Cultivo del pijuayo



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Aislamientos de hijuelos basales


Otra de las posibilidades de propagar vegetativamente el pijuayo es mediante el aislamiento de hijuelos basales. Su uso no es común debido a la baja tasa de multiplicación y al bajo nivel de sobrevivencia de los hijuelos cuando son separados de la planta madre. Sin embargo, el aislamiento de los hijuelos, su separación inmediata de la planta madre y subsecuente acondicionamiento en vivero, antes de ser plantados en campo definitivo, puede lograr sobrevivencia de 60% con riego manual y 66% con riego automático, si los riegos son extraídos con abundante raíz.

Un método práctico que puede ser utilizado consiste en aislar el hijuelo, dentro del suelo, sin separarlo de la planta madre por un tiempo y, después que haya formado su propio sistema radical, extraerlo para llevarlo al sitio de plantación definitiva. El procedimiento consiste en este caso en usar una lampa recta, la cual se introduce en el lugar donde se quiere separar el hijuelo y mediante una presión firme se corta la unión del hijuelo con la planta madre. Una vez separado el hijuelo, se debe aplicar una solución funguicida en el hoyo que se forma en la tierra (a fin de prevenir ingreso de hongos tanto en el hijuelo como en la planta madre) y se deja el hijuelo enterrado, sin moverlo se agrega tierra y se compacta con el pie, a fin de que forme sus propias raíces. Después de 30 a 60 días el hijuelo habrá formado su sistema radical y puede ser extraído para llevarlo a campo definitivo, con el mismo porcentaje de éxito que una planta proveniente de almácigo en camas.

Este método tiene su principal aplicación en la propagación de material selecto, ya que, por el número de plantas que se requiere para siembras comerciales, es muy difícil su aplicación en gran escala. Sin embargo, podrí ser modificado para producir un mayor número de hijuelos, como por ejemplo cuando se rompe la dominancia apical o cuando el hijuelo aislado se deja desarrollar sin extraerlo del lugar, buscando que a su vez produzca otros hijuelos para aislarlos.

Manejo en almácigo


Las semillas pre germinadas se llevan al almácigo cuando tienen dos hojas desarrolladas, lo cual de manera general corresponde a una semilla con una plúmula entre 2 y 5 cm y la radícula con 2 a 4 cm de longitud. Por facilidad de manipuleo, algunos agricultores prefieren las semillas con gémula incipiente, sin desarrollo de las hojas, (o al estado de “punta de clavo”), lo que tiene la ventaja de requerir menor tiempo para individualizar las semillas en el grupo (no hay entrecruce de raíces) y menos riesgo de romper la radícula durante el manipuleo. Por otro lado, las semillas al estado de “punta de clavo” son más tolerantes, que las semillas con hojas, al estrés hídrico al que son sometidas durante el transplante.

Cuando la preparación del almácigo demora más de lo provisto, las semillas siguen su proceso de germinación llegando hasta el estado de plántula con 10 a 15 cm de longitud. Estas semillas germinadas o plántulas también se pueden utilizar para instalarlas en el almácigo, pero en este caso se deberá tener mayor cuidado con el riego de las camas, para mantener un adecuado contenido de humedad en ellas. Algunos agricultores, prefieren semillas germinadas con más de 5 cm de plúmula, por conseguir mayor sobre vivencia.

Hay dos sistemas de conducir el almácigo: en bolsas de plástico con tierra o en camas de almácigo. Las bolsas de plástico pueden ser del tamaño pequeño, capacidad de 1 Kg de tierra, para los casos en los que las plantas se llevarán pequeñas al campo definitivo (cuatro meses) o, pueden tener 2Kg. para permitir un mayor tiempo en el vivero (más de seis meses), sin que se enreden las raíces o éstas salgan de las bolsas antes de su transplante a campo definitivo. El sustrato utilizado para llenar las bolsas de tierra pueden ser una mezcla de:

2 partes de arena

2 partes de suelo franco, preferible con alto contenido de materia orgánica.

1 a 2 partes de matera orgánica; estiércol de gallina, aserrín vegetal o mantillo del bosque para incluir las micorrizas.

La preparación y llenado de las bolsas de plástico, así como su manejo en el vivero, requiere de mayor tiempo que el manejo de las plántulas en camas de almácigo a raíz desnuda. Adicionalmente, la bolsa plástica representa un volumen limitado de suelo que tiene el problema de secarse muy rápidamente, con lo que se pone a la plántula en estrés por deficiencia hídrica o, por el contrario, la capacidad de drenaje es limitada, con lo que se producen condiciones favorables para le desarrollo de los hongos patógenos en el suelo, que pueden causar una alta mortalidad de plántulas. Estas condiciones de anaerobiosis bloquean la absorción de K y el estrés favorece el ataque de patógenos al follaje.

El ligeramente mayor porcentaje de prendimiento en campo definitivo cuando se utilizan plantas en bolsas (98%) con respecto al transplante a raíz desnudad (95%), no justifica el exceso de trabajo y mayor costo que significa preparar las plantas en bolsas plástico. Adicionalmente, cuando el almácigo está localizado en las inmediaciones del campo definitivo, se tendrá menor demanda de mano de obra para transportar las plantas a raíz desnuda que en bolsas plástica (se mueven menos volumen de tierra), obteniéndose el mismo porcentaje de perdimiento si las condiciones de humedad del suelo y las lluvias son adecuadas. Por los motivos indicados, para agricultores con pocos recursos financieros y de mano de obra, es preferible conducir sus plántulas en vivero en camas de almácigo, para luego transplantar a raíz desnuda.

Las camas de almácigo deben tener 1.2 a 1.4 de ancho, con longitudes que varían entre 10 y 40 m. La profundidad debe ser de 30 cm (como mínimo 20 cm) en los que debe aplicarse el sustrato indicado anteriormente para el caso de las bolsas plásticas, o de una mezcla de suelo franco arenosos el cual se le añade amantillo o tierra vegetal (la capa más superficial de los suelos del bosque) y estiércol de vacunos o de aves de granja. El estiércol debe ser descompuesto, o en caso contrario se debe dejar 15 a 20 días para que se descomponga en la cama de almácigo. La tierra vegetal y el estiércol pueden constituyen entre 10 y 20% del volumen de la cama de almácigo o en proporción de 2 a 3 Kg de gallinaza por m2 ó 4 a 5 Kg de mantillo por m2 de gallinaza por m2 ó 4 a 5 Kg de mantillo por m2 de gallinaza por m2 ó 4 a 5 Kg de mantillo por m2. 4 a 5 Kg de mantillo por m2 de gallinaza por m2 ó 4 a 5 Kg de mantillo por m2. A su vez, la cama debe estar levantada 20 cm sobre las camas deben estar dispuestas en filas, separadas, 2 m entre grupos de 10 filas o camas (para facilitar el tránsito y acarreo de materiales e insumos) y 0.30 a 0.40 entre camas (para facilitar la supervisión de las camas deben estar dispuestas en filas, separadas, 2 m entre grupos de 10 filas o camas (para facilitar el tránsito y acarreo de materiales e insumos) y 0.30 a 0.40 entre camas (para facilitar la supervisión de las camas.

La tierra o sustancia cuando se va a sembrar no ha llovido en la zona, entonces se debe dar un buen riego a la cama de almácigo, esperar que drene (generalmente hasta el día siguiente) y luego sembrar las semillas germinadas. Hacer buen riego a la cama de almácigo, esperar que drene (generalmente hasta el día siguiente) y luego sembrar las semillas germinadas.

En las camas de almácigo, las semillas germinadas pueden ser sembradas en hileras distanciadas 20 cm entre ellas, con 20 cm de separación entre plantas. Los hoyos para la siembra se puede hacer con el dedo, ponerse especial cuidado en evitar los excesos de agua, porque las explántulas son muy susceptibles al ataque de los hongos del suelo que desarrollan en estas condiciones. adecuadamente. En el primer mes, las plantas deben ser regadas diariamente en la estación seca y, en función a la humedad del suelo, durante la época de lluvias. En el segundo y tercer mes las plantas serán regadas cada dos días. Debe ponerse especial cuidado en evitar los excesos de agua, porque las plántulas son muy susceptibles al ataque de los hongos del suelo que desarrollan en estas condiciones.

Ambos sistemas de almácigo, en bolsas o en camas, deben tener sombra, la que generalmente se confecciona con hojas de palmeras. La sombra debe ser de alrededor de 50 a 60% y en el caso de las camas que se encuentran en los bordes, especialmente los lados por donde sale y se pone el sol, debe llevar sombra vertical de protección. La sombra se elimina gradualmente desde 15 a 20 días antes del transplante, a fin de someter las plantas a un estrés (“endurecimiento”) para que se adapten mejor en los primeros días en el campo definitivo. Se debe deshierbar manualmente cuando las malezas estén pequeñas, aunque en algunos casos se puede aplicar un herbicida pre emergente, previo a la siembra de la semilla. Asimismo, las semillas germinadas deben protegerse de los animales domésticos (cerdos, gallinas) y del campo (roedores).

El vivero, tanto en bolsas de plástico como en camas de almácigo, debe ser ubicado adecuadamente a fin de facilitar las labores de mantenimiento y disminuir el estrés por transporte y el costo cuando se lleven las plantas al campo definitivo. El área seleccionada debe reunir las siguientes condiciones:


  • Debe ser cercana al terreno donde se implantará el cultivo definitivo.

  • Debe ser plana o ligeramente inclinada, con facilidad de obtener agua para el riego.

  • Debe tener fácil acceso, ser libre de inundaciones y estar protegida de los animales silvestres y domésticos.

  • Debe tener buen drenaje y no debe acumular agua de lluvia.




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