Cuentos populares de chinchilla



Descargar 3.38 Mb.
Página4/49
Fecha de conversión12.11.2017
Tamaño3.38 Mb.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   49

II.MARCO TEÓRICO

  1. INTRODUCCIÓN


A lo largo de la historia de los estudios sobre cuentos folklóricos hay que señalar la existencia de dos escuelas o métodos de estudio fundamentales. El primero o método histórico-geográfico10 fue desarrollado por la llamada escuela finlandesa y desde presupuestos comparatistas creó una clasificación del cuento a partir de unidades temáticas denominadas tipos y motivos11. Sus objetivos fueron establecer mediante la comparación de las distintas versiones de un cuento la forma original, completa y arquetípica de este, así como trazar el mapa de su difusión y distribución12. De esta corriente nos han llegado rigurosos y fiables trabajos de recopilación que nos han proporcionado un amplio conocimiento del folklore universal; pero el fruto fundamental de toda la escuela se recoge en los índices de tipos y motivos elaborados por Aarne y Thompson, que suponen el primer intento serio de clasificación de este corpus internacional. El principal problema de estas grandes ordenaciones de los relatos folklóricos reside en su carácter meramente temático, lo que hace que la clasificación resulte con frecuencia inconsistente y problemática (por ejemplo, por razones exclusivamente temáticas un cuento, como el “Medio Pollito”, podría ser a la vez de animales, de fórmula, maravilloso y humorístico). Ahora bien, por encima de estas críticas, ambos índices, en especial el de los tipos, resultan aún hoy obras de consulta obligatoria por la extraordinaria bibliografía que recogen tanto de versiones internacionales de cada tipo como de los principales trabajos donde ha sido estudiado (González Sanz, 1996b: 29).

El segundo método es el desarrollado por Vladimir Propp en su Morfología del cuento (1928), inicio de los estudios formalistas-estructuralistas13 no solo en el campo del folklore sino en el más amplio de la literatura. El método de Propp no llegó a crear una escuela equivalente a la comparatista. En su obra demuestra la esencial similitud de todos los cuentos maravillosos en cuanto a su estructura e independientemente de los aspectos temáticos. Esta estructura se compone de un número limitado de funciones que se suceden siempre en un orden determinado y que son los verdaderos elementos constantes y constituyentes del cuento. El número de funciones definidas por Propp es de 3114, además de 6 que pueden repetirse. En definitiva, la principal aportación del estudio de Propp frente a la anterior escuela viene de una más precisa definición de las unidades que constituyen el cuento y su mérito fundamental está en haber insistido en la importancia esencial de lo funcional por encima de lo temático, lo que explica mucho mejor el porqué de la analogía universal del cuento así como de las múltiples variantes que de un cuento pueden registrarse en cada recopilación (González Sanz, 1996b: 29-30).

A pesar de su prestigio, la clasificación de Propp no ha alcanzado el uso universal ni la utilidad práctica que tienen las clasificaciones de ATU, principal legado de la escuela finlandesa.

    1. LA CLASIFICACIÓN DE LOS CUENTOS FOLKLÓRICOS


Desde el siglo XIX, se publicó en Europa un número ingente de relatos. El afán recolector continuó con fuerza durante las dos primeras décadas del siglo XX y duró, aunque con menos intensidad, hasta mediados de siglo. Esta enorme cantidad de material se convirtió en un problema para los investigadores que se dedicaban a estudiar la relación entre las versiones de diferentes culturas, ya que era prácticamente imposible revisar lo publicado o acceder a la información de los archivos para constatar qué relatos se daban en qué lugares. Así pues, se hizo necesaria la creación de colecciones generales15, para paliar esta situación y hacer posible que en las bibliotecas hubiese una muestra de los relatos folklóricos del mundo. Aun así, se tuvo que hacer frente al problema de la catalogación del material, dado que cada archivo tenía su propio catálogo. Surgió así la idea de realizar, siguiendo un método científico, un catálogo internacional del material recolectado, clasificado en detalle y disponible para el análisis, con el fin de poder conocer el contenido de las colecciones de forma rápida y eficaz (Prat Ferrer, 2007: 20)16.
      1. Clasificación según los tipos


En respuesta a las necesidades señaladas, el investigador finlandés Antti Aarne publicó en 1910 el primer catálogo tipológico con bibliografía titulado Verzeichnis der Märchentypen (Índice de los tipos de cuentos)17, que ha sido aceptado como el sistema estándar de catalogación. Aarne desarrolló su sistema sobre la base de cuentos finlandeses, daneses (Sven Grundtvig) y alemanes (los hermanos Grimm). Su catálogo se divide en categorías basadas en los géneros tradicionales del folklore: cuentos de animales (Nº 1-299), cuentos ordinarios (Nº 300-1199), anécdotas y chistes (Nº 1200-1999). Una vez dividido el cuento en subgéneros, clasifica los argumentos por tipos y les asigna un código numérico a cada tipo.

Posteriormente, el folklorista americano Stith Thompson llevó a cabo una ampliación y revisión completa del catálogo de Aarne: describió los tipos más concienzudamente, incorporó los últimos catálogos tipológicos regionales publicados, hizo referencia a los varios archivos de fuentes en diferentes países, añadió fuentes secundarias e indicó una pequeña selección de adaptaciones literarias. Su trabajo principal, The Types of the Folktale (Aarne-Thompson), publicado en inglés en 1928, dividía los cuentos, a efectos de su clasificación, en tres grupos principales: cuentos de animales, cuentos folklóricos comunes y cuentos humorísticos. En 1961, Thompson revisó su catálogo tipológico. Esta vez amplió el alcance del índice, incluyendo los tipos del cuento folklórico de Europa, Asia Occidental, y las tierras colonizadas por estos pueblos (Uther, 2009: 16).

Por último, en 2004 se publicó el actual índice tipológico internacional de cuentos (ATU, por Aarne / Thompson / Uther), una nueva edición con incorporaciones exhaustivas y novedades. Este catálogo fue concebido para llevar a cabo una profunda revisión de sus antecedentes. Consta de tres volúmenes: los dos primeros integran el catálogo de tipos y el tercero está formado por los índices y la bibliografía de la obra. La introducción al catálogo que abre el primer volumen constituye una larga declaración de intenciones metodológicas y un texto clave para entender los sistemas de clasificación de la literatura folklórica18. Con esta revisión Uther intenta dar una respuesta satisfactoria a los inconvenientes señalados por previas críticas al catálogo de Aarne-Thompson, sin abandonar los principios tradicionales de presentación de los tipos de un cuento.

Las críticas del Catálogo de Aarne-Thompson han abarcado los siguientes puntos:



  1. Una tipología de narraciones implica un esquema científico, exacto, una situación que no existe en la tradición narrativa en el mundo real.

  2. Las definiciones de géneros y la clasificación según los personajes a menudo no son temática ni estructuralmente coherentes.

  3. La concentración de la “Escuela Finlandesa” en la tradición oral del siglo XIX relegó los recursos literarios a un segundo plano y ocultó importantes formas y hechos más antiguos de los tipos de cuentos.

  4. El sistema incluía solo la tradición narrativa europea, con material relevante de Asia Occidental y de asentamientos europeos en otros territorios. Pero incluso en Europa, las tradiciones fueron documentadas de manera desigual19.

  5. La presentación de tipos localizados separados, con solo unas pocas variantes cada uno, ocultó innecesariamente tanto la imagen de su lugar en la tradición como el sistema de clasificación del catálogo en su conjunto.

  6. Referencias a literatura erudita relevante fueron a menudo perdidas.

  7. Las referencias a variantes se solían tomar de las colecciones más antiguas, no de las nuevas.

  8. Las descripciones de los tipos de cuentos fueron en muchos casos demasiado breves, con demasiada frecuencia imprecisas y centradas injustamente en los personajes masculinos.

  9. La inclusión de los llamados “tipos irregulares” era dudosa.

  10. La mayor parte de la documentación para la existencia de muchos de los tipos estaba en textos de archivos de difícil acceso.

En general, el ATU eliminó o mitigó estas faltas20. Hoy en día, se considera una herramienta efectiva para la rápida localización de tipos de cuentos internacionales, que ofrece una orientación histórico-comparativa a la investigación del cuento folklórico para estudiosos de todas las disciplinas relacionadas con las tradiciones populares. Más concretamente, se produjeron los siguientes cambios:

  • Cambió la concepción de “tipo”, entendiéndolo como algo flexible21. De esta manera, este catálogo se puede considerar como perteneciente a una corriente teórica que comenzaba a relativizar la importancia y la estabilidad de los géneros en la literatura narrativa tradicional, y que empezaba a mirar a “la tradición como una materia maleable y fluida” (Cortés Hernández, 2009: 226).

  • Se reescribieron por completo las descripciones de los tipos “para ampliarlas cuando era necesario, para corregir cuestiones del género de los protagonistas y para hacer explícitos elementos relativos a la sexualidad, que se habían omitido por ser considerados obscenos” (Cortés Hernández, 2009: 228).

  • Se actualizaron las referencias bibliográficas hasta 2003 y se optó por remitirse a las colecciones de relatos más recientes. En el caso de los catálogos, se incluyeron algunos pendientes de publicación.

  • Se enriquecieron de manera significativa tanto las referencias a obras literarias22 como el registro de variantes de otras tradiciones narrativas.

  • Se aumentó considerablemente la representatividad de versiones americanas, asiáticas y africanas, a pesar de que el número de variantes europeas seguía siendo mayor.

  • Se añadieron más de 250 tipos nuevos a lo largo de las diferentes secciones.

  • Se tomó nota de muchos tipos esparcidos a lo largo de las varias secciones del catálogo de Aarne-Thompson cuyas propiedades internas y afinidades con otros tipos habían sido previamente pasadas por alto.

  • Se eliminaron los tipos del catálogo de Aarne-Thompson que se limitaban a un solo grupo étnico, y para los cuales no existía más información disponible, excepto cuando habían alcanzado una significativa distribución temporal, étnica o geográfica.

  • Se limitó la adopción de tipos o subtipos listados en catálogos regionales: muchos ecotipos fueron integrados en tipos ampliamente distribuidos con significativas variaciones regionales (un substrato ecotípico), antes que como tipos adicionales o subtipos numerados.

  • Se eliminaron muchos tipos con descripciones muy breves o difusas, en particular cuando los textos resultaban ser heterogéneos y los subsiguientes catálogos regionales no lograban mostrar que tenían alguna unidad estructural o funcional.

Como afirma Santiago Cortés Hernández (2009: 227), “la innovación se encuentra más bien enfocada a la revisión crítica y sistemática de cada uno de los tipos”, mientras que el mantenimiento de la misma ubicación que tenían anteriormente “permite conciliar el antiguo sistema clasificatorio con las nuevas tendencias teóricas.
        1. Características del catálogo ATU


The Types of International Folktales conserva la estructura general del catálogo de Aarne-Thompson: una estructura cuya organización obedece a aspectos temáticos y de género literario. Los dos primeros tomos de la obra incluyen las siete secciones en las que se indexan los tipos: cuentos de animales, cuentos de magia, cuentos religiosos, cuentos realistas (novelle), cuentos del ogro estúpido, anécdotas y chistes y cuentos formulísticos.

Cada entrada del catálogo presenta un número que identifica al tipo, un título que muchas veces ha sido reformulado y del que se conserva la versión anterior entre paréntesis, y una descripción de su contenido, en la que a menudo se especifican, entre corchetes, los motivos principales que figuran en su argumento.

Tras la información general del tipo,

cada entrada tiene un “aparato crítico” dividido en tres secciones. La primera, “Combinations”, registra los tipos con los que suele combinarse esa unidad para formar tramas más complejas. La segunda, “Remarks”, ofrece información sobre las fuentes literarias de un tipo, las épocas en las que se ha documentado, sus lugares de origen, difusión, o pertenencia a un ciclo. La última sección, “Literature / Variants”, registra información bibliográfica de dos clases: primero los estudios que se han ocupado de ese tipo y después la lista de las variantes que atestiguan su difusión geográfica (Cortés Hernández, 2009: 229).

Por último, el tercer volumen está constituido exclusivamente por los índices y la bibliografía de la obra. Contiene listas de los términos geográficos y étnicos divididos por continente, de los tipos descontinuados, de los tipos que han tenido algún cambio en su número de identificación y de los nuevos tipos registrados. Además, incluye un índice de todos los motivos registrados en las descripciones del catálogo, la bibliografía general, una pequeña bibliografía de referencias adicionales y un índice de materias, muy útil para realizar búsquedas y consultas específicas (Cortés Hernández, 2009: 229).

      1. Clasificación según los motivos


La mayor contribución de Thompson en este campo de estudio fue su clasificación de los motivos en los cuentos populares, una obra de seis tomos titulada Motif–Index of Folk-Literature.

En esta completísima obra incluyó motivos de tradiciones antiguas y modernas, europeas, asiáticas, africanas y americanas, procedentes de cuentos, mitos, leyendas y otros géneros de relatos. El propósito era práctico: servir de instrumento para los estudios comparativos de la escuela histórico–geográfica. […] Thompson desarrolló un sistema de clasificación similar al que la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos usa para sus libros, sistema abierto que permite una expansión indefinida. Thompson divide los motivos en tres clases: personajes, elementos de fondo (objetos, costumbres y creencias) e incidentes. Estos últimos pueden existir por separado y constituir por sí mismos un relato simple (Prat Ferrer, 2007: 22-23).


Thompson analizó unos 40.000 motivos individuales seguidos de referencias a textos y literatura erudita. Clasificó los motivos usando un sistema alfabético-numérico según actores, objetos, significados e incidentes singulares que dejaban espacio a futuras incorporaciones. Este sistema de ordenación pretendía organizar todos los motivos de una manera que permitiera a los usuarios encontrarlos fácilmente en el apéndice del catálogo. Dentro de este sistema de clasificación, los elementos narrativos de otros géneros (mito, etiología, balada, etc.) se pueden incorporar con más detalle que en un catálogo tipológico de cuentos, como se anunció en el subtítulo, A Classification of Narrative Elements in Folktales, Ballads, Myths, Fables, Mediaeval Romances, Exempla, Fabliaux, Jest Books and Local Legends (Uther, 2009: 20)

Los motivos están ordenados en los siguientes grupos: A. Motivos mitológicos, B. Animales, C. Tabú, D. Magia, E. La muerte, F. Maravillas, G. Ogros, H. Pruebas, J. El sabio y el tonto, K. Engaños, L. Giros de la fortuna, M. Ordenación del futuro, N. Azar y destino, P. Sociedad, Q. Premios y castigos, R. Prisioneros y fugitivos, S. Crueldad no natural, T. Sexo, U. La naturaleza de la vida, V. Religión, W. Rasgos de carácter, X. Humor, Z. Grupos de motivos varios. Según el contenido, se han hecho otras subdivisiones, por ejemplo el grupo M se subdivide así: Ordenación del futuro: Juicios y decretos (M0 – M99), Votos y juramentos (M100 – M199), Regateos y promesas (M200 – M299), Profecías (M300 – M399, Maleficios (M400 – M 499).

El índice de motivos de Stith Thompson ha sido un gran instrumento de análisis para los investigadores de la narrativa folklórica, aunque se centra mucho más en la tradición nórdica y protestante que en la mediterránea, griega y ortodoxa, o latina y católica.

El argumento y esquema de un cuento se puede reconstruir siguiendo la cadena de motivos, tal y como se ha hecho en esta tesis.


      1. Clasificación según el catálogo tipológico internacional


Para la península Ibérica contamos con múltiples catálogos como Camarena-Chevalier (1995, 1997, 2003), González Sanz (1996, 1998), Oriol-Pujol (2003, 2008), Cardigos (2006), Beltrán (2007), Noia Campos (2010) y Hernández Fernández (2013). La mayor parte de estos catálogos, al igual que los de otros países, adoptan el sistema de ordenación tradicional según los géneros, pero en particular documentan nuevos tipos narrativos y motivos con difusión local (ecotipos), incluyendo sus variantes con respecto al sistema. Los catálogos publicados antes de 2004 siguen la ordenación de Aarne-Thompson, el resto se basa en ATU.


    1. Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   49


La base de datos está protegida por derechos de autor ©composi.info 2017
enviar mensaje

    Página principal