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2.1 LAS CARACTERÍSTICAS DEL NUEVO ENTORNO SOCIOECONÓMICO


Como características del nuevo entorno socioeconómico se describen a continuación: las características de la sociedad del siglo XXI, los avances en las tecnologías, las empresas del siglo XXI , los retos de la sociedad del conocimiento y los avances y retos de la empresa en Colombia.



2.1.1 Características de la sociedad del siglo XXI. La sociedad del siglo XXI se constituye en un macrosistema de acción y tiene entre otras características relacionadas con la globalización, el multiculturalismo, los avances científicos y tecnológicos, el valor de la información y de la autonomía y las transformaciones de las dinámicas éticas y estéticas. Estas características se describen a continuación.



  • La globalización. La globalización es un “proceso multidimensional, no solo económico, sino también cultural, político y social que tiene como expresión más determinante la interdependencia de los mercados, permitida por las nuevas tecnologías de información y comunicación y favorecida por la liberación de dichos mercados. Además, es un fenómeno donde los acontecimientos se suceden al instante”5.

De acuerdo con esta definición, la globalización es un proceso de internacionalización que afecta todos los ámbitos de la vida humana y su devenir. Este fenómeno reta todos los órdenes de la vida, obliga a la interdependencia de mercados, sociedades y culturas, a través de grandes transformaciones sociales, económicas y políticas.


Los mercados y las empresas se extienden en una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales. Así, la creciente integración de las distintas economías nacionales en un único mercado capitalista mundial demanda nuevas relaciones políticas internacionales, nuevos procesos productivos, nuevas actitudes críticas muy racionales y nuevas formas de producción y distribución del conocimiento. La empresa se ha hecho transnacional, como un espacio global con base en las ventajas tecnológicas, en el que se logra la cooperación entre naciones y grupos, pero, al mismo tiempo se establece una competencia en el mercado mundial con consecuencias importantes en lo económico, político y cultural.


  • El multiculturalismo. Los procesos sociales, políticos y económicos han construido un complejo escenario para la convivencia humana que pone en evidencia la configuración de una sociedad multicultural, una sociedad donde conviven multitud de grupos de diferentes culturas, tradiciones, valores, clases sociales, niveles educativos e influencia social. En este escenario, las actividades empresariales, cotidianas y locales se ven cada vez más influidas por los acontecimientos, decisiones y acciones que ocurren en otras partes del globo, para lo cual cada organización y cada ciudadano requiere de una serie de competencias para la toma de decisiones dentro de un orden ético que rija esta complejidad de la vida cotidiana.




  • Los avances científicos y tecnológicos. Los avances en el campo de la biotecnología, la genética, la electrónica, la informática y las comunicaciones, entre otros, han señalado al conocimiento y dominio de las nuevas tecnologías como el factor que determina la ventaja competitiva de los países en el momento actual. Los bienes tecnológicos resultados de tales avances incorporan conocimientos, los difunden y los organizan, ampliando sus posibilidades; este valor agregado posibilita la circulación vertiginosa del conocimiento y su utilización en los distintos procesos de la actividad humana: en lo económico, en la educación, la cultura, etc.




  • El valor de la información y de la autonomía. En consonancia con los avances tecnocientíficos, especialmente en el campo de la telemática, la información se ha convertido en un recurso esencial para el desarrollo social y la generación de riqueza. Los ciudadanos de las sociedades contemporáneas se forman como terminales autónomos capaces de crear y gestionar grandes cantidades de información y de conocimiento. Para tal efecto se fomenta el desarrollo de competencias variadas, entre ellas, las que tienen que ver con el aprendizaje permanente y el uso responsable del saber. Las personas emplean estas habilidades para satisfacer, no solo las necesidades del sistema social, sino sus propias necesidades y anhelos.




  • Las transformaciones de las dinámicas éticas y estéticas. La complejidad de la sociedad mundial posibilita el encuentro, muchas veces conflictivo, entre es de mundo y formas de vida. Ello trae consigo la articulación y recodificación de los gustos, de los valores estéticos y la transformación de convenciones que regulan los intercambios intersubjetivos. Dentro de esta dinámica aparecen las tensiones entre los centros y las periferias socioeconómicas y políticas, lo que parece ofrecer a las personas pocos asideros para la constitución de unas referencias identitarias personales y colectivas. Así, el ciudadano debe construir, dentro del reconocimiento de otros gustos y de otros códigos morales, unos principios fundamentales compartidos por toda la colectividad humana para la preservación de la especie, de la cultura, del entorno y la construcción de la paz

El ámbito económico y la educación asumen grandes retos derivados de las características del nuevo entorno socioeconómico, en cuanto a la pertinencia, actualización y oferta de oportunidades para las empresas y los profesionales que actuarán en ellas en el marco de los grandes y vertiginosos cambios. Los profesionales deben estar preparados para entender el fenómeno globalizador, estableciendo la diferenciación y liderazgo de la empresa, adaptando su estructura a dicha perspectiva y valorando sus implicaciones como factores de desarrollo y la trascendencia en su formación y el ejercicio exitoso de su profesión en organizaciones complejas y escenarios complejos.



2.1.2 Los avances en las tecnologías. “La tecnología ha introducido amplios cambios en la organización tanto a nivel interno como en la forma de relacionarse con los clientes y demás públicos interesados. Hoy los sistemas de producción han evolucionado, contando con máquinas y equipos, que en algunos de los casos llegan hasta la robotización y la inteligencia artificial, fenómeno que implica cambios a su vez en las relaciones de producción y del personal frente a ella”6.
El avance de la tecnología y de la ciencia ha planteado como desafío al comercio internacional la demanda de bienes y servicios con alto valor agregado y con alto componente tecnológico. Esta demanda exige transformaciones sustentadas en el desarrollo tecnológico desde lo operativo hasta lo estratégico, cambios en los productos, servicios y procesos del sistema productivo de cada país, en el marco de la productividad, competitividad, innovación y diferenciación estratégica.
Los avances en la tecnología de la información y la comunicación también reclaman cambios importantes en los ámbitos económicos, empresariales, culturales y sociales. “La conectividad está aumentando el flujo de información sobre el mercado, servicios financieros y servicios sanitarios hacia las zonas remotas, contribuyendo así a cambiar la vida de la gente en una forma sin precedentes. Las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación (TIC), en particular la Internet de alta velocidad, están modificando el modo en que las empresas hacen negocios, transformando la prestación de servicios públicos y democratizando la innovación7
La unión entre la industria de las telecomunicaciones, gracias a la renovación de equipos y contenidos y la microinformática ha generado el flujo rápido e intenso de datos electrónicos y la conformación de redes telemáticas de información las cuales configuran nuevas formas de comunicación con alcances aún insospechados, promoviendo la movilidad geográfica, convirtiendo la información en un bien intangible y logrando múltiples aplicaciones de la realidad virtual a distintos campos de la ciencia y la vida cotidiana.
Estos avances tecnológicos plantean grandes desafíos a la formación que ofrecen los programas ya que ellos están obligados a generar mejores opciones con carácter inclusivo; es por eso que el Banco Mundial ha considerado como una de sus prioridades proponer una “ambiciosa estrategia en materia de tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), mediante la que se pretende ayudar a los países a utilizar las TIC para transformar la prestación de servicios básicos, potenciar la innovación e incentivar la productividad, y mejorar la competitividad. La estrategia es reflejo de la rápida evolución del sector de las TIC en la última década, como evidencian el extraordinario aumento en el uso de la telefonía móvil y de Internet, la considerable reducción en el precio de dispositivos informáticos y móviles para Internet, y el creciente predominio de las redes sociales”8
2.1.3 Las empresas del siglo XXI. La globalización y las nuevas tecnologías han planteado una notable y rápida evolución en las empresas, las cuales se han consolidado como elemento de progreso y desarrollo, aún por encima de los estados. Tal es el caso de las grandes empresas multinacionales que se convierten en grandes bloques de poder, gracias a su volumen de actividad, por su mayor vinculación en la política exterior dada su capacidad de incidir sobre las políticas y economías nacionales, y su extensión en el territorio mundial.
La empresa cobra entonces dimensiones importantes en la economía de los países y en el avance de los mismos, pero, al transformarse en empresa global, que integra mercados globales con mercados nacionales y regionales, que atiende la complejidad y competitividad de dicho entorno sociocultural, ha visto la necesidad de construir nuevas formas de producción, de introducir cambios en el manejo de la información y en las relaciones con los clientes. Las diferentes áreas empresariales han recibido el impacto de manera decisiva afrontando cambios sustanciales en las actividades de comercialización, ventas, servicio al cliente y postventa.
Las empresas enfrentan grandes transformaciones en la estructura de la administración, derivadas del cambio en las expectativas y la visión. La empresa hoy asume retos relacionados con la competitividad, innovación, sustentabilidad y responsabilidad social corporativa, entre otros, ya que no es suficiente que la empresa cree valor sólo para sus accionistas, ahora debe valorar y emprender sus acciones contando con las tendencias, líneas generadoras del cambio económico y social y asumirlo con iniciativas que favorezcan al conjunto de la sociedad, incorporando capital social y medioambiental a sus tradicionales objetivos.
Los cambios que demandan las empresas son exigencias para la formación de profesionales en este campo; conviene que esta formación se oriente a la gestión de la administración, atendiendo los requerimientos complejos de la sociedad, los requerimientos de protección del medio ambiente en la cadena de producción y uso de los bienes y servicios que ofrecen, el alto ejercicio creativo, la capacidad para gestionar la tecnología, el conocimiento y la inteligencia competitiva.

2.1.4 Los retos de la sociedad del conocimiento. Vivimos en la sociedad del conocimiento, entendida como aquella con capacidad para producir, acceder, usar y gestionar creativamente el conocimiento, con el fin de brindar soluciones a los problemas y de anticiparse a las demandas del futuro.
Esta sociedad tiende hacia el conocimiento múltiple, hacia la flexibilidad y diversidad, lo cual significa que los conocimientos, la información y los avances científicos se convierten en recursos importantes en todos los ámbitos de la vida, como motor de desarrollo productivo social; el futuro dependerá de la forma inteligente y dinámica de gestionarlos.
Esta dinámica significa aprender rápida y eficazmente, teniendo en cuenta la rápida obsolescencia del conocimiento, lo inesperado, lo incierto, que requiere un estado permanente de alerta para modificar el desarrollo en virtud de las innovaciones, los cambios y las informaciones que se actualizan continuamente.
En el campo empresarial, es necesario desarrollar un pensamiento estratégico para la formación y actualización del capital intelectual que permita al personal de la organización acceder rápidamente a los conocimientos necesarios para ser exitosos y competitivos en la perspectiva del mercado global, donde aparecen necesidades como el de lograr un alto rendimiento a través de la capacidad de aprendizaje tanto de las personas como de las organizaciones.
La importancia que se da al capital intelectual recupera el papel protagónico del factor humano, reconociendo la capacidad que tiene la persona para acceder a la información, organizarla, procesarla y divulgarla; de utilizarla como un valor agregado en la producción y en los mercados con alta densidad de conocimientos.
En el mundo de la incertidumbre y la complejidad, la empresa necesita adaptarse continuamente a condiciones cada vez más impredecibles donde la gestión del conocimiento, pilar fundamental, exige en el empresario y el personal, el desarrollo de megahabilidades de pensamiento para la gestión de los sistemas de información. Las capacidades de pensamiento de los actores empresariales, su experiencia personal y el manejo estratégico de la tecnología se instituyen en el capital organizacional y en el elemento que da significado a los procesos de aprendizaje e innovación empresarial.
El aprendizaje es un factor clave; es un reto ante las exigencias competitivas, la velocidad y la necesidad constante de innovar; existe el peligro de desaparecer si no se fomenta el pensamiento creativo dentro del recurso humano y la organización. Así, el aprendizaje en equipo, la inteligencia colectiva, es un paradigma relevante para el logro conjunto de las metas y el éxito en procesos de trabajo.
Este aprendizaje colectivo es fundamental para que las organizaciones valoren la actualización y el poder del conocimiento en el intercambio comercial, en la participación en alianzas estratégicas, para, en el libre mercado, responder creativamente a las expectativas de los consumidores, mediante el aprovechamiento conjunto de las fortalezas, las oportunidades y los avances tecnológicos.
En medio de estas circunstancias, surgen nuevas formas, paradigmas, enfoques, visiones y decisiones, recursos estratégicos, para anticipar situaciones, aprovechar las oportunidades, definir mejores acciones gerenciales y acercarse a los objetivos perseguidos, fundamentándose en el diagnóstico, la planificación, ejecución y evaluación; con la intuición y creatividad desde y para un mundo que evoluciona rápidamente.
La gestión del conocimiento, inscribe a las empresas en el concepto de organizaciones que aprenden, como un elemento nuevo que debe ser considerado por la gerencia del siglo XXI y que de igual manera, propone exigencias a la formación de profesionales en el área. Conviene incorporarlo como factor de éxito.
La figura 1 presenta los componentes importantes de una organización que aprende:

Figura 1. Organizaciones que aprenden y sus componentes fundamentales


Fuente: Reinhard Friedmann, Gestión y organización de empresas en el Siglo XXI



2.1.5 Avances y retos de la empresa en Colombia. Según Portafolio las empresas del país cada vez son menos innovadoras. “Entre 8.643 empresas que presentaron reportes al Dane sobre sus prácticas de desarrollo e innovación tecnológica, apenas 51 compañías, un 0,6 por ciento del total, se clasifican como innovadoras en sentido estricto, es decir, algo más de una de cada 200. El hallazgo es de la Encuesta de Desarrollo e Innovación Tecnológica de la Industria Manufacturera del Dane9
En consecuencia, Colombia tiene que avanzar en materia de transformación productiva, concepto que se enmarca en el conocimiento, la innovación y el valor agregado, que impulsa a los diferentes sectores económicos, científicos y culturales. “La transformación productiva es una necesidad para el crecimiento y el desarrollo del país. La creciente importancia que han tomado las exportaciones tradicionales y la falta de sofisticación de las mismas, son una evidencia de que el aparato productivo nacional está anclado en una estructura muy elemental donde predominan las actividades fundadas sobre la base de los recursos naturales (…) los resultados del último informe de competitividad del Foro Económico Mundial ponen de presente cómo Colombia no ha alcanzado mayores avances en esta área y que, frente a sus pares latinoamericanos, el país está rezagado” 10
Estas observaciones señalan la urgente necesidad de preparación de las empresas para participar de esta ventaja competitiva, que implica, entre otras exigencias, implementar sistemas de comunicación y gestión del conocimiento, para generar un flujo de información seguro y dinámico, permitiendo el acceso a los servicios sin barreras geográficas y la interacción confiable entre las empresas entre sí, sus proveedores y de estas con sus usuarios.
Para responder al reto de la transformación del aparato productivo se creó la política de desarrollo empresarial cuyo eje es la competitividad. Esta política articula dos componentes, uno trasversal y otro sectorial. El trasversal propone una caja de herramientas que integra: comercio exterior, financiación, apoyo a las pymes, incentivos a la inversión, emprendimiento e innovación, formalización, regulación, capital humano, infraestructura, logística y formación de precios. El componente sectorial incluye 3 elementos; I) las locomotoras del crecimiento: agricultura, minería, construcción y vivienda, infraestructura e innovación; II) el Programa de Transformación Productiva, y III) la nueva estrategia industrial.
En la figura 2 se muestra el componente transversal de la política de desarrollo empresarial de nuestro país, es decir, las políticas que benefician a todos los sectores.

Figura 2. Componente transversal de la política de desarrollo empresarial


Fuente: Ministerio de Comercio, Industria y Turismo

La política industrial de Colombia. La figura 3 muestra el componente sectorial de la política de desarrollo empresarial.

Figura 3. Componente sectorial de la política de desarrollo empresarial


Fuente: Ministerio de Comercio, Industria y Turismo
En el marco de la política de desarrollo empresarial se encuentra la ley de emprendimiento, la cual se describe en la figura 4.
Figura 4. Ley de emprendimiento


Fuente: Ministerio de Comercio, Industria y Turismo

La  Política de Emprendimiento en Colombia tiene los siguientes objetivos estratégicos11:




  1. Facilitar la iniciación formal de la actividad empresarial.

  2. Promover el acceso a financiación para emprendedores y empresas de reciente creación.

  3. Promover la articulación interinstitucional para el fomento del emprendimiento en Colombia.

  4. Fomentar la industria de soporte “no financiero”, que provee acompañamiento a los emprendedores desde la conceptualización de una iniciativa empresarial hasta su puesta en marcha.

  5. Promover emprendimientos que incorporan ciencia, la tecnología y la innovación.

Estas políticas con sus estrategias buscan impulsar la innovación en las empresas y el emprendimiento con “alto potencial de crecimiento”. Las empresas con esta característica son aquellas que “en corto plazo tienen la capacidad de12:



  1. Hacer gestión del conocimiento (Protección de propiedad industrial)

  2. Crecer en ventas por encima del promedio

  3. Generar empleo de calidad

  4. Usar intensamente la tecnología

  5. Tener gobierno corporativo




Empresas de alto

Impacto


Potencial

Alto


Industria

Soporte


Financiación

adecuada

Como puede apreciarse, en la imagen anterior, hay un inmenso compromiso del estado y de las empresas colombianas con el desarrollo empresarial, compromiso que exige una preparación de excelencia de empresarios y personal, para que puedan contribuir a elevar el liderazgo empresarial, el desarrollo del país y la calidad de vida de la gente.
Todo lo expuesto sobre el entorno socioeconómico no está exento de riesgos. La sociedad global es contradictoria: el debate entre la inclusión y la exclusión; la pobreza y la riqueza; la homogeneidad y la pluralidad, etc., interpelan a la educación como instancia capaz de convertirlas en oportunidades para:


  • La recuperación del valor de lo propio y de lo local en el escenario global;

  • la solución de los problemas actuales mediante la aplicación de procesos democráticos de generación de conocimiento;

  • el reconocimiento de la identidad, la autenticidad y al mismo tiempo la creación de una identidad terrenal,

  • la promoción de la capacidad de los ciudadanos para construir el rumbo que cada colectividad desea;

  • favorecer la inteligencia social capaz de aportar creativamente a un mundo cambiante para una vida digna, democrática y de mayor armonía;

  • el desarrollo con equidad y sostenibilidad.

La sociedad del siglo XXI ha de entenderse más como un conjunto de retos que como la promesa de un porvenir exento de dificultades. La educación puede y debe tener un papel protagónico en la definición y superación de tales desafíos. Es en este sentido que ha de entenderse la mirada de la educación en tiempos modernos que se propone a continuación. El desafío es en la construcción del balance entre las normas, valores y oportunidades globales y las culturas, prácticas empresariales y comerciales, las necesidades y proyecciones locales para contribuir a la construcción de una sociedad digna, libre y próspera.




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