El libro en la antigüedad



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ESCALA AYUDANTESGRUPO B HISTORIA DEL LIBRO Y LAS BIBLIOTECAS
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3. TEMARIO DE HISTORIA DEL LIBRO Y LAS BIBLIOTECAS




Enero 2006


3.1. EL LIBRO Y LAS BIBLIOTECAS EN LA ANTIGÜEDAD



  1. INTRODUCCION

  2. EVOLUCIÓN DE LA ESCRITURA

  3. EL LIBRO Y LAS BIBLIOTECAS EN MESOPOTAMIA

  4. EL LIBRO Y LAS BIBLIOTECAS EN EGIPTO

  5. EL LIBRO Y LA BIBLIOTECAS EN GRECIA

  6. EL LIBRO Y LAS BIBLIOTECAS EN ROMA

  7. CONCLUSIÓN




1. INTRODUCCION
El libro ha sido para el ser humano una herramienta que le ha permitido aumentar la capacidad de su memoria, además de desarrollar su capacidad de comunicación. Si entendemos el libro como contenido, la primera forma que tuvo fue el libro oral, eran poesías (lo que facilitaba su memorización) y narraban mitos, normas, etc.
La forma material en que, posteriormente, se presenta este contenido ha variado enormemente a lo largo de la historia, como también han variado los materiales: se ha pasado de las tabletas sueltas, fabricadas fundamentalmente en arcilla, a los materiales más actuales, como DVD, pasando por rollos de papiro, códices, hojas sueltas, etc.
La historia del libro está, por supuesto, íntimamente ligada a la escritura, ya que la evolución de la escritura condicionará enormemente el material utilizado en la fabricación del libro.
Es difícil saber cuál fue la causa principal que provocó la aparición de la escritura, de hecho es probable que hubiese distintas causas para los diferentes pueblos, o que fuese una confluencia de varias causas. El estudio de los textos más antiguos e importantes que se conservan apunta hacia varias hipótesis de orden religioso, político, literario o administrativo. Parece lógico que sólo cuando la escritura alcanzase un cierto nivel de descripción fuera utilizada con fines religiosos, políticos y literarios. Por tanto, la hipótesis más probable es que las necesidades administrativas provocadas por la creciente complejidad social fueran el detonante de la aparición y desarrollo de la escritura.
Si realizamos un recorrido a través de la Historia de la Humanidad podremos darnos cuenta de la importancia de las bibliotecas como centros de información y de difusión cultural desde épocas remotas hasta nuestros días. Los antecedentes históricos de la biblioteca se encuentran en la Antigüedad: se trataba de grandes cuartos o salones donde únicamente se almacenaban las tabletas de barro que contenían los conocimientos de la época.
La historia y evolución de las bibliotecas está obviamente ligada a la evolución del libro, y de los materiales de escritura. Las tabletas de arcilla son los documentos más antiguos que se conocen, fueron descubiertas en Mesopotamia y datan del tercer milenio a. C. Estas tabletas grabadas contenían transacciones económicas, cuentas y textos sobre astronomía, medicina y matemáticas. Con el paso del tiempo, el material utilizado para escribir fue cambiando, ya que las tabletas se deterioraban con facilidad y fueron sustituidas por el papiro, reemplazado después por el pergamino.

2. EVOLUCIÓN DE LA ESCRITURA
Los orígenes de la escritura se sitúan en símbolos, dibujos y grabados que fueron meros pictogramas, en los que los dibujos equivalían a palabras que denominaban los objetos representados.
Posteriormente los dibujos se emplearon como ideogramas, es decir, representaban ideas abstractas.
Los ideogramas se fueron esquematizando y apareció el fonograma, aproximadamente en el 3000 a. C. Se comenzó, por tanto, a asignar un valor fonético al dibujo.
La siguiente fase sería la escritura cuneiforme, que son fonogramas que se han estilizado por el uso, se van haciendo más abstractos. Esta escritura cuneiforme se extendió por Asia Menor, y fue utilizada por distintos pueblos que gobernaron en la misma zona, con lo que se produce una mayor estilización y simplificación de la escritura. La escritura cuneiforme se realizaba sobre arcilla, sin embargo, en zonas con materiales más duros las formas se redondeaban, es el caso de los fenicios, que escribían sobre materiales más duros, y que desarrollaron entre el 1000 y el 1500 a. C. el proto-alfabeto fenicio.
En Egipto se producía paralelamente otro proceso, la escritura jeroglífica, que se conoce desde el 3000 a. C. y se utiliza hasta el 400 a. C. Esta escritura utiliza signos abstractos o figurativos, en ocasiones polisémicos, y permite la expresión de ideas abstractas (sobre todo religiosas). Es una escritura de lo sagrado, y, por tanto, tenían otra escritura, hierática, para cosas más profanas. Además, en el siglo I a. C. se utilizaba también la escritura demótica (popular) más evolucionada y rápida, que es, de hecho, la que más se extiende e influye otras culturas.
En el siglo VII a. C. se impone en Grecia la escritura fenicia. El alfabeto griego se inventa en el siglo V a. C., y cuenta con 24 signos de los cuales 7 son vocales (inventadas por los griegos). Los romanos toman y adaptan la escritura griega y la convierten en el abecedario latino, que se consolida en el siglo III a. C.

3. EL LIBRO Y LAS BIBLIOTECAS EN MESOPOTAMIA
Probablemente, el primer libro de la historia fue el creado por los sumerios y utilizado después durante 3000 años como vehículo de la civilización mesopotámica y de otras civilizaciones contemporáneas. Los sumerios utilizaron la escritura cuneiforme y las tabletas de arcilla, pero también fueron utilizadas por los arcadios, babilonios, asirios e hititas.
En Mesopotamia abundaba la arcilla, lo que además de facilitar el desarrollo agrícola, proporcionó un material de escritura barato, cuya duración era superior a la de otros materiales y sobre el que, además, se podía escribir con cierta rapidez. Por tanto, el libro mesopotámico empleaba como materia de escritura corriente la arcilla, cortada en pequeñas planchas. Además de la arcilla utilizaron también piedra o materiales preciosos para grabar los documentos valiosos. Probablemente, aunque no se conserven restos, también se usaron pieles o papiro. La mayoría de las tabletas de arcilla disponibles corresponden a documentos económicos, administrativos y legales.
Las inscripciones más solemnes se grababan sobre mármol o diorita, suponen un porcentaje muy pequeño comparado con la documentación encontrada en tabletas de arcilla. Estas inscripciones solemnes se emplearon en los monumentos históricos para conmemoraciones, recordar expediciones, y también para dar fe de las normas jurídicas unificadas, como el Código de Hammurabi.
La escritura, lectura e interpretación de los textos estaban reservadas a los escribas, que gozaban de gran consideración social. Eran los depositarios del saber literario, religioso y científico. A ellos les corresponde el mérito de la extensión de la cultura mesopotámica y el que las tabletas de arcilla y la escritura cuneiforme fueran adoptados como forma de libro por varios pueblos.
Las bibliotecas mesopotámicas más famosas fueron la de Nippur, mencionada anteriormente, la de Ebla y la de Asurbanipal.


  • La biblioteca de Nippur



La biblioteca más antigua de la que se tiene noticia data precisamente del tercer milenio a. C., estaba en el interior de un templo de la ciudad de Nippur, en la antigua Babilonia, en ella se almacenaban primitivas formas del libro consistentes en tabletas de barro y rollos de papiro.



  • La biblioteca de Ebla



La ciudad de Ebla se situaba cerca del puerto de Ugarit. En 1975 se descubrieron en el palacio dos habitaciones con 20000 fragmentos de tabletas colocadas de acuerdo con su forma y contenido en estanterías de madera adosadas a las paredes. En esta biblioteca ya había una clasificación de los materiales, las tablillas tenían una especie de signatura en el lomo para hacer más fácil su localización.


  • La biblioteca de Asurbanipal



Se llamó así en honor de su fundador, soberano del Imperio Asirio cuya capital fue Nínive. A este rey se le atribuye la colección y preparación de una edición definitiva de literatura cuneiforme. Asurbanipal mostró una gran afición por los textos antiguos y organizó un escritorio en su palacio en el que se copiaron muchos textos.

Las tablillas de arcilla se clasificaban por materia y se las identificaba por marcas ubicadas dentro de la colección. Existía un “catálogo” que contenía los fondos existentes, donde se registraba la variedad de temas abarcados en la colección: exorcismos, recetas médicas, presagios astrológicos, etc.




4. EL LIBRO LAS BIBLIOTECAS EN EGIPTO
El libro egipcio es el primero que utiliza la tinta y una materia ligera, el papiro, que podría ser considerado como antecesor del papel. El papiro crecía en el Delta del Nilo, se extraían unas fibras que posteriormente se prensaban y se disponían formando un tejido sobre el que se escribía con caña o pluma y con tinta negra fabricada a partir de hollín y de la resina de la planta. Además, pronto utilizaron tinta roja para todo aquello que se consideraba importante. La utilización de tinta de diferentes colores favoreció la aparición de ilustraciones. Se guardaban enrollados formando volúmenes, los cuales a su vez se guardaban en estuches de cuero y estos en cajas de madera y ánforas.
El papiro era un material caro, por lo que cuando el texto perdía interés se borraba para poder escribir en la misma cara o se utilizaba el verso. La piel apenas se utilizó como material de escritura. Además, se grabaron o pintaron numerosos textos en las paredes de los templos y de las tumbas.
Los escribas eran objeto, al igual que en Mesopotamia, de una gran consideración social, ellos educaron al pueblo bajo y a las clases dirigentes para la consolidación y pervivencia de las estructuras sociales y fomentaron un mayor aprovechamiento de los recursos naturales.
Los egipcios cultivaron una literatura funeraria como consecuencia de su preocupación por la vida en el más allá, crearon, por ejemplo, el Libro de los muertos, que, además, era fabricado en serie, quedando normalmente en blanco un lugar para poner el nombre del destinatario.
La aportación más patente de los egipcios al mundo clásico fue la forma material del libro: el uso del papiro en forma de rollo, el empleo de la tinta y la utilización de las ilustraciones como complemento aclaratorio del texto e incluso con fines ornamentales.
El papiro fue el material de escritura más utilizado en la Antigüedad, en Grecia y Roma alcanzó tal prestigio que quedó identificado como el medio de expresión de la literatura superior.
El libro egipcio es el primero que utiliza la tinta y una materia ligera, el papiro. De esta planta se extraían unas fibras que se prensaban y después se disponían formando una especie de tejido sobre el que se escribía.

Los egipcios llamaron a las bibliotecas “Casas de la Vida”, y se situaban en los templos y palacios reales. Entre las bibliotecas egipcias más notables podrían estar las de Tebas y la de Karnak, aunque investigaciones recientes han dado a conocer otras bibliotecas que fueron famosas, como la de Tell El-Amarna, una ciudad egipcia del segundo milenio a. C. Sin embargo, no se ha descubierto ninguna de estas “Casas de la Vida” ni los materiales que albergaban debido a su escasa resistencia a los agentes físicos.




5. EL LIBRO Y LAS BIBLIOTECAS EN GRECIA
La escritura en el continente europeo no fue conocida hasta el siglo IX a. C., a pesar de que probablemente en Creta ya conocieran anteriormente los sistemas de escritura egipcio y mesopotámico. La cultura griega se escribió y transmitió también en rollos de papiro. Fue precisamente en Grecia donde el libro adquirió por primera vez su verdadera dimensión, debido principalmente a la aparición de la escritura alfabética, que facilitaba la técnica de escribir, y al sistema de la democracia griega, que permitía a cualquier ciudadano libre que supiera leer y escribir participar en el gobierno.
Los textos eran copiados por esclavos sin sueldo, muchos de ellos estaban también dedicados a la enseñanza. La tinta que se utilizaba era de composición similar a la egipcia, se mezclaban goma o resina y hollín, y se escribía con cálamo, una especie de caña de punta afilada que se utilizaba a modo de pluma.
Con respecto a los materiales utilizados, además de papiro, se utilizaban también tablillas de madera enceradas sobre las que se escribía y se podía volver a borrar. Estas tablillas se utilizaban principalmente para la enseñanza.
Ya en la época helenística aparece el pergamino. La leyenda atribuye la creación de este material a los bibliotecarios de Pérgamo, ya que aquí existía una biblioteca rival de la Biblioteca de Alejandría. Según esta leyenda, Egipto prohibió la exportación del papiro para dificultar la expansión de la Biblioteca de Pérgamo y los habitantes de esta ciudad se vieron obligados a buscar nuevos materiales, y comenzaron a escribir los libros sobre un material hecho a partir de las pieles de cabra, vacuno u oveja. El pergamino presentaba ciertas ventajas sobre el papiro, ya que se podía escribir en ambos lados, borrar y rescribir. Era, además, resistente y transportable. El pergamino se estará perfeccionando desde el siglo III hasta el siglo VI d. C., pero se seguirá utilizando hasta la Edad Media.
En Grecia se produjo una enorme difusión del libro y de la lectura debido principalmente a la aparición de la escritura alfabética (que facilitaba la técnica de escribir) y a la extensión de la enseñanza, que llegó a través de las escuelas y pedagogos, y también a través de los sofistas y de los centros de estudio e investigación, como era el caso de la Academia de Platón o el Liceo de Aristóteles. Estos eran centros en los que se discutía y se trataba sobre filosofía, ciencia, religión, etc., y, además, en ellos se acumulaban colecciones de libros de las que, desgraciadamente, no se conserva nada.
Las bibliotecas dejan en esta época de ser patrimonio de los templos y ya encontramos bibliotecas en casas particulares, como es el caso de la biblioteca de Ulano, cerca de Pompeya, situada en la casa de un noble, que se ha conservado después de enterrarse en ceniza. Esta biblioteca, donde se han encontrado los textos que se conservan de Epicuro, estaba dividida en dos grandes zonas, una para libros griegos y otra para libros romanos. Aunque, sin duda, en Grecia debemos destacar dos bibliotecas, la de Alejandría y la de Pérgamo.


  • La biblioteca de Alejandría

Alejandría se sitúa geográficamente dentro de Egipto, sin embargo, pertenece a la cultura helenística. Ptolomeo II fundó en el siglo III a. C una institución al estilo griego a la que llamó Museion (Templo de las Musas), que estaba dedicado a la enseñanza y a la investigación. Allí los hombres sabios se reunían, leían, etc. La lectura se hacía en público, en voz alta, por eso era tan importante el espacio abierto, las escalinatas.


No se conoce con exactitud el número de manuscritos que pudo recoger, pero pudo llegar a tener unos 700.000 manuscritos.
Al principio la Biblioteca de Alejandría estaba cerca del Museion, dentro de los recintos del palacio real, pero cuando la cantidad de libros adquiridos sobrepasó su capacidad se decidió abrir una dependencia adicional en el Serapeion (templo dedicado a Serapis).
Los manuscritos se conservaban en salas o habitaciones en nichos de madera o de mimbre, los mejores manuscritos se untaban con aceite de lino. Los manuscritos eran reconocibles por el “sillybos” (al que los romanos llamaron “index”), una especie de etiqueta en la que se escribía el título (que eran las primeras palabras de la obra). El receptáculo de madera donde se conservaban los rollos era llamado por los griegos “bibliotheke”, palabra que pronto adquirió el significado de colección de libros.

Existen varias leyendas que cuentan cómo se destruyó la Biblioteca de Alejandría, pero no hay hechos históricos que lo atestigüen.


La comunidad internacional, por medio de la UNESCO, ha financiado el Proyecto de Reconstrucción de la Antigua Biblioteca de Alejandría. Este proyecto nació en 1974 y el sueño se hizo realidad recientemente con la inauguración de la Biblioteca Alexandrina. Cuenta con un espléndido edificio y la Sala de lectura más grande del mundo. Además, alberga importantes tesoros, muchos ya digitalizados, en una clara vocación de facilitar el acceso a sus colecciones.


  • La Biblioteca de Pérgamo

La Biblioteca de Pérgamo fue fundada, en esta ciudad de la costa de Asia Menor, por Átalo I, aunque no se desarrolló totalmente hasta el reinado de su hijo en el siglo II a. C. Esta Biblioteca estaba organizada alrededor de un templo en honor a Atenea. La Biblioteca de Pérgamo tuvo, según Plutarco unos 200.000 volúmenes, y llegó a rivalizar con la Biblioteca de Alejandría. La tradición atribuye a esta biblioteca el empleo del pergamino como material de escritura.



6. EL LIBRO Y LAS BIBLIOTECA EN ROMA
El libro romano es una réplica del griego. El soporte más utilizado fue también el papiro, ya que las relaciones comerciales con Egipto facilitaron su suministro. Sin embargo, en Roma se produjeron importantes cambios en cuanto a la difusión y elaboración del libro.

Se comenzó la comercialización del libro, que dará lugar a la aparición de librerías editoriales, talleres donde se fabricaban y vendían los libros, donde los esclavos copiaban los textos. Además, se organizaban lecturas públicas, a modo de campañas de publicidad para dar a conocer las novedades. Había gente especializada, además, en acudir a las audiciones públicas, retener los textos en la memoria para después escribirlo y venderlo.


En Roma también se produjo un importante cambio en la elaboración del libro. Además del papiro, también se utilizaron tablillas enceradas, que los romanos llamaban “Codex”, y se utilizaron sobre todo para anotaciones breves y para la enseñanza. Esta forma irá desplazando al rollo, hasta crear la configuración que hoy tenemos del libro. El codex tenía una disposición diferente de los textos, y su origen estaba en la unión de 2 ó más tablillas, atadas por uno de sus lados, que se podían cerrar sobre sí mismas, la cara interna estaba untada con una capa de cera sobre la que se podía escribir con un punzón. Al principio, el codex encontró cierta resistencia como alternativa al volumen (rollo de papiro) pero su facilidad de consulta hizo que finalmente se impusiera su uso. Los cristianos observaron en el códex una mayor capacidad que permitía reunir series de escritos útiles para las comunidades, ya que era más fácil localizar los textos que convenía leer a la audiencia en las reuniones.
En Roma hubo, además, se comenzó la comercialización del libro, que dará lugar a la aparición de librerías editoriales, talleres donde se fabricaban y vendían los libros, donde los esclavos copiaban los textos. Además, se organizaban lecturas públicas, a modo de campañas de publicidad para dar a conocer las novedades. Había gente especializada, además, en acudir a las audiciones públicas, retener los textos en la memoria para después escribirlo y venderlo. Ya entonces había problemas de propiedad intelectual por el plagio de obras. Los libreros eran a la vez editores y tenían su propio taller de copistas, conformados por esclavos que normalmente eran griegos letrados..
Además, en Roma aparecieron las primeras bibliotecas públicas. En el año 39 d. C. se fundaron en Roma varias bibliotecas, entre ellas la de Asinio Polión, ubicada en el Templo de la Libertad, que es considerada como la precursora de la biblioteca pública.
Augusto creó dos grandes bibliotecas, una de ellas situada en el Pórtico de Octavio y la otra en el Palatino, junto al Templo de Apolo, ambas eran bibliotecas públicas.
Otra biblioteca pública muy importante fue la Biblioteca Ulpia, creada por el Emperador Trajano, donde también se conservaban documentos públicos, por tanto, es probable que fuera, además, un archivo histórico. Al frente de las bibliotecas públicas estaba el Procurator Bibliotecarium a cuyas órdenes estaban los bibliotecarios que trabajaban en cada una de ellas. Estas bibliotecas públicas, se construían al lado de un templo y tenían una sección latina y otra griega y aunque fueron usadas y apreciadas por los ciudadanos, no alcanzaron la importancia de las bibliotecas privadas de los patricios y ricos romanos.

Las bibliotecas públicas de esta época se construían generalmente después de una batalla victoriosa, los emperadores construían la biblioteca, abierta al público, donde existía un sistema de préstamo con fianza económica. Las bibliotecas públicas desaparecen con la Roma de los Césares y no volverán a aparecer hasta avanzado el siglo XVIII.



7. CONCLUSIÓN
Como vemos, los inicios de la Historia del Libro y de las Bibliotecas nos llevan a civilizaciones diferentes. Las necesidades humanas y la emergente sociedad de la Antigüedad idearon métodos para retener la información bajo un soporte u otro. Las distintas escrituras y soportes inventados hasta el momento irán evolucionando y pasando por sucesivas fases, hasta llegar al libro moderno. Los escribas de la Antigüedad nunca imaginarían hasta donde hemos llegado en el siglo XXI: el libro electrónico, el DVD, etc.

3.2. EL LIBRO Y LAS BIBLIOTECAS EN LA EDAD MEDIA
1. INTRODUCCIÓN

2. ALTA EDAD MEDIA



  • Contexto histórico

  • El libro del escritorio monástico y la biblioteca monacal

  • El libro y las bibliotecas en la España visigoda

  • El libro en la España mozárabe: los beatos

  • El libro y las bibliotecas en la España musulmana

  • El papel


3. BAJA EDAD MEDIA


  • Contexto histórico

  • El libro en la universidad

  • El libro burgués: el libro de horas

  • El libro profesional



4. FIN EDAD MEDIA



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