El movimiento obrero magallánico (1911-1920)



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El movimiento obrero magallánico (1911-1920)

Historia de la Federación Obrera de Magallanes

y la influencia anarquista en sus filas
Militza Flores Espinoza

mvflorese@gmail.com

Resumen
La Federación Obrera de Magallanes se enmarca dentro de los movimientos obreros más importantes de la historia del siglo XX en Chile, haciendo de su estructura política un espacio dedicado a la solución de problemas laborales y sociales presentes en ese entonces. El amplio radio que abarcó esta organización y su intervención en distintas áreas sociales, se entenderá básicamente por la composición ideológica que presentaban sus federados, exhibiendo una amplia diversidad la cual no estuvo exenta de conflictos internos. El presente trabajo busca dilucidar, sobre todo, el rol e influencia del ideal ácrata entre sus filas que inspiró la creación de fuertes lazos de solidaridad entre trabajadores que traspasaron las fronteras Magallánicas. La Federación Obrera de Magallanes constituyo la agrupación obrera más importante del territorio austral, incluso una de las más influyentes del territorio nacional. Su compromiso y línea de acción la llevaron a convertirse en una amenaza real para la clase dominante.
Palabras claves: Organización, clase obrera, proyecto, anarquismo, zona austral
Presentación
La presente investigación constituye un intento de reconstrucción de la imagen de la Federación Obrera de Magallanes, particularmente vista desde la influencia del ideal anarquista en sus filas. El interés de la investigación radica en el poco tratamiento que se le ha proporcionado a esta experiencia obrera por parte de la historiografía chilena, y que sin duda marco el desarrollo y participación de la clase obrera en el acontecer nacional de principios del siglo XX y la necesidad de pensar la sociedad desde abajo manifiesta por los trabajadores.
La Federación magallánica se planteó siempre como una posibilidad de “engrandecimiento de la clase trabajadora”, a partir de este postulado, las luchas y discursos reivindicativos materializados en paros, huelgas y un crecimiento de la organización, en términos de afiliados, favoreció una fuerte expansión de lazos de solidaridad con otras organizaciones tanto nacionales como internacionales, así como personajes activos de la lucha obrera del periodo. En este contexto se examinarán las relaciones establecidas con los sindicatos santacruceños en Argentina y los vínculos con organizaciones del resto del país. Estas relaciones de solidaridad y apoyo mutuo a las que se hacen referencia, sin lugar a dudas, influyeron para que la federación magallánica expandiera su campo de acción e influencia en los trabajadores de la región, posicionándose como la principal alternativa de lucha y organización de la clase explotada en el extremo austral del país. Ejemplo de esto serán las palabras llenas de elogio de Recabarren en La Aurora de Taltal en 1916 donde reconoce el éxito y la proyección de esta organización como ejemplo, para otras regiones del país y una de las más poderosas de Sudamérica.
La clase obrera magallánica poseía un marco referencial muy amplio del cual enriquecerse. Este punto es fácilmente comprobable en los múltiples llamados que hacen los cronistas del diario El Trabajo, para que sus lectores se interesen por las obras de Marx, Bakunin y otros grandes pensadores de la izquierda.
La Federación Obrera buscó por parte de los trabajadores que se entendiese la lucha obrera organizada desde los sindicatos y organizaciones de resistencia basadas en el apoyo mutuo y solidaridad obrera entre explotados. Nuestro interés recae en la Federación Obrera Magallánica como una organización en la cual la participación y acción, en muchos casos, desde la metodología anarquista dieron a la lucha obrera un carisma distinto al resto del movimiento obrero del país, que la hace diferente e interesante dentro de la historia de los trabajadores chilenos del siglo XX; intentando así otorgarle un sitial de reconocimiento a su labor; a propósito de la silenciosa conmemoración del centenario de esta organización en el año 2011.
La Federación Obrera de Magallanes, desde ahora FOM o Federación Obrera, era una organización de la que es posible afirmar que entre sus filas se podía encontrar una interesante diversidad ideológica materializada dentro del aspecto político y cultural de sus adherentes, que va desde el cristianismo y el ateísmo a las militancias socialistas, demócratas y anarquistas. En este sentido, me parece de relevancia destacar el significativo aporte del ideario anarquista, que jugó un papel preponderante en el desarrollo histórico de esta organización, ya sea desde el ámbito educativo y formativo de sus adherentes, hasta los hechos de sangre que en muchas ocasiones enlutaron a los trabajadores de Magallanes, producto de los enfrentamientos directos con las fuerzas represoras del Estado dado su compromiso irrenunciable con la causa obrera. Para Zamarraño “una vez adquirida la conciencia de clase en el cuerpo proletario magallánico, existieron eminentemente dos tradiciones que alimentaron este movimiento: la socialista y la anarquista”
Antecedentes de la Federación Obrera de Magallanes
La zona austral del territorio chileno correspondiente a la región de Magallanes presenta una historia de organización y movilización obrera bastante temprana, esto debido a un acelerado crecimiento poblacional producto de la expansión del modelo económico ganadero- exportador y un desarrollo industrial especializado en lanas, carnes y productos derivados, que llevarían a Magallanes a la integración en el comercio internacional, constituyendo a esta región en un polo de atracción para cientos de migrantes en busca de oportunidades.
Las primeras y fuertes migraciones a la zona se realizaron desde la isla de Chiloé, por lo que la composición del sector obrero en la Patagonia estuvo en un principio conformado principalmente por criollos de la isla que migraban por oportunidades en la demanda de mano de obra del sector ganadero, industrial y de servicios; y al que posteriormente se unirían en sus filas las oleadas de migrantes europeos.
Ya para 1885 se aprecia una creciente y constante llegada de inmigrantes chilotes y extranjeros por igual a la zona, y en años siguientes serán los extranjeros los que comandaran el proceso de colonización en Magallanes; es así como la conformación del sector obrero se va diversificando. De acuerdo con Vega Delgado, la principal diferencia entre Magallanes y el resto del territorio chileno residía en la inexistencia de campesinado En efecto, se trataba de obreros agrícolas conscientes de su condición de clase, por tanto no se reconocían en la identidad del mundo campesino, sus preocupaciones y exigencias se canalizaron en torno a las condiciones laborales, los bajos salarios y no en el acceso a la tierra como ocurría en la zona centro-sur del país.
Para las autoridades de la región comienza a surgir el “problema obrero” como una preocupación de importancia policial, bajo una visión prejuiciada de los obreros extranjeros recién llegados a la zona, que como expresa Lausic, ven que “el territorio ha sido refugio de perseguidos anarquistas de España, Uruguay, Argentina, más los ex reclusos de Ushuaia”. Esta frase deja de manifiesto un temor de las autoridades al desarrollo del sector obrero como organización de clase, esto a partir de las influencias ideológicas que traen consigo los extranjeros, y en este punto no se equivocaron, pues gracias a estos migrantes dentro del sector obrero comenzaría un rápido proceso de organización, discusión y defensa de los derechos de los asalariados, su situación como clase y los principales problemas y desafíos a enfrentar; surgirían así las primeras formas de organización a favor de los obreros; experiencias mutuales en las Sociedades de Socorros Mutuos que evolucionaron en la primera Sociedad de Resistencia del territorio llamada Unión Obrera de Punta Arenas en 1897.
En la Patagonia austral la “comunidad imaginada” de los trabajadores organizados no era –al menos no primordialmente- de naturaleza nacional: sus bases cotidianas y materiales eran de alcance regional y la suya era una identidad de clase. Harambour Ross ha considerado que la estabilidad de esta pertenencia fue posible por la débil y tardía presencia estatal, la ausencia de mecanismos de participación en los procesos institucionales nacionales y por el abismo social entre los grandes empresarios y los trabajadores rurales y urbanos, ambos de múltiples orígenes nacionales.
El desarrollo de la sociabilidad y la organización obrera en Magallanes se explica desde la influencia ejercida por los inmigrantes principalmente españoles e italianos, quienes al momento de su llegada llevaron a la práctica elementos de la lucha social en fechas que el movimiento obrero a nivel nacional todavía no veía luces del empleo de dichas tácticas, ejemplo de esto, será la huelga obrera con contenido clasista mucho antes de las fechas que comúnmente se atribuyen a este recurso de movilización obrera. Carlos Vega Delgado, señala que en 1875, los colonos contratados como overos reclamaban por el bajo jornal que percibían, que habría llevado a los trabajadores del carbón a paralizar las faenas exigiendo un aumento, lo que habría sido solucionado a la brevedad por la Gobernación. De este aislado movimiento huelguístico al desarrollo de las sociedades mutuales y la Unión Obrera a finales del siglo XIX, vemos los antecedentes para que en el siglo XX el movimiento obrero organizado se cristalice en el año 1911 con el nacimiento de una de las experiencias obreras de lucha y organización más importantes del país.
La fundación de la Federación Obrera de Magallanes
La Federación Obrera nace el 11 de junio de 1911 con una asamblea realizada por trabajadores del campo en el local de la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos, quienes sientan sus bases, quedando constituida definitiva el 18 de Junio de 1911. La FOM surge desde la propuesta de la Sociedad de Carniceros Unión y Progreso de generar un órgano de representación del conjunto de la clase trabajadora de la región, de ahí el llamado a concurrir a la asamblea que da vida a esta organización
En esa misma ocasión, se eligió además un primer directorio encabezado por Manuel Muñoz, encargándose la redacción de los estatutos a cuatro miembros y un adherente, y se designó a Juan Barrera en el puesto de director del diario que pronto saldría a la luz, como vocero de la recién creada Federación: El Trabajo
Para un primer momento la federación obrera contaba con una pequeña cantidad de afiliados (250 aproximadamente) pero esta situación cambiaria rápidamente, puesto que la organización experimentaría un crecimiento de adeptos en muy poco tiempo, gracias al trabajo propagandístico de su periódico, como también a las futuras conquistas que lograron los obreros en sus movilizaciones. Prontamente la organización obrera comienza a incorporar a sus filas no tan solo a los trabajadores del campo, sino también a los marítimos y de la ciudad.
De acuerdo con Bohoslovsky: “la Federación Obrera de Magallanes constituyó la zona el agrupamiento sindical más sostenido en el tiempo y con mayor capacidad organizativa en las primeras décadas del siglo. Esta organización se mantuvo autónoma con respecto a la Federación Obrera de Chile (F.O.CH.) durante la década de 1910”
En 1912 el Centro de Resistencia de Oficios Varios (el CROV) organización de marcado tinte anarquista de la zona, según Harambour, realiza un llamado a paro general producto de la carestía de la vida que azotaba a la clase proletaria magallánica.
Pues bien trabajadores, a la lucha! La burguesía nos sitia por hambre, mientras ella derrocha nuestro sudor en suntuosos festines. Es preferible rendir la vida por la miseria, morir combatiendo a nuestros explotadores capitalistas y a nuestros tiranos los gobernantes. Nos niegan el derecho a vivir felices olvidándose que los almacenes repletos de productos elaborados por nuestras manos nos pueden pertenecer si queremos. No contentos con robarnos nuestro trabajo, provocan con la miseria que nos acarrea el desorbitado aumento de las mercaderías indispensables, la rebelión de nuestros estómagos. Trabajadores, los capitalistas, haraganes e inútiles, han desafiado nuestras iras, amenazan nuestra tranquilidad y el bienestar de nuestras mujeres y pequeñuelos. Contestemos valientes a ese desafío. Recojamos el guante. ¡A la lucha!
En esta jornada de movilización obrera al que el CROV llama de manera urgente al pueblo magallánico no cuenta con la participación de la federación obrera para un primer momento, ni con el Comité de las Pro Sociedades Mutuales; aun así el paro se lleva a cabo junto con una gran marcha por las calles de la ciudad, el cual contó con bastante adhesión por parte de los pobladores, el paro fue duramente reprimido por las autoridades por medio de las fuerzas militares del Batallón de Magallanes; frente al contexto de represión y el rumbo que fue adquiriendo la situación huelguística, la FOM decidió llamar a una asamblea que tuvo gran concurrencia y en la cual se decidió, dada la situación, sumarse a la movilización.
La huelga de 1912 crece tanto en número de participantes, como en la dimensión de sus exigencias, pues ya no solo es la carestía de los precios también se suman peticiones políticas.
Con este apoyo masivo a la huelga se abría paso a un nuevo escenario, que motivó una rápida solución del conflicto. A pesar de que el Gobernador argumentará que la destitución del alcalde era facultad exclusiva del Presidente de la República y que a él no le correspondía intervenir, las organizaciones obreras acordaron bajar el movimiento y volver al trabajo al revocarse el procesamiento contra los detenidos, que fueron dejados en libertad bajo fianza, y lograrse un acuerdo definitivo en lo que respecta a la fijación de precios
Para finales de 1912 la Federación Obrera contaba con casi mil quinientos trabajadores y una imprenta propia. El 29 de diciembre de 1912 estallaba otra huelga rural en San Gregorio, que rápidamente se fue expandiendo por el territorio con el apoyo desde el comienzo por parte de la FOM. La protesta obrera va generando la paralización del comercio, detenciones de obreros y dirigentes, y la movilización de los trabajadores a la zona del conflicto. La huelga se hizo general y se extendió por dos semanas, hasta que se consiguió un acuerdo entre trabajadores y las empresas del campo, las labores no se retomaron hasta que quedasen en libertad todos los obreros detenidos.
Tras la huelga mencionada y el éxito conseguido por los trabajadores se sumaron más gremios a la organización obrera y su periódico “El Trabajo” comenzó a editarse semanalmente, situación que se mantendrá hasta el fin de la organización. El movimiento obrero magallánico se fue consolidando entorno a la Federación Obrera que se planteaba así como la organización que unía y defendía los intereses de los trabajadores, formaba políticamente a los obreros en su conciencia de clase, fomentaba su escolarización y el distanciamiento de los vicios.
La FOM para 1915 contaba con una sede propia para la reunión de los trabajadores, la imprenta y una amplia difusión de su periódico, una biblioteca popular y una cantidad de militantes en sus filas de casi cinco mil ochocientos trabajadores. En 1916 la FOM no solo tiene presencia como institución en la ciudad de Punta Arenas, además se funda una sede en Puerto Natales.
Del carácter ideológico de la Federación Obrera de Magallanes
Ya se ha hecho mención en reiteradas ocasiones de que esta organización se caracterizó por contener en sus filas a militantes de todas las tendencias, como resalta Iriarte, el anarquismo, del cual poco se sabe al interior de la FOM, y que contiene opiniones bastante divergentes al respecto, tuvo una presencia concreta e innegable en las tierras más australes de Chile.
Es importante destacar que se ha propuesto una periodización, según lo estudiado, para la Federación Obrera y sus vínculos con “la Idea”, como la llamaban los anarquistas, que va desde sus inicios hasta 1918 con lo sucedido en la llamada “Comuna de Puerto Natales”, y desde 1918 hasta 1920, a partir de los trágicos episodios conocidos como “La Masacre en la Federación Obrera de Magallanes”, como lo titulase Carlos Vega Delgado.
El historiador chileno Sergio Grez en su trabajo “Los anarquistas y el movimiento obrero. La alborada de “la Idea” en Chile, 1893-1915” realiza un estudio bastante detallado sobre lo que fue el desarrollo y experiencia del ideario ácrata en Chile, en relación al movimiento y la organización obrera. En este sentido, este autor, propone en sus primeras páginas y luego desarrolla en un ítem bastante breve, la tesis de que durante los primeros años de la Federación Obrera de Magallanes la supuesta influencia anarquista, a la que se hace referencia, no se reflejó en su línea de acción ni tampoco en su prensa, de marcado tono clasista, pero de inequívoca moderación. En esta línea la FOM habría propiciado hasta por lo menos 1915 (el periodo donde termina la investigación del autor) un desarrollo más bien armónico entre trabajadores y empresarios, y donde la misma organización negaba cualquier acercamiento con el anarquismo.
El trabajo de Grez propone que para 1914 recién se producía el primer acercamiento entre ideas anarquistas y la Federación Obrera, cuando llegan a Magallanes unos dos mil panfletos anarquista desde Santiago, para ser repartidos entre los afiliados haciendo referencia a la campaña de solidaridad emprendida con los obreros víctimas de la represión en Argentina
Según lo anterior, este acercamiento en 1914 entre los anarquistas de la zona central y la FOM abría la posibilidad de sembrar la “Idea” en una zona en que no había tenido contacto y que era tierra fértil para su desarrollo.
Muy similares a los postulados de Sergio Grez son los planteamientos de Bohoslovsky quien sostiene:
Inicialmente fueron socialistas los que lideraron el esfuerzo organizativo: la constitución de fondos de resistencia, la formación de cooperativas y el sistema de cuotas que se implementó muestran más cercanía con las posiciones programáticas del socialismo que con el anarquismo. Este socialismo se caracterizó por un marcado civismo y un rechazo a las acciones violentas, salvo en situación de auto-defensa. Después de la Primera Guerra Mundial predominó el ala más radicalizada dentro de la F.O.M.: su aspiración final como sociedad de resistencia era “la desaparición del régimen del salario, de la propiedad privada y su reemplazo por un sistema cooperativo socialista
Grez identifica que la llegada del anarquismo fue lenta y compleja en Magallanes porque la Federación Obrera tenía un recelo, un “clima hostil”, como lo denomina el autor hacia el anarquismo y el socialismo. Ahora, como vimos en un principio, en los inicios de la organización obrera en 1911 el Primer Directorio que se fijó, nombro como Secretario y Director del periódico de la organización a Juan Barrera, anarquista, el cual habría sido cuestionado y por lo mismo abandonado la organización tempranamente. Es desde este personaje precisamente que Grez centra su estudio de la “Idea” en la FOM, apoyándose además en el texto de Gregorio Iriarte, socialista y federado, que habría ocupado el lugar de Barrera tras su renuncia. En 1915, Barrera sostiene que la Federación Obrera por lo menos hasta ese momento mantenía una línea moderada que nada tenía que ver con el anarquismo y sus principios metodológicos.
De lo anterior, llama la atención, este clima ideológico “hostil” hacia el anarquismo por parte de la FOM como plantea Grez, y que sin embargo, como reconoce el mismo autor, estos permitiesen en más de una ocasión publicar artículos de Barrera enviados desde Santiago en su periodo, o en el periódico “El Socialista”, con el cual mantenían estrechos vínculos; otro dato, que nos llama la atención es que el texto señala el aislamiento de Barrera hasta mediados de 1910 donde sus ideas no producían eco en el movimiento obrero, especialmente en su principal referente la FOM de marcada moderación,situación un tanto extraña considerando que la FOM recién surgiría un año después a las fechas que destaca este autor.
Basándose en Barrera y sus publicaciones en el diario anarquista capitalino “La Batalla” este sostiene que en Magallanes no hay actividad obrera, la Federación continua con su tinte apacible y que constantemente arremetían contra el anarquismo, en general, el personaje entrega una visión profundamente negativa de la acción de la organización obrera desconociendo todas las labores que la Federación había realizado en el plano de las mejoras y las reivindicaciones de los trabajadores; por lo mismo “El Socialista” lo increpa e invita a discutir sus planteamientos sobre el fracaso de la organización y de la huelga de los carreros, refregándole en su respuesta, a las acusaciones de Barrera todas las ganancias obreras alcanzadas, en esta oportunidad el periódico acusa a este personaje de contribuir a los intereses de los enemigos por intentar dividir al movimiento obrero.
Por último Grez plantea que para años posteriores a 1915 los anarquistas tomarían protagonismo en el escenario de organización obrera, pero esto no alcanzará a recibir tratamiento, ya que su estudio termina cuando el anarquismo recién veía luces en Magallanes, según el autor. En este sentido hay un ejemplo que merecería mayor atención y profundización puesto que cuestiona esta tesis y expresa que el anarquismo no estaba tan ajeno a los obreros como piensa Sergio Grez.
En el periódico El Socialista de la Agrupación Socialista de Magallanes aparece un título llamado “En la federación obrera” donde plantean un encuentro algo tenso entre los socialistas y un personaje militante de la FOM que dictó cátedra sobre un tema que causaría polémica, a la que ellos mismo reconocen no es algo nuevo:
“El jueves pasado dictó en dicha institución una conferencia el compañero E. Villasante. El tema “lucha de clases” puede decirse que fue “odio de clases”, ya que puso énfasis en el sabotaje como herramienta del obrero” (considerado por Villasante como acto de bondad). Este personaje después habría dado lectura a un folleto de Sebastián Faure acerca de la inutilidad de la política y las huelgas obreras en un marco reivindicativo, porque no satisfacen las aspiraciones obreras”, lo que llevo al debate y la crítica de los socialistas, que reivindicaban las pequeñas exigencias, ya que acortan cada vez más la distancia que los separan de sus aspiraciones; en esta misma oportunidad, el debate se encendió y criticaron la bondad del sabotaje que planteaba Villasante, condenando este método de acción obrera de la siguiente manera:
Si los obreros creen que rompiendo las maquinas harán presión para obtener el rompimiento del equilibrio del interés industrial, se equivocan por otro lado al atentar contra las maquinarias se va en contra de la propiedad privada, que dentro del actual régimen es un delito, lo que apresuraría el fracaso obrero por la intervención de las autoridades”

El sabotaje como explosión del odio obrero, es según los socialistas, contrario a la causa de los trabajadores al igual que las huelgas impremeditadas y actos violentos contra la empresa, como planteo el militante de la FOM en aquella oportunidad. Los asistentes socialistas a la conferencia en la Federación Obrera continúan marcando su diferencia a los planteamientos propuestos por el federado, pero también sus cercanías:


No producirá ningún beneficio para los obreros llevarlos a la discusión sobre los medios más rápidos para llegar a la asociación de los medios de producción, solo se llama a la división de opiniones.” Es lamentable tal división pero cada cual cree que su idea es la mejor y como estamos de acuerdo en muchas puntos de táctica en el campo económico, chocamos en la apreciación de los medios políticos (…) En todo caso, y en nuestras contacto en las luchas deponemos nuestras diferencias y unimos nuestros esfuerzos en pro del ideal común
Lo acontecido en esa sesión de conferencias en la FOM, guarda mucha relación con lo que Sergio Grez propone como perfil de los anarquistas y sus métodos de acción que a la huelga, se sumaba el boicot y el sabotaje por medio de la acción directa como formas de lucha de los obreros.
Dentro de los métodos de la Acción Directa se encontraba el sabotaje, parte importante de los medios de lucha anarquista. Este sería utilizado en diversas acepciones: a) 'a mala paga, mal trabajo'; es decir, si el capitalista no correspondía al obrero con el valor real de su trabajo, éste debía realizar de mala manera su labor, ya fuese en forma lenta o defectuosa y; b) destrucción o inutilización de las maquinarias y de los medios de producción.
Está claro la amplia diversidad ideológica que militaba en la Federación Obrera, pero si consideramos que no es posible sostener que para cuatro años después de su fundación no había presencia concreta, ni discursiva del anarquismo al interior de esta organización, ya que como vemos algún protagonismo tuvo “la Idea”, que hasta en una conferencia dictó cátedra y sus principios fueron el tema principal de la conferencia y la polémica.
Una visión distinta a la que entrega Sergio Grez, es la que nos presenta Alberto Harambour en su trabajo “El movimiento Obrero y la violencia política en el territorio de Magallanes 1918- 1925”, quien sostiene que:
En la Patagonia chilena, los anarquistas concurrieron en 1911, a la fundación de la Federación Obrera de Magallanes (FOM), que pocos años después sería caracterizada por Recabarren como la organización obrera más poderosa de América Latina, y llegarían a controlar, no sin sectarismo, su dirección y su periódico, El Trabajo.
Este autor propone que la Federación Obrera estaba teñida por “militantes de la Idea”, así es como dentro de la segunda década del siglo XX las distintas corrientes socialistas, demócratas y anarquistas intentan posicionarse al interior del movimiento obrero y de sus organizaciones.
Tal como el POS buscó posicionarse al interior de la FOCH en los años previos a 1920, anarquistas y anarcosindicalistas, respondiendo al criterio de la autonomía, buscaron estructurar su propia central sindical a nivel nacional. Pese a ello, esta tendencia se hallaba en un estado de desarrollo menos orgánico pero no por ello menos importante que el alcanzado en la segunda mitad de la década de 1910 por el POS, controlando varias sociedades en resistencia y asociaciones obreras, sobre todo portuarias, donde el anarquismo tenía ya una cierta tradición de lucha. De hecho, la combativa Federación Obrera de Magallanes estaba dirigida por “militantes de la Idea”, que se encontraban en dura pugna con la minoritaria Agrupación Socialista de Punta Arenas, por lo que no correspondería la aseveración de Recabarren respecto del carácter socialista que se podría deducir de la constitución de Federaciones Obreras autónomas, al menos para Magallanes




De lo anterior se desprende que la principal organización obrera de Magallanes tenía una importante base de componente anarquista en sus filas, muy a diferencia de lo que expresaba Barrera en el diario La Batalla, y de lo cual Grez propone como tesis principal cuando aborda la FOM en su estudio.
Acerca del accionar moderado, apacible y hasta armónico entre trabajadores y empresarios que habría mantenido la Federación Obrera, aquí se propone que esta habría sido combativa, lo que la hacía diferenciarse del resto de las organizaciones del país, probablemente porque en la región de Magallanes la huelga y el paro fueron las principales herramientas de lucha obrera contra el empresariado, el hambre y la represión del Estado a la que sumarian el boicot, el sabotaje y la venganza como herramientas de lucha social.
Como propone Harambour el principal medio de difusión de la organización el periódico El Trabajo habría estado controlado por los anarquistas, que trabajaron en conjunto con la Agrupación Socialista, pero estos desde su propio periódico, por lo que no habrían tenido acceso al órgano propagandístico de la Federación Obrera. Como se aprecia la visión que entrega este autor del carácter ideológico de la Federación Obrera dista mucho de lo que vimos anteriormente, situación que se explica desde el reconocimiento que hace la IWW de la FOM en 1921.
La IWW, reconocida organización anarquista de carácter internacional, reconoce la huelga, el boicot y el sabotaje como las principales herramientas que tiene el explotado para llevar a cabo su emancipación. Esta organización veía a la Federación Obrera como portadora de “principios sindicalistas revolucionarios y dirigida por sindicalistas puros”, la describía también como estructurada sobre principios sindicalistas revolucionarios e “influenciada por sindicalistas libertarios”
La “huelga general revolucionaria”, era concebida como un instante culminé de la lucha de clases, como epicentro del terremoto social que provocaría el desmoronamiento del sistema capitalista y su aparato represivo. En la II Convención Regional (Chile) de la IWW se celebró entre el 15 y el 18 de mayo de 1921 en Valparaíso, a la que habrían asistido, según sus propias declaraciones, delegados de Iquique, Taltal, Caleta Buena, Antofagasta, Talca, Talcahuano, Tomé, Valparaíso y Santiago (estas últimas las más numerosas) para definir las “bases, principios y métodos de la IWW se aprobó también un “voto de simpatía” hacia la FOM, con las cuales declararon tener “intereses comunes”.
Un elemento de consideración, hasta ahora no analizado, pero que requiere una revisión, son los vínculos de la organización obrera con el vecino país de Argentina, principalmente con Santa cruz. La vida sindical santacruceña comienza en 1913 por la inquietud los trabajadores extranjeros residentes en Argentina, principalmente españoles bajo la influencia de la Federación Obrera de Magallanes, que había sido creada dos años antes.
La primera organización que surge en el territorio argentino es la Federación Obrera de Río Gallegos, y desde su nacimiento se manifiesta la influencia chilena en su organización y actividad. “En su fundación intervinieron militantes anarquistas y anarco-sindicalistas (como Antonio “El Gallego” Soto), muchos de ellos enrolados en la FOM”. En la experiencia santacruceña la influencia y la participación de la FOM es innegable, como relatan sus fundadores.
La presencia en la primera y subsiguientes reuniones de algún representante de la Federación de Punta Arenas, el hecho de tomar como modelo el Estatuto de la Federación chilena para la confección de la santacruceña, el contacto y la constante solidaridad entre las dos agrupaciones, demuestran la íntima relación existente y la importante influencia que la agremiación de Magallanes tenía sobre la de Argentina
El periódico de la Federación Obrera se refería con palabras llenas de elogio hacia la federación argentina como una organización “análoga a la nuestra y estará separada de nosotros únicamente por los efectos de administración, pero en cuanto a constitución y solidaridad marcharán siempre unidas, puesto que son afines las ideas que ambas  persiguen."
Güenaga plantea que la organización sindical, formada por hombres y mujeres de distintas nacionalidades, se declara en lucha contra el capital, el latifundio y los hacendados, donde prioritariamente sus argumentos, documentados en sus panfletos, hacen hincapié en la lucha por el salario, las condiciones de vida y del trabajo. Las actividades gremiales  incentivan, a través de sus escritos y los discursos  dichos en el local de la Federación de Río Gallegos, que en su praxis revolucionaria se nota una fuerte influencia del anarquismo. Dentro de las particularidades de los militantes de esta entidad, se ve una notoria presencia de españoles, la mayoría de ellos anarquistas, que dirigen la organización santacruceña y sus acciones, muy frecuentemente junto con algún enviado de la Federación de Magallanes. Alrededor de ellos se reúne un conglomerado, cada vez más importante, de trabajadores de distinta nacionalidad, con la notoria presencia de chilenos, quienes a su vez están vinculados con Punta Arenas
Claramente se distinguen dos posicionamientos distintos sobre la presencia y/o influencia de la idea anarquista en la Federación Obrera en las obras analizadas, destacando que para el trabajo de Harambour sus afirmaciones están mayormente basadas y documentadas desde los acontecimientos de 1918, lo que podría asimilarse con lo que Grez propone que en los años posteriores a la segunda mitad de la década de 1910 el anarquismo le disputaría a los socialistas el escenario de organización y luchas obreras, aun así, el anarquismo, como hemos de apreciar no era un elemento ajeno a la FOM como suele pensarse para antes de dicho periodo.
Sin duda hay un acontecimiento en particular que definiría la radicalidad de la Federación Obrera, nos referimos a cuando los trabajadores se tomaron Puerto Natales, en la llamada “Comuna de Puerto Natales” donde los episodios de violencia y enfrentamientos directos entre trabajadores y fuerzas del Estado, cambian la orientación y el discurso de la FOM hacia una clara radicalización de la lucha obrera.
La violentos episodios de 1918 en Magallanes: Represión y violencia en el extremo sur
Para el año de 1918 la región de Magallanes viviría el momento más recordado en su historia de la represión por parte del Estado al movimiento obrero organizado. Temática general de las huelgas y paros de los trabajadores de Magallanes eran las paupérrimas condiciones laborales, el bajo salario, la lucha por una legislación amplia en protección al obrero y la carestía de la vida y los productos básicos para la alimentación de las familias obreras.
En Septiembre de 1918 la FOM llama a comicios para generar una protesta por el alto costo de la vida, ya que no se habían respetado precios y acuerdos pasados, y por otro lado, para discutir el establecimiento de carnicerías populares en los barrios proletarios Para el mes de Diciembre casi finalizando el año se dan a conocer el estallido de dos conflictos laborales en la zona, uno en Puerto Natales en los frigoríficos, y otro de los obreros marítimos y portuarios en Punta Arenas, en donde incluso el diario oficial El Magallanes, solidariza con la causa de los trabajadores reconociendo la crisis que produjo la tuberculosis, las malas condiciones de vida y también en que se llevan a cabo las faenas.
Frente al contexto de huelga de los trabajadores marítimos que vivían en Punta Arenas, la Gobernación respondió con el envío de marinería armada con fusiles y bayonetas, pese a que la movilización se vivía en un ambiente pacífico y de orden. La situación de despliegue de las fuerzas armadas causo cierta incertidumbre y preocupación en la FOM, ya que no se explicaba tal acción, por lo tanto, llamaron a un mitin para el día domingo 29 de diciembre en repudio a esta medida.
De entre el público salió la pregunta obvia e incisiva en esas circunstancias ¿el pueblo rodeado de bayonetas es libre? En esa ocasión el Gobernador menciono una frase de la cual posteriormente se reflexionará bastante “…todos saben cuándo empieza el empleo de las armas, pero nadie sabe hasta dónde llegan sus efectos”, ya que según este la huelga había adquirido ribetes alarmantes, sin embargo el mitin finalizó en orden, pero al día siguiente la situación cambiaría al enterarse del allanamiento y detención de los dirigentes Eduardo Puente, Jorge Olea y S. Cofré en el local de la Federación, además de los daños y perjuicios causados en el episodio, donde las fuerzas policiales se justificaron bajo el argumento de buscar a Puente quien es acusado de agitador.
Ante tal situación, los obreros salieron espontáneamente a protestar y exigir el cierre del comercio, a medida que avanzaban y se explicaba la situación, la movilización iba captando adherentes, al llegar a las calles Montt con Magallanes se acercaron a los obreros un pelotón de marineros para pedir la disolución de la protesta, a la que los obreros respondieron que ejercían su legítimo derecho a manifestarse. Ya que el pequeño pelotón no era suficiente para el resguardo de la situación, se envió refuerzos que directamente procedieron a la intimidación de los obreros; la situación se sale de control y las consecuencias serían que cae muerto Manuel Avendaño y más de una treintena de personas resultan heridas entre balas y sables
Por la tarde la paralización era total, las reuniones se sucedían, y los huelguistas, armados, reclamaban por la represión y exigían la libertad de los detenidos. Una asamblea deliberaba en el local de la FOM, que había anunciado que:
“No harían ningún arreglo mientras no estuvieran libres los compañeros Olea, Puente y Cofré”. Mientras los abogados hacían lo suyo, los ánimos de los huelguistas eran claros: “nuestros compañeros estaban inquietos, querían la pronta libertad de los detenidos, la agitación se acentuaba, había efervescencia en la masa. Los compañeros huelguistas estallaban en iras y maldecían los gobiernos y las leyes con todo su cortejo de arbitrariedades e infamias
La situación se tornaba preocupante para los obreros dado los acontecimientos de sucedidos en la mañana, y la detención de sus compañeros, lo que causó que durante la noche, los trabajadores salieran a las calles a lanzar balazos como expresión de rabia, rebeldía e impotencia que les generaban los episodios de aquel fatídico día, estos trabajadores ya no querían negociar con las autoridades, y en la FOM comienzan a manifestarse opiniones divergentes en torno a ¿Cómo proceder ahora? En este contexto de rabia popular, los obreros vengarían los sucesos que dieron muerte a Avendaño e hirieron a una treintena de compañeros, con la muerte del policía Juan Navarro, enviado por sus superiores a patrullar la situación de los balazos. En el mismo día un trabajador había muerto y sido vengado
La figura de Puente será perseguida hasta lograr su detención definitiva y presidio en Ushuaia en un trabajo de colaboración de las policías chilena y argentina que veían en este anarquista un gran problema social, dada su influencia y agitación en los círculos obreros. Tras el fin de las protestas y la libertad recuperada de los detenidos, el Secretario General de la FOM Jorge Olea, enviaría una carta a Puente, lamentando lo sucedido y su partida, pero tras la detención del receptor, este nunca vería las palabras de tristeza de su compañero.
El clima en Punta Arenas tras la partida de Puente, las negociaciones de la FOM y el saldo de la protesta causan la reflexión del mundo obrero; el compañero muerto se va entre una masiva participación de trabajadores en sus funerales, el más solemne haya visto el pueblo de Magallanes
Primera vez en que las calles de nuestra ciudad han sido manchadas con sangre por motivos de lucha entre el Capital y el Trabajo (…) si la convivencia entre las tendencias maximalistas y las más moderadas al interior de la FOM no habían pasado de ser diferencias de enfoque, o una que otra discusión sobre los medios y tácticas, se convertirían ahora, con el debate efectuado respecto de la conveniencia de continuar o detener la movilización sin haber conseguido la libertad de Puente, en líneas de acción contradictorias. La disputa manifestada primero de manera reposada, con el correr de los meses, como veremos, irá tomando un carácter belicoso
La “Comuna” de Puerto Natales
Puerto Natales fue fundado en el año 1911, funcionando más como un centro de explotación de la actividad ganadera. Entre los años de 1911 y 1917 se construyeron e instalaron los frigoríficos Bories y Natales, aunque trabajaban por temporadas, eran los que le daban vida a la ciudad, así Puerto Natales tenía una enorme actividad productiva que aglutinaba a una gran cantidad de obreros.
Las condiciones de trabajo y de vida en los frigorífico de Puerto Natales eran pésimas, la vida estaba condicionada por tres sociedades comerciales la Casa Braun & Blanchard, la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, dueña además del Puerto y “Frigorífico Bories” (1915), y la Casa Stubenrauch y Cia., que controlaban la tierra, es decir, el empleo, junto al transporte marítimo y la distribución de alimentos, constituyendo un oligopolio que se traducía en un absoluto control de los precios con la consiguiente carestía de la vida para los trabajadores de Última Esperanza.
El aumento de la actividad productiva que se registró para los años de 1918 y 1919 hizo que la pésima situación en la que se encontraban en los trabajadores de Puerto Natales empeorase y agudizara el conflicto entre las relaciones de Capital y Trabajo. En un contexto en donde no se encontró solución por vía del acuerdo se declara la Huelga el 17 de Diciembre de 1918. Fue la sede de la FOM en Natales la que viviese el auge del conflicto, ya que para las mismas fechas en Punta Arenas los trabajadores comandaban procesos de protesta que derivarían en la huelga y los conflictos de violencia que ya conocemos.
Este primer escenario de huelga encontró una solución con la mediación de la Federación Obrera local a cargo del delegado Luis Ojeda, pero la situación tomaría un rumbo inesperado cuando la organización llama a un comicio y posterior protesta en solidaridad con lo ocurrido con los trabajadores de Punta Arenas y además la situación propia de natales sobre el alto costo de la vida y la fuerte presencia militar en la zona producto de los enfrentamientos de Punta Arenas, así Puerto Natales se alzaba con voz de protesta denunciando que sus demandas y sufrimientos no tenían solución.
Tras tantos meses de espera a una solución, considerando el ánimo que debía existir entre los trabajadores tras los hechos denunciados contra el poder económico y militar, los acontecimientos que se sucederían en la semana siguiente al comicio del 12 de enero no adquirirían un rumbo imprevisible. El “peligro latente y manifiesto” se activaría; la respuesta obrera, agotada de esperar la de las autoridades, no demoraría.
Lo acontecido en Bories se conoce del polémico escrito del obrero y delegado de la FOM local Luis Ojeda quien atribuirá la culpa del conflicto y los hechos de sangre a los “exaltados y agitados” trabajadores, frente a una patronal dispuesta a dialogar en “Los sucesos de Ultima Esperanza ocurridos en Puerto Bories y Natales el 23 de enero de 1918”.
Continuando con lo que sucedía en Puerto Natales se produjo el acuerdo sobre la huelga en el frigorífico Bories el 22 de enero de 1919, los trabajadores deciden reiniciar sus labores y se encontraron con que el administrador del frigorífico Mister Kidd, este había amenazado con tomar represalias en contra de quienes incentivaron y comandaron el proceso de huelga, su objetivo eran los cabecillas de la movilización. Obviamente esto no fue bien recibido por los obreros y ante tal situación los trabajadores comenzaron los reclamos encabezados por el encargado de la Federación en Natales y pintor empleado en el Frigorífico, Carlos Viveros, quien fuera víctima de los descargos del administrador que se quejaba de un trabajo mal hecho por el obrero, su incumplimiento del horario laboral, además de haber sido cabecilla de las movilizaciones. Se produjo así una discusión muy violenta que llamo la atención de los demás trabajadores, ya que el administrador en estado de furia no tenía ninguna intención de solucionar el conflicto.
Ojeda comenta que Espinoza (un trabajador del frigorífico) se exaltó y sacó su revólver apuntando en todas direcciones e incitando a los demás obreras a que hiciesen lo mismo, fue entonces “cuando empezaron a cometerse los actos más inhumanos que puede imaginarse”, según Ojeda, Viveros había perdido la serenidad y descargado su revólver a quema ropa contra el segundo administrador Míster Wood
Los trabajadores, según la visión entregada por Ojeda en su declaración, habían arremetido contra seis policías desarmados que huían a su cuartel en busca de armas para defenderse, donde dos de ellos habrían logrado este propósito abriendo fuego contra la masa obrera, y el resto había sido detenido por los trabajadores; Kidd habría extraído un revolver y disparado dos balazos a Viveros, quien cayó herido de muerte. Era la chispa que iniciaría la explosión social conocida como “La Comuna de Puerto Natales”
El asesino huyó al interior del establecimiento, precisamente donde estaban apostados los policías. Algunos de los miembros de la comisión lo persiguieron, mientras que el resto de fuerzas policiales disparaban sobre ellos, los obreros respondieron y fue herido mortalmente un policía.
Mientras tanto un grupo de trabajadores de Puerto Natales se dirigieron a Bories al instante tras saberse lo que allí ocurría pues el grito ¡han asesinado a Viveros y Theran y hay más o menos siete heridos¡ tuvo eco rápidamente, a lo que Ojeda grita ¡quien¡ y le responden ¡los carabineros de Bories¡; Al pasar ante el retén de carabineros próximo al Chorrillo Natales fueron atacados y quedaron varios heridos, muriendo algunos.
Los que seguían trabajando salieron a la calle, tras buscar sus armas. Se reunieron en la sede de la Federación Obrera y deciden recorrer el pueblo en señal de protesta. Los policías izaron una bandera roja a media asta indicando la ¡guerra a muerte! La columna siguió su camino a pesar de la amenaza directa de las fuerzas policiales. Abriendo fuego de manera brutal los carabineros atrincherados en el cuartel atacan a la masa obrera a lo que estos respondieron con fuego cruzado. El combate duró seis horas: desde las 14 a las 20 horas, tanto en la versión que entrega El Trabajo, como en la visión de Ojeda.
Cayeron muertos cuatro policías. Los otros se rindieron, fueron desarmados y dejados en calidad de detenidos. Los trabajadores tuvieron tres bajas. Así El Trabajo se referiría a lo acontecido:
Desde ese momento el pueblo se constituyó en la única autoridad, porque exigió que los carabineros, que por desgracia quedaron vivos, fueran desarmados y en calidad de detenidos.A los carabineros, el pueblo los ha reducido a la impotencia y espera el momento de hacerse justicia.
Todo el pueblo se encuentra de pié y está dispuesto a no volver a la faena hasta mientras tanto no se le haga justicia. En el fragor del combate sostenido por el pueblo, en la lucha titánica que se originó, empezaron a arder las casas de los culpables: el edificio de Braun & Blanchard quedó reducido a escombros. Con algo saldaron todo el perjuicio y miseria que ha ocasionado al pueblo que lo enriqueció
Este acontecimiento se denominó como la “Comuna de Puerto Natales”, uno de los momentos a juicio personal más importantes del movimiento y lucha obrera del país, del cual poco se sabe y reconoce por la historiografía oficial. El nombre claramente guarda cierta similitud a la “Comuna de París”, cuando los obreros parisinos se tomaron el poder a comienzos de 1871 de la capital de Francia. Puerto Natales estuvo varios días después del 23 de enero de 1919 bajo el control total de los trabajadores.
Para la Federación, o al menos para el sector anarco-sindicalista que controlaba la secretaría general y el periódico, el desarrollo de los acontecimientos era lo suficientemente decidor como para extraer conclusiones que se debían traducir en una decidida respuesta de los trabajadores organizados. Y solidarizaba no sólo con las reivindicaciones planteadas, sino que también con la actitud demostrada a la hora del enfrentamiento contra carabineros. Sin embargo, aún al interior de la Federación había distintas versiones
Unos cuantos días después llegaron desde Punta Arenas fuerzas militares del Ejército y de la Marina, al mando del capitán Numa Herbaje para tomar el control de Natales, tras el restablecimiento de la autoridad estatal en Puerto Natales, Ojeda y veintidós obreros más son acusados y procesados por los hechos de sangre y desorden causados en Bories y Puerto Natales. La visión que entrega Ojeda en su declaración será fuertemente denuncia y criticada por El Trabajo, que tras conocerse su declaración fue desvinculado de la organización lo llaman “traidor” y “miserable”, por abandonar a sus compañeros y culparlos de lo sucedido, es considerado el judas del movimiento obrero en la zona, un mentiroso al decir que todo lo que hay en su declaración son verdades irrefutables.
La FOM considerará la huelga de Natales como sangrientos hechos entre obreros y esbirros, el despotismo burgués como el culpable de los sucesos y que el pueblo solo hizo justicia, tras lanzar el grito ¡basta ya de injusticias¡Así es como El Trabajo reconstruye de manera extendida lo sucedido en Puerto Natales como un acto de justicia, cansancio y defensa de un pueblo agotado de la explotación sin piedad por parte del empresariado que día a día se reía del sufrimiento obrero. De esta manera pedirán justicia para los caídos, que paguen los culpables, ya que el incendio de las casas Braun y Blanchard fue solo una pequeña parte de todo el perjuicio causado. Por último se recordaran las víctimas y heridos, con un meeting, una jornada de 48 horas de duelo y paralización total.
Tras los sucesos de Natales, el movimiento obrero magallánico continúa en su lucha por fortalecer la organización y defender sus intereses de clase, se constituye en la FOM la Agrupación Femenina de Magallanes en el mes siguiente, continúan las movilizaciones en otros sectores de la región y se continua agitando y protestando por los obreros detenidos y muertos en la “Comuna” de Puerto Natales en donde destaco la radicalización que tomo de la lucha obrera.
Un golpe duro para la Federación Obrera de Magallanes
Dentro de Magallanes en los años de 1918 y 1919 fueron años en que el conflicto de clases dio un vuelco radical, dejando consigo muertos por ambos lados, policías y obreros asesinados bajo una batalla campal en las calles de Punta Arenas, al momento que una huelga no tenía respuestas y eran fuertemente reprimidas. El ejemplo más significativo fue el suceso de “la Comuna de Natales”, en la cual obreros en toma de venganza de un estanciero que asesina a un trabajador, toman posesión del lugar afrentándose de igual a igual a la fuerza pública que buscaba revertir la situación.
Este acontecimiento da cuenta de la radicalización obrera en la región. Los obreros con el paso de los años van tomando una postura del todo o nada bajo el enfrentamiento de igual a igual, sin dar pie a la victimización ni mucho menos a las mediáticas negociaciones con autoridades.
En 1920 la derecha chilena junto con grupos militares estaban ya dispuestos acabar al miedo rojo, como propone Bohoslavsky. En este sentido comienza una rápida desarticulación del enemigo interno, obreros y estudiantes son fuertemente encarcelados, sus espacios dedicados a la organización son saqueados, quemados y declarados ilegales con el objetivo de acabar con la resistencia y organización obrera en todo el país.
Magallanes no estuvo exenta de este fervor contrarrevolucionario que se vivía en otras zonas del país. De hecho, grupos de derecha australes no perdieron la oportunidad de desarmar a la organización obrera del Magallanes. El 26 de Junio de 1920 es perpetrado un brutal ataque a la sede de la FOM por hombres participes a la Liga Patriótica de Magallanes.
En la noche más aterradora que vive la Federación Obrera y el acontecimiento más despiadado para el movimiento obrero de Magallanes. Esta se puede resumir por medio de una balacera interminable emitida por nacionalistas agrupados a las afueras del local, haciendo ingreso “sujetos encapuchados que asesinaron a una docena de obreros con armas de fuego. El tiroteo asumió 45 minutos y más de 2000 disparos.”, y la quema total de la sede y la imprenta del periódico.
El actuar en contra de la Federación Obrera de Magallanes es en definitiva la consecuencia de un persecución y temor hacia las luchas obreras que no parte en el territorio austral. En Chile entero el movimiento obrero fue brutalmente acallado en distintas instancias donde las autoridades y elites económicas buscaron las necesarias excusas que justificaran su actuar. Lo relatado es según el historiador argentino Bohoslavsky parte del miedo rojo que aumenta considerablemente con la Revolución Rusa y que en el territorio nacional es producto de un sinfín de paranoias colectivas que se anticipan a una previa conspiración bolchevique en la sociedad.
Aun así, la justificación para poder llevar a cabo la desaparición del proceso de politización obrera, se debe al escenario político de ese entonces que para calmar las aguas del fraude electoral del que se rumoreaba, como menciona Bohoslavsky, eran tiempos donde se disputaba la presidencia del país entre Alessandri y Luis Barros Borgoño. “Alessandri gana las elecciones el 25 junio, en el marco de episodios de violencia y fraude cometidos por partidarios de ambos contendientes… había rumores de que estallaría una guerra civil si se desconocía el triunfo opositor”,
“La victoria de Alessandri, sin alcanzar mayoría absoluta, dio pábulo a ruidos de sables, ante los cuales Ministro de Defensa de la época creo toda una faramalla movilizando tropas hacia el norte del país, lo que la historia conoce como “la Guerra de Don Ladislao”, este contexto permite comprender la invención de un conflicto inexistente que ponía como enemigo a los peruanos, pero que en realidad era más bien un enemigo interno que desde hace ya varios años venían poniendo trabas a sus proyectos como clase y a los sueños de una sociedad perfectamente imaginada, este era el obrero.
Bibliografía
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Periódicos Archivo Nacional
El Magallanes, Punta Arenas –Chile

El Socialista, Punta Arenas- Chile



El Trabajo, Punta Arenas- Chile

La Batalla, Santiago -Chile

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