Descripcion de tecnología de manejo de durazneros



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PROPAGACION

    1. Viveros


El desarrollo de una plantación de frutales, depende en gran medida de la calidad de las plantas. Por tanto, el vivero adquiere una importancia fundamental en la fruticultura. Por esta razón, se señala algunos aspectos sobre los que se debe tener especial consideración en la producción de plantas.
La obtención de una planta comienza con la extracción de la semilla desde los frutos que normalmente se cultivan con este propósito. Lo ideal es que la fruta madure completamente, pero sin sobre madurarse, ni presentar problemas de pudriciones. La pulpa que permanece alrededor del carozo debe removerse rápidamente, para eliminar inhibidores de la germinación, contenidos de este tejido. Además, se evita el problema de fermentaciones que afectan la viabilidad de las semillas.
La semilla se puede almacenar por algún tiempo, a una temperatura de alrededor de 4 °C y con 3 a 8% de humedad. Una alternativa de conservación puede ser desinfectar el carozo; otra, conservar solo la semilla, para lo cual se debe partir el carozo cuidando de no dañar el embrión.
      1. Estratificación:




Estratificación de carozos (semilla)

Consiste en someter la semilla embebida en agua, a bajas temperaturas, para satisfacer sus requerimientos de frío. Lo común es mantenerla entre capas de arena húmeda y exponerla al frío invernal. Otra posibilidad es conservarla refrigerada, entre 2 y 7 °C de temperatura, para este proceso temperaturas inferiores al punto de congelamiento son menos efectivas que las señaladas.
Durante la estratificación, se debe mantener especial atención en la humedad y aireación. Si falta humedad, se puede inducir a una situación de eco dormida, que no permite una buena germinación. La aireación, por su parte, es fundamental para que el embrión respire y se desencadenen los procesos fisiológicos que inician la germinación.
Para lograr una buena estratificación en condiciones controladas, en vez de arena se puede usar vermiculita o aserrín libre de sustancias tóxicas.

Si se utilizan envoltorios de polietileno, hay un cierto intercambio gaseoso que puede ser suficiente para el metabolismo de los embriones, pero la aireación es más adecuada si el polietileno se perfora.


Un buen tratamiento de estratificación, permite una germinación homogénea dentro el lote y el desarrollo de la radícula, como el del epicotilo, será rápido y vigoroso. Si falta frío hay un bajo porcentaje de germinación y la plántula se observa de menor tamaño y a veces arrosetada. El arrosetamiento se puede neutralizar haciendo varias aplicaciones de ácido giberélico a la plantara que recibió poco frío.
      1. Transplante o repique de plantas:




Plantas de duraznos transplantadas en vivero

Los plantines se establecen en el vivero en hileras separadas entre 80 a 110 centímetros, dependiendo del tipo de implemento que se tenga para cultivar la entre hilera. Sobre las hileras la distancia entre plantines debe ser de 15 a 20 centímetros. El largo de las hileras depende del tipo de suelo y pendiente de la parcela y debe ser adecuado para que todas las plantas reciban riego homogéneo.

La modalidad de transplante mas habitual, es cuando los plantines están entre 5 a 10 cm. De altura. En este caso, los plantines se llevan a raíz desnuda a los surcos en los cuales se deja correr el agua. El nivel de agua sirve de guía para la profundidad a la que deben quedar las raíces y el cuello de la planta. Inmediatamente después de la plantación se debe borrar el surco. De este modo se evita la deshidratación, que suele ocurrir cuando el suelo del surco se agrieta al secarse, exponiendo el tallo y las raíces a la acción del sol. Los sucesivos riegos deben realizarse por surco a cada lado de la hilera.



La calidad de la planta es generalmente mejor si se hace siembra a línea de vivero, replantando los espacios cuando es necesario.
      1. Cuidados de la planta:


El manejo del vivero es el mismo que corresponde al manejo general de la especie. Cabe hacer notar, sin embargo, que en cada etapa es necesario ser aún mas riguroso en la ejecución de las labores, único factor que asegura el éxito de la producción de plantas.
A medida que va creciendo, se deben eliminar los brotes anticipados que se producen en los primeros 20 a 25 centímetros de tronco. Este trabajo permitirá despejar el sector del injerto, además de estructurar el tronco del árbol. Una revisión permanente a lo largo de la temporada es más recomendable que realizar el trabajo de una sola vez. En el primer caso se eliminan brotes pequeños que no dañan excesivamente la corteza. Si ésta labor se atrasa, se hace mas lenta y el árbol se ve sometido a un mayor daño. Por otra parte la cicatrización de las heridas, cuando se desbrota tarde, deforma el sector donde se va a injertar.
      1. Injertación:


A través de la injertación se establece el cultivar o variedad que se desea propagar. Un primer aspecto a considerar es que la fuente del material de propagación sea confiable, puesto que hay muchos ejemplos donde aparecen plantas que no corresponden al cultivar, una vez que comienzan a producir fruta en el huerto.

Habitualmente se considera que el momento oportuno para injertar es cuando el tronco adquiere el diámetro de un lápiz a los 20 centímetros del suelo, dependiendo del desarrollo de la planta, se tienen dos momentos característicos de injertación:


Injertación de marzo – abril:


Llamada también de “ojo dormido”, la injertación se realiza en una época cuando hay suficiente actividad como para que se desprenda fácilmente la corteza del xilema, pero no hay condiciones climáticas para una brotación espontánea de la yema del injerto. De este modo, la decapitación y consecuente brotación ocurrirá en la primavera siguiente.
La planta así propagada se puede comercializar tanto de “ojo dormido” como en un año más, en su calidad de “planta terminada”, es decir, con un porta injerto de dos años y el brote del injerto de un año de desarrollo.

Injertación de septiembre – octubre:


También conocida como injertación de “ojo vivo”. La yema del cultivar o variedad a propagar, se injerta de escudete “T”, sobre el porta injerto. Una vez que se ha producido la unión y conexión vascular de los tejidos, lo que puede demorar alrededor de 15 días, se procede a decapitar (descachetear) el patrón, para estimular el crecimiento del brote del injerto. En este caso, la planta terminal con alrededor de 1 metro de altura y se comercializa en el invierno siguiente, de modo que toma solo un año en su producción. Esta alternativa, en nuestro medio generalmente es utiliza para realizar los refallos de la injertación de abril – mayo.
      1. Portainjertos:


La elección de un porta injerto está determinada por el manejo del huerto y por loas condiciones climáticas, de suelo y ecológicas a las que se someterá la plantación. En todo el mundo, se buscan patrones que permitan el cultivo de esta especie en condiciones extremas de suelo, por ejemplo, con excesos de humedad o demasiado alcalinos. Además, es deseable que los porta injertos resistan o toleren los nematodos, enfermedades e insectos de suelo. También se buscan aquellos que tienen especial habilidad para extraer determinados nutrientes del suelo, bajo condiciones adversas. Los que puedan sobrellevar mejor los problemas de sequía en la temporada de crecimiento, o los que en invierno resistan temperaturas extremadamente bajas. También se trabaja en la búsqueda de un porta injerto que controle el vigor de la planta e induzca una alta productividad, sin que presente problemas de incompatibilidad a lo largo de la vida del huerto. Otro aspecto que se ha puesto de relieve es la búsqueda de un patrón que no presente problemas de crecimiento en huertos de replante. Entre los porta injertos definidos más conocidos se tienen a : Nemaguard (tolerante a nematodos y agalla de corona), Nemared, Nemared x Garfield, sin embargo, la utilización de estos materiales en nuestro país es limitado, debido a que los mismos son producidos en Chile.
      1. Arrancado de la planta:


Esta práctica es de particular importancia en el vivero. Lo ideal es rescatar el máximo de raíces y sin daños, de manera que no haya problemas en su desarrollo en el huerto. También es el momento de hacer una rigurosa selección de tamaño y calidad de los árboles, descartando las que presentan anormalidades en las raíces y tronco, focos de plagas y enfermedades o significativa pérdida de raíces.
Una vez arrancada la planta, queda expuesta a la deshidratación; por lo tanto, es imprescindible mantener las raíces en barbecho o protegidas por algún elemento que mantenga la humedad: Arena, aserrín, etc. Lo ideal es que el período entre arrancado y la plantación en el huerto sea el más breve posible y definitivamente durante el invierno, cuando aún no se aprecia actividad fisiológica en el árbol.



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