Dirección de Metodología y Producción Estadística Documentos Técnicos sobre Mercado Laboral



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República de Colombia



Departamento Administrativo

Nacional de Estadística


Dirección de Metodología y Producción Estadística



Documentos Técnicos sobre Mercado Laboral




Bogotá, D.C. 2005


República de Colombia




Departamento Administrativo

Nacional de Estadística



Transversal 45 No. 26 – 70 Interior 1 – edificio DANE

Conmutador : 597 83 00


Director del Departamento


Ernesto Rojas Morales

Subdirector


Pedro Fernández

Directora Administrativa y Financiera


Hatsblade Gallo Mejía

Director de Metodología y Producción Estadística


Eduardo Efraín Freire Delgado
Directora de Mercadeo

María Carolina Gutiérrez Hernández



BALANCE DEL MERCADO LABORAL COLOMBIANO,

SEGUNDO TRIMESTRE DE 2005


AUMENTA LA OCUPACIÓN Y CONTINÚA CEDIENDO EL DESEMPLEO Y LA PARTICIPACIÓN



Trabajo elaborado por
Francisco J. Pérez Torres


INTRODUCCIÓN



El balance de empleo y desempleo analiza y sintetiza los aspectos más relevantes de la evolución trimestral del mercado laboral colombiano en los ámbitos nacional, urbano1 y rural teniendo en cuenta las tendencias generales desde el año 2001. En este documento se presentan las cifras en cuadros y gráficos y se elabora un análisis descriptivo de la evolución reciente de las variables laborales identificando los hechos más destacados ocurridos en los dominios nacional, urbano y rural2 que caracterizaron su desenvolvimiento en el segundo trimestre del año 2005.


El balance inicia con el resumen de lo ocurrido en el segundo trimestre de 2005 frente a igual período del año anterior; en una segunda parte describe el comportamiento de las variables y los indicadores laborales; la tercera desarrolla el diagnóstico general del mercado. Enfatizando en los aspectos de género, grupo de edad, ramas de actividad económica y posiciones ocupacionales, la última parte examina en el ámbito urbano y rural los principales fenómenos registrados en el mercado de trabajo que dan cuenta, con más detalle, de los hechos relevantes destacados en el diagnóstico general,.





  1. RESUMEN

Entre el segundo trimestre del año 2005 y el mismo trimestre del año anterior, la Población nacional en Edad de Trabajar se incrementó en 705,6 mil personas (2,1%), mientras que la Población Económicamente Inactiva creció en 706,4 mil personas (5,4%). En términos de saldos netos resultantes del flujo entre las poblaciones, se puede entender que una cantidad de individuos equivalente a la PET adicional del período no se incorporó al mercado de trabajo sino que se desplazó hacia la inactividad para dedicarse a estudiar, a oficios del hogar y a otras labores propias de dicha población. Este hecho, junto con la baja en el nivel de desempleo y el incremento simultaneo de la ocupación, hizo que la oferta efectiva de trabajo se mantuviera sin variación alguna en el período. De acuerdo con lo anterior la capacidad de absorción de la economía tuvo un buen crecimiento. En efecto, el nivel de ocupados creció en 435 mil personas, lo que se tradujo en el período en un crecimiento del empleo de 2,5%. Debido al menor crecimiento de la PET frente al aumento de la ocupación, la mejoría de ésta última se vio reflejada en la Tasa de Ocupación que tuvo un aumento de 0,2 puntos porcentuales, al pasar entre ambos trimestres de 52% a 52,2%. La buena evolución de la ocupación se complementa con la contracción experimentada en el número absoluto de desempleados que pasó de 2 854,5 miles a 2 418,8 miles, constituyéndose en la más sobresaliente disminución (15,3%) de la desocupación en los últimos cuatro años. La elevada magnitud con la que descendió el desempleo, indujo una caída de 2,2 puntos en la tasa de desempleo nacional que pasó de 14,1% a 12%.


La dinámica de crecimiento de la ocupación nacional continuo caracterizándose por un proceso de sustitución de subempleo por ocupación de mejor calidad, cambio este que ha venido generando la economía en los últimos tiempos. En efecto, mientras el número de subempleados cayó en 28,4 mil trabajadores (0,4%), los trabajadores no subempleados3 crecieron en 463,4 mil (4,3%), con lo cual su participación dentro de la ocupación total se elevó en 1,1 puntos porcentuales entre el segundo trimestre de 2004 y el mismo trimestre de 2005. Puesto que la reducción del subempleo fue bastante modesta la tasa de subempleo escasamente descendió 0,1% al pasar de 32,6% a 32,5%. No sobra advertir que si éste comportamiento continúa manteniéndose, lo más factible es que para próximos períodos se registre un crecimiento del subempleo.
En el periodo 2004 II – 2005 II, la oferta laboral del área de cabecera presentó un crecimiento de 0,7%. Esta variación refleja el excelente crecimiento de la ocupación (3%) y el significativo descenso de los desocupados, cuyo nivel cayó 11,3%. En este dominio el aumento de la ocupación también obedeció, principalmente, al aumento de las ocupaciones de buena calidad o de no subempleo, cuyo nivel se expandió en 297,4 mil personas (3,7%). Por su lado el número de subempleados apenas creció en 76,5 mil empleos (1,6%). En el sector rural el aumento del número de trabajadores no subempleados (166 mil) estuvo por encima del descenso (105 mil) experimentado por los trabajadores subempleados; en consecuencia la ocupación global se incrementó en 61 plazas de trabajo (1,3%), que en conjunto con la caída en el nivel de desempleados indujo una contracción en la PEA de 111,3 mil personas, es decir 2,1%.
En el período de referencia, el número de desocupados urbanos se contrajo en 263,4 mil personas, de los cuales 77,4% corresponden a la caída en el número de desocupados cesantes y el resto a desocupados aspirantes. En el área rural la disminución de la desocupación en 172,3 mil personas provino, principalmente, de la caída de 34,1% en el nivel de los desocupados cesantes ya que para los aspirantes el descenso fue de 24,5%. Como consecuencia de lo anterior la tasa urbana de desempleo cedió en 1,9 puntos al pasar de 15,5% a 13,6% y la rural, pasando de 10,2% a 7,1%, descendió 3,2 puntos.
Uno de los hechos relevantes que continúa presentándose en el segundo trimestre del año 2005, es el crecimiento de la Población Económicamente Inactiva en los tres dominios de análisis. Este hecho, que continúa siendo una manifestación de la disminución de la participación laboral, vuelve a quitarle presión a la oferta de trabajo favoreciendo el descenso en la tasa de desempleo en el período de referencia. Téngase en cuenta que en el período 2004 II – 2005 II la variación absoluta de la PEI urbana (455,5 mil personas) equivale tanto a la variación total de la PET en el período (566 mil personas) como a la diferencia de la variación, en términos absolutos, entre el nivel de ocupados (373,9 mil) y el nivel de desocupados (263,4 mil). Lo anterior quiere decir que la población inactiva creció porque las personas adicionales en edad de trabajar del periodo decidieron no vincularse a la Población Económicamente Activa sino a la PEI y porque un cierto número de personas, de las cuales unas estuvieron desocupadas, también tomaron la decisión de no seguir participando en el mercado laboral y emigrar hacia la inactividad.

En el ámbito rural se aprecian los mismos hechos, excepto que en este sector, la disminución tanto del subempleo como del número de desempleados contribuyeron al crecimiento de la población inactiva.


En el segundo trimestre de 2005 se mantienen, en lo fundamental, las tendencias de los indicadores y las variables laborales que se vienen registrando en los últimos trimestres en los tres dominios de análisis. La particularidad, es que en éste período los niveles de ocupación crecieron en el área rural, urbana y en el total nacional. Los hechos estilizados de dichas tendencias siguen evidenciando tasas decrecientes de participación y de subempleo; bajo crecimiento y disminución de la PEA; descenso en los niveles de desocupación y en las tasas de desempleo, todo esto acompañado de importantes aumentos en el número de trabajadores no subempleados y caídas en los niveles de subempleo. Sin embargo, se debe observar que la reducción en el subempleo ha perdido dinamismo, lo que puede estar sugiriendo un posterior incremento de éste.
Debido a que las tendencias de la tasa de participación y la de desempleo continúan a la baja y la ocupación sigue por una senda de crecimiento, el diagnóstico expuesto en el anterior informe sigue vigente. Se plantea en él que la situación reciente que caracteriza el mercado laboral del país y el de sus áreas urbanas y rurales se ajusta a un panorama donde la reducción del desempleo probablemente ha ido mejorado los ingresos de numerosos hogares, con lo cual algunos de sus miembros, específicamente los miembros secundarios, han venido optando por retirarse del mercado de trabajo, reduciendo, así, la participación laboral. Esto es consistente con el comportamiento de la Población Económicamente Inactiva que en esta oportunidad elevó su nivel, básicamente, por la incorporación de trabajadores que en algún momento estuvieron desocupados pero decidieron retirarse de la fuerza laboral. Vale la pena mencionar que aunque las TD se siguen considerando altas, lo relevante es que se mantienen dentro de la tendencia declinante observada durante los últimos tres años.
Asimismo, conviene recalcar que en el segundo trimestre del año en curso no sólo se incrementó el número de ocupados sino que la generación de empleo de mejor calidad siguió aumentando. Lo anterior se manifiesta en el crecimiento sostenido en el nivel de los ocupados “no subempleados”, la disminución en la tasa de desempleo y el descenso en el subempleo. De tal manera, las cifras del último trimestre, muestran que la mejoría en el nivel de ocupación urbana y rural estuvo determinada, fundamentalmente, por la creación de plazas de trabajo de buena calidad.



  1. COMPORTAMIENTO DE LAS VARIABLES LABORALES

Los cambios más relevantes experimentados por las principales categorías económicas poblacionales se presentan en el esquema 2.1. De acuerdo con las proyecciones del DANE sobre la población total del país, para el segundo trimestre del año 2005, la Población en Edad de Trabajar nacional registró un crecimiento de 2,1% respecto al mismo período del año anterior, es decir creció en 705,6 mil personas y la Población Económicamente Activa, según la ECH, descendió en 744 personas, es decir prácticamente no tuvo variación alguna. Por su parte la Población Económicamente Inactiva aumentó en 706,4 mil personas, lo que equivale a un crecimiento de 5,4%. Entre los dos períodos, la PET urbana creció 2,3%, esto es 0,7 puntos por encima del crecimiento de la PET rural. La fuerza laboral urbana mostró una dinámica opuesta a la observada en el sector rural, así, mientras la PEA creció a una tasa de 0,7%, la rural cayó 2,1%. En cuanto a la Población Económicamente inactiva, en el área rural hubo un aumentó de 6,9% y de 4,8% en el área urbana.


A diferencia de lo ocurrido un año antes, hechos como el crecimiento de la oferta laboral prácticamente nulo en el ámbito nacional, el exiguo aumento en el área urbana y la disminución en el área rural, se continúan manifestando en este año debido a la reducción en el número de desocupados urbanos y rurales, en particular éstos últimos; pues adviértase que el nivel de las personas ocupadas aumentó tanto en el dominio urbano como rural. En el segundo trimestre de 2005 otro factor que contribuyó al modesto dinamismo de la fuerza laboral en los tres dominios de análisis fue el comportamiento de la PEI. De hecho, en saldos netos de cifras, el número de personas que en el período hizo crecer la PET, no se incorporó a la fuerza laboral sino que se trasladó hacia la Población Económicamente Inactiva. Por ejemplo, en el total nacional el número de desocupados cayó en 435,7 mil personas y el número de ocupados se incrementó en 435 mil, en consecuencia la PEA nacional no tuvo una variación elevada como se ha observado en otros trimestres (cuadro 1). En saldos de flujos netos, sucedió que determinados segmentos de población desempleada encontró trabajo o en su defecto, por alguna razón, se retiró de la fuerza laboral fluyendo hacia la PEI que tuvo un crecimiento en cifras absolutas de 706,4 mil personas (5,4%). El mercado laboral urbano en el período muestra cómo la disminución en el número de desempleados estuvo por debajo del número de personas que encontraron ocupación. Lo anterior da cuenta de la incorporación de una parte de la PEI a la oferta laboral urbana y, por consiguiente, de su crecimiento. Adviértase que en el sector rural ocurrió lo contrario.

2.1 Comportamiento de las variables del mercado laboral colombiano


TN = Total Nacional; TU = Total Urbano; TR = Total Rural; Cr = Crecimiento; Dif = Diferencia


En el ámbito nacional las cifras del esquema sugieren que debido al aumento de la inactividad y dada la simetría entre la disminución en el número de desocupados y el crecimiento en el número de ocupados la oferta laboral no tuvo una variación relevante. En términos de saldos netos es claro que la PET rural adicional del período tampoco se sumo a la oferta laboral lo que sumado al descenso en el nivel de desocupados, indujo un crecimiento de la PEI de 6,9%. La evolución y el comportamiento de las mencionadas variables, de nuevo, hicieron que la tasa de participación cayera en el ámbito nacional, urbano y rural impactando positivamente la situación del mercado laboral, que volvió a ver caer la tasa de desempleo.
Es importante subrayar que entre el segundo trimestre del año 2005 e nigual trimestre del año anterior, el país experimentó un repunte en el ritmo de creación de plazas de trabajo, especialmente en el área urbana, esto comparando con la variación entre los segundos trimestres de los años 2004 y 2003, cuando lo que se tenía era un proceso de desaceleración (cuadro 1).
En contraste con lo reportado en el segundo trimestre del año 2004, en el mismo trimestre del año 2005 el subempleo rural se redujo en 5,4% mientras que el urbano presentó un incremento de 1,6%; en consecuencia, entre el segundo trimestre de 2005 y el mismo trimestre del año anterior, el total de personas subempleadas del territorio nacional tuvo un modesto descenso de 0,4% (cuadro 1). Conviene enfatizar que el aumento de la ocupación nacional, urbana y rural en el período de referencia vino acompañada por un proceso de sustitución entre ocupados subempleados por ocupados “no subempleados”. Por lo que implica para su nivel de ingresos, este hecho, como es sabido, generalmente beneficia el bienestar de los hogares. Las cifras de la ECH reportan para el período que, junto con el descenso sostenido del desempleo, la más reciente dinámica de la ocupación en Colombia continúa siendo jalonada, principalmente, por la demanda de trabajo de mejor calidad y más formal. En efecto, al tiempo que el nivel de los ocupados subempleados varió como ya se anotó en los dominios aludidos, el crecimiento de los ocupados no subempleados fue de 4,3% para el total nacional; 6,1% para el área rural y 3,7% para el área urbana.

2.2. Distribución del empleo por rama de actividad económica4
En el segundo trimestre de 2005, las actividades5 de servicios, comercio, agricultura e industria del ámbito nacional tenían empleadas el mayor número de personas, (16 644,9 miles), cifra equivalente al 93,6% del total de ocupados (17 779,2 miles). Otras actividades como la electricidad, gas y agua, minas y construcción ocupaban 1 132,4 mil personas, el 6,4% del empleo total. En el nivel urbano, el empleo por rama de actividad se concentró en las actividades de servicios, comercio e industria, ocupando en conjunto el 87% del total de empleados y secundariamente en construcción (4,7%) y agricultura (6,5%); mientras que en el sector rural, en contraste, las actividades agrícola, de servicios y comercio ocuparon, conjuntamente, el mayor número de personas, 4 154,6 miles, equivalente al 87,7% del total, siendo la de mayor peso la relacionada con la agricultura (63,1), participación que estuvo 8,3 puntos por encima de lo registrado en el mismo período del 2004 (cuadro 2).
Como consecuencia de la contracción en la generación de plazas de trabajo, en el total nacional las ramas que reportaron descenso de su participación dentro de la ocupación total fueron comercio y electricidad, gas y agua. Por otra parte, como reflejo de la mejora en la calidad de la ocupación, en el período comprendido entre el segundo trimestre de 2004 y el segundo trimestre de 2005, la actividad de servicios - que es una donde se alberga la mayor participación de subempleo e informalidad - fue en la que menos creció el empleo, en las demás se aprecia creación de nuevos puestos.
3. DIAGNÓSTICO DEL MERCADO LABORAL
1. En el período transcurrido entre el segundo trimestre de 2001 y el segundo trimestre del año 2005, la PEA6 y la PET7 en el total nacional crecieron, respectivamente, en 1 515,9 y 2 795,5 mil de personas. Sin embargo debido al menor crecimiento de la oferta respecto al de población en edad de trabajar, la TGP8 total descendió de 59,7% a 59,3% y aunque la participación se ha reducido para ambos sexos, ella continúa obedeciendo, principalmente, a la reducción de la TGP masculina, que pasó de 74,2% en el segundo trimestre del año 2001 a 72,8% en el segundo trimestre del año 2005. En el último año (2004 II - 2005 II) la participación del total nacional presentó una disminución de 1,3 puntos porcentuales, cuando en el período 2003 II - 2004 II) cayó 1,1 (gráfico 1 y cuadros 3, 4 y 5).

Gráfico 1

Tasa global de participación

2001 – 2005 (II trimestre)





2. En el período 2001 II –2005 II el número de ocupados absolutos del total nacional constata un crecimiento trimestral promedio de 350,2 mil personas. Esta dinámica ha mejorado en la medida en que el ritmo de crecimiento aumentó en el segundo trimestre del 2005. Efectivamente, mientras que durante los trimestres comprendidos entre el período 2003 II – 2004 II apenas se generaron 25,3 mil puestos de trabajo, en el período 2004 II – 2005 II se crearon 435 mil puestos. En otras palabras, en el segundo trimestre del presente año se crearon 409 mil puestos de trabajo más que los generados en el mismo trimestre del año anterior. Es claro que el empleo ha crecido permanentemente durante los dos primeros trimestre del 2005, contrario a lo acontecido en el mismo período del año 2004.
El aumento del empleo nacional se de nuevo se originó, principalmente, en la buena dinámica de la ocupación urbana. Repasando lo acorrido en el período 2003 II - 2004 II se encuentra que el aumento en el nivel de ocupados del total nacional fue impulsado por el crecimiento de la ocupación en el área urbana donde, en promedio, se originaron 502 mil puestos (77,4%) de los 648,6 mil que se generaron a nivel nacional, el resto de nuevas ocupaciones provinieron del área rural. En el período 2004 II – 2005 II la dinámica de crecimiento promedio de la ocupación urbana jugo un papel todavía más importante por cuanto tuvo un crecimiento promedio de 161 mil nuevos puestos de trabajo, en tanto que el nivel de la ocupación rural cayó en 16,8 mil puestos.
Gráfico 2

Tasa de ocupación

2001 – 2005 (II trimestre)

En consonancia con la generación de puestos de trabajo la tasa de ocupación nacional aumentó 0,2 puntos porcentuales al pasar de 52% en el segundo trimestre del año 2004 a 52,2% en el segundo trimestre del año 2005 (gráfico 2 y cuadros 6 y 7).



El desenvolvimiento y los saldos netos de las variables laborales revelan, para los tres dominios de análisis, que el aumento de la ocupación registrado en el segundo trimestre del 2005, se enmarcó dentro de un proceso del aparato económico que redujo la demanda por trabajadores subempleados al tiempo que aumentó la demanda de ocupación por “trabajadores no subempleados.
2.1 Hace un año el escaso aumento de la ocupación nacional se originó en el crecimiento del empleo en la categoría de los trabajadores por cuenta propia. En el segundo trimestre del año 2005 la mencionada categoría, que es una de las menos productiva, volvió a tener una importante contribución a la expansión del empleo, excepto que en éste segundo período la ocupación de los asalariados particulares experimentó un crecimiento en su nivel de empleo de 3,5%, mucho más elevado que el de los cuenta propia (2,6%), siendo aquella la posición que en términos de volumen más contribuyó al crecimiento del empleo. Entre el segundo trimestre de 2005 y el mismo trimestre de 2004 el nivel de empleo para los trabajadores domésticos y para los trabajadores familiares sin remuneración descendió, respectivamente, en 6% y 1,6%; fueron éstas las únicas posiciones que exhibieron una caída en su nivel de empleo. Finalmente, los empleados del gobierno y los empleadores vieron crecer el nivel de ocupación en 7,8% y 1,6%.
En el ámbito urbano el nivel de empleo bajó para los trabajadores familiares sin remuneración, para los empleados domésticos y para los patronos o empleadores. Dentro de este conjunto de posiciones ocupacionales, cabe resaltar que la primera fue la que registró la más aguda reducción en su nivel de ocupación. En las demás posiciones el empleo aumentó, en particular en el caso de los asalariados particulares, cuyo incremento equivale al 84,4% del total del empleo urbano generado en segundo trimestre del año. En el área rural el empleo gubernamental volvió a crecer, esta vez a una tasa de 10,6%. Sin embargo, la mayor contribución al crecimiento de la ocupación rural, por el número de personas empleadas, en esta ocasión le correspondió a los cuenta propia, cuyo crecimiento fue de 4,2%. Las demás posiciones también presentaron tasas de crecimiento de signo positivo, excepto los empleados domésticos y muy especialmente para los obreros y jornaleros, para quienes, en su orden, el nivel de empleo descendió 17,8% y 5,6%. El comportamiento en estas dos posiciones hizo que el aumento de la ocupación total del área rural fuera moderado en el trimestre de análisis (cuadro 8).


  1. Comparando el segundo trimestre del 2005 con el mismo trimestre del 2004, se puede apreciar que la desocupación total en el país cayó en 435,7 mil personas, cifra que en términos relativos representa una disminución de 15,3%. Esta reducción del número absoluto de desempleados, que es la más alta registrada en los últimos tres años, provocó un descenso de 2,2% puntos porcentuales en la tasa de desempleo nacional, que en el período señalado, pasó de 14,1% a 12%.

Gráfico 3

Tasa de desempleo

2001 – 2005 (II trimestre)

En este intervalo de tiempo el descenso de la desocupación absoluta se originó tanto en el área urbana como rural. No obstante, en el primer dominio la caída de 13% en el número de deseocupados aspirantes contribuyó adicionalmente para que la tasa de desempleo urbana cediera 1,9 puntos porcentuales al pasar de 15,5% a 13,6%.


En el sector rural el nivel de desocupados aspirantes tuvo un descenso de 24,5%, y la tasa de desempleo se redujo en 3,2 puntos al caer de 10,2% a 7,1% (gráfico 3 y cuadros 9 y 10). Los desempleados aspirantes disminuyeron, no obstante, en los dos sectores el descenso en el desempleo se produjo, fundamentalmente, por la reducción en el nivel de los desempleados cesantes.
Descomposición del número de desempleados
Entre el segundo trimestre del año 2005 y el segundo trimestre del año 2004, la contribución de la demanda a las variaciones en el número de desempleados en los niveles nacional y urbano, continúan jugando el papel principal en la disminución de la cantidad de desocupados (gráfico 4), lo cual es compatible con la creación de 435 mil puestos de trabajo en el período de referencia.

Gráfico 4


Descomposición del número de desempleados

2005 – 2004 (II trimestre)

Por otra parte, las personas que en el período no ingresaron y / o se retiraron del mercado también contribuyeron a la disminución registrada en el número de desocupados. Este resultado es consistente con la ligera contracción de la PEA y el marcado incremento de la población inactiva.


En el período la caída en el número absoluto de desocupados a nivel urbano, 263,4 mil, representó el 60,5% de la caída total registrada a nivel nacional. En este caso, la reducción en el número de desempleados obedeció, principalmente, a la creación de plazas de trabajo, lo cual es consistente con el crecimiento observado durante el período de análisis. En menor medida el retiro de trabajadores del mercado ayudó a la disminución de los desempleados, mientras que el cambio demográfico contrarrestó esa disminución, hechos estos que se corresponden con la contracción de la PEA y el crecimiento de la PEI. En el caso de rural tanto el incremento en la demanda como la reducción en la oferta contribuyeron con la disminución del desempleo, (172,3 mil). Nótese que de forma análoga a lo sucedido en el área urbana, a nivel rural los cambios en la oferta de trabajo volvieron a tener mayor incidencia sobre la variación del desempleo que los cambios demográficos (gráfico 4).
3.1 En el segundo trimestre de 2005 se registró un notable descenso en la población desocupada cesante en el total nacional, cuando un año antes lo que se registró fue lo contrario. En términos absolutos esta población experimentó una caída de 351,4 mil personas, equivalente al 15,3%. El descenso en el nivel de los cesantes corresponde al 80,7% de la caída total de los desempleados que se registró a nivel nacional, es decir el 19,3% del restante descenso en el número de desocupados, corresponde a los desempleados aspirantes. Una situación similar se produjo en el área urbana y rural, pero especialmente en ésta última donde los cesantes disminuyeron 34,1%.
Por posición ocupacional, sin excepción, los cesantes experimentaron en todas las categorías descensos en el número de desempleados, siendo especialmente apreciables – por su alta contribución a la reducción del desempleo - en los casos de los trabajadores asalariados particulares y gubernamentales. En cifras absolutas la disminución de los desocupados cesantes en las mencionadas categorías ocupacionales, en el ámbito nacional, se volvió a originar en la dinámica observada tanto en el área urbana como rural; asimismo, al analizar sus respectivas contribuciones se puede apreciar que las rurales fueron las de mayor impacto en la disminución global de los cesantes , lo cual es especialmente claro en las posiciones de obreros y jornaleros y cuenta propia (cuadro 11).
3.2 Teniendo en cuenta la capacidad de absorción en el nivel nacional, las principales actividades que en el período redujeron marcadamente los despidos fueron, en su orden, servicios (17,7%), construcción (32%), comercio y la industria manufacturera con 17,7% y 6,1%. En todos los demás sectores disminuyeron los niveles de despidos, especialmente en comercio, servicios y agricultura, los cuales un año antes habían reportado incrementos. Durante el período la tendencia del nivel de los trabajadores que quedan cesantes se muestra de nuevo decreciente en agricultura, construcción y servicios, mientras que en las actividades de industria y comercio se observa una tendencia estable sin cambio; Lo mismo se puede apreciar en el caso de la actividad de electricidad, gas y agua (cuadro 12).


  1. Respecto al año anterior, en el segundo trimestre de 2005 la mejoría que se venia observando en la composición de la ocupación, perdió dinámica.

Gráfico 5

Tasa de subempleo



2001 – 2005 (II trimestre)

Por el lado del subempleo su nivel en el total nacional se redujo y aunque su participación dentro de la ocupación total disminuyó su tasa prácticamente no tuvo cambio.


En efecto, en el período de análisis, (2005 II –2004 II), el número de trabajadores subempleados cayó en 28,4 mil personas (0,4%) y su participación dentro de la ocupación total pasó de 38% en el segundo trimestre de 2004 a 36,9% en el segundo trimestre de 2005.
De ésta manera, en puntos porcentuales la tasa de subempleo cedió 0,1puntos, al pasar de 32,6% a 32,5%. Es importante enfatizar que el incremento en la ocupación nacional obedece en su totalidad al aumento de los “no subempleados” (gráfico 5 y cuadros 13 y 14).
5. Pese a la pérdida de dinamismo en la reducción del subempleo, en el segundo trimestre del 2005 se percibe un notable crecimiento en la ocupación de aquellos trabajadores que no se encuentran en condición de subempleados, los cuales son, en su mayoría, asalariados que por lo menos cuentan con puestos que corresponden a su calificación, tienen jornada completa y, además, se sienten satisfechos con la remuneración que reciben. El nivel de este tipo de empleados aumentó en 463,4 mil personas (4,3%) y su participación dentro del total de ocupados pasó de 62% en el segundo trimestre de 2004 a 63,1%, en el mismo trimestre de 2005. Nótese que en este período el mejoramiento en la calidad de la ocupación se registró de manera mucho más marcada en el sector rural, donde además de aumentar la participación de los no subempleados los subempleados disminuyeron, mientras en el área de cabecera el subempleo repunto (cuadros 1 y 16).

6. La Población Económicamente Inactiva volvió a crecer a nivel nacional, urbano y rural (cuadro 17). Aunque este comportamiento le resta fuerza a la presión que ejercen los hogares por más trabajo y contribuye a disminuir las tasas de participación y desempleo, es importante hacer notar que un factor adicional que ha permitido la mejoría de la situación ocupacional es el retiro de muchos individuos de la fuerza laboral. Obsérvese que mientras a nivel nacional el nivel de la PET creció en 705,6 mil personas la PEI aumentó en 706,4 mil personas. Si a lo anterior se le agrega la caída en el desempleo y el aumento del empleo, los saldos netos resultantes de los flujos de las variables sugieren un desplazamiento de esas poblaciones hacia la inactividad. La Población Económicamente Inactiva, que se puede incrementar por el retiro de personas de la fuerza laboral y por las personas que están en edad de trabajar pero que no se vinculan al mercado, creció en los dominios nacional, urbano y rural 5,4%, 4,8% y 6,9%.


4. FOCALIZACIÓN DEL MERCADO LABORAL POR ZONA Y SEXO
1. Desde el segundo trimestre del año 2001 hasta el mismo trimestre del año 2004, la tendencia de TGP nacional, urbana y rural fue creciente, pero el descenso de la participación en los tres últimos trimestres produjo un quiebre decreciente en esas tendencias. La misma tendencia se observa en el segundo período trimestral del presente año, toda vez que la tasa nacional descendió 1,3 puntos porcentuales al pasar de 60,5% en el segundo trimestre de 2004 a 59,3% en el segundo trimestre de 2005. En cuanto a la TGP rural se aprecia una caída de 2,2 puntos pasando de 58,9% a 56,7%; asimismo, la urbana cayó 0,9 puntos. La participación nacional cayó tanto para hombres como para mujeres, no obstante la TGP femenina exhibió una reducción de 2,1 puntos, mientras que la masculina se redujo en 0,9 puntos (cuadro 3). En el área de cabecera la participación laboral masculina de la población se contrajo en 0,9 puntos y la femenina en 1,2 puntos. Por último, la zona rural fue la que experimentó el mayor descenso (2,2 puntos ) en la participación total, aunque por género la tasa femenina decreció 4,6 puntos en tanto que la masculina creció en 0,3 puntos porcentuales. En definitiva, la evolución de las tasas en los tres dominios, vuelven a evidenciar un mayor impacto de participación de las mujeres en el descenso global de la participación observado en el período (cuadro 3).
2. Como resultado del aumento en el empleo, el nivel de la ocupación en los dominios nacional, urbano y rural mantiene una tendencia creciente durante el período 2001I –2005 II. Merece mención especial el repunte, después de un descenso en el 2004, en el ritmo de crecimiento de la ocupación en el último trimestre. Efectivamente, a partir de la información del cuadro 6 se encuentra que el crecimiento en el total nacional fue de 5,5% en el segundo trimestre del 2003, en el mismo trimestre de 2004 fue de 0,15% y un año después, en el 2005, remontó hasta el 2,5%. En las áreas urbana y rural se aprecia el mismo comportamiento, pero con menor tasa de crecimiento en el último sector. Por sexo, el ritmo de crecimiento de la ocupación masculina pasó de una tasa de crecimiento negativa de 1,8% en el segundo trimestre del 2004 a una positiva de 4,7% en igual trimestre de 2005. En contraste, para los segundos trimestres desde el año 2002 la ocupación femenina exhibe una desaceleración en su ritmo de crecimiento. El crecimiento de la ocupación para las mujeres continúa siendo bajo, lo que ha hecho que su volumen pase de representar el 41% del total del empleo nacional generado en el segundo trimestre de 2004 a 39,7% en igual período de 2005. De acuerdo con lo anterior es claro que para el segundo trimestre de 2005 la mayor contribución al crecimiento de la ocupación en el total nacional se originó exclusivamente en la buena dinámica de crecimiento del empleo masculino (cuadro 6).
2.1 En el segundo período trimestral del año 2005, el nivel de empleo urbano de los asalariados particulares tuvo un crecimiento de 6,25%, es decir su aumento triplico el registrado un año antes, en consecuencia, ésta categoría de nuevo fue la que más contribuyó a la expansión del empleo urbano. La segunda posición con mayor contribución al crecimiento de la ocupación corresponde a los trabajadores por cuenta propia, para quienes el empleo creció 1,9%, cuando un año antes su nivel había caído en 1,8%. La otra categoría en la que el empleo exhibió un notable crecimiento y que más contribuyó a la expansión del empleo urbano en el período fue la de los empleados gubernamentales con un crecimiento de 7,1% frente a 1,6 del año anterior. En esas tres posiciones fue donde se presentaron, en cifras absolutas, los más altos crecimientos del empleo urbano. Las otras posiciones reportaron descensos en la creación de plazas de trabajo, siendo ese el caso de los trabajadores familiares sin remuneración, los trabajadores domésticos y los patronos o empleadores, especialmente en lo relacionado con los primeros, cuyo nivel cayó en 12,8%, equivalente a 70,8 mil puestos de trabajo menos respecto al mismo trimestre del año 2004. A ésta posición le sigue la de los empleados domésticos para quienes el nivel de empleo registró un descenso en su nivel de 21,6 mil puestos de trabajo. Es de mencionar que en el mismo trimestre de 2004 el empleo para este tipo trabajadores también experimentó una contracción de 6,5%.
En el área rural el crecimiento global del empleo de 1,3%, duplico el incremento reportado en el segundo trimestre del 2004. A este hecho contribuyó la alta creación de plazas de trabajo para los cuenta propia, los trabajadores familiares sin remuneración y, en menor medida, los patronos o empleadores y los empleados del gobierno. Se destaca que la ocupación para obreros y jornaleros y empleados domésticos de nuevo acusó una contracción en el período de referencia, sin embargo, menor a la observada en el segundo trimestre del año 2004. En efecto, mientras la ocupación para los asalariados rurales y los empleados domésticos cayó en 87,3 mil puestos de trabajo (5,6%) para los primeros y en 20,2 mil para los segundos, en todas las demás categorías el empleo creció. Entre las posiciones que más contribuyeron al aumento de la ocupación rural se destaca el de los trabajadores por cuenta propia con un crecimiento de 4,2% y el de los trabajadores familiares para quienes el empleo aumentó a una tasa de 11,1%. No sobra recalcar que en éstas dos categorías fue donde ocurrió, en cifras absolutas, el aumento más marcado del empleo rural. A las anteriores posiciones les antecede la de patronos y empleados del gobierno, con tasas de crecimiento, en el período, de 11,3% y 10,5%, respectivamente. (cuadro 8).
3. La tendencia de largo plazo de la desocupación total nacional, 2001 II – 2005 II, sigue exhibiendo una pendiente negativa, habida cuenta del descenso permanente y sostenido del nivel de desempleados, el cual se redujo de 3 272,9 mil en el primer trimestre de 2001 a 2 418,8 mil en el segundo trimestre de 2005. Es importante hacer notar que ésta tendencia no sólo se ha mantenido, sino que en el segundo trimestre del año 2005 se hizo aun más marcada, debido a que en este segundo período el nivel de desempleados registró el más significativo descenso observado en los últimos años. Por sexo, en el ámbito nacional, la tasa de disminución del nivel de la desocupación (17,2%) masculina fue superior a la femenina en 3,6% puntos; en cifras absolutas la caída del desempleo de las mujeres fue inferior al de los hombres en más de 10 mil personas. En el área urbana, donde la brecha de desempleo por sexo es más grande y afecta más a la mujer, la tasa de disminución del nivel de desocupación se redujo en 12,4% para los hombres y en 10,5% para la mujer, no obstante, en cantidades absolutas se registró una caída superior del desempleo femenino. Por último, la desocupación rural que tuvo un descenso global de 32,3%, se originó en la fuerte disminución (32,3%) de la desocupación masculina, que en esta ocasión fue superior en 10 puntos a la experimentada en el caso femenino. Por lo anterior es claro que en el segundo trimestre de 2005 el 39,5% de la disminución del número de desocupados en el total nacional se originó en el área rural (cuadro 9).


    1. Tal como se aprecia en el segundo trimestre del año 2004, cuando los cesantes urbanos se contrajeron principalmente en las categorías de empleados del gobierno y obreros y empleados particulares, en el segundo trimestre del año 2005 la disminución de mayor peso, 10%, se volvió a presentar en la mencionada categoría. Sin embargo, se destaca el hecho de que en el período de referencia del 2005, exceptuando, a los patronos, en todas las otras posiciones ocupacionales hubo una contracción en el número de cesantes, en particular, en el caso de los empleados del gobierno y de los trabajadores domésticos, que fueron las categorías que más contribuyeron a la disminución de los desempleados cesantes urbanos. Las otras categorías en las que hubo reducciones en los niveles de desempleo fueron las de los cuenta propia y los trabajadores familiares, para quienes la cesantía cedió, respectivamente, en 2,8% y 30%. En el caso de los cesantes rurales la disminución, que en cifras absolutas fue menor que la urbana, se concentró en los obreros y empleados particulares y en los cuenta propia, en tanto que en el caso los empleados domésticos también se registraron, por su magnitud, reducciones de importancia (cuadro 11).

3.2 Por rama de actividad, en el orden nacional, los servicios, la construcción y el comercio se erigieron en las ramas donde se presentaron los más relevantes disminuciones en el número de trabajadores cesantes: 173,2 mil cesantes menos en la primera, 72,5 mil en la segunda rama y 56,6 en la tercera, lo cual es consistente con el comportamiento urbano. Como se puede apreciar en minas y energía se volvió a reportar un aumento moderado en el nivel de cesantes, siendo ésta la única actividad donde creció la cantidad de cesantes. Mientras que en el sector rural, en la totalidad de las ramas, bajó el número de cesantes, especialmente, en servicios, construcción y comercio. Obsérvese que en el período 2004 II - 2005 II las líneas de tendencias urbanas de los trabajadores que estuvieron vinculados a minas y electricidad, contrario a lo ocurrido en las demás ramas, tienen pendiente positiva, lo que significa mayor número de cesantes en ese lapso de tiempo. En el área rural se observa lo contrario en todas las ramas de actividad económica (cuadro 12).


4. Entre los trimestres abril-junio de los años 2005 y 2004, el subempleo nacional registró un descenso de sólo 28,4 mil personas, originado, exclusivamente en la reducción (5,4%) del subempleo rural, cuyo nivel, entre los dos trimestres, pasó de 1 941,9 mil de subempleados a 1 837. En el área urbana el subempleo masculino creció, en el período de referencia, en 97,2 mil personas, mientras que el femenino disminuyó en 20,7 mil personas, en consecuencia, el subempleo global que tuvo un incremento de 76,5 mil personas se originó, exclusivamente, por el lado masculino. En el área rural el subempleo cayó tanto para hombres como para mujeres, sin embargo el descenso en el nivel femenino fue el de mayor impacto sobre la contracción del subempleo global rural. Lo anterior deja en claro que el descenso del subempleo en el total nacional se originó, principalmente, en la disminución del subempleo de las mujeres (cuadro 13).
5. Los trabajadores no subempleados del total nacional, experimentaron en el último año un crecimiento de 463,4 mil personas, atribuible en buen porcentaje al cabal dinamismo de ese tipo de ocupación que se generó en el período en el ámbito urbano. En efecto, mientras que el nivel de los no subempleados urbano tuvo un incremento de 297,44 mil personas, el del área rural aumentó en 166 mil personas. Sin embargo, es importante hacer notar que en términos de contribución el mayor aporte en el incremento de la ocupación para los no subempleados provino del área rural, cuya contribución fue de 6,1 contra 3,7 de la urbana. Por sexo, en cifras absolutas, el incremento en 232 mil personas en el número de ocupados urbanos no subempleados masculino fue superior al femenino, cuyo nivel aumentó en 65,4 mil personas, lo que en términos relativos significan tasas de crecimiento urbanas para hombres y mujeres de 5,1% y 1,9%, respectivamente. En el área rural la ocupación de buena calidad también creció, exclusivamente, para los hombres, quienes exhibieron un crecimiento de 9,6% frente a una disminución de 2,1% de las mujeres (cuadro 16).
6. Para el segundo trimestre de 2005, la población inactiva nacional continúo creciendo, esta vez en 706,4 mil personas. Este crecimiento de nuevo se ocasionó, fundamentalmente, en la expansión de la inactividad femenina que tuvo un aumentó de 5,5%. El 64,5% del crecimiento de la inactividad es de origen urbano y femenino. Por su parte, en el área rural la población femenina acentuó su inactividad en 10%, en tanto que la masculina tuvo una disminución de 0,4% (cuadro 16).








































1 El área urbana se asimila a la Cabecera Municipal, entendida como el área geográfica definida por el perímetro urbano, establecidos por acuerdos del Concejo Municipal. El sector rural es equivalente al “resto”, que incluye centros poblados, (áreas con características urbanas pero ubicadas en el espacio rural), corregimientos y caseríos.

2 El área urbana se asimila a la cabecera municipal, entendida como el área geográfica definida por el perímetro urbano, establecido por acuerdos del Concejo Municipal. El sector rural es equivalente al “resto”, que incluye centros poblados (áreas con características urbanas pero ubicadas en el espacio rural), corregimientos y caseríos.

3 En su mayoría se trata de asalariados con mejores puestos de trabajo en materia de ingresos, horas trabajadas y competencias.

4 No es posible efectuar comparaciones entre los dos primeros trimestres año 2001 y 2002, debido a que se dio un cambio en la Clasificación Internacional Industrial Uniforme (CIIU) de la 2 a la 3, que recompuso las ramas de actividad.

5 Como es natural la estructura del empleo por rama de actividad no puede reportar cambios substanciales en cortos períodos de tiempo, sin embargo su examen trimestral contribuye a esclarecer la importancia de las variaciones del empleo y el desempleo.

6 Población Económicamente Activa

7 Población en Edad de Trabajar

8 Tasa Global de Participación. TGP = (PEA/PET) * 100


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