El ensayo. En términos generales llamamos ensayo



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EL ENSAYO.


En términos generales llamamos ensayo a una composición escrita en prosa, de extensión variable, en la que damos nuestras ideas y punto de vista particulares sobre un tema que nos interesa o que nos es asignado.

Contrariamente a lo que sucedía en otras épocas, en la actualidad no hay una forma específica de escribir ensayos, pues depende del objetivo que se busque, del tema que se va a desarrollar, la información con que se cuenta, la extensión y profundidad que se desee, etc. Esta flexibilidad permite al ensayista realizar un escrito, que si bien procede de una investigación, puede manifestar en estilo muy personal, expresando no sólo lo que sabe, sino también lo que siente y opina sobre el tema en cuestión.

En la escuela es una práctica común la redacción de ensayos. De hecho, el ensayo es el género que empleamos con más frecuencia, y tal vez el que más leemos, dadas todas las facilidades que nos permite. Cada vez que un profesor te pide desarrollar un tema, o que realices una investigación y la reportes en un escrito en prosa, lo más probable es que estés escribiendo un ensayo. No obstante su aparente simplicidad y la falta de rigor con que se maneja actualmente, para redactar un buen ensayo es preciso cuidar ciertos aspectos, tanto contenido como su aspecto formal. Enseguida se presentan algunos puntos de manera muy general; posteriormente, el comentario más detallado de la estructura del ensayo te ayudará a manejar mejor este recurso.


Pasos mínimos para escribir un ensayo

1. Selección del tema. Si bien el ensayista tiene la facultad de expresar sus opiniones sobre el tema en cuestión, nadie puede hablar de lo que no sabe, por lo que resulta totalmente necesario que el tema elegido sea de tu conocimiento. Si no es así, entonces deberás realizar una investigación que te permita conocerlo objetivamente, antes de pensar en su redacción.

2. Búsqueda de información. Una vez determinado el tema, se busca la información necesaria. Como en los otros ejercicios de redacción, elabora primero un cuestionario y respóndelo considerando tus conocimientos previos, así como la consulta de fuentes bibliográficas y de otro tipo.

3. Organización. Para organizar debidamente tus ideas, decide qué te interesa decir y cómo quieres hacerlo. En función de lo anterior; qué y cómo, realiza un plan o bosquejo que visualice la estructura deseada. No pierdas de vista el objetivo de tu ensayo, pues de ello depende también la forma como organices tus ideas. No es lo mismo escribir para tus compañeros que para un periódico, para despertar la conciencia hacia algún problema social o político, que para hacer ver alguna curiosidad de la naturaleza.

4. Redacción, según el orden previsto. Escribe respetando el orden que has determinado; desarrolla tus ideas lo mejor que puedas y cuando termines, revisa que tus oraciones y párrafos sean congruentes y cohesivos. Observa los elementos de enlace que estás empleando y asegúrate de que cumplan su cometido. No dejes ideas inconclusas ni sin relación con las demás.
Estructura del ensayo
Introducción. Es parte importante de todo escrito, en la que suele presentarse en términos generales el tema que se desarrollará después y los propósitos del mismo. En la introducción de un ensayo escolar se pueden dar generalidades, antecedentes, explicar la naturaleza del tema, especificar las variables que se desarrollarán. A veces se inicia con un ejemplo o situación específica en que se aplique el tema, para señalar la importancia de abordarlo. Los ensayos creativos, en cambio, pueden comenzar con anécdotas, una frase célebre, etcétera.
Cuerpo. Es el desarrollo del ensayo, la explicación de lo que se anunció al principio. Aquí se exponen las ideas que se tienen sobre el tema, se comenta en forma personal la información, se proporcionan datos y se amplían los conceptos, con reflexiones, ejemplos, comentarios, comparaciones, etcétera.

También se pueden confrontar las ideas de varios autores sobre el tema investigado, estableciendo puntos de afinidad o discrepancia. Abarca, en términos generales, las dos terceras partes de la extensión total del ensayo.


Conclusión. Ésta no es sólo la opinión personal del ensayista sobre el tema que investigó. Para concluir, realiza el resumen de los puntos desarrollados a lo largo del ensayo y sus consecuencias, comenta los resultados y da una opinión final, la cual puede consistir en una postura específica ante el tema, una interrogante, un juicio de valor, una exhortación, una propuesta para resolver el problema tratado, etcétera.

Una manera recomendable de concluir es retomar la introducción, para ver hasta qué punto se logró lo anunciado en ella.


Podríamos graficar la estructura del texto como un diamante…



Pasos para redactar un ensayo

Busca toda la información que necesites para desarrollar el tema que has elegido o te ha sido asignado. Para ello:


a) Especifica objetivos: ¿Qué quiero lograr? ¿Cuál es el propósito de mi ensayo?
b) Pregunta todo lo que puedas acerca del tema: ¿Qué variables voy a considerar? ¿Qué es? ¿Cómo es? ¿Para qué sirve? ¿Dónde se da? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Qué o quiénes intervienen en él? ¿Qué pasaría si no existiera? ¿De qué manera afecta a mi comunidad?... Todo depende de la naturaleza del tema, de los aspectos que te interesen y de los objetivos que hayas definido en tu trabajo.
c) Responde por escrito todas las preguntas que formulaste. Utiliza tus conocimientos previos y la información que has recabado; busca las respuestas en las fuentes que estén a tu alcance: libros de texto, enciclopedias, resúmenes, revistas, videos, periódicos, material en línea, personas, etc. A medida que vayas respondiendo tu conocimiento del tema será mayor y tendrás ideas más claras sobre el mismo; sabrás qué aspectos son más interesantes, cuáles necesitas consultar más, cuáles te parecen poco relevantes, etc. En esta tarea las fichas de trabajo son de gran ayuda para organizar la información.
d) Elige un título que esté de acuerdo con el tema que vas a desarrollar. Además de que todos los ensayos deben ser titulados, esto te permitirá no apartarte de la idea principal.
e) Redacta tu ensayo. De todo lo que has investigado sobre el tema elegido, selecciona la información que necesites; escribe tus ideas organizándolas en párrafos que hablen de un solo aspecto del tema, verificando que los enunciados resulten coherentes y claros. Como podrás darte cuenta, cada párrafo —y todas las oraciones que lo integren— responde a una de las preguntas que te formulaste al iniciar tu investigación. No olvides la introducción y las conclusiones.
f) Revisa críticamente. Antes de pasar en limpio tu ensayo, léelo (o pide a alguien que lo lea) con cuidado para revisar sintaxis, vocabulario y ortografía. Si repites mucho una palabra o construcción, sustitúyela con otra equivalente; cuando sea necesario, vuelve a redactar. Asegúrate de emplear los nexos y frases de enlace debidos en cada párrafo, y que la puntuación ayude a seguir el orden de las ideas.

Estrategias de presentación

  • Separa tus ideas en párrafos que hablen de lo mismo, y verifica que sean coherentes y lógicas.

  • Ningún trabajo serio se escribe sólo con letras mayúsculas.

  • Si tu máquina no maneja acentos, debes escribirlos a mano, aun en las mayúsculas.

  • Gráficas, dibujos y demás ilustraciones requieren una presentación impecable.

  • Cuando presentes una gráfica o diagrama, debes explicar claramente sus elementos, valores y función, y colocarla en el lugar que sea pertinente. Sólo si en la introducción anuncias que tus gráficas irán juntas en un apéndice, podrás anexarlas al final del trabajo.

  • En la hoja final de tu trabajo debes reportar la bibliografía que consultaste.

  • La portada de tu trabajo debe ajustarse al modelo que establezca tu profesor, el colegio o la institución donde estás.



Lee el ensayo que aparece enseguida.

Sobre la letra "H"
De tiempo atrás vengo guardándole rencor a la letra H. Es la más antipática del alfabeto. Mayúscula, recuerda las máquinas, los puentes, los ladrillos, los trapecios, algo industrial y odioso que no tienen las demás. Manuscrita y mayúscula puede ser de dos clases. O el que escribe traza una J y una I (modo antiguo) o una raya vertical primero y luego otra paralela, de arriba abajo, al terminar la cual, en un gesto de quien teje con dos agujas, ensarta con una C la primera raya vertical, unida, entonces a la cola de la segunda (modo americano). O bien la tal letra es minúscula e impresa. Entonces parecerá una mínima silla, y observada con mayor atención, un señor flaco, sin brazos y derrengado, que no puede juntar la pierna izquierda, arqueada, con la otra, rígida y paralítica. Luego minúscula y manuscrita, ni es i ni es b. Iba a ser b, y por economía, por avaricia, se detuvo antes de la grácil curva. No se decidió tampoco por ser una o, que completaría la b, pegada a la l y se quedó así, sietemesina, como si en remedo ridículo de la n le creciera extraordinariamente ese brazo con que se apoya en su predecesora, sin pretender superarla, y diera con él un golpe vacío en el aire.

¡Y es finalmente tan inútil, además de tan fea! No se pronuncia nunca. Desempeña entre las demás el triste papel de un mudo que fuera diputado durante las sesiones más animadas, en que se oyen todos los sonidos; de un paralítico en las Olimpíadas, de un pelo en la sopa. Cierto que a veces adquiere sonido; pero sólo cuando otra letra con personalidad bien desarrollada, como la c, se lo presta. Y el resultado es casi siempre una mala palabra. Esta combinación forma siempre los vocablos más reprobables. Medítelo bien el lector y no la use nunca. Por regla general evítenla, cuando escriban, jóvenes amigos. Es una letra despreciable. No se necesita de ella para nada. Ya ven, en todas estas cosas que llevo escritas, no está en palabra alguna. Búsquenla y se convencerán. (Novo, Salvador. En defensa de lo usado)




¿Qué te pareció este ensayo?

Es curioso que un escritor se haya dado tiempo para escribir sobre la belleza, fealdad, simpatía o utilidad de una letra. Lo que prueba este ensayo es, entre otras cosas, que puede abarcar cualquier tema. También sorprende la extensión, pues en realidad es un ensayo brevísimo, comparado con otros que pueden tener cientos de páginas. Ésta es otra de las características del ensayo: su extensión variable. Y, por supuesto, el tono personal y humorístico con que se aborda el tema, lo cual le permite divertirse a costa de la H, e incluso emitir un juicio de valor.

Otra característica del ensayo es su sentido de unidad; esto significa que cuando se ha seleccionado un tema específico para desarrollarse, el ensayista no debe hablar de otras cosas; es un requisito que se mantenga en su tema y no divague hacia otros asuntos. Pero ¿lo que dice Salvador Novo es lo único que puede decirse acerca de la letra H? Claro que no, cualquier otra persona puede salir en defensa de esta letra o hablar de las razones por las que es necesaria, de su historia, de su evolución en el tiempo, o de lo que se le ocurra. Tampoco está obligado a proporcionar dalos exactos y comprobables, pues se trata de su visión personal del tema, listo nos lleva a una característica más del género: Trata el tema sin agotarlo.

Características del Ensayo:
• Puede abarcar cualquier tema humano, científico, filosófico social o cultural.

• Escrito en prosa, corto o largo, no hay límites para su extensión.

• Unitario: se centra en un solo tema.

• Desarrolla el tema sin agotarlo.

• Visión personal del autor respecto al tema.

• Enfoque variado: erudito, crítico, reflexivo, humorístico, dogmático, didáctico...



ACTIVIDAD

Etimologías de uso común

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