El Programa de Acción Mundial para los Impedidos fue aprobado por la Asamblea General de



Descargar 183.24 Kb.
Página3/4
Fecha de conversión27.05.2018
Tamaño183.24 Kb.
1   2   3   4
D. Equiparación de oportunidades
60. Los derechos de los impedidos a participar en sus socie­dades respectivas pueden hacerse realidad primordialmente me­diante una acción política y social.
61. Muchos países están tomando medidas importantes para eliminar o reducir las barreras que se oponen a la plena par­ticipación. En muchos casos, se han promulgado disposiciones legislativas encaminadas a salvaguardar los derechos y las opor­tunidades de los impedidos en lo tocante a la asistencia a la escuela, al empleo y al acceso a los servicios e instalaciones de la comunidad; a eliminar las barreras naturales y físicas y a proscribir la discriminación en contra de los impedidos. Se registra una tendencia a salir de la vida en instituciones para llevar una vida basada en la comunidad. En algunos países, tan­to desarrollados como en desarrollo, se va poniendo cada vez más empeño en que la escolaridad sea de "enseñanza abierta", con la consiguiente reducción de instituciones y de escuelas es­pecializadas. Se han discurrido métodos para que los impedidos puedan tener acceso a los medios de transporte público, así como métodos para hacer accesible la información a las personas con incapacidades sensoriales. Cada vez se da más cuenta la gente de la necesidad de estas medidas. En muchos casos se han lanzado campañas de información y educación pública para lograr una modificación de las actitudes y el comporta­miento respecto de los impedidos.
62. A menudo los propios impedidos han tomado la iniciativa en el sentido de procurar que se comprendan mejor los procesos de equiparación de oportunidades. A este respecto, han abogado por su propia integración en el seno de la sociedad.
63. A pesar de esos esfuerzos, los impedidos no han logrado la igualdad de oportunidades y están lejos de esa meta, y su grado de integración en sus comunidades dista mucho de ser satisfac­torio en la mayoría de los países.
1. Educación
64. Por lo menos el 10% de los niños son impedidos; los niños impedidos tienen el mismo derecho a la educación que los demás, y requieren una acción dinámica y servicios especia­lizados. No obstante, en los países en desarrollo la mayoría de los niños impedidos no cuentan con servicios especializados y la educación no es obligatoria para ellos.
65. Entre ciertos países que cuentan con muy buenos servicios docentes para los impedidos y otros países donde tales servicios son limitados o no existen, hay una amplia gama de varia­ciones.
66. Los conocimientos actuales adolecen de una carencia en lo que se refiere a las capacidades latentes de los impedidos. Además, a menudo no hay leyes que traten de sus necesidades y se carece de personal e instalaciones docentes. En la mayoría de ­los países los impedidos todavía no cuentan con servicios de educación para todas las diversas etapas de la vida.
67. En el campo de la educación especializada, se han logrado avances importantes en las técnicas didácticas y se han aplicado valiosas innovaciones, y es mucho lo que aún se puede hacer para la educación de los impedidos. Pero los progresos se limitan a tan sólo unos pocos países o unos pocos centros urba­nos.
68. Se han hecho progresos en aspectos tales como la detec­ción temprana, la evaluación y la acción consiguiente, y en pro­gramas de educación especial en una diversidad de medios, pu­diendo muchos niños impedidos incorporarse al medio propio de la escuela, en tanto que otros requieren programas muy in­tensivos.
2. Empleo
69. Se niega empleo a muchas personas afectadas de incapa­citación o sólo se les da trabajo servil y mal remunerado. Y ello es así a pesar de que se ha demostrado que, con una adecuada labor de evaluación, capacitación y colocación, la mayor parte de los impedidos puede realizar, de manera conforme a las nor­mas laborales existentes, una amplia gama de tareas. Los impedidos suelen ser los primeros a quienes se despide en épocas de desempleo y estrechez económica y los últimos a los que se contrata. En algunos países industrializados que sienten los efectos de la recesión económica, la tasa de desempleo es entre los impedidos que buscan trabajo el doble de la que se da entre los que no están afectados por incapacidades. En muchos países se han establecido diversos programas y se han tomado medidas a fin de crear puestos de trabajo para impedidos. Esto incluye talleres protegidos y de producción, enclaves protegidos, con­tratación preferente, sistemas de cuotas, subvenciones a los empleadores que capacitan y posteriormente contratan a traba­jadores impedidos, cooperativas de impedidos y, para im­pedidos, etc. El número efectivo de trabajadores impedidos empleados en establecimientos ordinarios o especiales está muy por debajo del número de los impedidos empleables. La aplicación más amplia de principios ergonómicos permite la adaptación, a costo relativamente reducido, del lugar de tra­bajo, las herramientas, la maquinaria y el equipo, y ayuda a aumentar las oportunidades de empleo para los impedidos.
70. Muchos impedidos viven en las zonas rurales, especial­mente en los países en desarrollo. Cuando la economía familiar se basa en la agricultura o en otra actividad propia del medio rural y existe la tradicional familia extensa se pueden dar tareas útiles a casi todos los impedidos. Pero a medida que más familias se desplazan de las regiones rurales hacia los centros urbanos, que se produce la mecanización y, comercialización de la agricultura, que las transacciones monetarias sustituyen al sistema de trueque y que la institución de la familia extensa se desintegra, se agudiza la falta de oportunidades de trabajo para los impedidos. Los que viven en los barrios pobres de las ciuda­des enfrentan una fuerte competencia al buscar empleo y no hay muchas otras actividades económicamente productivas. Muchos de los impedidos de estas zonas se ven forzados a la in­acción y pasan a ser dependientes; otros han de recurrir a la mendicidad.
3. Cuestiones sociales
71. La plena capacitación en las unidades básicas de la sociedad   esto es, la familia, el grupo social y la comunidad   es un aspecto esencial de la experiencia humana. El derecho a iguales oportunidades de participación está consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y se debe aplicar a todas las, personas, sin excluir a las afectadas por incapacidades. Pero, en realidad, se suele negar a los impedidos la oportunidad de participar plenamente en las actividades del sistema sociocultural en que viven. La exclusión se manifiesta en barreras físicas y sociales nacidas de la ignorancia, la indife­rencia y el temor.
72. Con frecuencia, las actitudes y los hábitos llevan a la exclusión de los impedidos de la vida social y cultural. La gente tiende a evitar el contacto y la relación personal con los im­pedidos. A muchos de ellos, la extensión de los prejuicios y de la discriminación de que son objeto, y la medida en que se les excluye de la relación social normal, les causa problemas sico­lógicos y sociales.
73. Es muy frecuente que el personal profesional o de otra clase que atiende a los impedidos no se dé cuenta de la par­ticipación que pueden tener los impedidos en la vida social nor­mal y, por consiguiente, no ayuden a integrarlos en otros grupos sociales.
74. Debido a estas barreras, suele ser difícil o imposible que los impedidos tengan relaciones estrechas e íntimas con otras personas. Es frecuente que las personas calificadas de "in­capacitadas" queden al margen del matrimonio y la paternidad, incluso cuando no existe una limitación funcional al respecto. Actualmente se reconoce cada vez más que los afectados de in­capacidades mentales necesitan de las relaciones personales y sociales, incluso de sexuales.
75. Muchas personas incapacitadas no sólo están excluidas de la vida social normal de sus comunidades sino que, de hecho, están confinadas en instituciones. Si bien las antiguas colonias de leprosos han sido eliminadas en gran medida y los manicomios no son tan numerosos como antes, hay todavía demasiadas personas que están internadas aunque su condición no lo justifica.
76. Muchos impedidos quedan excluidos de la participación activa en la sociedad debido a barreras físicas, por ejemplo: las puertas demasiado estrechas para que pase una silla de ruedas; escaleras y peldaños de edificios, autobuses, trenes y aviones que no pueden utilizar; teléfonos e interruptores de luz coloca­dos fuera de su alcance; servicios higiénicos que no pueden utilizar. También se ven excluidos por otras clases de barreras, como en la comunicación oral cuando se pasan por alto las necesidades de las personas con deficiencias auditivas o en la in­formación escrita cuando se ignoran las necesidades de los que padecen deficiencias visuales. Estas barreras son el resultado de la ignorancia y la despreocupación; existen, aunque muchas de ellas podrían evitarse sin mucho costo mediante una planifica­ción cuidadosa. Aunque en algunos países existen leyes especiales y se han realizado campañas de educación pública para eliminar tales obstáculos, el problema sigue siendo crucial.
77. Por lo general, los servicios e instalaciones existentes y las medidas sociales adoptadas para la prevención de deficiencias, la rehabilitación de los impedidos y su integración en la sociedad están estrechamente relacionados con el interés y la posibilidad de los gobiernos y la sociedad para destinar recur­sos, ingresos y servicios a los grupos desfavorecidos de la población.
E. Las incapacidades y el nuevo orden económico internacional
78. La transferencia de recursos y tecnología desde los países desarrollados hacia los países en desarrollo, como se prevé den­tro del marco del nuevo orden económico internacional, así como otras disposiciones encaminadas a fortalecer la economía de los países en desarrollo, serían, de aplicarse, beneficiosas para la población de esos países, incluidos los impedidos. El fortalecimiento de la economía de los países en desarrollo, par­ticularmente de sus zonas rurales, generaría nuevas opor­tunidades de empleo para los impedidos amén de los recursos necesarios para apoyar las medidas de prevención, rehabilita­ción y equiparación de oportunidades. La transferencia bien dirigida de tecnología adecuada podría conducir al desarrollo de industrias especializadas en la producción en serie de dispositivos y ayudas destinados a paliar los efectos de las defi­ciencias físicas, mentales o sensoriales.
79. En la Estrategia Internacional del Desarrollo para el Tercer Decenio de las Naciones Unidas para el Desarrollog se dice que se deberán hacer esfuerzos especiales para integrar a los impedidos en el proceso de desarrollo, y que resulta indis­pensable que se adopten para ello medidas de prevención, re­habilitación y equiparación de oportunidades. La acción en ese sentido habrá de formar parte de un esfuerzo más general para movilizar todos los recursos humanos en favor del desarrollo. Los cambios en el orden económico internacional deben ir acompañados de cambios en los países para lograr la participación plena de todos los grupos de población marginados.
F. Consecuencias del desarrollo económico y social
80. En la medida en que los esfuerzos de desarrollo logran me­jorar las condiciones de nutrición, educación, vivienda y sanidad, y proporcionar una atención sanitaria primaria ade­cuada, mejoran grandemente las perspectivas de prevenir las deficiencias y de tratar las incapacidades. Los progresos en este sentido pueden también facilitarse mucho en esferas tales como las siguientes:


  1. Capacitación de personal en esferas generales tales como la asistencia social, la salud pública, la medicina, la enseñanza y la rehabilitación profesional;




  1. Mejoramiento de las capacidades de producción local de los aparatos y equipos que los impedidos necesitan;




  1. Establecimiento de servicios sociales, sistemas de seguridad social, cooperativas y programas de asistencia mutua a nivel nacional y comunitario;




  1. Orientación profesional y servicios preprofesionales apropiados así como mayores oportunidades de empleo para los impedidos.

81. Mientras que el desarrollo económico origina modifica­ciones en cuanto a la magnitud y la distribución de la población, cambios de estilo de vida y transformaciones de las estructuras y relaciones sociales, los servicios para resolver los problemas humanos no se mejoran ni se amplían en general con la rapidez suficiente. Estos desequilibrios entre el desarrollo económico y el social complican las dificultades que entraña la integración de los impedidos en sus comunidades.


III. PROPUESTAS PARA LA EJECUCION DEL PROGRAMA DE ACCION MUNDIAL PARA LOS IMPEDIDOS
A. Introducción
82. Los objetivos del Programa de Acción Mundial para los Impedidos consisten en promover medidas eficaces para la pre­vención de incapacidades, la rehabilitación y el logro de los objetivos de "plena participación" de los impedidos en la vida social y el desarrollo y de "igualdad". Al aplicar el Programa de Acción Mundial, ha de prestarse la debida atención a la situa­ción especial de los países en desarrollo y, en particular, a la de los menos adelantados entre ellos. La inmensidad de las tareas de mejorar las condiciones de vida de toda la población, y la escasez general de los recursos, hacen que el logro de los objeti­vos del Programa de Acción Mundial resulte más difícil en estos países. Al mismo tiempo, debe reconocerse que la aplicación del Programa de Acción Mundial contribuirá de por sí al pro­ceso de desarrollo mediante la movilización de todos los recur­sos humanos y la participación plena de toda la población. Aunque algunos países hayan iniciado o realizado ya algunas de las medidas recomendadas en el Programa, es necesario hacer más. Esto se aplica también a los países que tienen un nivel de vida general elevado.
83. Como la situación de los impedidos está estrechamente relacionada con el desarrollo general a nivel nacional, la solu­ción de sus problemas en los países en desarrollo depende en medida muy grande de la creación de condiciones internaciona­les adecuadas para un desarrollo socioeconómico más rápido de esos países. En consecuencia, el establecimiento del nuevo orden económico internacional es de importancia directa para el logro de los objetivos del Programa. Es muy fundamental que la corriente de recursos hacia los países en desarrollo se aumente de manera considerable, con arreglo a lo acordado en la Estrategia Internacional del Desarrollo para el Tercer Decenio de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
84. El logro de estos objetivos exigirá una estrategia mundial plurisectorial y pluridisciplinaria para la aplicación combinada y coordinada de la política y las medidas pertinentes a la equiparación de oportunidades para los impedidos, los servicios eficaces de rehabilitación y las medidas de prevención.
85. Deberá consultarse a los impedidos y a sus organizaciones en posteriores etapas del Programa de Acción Mundial y en la ejecución de éste. Con este fin, debe hacerse cuanto sea posible para alentar la formación de organizaciones de impedidos a nivel local, nacional, regional e internacional. Su singular expe­riencia, derivada de sus vivencias, puede hacer aportaciones considerables a la planificación de programas y servicios para los impedidos. Al expresar su opinión sobre los asuntos, pre­sentan puntos de vista muy ampliamente representativos de todos los intereses de los impedidos. Su repercusión sobre las actitudes públicas justifica que se les consulte, y, en cuanto fuerza que propicia el cambio, tienen influencia apreciable para que las cuestiones de la incapacidad se conviertan en una elevada prioridad. Los propios impedidos han de ejercer una influencia sustantiva para decidir la eficacia de las políticas, programas y servicios concebidos en beneficio suyo. Deben ha­cerse esfuerzos especiales para lograr la participación de las per­sonas que adolecen de deficiencias mentales en este proceso.
B. Medidas nacionales
86. El Programa de Acción Mundial se ha concebido para todas las naciones. Sin embargo, el plazo de ejecución y la selec­ción de determinados aspectos para su aplicación prioritaria variarán entre unas naciones y otras según la situación actual y sus limitaciones de recursos, grado de desarrollo socioeco­nómico, tradiciones culturales y capacidad para formular y ejecutar las medidas previstas en el Programa.
87. A los Gobiernos nacionales incumbe la responsabilidad última de la aplicación de las medidas que se recomiendan en este apartado. Sin embargo, dadas las diferencias constitucio­nales entre países, las autoridades locales y otras entidades de los sectores público y privado estarán llamadas a aplicar las me­didas nacionales contenidas en el Programa de Acción Mundial.
88. Los Estados Miembros deben iniciar urgentemente pro­gramas nacionales a largo plazo para lograr los objetivos del Programa de Acción Mundial; esos programas deben ser parte integrante de la política general de desarrollo socioeconómico de la nación.
89. Los asuntos referente a los impedidos deben tratarse en el contexto general apropiado, y no separadamente. Cada minis­terio u otra entidad, del sector público o del sector privado, que esté encargado de un ámbito determinado o actúe dentro de él, debe asumir responsabilidad de los asuntos referentes a per­sonas impedidas comprendidos en su esfera de competencia. Los gobiernos han de establecer un centro de coordinación (por ejemplo una comisión, comité u otro órgano de ámbito na­cional) para examinar y vigilar las actividades de los diversos ministerios, de otros organismos públicos y de las organiza­ciones no gubernamentales, relativas al Programa de Acción Mundial. En cualquier mecanismo que se establezca deben par­ticipar todos los interesados, incluidas las organizaciones de im­pedidos. Ese órgano debe tener acceso a las entidades norma­tivas de más alto nivel.
90. Para aplicar el Programa de Acción Mundial, es preciso que los Estados Miembros tomen las disposiciones necesarias para:


  1. Planificar, organizar y financiar actividades a cada nivel;

b) Crear, mediante la legislación adecuada, las bases ju­rídicas y los poderes necesarios para la adopción de medidas tendientes al logro de los objetivos;



c) Proporcionar oportunidades mediante la eliminación de barreras a la plena participación;
d) Ofrecer servicios de rehabilitación mediante la prestación de asistencia social, nutricional, médica, docente y de orientación y formación profesional, así como ayudas téc­nicas, a los impedidos;
e) Establecer o movilizar organizaciones públicas y pri­vadas pertinentes para los impedidos;
f) Prestar apoyo a la creación y desarrollo de organiza­ciones de impedidos;
g) Preparar información relativa a las cuestiones que forman parte del Programa de Acción Mundial y difundirla en­tre todos los elementos de la población, inclusive las personas con incapacidades y sus familiares;
h) Promover la educación pública a fin de conseguir una comprensión amplia de las cuestiones clave del Programa de Acción Mundial y su ejecución;
i) Facilitar la investigación sobre asuntos relacionados con el Programa de Acción Mundial;
j) Promover la asistencia y la cooperación técnicas respecto al Programa de Acción Mundial;
k) Facilitar la participación de los impedidos y de sus organizaciones en las decisiones relacionadas con el Programa de Acción Mundial.
1. Participación de los impedidos en la adopción de decisiones
91. Los Estados Miembros deberían incrementar su asistencia a las organizaciones de impedidos y ayudarlas a organizar y coordinar la representación de los intereses e inquietudes de los impedidos.
92. Los Estados Miembros deben procurar y estimular activa­mente y por todos los medios posibles el desarrollo de organiza­ciones que representen a los impedidos o formadas por ellos. En muchos países existen organizaciones de personas impedidas, en cuya composición y órganos directivos ejercen influencia de­cisiva los mismos impedidos, o en algunos casos sus familias. Muchas de ellas no tienen medios de ejercer influencia y luchar por sus derechos.
93. Los Estados Miembros deben establecer contactos direc­tos con tales organizaciones y proporcionarles conductos para que puedan ejercer influencia sobre las políticas y decisiones gubernamentales en todas las esferas que les conciernan. Los Estados Miembros deben prestar el apoyo financiero que a ese efecto sea necesario a las organizaciones de personas impe­didas.
94. Las organizaciones y otras entidades a todos los niveles deben velar por que las personas impedidas puedan participar en sus actividades en la medida más amplia posible.
2. Prevención de la deficiencia, la incapacidad y la minusvalidez
95. La tecnología para prevenir y superar la mayoría de las in­capacidades existe y se va perfeccionando, pero no siempre se utiliza plenamente. Los Estados Miembros deben tomar medi­das apropiadas para la prevención de deficiencias e incapacida­des y asegurar la divulgación de los conocimientos y la tecnolo­gía pertinentes.
96. Se requieren programas coordinados de prevención a todos los niveles de la sociedad. Esos programas deben com­prender:
a) Sistemas de atención primaria de la salud, basados en la comunidad, que lleguen a todos los segmentos de la pobla­ción, particularmente en las zonas rurales y en los barrios pobres de las ciudades;
b) Atención y asesoramiento sanitarios maternoinfan­tiles eficaces, así como asesoramiento sobre planificación de la familia y la vida familiar;
c) Educación sobre nutrición y asistencia en la obten­ción de una dieta apropiada, especialmente para madres y niños, incluida la producción y utilización de alimentos ricos en vitaminas y otros nutrientes;
d) Vacunación contra enfermedades contagiosas, en consonancia con los objetivos del Programa Ampliado de Inmunización de la Organización Mundial de la Salud;
e) Un sistema para descubrir tempranamente las defi­ciencias y lograr una pronta intervención;
f) Reglamentos sanitarios y programas de capacitación para la prevención de accidentes en el hogar, en el lugar de trabajo, en carretera y en actividades recreativas;
g) Adaptación de los puestos de trabajo, del equipo y del medio laboral, y establecimiento de programas de salud profesional, para impedir que se produzcan incapacidades o en­fermedades profesionales y su exacerbación;
h) Medidas de lucha contra el uso imprudente de medi­camentos, drogas, alcohol, tabaco y otros estimulantes o depre­sivos, a fin de prevenir la incapacidad relacionada con las drogas, en particular entre los niños en edad escolar y las per­sonas de edad. También tiene especial importancia el efecto que, el consumo imprudente de estas sustancias por mujeres encintas puede tener sobre los niños en gestación;
i) Actividades de educación y sanitarias que ayuden a la gente a lograr estilos de vida que proporcionen un máximo de defensa contra las causas de deficiencias;
j) Una educación sostenida del público y los profe­sionales, así como campañas de información pública respecto a programas de prevención de incapacidades;
k) Una formación apropiada para personal médico, paramédico y de otra índole que pueda tener que atender a le­sionados en casos de emergencia;
l) Medidas preventivas incorporadas en la formación de los funcionarios de extensión rural para ayudar a reducir la inci­dencia de incapacidades;
m) Capacitación profesional bien organizada y for­mación práctica en el empleo para los trabajadores con miras a prevenir accidentes en el trabajo e incapacidades de diversos grados. Debe prestarse atención al hecho de que en los países en desarrollo se utiliza a menudo tecnología anticuada. En muchos casos se transfiere tecnología antigua desde los países industria­lizados hacia los países en desarrollo. La tecnología antigua, inapropiada para las circunstancias de los países en desarrollo, junto con una capacitación insuficiente y una protección en el trabajo deficiente, contribuye a que aumenten el número de ac­cidentes en el trabajo y las incapacidades.


Compartir con tus amigos:
1   2   3   4


La base de datos está protegida por derechos de autor ©composi.info 2017
enviar mensaje

    Página principal