Economía Moral



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Para entender la crisis del capitalismo mundial:

Marx, Keynes, neomarxistas y neo-keynesianos.

Julio Boltvinik



jbolt@colmex.mx

1. Introducción 1

2. Teoría de las crisis de Marx. 2

3. Inevitabilidad de las crisis y esencia del capitalismo 4

4. Keynes muestra que desempleo y recesión son ‘normales’ 5

5. Keynes: el empleo depende de la demanda efectiva, no del salario 7

6. Keynes: centralidad de las expectativas de ganancias 9

7. La teoría del estancamiento del capitalismo maduro 10

8. Abrazo simbiótico entre tendencia al estancamiento y financiarización 12

9. Un sistema social alternativo al capitalismo: no hay otro camino 14

10. La adicción capitalista a las burbujas financieras vista por Krugman y Soros. 16

11. Recapitulación y reflexiones finales 21




1. Introducción


Toda crisis es también oportunidad de transformación. Resulta central, por ello, para todos aquellos que nos hemos declarado en resistencia ante el capitalismo salvaje, comprender la presente crisis mundial. Tenemos que contestar muchas preguntas, como: ¿Es esta crisis diferente de las anteriores? ¿Cuáles son sus características? ¿Cuál es la relación entre ellas? ¿Es ésta una crisis de la modalidad del capitalismo neoliberal o una crisis del capitalismo como tal? ¿La superación de la crisis requerirá transformaciones de fondo o sólo cosméticas? ¿Salidas a la crisis económica sin cambios fundamentales y drásticos del patrón tecnológico, y de las relaciones entre la economía real y la financiera, pueden ser algo más que parches temporales? No pretendo contestar todas estas preguntas y, para acercarme a la respuesta de algunas de ellas procuraré apoyarme en escritos de autores internacionales clásicos (Marx, Baran-Sweezy, Keynes) o contemporáneos (Foster-Magdoff, Krugman, Soros). Lo primero que hay que entender claramente es por qué el capitalismo genera crisis cíclicas.

En las secciones 2 y 3 examino la visión de Marx, para quien las crisis económicas son parte esencial del capitalismo. En las secciones 4 a 6 presento la concepción de Keynes y cómo, para consolidarla, tuvo que derrumbar algunos mitos de la teoría neoclásica; en las secciones 7, 8 y 9 abordo el análisis neomarxista de Foster-Magdoff, continuadores del pensamiento de Paul Baran y Paul Sweezy; en la sección 10 muestro que las conclusiones de Foster y Magdoff son parcialmente avaladas por un autor neo-keynesiano (Paul Krugman) y uno heterodoxo (George Soros); y en la sección 11 presento una recapitulación y muy breves reflexiones finales en las cuales parto de la necesidad de reemplazar al capitalismo, para lo cual propongo el camino de reformas radicales, como el Ingreso Ciudadano Universal (ICU), que salven al capitalismo a cambio de acabar transformándolo en otro sistema social.



Lo presentado es, apenas, un breve y parcial esbozo de lo que me hubiese gustado hacer, que incluiría un análisis de mayor profundidad de los autores incluidos, particularmente de Marx y Keynes, y una mucha más amplia cobertura de autores. En primer lugar, entre los autores marxistas, Maurice Dobb en Economía Política y Capitalismo (Fondo de Cultura Económica, 1945) dedica un amplio capítulo al análisis de las crisis, contrastando el pensamiento de Marx con el de autores marxistas y no marxistas. El pensamiento de Paul Sweezy en su clásico ensayo Teoría del desarrollo capitalista, Fondo de Cultura Económica, 1945, en la cual hace un recuento, en 5 capítulos, muy completo de las teorías de la crisis de Marx y sus seguidores, incluyendo la polémica sobre el derrumbe del capitalismo y la depresión crónica. Ernest Mandel (Tratado de economía marxista, vol. 1, ERA, 1969) realiza una revisión de autores marxistas y no marxistas y en El capitalismo tardío (Era, 1979) introduce la autonomía de la esfera monetaria y crediticia. Pedro López Díaz (Capitalismo y Crisis. La visión de Karl Marx, Itaca, México, 2006, edición original: UNAM, 1985) ha sistematizado los textos de Marx sobre la crisis y ha escrito un análisis detallado basándose en ellos. La lista de autores marxistas que han escrito al respecto y que no he mencionado en el texto es muy extensa: entre ellos, Bernstein, Kautsky, Luxemburgo, Lenin, Grossman y Lange. Entre los no marxistas: desde luego resultan fundamentales los escritos de Kalecki, entre ellos: Teoría de la dinámica económica. Ensayo sobre los movimientos cíclicos y a largo plazo de la economía capitalista (Fondo de Cultura Económica, 1956); Charles Kindleberger (Manias, Panics and Crashes. A History of Financial Crises, Basic EconomyBooks, Nueva York, 1989); Hyman Minsky (Stabilizing an Unstable Economy (Yale University Press, New Haven, 1986) y los autores de la escuela regulacionista citados por Arturo Guillén en su ensayo en este mismo libro (Aglietta, Boyer, y Chesnais). De Keynes me hubiera gustado hacer un tratamiento más a fondo de la Teoría General y revisar sus Ensayos de persuasión. De los keynesianos son centrales autores como Hansen, Joan Robinson y Kaldor.

2. Teoría de las crisis de Marx.


En la historia del pensamiento económico hay dos autores que sobresalen por su contribución al entendimiento de las crisis capitalistas: Karl Marx y John Maynard Keynes. Ahora que enfrentamos la crisis mundial más grave después de la de 1929, es necesario volver a ellos para tratar de entender la crisis actual. Entre los divulgadores creativos del pensamiento de Marx sobre las crisis sobresalen John Strachey, Maurice Dobb y Paul Sweezy. La teoría marxiana (calificativo que se usa para lo referido a Marx mismo, mientras marxista se usa para referirse no sólo a Marx sino a Engels y a los seguidores de ambos) de las crisis se deriva, en lo fundamental, de la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia (G’). Dicha ley establece que, como el trabajo vivo es el único creador de valor (y de plusvalía: P), a medida que la producción se mecaniza, se automatiza, cada trabajador estará dotado de más y mejores medios de producción (trabajo muerto), para lo cual el capitalista tiene que invertir cada vez más una mayor proporción del capital en dichos medios (capital constante: C) y una menor en trabajo vivo (capital variable: V), haciendo que aumente la proporción del capital constante en el total [C/ (C+V)], a la que Marx llama la composición orgánica del capital (O)1. Dice John Strachey (La naturaleza de las crisis capitalistas, Fondo de Cultura Económica, 1939, Capítulo XVI) que no hay ninguna duda que O ha subido, está subiendo y tiene que seguir subiendo, pues esta alza es la esencia del progreso técnico. La tasa de ganancia [G’= P/(C+V)] aumenta con el aumento de la tasa de plusvalía [P’ = P/V), donde P es la masa de plusvalía, y disminuye con el aumento de O, por lo cual, dada la tendencia de O a aumentar, se desprende la ley citada.2

Strachey, en la obra y capítulo citado, sostiene que la tendencia decreciente de G’ es un hecho observado y aceptado por “economistas capitalistas” como Lionel Robbins y Friedrich von Hayek, pero que sólo el análisis de Marx provee una explicación racional de dicha tendencia. Strachey se pregunta en qué medida es compatible el capitalismo con esta tendencia a la baja de G’ y contesta señalando que el propósito de la producción capitalista es el aumento del monto absoluto de ganancia, lo que puede ser alcanzado, a pesar de la baja en la tasa de ganancia (G’), aumentando suficientemente rápido el monto de capital total para que sobre-compense la baja en G’, para lo cual se requiere que el monto de V (capital invertido en fuerza de trabajo) aumente3. Strachey señala que para Marx la tasa mínima de acumulación necesaria para el funcionamiento del capitalismo es la que logra esto. A esto le denomina la Ley de las Dos Caras (en las traducciones al español de El Capital esta expresión se traduce, del alemán, como ley de doble filo o ley bifacética) según la cual tanto la baja en G’ como el aumento en el monto absoluto de P son condiciones del funcionamiento del capitalismo. A estas dos condiciones Marx agregaría la existencia del ejército industrial de reserva (porción desempleada de la fuerza de trabajo) que permite el crecimiento de V. Strachey cita El Capital:

El número de obreros empleados por el capital, es decir la masa absoluta de trabajo que éste pone en movimiento, por ende la masa absoluta del plustrabajo que ha absorbido, por consiguiente la masa del plusvalor que ha producido, y por lo tanto la masa absoluta de la ganancia que ha producido, puede aumentar entonces, y hacerlo en forma progresiva a pesar de la baja progresiva de la tasa de ganancia. Éste no sólo puede ser el caso. Debe serlo —al margen de fluctuaciones transitorias— sobre la base de la producción capitalista. El proceso capitalista de producción es, esencialmente y a la vez, un proceso de acumulación. (Edición en español de Siglo XXI editores, Tomo III, vol. 6, p. 277; cursivas de Marx)

De aquí deriva Strachey el dilema básico del capitalismo: el dilema entre ganancias o abundancia que se puede describir diciendo que “los salarios son al mismo tiempo demasiado bajos para causar un exceso de oferta y demasiado altos para disminuir el ritmo de acumulación”. Strachey añade que es la existencia de este dilema el que hace que las crisis capitalistas sean inevitables. Ahora podemos entender, continúa, por qué Robbins y Hayek recomiendan disminuir salarios en las crisis, pues buscan eliminar todos los obstáculos para una tasa máxima de acumulación. Y mientras sólo Marx puede explicar el por qué, hay acuerdo que la tasa máxima de acumulación es condición esencial de la existencia del capitalismo. Concluye Strachey quien, debemos recordar, escribe en plena Gran Depresión: “Éste es el diablo dentro del capitalismo que lo empuja hacia adelante. Ésta es la ley que industrializó el mundo. Ésta es la ley que hoy está empujando a los capitalistas a buscar nuevas áreas de explotación por todo el planeta”.




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