El comentario de texto podrá realizarse de manera libre o atendiendo al siguiente esquema



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Para hacer un comentario de texto histórico hay multitud de esquemas, pero recordemos que el coordinador de la Prueba de Selectividad, recomienda que “El comentario de texto podrá realizarse de manera libre o atendiendo al siguiente esquema:

a. Clasificación del texto (naturaleza, destino, autor, circunstancias histórico-temporales...).


b. Análisis del contenido del texto y crítica del mismo, si procede.
c. Comentario o desarrollo del tema al que se refiere.

En este documento, nos limitaremos a recoger ideas para la resolución de los dos primeros apartados. El tercero, deberá trabajarlo el alumno, recordando siempre que tiene que ser esencialmente escueto ya que se trata siempre de un comentario contextualizador y no de un tema, que es lo que corresponde al primer punto del examen. Los comentarios se deben básicamente a los profesores Dª Pilar de la Vega y D. Pedro Moros, del IES Miguel Catalán, de Zaragoza.



1. Constitución de 1812

Se trata de una selección de artículos de la Constitución de 1812, promulgada por las Cortes de Cádiz el 19 de abril de 1812. El texto es una selección de artículos significativos de la Constitución de 1812. Abordan las siguientes ideas claves del sistema constitucional:


• La soberanía reside en la nación, y es indivisible (artículos 1, 2 y 3)


• La defensa de los derechos y libertades básicas (articulo 4)


• La igualdad ante la ley y la contribución a las cargas del Estado (articulo 8)


• La división de poderes: Cortes junto al rey (legislativo), rey (ejecutivo) y judicial (tribunales de justicia) [Artículos 15, 16 y


17 ]

• Tipo de sufragio censitario para ser elegible como diputado (artículo 92)


• La defensa del derecho a la enseñanza (artículo 366)


a. Es considerada la primera constitución española como tal, ya que el estatuto de Bayona fue en realidad una carta otorgada. Es, pues, un texto jurídico y fuente primaria. Autor son Las Cortes Soberanas (los diputados que formaron parte de la comisión constitucional. Su dictamen se aprobó más tarde en pleno) y el destinatario es el pueblo español de ambos hemisferios. La Constitución se elaboró en plena guerra (1808-1814), y se promulgó en 1812.

b. Qué aportaciones: Abandono del absolutismo: España deja de ser patrimonio de una persona (de un familia). Sentido patrimonial de la monarquía.

La soberanía ha pasado a la Nación (entendida como el conjunto de ciudadanos).

El nuevo sistema ha de ser sostenido por todos, sin privilegios (impuestos)

Derechos y libertades. División de poderes. Sufragio universal/sufragio censitario.

Intención educadora.


Contexto histórico.

Las Cortes de Cádiz se reunieron en esta ciudad en 1810 a propuesta del Consejo de Regencia, órgano gubernativo que había surgido tras la disolución de la Junta Suprema Central. La situación en España era crítica. Con todo el país, excepto Cádiz, ocupado por el ejército francés, la monarquía de José 1 Bonaparte parecía consolidada. La Guerra de la Independencia entraba en una fase de guerrillas, eficaz sistema de resistencia momentánea contra los franceses pero de resultado final incierto y condicionado a los efectivos bélicos que Napoleón dispusiera para España. Controlados los caminos por los franceses, algunos diputados que viajan hacia Cádiz tardan meses en llegar a la ciudad. Serán sustituidos provisionalmente por gaditanos cuando en septiembre de 1810 tenga lugar la sesión inaugural de las Cortes.


Desde un punto de vista de su extracción social, los representantes convocados a Cortes pertenecían mayoritariamente a las clases medias ilustradas del país. El prestigio que tenía la iglesia entre la sociedad se refleja en el gran número de diputados eclesiásticos, superior al de abogados, militares o funcionarios.



5. Exposición de motivos del Decreto desamortizador de Mendizábal

a. El texto es un texto jurídico-político, cuyo contenido es económico-social, es una fuente primaria cuyo autor es Juan Álvarez Mendizábal, que remite el texto a doña María Cristina de Borbón. Su destinatario es público, ya que se dirige a la máxima encarnación del Estado, la regente doña María Cristina de Borbón, madre de la reina Isabel II y viuda de Fernando VII. Su objetivo es justificar el Decreto de Desamortización de los bienes del clero regular.


Este texto, datado en 1836, corresponde a la regencia de María Cristina (1833-1840), durante la minoría de edad de Isabel II. El documento se enmarca en el proceso de liberalización del Estado, lo que supuso un cambio en el sistema político y en el régimen de propiedad. Estos cambios explican el estallido de la Primera Guerra Carlista (1833-1839).


El momento histórico corresponde al período 1833-1845, la era isabelina, en que tuvo lugar en España la construcción definitiva del Estado liberal y debido a la necesidad de fondos para la guerra carlista.


El tema principal de este decreto es explicar los objetivos de la desamortización. La idea principal es que vender los bienes propiedad del Estado es cumplir una promesa y reducir la deuda nacional. También hay algunas ideas secundarías como que la desamortización ayudará al desarrollo económico y a conseguir el deseo de propiedad. También identificaría a la población con la monarquía de Isabel II como símbolo de orden y libertad.


El problema histórico en el que se ambienta es la aprobación y realización de la primera gran desamortización eclesiástica, lo cual significaba el comienzo del desmantelamiento del Antiguo Régimen ante el empuje de las fuerzas liberales progresistas.


El texto nos habla de la venta de bienes adquiridos por Estado, y que se refieren a los bienes de manos muertas de la Iglesia, para el bien público, para vivificar una riqueza muerta. Dice que no es una fría especulación mercantil, buscando minorar la fuerte deuda pública y crear una copiosa familia de propietarios que apoyen las instituciones del momento (crear adeptos al sistema liberal).




Juan de Dios Álvarez Mendizábal, nacido Álvarez Méndez, (Chiclana de la Frontera (Cádiz) el 25 de febrero de 1790 - Madrid, 3 de noviembre de 1853), político y economista español. Hijo de Rafael Álvarez Montañés, comerciante, y de Margarita Méndez, aprendió idiomas modernos y recibió formación comercial en el negocio de su padre. Se cambió su segundo apellido, Méndez, por Mendizábal, para ocultar el origen al parecer judío de los Méndez.

Comisario de guerra honorario en 1817. Desde 1819 se encarga de los suministros del ejército de Andalucía, lo que le permite prosperar y le pone en contacto con los revolucionarios liberales, convirtiéndose en uno de ellos. Adelantó dinero (que se hizo pagar) para la conspiración de Rafael del Riego y se unió a su tropa desde el 27 de enero hasta el 4 de marzo de 1820. Durante la marcha de las Cortes a Cádiz en 1823, Mendizábal organizó el traslado y avitualló lo que quedaba del ejército y se encargó también de la intendencia de la Cádiz sitiada. Condenado a muerte marchó emigrado a Londres, donde ingresó en prisión por deudas, aunque pronto logró salir a flote negociando la importación de vinos españoles. Allí consolidó una gran red de amigos y socios que en el futuro le resultarían muy útiles. Sus negocios le llevaron a Francia al menos en 1828 y en 1830. En 1834 el conde de Toreno le invitó a volver a España y fue nombrado ministro de Hacienda el 15 de junio de 1835, alcanzando la Presidencia del Gobierno en lugar de Toreno el 25 de septiembre.


Los decretos desamortizadores del 19 de febrero y 8 de marzo de 1836, (Desamortización de Mendizábal), pasó las propiedades improductivas y en poder de la iglesia y las órdenes religiosas, no a manos del pueblo, sino a las manos de la oligarquía terrateniente, con lo que se evitó la formación de una clase medía o burguesía que realmente enriqueciera al país y no siguiera ocupando latifundios improductivos. El procedimiento seguido para evitar que las propiedades pasaran al pueblo fue el subastar las propiedades en grandes bloques que los pequeños propietarios no podían costear.


Otra reforma importante fue la redención de quintas, con la que daba oportunidad a los burgueses de pagar si no querían que sus hijos fuesen al servicio militar y por concluyente a la guerra. Lo que favorece a las clases poderosas y da un paso atrás en el pensamiento liberal porque ya no habría igualdad entre individuos.

Comentario


En el texto se señalan los motivos que inspiran la medida de vender los bienes pertenecientes al Estado, procedentes de la extinción de numerosas instituciones eclesiásticas:

• En primer lugar, señala el ministro que la medida tiene por finalidad enjugar la deuda nacional.


• También declara el autor la conveniencia de poner en la circulación económica una gran cantidad de tierras que hasta entonces habían estado muertas para la economía.


• Por último, Mendizábal se refiere a que la medida creará una clase de propietarios agrícolas que serán afectos al régimen liberal que se estaba instaurando en aquella época.


La «reforma agraria» liberal en la España del siglo XIX consistió en la desamortización y la desvinculación de los mayorazgos y la abolición de los señoríos.


Esta transformación jurídica de la propiedad de la tierra fue llevada a cabo en dos grandes fases (Mendizábal y Madoz).

La desamortización de Mendizábal y ampliaciones: El real decreto elaborado por Juan Álvarez Mendizábal y sancionado por la regente declaraba en venta los bienes nacionalizados pertenecientes al clero regular masculino, después de que se hubiera producido la exclaustración de los conventos de frailes en el verano de 1835. En 1835 Mendizábal asumió la jefatura del gobierno y los ministerios de Estado, Hacienda, Guerra y Marina. En 1841, una nueva ley, obra del general Espartero, ampliaba la ley de 1836 al clero secular, es decir, a los bienes de parroquias e iglesias. Esta reforma fue frenada por el gobierno moderado del general Narváez.


El texto muestra, pues, dos hechos relevantes.

 

3. El político-militar

Se trata de un texto historiográfico, pues es la obra de un historiador (Salvador de Madariaga) posterior a los hechos, a los que trata con finalidad investigadora y científica como estudio o análisis del pasado histórico, así pues es una fuente secundaria o historiográfica. Es un texto público, pues se trata de una valoración histórica refrendada en un libro de venta al público, escrito en 1979, con referencias a algo ocurrido en el siglo XIX y es una crítica política. Va dirigido a la comunidad científica y al público interesado.




Salvador de Madariaga y Rojo (La Coruña, 1886 - Locarno, 1978) Escritor español. Su ideología liberal se manifestó en una prolífica obra que abarca tanto el ensayo como la novela, la poesía y el teatro. A pesar de su temprana vocación literaria estudió ingeniería en París para cumplir la voluntad de su padre, militar de ideas liberales. En 1911 ingresó en la Compañía de Ferrocarriles del Norte, pero en 1916 decidió abandonar su profesión y viajar a Londres para dedicarse al periodismo.

En 1917, mientras trabajaba como editorialista y redactor en el periódico The Times, publicó su primer libro, La guerra desde Londres. Poco después aparecieron, en inglés, los ensayos de Shelley and Calderón and other essays on english and spanish poetry (1920), editados en castellano con el titulo de Ensayos anglo-españoles (1922), en los que se reveló como un experto en literatura comparada.


Entre 1921 y 1927 desempeñó diversos cargos en la Sociedad de Naciones, institución que dejó cuando la Universidad de Oxford le ofreció la cátedra de lengua y literatura españolas. De esta época data su obra Ingleses, franceses y españoles (1927), estudio de psicología social escrito en las tres lenguas de los países mencionados, que dominaba a la perfección.


El primer gobierno republicano lo nombró embajador en Washington (1931) y en Paris (1932), y en 1936 fue elegido miembro de la Real Academia Española, en la que no pudo ingresar hasta cuarenta años después. Al estallar la Guerra Civil se estableció en Inglaterra, y hasta su regreso a España en 1976 viajó por todo el mundo, dio conferencias, y colaboró con organismos internacionales con el testimonio de sus ideas liberales y antifranquistas.


El texto nos habla de la importancia de los militares en España, su carácter y como en todos los ámbitos políticos (conservador y progresista) surgen. Nos dice sus características: patriota, sin formación intelectual, “salvador de los males de la patria”, ignorante, de ideas sencillas, reaccionario de temperamento, amante del orden, odia la libertad de prensa y una formación religiosa interesada.


Contexto histórico: La implantación del Estado Liberal en España estuvo mediatizada por una serie de factores que dificultaron su estabilidad. En primer lugar, la injerencia de la Corona en la vida política, que tendía a favorecer al partido Moderado por encima de los otros. El sistema electoral por su parte, fuertemente selectivo y viciado en su procedimiento, se había diseñado de tal manera que dejaba fuera del juego político a la mayoría de la población. Se ampliaba el censo electoral con los progresistas (Constitución de 1837) y se reducía con los moderados (Constitución de 1854), pero el falseamiento de las elecciones era práctica común. Se trataba, en definitiva, por parte de los liberales, tanto moderados como progresistas, de defender en un frente común no explícito su concepto de libertad dentro de un marco de orden y de propiedad privada, contra unas fuerzas populares que amenazaban con romper este marco para participar también en el juego político. El tercer factor disonante en el Liberalismo español fue la presencia de los militares en la vida política


Pronunciamientos en el XIX.

Un Pronunciamiento es un golpe de estado militar, dirigido por un general de prestigio, para tomar el poder por la fuerza. Sigue a una conspiración, de civiles y militares, en que se traza un plan y unos fines, que se dan a conocer al pueblo en un manifiesto, cuando el jefe militar se pronuncia. Son muy corrientes en la historia de España del siglo XIX:


El mecanismo de intervención militar en la política es conocido con el nombre de pronunciamiento. Su funcionamiento se repite a grandes trazos y sin grandes variaciones en las numerosas ocasiones en que tuvo lugar durante el siglo XIX, trece sólo en el periodo isabelino: ante el descontento con un gobierno, comenzaba una conspiración en la que participaban militares y a veces personalidades de la vida civil. Llegado el día acordado, un alto cargo militar leía un manifiesto a las tropas del cuartel donde él tenía el mando. En el manifiesto denunciaba la situación, es decir, se pronunciaba políticamente al tiempo que daba su apoyo al partido en cuyo nombre lo hacia. En ocasiones contaba con la ayuda de otros militares que a su vez colaboraban desde otros cuarteles. Si no encontraba resistencia, el pronunciamiento triunfaba y el gobierno cambiaba. En caso contrario, se procedía a una represión contra todos los militares implicados que acababa en el fusilamiento de los organizadores o al menos en el exilio.

 

4. La construcción del ferrocarril

Es un texto historiográfico pues se trata de la obra de un historiador (G. Tortella) posterior a los hechos, a los que trata con finalidad investigadora y científica como estudio o análisis del pasado histórico. Así pues es una fuente secundaria dirigida al público interesado en temas históricos de la España del XIX y el público en general.




Gabriel Tortella Casares (Barcelona, 1936- ) es un economista e historiador español, especialista en historia económica de la Edad Contemporánea.

Recibió educación en el liberal Colegio Estudio, heredero de la Institución Libre de Enseñanza. Es titulado en Economia por la Universidad de Wisconsin y Doctor en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid.


Actualmente es catedrático emérito de Historia de la economía en la Universidad de Alcalá de Henares, donde es un lujo asistir a sus clases. Presidente de la Asociación de Historia Económica. Premio Rey Juan Carlos de Economía 1994. Promotor de la Revista de Historia Económica. Fue Presidente del “Academic Advisory Council” de la Asociación Europea de Historia Bancaria. Ex-Presidente de la International Economic History Association y de la Asociación de Historia Económica.




Es miembro de la Academia Europea de Ciencias y Artes desde 2003.
El autor hace referencia a los momentos en que el Estado español pone las bases del desarrollo del ferrocarril en España y explica las razones de por qué se tardó más de 30 años en ponerlo en funcionamiento, indicando el subdesarrollo y la mala gestión de los gobernantes. Indica que el partido moderado apenas hizo nada, y que habría que esperar a la llegada de los progresistas tras la Vicalvarada de 1854 para que se sentaran estas bases con la ley de ferrocarriles de 1855. A pesar de ello indica que el ferrocarril se empezó a construir tarde y después con precipitación, y sus consecuencias fueron una planificación deficiente, una financiación inadecuada y un trazado especulativo; por último indica que los beneficios fueron inexistentes.

Comentario


El atraso industrial español de la primera mitad del siglo XIX era patente, pues España seguía siendo un país totalmente agrario en esa época cuando otros estados ya se habían subido al carro de la industrialización. Además escaseaba burguesía y era poco emprendedora ya que se dedicaba mayoritariamente a la inversión en tierras y no a la actividad industrial; por otro lado había una escasa demanda de productos industriales en la España de la época, debido a una poco eficaz reforma agraria que no corrigió las enormes desigualdades ni la miseria de grandes masas de población. Así, para que naciera la actividad industrial a mediados del XIX, tuvo que pasar por manos del Estado y del capital extranjero y, esto se refleja perfectamente en el caso del ferrocarril, como bien señala Tortella.

Tuvieron que llegar los progresistas (bienio progresista 1854-56), para que se realizaran una serie de reformas como la nueva Constitución (que no se llegaría a promulgar) y la última desamortización (de Madoz). Junto a ello la Ley de ferrocarriles de 1855


El artículo 2 pone de manifiesto el sistema radial que se había planificado para la construcción ferroviaria, es decir, una estructura viaria con centro en Madrid, lo cual no era realmente lo que demandaba un país como España, cuyos núcleos más desarrollados y con incipiente industria se encontraban en la periferia.


Los artículos 4, 5 y 6 señalan que la iniciativa y planificación total de las obras ferroviarias nacen del Estado, lo cual podemos ponerlo en relación (como decíamos en la contextualización) con la poca envergadura de la iniciativa privada en España.


Los artículos 19 y 20 nos hablan sobre el otro gran pilar en el que se basó la construcción ferroviaria: el capital extranjero (esto también es consecuencia de esa incapacidad o desinterés de la burguesía autóctona). En ellos se dice que el Estado protegerá esos capitales del extranjero y que incluso eliminará los aranceles para los productos y materiales destinados al ferrocarril. Queda claro que la prioridad del Estado era acelerar la construcción de este transporte que fue la gran revolución del siglo XIX.


De todas estas ideas (como también del diferente ancho de vía de los ferrocarriles españoles respecto a los del resto de Europa) se ha dicho por parte de muchos historiadores que constituían un error porque no contribuían a dinamizar la industria española -sobre todo, por el hecho de que se favoreciera el capital extranjero-, y se ha llegado a hablar de una “oportunidad perdida”, pues una empresa tan prometedora y beneficiosa como la construcción del ferrocarril tampoco logró que España se industrializara definitivamente, mientras que en otros países el ferrocarril fue precisamente el revulsivo que llevó a una exitosa industrialización.


Pero esta opinión no es del todo justa, pues habría que preguntarse qué otra alternativa para construir vía férrea existía de no ser el recurso a capital privado extranjero. Si se recurrió a ello fue porque no existía un “capital no extranjero”, es decir, una iniciativa privada en España interesada en esta empresa.
El ancho de vía. Se decidió en la Real Orden de 1844 y se mantuvo en 1855. El ancho español (1,67) fue distinto del resto de Europa (1,43). Obligó al reajuste oportuno en las fronteras con Portugal y Francia. Razones: a) Estratégicas, defensivas, para obstaculizar una invasión, tras la experiencia de 1808; b) Técnicas. Hubo un conjunto de razones puramente técnicas en el informe de 1844 que aconsejaron este ancho, razones que luego se han demostrado equivocadas.

5. La Institución Libre de Enseñanza.

Se trata de un texto ideológico y narrativo porque está relacionado o emana de un hecho, como es la situación de España desde punto de vista educativo en el siglo XIX (1876). Es una fuente primaria. Es un texto público y sirve como punto de partida de los objetivos que persigue la Institución Libre de enseñanza y que se resumen en formar hombres útiles al servicio de la humanidad y de la patria, junto a este objetivo plantea una serie de principios que se recogen en los siguientes puntos:


Formar en:


• Génesis del carácter moral

• Cuidado del cuerpo

• Desarrollo de la personalidad individual

. Severa obediencia a la ley

. Sacrificio frente al egoísmo

. Patriotismo sincero

. Amor al trabajo

. Odio a la mentira y

• Espíritu de equidad y tolerancia.


Una clara alusión a la necesaria formación educativa de los jóvenes del siglo XIX en España, en donde la incultura y el dominio de la Iglesia católica en este campo era abrumadora.


La Institución Libre de Enseñanza fue un proyecto pedagógico de carácter privado, al margen de la educación pública, que se concretó en la creación de una escuela universitaria, primero, y de secciones de enseñanza primaria y secundaria, después. Al no ser reconocidos sus títulos universitarios por el Estado, acabó siendo sólo un centro de enseñanza primaria y secundaria de enorme prestigio aunque, como centro libre, sus alumnos se vieran obligados a examinarse en algún Instituto Público, para obtener el título reconocido oficialmente. Se creó en 1876, en los inicios de la Restauración y durante los años de gobierno exclusivo de los conservadores, 1875-1879.


En la Universidad Central de Madrid un grupo de profesores no quiso aceptar una circular del ministro Orovio en la que se fijaba el dogma oficial del gobierno en materia política, religiosa y moral al cual debía ajustarse el profesorado. Esta imposición del gobierno, opinaban, contravenía el principio de libertad de cátedra. En consecuencia fueron suspendidos de sus puestos de trabajo. La respuesta de los profesores represaliados fue la creación de la Institución Libre de Enseñanza, bajo la dirección de Fran-cisco Giner de los Ríos, como fundador. El credo básico de la Institución era la neutralidad religiosa y política y la independencia total del Estado.
La nueva institución educativa continuó su tarea hasta la Guerra Civil convirtiéndose en el centro más importante de la cultura española y el cauce por donde se introdujeron en España las teorías más avanzadas en pedagogía yen el resto de disciplinas científicas.


Francisco Giner de los Ríos (Ronda, Málaga el 10 de octubre de 1839 — Madrid, el 17 de febrero de 1915), filósofo, pedagogo y ensayista español, fundador y director de la Institución Libre de Enseñanza.

Nace en el seno de una familia acomodada, lo cual le permite tener formación universitaria. Estudió Filosofía en Barcelona y Granada, trasladándose a Madrid en 1863, donde recibiría la influencia del profesor Julián Sanz del Río, introductor en España del ideario krausista (de Karl Christian Friedrich Krause). Obtiene la cátedra de Filosofía del Derecho y de Derecho Internacional de la Universidad de Madrid. Su carácter profundamente crítico, sus modos de enseñar y su ilimitada ilusión docente convertirán a Giner en una de las figuras obligadas del Madrid universitario y se opondrá abiertamente a ciertas ordenanzas atentatorias a la libertad de cátedra del Marqués de Orovio, en 1875.


Como consecuencia de sus opiniones contrarias a las disposiciones del gobierno es expulsado de su cátedra, junto con amigos y discípulos, buena parte de los cuales compartirán desde ese instante los sueños transformadores de Giner de los Rios.


Francisco Giner de los Ríos se dedicará en cuerpo y alma a poner en práctica las líneas pedagógicas que definen la Institución: formación de hombres útiles a la sociedad, pero sobre todo hombres capaces de concebir un ideal; coeducación y reconocimiento explícito de la mujer en pie de igualdad con el hombre; racionalismo, libertad de cátedra y de investigación, libertad de textos y supresión de los exámenes memorísticos. En una palabra, una Escuela activa, neutra y no dogmática, basada en el método científico, que abarca toda la vida del hombre y que pretende la formación de hombres completos, abiertos a todos los ámbitos del saber humano. Giner opuso la libertad a la autoridad.


En 1881 es restituido en su cátedra. La Institución Libre de Enseñanza, bajo la dirección de Giner, continuará su andadura como modelo de calidad de enseñanza, no tardando en adquirir renombre nacional e internacional. Fundaciones de la ILE serán el Museo Pedagógico Nacional, las Colonias Escolares, la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, futuro germen del CSIC, la Residencia de Estudiantes, la Dirección General de Primera Enseñanza, las Misiones Pedagógicas...


Esos eran los sueños de Giner y su contribución a la consecución de un país de personas libres dirigidas por personas libres y con preparación adecuada. Nombres de Manuel Azaña, Julián Besteiro, José Ortega y Gasset, Federico García Lorca, Salvador Dalí, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Luis Buñuel, Miguel de Unamuno, Fernando de los Ríos o Bosch Gimpera. Es un personaje clave por su influencia sobre los ideales ilustrados liberales, en el sentido francés (radical-laico), que sirvieron a la minoría intelectual republicana y, más tarde, a la izquierda revisionista.

 

6. La Federación de Trabajadores de la Región Española y «La Mano Negra».


Es un texto ideológico y político, escrito por un sindicato (la Federación de Trabajadores de la Región Española y «La Mano Negra»), en marzo de 1883, por lo que es una fuente primaria. El autor es Anselmo Lorenzo manifestando la desvinculación del sindicato con la “Mano Negra”.




Anselmo Lorenzo Asperilla (Toledo, 21 de abril de 1841 - Barcelona, 30 de noviembre de 1914), a veces llamado “el abuelo del anarquismo español”, fue uno de los primeros anarquistas españoles.

Fue muy activo en el movimiento desde su reunión con Giuseppe Fanelli en 1868 en Madrid hasta su muerte en 1914. Autor de numerosas obras y folletos para propagar la ideología ácrata.


En el año 1871 participó con Francisco Mora y González Morango de la sección española de la Primera Internacional, participando en una conferencia en Londres en 1871 defendiendo una postura no marxista.


Se exilió en Paris tras verse perseguido por la policía, acusado de inductor en el proceso de Montjuic (1 896-1897). A su vuelta colaboró en Barcelona con la Editorial de la Escuela Moderna junto a Francisco Ferrer Guardia. En 1910 participó en el congreso de Barcelona y en la fundación de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).


En la evolución del Movimiento Obrero en España durante el siglo XIX, se pueden señalar las siguientes etapas:


1) El ludismo y las primeras asociaciones mutualistas (1820-68). Como en todos los países industrializados, las primeras formas de rebeldía obrera fueron la destrucción de máquinas y la quema de las instalaciones fabriles, ante el temor de que la mecanización sustituyese a la mano de obra humana (ludismo). Así tuvieron lugar los primeros incidentes en Alcoy (1821, y en Barcelona (1835), con la quema de la primera fábrica movida por vapor, la fábrica Bonaplata.


En un cambio claro de estrategia, a partir de 1834 empezaron a surgir las primeras asociaciones obreras. Contaban con dos herramientas: la huelga y la creación de sociedades mutualistas que actuaban como cajas de resistencia en caso de huelga, despido o enfermedad. Las dificultades para asociarse libremente y mucho más para la huelga eran enormes, pues, a excepción de los cortos períodos de gobiernos progresistas (1840-1842) y (1854-1856) estaban prohibidas tanto las unas como la otra. La primera huelga general en España fue la de 1855, que se inició en el textil catalán pero fue secundada por muchas regiones. En Andalucía se inició una oleada de revueltas agrícolas: el campesinado se sublevó ante la desamortización de las tierras comunales (1855) y sus protestas se mantuvieron hasta el año 1861, en que se realizó una fuerte represión del movimiento.


2) La formación de las dos ideologías: anarquismo y socialismo marxista (1868-1874)


Mientras el republicanismo ejerció una oposición exclusivamente política al régimen de la Restauración, el movimiento obrero -entendido como la actividad política y social de los obreros y campesinos para mejorar su situación y defender sus derechos- se opuso frontalmente a todo el sistema.

El movimiento obrero en España adquirió madurez y extensión organizativa a partir del sexenio democrático. Las dos corrientes de la Internacional (asociación internacional de movimientos obreros con dos tendencias mayoritarias: marxistas y anarquistas) encontraron eco en España; pero fue sobre todo la anarquista, por medio de la visita que Giuseppe Fanelli, discípulo de Bakunin, realizó a España, la que adquirió mayor predicamento. Creó en Madrid y Barcelona la sección española de la AlT (Federación Regional Española), en 1870. La corriente marxista se aglutinó en torno a un núcleo madrileño que entró en contacto con Paul Lafargue, yerno de Marx, en 1871.


A los pocos días del golpe de Estado del general Pavía -3 de enero de 1874- un decreto disolvía las asociaciones dependientes de la Asociación Internacional de Trabajadores y las obligaba a entrar en la clandestinidad.


a) Los anarquistas. En un congreso de las organizaciones afiliadas a la Internacional celebrado en Zaragoza en 1872, la mayor parte de los congresistas habían optado por la línea anarquista. En esta opción, que significaba la separación del mundo obrero de la política oficial, no cabe duda que influyó la deslealtad de los políticos para cumplir las promesas de mejora social hechas en la revolución de 1868, y en especial la esperada abolición de las quintas, lo que contribuyó a empujar al obrerismo a un odio contra el Estado, de cualquier signo, y a la desconfianza en todo tipo de acción política reformista.


El área geográfica de este anarquismo coincidía en general con la del movimiento cantonal de 1873, esto es, el tercio mediterráneo de la Península, desde los Pirineos al Guadalquivir, y en especial Barcelona, Zaragoza y las provincias de la Baja Andalucía.


En 1874 la comisión federal anarquista, ante la represión que había seguido al citado decreto de enero, preparó su vida en la clandestinidad y para ello incluyó la posibilidad de organizar una inminente acción revolucionaria para liquidar el Estado, dejando para un segundo momento el desarrollo de un régimen social en el que el libre acuerdo de los productores, estableciendo individual o colectivamente sus relaciones reciprocas, haría inútil el Estado. Este fue su planteamiento dominante hasta 1881, cuando Sagasta hizo que el anarquismo retornara a la legalidad. Las nuevas circunstancias trajeron una recomposición de las geográficamente dispersas organizaciones para afrontar la nueva



 

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