El Estado miente deliberadamente…



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Este proceso de recomposición burocrática de los partidos políticos institucionalizados, se fue a acentuando conforme se hacía patente —a lo largo de 1980—, que el próximo presidente norteamericano sería el republicano Ronald Reagan. De hecho, a lo largo del año, las distintas fuerzas más reaccionarias vinculadas al imperialismo norteamericano, empezaron a moverse claramente con estas nuevas previsiones del gran viraje a la derecha en las postrimerías del gobierno de Carter, y que bajo el mandato de Reagan no hicieron más que confirmarse y profundizarse.

Finalmente, la llegada de Reagan a la Casa Blanca dio un nuevo impulso a los preparativos involucionistas en curso desde varios meses atrás. A poco de haber tomado posesión de su cargo, el nuevo secretario de Estado, Alexander Haigh, declaró públicamente que: “España debe fijar de inmediato un calendario para su integración en la OTAN”. Las promesas de una futura integración sin concretar ni dar pasos prácticos en ese sentido, ya no son suficientes. El golpe militar en setiembre contra el gobierno turco de Süleymán Demirel, fue una premonición y un aviso. Un informe del coronel Quintero (agregado militar español en Ankara) donde se valoraba positivamente el golpe, circuló profusamente entre la oficialidad y recibió favorables comentarios. En la prensa ultra española, los artículos amenazantes sobre el carácter “límite” e “intolerable” de la situación, se sucedían a diario. En Euskadi, durante los primeros días de noviembre, ETA cometió atentados con resultado de muerte contra once dirigentes de UCD, entre militares y guardias civiles>>. (Op. cit.).

Tal fue la situación política que desencadenó los sucesos del 23 de febrero, a raíz de los cuales cambió el curso de la política exterior de España en favor de su integración en la OTAN. Pero este cambio solo sucedió en las altas esferas del poder político, porque en la sociedad española siguió predominando todavía, el espíritu de independencia o no alineación respecto de la “guerra fría” entre soviéticos y norteamericanos por el predominio en las relaciones internacionales, espíritu que Adolfo Suárez había abrazado como producto del pacto con la izquierda burguesa liderada por el P.C.E. en aras de la estabilidad política del país. Esto es lo que explica que uno de los compromisos que adquirió Suárez al firmar ese pacto con el P.C.E., fue retrasar indefinidamente la integración de España en la OTAN y así lo hizo.

En esas estábamos, cuando irrumpió la epidemia del “síndrome tóxico”. Un acontecimiento que vino a poner en serio peligro aquel apaño en las alturas del poder resultante de la parodia de golpe de Estado, secretamente urdida por la partidocracia en el poder, de común acuerdo con el Departamento de Estado para deshacerse de Suárez a fin de allanar el camino de la integración de España en la OTAN. Por tanto, cabe pensar que este dramático contratiempo del “síndrome tóxico” para los planes de integrar a España en la OTAN fue fortuito; y lo más probable es que un escape de gas tóxico procedente de la base aérea de utilización conjunta conteniendo algún compuesto de naturaleza organofosforada, se produjera por accidente.

Decimos en principio, porque si bien el primer caso de “síndrome tóxico” fue anunciado oficialmente el 1 de mayo de 1981, en realidad los primeros síntomas de la epidemia se produjeron en enero de ese mismo año, los llamados por eso “casos tempranos”. Fue precisamente durante los primeros meses de 1981 cuando se difundieron rumores procedentes de la base militar de utilización conjunta situada en la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz, acerca de que varios militares americanos habían sido afectados de una presunta “legionella”, siendo algunos de ellos evacuados en aviones-hospitales a EE.UU., y otros a la base norteamericana de Wiesbaden en Alemania, al mismo tiempo que militares españoles con desempeño en la misma base eran ingresados en el Hospital General del Aire. En su edición del 26 de mayo de 1981, el periódico “El País” reportó que, según datos facilitados por la Dirección General de la Salud Pública, 105 enfermos habían ingresado por “neumonía atípica” en el Hospital General del Aire, 7 más en el Hospital Militar del Generalísimo, y otros 19 en el Hospital Militar Gómez Ulla:



<en realidad ocultado) por las autoridades sanitarias que habían formado el “censo oficial” a su antojo, omitiendo en esa anualidad las estadísticas relativas a la incidencia mensual de “neumonías atípicas”, para lo que excusaron tan anómala conducta en “cambios de criterios de apreciación”>> (Rafael Pérez Escolar: Op. cit. Pp. 461)

En efecto, el 11 de febrero de 1981 se conoció el fallecimiento del niño Jaime Vaquero, residente en Torrejón de Ardoz mientras era trasladado en ambulancia al Hospital de la Paz. Los médicos solicitaron permiso a la familia del fallecido para practicarle la autopsia, dado que por aquellos mismos días se habían producido más casos con igual resultado de muerte. Esto indujo a que los abogados defensores de los industriales y comerciantes encausados en el llamado “juicio de la colza”, se pusieran a la tarea de averiguar el incremento de la morbilidad (cantidad de casos de una misma enfermedad contraídos en un determinado período de tiempo) durante el año 1981. Según esos datos que obraban en el Instituto Nacional de Estadística, si en el año 1980 los ingresos hospitalarios de varones debidos a “envenenamientos o intoxicación por otros agentes” habían llegado a ser de 880, al año siguiente ascendieron a 19.366. Respecto a las mujeres, en 1980 se registraron 480 ingresos, para pasar en 1981 nada menos que a 34.160.

Pero interesándose por tales datos las defensas de los imputados pudieron sonsacar que, separadamente a la estadística de ingresos hospitalarios por causa de ese “síndrome tóxico oficial” hubo otra que el Instituto Nacional de Estadística tipificó no precisamente como “neumonía atípica” sino como “neumonías”. Solamente en Madrid, los datos de ingresos hospitalarios de varones por esta afección en 1980 fueron 44.497, cifra que al año siguiente casi se duplicó pasando a ser de 83.804. Respecto de las mujeres, los ingresos hospitalarios por “neumonías” que en 1980 fueron 16.627, en 1981 se cuadruplicaron pasando a ser 61.170:

<> (Op. cit. Pp. 462)

Como hemos dicho ya, cabe pensar que la primera onda epidémica fue fortuita y muy localizada en la misma base militar de Torrejón de Ardoz y sus aledaños, con que de haber quedado circunscrita a esta zona y en tanto y cuanto trascendiera a la opinión pública, la base quedaría en evidencia como el origen del “síndrome tóxico” en flagrante violación del tratado de amistad y cooperación entre España y EE.UU., por lo que la política secretamente pactada para integrar a España en la OTAN, resultaría un rotundo fracaso. Cabe señalar aquí que, en esos momentos, el grueso de la ciudadanía española todavía era una “piña cívica" en torno a la consigna: “OTAN no, bases fuera”.

Para evitar esa eventualidad contraria al contubernio de intereses que estuvieron en la raíz de la parodia de golpe presuntamente abortado por el ex Monarca Juan Carlos I de España el 23F 12 horas después de haberse producido, se hizo imperioso crear deliberadamente otra onda epidémica que alejara la atención pública de su verdadero lugar de origen comprometiendo a más zonas de la geografía humana del país, para lo cual y con la misma intencionalidad, se inventó una supuesta causa del “síndrome tóxico” arbitrariamente atribuida a unas inocuas anilinas, con las que se había venido reconvirtiendo al consumo humano un aceite de colza para uso industrial desde hacía tiempo y no había pasado nada.

Esta segunda epidemia no consistió ya en la muy localizada propagación accidental de un gas tóxico de la variedad militar organofosforada sobre Torrejón de Ardoz, sino en la deliberada contaminación de cierta especie de tomates con ese mismo compuesto, inoculado durante su proceso de crecimiento y maduración en la mata, para luego distribuirlos en esa misma localidad y otras ciudades de España —convenientemente elegidas— con destino al consumo letal previsto. Se buscó así dispersar la atención de la opinión pública para evitar que Torrejón de Ardoz apareciera como el único escenario de la epidemia y la base de utilización conjunta como su foco de irradiación genocida.

Según el registro estadístico de los ingresos hospitalarios, esta segunda epidemia criminal deliberadamente inducida, tuvo como causa material el mismo agente nematicida organofosforado que se inició a mediados de abril y comenzó a remitir en la segunda quincena de mayo. Pero el vehículo no fue la atmósfera, sino una partida de tomates contaminados cultivados en la localidad almeriense de Roquetas de Mar.

<[según avanzaba el proceso de maduración en la mata]. Sólo bastaba vigilar discretamente al agricultor y su invernadero para saber cuándo iba a recolectar el fruto y llevarlo a la alhóndiga [lonja o mercado] Agrupamar, donde tendría lugar su venta en pública subasta mezclado con el de otros agricultores, por lo que las unidades envenenadas aparecerían confundidas de manera aleatoria con otras perfectamente normales. Alguien en la subasta (el dinero se esparcía a manos llenas al servicio del criminal objetivo) pujó hasta donde resultó necesario para adjudicarse el fruto, que seguidamente sería vendido en Torrejón, las localidades cercanas —Alcalá de Henares y Guadalajara, entre otras—, y algunos mercadillos en el cinturón industrial de Madrid, lo que continuó por pueblos y ciudades al norte y noroeste de la capital, hasta llegar a Santander y Galicia, sin olvidar el empleo de otras pequeñas partidas en el Sur y en Levante. Torrejón de Ardoz dejó así de ser el punto exclusivo en el origen de la enfermedad>>. (Op. cit. Pp. 468. Lo entre corchetes nuestro)

En agosto de 1981, tras la dimisión de Adolfo Suárez Illana como Presidente del gobierno —renuente a entrar en la OTAN—, el gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo que le sucedió en ese cargo, pidió el ingreso de España en esa organización bélica internacional. Y en octubre, las Cortes confirmaron esta petición sin que se produjera contestación alguna en la calle. Un año después, el 28 de octubre de 1982 el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) arrasó en las urnas y asumió el gobierno, desde donde su líder, Felipe González Márquez, tras protagonizar aquella parodia con su famoso lema “OTAN de entrada no”, organizó la tan profusa y costosa como sutil campaña de propaganda, que acabó convirtiendo aquel mayoritario espíritu popular y pacífico “anti OTAN” —absolutamente mayoritario—, en su contrario.

En gran medida, esta vil y engañosa transformación ideológica “democrática”, del franquismo con Franco en franquismo sin Franco, no alteró su contenido esencialmente totalitario del Estado español que todavía se prolonga. Y uno de sus frutos fue el genocidio de Estado envuelto en esa otra gran farsa política montada por la flamante monarquía parlamentaria neo-franquista, que consistió en conseguir que los españoles vivieran el drama social del “síndrome tóxico” tal cual Cervantes le hizo vivir al Quijote aquél episodio con los molinos de viento: como si un inocente aceite desnaturalizado de colza fuera la “endemoniada” causa material de aquél crimen.

Una vez más la mentira deliberada del Estado había prevalecido en la conciencia ingenua de una mayoría de ciudadanos españoles, tanto como para que —además de aceptar complacientes el ingreso de España en la OTAN— puedan seguir creyendo en que lo más sagrado para la “democracia” es el tan cacareado "derecho a la vida", así como que "el fin no justifica los medios".

 

06. Guerra de Bosnia 1992-1995

98.000 muertos, un millón de desplazados y limpieza étnica sistemática. El 6 de abril de 1992, la Unión Europea reconoció la independencia de Bosnia-Herzegovina de la deteriorada Yugoslavia. Ese mismo día, un grupo de serbobosnios dispararon a quemarropa frente a un grupo de manifestantes dando inicio a la guerra más cruenta desde la Segunda Guerra Mundial. “Peor aún que el número de muertos es el hecho de que la mayoría de las víctimas fueron asesinados de la manera más feroz, organizada y planeada”, asegura a Efe el director de cine bosnio Dino Mustafic.

La República Socialista de Bosnia y Herzegovina era una de las seis repúblicas constituyentes de Yugoslavia. Dentro de sus fronteras convivían musulmanes, serbios y croatas. Tras la declaración de independencia de Bosnia y la completa ruptura de la antigua Yugoslavia, el ejército serbobosnio comandado por, entre otros, el general Ratko Mladic, quien está siendo juzgado ante el tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) por genocidio, inició una campaña de acoso y derribo con la intención de crear la Gran Serbia.

Según el Centro de Investigación y Documentación de Sarajevo (Bosnia), 98.000 personas perdieron la vida en el conflicto bosnio entre 1992 y 1995. De esas víctimas, el 55% era musulmán, el 35% serbio y el resto croata u otros grupos étnicos minoritarios. No obstante, no sólo los serbios cometieron atrocidades durante la guerra. Las tres partes contendientes –musulmanes, serbios y croatas- crearon campos de concentración como Omarska, Keraterm y Trnopolje, donde fueron torturadas y asesinadas miles de personas.

Los casos de violaciones y abusos sexuales fueron también numerosos durante la guerra. El TPIY ha juzgado 18 casos por graves delitos en relación con las violaciones en Bosnia-Herzegovina, pero el Tribunal estatal bosnio ha condenado sólo a algo más de una decena de hombres por esos actos.

A pesar de las desgracias que sufrieron todos los pueblos de Bosnia, 20 años después del inicio de la guerra todavía no existe el país la disposición para iniciar un verdadero proceso de reconciliación.  “La inexistencia de una verdad sobre la guerra y la falta de disposición a juzgar los crímenes son las consecuencias más serias del conflicto bélico que tienen impacto en la actualidad y en el futuro”, declara a Efe el analista Momir Dejanovic, quien lamentó que aún hay “tres o cuatro verdades”. “Los bandos no se hacen cargo de los crímenes cometidos por los suyos”, prosigue.

Actualmente, Bosnia continúa fracturado por líneas étnicas, sin apenas capacidad para consensuar su pasado ni afrontar el futuro. Los dos entes autónomos que forman el país —el común de musulmanes y croatas, y el serbio—, así como los tres pueblos, funcionan por su cuenta. Las instituciones centrales, comunes de los tres pueblos, representan un conjunto de interés, que casi nunca coinciden con una clara falta de cooperación.

“A muchos, me refiero a las personas en el poder, les conviene tal situación por su incapacidad para ir adelante. No hay ideas nuevas, no hay una nueva mentalidad ni entendimiento en la sociedad, y eso lo veo como el problema crucial”, señala el analista Sacir Filandra, decano de la Facultad de Ciencias Políticas en Sarajevo, que añade que los “temas nacionales” siguen siendo los dominantes en las elecciones. “Pocos dicen que la guerra fue innecesaria y errónea. Domina la tendencia a justificar la guerra como una defensa ante el otro”.

La UE y la OTAN creen que Bosnia-Herzegovina ha comenzado ha comenzado a ver la luz en los últimos meses la luz al final de un largo túnel, tras dar una serie de pasos que parecen mostrar que las dos entidades autónomas creen en el futuro del país. De hecho, el Gobierno de Sarajevo prevé presentar en junio la candidatura al ingreso en la UE, así como avanzar claramente en el proceso de integración en la Alianza Atlántica.

El punto de inflexión sucedió el pasado diciembre con la elección del croata Vjekoslav Bvanda como primer ministro, y la aprobación de dos leyes clave: la creación de una policía y un Ministerio de Defensa auténticamente unidos tras muchos años de insistencia de la UE. “De la misma forma que la UE fue muy ineficaz en evitar la guerra o en ponerle fin, ha sido muy eficaz después”, resume a Efe un diplomático europeo, quien añade que si bien la situación del país no permite celebraciones, “al menos sí es estable”.

A pesar de dicha estabilidad, Bosnia-Herzegovina aun afronta graves problemas internos: las heridas de la horrible guerra civil, el desempleo bordea el 45% y hay altos niveles de corrupción y clientelismo político. Sin embargo, se percibe una nueva voluntad de caminar juntos inexistente en los últimos veinte años. Esa nueva voluntad se demuestra en los actos de recuerdo y honor a las víctimas programados a lo largo del día de hoy.  Cfr.: http://www.publico.es/actualidad/bosnia-20-anos-despues-guerra.html

07. Segunda guerra de Afganistán 2001-2014

<moobing) de los jefes, que se difunde entre el personal subalterno convertido por instinto de conservación en acoso de unos empleados sobre otros. Finalmente, cuando las organizaciones terroristas no existen —como todavía hoy en EE.UU— simplemente se las inventa haciendo terrorismo de Estado encubierto contra su propia población>>. (“11S: ¿Terrorismo islamista o terror de Estado encubierto?

Esta segunda guerra en Afganistán comenzó ocho meses después de que bajo el mandato del gobierno presidido por George W. Bush Jr. en EE.UU., los servicios secretos de ese país imperialista derribaran las Torres Gemelas de New York, acusando de ese atentado a la organización terrorista Al-Qaeda dirigida por Osama Ben Laden. Lo hicieron precisamente para poder justificar su intervención bélica, primero en Afganistán y luego en Irak. Veinte años antes de aquél criminal suceso del 11S…:



<<…A finales de los años 1980, cuando George W. Bush Jr. dirigía la Harken Energy Company —una pequeña empresa petrolera texana—, el actual presidente estadounidense hizo fortuna llevándose el contrato de la concesión petrolera del emirato de Bahreïn. Aquel arreglo y falsa transacción era nada menos que la retribución de una comisión sobre las ventas realizadas por el presidente George Bush padre en Kuwait. La operación implicaba a diversos intermediarios de Arabia Saudita, entre los que se encontraba Salem Ben Laden, hermano mayor de Osama Ben Laden y accionario de la Harken Energy... Las informaciones revelan las redes financieras desarrolladas mancomunadamente desde hace 20 años por las familias Bush y Ben Laden. Un mundo oculto de comerciantes, traficantes de armas y drogas. Un mundo donde se cruzan el banquero nazi Francois Genoud y antiguos directores de la CIA y de los servicios secretos de Arabia Saudita. ¿No será que esta llamada «Guerra contra el Terrorismo» oculta intereses inimaginables?

Los autores de los atentados del 11 de septiembre 2001 y las personas que estuvieron informadas de estos hechos terroristas pudieron prever, anticipar y saber cuáles serían las repercusiones económicas del ataque. En consecuencia, esto les permitió realizar movimientos especulativos en la Bolsa de valores sobre las acciones de las compañías aéreas propietarias de los aviones secuestrados, sobre las empresas que tenían una sede social en las torres gemelas del World Trade Center y sus respectivos seguros. También pudieron anticipar una probable baja general del conjunto de los valores cotizados en la Bolsa. Para poder realizar todo esto sólo tenían que especular a la baja comprando no las acciones de estas empresas, sino de "puts", esto significa "opciones de venta".

La identificación de los "iniciados" implicados en este delito financiero, no representa solamente una pieza clave en materia de fraude bursátil, sino y sobre todo un medio de establecer, directa o indirectamente la identidad de los autores de los atentados del 11 de septiembre 2001>>. (Thierry Meyssan en: Voltairenet.org 16/10/2001).
La segunda guerra en Afganistán comenzó el 7 de octubre de 2001 con el despliegue del ejército norteamericano en territorio de Afganistán, operación a la que se llamó “Libertad duradera”, en contubernio con la operación Herrick del ejército británico. Estas dos fuerzas militares imperialistas fueron secundadas por la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF), una misión militar aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU, especialmente formada para restablecer en Afganistán el orden social preexistente y la “seguridad”. Misión en la que también participó el ejército español con 1.700 efectivos bajo la dirección de la OTAN desde 2003:

<Fuerzas de Seguridad afganas, que son las que actúan sobre el terreno en la actualidad.

La cifra, que aumenta un 22 por ciento, supone un nuevo récord después de los 8.637 contabilizados en 2013 y los 7,590 de 2012. De ese total, los muertos en 2014 ascienden a 3.699, un 25 por ciento más que en 2013. Si se toman solo los niños, con 714 muertos, el aumento es del 40 por ciento.

Se trata de las cifras más altas desde que se empezaron a llevar a cabo este tipo de recuentos en el año 2009, informa France Presse. Desde entonces los civiles muertos ascienden a 17.774 y los heridos 29.971.

El aumento de las víctimas se achaca a un creciente empleo en los combates de los morteros, las granadas y los cohetes en las zonas donde habita la población. En todo caso, la ONU entiende que la inmensa mayoría de las víctimas (un 72 por ciento) ha sido causada por las actividades de las fuerzas antigubernamentales, esencialmente insurgentes talibanes, frente a las causadas por las tropas de Kabul>>.
En enero de 2013, Exxon Mobil, la mayor petrolera privada del mundo…:

<<….anunció aterrizar en Afganistán y la canadiense Terraseis haber encontrado petróleo en la provincia Faryab —frontera natural entre Afganistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán. Desde la ocupación de Afganistán en 2001, los países de la OTAN han perforado, sólo en la cuenca del rio Amu Darya 322 pozos, donde se estima que hay entre 500 y 2 mil millones de barriles de crudo.



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