Derecho Minero



Descargar 0.71 Mb.
Página1/13
Fecha de conversión02.03.2018
Tamaño0.71 Mb.
  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   13



NICOLAS ZOLEZZI BRIONES

Derecho Minero


Del “Manual de Derecho de Minería” de Sergio Gómez Nuñez
La actividad minera
Cuando el hombre, en sus orígenes, descubrió la utilidad de los minerales y su empleo como metales en la vida diaria, nunca más se apartó en su búsqueda y, por el contrario, junto con incrementar sus múltiples aplicaciones dio importantes pasos para el hallazgo de mu­chos otros.

Los adoptó para sus necesidades más elementales: utensilios, puntas de flecha o lanzas, corazas, etc., y también cómo adorno y elementos de intercambio.

La actividad minera, atendido lo primario del hombre prehis­tórico, fue muy rudimentaria al comienzo, logrando lentamente su desarrollo posterior a la luz del crecimiento de las necesidades de la sociedad.

Así, en el devenir de la historia y del crecimiento de los pueblos, se originaron importantes explotaciones mineras tanto en Asia como en Europa. Principalmente llama la atención la actividad minera en la Península Ibérica, explorada y explotada sucesivamente Por los iberos, luego por los celtas, fenicios, cartagineses, romanos y árabes.

Nos dice Carbonell, al hablar de la minería de España. “Natural es, pues, que la riqueza minera de nuestro suelo excitara a la codicia de otros pueblos más adelantados, y que las invasiones se sucedieran en los tiempos antiguos. No consta, por lo menos, que los indígenas opusieran resistencia abierta a la admisión de los primeros invasores, que sin duda acertaron a deslumbrarlos con los productos y artefactos, dijes y bagatelas, que de su país les trajeron y les dan a cambio y true­que de otras más primitivas riquezas, no conociendo, entonces, aquellos hombres rústicos y groseros el valor respectivo de aquéllos y de éstas. Tal fue en posteriores tiempos la conducta de estos mismos españoles, ya civilizados, con los habitantes del nuevo mundo”.

Así, la riqueza minera no sólo fue factor de utilidad y desarrollo. sino que frecuentemente causa de guerras y motor de descubrimientos y conquistas.

Constituye tina de las causas más importantes del descubrimien­to y posterior conquista de América, de la expansión del dominio es­pañol y, finalmente, del origen del descubrimiento de Chile y su con­quista.

Pero es de justicia reconocer que desde mucho antes de la llega­da de los españoles hubo en América precolombina una rica y variada actividad minera que inclusive derivó a un interesante trabajo me­talúrgico y de orfebrería, especialmente del oro, plata, cobre y platino.

Situación que también existía en Chile, particularmente acrecen­tada por la influencia ejercida por la paulatina expansión del Imperio Inca en nuestro territorio.

Con el afincamiento de los españoles se explotaron diversos lava­deros de oro en Marga Marga, Quilacoya, Imperial, Villarrica, Madre de Dios, Osorno y Ponzuelos.

Se estima que siendo el oro la principal explotación minera que buscaban los españoles, la producción en promedio entre 1545 y 1560 fue de, 2.000 kilogramos anuales y de sólo la mitad entre 1560 y 1600.

Hacia esa misma época, la actividad bélica generada por la con­quista y la utilización de las minas de cobre ya conocidas por los in­dígenas dieron origen, aunque en una muy

baja escala, a la explotación de este mineral, especialmente proveniente de las minas de Puquios, Ojancos y otros yacimientos de Chuquicamata. De igual manera, la plata empezó a tener importancia a partir de 1692 con el descubrimiento de la mina San Pedro Nolasco.

Con esta explotación se hace cada vez más necesario contar con un adecuado abastecimiento de azogue, esto es, de mercurio, imprescindible para realizar la operación de amalgamación de la plata, proce­dimiento que también, pero en menor escala, se ocupaba con el oro.

En gran medida estas necesidades fueron resueltas, con la inicia­ción de la explotación de las minas de azogue de Punitaqui en 1787.

De acuerdo a una estadística, a comienzo de 1800 había en Chile más de 165 minas: 67 de oro, 35 de plata, 61 de cobre y 2 de azogue.

En ese siglo, con el descubrimiento de Agua Amarga en 18 11, Arqueros en 1825, Chañarcillo en 1832 y Caracoles en 1870, junto a otras minas, como Lomas Bayas, Tres Puntas, Rosilla, se incrementa fuertemente la producción de plata.

El cobre recibió también un importante impulso con la incorpo­ración de las ricas minas de Tamaya en 1852 y otras provenientes de Chañaral, Caldera, Copiapó, La Higuera, La Serena (Brillador) y Andacollo; pero principalmente gracias a la creación de industrias fundi­doras de cobre, como la de Lambert en La Serena en 1831, a la que le siguieron la fundación de Guayacán en 1858 y Tongoy, así como la de Lirquén y Lota en el sur, se hizo posible su consolidación defi­nitiva.

De esta manera, Chile se convirtió en uno de los principales ex­portadores de cobre del mundo.

Necesaria para el desarrollo metalúrgico fue la incorporaci6n de la producción, del carbón en la minería no metálica, iniciada en el sur del país aproximadamente en 1842. Importante, tanto para la activi­dad de las fundiciones como para el movimiento marítimo y de ma­quinarias en general.

Pero es la explotación del salitre la que le da signo y marca al siglo XIX, en que el destino minero del país surge con mayor vigor.

Conocido desde épocas prehispánicas como fertilizante y utili­zado posteriormente por los españoles para la fabricación de pólvora, comienza su explotación a comienzos del siglo XVIII y se hace indus­trialmente a partir del siglo XIX, alcanzando un gran auge con poste­rioridad a la Guerra del Pacífico, que permitió el crecimiento de grandes e importantes oficinas, salitreras.

El siglo XX sorprende al país como el principal productor de sa­litre, situación que comienza a declinar hacía 1930 y que sólo con la incorporación de avanzada tecnología en los años recientes puede perfilarse en una nueva diversificación y desarrollo.

El presente siglo marca, en cambio, el auge del cobre, con la in­corporación de los yacimientos de El Teniente en 1906, Chuquicama­ta en 1913, Potrerillos en 1920, El Salvador en 1959 y Andina en

1970, que originaron la denominada Gran Minería del Cobre. Original­mente en manos privadas, luego nacionalizados en 1971, han puesto al país como primer productor de este metal en el mundo,

Durante este siglo, el carbón, hierro y petróleo alcanzaron tam­bién importantes cotas de producción, a los que se han agregado mu­chísimos otros: molibdeno, plata, manganeso, yodo, azufre, etc. Entre los cuales cabe destacar el importante incremento del oro.

Actualmente, las perspectivas y proyecciones que existen, fruto de las crecientes exploraciones, arrojan excelentes posibilidades en la minería metálica y no metálica,

especialmente en cobre, oro, plata y litio, del que Chile posee una de las principales reservas del mundo, lo que permitirá seguir manteniendo al país dentro de la senda minera en que de una u otra manera la historia lo ha situado.


Normas legales aplicables a la actividad minera
Antecedentes históricos

España, nuestro obligado referente histórico, tuvo en sus comienzos una importante actividad minera, la que fue incrementándose paulatinamente con las invasiones de que fue presa, así como por las conquistas y colonizaciones que emprendió posteriormente.

Se explica así que en la Península Ibérica se hiciera cada vez más necesaria la implantación de disposiciones legales que regularan esta actividad, por lo que fueron diversos los cuerpos legales que se abocaron a ella.

A modo de referencia, cabe citar el Fuero de! Nájera, dictado en 1076; la ley de las Siete Partidas, de Alfonso X llamado el Sabio, que comenzaron a regir en 1265; el Ordenamiento de Alcalá, de Alfonso XI, de 1348; las leyes de don Juan I u Ordenanzas Reales de Castilla o Viejas Ordenanzas en 1485, a las que les siguieron posterior­mente las Ordenanzas de Valladolid, de doña Juana, dictadas en 1559; las Ordenanzas del Nuevo Cuaderno, puestas en vigencia en 1584, bajo el reinado de Felipe II.

Luego del descubrimiento de América y durante su conquista se dictaron especialmente para los nuevos territorios las Ordenanzas de Toledo en 1574, los Ordenanzas del Perú en 1683, siendo las más importantes las Ordenanzas de Nueva España o de México dictadas en 1783 y que comenzaron a regir en Chile dos años más tarde.

De alguna manera, todos y cada uno de los cuerpos legales cita­dos permitieron ir mejorando y adecuando dichas normas a las cre­cientes necesidades de la minería y, por otra parte, constituyen los antecedentes jurídico históricos de lo que llegó a ser nuestra legisla­ción patria,


Legislación nacional

Con posterioridad a la independencia de Chile, y en atención a que el país no dictó ningún cuerpo legal que rigiera la actividad mine­ra, continuó vigente y aplicándose la legislación española constituida por las Ordenanzas de Nueva España, las que fueron sancionadas ofi­cialmente en 1833, estableciéndolas como ley de la República a fin de evitar dudas acerca de su validez.

Sólo en 1857, cuando se puso en vigencia el Código Civil, el pri­mer código dictado en nuestro país luego de la emancipación, encon­tramos entre sus disposiciones el primer precepto de carácter general y diversas otras normas relativas a la minería.

Disponía el artículo 591 de dicho cuerpo legal: "El Estado es dueño de todas las minas de oro, plata, cobre, azogue, estaño, piedras preciosas y demás sustancias fósiles, no obstante el dominio de las corporaciones o de los particulares sobre la superficie de la tierra en cuyas entrañas estuvieren situadas.



Pero se concede a los particulares la facultad de catar y cavar en tierras de cualquier dominio para buscar las minas a que se refiere el precedente inciso, la de, labrar y beneficiar dichas minas, y la de dis­poner de ellas como dueños, con los requisitos y bajo las reglas que prescribe el Código de Minería".

El Código de Minería a que se hacía referencia en esta norma no llegó a dictarse sino hasta 1874, fecha en que entró en vigencia como primer cuerpo legal chileno que: regía esta materia.

En 1888 se dictó un nuevo Código de Minería, que derogó el anterior, rigiendo por más, de cuarenta años.

Reemplazado en 1930 por un nuevo Código, que tuvo una efímera vida.

El 30 de agosto de 1932 se dictó el Código de Minería que reguló esta actividad por poco más de medio siglo, y que sólo fue dero­gado en 1983 por el actual

No obstante la importancia que la minería tenía para el país, hasta 1971 no existió ningún precepto jurídico de rango constitucio­nal que se ocupara de ella.

La Ley Nº 17.450, de l6 de julio de 1971, que modificó la Constitución Política de 1925, puso término a tan larga omisión y legisló latamente sobre el régimen de propiedad minera, sus concesiones y dispuso la nacionalización de las empresas de la Gran Minería del Cobre.

Consolidaron dicha nacionalización los Decretos Leyes Nº 601, 710 y 821, todos de 1974, y el Decreto Ley Nº 1167, de 1975, los que, además, introdujeron modificaciones a la Constitución Política del Estado.

El Acta Constitucional Nº 3, puesta en vigencia por el Decreto Ley Nº 1552, de 1976, mantuvo en vigor la casi totalidad de las disposiciones de la Constitución Política de 1925 relativas a la minería, conforme lo dispuso su artículo 4º transitorio.
El ordenamiento jurídico minero en actual vigencia

Normas legales

La Constitución Política de1 Estado promulgada en 1980 contiene las normas fundamentales y las bases generales aplicables a la minería chilena, las que, con algunas variantes, son las mismas aprobadas en 1971 y mantenidas en vigencia por el Acta Constitucional Nº 3, de 1976. Las encontramos en el artículo 19 Nº 24 de la Cons­titución y en las disposiciones segunda y tercera transitorias dc1 mis­mo cuerpo legal.

La misma Constitución dispuso que una ley orgánica constitucional estableciera y regulara diversos aspectos contenidos en ella, lo que se cumplió con la dictación de la Ley Nº 18.097, Orgánica Constitucional sobre Concesiones Mineras, de 21 de enero de 1982, que entró en vigencia juntamente con el Código de Minería, conforme fue modificado y dispuesto por la Ley Nº 18.246, de 24 de septiem­bre de 1983.

Por Ley Nº 18.248, de 14 de octubre de 1983, se dictó el ac­tual Código de Minería, que comenzó a regir sesenta días después, esto es, el 13 de diciembre de 1983.

Posteriormente, por Decreto Nº 1 del Ministerio de Minería, pu­blicado en el Diario Oficial de 27 de febrero de 1987, se dict6 el Reglamento del Código de Minería, que entró de inmediato en vigor, derogando el anterior, con excepción de algunas de sus disposiciones.

Finalmente, las Leyes Nº 18.681, de 31 de diciembre de 1987, y Nº 18.941, de 22 de febrero de 1990, modificaron el Código de Mi­nería y el Decreto Supremo Nº 4 de Minería, publicado en el Diario Oficial el 2 de mayo de 1989, que modificó el Reglamento de dicho Código.



De manera, pues, que la legislación minera actualmente vigente está constituida por las normas relativas a esta materia contenidas en la Constitución Política de 1980, la Ley Orgánica Constitucional sobre Concesiones Mineras, el Código de Minería de 1983 y el Reglamento del Código de Minería de 1987.

A estas disposiciones habrá que agregar aquellas tocantes a la minería contenidas en otros cuerpos legales y aquellas dictadas para el ramo, como, por ejemplo, el Reglamento de Seguridad Minera, apro­bado por Decreto Supremo Nº 72 de Minería, publicado en el

Diario Oficial de 27 de enero de 1986, la Ley Nº 12.680, de 1957, que fija normas para la venta e inscripción de acciones mineras; el Decreto Supremo Nº 39 de Minería, publicado en el Diario Oficial de 7 de diciembre de 1985, que establece el procedimiento para la aplicación del artículo 6º transitorio del Código de Minería; el Decreto Supremo Nº 141 de Minería, publicado en el Diario Oficial de 25 de febrero de 1989, que contiene el Reglamento del artículo 7º Transitorio del Código de Minería, el Decreto con Fuerza de Ley Nº 2 de Minería, publicado en el Diario Oficial de 30 de marzo de 1987, que fija el tex­to refundido, coordinado y sistematizado del Decreto Ley Nº 1.089, de 1975, que establece normas sobre contratos especiales de operación para la exploración y explotación a beneficio de yacimientos de hidrocarburos, a los que habría que agregar, entre otros, los diversos cuer­pos legales que crean y reglan, el Ministerio de Minería, el Servicio Na­cional de Geología y Minería, la Empresa Nacional de Petróleo, la Corporación Nacional del Cobre de Chile, la Comisión Chilena del Cobre y la Comisión Chilena de Energía Nuclear
Derecho minero

Todos los cuerpos legales o normas jurídicas complementarias referidos reflejan y desarrollan los principios básicos que constituyen, dan forma y contenido al Derecho Minero.

El Derecho Minero viene a ser, precisamente, el conjunto de normas jurídicas aplicables a la exploración, explotación y beneficio de las sustancias minerales y que regula la actividad de los concesiona­rios y de la minería en general.

Derecho que, además, se complementa, al igual que las otras ra­mas del Derecho, por la jurisprudencia de los tribunales de justicia, la opinión de los tratadistas y demás fuentes que le son propias a cualquiera disciplina jurídica.


Generalidades:
Concepto de mina:



  • Compartir con tus amigos:
  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   13


La base de datos está protegida por derechos de autor ©composi.info 2017
enviar mensaje

    Página principal