Educación de Avanzada y Profesionalización



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Dra. Julia Añorga Morales

Dr. Norberto Valcárcel Izquierdo

Agradacemos la coolaboración para la realización de este texto de:


Dra Ana María Fernández González

MSc Agueda Mayra Pérez García

MSc Gilberto García Santamaría

MSc Wuilfredo García Errasti.

El enfoque sistémico en la profesionalización.

La Profesionalización, una definición.

El propio criterio que hemos adoptado al definir las sociedades contemporáneas insertadas en un Sistema de sistemas, de gigantescas proporciones, con tendencias crecientes a una red cada vez más dimensional de intercambio, de la cual la humanidad no puede escapar, son incluyentes de ver hoy con pronóstico de futuro: “Los historiadores del futuro volverán seguramente sus ojos a la actual década (1983) como a la época en que se produjo un viraje esencial en la evolución de la sociedad humana” (1:3). Esto permite asumir una posición de principio basado en una realidad, se necesita una fundamentación con amplitud de perspectivas, una apertura de la mente de tal magnitud, por supeditarse al devenir de las innovaciones operadas de manera permanente, al presente, y que demandan nuevos puntos de vista, bajo una nueva óptica y una nueva ética conformadora del hombre. De ahí, la significativa importancia que ha cobrado por parte de los científicos de la educación la conformación de la nueva teoría educativa, Educación Avanzada, con su basamento filosófico, en correspondencia con las fuerzas económicas, políticas y tecnológicas que combinadas interactivamente responden a un consenso de época, a la que se deben incorporar con pujanza de presiones y tensiones los profesionales de la enseñanza, conscientes ya de que están inmersos en esa gran expansión y a la cual deben dar su propia respuesta porque de no hacerlo así quedarían anclados bajo la presión de esas mismas fuerzas que le está exigiendo la alta tecnología de siglo.

A este reto hay una sola respuesta afrontar decididamente los criterios y concepciones que se plantean en la Educación Avanzada.

Debe agregarse lo conceptualizado por la UNESCO, en su Proyecto Principal de Educación para la América Latina y el Caribe, “…que concibe la profesionalización como un proceso inevitable en el contexto Latinoamericano a partir de transformar el rol de todos los profesionales de la educación” (2:83).

La profesionalización del rol, implica que los maestros deben liberar el tiempo que ahora dedican a aspectos rutinarios y enfatizar la evaluación y organización de tratamientos diferenciales. Esto lleva a modificar el acento tradicionalmente puesto en los procesos de enseñanza por un nuevo acento en los aprendizajes” (3:26).

¿Qué Entendemos Por Profesionalización?

Una reflexión sobre lo ya expuesto, conduce necesariamente a implicar creaciones de palabras que den respuesta al reto que la Sociedad impone. “El Diccionario  dice a este respecto Gonzalo Martín Vivaldi  no crea palabras, es un recolector de lo que tiene vigencia en un momento histórico dado. El diccionario va detrás de la lengua…” (4:167).

Pero, como la sociedad es un palpitar permanente de vida dinámica, constantemente va engendrando y hace necesariamente surgir palabras y vocablos tan legítimos como los aprobados por la Academia y que posteriormente, el Diccionario de la Academia, recoge y se remoza así con todas aquellas voces vivas y vigentes que se imponen con el legítimo derecho de ser el idioma un “organismo vivo” (5:167) siempre respondiendo a los desafíos que la imperativa cambiante de un mundo de ciencia, de técnica, de política interactiva, y de crecimiento sin discusión, demanda: un idioma vivo, no una lengua muerta. Por tanto, el Diccionario va detrás de la lengua y la lengua va detrás de la sociedad. Por eso, este nuevo vocablo profesionalización.

Vamos a detenernos en este término que se impone con legítimo derecho, por recoger las fuerzas actuantes en la conformación de los agentes profesionales de los desafíos sociales. profesionalización viene en su origen de la palabra profesión, que según lo planteado por la Academia es “la acción de profesar, que es ejercer o enseñar una ciencia u oficio; es el género o trabajo habitual de una persona; empleo, facultad en el oficio de cada cual “(6:948).

El Dr. Carlos Álvarez de Zayas amplía este término al afirmar: “La profesión es la acción y el efecto de ejercer un cierto oficio, un arte o ciencia y esta tiende más a la ejecución, a la tecnología o la solución de problemas productivos…” (7:7).

Si profundizamos un tanto, lo anterior hace que el vocablo tenga implicaciones de compromiso, por apuntar hacia actividad y acción en el desempeño de una tarea, labor, encargo, trabajo o diligencia; al implicar a instituciones educacionales, las cuales reconocen en su objetivo la formación de un profesional altamente calificado.


¿Cómo entonces conceptuar el término profesion al? Al sufijarlo  al, lleva en sí el contenido de la palabra que lo ha admitido, pero con una nueva significación: hacer un agente activo, profesor o facultativo que parte de una instrucción formalizada o no; pero “…que ha alcanzado dicho nivel mediante un conjunto de actividades encaminadas a la adquisición de conocimientos, prácticas y actitudes necesarias para ocupar un empleo dentro de una profesión” (8:66) y que debe actualizarse permanentemente en sus conocimientos, prácticas y actitudes con profesionalidad creciente en su profesión.

Al seguir de cerca la evolución del vocablo, conviene prestar atención a la necesidad y seguridad del nuevo acento a que se contrae el término profesion al izar. Se ha añadido el sufijo verbal  izar, que agrega la idea de “convertir o transformar” (9:49). Y de hecho, el vocablo así formado profesionalizar, según lo planteado por la Academia es “convertir a un aficionado en profesional, persona que ejerce una actividad como profesión. Dar carácter de profesión a una actividad” (10:1186). Así el vocablo formado da una nueva calidad, la de ejercer una profesión con implicaciones transformadoras y de conversiones radicales en quien la ejerce.

Al sustantivarlo con el sufijo  ción, se añade la significación de “poder hacer”: acción y efecto o resultado. Por lo que se ha propuesto que: “Un esfuerzo encaminado
a formalizar una instrucción que propicie el ejercicio del sujeto en una profesión
a través de la cual solucione problemas productivos aplicando aspectos de la
ciencia, la tecnología, administrativos y de relaciones sociales se le llame proceso de profesionalización” (11:81). De este modo, queda incorporado a la vida de nuestro idioma que está abierto a sufrir modificaciones cambiantes en correspondencia a que lo llevan las fuerzas actuantes, por ser el idioma un idioma de responsabilidad e inseparable de la propia vida que lo engendra.

A manera de ampliación, confirmativo del vocablo e indicador de caminos a seguir, recogemos del inglés, como orientación precisa: “professionalization”, que deriva de “professionalize”, cuyo significado en este idioma es: “To give a professional character to…” (12:680).

Se hace reiterativo que hay una convergencia en todos los idiomas que se liberan de lo “puro” y adoptan vocablos aplicados por evolución o transformación; esto es un mecanismo de escala operativa en el ímpetu contemporáneo. En el caso que nos ocupa, no sucede así, en “profesionalización” no hemos recurrido a otros idiomas, la riqueza de nuestra lengua, actuando por composición, uniendo palabras de significado independiente y adoptando matices diferenciales logra nuevos vocablos de exigencia por derivación, a partir de una raíz, un radical o incrementación. Todas las nuevas estructuras así lo exigen.

Si la Educación Avanzada tiene como un objetivo permanente: “Alcanzar un modelo de hombre que incorpore dentro de los rasgos de su personalidad la profesionalidad, y la conducta ética requerida, humana y cooperadora…” (13:15) al destacar la profesionalidad y la conducta ética cooperadora está dando, de hecho, un determinado énfasis a los agentes funcionales que de manera sistémica son decisivos en el contexto social. Basados en ese contexto, la profesionalización debe enfocarse con un sentido de evolución creciente, de tal manera, que de acuerdo con Philippe Perrenound cuando cita a Tardiff expresa: “…los docentes se convierten en verdaderos profesionales, orientados hacia la resolución de problemas, autónomos en la transposición didáctica y en la elección de las estrategias pedagógicas…, capaces de trabajar en sinergía ya sea en el marco de los centros de enseñanza o en el de equipos pedagógicos, verdaderos conocedores del oficio que se encargan de organizar su formación permanente; es la vía de la profesionalización” (14:550).



Al reflexionar sobre lo planteado, se destaca con fuerza, que la profesionalización lleva implícito un proceso de cambio, con una amplia apertura a innovaciones y estrategias. Esto da una nueva perspectiva; porque determina nuevas premisas, como son:

  1. El docente se reafirma como centro del proceso de enseñanza.

  2. Los docentes, ya individualmente o en grupo, se responsabilizan con las necesidades de los Departamentos. lo que constituye un proyecto en nuestro Centro; pero fundamentados en las interacciones previas con el cumplimiento del contenido económico y el complejo marco social donde nos insertamos.

  3. Conformar un docente que sea capaz de debatir abiertamente, no sólo dentro de los integrantes del Equipo; sino con los demás estamentos legítimamente afectados, las posibles soluciones a los procesos que se pretendan, igualmente, que sea capaz de adoptar decisiones sobre lo que hay que hacer y cómo garantizar su puesta en práctica.

  4. Evolucionar al docente como dirigente innovador, se hace capaz de elevarse a sí mismo en su contenido técnico y pedagógico; porque analiza sus propias actuaciones, su instrumentación práctica, su creciente conocimiento de las necesidades de los alumnos y su puesta en marcha de innovaciones e interrelaciones que el proceso social demanda, experiencia laboral y manejo de las gestiones con las empresas.

Nuestra posición al respecto se va fundamentando a partir de estas premisas, unidas a criterios de otros autores que han incursionado en la profesionalización, y que al efecto analizamos:

  1. Considerar la profesionalización como un proceso que debe ubicarse en la materialización de la práctica laboral del profesional de la educación en ejercicio. Así define el proceso Jaime Sarramona (1994) quien expone: “…evidentemente el demandado grupo de saberes profesionales se construye y se reconstruye gracias a la constatación de la aplicabilidad de los conocimientos teóricos a la formación de los saberes que surgen de la actuación práctica…” (15:42).

  2. Este mismo autor más adelante plantea: “…Sólo cuando los resultados demuestren que una práctica personal es mejor que la propuesta por la técnica al uso de racionalidad práctica estará moralmente justificado su empleo. Pero aún así habrá que acabar buscando razones técnico científicas para aplicarlas a la comunidad profesional y a los destinatarios directos o indirectos…” (16:42) (Se remite a lo técnico profesional).

  3. La UNESCO, nos plantea una proposición que enfatiza para la realidad latinoamericana y caribeña, por la exigencia de insertarse dentro del vertiginoso avance de la Revolución Científico Técnica, “…profesionalización es el desarrollo sistemático de la educación fundamentado en la acción y el conocimiento especializado, de manera que las decisiones en cuanto a lo que se aprende, a cómo se enseña y las formas organizativas para que ello ocurra, se toma de acuerdo con:

  • Los avances de los conocimientos científico técnicos.

  • Los marcos de responsabilidades preestablecidas.

  • Los criterios éticos que rigen la profesión.

  • Los diversos contextos y características culturales” (17:26).

Se fijan ya elementos esenciales, al establecer la génesis del proceso, en la formación profesional, con implicaciones contentivas de avances que se van sucediendo  la puesta en movimiento de la acción social, en correspondencia a los marcos de responsabilidad y a la nueva ética de una sociedad siempre en marcha.

  1. El criterio del español Miguel Fernández Pérez enfatiza, en que “se debe tener en cuenta tanto el centrar la atención en la formación inicial de los profesores y en los procesos reales, permanentes y continuos de profesionalización que tienen lugar a lo largo de la vida útil de los docentes “(18.11).

  2. En Cuba, en el marco de la Enseñanza Técnica Profesional(ETP) se “…considera la profesionalización como principio básico de estructuración del proceso pedagógico. La profesionalización es un requisito indispensable y rector del sistema de preparación de un profesional competente” (19:24) y un proceso inherente “…al tercer nivel educacional, los Centros de Educación Superior (CES)” (20:84).

  3. El Dr. Carlos Álvarez de Zayas al referirse al proceso de formación de profesionales plantea: “…es el proceso mediante el cual se contribuye a formar las cualidades de la personalidad del sujeto que se desempeñará como profesional durante la solución de los problemas que se presentan en su esfera laboral con un profundo sentido innovador” (21:1).

  4. En el contexto de la Educación Avanzada, Agueda M Pérez García (1996) propone una definición basada en algunos de los criterios que hemos analizado, lo que le permitió establecer conclusiones y formular la definición siguiente: “La profesionalización es un proceso que tiene su génesis en la formación escolarizada del individuo, mas alcanza su plenitud en la Educación Avanzada (incluimos en este nivel a todos los egresados de cualquier nivel de enseñanza inmerso en el mundo laboral o en la comunidad). Posee como esencia la reorientación o especialización, según el caso, de los recursos laborales calificados, para que estos logren alcanzar la eficiencia en la adquisición y/o desarrollo de las competencias básicas exigidas por el modelo del profesional” (22:87).

  5. Otro enfoque que se le da a este término es el recogido por el colectivo de autores encargados de enriquecer el Glosario de Términos de la Educación Avanzada: “…la preparación de maestros y profesores de los diferentes niveles educacionales incluyendo a universidades continúa siendo objeto de estudio de primer orden de la Educación Avanzada por su valor multiplicador de conocimientos, habilidades, pensamientos y conductas, por lo que dentro de la Educación Avanzada este sector tiene una atención especial y hacia él se dedican la mayoría de los estudios de conceptualización y sistematización de la teoría” (23:10).

Todos estos criterios que se han manejado, no obstante las variaciones que se dan entre países desarrollados y las fluctuaciones coyunturales dentro de cada uno de ellos, nos llevan a situar puntos de convergencia; lo que permite plantear: “…la misión principal de la educación contemporánea es tal vez a enseñar a vivir en el seno de sus contradicciones. La educación del hombre es ideal, la educación que no es adaptación, y la educación para realizar tareas estrictamente profesionales ya no satisface a las personas, comunidades y países que a menudo deben cumplir en plazos muy breves transformaciones profundas en su vida económica, social y cultural” (24:34). Debe hacerse valer la salvedad que hace en este sentido a Gelpi, la MSc. Mayra Pérez, el erróneo sentido tecnocrático con que la toma.

Debemos ya integrar los criterios para poder formular una definición contentiva de los elementos que se han planteado y que consideramos esenciales:



  • La profesionalización con carácter de proceso.

  • La existencia, en la actualidad, una verdadera revolución de construcción y reconstrucción que exigen aplicabilidad de manera continua y permanente.

  • La búsqueda constante de razones técnicas y científicas para aplicarlas a la comunidad profesional y a los estamentos que así lo demandan.

  • La comprensión de que existen límites de una racionalidad científica y hacer una adaptación permanente en el oficio humanista que desempeña.

Nosotros entendemos que si la profesionalización es un proceso, su definición debe ser abierta; porque al conceptualizar no se le da un movimiento continuo, siempre tendiente a tomar direcciones que vayan marcando las implicaciones de “…un nuevo orden mundial, a la globalización de la economía, avances vertiginosos de la ciencia, la tecnología, la comunicación y la información…” (25:1) con los impactos implicativos que retan y que desafían de manera incontrovertible. Todo ello, demanda el reciclaje permanente de todos los agentes integrativos de una sociedad que está reclamando “condiciones de polivalencia, flexibilidad, capacidad de anticipación y de representación” (26:1). Siempre en una marcha forzada que está marcando direcciones cada vez más audaces. Por eso proponemos, reflexionando sobre los distintos criterios que se han discutido, la siguiente definición:

La profesionalización es un proceso pedagógico profesional permanente que tiene su génesis en la formación inicial del individuo en una profesión, que lleva implícito un cambio continuo obligatorio a todos los niveles, con un patrón esencialmente determinado por el dominio de la base de conocimientos, propio de la disciplina específica de la profesión que ejerce, que tiene un factor humano que debe reaccionar de forma correcta en su enfrentamiento con la comunidad y avanzar para ser capaz de hacer un ajuste conveniente con las innovaciones de variables intercambiables que infieren en un entorno social dominante y dirigente del hombre.
La Profesionalización, propósito.

Retomando la definición planteada en términos de conceptualización pero haciendo una reflexión, abierta, nos permitimos discutir una determinación de propósitos , que implica por sí mismo subsistemas, por la amplitud de la esfera de acción que cada uno comporta. Lo vamos a describir, bajo la óptica de aplicación en los Proyectos y Alternativas propias de la Educación Avanzada, partiremos de un propósito primario de integración: profesionalización, como continuidad de acción como un flujo y reflujo de la complejidad social, que se propone como fuente.

¿Por qué la complejidad social? Todo lo discutido hasta aquí , nos plantea como fuente demandante, los bruscos cambios sociales y la adopción de “…modelos de vida y de pensamiento que imperan en nuestras culturas, los entornos económicos y laborales que ejercen las diferentes profesiones, tienen sin duda una clara influencia, la complejidad competitiva del docente” (27:585). Por otra parte, la preocupación creciente de los psicólogos, educadores y científicos de la enseñanza, afirman que se hace cada vez más complejo escapar de una rutina de la enseñanza y que se debe romper con ese formulismo del pasado. Sirva de ejemplo la frase de Albert Einstein que al ser preguntado por uno de los profesores del Instituto de Tecnología de California, de cómo había llegado a formular su famosa Teoría, respondió: “Rehusando aceptar un axioma” (28:130).

Esta expresión, en boca de Einstein, nos introduce así, en una perenne fuente que debe tenerse en cuenta, el hombre mismo generando; lo que nos permite introducirnos en potenciales relevantes de alto grado que deben ponerse de manifiesto en un intento de ser “profesionalmente profesional”, para poder desembarazarse de lo establecido y convertirse en la imagen de un “profesional profesionalizado”.

Sumado a estos argumentos, caben aquí las palabras del Director de ETP, Dr. Aker Aragón Castro, que enfatiza los procesos de cambio continuo: “…Durante la última década la ciencia y la técnica se han desarrollado con una rapidez nunca vista en la historia de la humanidad. Lo anterior tiene gran incidencia en todas las esferas de la vida social en todos los países del mundo; aunque sus consecuencias se diferencian con el grado de desarrollo económico y el régimen social de que se trate” (29:1).

Por eso, la proposición de nuestro esquema, para realizar un análisis de propósitos, toma como punto de partida las complejidades sociales, con su conducta de postulados y reciclajes; lo cual enfatiza la Educación Avanzada en sus planteamientos: “…modelar y validar un proyecto de mejoramiento profesional y humano, con la intención de propiciar: la profesionalidad, la funcionalidad, conducta ética cooperadora para beneficio de la población, consolidando el potencial humano del país” (30:104).

De este modo, al destacarse la profesionalidad, la funcionalidad y la conducta ética, está dando un determinado énfasis, como agentes primarios, influyentes e integrales, que de manera sistémica son decisivos en el contexto social. Partiendo de esta evidencia, podemos ya argumentar sobre los propósitos, desde nuestro punto de vista:


  1. Formación de docentes.

  2. Trabajo en sinergia.

  3. Estrategias interactivas.

  4. Concientización social.

Formación Docente.

Al considerar el Equipo Pedagógico como la esfera de acción se constituye en uno de los propósitos de la profesionalización de los docentes y se legitima por sí mismo. De este modo, se convierten los Gestores de la Educación Avanzada en un equipo permanente de estudio científico pedagógico social que el mismo se define y caracteriza. Al efecto, se requiere entonces ser conocedores de métodos que impliquen una amplia gama de profesionales; pues ya esto supone una apertura en el trabajo como Grupo:



  1. Determinaciones acerca del conocimiento sistemático que exige la interacción de asignaturas que definen el trabajo de un Centro o una Institución, todo lo cual se caracteriza en su INTERDISCIPLINARIEDAD .

  2. Conocimiento sistemático que se incorpora continuamente por las experiencias intercambiables y especificas por la diversificación de profesores idóneos, agentes profesionales teórico prácticos de su contenido docente y como elementos interactivos de los contenidos sociales.

  3. La formación de los valores profesionales (Código Deontológico) y estrategias metodológicas en la formación del profesorado.

  4. Código Deontológico entendible de centrar el interés en el punto de convergencia profesionalización: profesores microgrupos, aula; microgrupos empresariales. Al hacer estos planteamientos, en los Centros o Instituciones se abre con magnitudes de valores a un clima de “libertad”, por romper los esquemas rutinarios y de trabajo supeditados a jerarquías esquemáticas, ajenas a intereses específicos y centro docentes alumnos en un proceso de enjuiciamiento de la práctica, para dar múltiples posibilidades a la reorientación de los niveles que reclaman los cambios actuales provocados por el desarrollo de la Ciencia y la Técnica.

  5. Dar correspondencia al “alto” nivel que la docencia debe ocupar, por las implicaciones que asume cada miembro del equipo, en su trabajo en sinergia, como profesor investigador; consultor orientador; todo ello, dentro de la profesionalización que de hecho implica diferentes instancias.

  6. La formación de los docentes lleva implícita la determinación de posturas tanto del contenido propio de la ciencia o de tecnología, como de un sistema lexicográfico; porque hoy día, no sólo hay implicaciones teórico relevante a la efectividad docente; sino que están presentes contextos metodológicos; unido a la capacidad práctica, profusa en la divulgación de contextos concretos. Así como, presente siempre en el suceder científico técnico de la incorporación social, la demanda de los nuevos criterios que la Real Academia Española va incorporando al Diccionario. A este respecto, según palabras de don Julio César refiriéndose a La Real Academia Española, dice: “…no es ya, un hermético laboratorio de alquimistas. Sus ventanas están de par en par, y el fuego de su simbólico crisol se aviva con los aires de fuera” (31:172).

  7. Tomar como disciplina en la formación del profesorado, la competencia metodológica y didáctica. Esto daría como resultado necesario “…un modelo de formación del profesorado que incorpore a su médula el tratamiento serio de cómo enseñar. Es decir, un área de metodología didáctica que proporcione conocimientos teóricos y prácticos sobre esta relevante cuestión” (32:260).

  8. Al plantear propósitos, como esferas intercambiables de acción, tienen que existir distintas estrategias con formulación de objetivos, para lograr adopción “…del método más apropiado no es una cuestión trivial, sino crucial, pues existen marcadas diferencias inter métodos, según demuestran numerosos estudios que revisan Rosenshine (1985), Walberg y Waxman (1985). De donde, la necesidad de que la formación del profesorado facilite al menos conocimiento teórico y práctico sobre estos extremos y el abanico de posibilidades” (33:260). Al concebir así la formación profesoral, lo estamos haciendo competitivo a todo lo largo de su Mejoramiento Profesional y Humano.

Plantearse como formas decisivamente elaboradas y de eficacia docente, la transferencia del conocimiento, “…no debe trasladarse mecánicamente en forma de habilidades de intervención, sino convertirse en principios y procedimientos que los docentes utilizarán al tomar decisiones y resolver problemas en su vida cotidiana en el aula…” (34:406).

Trabajo en Sinergia.

Al considerar el trabajo en sinergia como: “cooperación, concurso, asistencia/Concurrencia de energías, actuaciones o fuerzas” (35:344) lo planteamos como condición para lograr la ejecución del Equipo de Gestores de la Educación Avanzada, que actuará a partir de este contexto como un subsistema interactivo de acción, posibilitar el conocimiento de la dinámica psicogrupal y la descripción de las relaciones que con ello deberá engendrarse.

Si tomamos como punto de referencia la necesidad de conformar un clima definido como el ecosistema social determinante en la cultura del centro, se verían involucrados los equipos pedagógicos funcionales, los microgrupos y los psicogrupos y todo ello integrado y proyectado en las conformaciones sociales demandantes.

Todo ello constituyen valores y prioridades cuando se opera con seres humanos que comportan cargas potenciales de fuerzas vectoriales cognoscitivas, emotivas y actuantes con libertades reales de interacción que puedan dificultar o no, la positividad de un proceso. Por eso, el trabajo en sinergia es interactuante, intercomunicable y priorizante del factor humano, que en su ejercicio es portador de vectores, por lo que saber aprovecharlos al máximo.

Partimos ya, que debe crearse una síntesis de trabajo conjunto dirigido tanto a la diversidad de conocimientos técnicos, que cada especialidad comporta, como a lo psicosocial que como entes humanos que nos estamos proyectando psicológicamente con diversidad de potencialidades y acciones, así como también la dirección que como vectores integrados de trabajo procuran descubrir y explicitar las relaciones existentes que hacen expresivas con la sociedad, tomada como agente de cambio en el proceso de profesionalización.

El esquema que propone Antonio Medina Revilla (36:188), resulta aplicable como perspectiva, con algunas variantes para nuestro propósito, trabajo en sinergia (ver Anexo 13). En el mismo se muestra una interacción partiendo de un Departamento como organismo funcional, las flechas indicativas de estas interacciones y la aplicación metodológica estará supeditada en cada caso a la definición del trabajo que se pretenda ejecutar:



  • Conferencia magistral, interactivo profesores forma expositiva, con apertura de selección de variantes.

  • Trabajo en Equipo Docente, interacciona con los Seminarios de Investigación compartidos, que revierte en el Aprendizaje desarrollador, con propósitos de nuevos esquemas de trabajo en el campo de acción de los alumnos.

  • Dinámica psico grupal (ver Anexo 14) generando conocimiento intercambiable para proyectarlo en la esfera de acción de los alumnos, microgrupos y psicogrupos: aula, con aplicación de diferentes estrategias susceptibles de discusión.

  • Aprendizaje autónomo y Enseñanza aprendizaje individualizado, son conceptos que toman otra perspectiva y no las meras acciones y reacciones cerradas esquemáticamente, al abrirse a nuevas vías conducentes a campos de investigación permanentes, con las implicaciones de cambio, en correspondencia al suceder de las corrientes multinnovadoras actuales. Comporta tanto a profesores como a la dinámica de grupo.

  • Se generan interacciones y métodos de trabajo para objetivos mucho más amplios entre equipos pedagógicos.

  • Intercambiando experiencias provenientes de diferentes esferas por haberse convertido el equipo en vectores de decisión dentro del Equipo Docente Departamental, por su contacto con las Empresas o por Autosuperación, dirigida en propio colectivo dentro de la demanda cuantitativa y cualitativa de la profesionalización, (reversión del Aprendizaje autónomo y Enseñanza aprendizaje individualizado).

  • Sería enriquecedor proponer: crear un clima propicio del ascenso de profesionalización del equipo mediante “…un mapa de relaciones, así tendremos el perfil diferencial de…” (37:164) nivel de centro, de equipo pedagógico, de conocedores organizativos y de generadores de la dinámica social.

El Departamento, sería el campo propicio para promover interacciones, muy abiertas como proceso, pero generador y prometedor que implicaría todos los factores integradores del subsistema que estemos trabajando.

Estrategias Interactivas.

Partiendo de que, “…los propósitos de las estrategias se vinculan con las necesidades de cambios en el medio ambiente, la capacidad organizativa y la racionalidad en las acciones…” (38:51) así como, tener “…la concepción estratégica para abordar la solución de uno o más problemas de la organización del proceso de Educación Avanzada…” (39:51) y apoyándonos en otras definiciones que apuntan hacia la técnica, al plantear: “…son técnicos para alcanzar metas”. (Weed, 1980) (40:72) y la de Bruner, que se dirigen al objetivo propuesto: “…la selección de un tipo apropiado de prácticas para alcanzar los requerimientos distintivos de cada tipo de objetivo” (41:72), ambas citadas por José L. Rodríguez, estamos en condiciones de definir los cinco puntos cardinales que hemos implicado bajo esta temática, que constituye para nosotros uno de los propósitos: Estrategias Interactivas, enmarcadas en:



  • Factores de interacción con los organismos superiores.

  • Consideración del Centro o Institución como fuente de suministro con sus alternativas: financiamiento propio o por la vinculación con organismos empresariales o educacionales.

  • Promoción de acciones que den respuesta a requerimientos que la dinámica social impone.

  • Aplicación de estructuras e instrucciones al segmento de la realidad que trabajamos, en correspondencia con los objetivos propuestos para el alcance de metas.

  • Establecimiento de estrategias permanentes con vista a las vinculaciones empresariales e interinstitucionales. Utilización de variables aplicables a la inserción de los alumnos en las empresas por microgrupos con estrategias metodológicas que promuevan el contenido técnico y programas de investigación, confeccionados por interacción con otros Departamentos., cuando así lo demande la exigencia, para dar respuesta al propósito de profesionalización.

Concientización Social.

Las fuertes y permanentes determinaciones sociales tienen como centro al hombre, de donde dimanan y convergen todos los agentes operantes que él mismo ha puesto en marcha; por lo que, el hombre, cobra en sí mismo, todo un comportamiento como actor y responsable en las relaciones humanas por él generadas. Esto demanda el hacerse consciente de sí mismo, como ente social y como conformador de la propia sociedad que ha engendrado: él es la sociedad; la sociedad es él. De este modo, nos acercamos a lo que se ha venido planteando desde la época de Pestalozzi, “…la educación debe formar un hombre armónicamente” (42:46).

Aunque este pedagogo suizo al considerar el fin de la educación como el desarrollo armónico del hombre, lo concebía con un criterio subjetivo; demanda por parte de nosotros considerarlo bajo otra óptica; pero con la misma perspectiva esencial al hombre como tal, ya que éste debe alcanzar una expansión siempre creciente como individuo, como profesional, como ente social y como agente portador de valores reconocidos; lo que plantea un equilibrio armónico en la totalidad de sus interacciones hombre contexto socio económico mundial.

¿Qué reclama esa armonía que nos hace concebir un hombre como equidistante de un punto a una circunferencia; pero donde él, es el punto, y sin distorsiones en su entorno? Una comprensión cabal de que él, por sí mismo, debe hacerse capaz de ser dador y receptor; lo que reclama la conformación de una conciencia social que comporta una nueva filosofía, una nueva formulación de valores, una nueva síntesis integrativa de lo que le ha precedido y una expansión a las interrogantes dimensiones del porvenir.

Así, las palabras de Martí, cobran vigencia y dan directriz de acción para tomarlas como punto de partida al propósito que nos ocupa: concientización social; con un carácter eminentemente práctico, en nuestra aplicación de profesionalización de los profesores que bajo nuestra dirección se trazan y se dirigen a metas dinámicas, sujetas a procesos en movimiento y por tanto, cambiables y variables.

“Educar es depositar en cada hombre toda la obra humana que le ha antecedido; es hacer a cada hombre resumen del mundo viviente hasta el día en que vive: es ponerlo a nivel de su tiempo; es prepararlo para la vida” (43:281)

Al reflexionar sobre el propósito que da estructura al esquema del Anexo 12 y tomar como punto de partida las palabras de Martí, nos abrimos, de una manera amplia, al concepto humanista de la Educación Avanzada, que se ha tomado como principio capital, por ser implicativo de los dos procesos de comportamiento, que son esenciales tanto al hombre como a la sociedad: “Saber para hacer”. Así, lo incorporamos y asimilamos, para dar vigencia a la conformación de una conciencia nueva que comporta “inculcar valores humanos con el propósito de formar personas solidarias y en general, capaces de reaccionar con sensibilidad realmente humana ante cualquier situación; todo ello implica…” (44:3) preparar al hombre para la vida y en la vida.

Esto lo hemos resumido en dos puntos que conforman el propósito que enmarcamos en la concientización social:



  • Profundización en las técnicas y tecnologías contemporáneas, con adecuación a la comunidad.

  • Formación de un docente competitivo capaz de incursionar con calidad de intercambio en los procesos evolutivos que la sociedad demanda.

Corresponde ya derivar nuestra responsabilidad, al hacernos gestores comprometidos con la profesionalización de nuestro equipo de investigadores de la Educación Avanzada y nos colocamos en la posición de dar respuesta de ejecución: Saber para hacer:

Primero:
Comprensión cabal de qué propósito, qué tareas, qué características, deben ser promovidas en los integrantes del equipo en el que van a ser partícipes con intercambio de funciones.

Segundo:
Cómo lograr el saber para hacer con carácter de adecuación creciente a los imperativos que el proceso social demanda.

Tercero:
Qué sistema de ocupaciones van a ser desempeñadas en la vida laboral que deben ser de competencia del profesor profesionalizado.

Cuarto:
Cómo dirigir la atención e investigación a las presiones del mundo laboral al cuál servimos, por ser nuestros consumidores y que nuestra enseñanza tome un carácter propedéutico, por estar ligada a la posesión de conocimientos previos que se consideran básicos en la competividad del mundo laboral al cual se van a insertar nuestros graduados.

Quinto:
Cómo vincular el equipo en forma cada vez más estrecha a las complejidades, tanto en los niveles técnicos y científicos como a los sistemas de producción diferenciados que determinan las actividades laborales, que marcan niveles de diferenciación y se ligan a conocimientos de avanzada especialización.

Sexto:
Qué entrenamiento permanente se debe propiciar, con vistas al binomio SABER PARA HACER, y que comporta:

  • Conocimiento;

  • Habilidades rectoras de la especialidad, que propenden a que nos hagamos capaces de promover profesionales que se incorporen directamente al trabajo y se desempeñen con criterio calificado y logren un máximo de profesionalización dentro del sistema que los ha recibido para insertarlos.

Séptimo:
Formación de valores como elementos consustanciales de la ideología en sus dimensiones políticas, jurídicos, moral, estética, filosófica y científica (relación ciencia valor ideología) (45:30).

Octavo:
Relevancia del carácter humanista de la profesionalización, al compartir el profesor como individuo consciente de sí mismo en su carácter de educador comprometido con la sociedad y que se constituye como un portador de fuerza operante que pone en movimiento e interrelación a todos los elementos grupales que comportan también sus propias características y que deben conjugarse en trabajos multidisciplinarios.

Estos planteamientos enumerados constituyen por sí mismos una respuesta: nuestro trabajo debe cobrar una orientación muy definida al trabajo consecuente que el mundo de hoy llama de “Mercado” y que reclama tal técnico y tal profesional más profesionalizados y, por tanto, tiene que estar acorde con las cambiantes competencias intelectuales y prácticas de ejecución lo que determina, niveles alcanzables por el equipo.

De hecho, nuestro equipo está propiciando un profesor y un técnico profesionalizados e integralmente armonizados, y ambos validados en su carácter humanista, por su polivalente función en el mundo laboral contemporáneo. Ahora sí, con este enfoque y bajo esta óptica, cobra vigencia el binomio mencionado:


  1. SABER: Preparación que comporta selección y ponderación de los contenidos, estrategias contentivas de depuración de métodos pedagógicos al servicio de lo más útil, personal y socialmente hablando; así como los valores humanistas al considerar las diferencias individuales y niveles de los profesores conformadores del equipo.

  2. HACER: Es propiciar el mejoramiento de la persona para que esté capacitada profesionalmente “…para actuar en ese contexto, que ha aprendido hacer frente a las irregularidades inherentes a su trabajo, que tiene la habilidad y el valor de adoptar decisiones difíciles con los datos a su alcance, y las capacidades técnicas para aplicarlas o salvar la situación si las soluciones iniciales se revelan inapropiadas o impracticables” (46:574).

Al considerar así “Saber para Hacer” con carácter de binomio, nos da un binomio. hombre sociedad, .en que el profesional ha quedado inmerso en su carácter de tal, pero en su papel de individuo como parte de la sociedad que lo comporta; por lo que, el profesor debe, por tanto, reflejarse un proyecto de sociedad, porque de la misma va a proceder el contenido que él debe conformar para que se eleve a la categoría de idóneo, y que va a responder a dos imperativos: perspectivas del presente, pero modeladoras de las perspectivas futuras, que son las que dan respuesta a:

  • Educar para la vida y en la vida.

  • Validar el propósito de concientización social.

En atención al informe presentado a la UNESCO por la Comisión Interamericana sobre la Educación para el siglo XXI, presidida por Jacques Defors, donde se definen cuatro pilares para la educación del futuro:

  • “aprender a conocer,

  • aprender a hacer,

  • aprender a vivir; y

  • aprender a ser “(47:469),

hemos tomado el cuarto pilar y partiendo del criterio que sustenta el contenido del informe, se ha aplicado a nuestra realidad educativa en conjunción con el binomio discutido, SABER HACER; lo que permite una amplitud de enfoque, al abrirse a una nueva dimensión, por comportar como término esencial al hombre consciente de sí mismo, “aprender a ser”, con implicación de valores de comportamiento que se incorpora como ente psicosocial. De este modo, el binomio se convierte en un trinomio, Saber Hacer Ser cobra entonces una nueva perspectiva a lo que ya hemos planteado.

Entendemos por ser, tanto lo que es válido como categoría filosófica “…la objetividad de las formas históricas de comunicación y actividad de los hombres respecto a la conciencia…” (48:389); así como las categorizaciones que implican las interrelaciones del hombre como ser social, al vincularse como profesional y como individuo enmarcado en la sociedad en que está insertado.

Al tomar estos niveles de interrelación y el carácter de los factores de interdependencia, al aplicarlos al trinomio, debemos cuestionarnos: ¿Cómo saber ser?, donde el saber, tiene el carácter rector del trinomio. Al considerarlo bajo esta óptica se plantean nuevos enfoques y vigencia de implicaciones al categorizar ser cuestionado con el saber; lo que implicaría dimensiones psico sociales:


  • Disciplina mental.

  • Espíritu de investigación.

  • Actitud crítica.

  • Amplia decisión en asumir responsabilidades, confianza y seguridad en sí mismo.

  • Apreciaciones valorativas de nuevos proyectos acorde con las transformaciones comportadas en la dinámica social.

  • Entrenamiento para ensayar variables en la esfera de la acción.

  • Acometer empresas y, si es necesario, convertir errores en éxitos.

  • Valoraciones permanentes con el objetivo de asumir nuevos perfiles que comportan nuevas metas.

El trinomio Saber Hacer Ser da un equilibrio por comprender un nuevo enfoque que tiene implícito comportamientos psico sociales, como los propuestos que permiten “…la capacidad de reaccionar, frente a una situación aleatoria más que seguir escrupulosamente una norma” (49:71). Se logra una formulación del profesional como ser consciente de si mismo en todas sus dimensiones.

Dimensiones de la Profesionalización.

Después de haber analizado diferentes enfoques sobre el término profesionalización y arribar a una definición del mismo, consideramos necesario relacionarlo con los requisitos tanto en nuestro país como en otros países del mundo, para ejercer la docencia y derivar algunas de las dimensiones que en él encontramos y que resultan de interés para nuestro trabajo.


Según las indagaciones realizadas sobre los requisitos para ejercer la docencia en la ETP en varios países desarrollados tenemos que:

  • En España “…la formación profesional será impartida por titulados universitarios, con un título de especialización didáctica, que podrá obtener superando un curso de un año de duración… y … también se podrá exigir a los educadores alguna titulación extra relacionada con las materias que impartan ” (50:9).

  • De forma similar en Suecia se plantea “…la formación profesional que se imparte en las escuelas medias, está a cargo de profesores de asignaturas altamente calificados en materias económicas o técnicas, o de enseñantes que han concluido su formación profesional y sus estudios de teoría pedagógica de sus disciplinas. Además, ese personal tiene larga experiencia en su oficio y ha cursado estudios de pedagogía en escuelas de formación de profesorado” (51:4).

  • En el caso de Canadá y en particular en The Northern Alberta Institute of Technology los especialistas Kewal Dhariwal, del Instituto de Microcomputadoras y Jim Want del Instituto de Telecomunicaciones a través de una entrevista para conocer los requisitos para ocupar plazas docentes, explicaron que los profesionales que imparten la docencia son todos universitarios con experiencia en la producción y formación pedagógica básica y además realizan reclutamientos en centros de producción de personal altamente calificado en el perfil que se necesite y en el Instituto se le oferta una habilitación pedagógica sobre la base del entrenamiento.

Se infiere de lo planteado en estos tres países, que los requisitos que se exigen para este tipo de profesor, parten de ser universitarios y tienen en cuenta, no sólo cuánto deben saber de lo que van a enseñar, sino también de cómo se enseña. Además de que en Suecia y Canadá se exigen la experiencia en la profesión que van a enseñar.

Del estudio realizado en los documentos sobre Sistemas Educativos Nacionales de varios países en vías de desarrollo, que edita la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura hemos observado que exigen para ejercer la docencia en el área de asignaturas profesionales a personas con estudios superiores.

En países como Uruguay, Paraguay, Chile y Costa Rica estos profesionales deben poseer una formación pedagógica acreditada por un título profesional universitario en las especialidades que han de atender o profesionales con dominio en estas especialidades y que deben realizar cursos de capacitación pedagógica que muchos llaman de profesionalización.

Sin embargo, en estos países la situación se torna un poco diferente a la de los países desarrollados antes mencionados, pues a pesar de que todos poseen instituciones que se dedican a la formación de graduados universitarios con preparación pedagógica profesional y que se exige esta formación, como requisito para ocupar plazas docentes profesionales en un Instituto Tecnológico, por diferentes causas, el déficit de profesores es una realidad y la enseñanza técnica y profesional en muchos casos es atendida, según el país, por personas que no poseen la calificación requerida y a las que se les ofertan diferentes vías de superación para habilitarlos en el desempeño de sus funciones.

Como se aprecia, en dependencia del grado de desarrollo del país, sus características y necesidades, los requisitos que se exigen al profesor de asignaturas técnicas difieren un tanto, fundamentalmente en el nivel de escolaridad de su formación y experiencia; pero en general todos convergen hacia el mismo punto considerando importante tanto su formación en la especialidad que han de enseñar como su formación pedagógica, aunque unos se inclinan más de un lado que del otro.

Nosotros coincidiendo con el criterio de Makárenko, cuando expone: “…no hay instituto que promueva ingenieros; únicamente concede el título de ingeniero, y sólo al cabo de tres o cuatro años la persona se convierte en ingeniero trabajando en la fábrica, si ha trabajado como es debido en una buena colectividad fabril…” (52:117) consideramos que lo más importante es conocer el punto de partida entendido éste, como el proceso de obtención de información sobre la persona, que permite conocerla mejor y una vez ponderada y organizada, determinar la estrategia de profesionalización a seguir con ella.

Analizando la profesionalización desde un punto de vista estructural, teniendo en cuenta a los sujetos a que va dirigida, el profesor de asignaturas técnicas, podemos plantearnos: ¿En qué profesionalizar? Tras esta interrogante subyacen las propias dimensiones que observamos en la profesionalización en este sentido y que a nuestro juicio son:

Dimensión Pedagógica:

Comprende su formación y perfeccionamiento pedagógico e implica el dominio de técnicas didácticas para promover el aprendizaje y determina la eficiencia del proceso pedagógico profesional, pues implica cómo el que enseña domina como hacerlo y la habilidad pedagógica para comunicarse.



Dimensión Técnica y Profesional:

Tiene en cuenta el contenido técnico y profesional y la experiencia en la profesión en que se enseña e implica el dominio del saber que se pretende enseñar y que es fundamental a la hora de enseñarlo.

Esto significa que saber el contenido que se enseña es condición necesaria pero no suficiente; así como, se aprecia lo mismo pero a la inversa, saber enseñar no es suficiente aunque sí necesario.

Dimensión Humana:

Se dirige al aspecto del hombre, que no sólo aspire como profesional al dominio consciente del aprender, con dominio de su especialidad y la pedagogía; sino que sienta amor por la obra que salga de sus manos; es decir, por lo que está formando: las nuevas generaciones; lo que exige un núcleo básico de competencias que comportan tanto lo cognoscitivo como lo afectivo.

Esta dimensión que se manifiesta en el compromiso contraído con la sociedad, en la profesionalidad que demuestra en su actuación, en el espíritu de cooperación, solidaridad y compañerismo, en la lealtad a sus principios, el optimismo y disposición a enfrentar las tareas, la responsabilidad, sentido común, criterios propios y la adaptación al medio. En fin, en todos esos valores que deben caracterizar a un buen docente formador de las nuevas generaciones.

Estas dimensiones de la profesionalización, le permiten al profesor en plena correspondencia con la tarea que tiene que realizar y el papel que desempeña en la institución docente, transmitir de forma eficiente su nivel de preparación al futuro trabajador, comunicándole sus saberes, desarrollando habilidades y hábitos, formando valores y convicciones para provocar actitudes y sentimientos. Y más aún, como dijera Makárenko: “…he probado en mi práctica muchas cosas…me hice profesional en mi oficio…” (53:116), sólo en el ejercicio real de la profesión, en el entrenamiento sobre la marcha pueden adquirirse las habilidades necesarias que le permitan hacer de su propio quehacer docente una tarea investigativa, una tarea científica.



La Profesionalización en Equipo:una estrategia de la Educación Avanzada.

Una vez tomada la decisión con respecto a los propósitos que vemos en la profesionalización y haber derivado del análisis de qué profesionalizar, sus dimensiones; estamos en condiciones de precisar cómo lograr mediante este proceso el mejoramiento profesional y humano de los profesores técnicos e influir sobre su comportamiento.

Teniendo en cuenta lo antes expuesto y que “…la concepción estratégica para
abordar la solución de uno o más problemas de la organización del proceso de Educación Avanzada, debe caracterizarse por:


  • Ir a la búsqueda de nuevas vías, a partir de la sistematización de lo mejor de la práctica educativa.

  • Desarrollarse mediante un estilo participativo, que comprometa a los gestores y actores del proceso, en su pensamiento y actuación, y los estimule y beneficie el clima sociopsicológico y la comunicación.

  • Modelarse sobre presupuestos teóricos de la Educación Avanzada.

  • Ser precisa, flexible, dinámica y con posibilidades de ajustarse al cambio.

  • Proyectarse sobre los problemas que presentan los recursos laborales y de la comunidad, la situación socioeconómica del entorno y el estado actual de desarrollo del conocimiento, la ciencia y la tecnología” (54:51).

Consideramos que el proceso de profesionalización se desarrolla con el fin de profesionalizar a cada uno de los sujetos con la pretensión de “…provocar la adquisición autónoma de conocimientos y habilidades propias de su desempeño” (55:52), lo que como visión implica: formar y egresar la fuerza de trabajo calificada de nivel medio, capaz de dar solución a problemas básicos y generales que se le presentan en su vida con la profundidad, independencia y creatividad que las condiciones concretas de su entorno le impongan, que no es más que dotar al futuro trabajador de las competencias necesarias para laborar en esa rama y que consecuentemente los profesores técnicos deben experimentar en su propio proceso de formación permanente.

En correspondencia con las metas, nos proponemos como objetivo:



Lograr que cada uno de los profesores que componen el departamento puedan impartir cualesquiera de las asignaturas que en él se desarrollan .

Como compromiso asumido para lograrlo, los elementos estructurales se utilizan propiciando la investigación, la producción de conocimientos y el intercambio de información en una atmósfera de ayuda mutua. A ello se debe en lo fundamental este nuevo concepto, Profesionalización en Equipo, para lograr la profesionalización de cada uno de los miembros de un departamento, al mismo tiempo que es un factor aglutinador sobre la base de esta problemática.



La idea surge de la propia práctica educativa y en especial del modo en que se ha enfocado la superación de los profesores técnicos, buscando nuevas vías para ella. La definición, que más adelante abordaremos, ha sido el fruto de la conjugación de la sistematización de esta práctica y el estudio bibliográfico realizado sobre la profesionalización, que sienta sus bases en el trabajo de Pérez García (1996), así como en varias de las obras consultadas donde se destaca la importancia del trabajo en equipo:

  • “…La profesionalización es cosa de varios, pasa por una división del trabajo, por una mayor cooperación cada vez que sea necesario en pro de la eficacia…” (56:563).

  • Entre las deficiencias de la formación inicial y en el empleo en la mayor parte de los países en desarrollo y que tienen que ser atendidas con toda urgencia, Andrew Burke (1996) menciona el “…escaso recurso a los métodos de trabajo en equipo que fomentan el aprendizaje en cooperación…” (57:581).

  • En el proceso de profesionalización afirma Juan Carlos T sería interesante introducir el concepto lanzado por Robert Bisaillon (1993): el profesionalismo colectivo, “…La enseñanza tanto desde el punto de vista del desarrollo personal como desde el punto de vista institucional es una actividad que requiere la intervención de un equipo docente. Si la idea de equipo es asumida en todas sus consecuencias, el concepto de un profesionalismo colectivo puede constituir una hipótesis de trabajo muy interesante para el futuro” (58:472).

  • Las actuales políticas educativas piden a los docentes “…fomentar el trabajo colectivo y, participar en grupos de estudio y de trabajo con sus colegas… ser recursos polivalentes capaces de actuar como colaboradores en campañas de toda índole” (59:482).

  • De hecho, plantea Rosa María Torres, citando a Nielsen y Tatto (1991) “…la forma más eficaz de educación a distancia para la capacitación docente es la que no es demasiado distante, y que combina la autoinstrucción con la interacción grupal en la escuela” (60:493).

  • Autores como Huberman (1990) y Gather Thurlen (1994) consideran la semi profesionalización de la profesión docente como el resultado de ser ésta un oficio poco integrado en equipos.

  • Philippe Perronuod considera que la misma naturaleza del trabajo de los docentes hace que “…no cuenten con la asistencia, de forma sistemática, de otros profesionales más calificados que ellos desde el punto de vista científico y técnico…” (61:551) lo cual no contribuye a su profesionalización.

  • En el proceso de profesionalización “…los docentes se convierten en verdaderos profesionales… capaces de trabajar en… equipos pedagógicos, verdaderos conocedores del oficio que se encargan de organizar su formación permanente…” (62:550).

  • Makarenko planteaba: “El hombre tiende al mejoramiento de la vida; está realmente convencido de que este mejoramiento sólo es posible en expresiones sociales” (63:63) Más adelante agrega: “…Me hice profesional en mi oficio y eso lo puede hacer cualquiera si le ayudan y trabaja. Puede hacerse un buen maestro únicamente en una buena colectividad” (133:116) y esta “…sólo es posible a condición de que una a la gente en torno al cumplimiento de tareas de evidente utilidad social…” (64:64).

  • En la RM 85/99 del MINED se precisa: La optimización del Proceso Docente Educativo debe conducir a lograr la idoneidad del personal docente y una de las principales acciones de ésta es el Trabajo Metodológico, cuya célula básica en los centros docentes radica en el departamento y dentro de éste, es en el colectivo de asignaturas donde se concentra la estrategia de superación del grupo de profesores que la atiende.

De todos estos criterios se infiere que:

  • El desarrollo de la profesionalización no puede verse aislado ni estático, es el resultado de todas las acciones que de modo permanente y continuo inciden sobre el profesional y que provienen de su propia práctica, en sus interrelaciones con el resto de los seres humanos.

  • El trabajo en equipo es la vía eficaz para lograr la profesionalización y la cooperación el instrumento utilizado para el desarrollo sostenible de ésta y el fomento de cualidades y valores humanos tales como la solidaridad.

  • Cuando trabajamos en un mismo sentido y en sinergia en la consecución de un objetivo único, éste se puede lograr más fácil y rápidamente porque todos los integrantes del equipo van apoyándose mutuamente. Se obtienen mejores resultados pues se comparte el trabajo y lo que no puede lograr uno solo, lo logra el equipo para beneficio individual y colectivo.

Por ello, nuestra propuesta:

La Profesionalización en Equipo, conjuga lo individual con lo colectivo, interactuando en un conjunto tanto de acciones instructivas como educativas que se ejecutarán por el profesional en momentos en que él participa solo o en el seno de un colectivo; pero nunca ajenas a la influencia que las sociedades ejercen sobre él.

Basados en los criterios que hemos venido exponiendo donde los términos equipo y colectividad juegan un papel relevante y teniendo en cuenta la necesidad de teorizar de alguna manera la experiencia acumulada desde la aplicación de la Enseñanza en Equipo en nuestra institución docente hacemos un acercamiento a este nuevo concepto Profesionalización en Equipo y proponemos como definición:



La Profesionalización en Equipo es el conjunto de operaciones que se llevan a cabo en un departamento docente, mediante formas de la Educación Avanzada que optimizan el proceso de profesionalización, al utilizar los propios recursos del departamento, de la institución y los coordinados con las empresas, conjugando las orientaciones emanadas de las instancias superiores con los intereses y motivaciones propios a través de Estrategias Interactivas, para profesionalizar a sus miembros, sobre la base de la cooperación y ayuda mutua; a fin de contribuir a su mejoramiento humano, a su desempeño laboral y elevar el valor del departamento en la institución.

La profesionalización en equipo permite el desarrollo profesional individualizado, combinando los intereses personales con los sociales. Su accionar supone la organización y dirección correcta del trabajo en equipo, de los esfuerzos colectivos de los integrantes en la solución de sus problemas y la relación estrecha que tiene que existir entre las exigencias que se le imponen a cada uno de sus miembros y la confianza que van adquiriendo en sus posibilidades.

En la misma medida que este estilo de llevar a cabo la profesionalización se fortalece en sus tres dimensiones, se crean condiciones más favorables para el desarrollo pleno de las capacidades de los profesores y la consolidación de cualidades tales como: la honestidad, la modestia, la tenacidad, la perseverancia, la ayuda mutua, la fuerza de voluntad y el compañerismo.

Al mismo tiempo, su efecto favorece la movilidad de los profesores entre las diferentes asignaturas del departamento, lo que contribuye a la eficiencia del trabajo de la institución.

Se sustenta en la teoría de la Educación Avanzada, por lo que como estrategia se diseña sobre la base de sus principios y muy en particular sobre su cualidad humanista, que implica el respeto profundo al hombre. Tiene sus raíces en el Ideario Martiano pues entre sus premisas se encuentran:


  • “…que cada hombre aprenda hacer algo de lo que necesitan los demás…” (65:285).

  • “…todo hombre tiene derecho a que se le eduque, y después, en pago, el deber de contribuir a la educación de los demás…” (66:93).

Exigir de cada profesor lo que él debe dar según sus posibilidades, considerando sus particularidades y dirigir su desarrollo profesional hacia aspiraciones cada vez superiores es, ante todo, respetarlo y una de las máximas que se deben perseguir en la profesionalización en equipo. Es aquí, donde juega un papel decisivo el Jefe de Departamento o del equipo de Gestores o Investigadores, para mantener un nivel estable y conveniente de exigencia y contrarrestar la tolerancia, la flaqueza, la falta de constancia y sistematicidad en ésta; para que no se pierdan las fuerzas generadoras que dirigen el proceso de profesionalización.

Partiendo de lo planteado hasta el momento podemos decir que la profesionalización vista en su totalidad es un proceso pedagógico permanente que, en su devenir en el tiempo y en el espacio, garantiza dotar al profesional de determinadas cualidades y competencias que son necesarias e imprescindibles para poder realizar una determinada actividad dentro de su campo de acción con profesionalidad. La profesionalización en equipo se apoya en las potencialidades de los docentes que componen el departamento y en los recursos de las empresas para en sinergia y ayuda mutua a través de las estrategias interactivas propiciar el proceso de profesionalización.

COMUNICACIÓN Y PROFESIONALIZACIÓN EN LA EDUCACIÓN
La comunicación es un fenómeno que ha sido estudiado desde diferentes ángulos, formando parte del cuerpo teórico de diferentes ciencias, tales como la Cibernética, al desarrollar toda la teoría de los sistemas y la información desde el punto de vista matemático; la Linguística, al estudiar los códigos que se emplean en el lenguaje humano; las ciencias sociales como la Psicología, la Sociología, que la abordan desde la óptica interpersonal en el contacto directo que se produce en la relación humana, en los grupos o de forma más mediata a través de los medios de difusión. También en la Pedagogía se ha ido introduciendo cada vez más término a partir del estudio de la llamada comunicación pedagógica y comunicación educativa.
Sin embargo, ella misma constituye una disciplina específica, en desarrollo a partir de los años sesenta, que se nutre de teorías que parten de todas estas disciplinas (Mortensen, Predvechni, Lomov, Landívar, Freyre, Prieto, Kaplun, entre otros.)
Para entrar en el campo específico que nos ocupa, que es el de la comunicación interpersonal que tiene lugar en todas las interacciones humanas que se dan durante el proceso educativo en el ámbito pedagógico, comenzaremos haciendo alusión a la relación entre estos dos términos: Educación y Comunicación.



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