El Enfoque de Cadenas Agroproductivas ¿Cómo se Viene Aplicando en la Enseñanza Universitaria



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El Enfoque de Cadenas Agroproductivas

¿Cómo se Viene Aplicando en la Enseñanza Universitaria?

Alejandro Gutiérrez1

Conferencia invitada. Presentada en el VIII Foro Regional Andino para el Diálogo y la Integración de la Educación Agropecuaria y Rural – FRADIEAR.
Lima, del 27 de noviembre al 1 de diciembre del 2007

Este dodumento puede obtenerese en:

http://www.saber.ula.ve/ciaal/

TABLA DE CONTENIDO
Página
I.- Introducción 3
II.- El marco teórico conceptual de los cursos 3

A.- Los conceptos de sistema alimentario, circuito agroalimentario 3

o cadenas agro-productivas



B. El concepto de coordinación 7
C.- El concepto de competitividad, competitividad sistémica 9
D.- Los factores determinantes de la competitividad

(El diamante de Porter) 12
E.- Conceptos básicos de planificación estratégica 16
III.- Objetivos del curso y metodología de enseñanza

Aprendizaje 17
IV.- El contenido básico del curso de Análisis económico

de cadenas agroalimentarias 18
A.- Consideraciones generales 18
B.- La Metodología para realizar un estudio de cadenas 18
C.- El contenido del curso 20
V.- Balance y algunas lecciones de la experiencia 21
Bibliografía 22


I.- Introducción
En esta ponencia se expondrá la experiencia venezolana en el diseño y dictado del curso análisis económico de cadenas agroproductivas o de circuitos agroalimentarios2, como también se le conoce en la literatura (Malassis, 1979; Martin Lariviere, Gutiérrez y Reyes, 1999). El curso se ha realizado de manera itinerante en varias ciudades del país, desde 1996, al menos una vez por año, con el auspicio inicialmente de Fundación Empresas Polar (ONG venezolana), de la Universidad de Los Andes-Centro de Investigaciones Agroalimentarias (CIAAL), de la Universidad Laval (Québec-Canadá), del Sistema Hemisférico de Capacitación Agrícola (SIHCA) y del Instituto Interamericano de Cooperación Agrícola (IICA-ACT-Venezuela). Desde hace cuatro años, la Universidad Central de Venezuela y su Facultad de Agronomía (Maracay-Estado Aragua) se ha convertido en la sede anual del curso que ofrece el SIHCA-IICA El curso es de carácter nacional e internacional, y está dirigido a profesionales universitarios de diferentes disciplinas, trabajando en organismos públicos, privados y en funciones académicas. También se ofrece regularmente como asignatura en el programa de Maestría en Economía de la Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela. Puede afirmarse que, en lo que se refiere al caso de Venezuela, es el único curso de capacitación en esta área que se ofrece en el país.
El orden que se seguirá en esta ponencia abordará, en primer lugar, una breve exposición del marco teórico y conceptual que orienta al curso. En segundo lugar, se expondrán los objetivos y la metodología de enseñanza-aprendizaje utilizada, para seguidamente exponer el contenido del curso. Este incluye los conceptos y los temas que debería abordar un estudio de cadenas agroproductivas o de circuitos agroalimentarios. Finalmente, se presentan algunas de las lecciones surgidas de la experiencia con los cursos.
II.- El marco teórico conceptual de los cursos

A.- Los conceptos de sistema alimentario, circuito agroalimentario o cadenas agro-productivas3

El origen de los conceptos y métodos que orientan el estudio de un sistema alimentario y de una cadena o circuito agroalimentario proviene de los planteamientos pioneros, por un lado, de la escuela del agribusiness en Estados Unidos (Goldberg y Davis, 1957)4 y, por otro lado, en Francia, del desarrollo del enfoque de Economía agroalimentaria y de sistemas alimentarios, liderado por Malassis (1979). Ambas escuelas, como se ha expuesto en otro trabajo, se ignoraron durante largo tiempo (Martin, Lariviere, Gutiérrez y Reyes, 1999). En consecuencia, la base conceptual sobre la cual descansa el estudio de una cadena agroproductiva comienza con el concepto de sistema alimentario.


Para Malassis (1979: 437) el sistema alimentario es el Conjunto de actividades que concurren en la formación y distribución de productos agroalimentarios, y en consecuencia, al cumplimiento de la función de alimentación humana en una sociedad determinada”. El sistema alimentario de un país también puede ser definido como el "... conjunto variado y múltiple de actividades económicas que la sociedad nacional respectiva ha organizado para cumplir satisfactoriamente la función social alimentación-nutrición..." (Abreu, Gutiérrez, Fontana, Cartay, Molina, van Kesteren y Guillory, 1993). Por su parte Shejtman (1994: 3) presenta la siguiente definición: “Conjunto de relaciones socioeconómicas que inciden de un modo directo en los procesos de producción primaria, transformación agroindustrial, acopio, distribución, comercialización y consumo de los productos agroalimentarios”.
El sistema alimentario de un país se convierte en la expresión concreta del funcionamiento de la economía agroalimentaria nacional, con sus propias normas de funcionamiento características específicas, que terminan por diferenciarlo de otros sistemas alimentarios (Machado C. y Torres, 1987). A lo largo del sistema alimentario de cada país interactúan una cantidad numerosa y heterogénea de actores (productores y comercializadores de insumos, equipos y maquinarias, prestadores de servicios, productores agrícolas, agroindustriales, comercializadores, exportadores e importadores, consumidores, gobiernos, organismos multilaterales y otros) que son agentes económicos cuya conducta y características es necesario conocer si se desea tener éxito con la instrumentación de políticas agroalimentarias. En síntesis, pudiera decirse que el sistema alimentario nacional está conformado por un conjunto de actores y de actividades de producción, distribución de insumos y bienes agroalimentarios que se interrelacionan para tratar de cumplir los objetivos fundamentales de dicho sistema. El sistema alimentario nacional está influenciado e influye sobre los entornos nacional e internacional dependiendo de su importancia. Tiene como objetivos fundamentales los siguientes:


  1. Satisfacer completamente todos los días, las necesidades de energía alimentaria y nutrientes, de todos los habitantes del país considerado (Abreu, Gutiérrez, Fontana, Cartay, Molina; van Kesteren y Guillory, 1993). Este objetivo se vincula directamente con la definición de seguridad alimentaria.

  2. Aprovechar al máximo las posibilidades de la sociedad para producir y comercializar bienes agroalimentarios, teniendo en cuenta los criterios de competitividad, sustentabilidad y equidad distributiva.

Si los anteriores objetivos no se estuvieran alcanzando, la política agroalimentaria nacional debería ser revisada para orientarla hacia su consecución.


El tratamiento del problema alimentario de un país tradicionalmente se orientó a estudiar por separado al sector agrícola y los problemas nutricionales. El enfoque de sistema alimentario permite tener una visión menos sectorial del problema alimentario y de las interrelaciones que se dan entre los actores y las actividades-componentes de las cadenas agroalimentarias. Esto permite ampliar y profundizar las posibilidades de diseñar políticas e intervenciones destinadas a solucionar problemas y cuellos de botella en puntos específicos o para la totalidad del sistema y las cadenas agro-productivas (circuitos). Este enfoque también facilita la concertación de políticas públicas con los actores claves del sistema o de las cadenas agroproductivas. Seguidamente se enuncian algunas de las ventajas que tiene la adopción del enfoque de sistema alimentario.



VENTAJAS DEL ENFOQUE DE SISTEMA ALIMENTARIO

  • Visión más amplia del problema agroalimentario-menos parcial y sectorial.

  • Permite captar las relaciones e interrelaciones entre los componentes y agentes que participan en el sistema y en las cadenas agroproductivas.

  • Detecta grado de coherencia y/o contradicción de las políticas agroalimentarias que afectan a las diferentes actividades del sistema y de las cadenas agro-productivas.

  • Permite identificar obstáculos (cuellos de botella) a lo largo del sistema y de los circuitos agroalimentarios, por cuanto estudia el desempeño de las actividades- componentes (producción agrícola, agroindustria, comercialización doméstica, comercio exterior, consumo), los actores y sus interrelaciones.

  • Identifica actores estratégicos, capaces de convertirse en núcleos dinámicos del sistema o de las cadenas agro-productivas.

  • Permite el diseño de políticas con el objetivo de mejorar la competitividad del sistema y de las cadenas actuando sobre la coordinación entre los actores y sobre los obstáculos que afectan a cada uno de los componentes-actividades del sistema y de las cadenas agroproductivas.

Recientemente se ha incorporado a los cursos el concepto de sistema alimentario localizado (SIAL).Los SIAL se definen como “sistemas constituidos por organizaciones de producción y de servicios (unidades agrícolas, empresas agroalimentarias, empresas comerciales, restaurantes, etc.) asociadas, mediante su característica y funcionamiento, a un territorio específico. El medio, los productos, las personas, sus instituciones, su saber-hacer, sus comportamientos alimentarios, sus redes de relaciones; se combinan en un territorio para producir una forma de organización agroalimentaria en una escala de producción dada” (Muchnick y Sautier, 1998 citados por Correa Gómez, Boucher y Requier Desjardins, 2006:18). Este es un concepto que abre perspectivas para el estudio de cadenas agroproductivas localizadas en un territorio específico. Los SIAL promueven el desarrollo y fomento de las agroindustrias rurales, en los territorios, mediante la activación de sus recursos específicos, acciones colectivas destinadas a valorar el origen territorial de los productos (denominaciones de origen, sellos de garantía de calidad territorial, rutas turísticas, etc.) y la coordinación horizontal y vertical de los actores (Boucher, 2006). Los SIAL permiten relacionar los conceptos de sistema alimentario, cadenas agroproductivas, desarrollo territorial y local.


Como una derivación del concepto de sistema alimentario, el cual es de carácter macro (general), ha surgido la definición de circuito agroalimentario o de cadena agroproductiva. Éste resulta útil para analizar a un nivel intermedio (meso) las interrelaciones entre actividades y agentes que participan desde el producto en la finca hasta el consumidor final. Para Malassis (1986), el circuito agroalimentario comprende el itinerario de un producto (o grupo de productos) en el seno del aparato agroalimentario. Abarca el conjunto de agentes y de operaciones (producción, transformación, distribución, financiamiento, etc.) que contribuyen a la formación y a la transferencia del producto hasta su utilización final, así como los mecanismos de ajuste, de flujo de factores y de los productos a lo largo de la cadena y a su estado final. Estos circuitos agroalimentarios se definen para uno o un grupo de producto estrechamente interrelacionados y facilita el diseño de políticas e intervenciones al nivel de la cadena específica y para un área geográfica determinada.
En consecuencia, una cadena agro-productiva específica se define como el conjunto de actores y de actividades que abarcan la provisión de insumos y otros servicios, producción primaria, transformación agroindustrial, comercialización interna, comercio exterior y consumo. Se trata de actividades y actores heterogéneos, de diferente tamaño, con diversidad en la utilización de tecnologías, con diversidad en cuanto a la racionalidad económica y en cuanto a las estrategias que adoptan, con diversidad en cuanto a las funciones que cumplen a lo largo de la cadena agroproductiva.
Los académicos de EE.UU. Prefieren utilizar concepto de Subsector, el cual definen como el conjunto vertical de actividades en la producción y distribución de un conjunto cercano de productos o commodities (Schaffer, 1968). Staatz (1997) concluye que un subsector (circuito agroalimentario) puede ser visto como: a) un conjunto de actividades y actores; y b) las reglas y leyes que gobiernan todas esas actividades. Consecuentemente el enfoque analítico del subsector examina la forma en que los actores y las actividades de producción y distribución para un producto o grupo cercano de productos (commodities) están organizadas en la economía. Se pregunta sobre cómo la productividad puede ser incrementada, bien sea a través del mejoramiento tecnológico o apropiadas instituciones (reglas de juego, políticas) para coordinar las diferentes fases de la producción y de la distribución.
Por su parte Machado (2002: 237) se refiere al concepto de cadena agroindustrial, la cual se define como: “… un concepto operativo de nivel mesoeconómico que permite visualizar la trayectoria de un producto hacia el mercado. Se define una cadena agroindustrial como los flujos continuos y discontinuos de productos, procesos y agregación de valores que siguen los productos primarios hasta llegar al consumidor final. En la cadena se incluyen también las articulaciones de la agricultura hacia atrás con la producción de insumos, semillas, maquinaria y equipos para la agricultura”
Boehlje (1999) ha llamado la atención a los académicos y analistas de políticas sobre la necesidad de entender los cambios que se están produciendo en el sector agroalimentario. En primer lugar menciona el desarrollo de las cadenas productivas desde la genética (semillas-razas de animales) hasta el consumidor final. La consecuencia es que las diferentes fases por las que transita un producto desde su estado inicial hasta que llega al consumidor final se encuentran vinculadas por relaciones de mercado y por las que se establecen entre los agentes para generar una cadena de valor. Y esto obliga a un cambio en el enfoque sectorial con el cual tradicionalmente se ha abordado el análisis económico del sector agrícola. En segundo lugar, Boehlje (1999: 1029, 1040), destaca que la agricultura ha dejado de ser un sector que sólo produce bienes no diferenciados (commodities) y la tendencia actual es que la cadena de producción genera bienes diferenciados con atributos específicos para segmentos específicos del mercado. Boehlje (1999) concluye que la base conceptual que debe servir para analizar estas transformaciones estructurales es la cadena de valor, en tanto que este análisis permite incorporar el conjunto de procesos y actividades que crea atributos y productos que serán demandados por los consumidores finales (insumos, producción, procesamiento, comercialización).
De acuerdo con Martín, Lariviere, Gutiérrez y Reyes (1999:19) un circuito agroalimentario “…puede considerarse como el agrupamiento coherente y operacional de individuos que pueden denominarse actores o interventores, distribuidos en diferentes fases, que tienen en común el hecho de que aumentan el valor agregado de un producto agroalimentario o de un grupo de productos en particular”. Así mismo, el número de actores que intervengan en cada fase del circuito dependerá del tipo de relaciones que se establezcan, ya sean vertical u horizontalmente (ver gráfico 1). El análisis de circuitos permite:


  • Medir y seguir la actividad económica de un producto en las diferentes etapas de su producción hasta el consumo.

  • Al observarse la coordinación existente entre las diferentes fases es posible analizar la composición de los distintos centros de decisión.

  • También permite evaluar la contribución de dichas acciones a la economía nacional e internacional y como dichas economías y entornos influyen sobre la cadena agro-productiva.

  • El análisis del circuito o cadena agroproductiva permite observar a lo largo de ella la existencia de actores claves y de los cuellos de botella, obstáculos que impiden mejorar la competitividad del circuito como un todo.

Por su parte. Machado (2002) esgrime como razones para aplicar el en foque de circuitos o cadenas agroproductivas los siguientes:




  • Aumento de la importancia de la adquisición de insumos y servicios fuera de la unidad de producción.

  • Creciente industrialización de los productos agrícolas. Mayor valor agregado fuera del sector agrícola.

  • Cambios en los gustos de los consumidores (inocuidad, diferenciación, practicidad, efectos sobre la salud, mayor valor agregado, consumo fuera del hogar, etiquetaje e información, etc.).

  • Los efectos de la globalización y del entorno macroeconómico son cada vez más importantes. Afectan a todos los componentes de la cadena e influyen sobre la toma de decisiones de los actores.

  • La competitividad se construye a lo largo de la cadena de procesos que generan productos finales.


B. El concepto de coordinación
El concepto de coordinación es relevante en el estudio de una cadena o circuito agroalimentario. La competitividad dentro de un circuito depende de la interacción y de la efectividad con que se coordinen los actores del circuito o cadena. Para Espinal (s.f. : 2) la cadena es considerada como un lugar de diálogo, donde su buen funcionamiento depende de la decisión de sus agentes de coordinarse o asociarse para enfrentar el mercado con la perspectiva de una relación ‘’ganar-ganar’’. En el diálogo de la cadena el Estado participa creando las condiciones de entorno favorables a los negocios de la cadena, haciendo que las relaciones contractuales funcionen adecuadamente y propiciando una política para la cadena coherente y equitativa, resolviendo los desequilibrios que generalmente se presentan entre la agricultura y la agroindustria.”
En un circuito o cadena agroproductiva pueden distinguirse los siguientes tipos de coordinación (Martín, Lariviere, Gutiérrez y Reyes, 1999):
a) Coordinación Horizontal: está referida al grado de armonía entre los agentes que actúan en un mismo nivel de actividad en un circuito determinado (producción primaria, agroindustria, comercialización, consumo, otras). La armonía se puede observar por el nivel de competencia y de rivalidad entre los agentes económicos, así como por el grado de coordinación o la forma como se organizan, las formas de asociación para emprender acciones colectivas a ese nivel de la cadena. Es relevante considerar en un estudio de cadena las formas de coordinación horizontal de los actores y en qué medida dichas formas de organización contribuyen aun mejor desempeño de la misma. Al analizar la coordinación horizontal es relevante darle respuestas a la siguiente pregunta ¿Qué debilidades y fortalezas se observan en materia de coordinación horizontal de los actores de la cadena agro-productiva que se analiza?

b) Coordinación Vertical: tiene que ver con el grado de armonía entre los diferentes niveles del circuito. Es decir, viene dada por la relación existente entre los productores y la agroindustria, de esta última con los comerciantes y, a su vez, de los comerciantes con los consumidores. Interrogantes que debería responder un estudio de cadenas son las siguientes: ¿En qué medida se coordinan o se generan conflictos entre los actores a lo largo de la cadena? ¿Cuáles son los mecanismos de coordinación vertical (organizaciones donde participen todos los actores de la cadena)? ¿Cómo se determinan los precios entre los diferentes componentes de la cadena? ¿Cómo se interrelacionan y en qué medida cada eslabón satisface los requerimientos de los otros eslabones de la cadena? ¿Qué debilidades y fortalezas se observan en materia de coordinación vertical? ¿En qué medida las políticas vigentes fomentan una buena coordinación vertical de las actividades y de los actores de la cadena?
c) Coordinación Temporal: tiene que ver con la evolución de los actores de un circuito dado, cómo se adaptan y favorecen los cambios en las condiciones de base de la oferta y la demanda en cada nivel ¿En qué medida los componentes y actores de la cadena se adaptan a los cambios tecnológicos, en las normas sanitarias, a las tendencias de los gustos de los consumidores? ¿En qué medida incorporan progreso tecnológico, generan nuevos productos, nuevas formas de organizar y gestionar las unidades de producción y empresas, etc.? ¿Qué debilidades y fortalezas se observan en materia de coordinación en el tiempo? ¿En qué medida las políticas vigentes fomentan una buena coordinación en el tiempo de los actores de la cadena?

Gráfico 1



Fuente: Adaptado de Machado C. y Torres (1987)


C.- El concepto de competitividad, competitividad sistémica
Generalmente el estudio de una cadena tiene como objetivo la formulación de estrategias que permitan mejorar su desempeño en materia de competitividad. Se define la competitividad de un circuito o cadena agro-productiva como la capacidad que tienen sus empresas o unidades de producción (de bienes y servicios) para mantener o aumentar posiciones en los mercados (nacionales y/o internacionales) y obtener beneficios positivos, sin excesiva protección del Estado, en un contexto de preservación de los recursos naturales (sustentabilidad). Según Martín, Lariviere, Gutiérrez y Reyes (1999) la competitividad es el motor principal de las economías. Esta idea se sustenta en que si los actores y actividades que participan en el proceso no tienen niveles aceptables de competitividad a la larga serán desplazados de los mercados. Más importante es entender que la competitividad general de la cadena, esto es, de los productos que general la cadena, depende de la competitividad que se obtenga a lo largo de ella.
Todos los actores de la cadena y las políticas públicas deben tener como objetivo mejorar permanentemente la competitividad en los diferentes eslabones de la cadena, actuando sobre sus factores determinantes, propiciando la mejor coordinación horizontal, vertical, en el tiempo y entre los actores públicos y privados para lograr el objetivo de alcanzar permanentemente estadios superiores de competitividad. Sin embargo, debe tenerse presente que el logro de mayor competitividad no es un fin en si mismo, es apenas un instrumento u objetivo intermedio para contribuir al fin superior de lograr más desarrollo humano sustentable y niveles de bienestar social crecientes para los actores de cada cadena y para la población en general.
Paralelamente al avance de la globalización, el concepto de competitividad se ha puesto de moda. Diversas definiciones del término se encuentran en la literatura sobre el tema, desde la competitividad individual hasta la de las naciones o países. Se acepta que la competitividad es un concepto de carácter privado, esto es, compiten las empresas no, los países (Krugman, 1994). Las empresas o unidades de producción son competitivas en la medida que tienen habilidad para obtener beneficios y pueden sostener o mejorar sus cuotas de participación en los mercados (van Duren, Martin and Westgren, 1991). Si tal objetivo no se logra, las empresas quiebran y dejan de producir. No sucede lo mismo con los países, que pueden vivir crisis severas pero superarlas y retomar la senda del crecimiento. En otras palabras, los países no salen del mercado a pesar de sus crisis, pues tienen mecanismos que les permite ajustar y reestructurar sus economías y, en consecuencia, no se puede aplicar el concepto de competitividad a las naciones de la manera que se aplica a las empresas (Krugman (1994).
Es importante que las políticas públicas promuevan y mantengan un entorno favorable para la competitividad de sus empresas con el menor costo para la sociedad. Y esta intervención pública para promover competitividad de ninguna manera puede confundirse con políticas comerciales excesivamente proteccionistas y apoyos exagerados del estado, que a la larga promueven empresas ineficientes, altamente dependientes de los apoyos del Estado, con competitividad artificial.

En síntesis, se define la competitividad de una cadena agroproductiva como la capacidad que tienen sus empresas o las unidades productivas para mantener o aumentar su participación en los mercados de referencia (locales, nacionales o internacionales) y al mismo tiempo obtener beneficios positivos sin exagerado soporte del Estado y en un marco de preservación del ambiente (sustentabilidad). En otras palabras, al nivel de una cadena o circuito agroalimentario, la competitividad se refiere a la capacidad de las empresas productoras, procesadoras y comercializadoras de la cadena agro-productiva para mantener su posición en el mercado y sus beneficios económicos frente a la competencia nacional o internacional sin depender exageradamente del apoyo del Estado, todo en un contexto que fomente la sustentabilidad de la sociedad.

Debe acotarse que la noción de competitividad es dinámica, por cuanto su sostenibilidad requiere de la aplicación permanente de adecuadas estrategias por parte de los actores, unidades de producción y empresas de la cadena, todo ello en un contexto de políticas públicas favorables para su desarrollo. Una empresa o grupo de empresas de un circuito pueden ser competitivas temporalmente y posteriormente salir del mercado debido a que sus estrategias y/o las políticas públicas le impidieron mantener (o aumentar) la cuota de mercado y alcanzar beneficios. De allí que se requieren de adecuadas estrategias privadas y públicas para mantener o incrementar los niveles de competitividad, actuando sobre aquellas variables que la condicionan.

En términos de políticas públicas, la acción del estado debe orientarse a crear condiciones que mejoren la competitividad al menor costo para la sociedad, sin que se descarte que en ciertas circunstancias se deba temporalmente proteger y subsidiar ciertas empresas de determinado circuito (o sector), bien sea por razones de equidad distributiva y empleo o porque puedan en el futuro ser competitivas en el estricto sentido del término.

El concepto de competitividad sistémica fue originalmente enunciado por Hesser, Hillebrand, Messner y Meyer-Stamer (1994) en el Instituto Alemán de Desarrollo. Sus planteamientos pueden resumirse así:


  1. La competitividad industrial no surge espontáneamente al modificarse las políticas macroeconómicas ni tampoco confiando en el espíritu de empresa a nivel micro. La competitividad es el producto de un patrón de interacción compleja y dinámica entre el Estado, las empresas, las instituciones intermediarias y la capacidad organizativa de una sociedad.

  2. Es importante que la sociedad provea un sistema de incentivos que obligue a las empresas a desarrollar procesos de aprendizaje y a incrementar su eficiencia. No obstante, debe tenerse en cuenta que la competitividad de una empresa dependerá del patrón organizativo de la sociedad en su conjunto.

  3. La interacción de los parámetros de relevancia competitiva y de los factores determinantes de competitividad es lo que genera ventajas competitivas.

En consecuencia, el concepto de competitividad sistémica según Hesser, Hillebrand, Messner y Meyer-Stamer (1994:14) enfatiza que: “…la competitividad de la economía descansa en medidas dirigidas a un objetivo, articuladas en cuatro niveles del sistema (el nivel meta, macro, micro y meso) y se basa asimismo en un concepto pluridimensional de conducción que incluye la competencia, el diálogo y la toma conjunta de decisiones, concepto al que están adscritos los grupos relevantes de actores”.


Los países más competitivos disponen de:

  • Estructuras que promueven la competitividad desde el nivel meta (creación de consensos sociales, actitud positiva para el aprendizaje y la innovación, capacidad de la sociedad para organizarse e integrarse, capacidad de los actores para interactuar).

  • Un contexto de políticas macroeconómicas e instituciones (reglas de juego) que estimulan la estabilidad económica, los equilibrios macroeconómicos básicos y el buen desempeño de las empresas.

  • Un espacio meso-intermedio en el que negocian e interactúan las empresas y el gobierno. La política comercial de protección a la producción nacional, los subsidios y los programas públicos de transferencia de tecnología son deseables si son permanentes en el tiempo y ayudan a que las empresas incrementen su competitividad y puedan minimizar su dependencia del apoyo gubernamental.

  • Y finalmente, al nivel macroeconómico se dispone de numerosas empresas que procuran alcanzar eficiencia, calidad, flexibilidad y rapidez de reacción y están en buena parte articuladas en redes de cooperación.


D.- Los factores determinantes de la competitividad (El diamante de Porter)
En su estudio sobre las ventajas competitivas de las naciones Porter (1990)5 propuso un modelo para analizar los factores determinantes de a competitividad, y concluyó que:


  • Las empresas obtienen y sostienen sus ventajas competitivas a través del mejoramiento y la incorporación permanente de innovaciones. Este debe ser un proceso que exige acciones e inversiones continuas. Los países triunfarán si sus circunstancias nacionales proporcionan un ambiente que estimule el mejoramiento y la innovación.

  • Existen factores determinantes generales de la ventaja competitiva (competitividad), los cuales estimulan o limitan a las empresas nacionales. Estos factores determinantes conforman un “diamante nacional” que se relaciona y refuerza internamente por la interacción sinérgica entre sus componentes. La interacción o refuerzo mutuo de los cuatro atributos del diamante se considera más importante que los atributos en sí. El grado de impacto en un atributo sobre las ventajas competitivas depende, del estado en que se encuentren los otros determinantes. Por ejemplo, si las empresas no cuentan con suficientes recursos humanos capacitados (condiciones de los factores), la sola presencia de compradores exigentes (condiciones de la demanda) no garantizará el surgimiento de nuevos productos. También la inexistencia de empresas relacionadas (una aglomeración o “cluster”), proveedoras de insumos o de asesoría, reparación y mantenimiento de equipos, etc., podría incidir negativamente sobre la competitividad de la cadena agro-productiva.



Los componentes del “diamante de Porter” (ver gráfico 2) son los siguientes:



  1. Condiciones de los factores.

  2. Condiciones de la demanda.

  3. Industrias relacionadas y de apoyo.

  4. Estrategia, estructura y rivalidad de las empresas.

  5. Otros factores: el gobierno y los hechos fortuitos.



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