El objetivo de la presente investigación es analizar el fenómeno de recepción que sucede entre el discurso museográfico y estudiantes de nivel medio superior, de instituciones educativas, tanto públicas como privadas



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INTRODUCCIÓN

El objetivo de la presente investigación es analizar el fenómeno de recepción que sucede entre el discurso museográfico y estudiantes de nivel medio superior, de instituciones educativas, tanto públicas como privadas. Para lograr nuestro objetivo, esta investigación se basa en el paradigma, que Robert Hans Jauss postula como Teoría de la Recepción. En la cual sostiene el papel activo del lector (receptor) en el proceso de lectura (recepción). En este sentido la experiencia que de la obra tiene el lector, es fundamental y razón por la cual es capaz de dialogar con la obra. El fin es conocer su pertinencia comunicativa y su incidencia en el aprendizaje de los estudiantes sobre estos temas, así como la pertinencia institucional, en relación a la función social que a ella se ha encomendado.

Los museos son lugares en donde se acopian, conservan, catalogan, investigan y se difunden todos aquellos objetos (piezas de colección patrimonial) que por su valor intrínseco, forman el patrimonio cultural de la humanidad. Pero más allá de eso, estas piezas forman la memoria colectiva de la sociedad, lo cual ocasiona el interés de su investigación en torno a su época, y el dar a conocer estos estudios a las sociedades.

Todo museo tiene su propio perfil: de acuerdo al tipo de colección que forma su acervo, por el origen de sus recursos, por su ubicación, o por su tipo de exposición. Existen distintas propuestas en cuanto a la clasificación de los museos, tipologías en dónde por ejemplo, los museos que exhiben arte contemporáneo o arte moderno son catalogados como museos de Bellas Artes, Artes Aplicadas o Artes Populares. También pueden ser museos que concentran objetos que pertenecen a un momento científico y/o tecnológico de gran relevancia, estos entonces son Museos de Historia Natural, o tecnológicos, y se encuentran dentro de la categoría de Museos de Ciencias. Y así se encuentran los Museos de Antropología, los de Historia, los de Arqueología, etc.

Los museos también deben cumplir su compromiso social, ya que son responsables de difundir o divulgar, conservar, investigar, y dar a conocer a través de sus distintos mecanismos, los conocimientos que de ellos resulten, a la sociedad a la cual pertenecen. De acuerdo a Francisca Hernández en su texto El museo como espacio de comunicación comenta:

Hemos tomado como hilo conductor de este estudio la comunicación del museo tanto por lo que representa al manifestarse como eje vertebrador de sus distintas funciones, como por el compromiso que tiene con la sociedad actual, totalmente inmersa en los medios de comunicación (Hernández Hernández, Francisca. El museo como espacio de comunicación. 1998 6).

Los museos transmiten estos conocimientos, en conferencias, catálogos, libros, actividades educativas, radio, páginas de internet, etc. En este sentido las exposiciones son un mecanismo propio de difusión del conocimiento a través de los objetos, acompañados de un guión museográfico, lo cual evidencia su compromiso social.

Las sociedades se encuentran ávidas de respuestas sobre su pasado, el cual les dota de una identidad; estas piezas históricas son los testigos mudos de su existencia y cultura (en el sentido del habla, pero no de su propio lenguaje). Los objetos no solo se investigan en los museos, sino que son los actores principales en la difusión del conocimiento que es inherente a ellos. Los museos se valen de la museografía, a través de la cual se difunde este conocimiento, siendo los objetos de colección los actores principales (patrimonio cultural).

A través de la museografía se comunica un conocimiento dado por los museos a las sociedades, creándose así, un discurso museográfico. El Museo Nacional de Historia Castillo de Chapultepec, el cual en sus salas permanentes cuenta con una sala de exhibición que trata de la Independencia y otra de la Revolución Mexicana. En la primera se exhiben algunas de las pertenencias de los personajes históricos José María Morelos y Pavón, Miguel Hidalgo y Costilla, quienes fueron los actores principales en la consumación de la Independencia de México. Lo mismo ocurre con Francisco Villa y Emiliano Zapata, quienes también fueron actores principales en la lucha del movimiento Revolucionario y también se exhiben algunas de sus pertenencias. Ambas personajes han provocado importantes e innumerables investigaciones, al exterior y por supuesto interior del museo. Estas investigaciones han contribuido a configurar el discurso museográfico con el cual se muestran sus indumentarias y accesorios.

Siendo personajes de gran relevancia histórica, resulta de gran interés inferir que ocurre entre el discurso museográfico y los estudiantes que cursan el nivel medio superior, en las instituciones educativas de México.

Ya que, de acuerdo a los programas educativos, es esta la última etapa académica (media superior) en dónde se revisan los temas de la Historia de México, de tal manera que, es el momento en que los estudiantes han adquirido la mayor información temática y conocimiento, con base en las diferentes experiencias que han acumulado en torno a la adquisición de conocimiento de los temas de la Historia de México, a través del cine, documentales, libros, museos etc. De tal manera que, esta condición nos permite analizar de manera objetiva el nivel de recepción del discurso museográfico y los jóvenes de nivel medio superior. Como menciona Jauss, la experiencia que de la obra (conocimiento de los temas de Historia de México) tiene el lector, es fundamental y razón por la cual es capaz de dialogar con la obra.

Por lo tanto, en esta investigación se plantean las siguientes preguntas:

1. ¿Qué expectativas tienen los estudiantes de nivel medio superior, en cuánto lo que esperan ver en el Museo Nacional de Historia. En relación al contenido relativo a los temas de Independencia y Revolución?

La hipótesis que sostenemos para responder a este cuestionamiento es la siguiente: los estudiantes de nivel medio superior, esperan encontrar en el MNH espacios de exhibición, que les ofrezcan discursos textuales y visuales similares a los contenidos comprendidos en los programas académicos, de las asignaturas de historia de México.

2. ¿Cómo el discurso museográfico en torno a los temas de Independencia y Revolución, incide para la adquisición de conocimiento sobre estos temas, en los estudiantes de nivel medio superior?

Para responder a esta pregunta, hemos planteado la siguiente hipótesis: el museo a través de su discurso museográfico, específicamente el tema de Independencia y Revolución, muestra distintos aspectos de estos momentos históricos, lo cual posibilita la adquisición de nuevos conocimientos en los estudiantes. Los datos históricos referidos en el discurso museográfico, no se muestran en estricto apegados a los programas de estudio académicos sobre la Historia de México, por lo tanto no siempre inciden en los conocimientos previos de los alumnos.

3. ¿Cómo es la interacción y el interés que prestan los estudiantes de nivel medio superior en torno a los objetos de Hidalgo, Morelos, Zapata y Villa?

Hipótesis: la interacción de los estudiantes es diferente de acuerdo a la interrelación que se da entre ellos y el discurso museográfico, primero con las piezas, las cuales de manera inmediata no logran captar su interés. De manera distinta con cada uno de los recursos de apoyo: las cédulas informativas, que en menor medida interesan a los estudiantes, los gráficos, audio, audiovisuales e interactivos, los cuales logran captar de manera más rápida su interés y atención.

4. ¿Cómo puede el discurso museográfico conseguir ser para los estudiantes de nivel medio superior, con base a su experiencia receptiva, una pertinente fuente de conocimiento?

Hipótesis: el discurso museográfico posibilita nuevos conocimientos a los estudiantes de nivel medio superior, en tanto logre captar su interés y atención. Y sea correctamente emitido el mensaje temático, que se pretende dar a conocer sobre los personajes de Hidalgo, Morelos, Zapata y Villa.

Las hipótesis descritas se verifican a lo largo del capítulo dos y tres de la presente investigación. A continuación describimos el contenido de cada uno de ellos.

En el Capítulo I, se aborda el proceso comunicativo de acuerdo a la definición planteada por el lingüista ruso Roman Jakobson. A partir de esta definición, se comienza a contextualizar este fenómeno en relación a los museos. El discurso Museográfico, se define como medio para transmitir los contenidos del museo. En este capítulo se establece al receptor como el actor principal, entre el mensaje y el receptor, así como su papel activo en este proceso. Lo anterior nos permite precisar la base teórica de esta investigación, la cual se ocupa del estudio del fenómeno de la recepción. La Teoría de la Recepción planteada por Robert Hans Jauss.

En el capítulo II de esta Investigación, se revisa con precisión el papel del museo como una institución difusora de conocimientos relacionados a su contenido. Lo cual ejecuta a partir de su discurso museográfico, el cual se conforma de diferentes estrategias comunicativas (recursos museográficos), como lo son las cédulas textuales, los gráficos, audioramas, audiovisuales, ambientaciones, los interactivos, entre otros. Lo anterior atenderá a lo expuesto por Francisca Hernández Hernández, en su texto El museo como espacio de Comunicación. En el cual apunta:
En algunas exposiciones actuales, con una museografía más enriquecida por la incorporación de nuevas técnicas de comunicación, se busca una mayor participación del público. Éste es invitado a desarrollar todos los sentidos, desde la vista, el oído, y el olfato hasta el tacto y el movimiento del cuerpo, que refuerzan la transmisión del mensaje y convierten al espectador en un elemento activo dentro de la exposición (Hernández Hernández, Francisca. El museo como espacio de comunicación. 1998 5).
También se aborda la función comunicativa de los museos y sus estrategias empleadas, a partir de lo expuesto por Ángela García Blanco en su texto La exposición, un medio de comunicación. Después de presentar las propuestas de ambas teóricas, se revisa y analiza el contenido discursivo (discurso museográfico) del Museo Nacional de Historia como transmisor de conocimiento. Y se verifican las primeras dos preguntas de investigación a partir de las entrevistas realizadas y las encuestas aplicadas a los estudiantes de nivel medio superior.
En el capítulo III de la investigación, a partir de las categorías teóricas de Robert Hans Jauss, las propuestas de Ángela Blanco y los datos obtenidos a partir de las encuestas aplicadas, se verifican las dos preguntas restantes de investigación. En principio se hace el estudio con relación a todas las estrategias comunicativas que conforman el discurso museográfico y en el siguiente apartado sobre las piezas pertenecientes a Hidalgo, Morelos, Zapata y Villa, como parte del discurso museográfico. Por último, a partir de los datos obtenidos se exponen los resultados que han permitido dar a conocer la experiencia que el discurso museográfico ha generado en los estudiantes de nivel medio superior y la pertinencia de su creación.

CAPÍTULO I


  1. EL RECEPTOR, EL DISCURSO MUSEOGRÁFICO Y LA TEORÍA DE LA RECEPCIÓN DE ROBERT HANS JAUSS

En este capítulo, se aborda el proceso comunicativo de acuerdo a la definición planteada por el lingüista ruso Roman Jakobson. A partir de esta definición, se comienza a contextualizar este fenómeno en relación a los museos y el discurso museográfico con el cual se exhiben las colecciones. Dicho discurso, se define como medio para transmitir los contenidos del museo, los cuales previamente se conciben por los investigadores encargados de proponer el discurso científico, a los museógrafos. De acuerdo al perfil del museo, (el cual se define a partir del tipo colección que forma su acervo, por el origen de sus recursos, por su ubicación, o por su tipo de exposición), el discurso científico1 se transforma por el museógrafo, quien se encarga de ajustarlo y ejecutarlo a través del discurso museográfico (cada exposición requiere su propio discurso).


El museógrafo se vale de este medio para transmitir el mensaje (conocimiento previamente adquirido de las piezas exhibidas) al público visitante de la exposición, de tal manera que se establezca un diálogo entre el receptor y la propuesta expositiva. 2
Con base en la Teoría de la Recepción de Robert Hans Jauss, fundamentamos la importancia del receptor, como un actor activo en el proceso comunicativo de las exposiciones. Esta base teórica de nuestra investigación, se conforma de siete tesis, las cuales se citan y analizan con la finalidad de extraer las categorías que apoyan al presente trabajo. Cabe señalar que tradicionalmente la Teoría de la Recepción se ocupa del análisis literario y no así, de los museos y el discurso museográfico. La razón por la cual se eligió dicha base teórica, es porque consideramos que el discurso museográfico es un texto que comunica a partir de todos los elementos que lo componen, y a partir de él se configuran las exposiciones3. Con base en lo expuesto, la Teoría de la Recepción a partir de sus categorías de análisis, nos permitirá dar cuenta del suceso de interacción entre el texto, al cual llamaremos discurso museográfico y el receptor.
La relación que nos interesa construir desde nuestra base teórica, es el papel activo del visitante, que se establezca un vínculo dialógico entre él, las piezas de exhibición y los elementos museográficos. Para que este diálogo ocurra, en principio el visitante debe comprender lo que se le está transmitiendo, de lo contrario, la respuesta será de rechazo al no ser entendida por el receptor. La exposición recurre al discurso museográfico, el cual ya dijimos, lo entendemos como un texto. Esto se sustenta con base en lo que plantea Iuri Lotman en la siguiente cita:
… el texto se presenta ante nosotros no como la realización de un mensaje en un solo lenguaje cualquiera, sino como un complejo dispositivo que guarda variados códigos, capaz de transformar los mensajes recibidos y de generar nuevos mensajes, un generador informacional que posee rasgos de una persona con un intelecto altamente desarrollado. (Lotman La semiosfera I, semiótica de la cultura y del texto 1996 82).
De acuerdo con esta visión, el discurso museográfico debe entenderse como un texto complejo, ya que intervienen en su conformación varios códigos, entre ellos, los lingüísticos-cédulas textuales, visuales-gráficos, acústicos-ambientaciones sonoras, audiovisuales e interactivos. La utilización apropiada de estos códigos en la transformación del discurso científico al museográfico, se logra con la intervención de un profesional que sea capaz de llevar el mensaje al visitante (receptor) de la exposición. En caso de no atender a lo anterior, el receptor no podrá dialogar con el discurso de la exhibición. Al respecto Iuri Lotman plantea que: “…la idea de que se tenía sobre la relación entre el consumidor y el texto. En vez de la fórmula <>, es posible una más exacta: <>. Entra en contactos [sic] con él.” (Lotman 82).
Desde este enfoque, el cual reconoce en el receptor un actor activo, la Teoría de la Recepción sostiene también la interacción del lector con la obra. Estas son las razones por las cuales se acude a dicha base teórica, además de encontrar en las tesis de Jauss los conceptos de análisis que convienen a esta investigación: “horizonte de expectativas”, “distancia en el tiempo”, “efectos de la obra en el receptor” y “cambio de horizonte”. Estas categorías se precisan en el subtema denominado La Teoría de la Recepción y su metodología, del presente capítulo. La fuente a la que acudimos para conocer esta teoría es el texto: En busca del texto, teoría de la recepción literaria, de Rall Dietrich. (Dietrich En busca del texto, teoría de la recepción literaria 2008 56-58)
I.I. EL PROCESO COMUNICATIVO Y SU RECEPCIÓN
Los individuos nos encontramos habitualmente inmersos en un mundo de mensajes emitidos por diferentes medios comunicativos con los que interactuamos. Estos medios de comunicación, han cambiado, modificado e innovado nuevas formas tecnológicas. Los medios están presentes en nuestro entorno familiar, escolar, laboral, en la calle, en el transporte; los mensajes llegan al receptor, de manera auditiva, escrita, visual, audiovisual, etcétera. Los periódicos, libros y revistas, la radio, el cine y la televisión, las obras de teatro, también los museos, transmiten a su público un mensaje previamente construido, y pensado en relación a su objetivo de comunicación y recepción. Es decir, todo mensaje se emite con un fin específico, el lingüista ruso Roman Jakobson apunta: “A decir verdad, toda la conducta verbal se orienta a un fin, por más que los fines sean diferentes y la conformidad de los medios empleados con el efecto buscado sea un problema que preocupa cada día más a los investigadores de los diversos tipos de comunicación verbal.” (Jakobson Ensayos de lingüística general 1975 349)
Si bien es cierto que el autor solo hace mención sobre la comunicación verbal, la cual es orientada a un fin, extendemos dicha afirmación a los diversos medios de comunicación. Ya que la comunicación no verbal persigue también un fin, de hecho podemos observar que estas dos formas se combinan y se muestran en expresiones quizás más complejas, por ejemplo: el cine, las obras de teatro, la danza, la televisión, etcétera. Podemos pensar que un fin perseguido por estas expresiones es el entretenimiento, el gozo, el aprendizaje de su público receptor.
No es nuestro propósito definir el fin de cada una de las expresiones antes mencionadas, lo que sí es de nuestro interés es subrayar que la comunicación verbal o no verbal persigue un fin, previamente concebido por su emisor y recibido por el receptor. El público espectador o mejor dicho receptor, es aquel que recibe el mensaje y participa de lo que se llama comunicación. El origen del vocablo comunicación es latino, y proviene de communicare, que significa compartir alguna cosa.
El suceso de la comunicación requiere la presencia de tres elementos, el emisor, el mensaje y por último el receptor. Los cuales dan existencia al proceso comunicativo, sin uno de ellos no ocurriría la comunicación. Esto lo podemos observar en diferentes campos a través de los siguientes ejemplos:

Cuadro 1. Elementos en la comunicación. (Liliana Landero 2013).


En el cuadro anterior observamos que un pintor, a través de su obra pictórica emite un mensaje, el espectador de la pintura se convierte en su receptor. Esta percepción visual, puede ser contemplativa, de agrado o de rechazo. El contacto que privilegia esta forma de comunicación, es la visual. Otro tipo de comunicación que se observa es la lingüística, en donde el mensaje escrito se transmite desde libros, periódicos o revistas. Para que se establezca un diálogo entre el documento y el lector, debe estar escrito en la lengua que habla el receptor, de otra manera será imposible que la obra sea entendida por su lector (exceptuando a los poliglotas). Cuando el mensaje es emitido por un músico, a través de una melodía, su recepción es auditiva. De tal manera que la audiencia escucha, puede disfrutar de la música, sentir gozo o también tristeza. El cine es un fenómeno de comunicación complejo, ya que en él se conjugan diferentes códigos, el visual, el auditivo, el lingüístico oral y a veces también escrito. El melómano, recibe la transmisión de la película y experimenta diferentes procesos de recepción, ya que cada código posibilita diferentes formas comunicativas. Hemos señalado lo anterior con la finalidad de observar a los distintos receptores, en relación a los diferentes códigos de emisión, ya sea lingüístico oral o escrito, visual, auditivo, o aquellos formas de comunicación en las que intervienen dos o más códigos en la emisión del mensaje. Los receptores de las exhibiciones museísticas, entran en contacto con un sistema complejo de comunicación, en el cual intervienen todos los códigos antes mencionados.
Si examinamos la relación que ocurre entre la anterior triada comunicativa y los medios para llegar a ellos, es decir, la televisión, la radio, periódico, cine, arte, museos, internet, etcétera, estamos observando el fenómeno de la comunicación, el cual se entiende como la correlación entre el emisor-receptor, a través de un mensaje con un código común.
Roman Jakobson definió un modelo sobre los factores que intervienen en el proceso de la comunicación y las funciones del lenguaje:
Hay que investigar el lenguaje en toda la variedad de sus funciones. […] Una esquematización de estas funciones exige un repaso conciso de los factores que constituyen todo hecho discursivo, cualquier acto de comunicación verbal. El DESTINADOR manda un MENSAJE al DESTINATARIO. Para que sea operante, el MENSAJE al DESTINATARIO. [...] que el destinatario pueda captar, ya verbal ya susceptible de verbalización; un CÓDIGO del todo, o en parte cuando menos, común a destinador o destinatario. […] Todos estos factores indisolublemente implicados en toda comunicación verbal, podrían ser esquematizados así: (Jakobson 352)






CONTEXTO

MENSAJE






DESTINADOR

...........


DESTINATARIO




CONTACTO

CÓDIGO






Cuadro 2. (Jakobson 353).


Se trata de un modelo lineal, que viene de las raíces telegráficas de los fundadores de la teoría matemática de la información Shannon y Weaver4. El modelo de Jakobson, surgió del interés que él tenía por definir todos los factores que desde su perspectiva, intervienen en el proceso comunicativo. Estos elementos los define a partir de sus funciones, y los esquematiza en un orden lineal horizontal, de derecha a izquierda. De tal manera que cualquier acto de comunicación verbal, se compone de un destinador que manda un mensaje al destinatario. Para que el mensaje sea operante, se debe ofrecer un contexto de referencia, de tal manera que esto ayude a su entendimiento e interpretación. El código entra en contacto con el destinatario, este debe ser conocido y entendido por él. Dicho de otra manera, el mensaje requiere ser contextualizado en relación a lo que se desea transmitir, ya que todo acto de comunicación verbal, de acuerdo a Jakobson, persigue un fin.
En este modelo nos basaremos para definir al receptor, el cual es de interés para nuestro estudio. En principio diremos que es aquel que visita las exposiciones museísticas y recorre un espacio tridimensional, en el cual se han colocado piezas de colección y una serie de elementos museográficos que persiguen un fin comunicativo. Este participa activamente del proceso comunicativo, lo cual se logra a partir del correcto manejo de los códigos y la contextualización del mensaje, precisando referentes que enfaticen el fin a comunicar.


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