibía al mar como la habitación de ‘Satanás’ así como criaturas y demonios. Y desde el principio mismo de la historia bíblica queda establecido que cualesquiera monstruos que haya en el mar, Dios los creó y los controla y están cumpliendo su voluntad. De ahí que Salmos 148:7 establezca que los monstruos marinos en las partes más profundas del mar ciertamente alaban a Dios. La Biblia hebrea sale al paso, por decirlo así, para recalcar que ninguno de estos monstruos marinos era parte de algún conflicto cósmico contra Dios; creados por él, lo alaban y están, por decirlo así, de su lado y no en contra de él.

En la Digresión 3 veremos como una de las intenciones de Moisés en el Pentateuco fue la deconstrucción de los mitos egipcios y cananeos acerca del mal. Mientras más estudiamos el Antiguo Testamento, más evidente se hace que éste es en realidad un tema importante. Se alude a las ideas contemporáneas acerca de Satanás, demonios, etc., y a Israel se le da el verdadero entendimiento. Tomemos el bien conocido mandato a Israel de llevar una filacteria como un recordatorio de la liberación de Egipto durante la Pascua: “Llevarás constancia de ello como una señal sobre tu mano, y como una filacteria sobre tu frente, por cuanto Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte” (Éxodo 13:16 - N.E.B.). El llevar una filacteria no era un concepto nuevo; la idea “se refiere a amuletos que se usan para proteger de los demonios a quienes los lleven” (13). De este modo, al dar este mandamiento, el Dios de Israel estaba mostrando a su pueblo que en vez de estar a la defensiva de los demonios, teniendo que usar amuletos en contra de ellos, debían en cambio reemplazarlos por un recordatorio positivo acerca de cómo Yahvéh había salvado a su pueblo de todo el poder del mal que estaba simbolizado por el Egipto de Faraón. Regocijarse en su salvación y recordarlo constantemente tenía el propósito de hacer a un lado totalmente las diversas creencias falsas acerca de demonios que prevalecían en aquel tiempo.




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