Cuentos populares de chinchilla



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¿Es vaca o gorrino? (ATU 1551 + 1538)

Era una viuda y tenía un hijo. Y era un poco tonto. Y se fue al servicio. Y estuvo muchos tiempos y no le escribió a su madre. Y ya un día, llama... (Y la mujer, claro, estaba sola y viuda). Ya un día, viene el hijo a la madrugá y llama a la puerta.

-¿Quién?


-Abre, madre, que soy yo.

-¡Hijo mío! Pos, ¿cómo es eso, que no me has escrito en tanto tiempo ni has parecío?

Dice:

-Nada, ya m'he licenciao y ya estoy aquí con usté.



-¡Válgame!

Y tenían, como eran pobres tamién, tenían antes d'irse un'azá y unas cosas pa ir al campo.

Dice:

-Pos mira, hijo mío, como tanto tiempo hacía que te habías ido y no me me hacía falta l'azá y esas cosas, las herramientas del trabajo las he vendío, porque me hacían falta pa comer.



Dice:

-Bueno, pos nada, ya me haré, ya me haré yo con otras.

-¡Madre mía, si no tenemos nada!

No tenía la mujer nada. Y entonces, dice:

-Bueno, pos voy a salir...

Y tenía la mujer un gorrinico, dice:

-Pos, mañana vi a salir con este gorrinico y lo voy a vender.

Dice:


-¡Ay, hijo mío! ¿Y vas a vender el gorrino?

Ice:


-Con los cuartos que me den del gorrino, pos compramos la herramienta que me hace falta pa trabajar. Si no, ¿con qué voy a trabajar ni qué vamos a comer?

Dice:


-Bueno, pos nada.

Y se va, coge el gorrino y va él por allí, por unos campos. Y había unos frailes. Y los frailes tenían hambre, dice:

-¿Ves aquel que viene con el gorrino? Le vamos a decir que es una vaca.

Dice:


-¿Por qué?

Dice:


-Porque a ver si se aburre, -dice-, y nos lo da.

Dice:


-Bueno.

Conque entonces llega y... Llega él allí, dice:

-¿Ande va usté, buen amigo?

Dice:


-Voy a vender este gorrino.

Dice:


-¿Gorrino? ¡Es vaca!

Ice:


-¡Es gorrino!

Dice:


-¡Es vaca!

Dice:


-¡Es gorrino!

Dice:


-¡Vaca!

Dice:


-Pos, vaca o gorrino, ahí lo tenís. ¡No lo quiero!

Y se viene a su casa. Dice:

-Hijo mío, ¿cuánto te han dao por el gorrino?

Dice:


-Se les he dao a los frailes.

Dice:


-¡Ay, hijo mío, tonto te fuistes y tonto has venío! -Dice- ¿qué vamos a hacer ahora sin gorrino?

Dice:


-Mañana me va usté a buscar una ropa de doncellica.

Dice:


-¡Ay, hijo mío, lo que vas a hacer! ¿Qué vas a hacer?

Dice:


-Me voy a ir a la puerta de los frailes.

Y entonces, pues nada, se va a la puerta de los frailes, vestío de doncellica. Su madre le buscó la ropa más o menos qu'encontró. Y se pone allí. Y ya, puesto o no puesto el sol, se pone a la puerta del convento. Y salen los frailes:

-Oye, ahi hay una doncellica.

Dice:


¡Madre mía! ¡Y las horas que son! Pos, ¿ánde va?

¡Huy, madre mía!, los frailes se pusieron como uvas a peras de ver a la doncellica. Y entonces, dice:

-Pos, ¿a dónde va usté, doncellica?

Dice:


-¡Ay!, mire usté, iba al pueblo vecino y, como se ha hecho tan tarde, -dice-, no puedo llegar. Si ustedes me hicieran un laico, pos yo esta noche me quedaba con ustedes.

Dice:


-¡Huy! Eso no puede ser, -dice-, pero, con todo, se lo diremos al padre pior.

Entonces, llegan y se lo dice al padre pior. Y dice:

-Allí hay una doncellica.

Dice:


-¡Huy, hijos míos! Pos, decirle que pase. Es una obra de caridá. Si esa mujer va a pasar la noche en la calle, ya ves tú.

Pues pasa allí con los frailes. Y ella, muy avergonzaica, tapándose y pa que no... Le daba vergüenza y eso. Dice:

-Pos, mire usté, vamos a cenar, -dice-, porqu'es que ayer pasó un pobre hombre que llevaba un gorrinico, -dice-, y nos lo regaló, -dice-, y estamos de mataero.

Dice:


-¿Sí?

Dice:


-Sí. -Dice-, mire usté, pos vamos a cenar.

-Bueno, pos vamos a cenar.

Y ya llega la hora de acostarse. Y dice:

-Pues, es que no tenemos lo bastante pa hacer el mataero, -dice-, y hay que ir al pueblo vecino.

Dice:

-Pos, mire usté, pues ¿por qué no van mañana a traersen las cosas de, pal mataero?



Dice:

-Pos, no sé. Ya veremos a ver.

Dice:

-Bueno, pos entonces, a ver dónde la vamos a acostar a usté.



Y dice el padre pior:

-Pues aquí, en la habitación, al lao mío.

Y entonces llega el padre prior, y dice:

-Los voy a encerrar a todos (a los frailes), -dice-, porque no vaya y hagáis algo con la doncellica.

Y dice:

-¡No, padre; si eso es pecao!



Dice:

-¡Claro!


Bueno, pues entonces ella se acuesta al lao del, del padre pior, y los otros, encerraos. Y entonces, llegaba... Y dice el padre pior:

-¡Hijos míos, no vaya y sea el de la vaca y el gorrino!

Dice:

-¡Qué va, padre! Nada, ¿no ve usté? Es una mujer.



Llega, se encierran, se acuestan. Y entonces él ya, al ver qu'el padre pior estaba solo, llega y dice:

-¡Padre pior! ¿Es vaca o gorrino?

¡Pim pam! Y llevaba un látigo, y le pegó una paliza tremenda.

-¡Madre mía!, -dice-, ¡ay, hijos míos!

Y se fue. Va, como pudo, rastrando, por la mañana temprano, les abre la puerta:

-¡Ay, hijos míos, qu'era el de la vaca y el gorrino, y me ha pegao una paliza! -Dice-, y estoy que yo me muero, ¡yo me muero!

Dice:

-¡Ay!, padre, si hubiéamos sabío eso, pos no lo habíamos hecho. Pero, bueno, ¿qué vamos a hacer?



¡Hala! Pos el pobre padre pior, con aquella paliza tan grande, llega y se... Y se pasó el día. Y, a otro día, a otra noche... ¡Ah, y llega él a la madre y le dijo él (qu'es que me se ha pasao), dice:

-¿Cuánto vale el gorrino?

Y él le puso un tanto cuanto, de dinero. Y llega él a la madre, y dice:

-Tome usté, madre, un plazo. -Dice-, mañana me va a buscar usté una ropa de médico.

Dice:

-¡Ay, hijo mío, por Dios! ¡Una ropa de médico! Pero, ¿a dónde vas?



Dice:

-Por el otro plazo.

Y entonces, llega y se va. Y le busca la madre la ropa de médico. Y al trasponer el sol, el médico en la puerta de los frailes:

-¡Ay!, mire usté, que me se ha hecho tarde. -Dice-, iba al pueblo vecino y, y no puedo llegar. Soy un médico qu'iba a visitar a los pacientes, qu'están en el pueblo sin médico.

Dice:

-¡Uh!, pos mire usté, bien ha venío, porque el padre prior está malo y lo va usté a visitar.



Dice:

-Pues, lo que ustés quieran. Bueno.

Y lo ve, y los manda con un carrico que tenían. (Como entonces andábamos con el carro).

-Tienen ustés que ir al pueblo a por las midicinas que yo les mando. -Dice-, y yo mientras tanto, pos m'estoy con el padre prior. Y el padre prior:

-¡Ay, hijos míos, no y sea el de la vaca y el gorrino!

Dice:


-¡Qué va, padre! Vamos por las midicinas, y así se mejora usté.

Conque entonces, se van por las midicinas. Dice:

-Pos tienen ustés qu'ir todos, -dice-, porqu'es que la midicina es bastante pesá. Entonces, ya le dará el farmacéutico allí las cosas.

Dice:


-¡Madre mía! ¿Y nos vamos a ir todos?

Dice:


-No se preocupen ustés; yo m'estoy con el padre prior.

Pos entonces se van. Y, al irsen todos, empieza él otra vez:

-¿Qué, padre prior? ¿Es vaca o gorrino? ¡Que vengo por el segundo plazo!

Ice:


-¡Ay, hijo mío, pídeme lo que quieras y déjame!

Y le puso otro tanto cuanto (qu'es que, como hace tanto tiempo, me se ha olvidao). Entonces, llega a su casa y dice:

-Madre, el segundo plazo.

Dice:


-¡Ay, hijo mío! ¿Es que vas a volver?

Dice:


-Voy a volver a por el tercero.

Conque entonces llegan los frailes. Dice:

-¡Ay, hijos míos, qu'era el de la vaca y el gorrino! Y me ha sacao otro montón de dinero.

Dice:


-¡Ay, padre pior! Ya no lo dejamos solo nunca.

Dice:


-¡Claro! ¡Madre mía, si yo creo que d'esta no voy a salir!

Pues llega, y dice a la madre:

-Me va usté a buscar una ropa de, así como del campo -dice- que me voy a ir allí con los frailes.

-¡Pero, hijo mío!

Dice:

-Nada, que me voy con los frailes.



Pos, llega ca los frailes. Y llega la hora de ponerse el sol, s'encierran en la casa, y uno por la ventana lo ve, dice:

-Ahi hay un hombre.

Dice:

-¡Vaya! A ver si es el de la vaca y el gorrino.



Dice:

-¡Qué va! No sé, no. -Dice-, es muy pobrecico, se ve con una ropa de, de pobre.

Dice:

-¿Qué hace usté, buen anciano?



Dice:

-Pos, mire usté, -dice-, he salío a pedir unas limosnas por ahi y me se ha hecho tarde, y m'he refugiao aquí, aquí que me guardo un poco del aire.

-Pos, pase usté, ¡oh!, pase usté. Eso es un pecao de tenerlo a usté en la calle, y nosotros aquí.

-¿Estamos de mataero?

Dice:

-Sí, -dice-, bueno, pos nada, a cenar y a calentarse. Y por lo menos no pasa usté frío.



-Bueno.

Conque entonces, llega y se ponen a cenar. Y, y dice:

-Soy el de la vaca y el gorrino.

-¡Ay! -Ya todos-. Pero... ¡Ay!

Dice:

-Nada, -dice-, mañana necesito en mi casa un carro de aceite, -dice-, y lo tienen que llevar... -Dice-, ahora se pueden ustés sortear.



Y le tocó a los dos más viejecicos. Y estaban temblando:

-¡Madre mía! Pos, ¿no dice que le llevemos un carro de aceite?

-Nada, me tenéis que llevar el carro del aceite, -dice-, y si no, los mato a tos.

Conque entonces llega y se... Y él tenía un güerto. En la casa de la madre, había un güerto del vecino. Y dice:

-Yo me voy ahora. Mañana me lleváis el aceite; -dice-, mucho cuidao, -dice, que no faltís.

Dice:


-No. No faltamos.

Van, le llevan el aceite. Y s'iba a hacer de noche, y dice, (los hombres estaban deseando d'irsen, los frailes), dice:

-No, no los vais. Esta noche no los vais, dormís aquí, en la casa.

Y tenían lumbre, es natural. Y miran así p'arriba... Y él había puesto unos monigotes colgaos en la chimenea. Dice:

-¿Qué miráis? -Dice-, eso fueron unos que vinieron unas noches, -dice-, y me quisieron hacer una faena -dice- y los colgué ahi.

Y entonces, los frailes se miran el uno al otro. ¡Madre mía, qué apuro tenían los dos! Dice:

-Nada, ahora acostaros, y mucho cuidao -dice- que... A dormir, y cuidao con que los caguís, -dice-, porque si los cagáis, ya veréis lo que va a pasar.

Conque to la noche, el uno:

-¿Te has cagao?

Dice:


-Yo no, ¿y tú?

-Yo tampoco.

Allá a la madrugá, se durmieron un poquito y él fue y los enflascó de lo que fuera. Y, allá a la madrugá, va y dice:

-¿Te has cagao?

-¡Ay, yo sí!, -dice-, ¿y tú?

-Yo tamién.

Y había una ventana. Y entonces, dice:

-Pos, por esta ventana nos tiramos.

Y cayeron al güerto, pa que no viniera él y los viera... Cayeron al güerto y, ¿por qué no?, de madrugá fueron los ladrones al güerto a robar coles (¿coles? ¿Son blancas y redondas? Eso, las coles). Fueron los ladrones robar las coles y, como eran los curas los más viejos, tenían la cabeza blanca. Dice:

-Oye, tú...

(Y como era a media luz, todavía no era...). Dice:

-Oye, tú, esta qué blanca, -dice-, y qué dura está, más buena...

¡Páum! L'echó la hoz y le cortó el cuello. Y al otro igual. Y, y entonces allí terminó. Y dice:

-Cuentecico colorao, por la boca tuya se ha colao.

Allí se terminó el cuento.

Concepción Gómez del Valle (Chinchilla)



  1. El sordo y el tiñoso (cf. ATU 1565)

Esto eran dos, que uno era sordo y otro era tiñoso, que tenía tiña. Y se fueron a buscar novia. Y dice:

-Vamos a ver esto, cómo podemos hacer para encontrar novia. Tú no me descubras. Tú, cuando pregunten algo, contestas tú –decía el sordo.

Y ya les ponen… están allí… unas muchachas tan apañás. Les ponen buena cena, allí. Bueno, estaba aquello animao. Y ya le ponen sopa. Y el que era tiñoso le dice al sordo, le toca así, dice:

-¿Sorbes o sorbo?

Que empezara. Y dice el otro:

-¿Qué has dicho? ¿Que yo soy sordo? –dice- Y tú, tiñoso.

Y ya de allí dijeron aquellas muchachas:

-¡Iros ya! ¡Veros! Que ya no queremos aquí novios como vosotros.

María Núñez (Pétrola)


  1. ¡Tú pitarás! (González Sanz 1595)

Esto era un abuelo que tenía muchos nietos. Y..., un día pensó de ir a la Feria, a dar una vuelta por allí. Y s'enteran los nietos y dicen:

-Vamos a decirle al abuelo que nos traiga un pito.

Y viene uno:

-Abuelo, tráeme un pito.

Y el otro:

-Abuelo, tráeme un pito.

Y ya el más pequeño viene con una perra gorda, y dice:

-Toma, abuelo, me traes un pito de la Feria.

Y entonces, el abuelo le dice:

-¡Tú pitarás!

Feliciana García Tomás (Chinchilla)


  1. El tonto y el listo (ATU 1617*)

Esto era un tonto y un listo. El tonto, jugando a las canicas, ganó dos reales y, ¿qué hizo?, los metió en un agujero de la pared y los escondió. Y el listo que lo vio, fue y se los quitó.

Pos, a otro día, va el tonto al agujero y... ¡Allí habían estao los reales! Y entonces, sale el tonto cantando:

-Tengo dos riales

en un agujerete,

he de meter cinco

para tener siete.

Lo oye el listo, y dijo:

-¡Andá, que va a meter cinco más! Pues, voy a llevar los dos que tenía y así mañana, ya tengo los siete.

Entonces, fue el listo, llevó los dos reales allí; fue el tonto, los recogió, y se quedó sin reales el listo. Luego, demostró qu'era más listo el tonto qu'el listo.

Feliciana García Tomás (Chinchilla)



  1. El tonto y la viña (No encontrado en ATU)110

Había un tonto cavando una viña, y ya le quedaba muy poquito. Y pasa un listo por el camino, y le dice:

-¿Te ayudo a cavar la viña y al terminar nos vamos a la mía?

Dice:

-Sí.


Pues ya, terminan de cavar la viña del tonto. Y le dice el listo:

-Vamos a cavar ahora la mía.

Y dice el tonto:

-¡Odo! ¡Y que s'entere mi padre!

Antonio Navalón (Chinchilla)


  1. El gitano y el gorrino (cf. ATU 1624)

Esto es un gitano que iba por un camino, y lo coge la Guardia Civil con un gorrino que llevaba al hombro. Dice:

-Oye, ¿de dónde has cogío el gorrino que llevas en el hombro?

Dice:

-¿Qué gorrino?



Dice:

-Sí, ese, -dice-, ese que llevas en el hombro.

Dice:

-¡Bicho! ¡Ande se ha subío el bicho este!



Florentino Tárraga López (Chinchilla)

  1. El viajante y el burro (No presente en ATU)

Llega un viajante a Ayna. Y llevaba el vestido puesto de traje y corbata, llevaba su maletín. Y se va a Ayna y, como sabes que en Ayna son las calles estrechicas del to, cuando va a pasar por una calle de aquellas, había un burro atao a una reja. Y le dice a un hombre, travesao, el burro estaba travesao, así travesao en la calle encima tan estrechica, y le dice a un hombre, dice:

-Oye, -dice-, ¿el burrico este –dice- es seguro?

Dice:

-Hombre, pos el burrico ese no ha hecho aún na, -dice-, yo creo que tié que ser seguro.



Pos nada. El hombre se orilla así entre las patejas del burro y la pared, le da el burro una patá, lo tira al suelo y tira al burro y al maletín y lo tira to. Y entonces, cuando se levanta, coge el hombre, empieza a sagudirse, a sagudirse, y coge el maletín y dice:

-Oye, -dice-, ¿pos no me has dicho que el burro era seguro?

Dice:

-¿Es que ha fallao?



Una narradora de unos 60 años (Pétrola)

  • Accidentes afortunados (Tipos 1640-1674)

  1. El robo de la Virgen (ATU 1641B*)

Dice que es… que es que van al… a un pueblo y roban… la Vi… el Santuario de la Virgen o la capilla de la Virgen la roban. Y, claro, pues empiezan a investigar y a investigar y no había forma de saber quién era.

Y ya estaba uno en el pueblo que… que era tontico, el Paquito, -pos mira le hemos puesto Paquito por…, no es que yo me refiera a ninguno de la familia, le hemos puesto y via decir Paquito.

-Y yo sé quién ha sío [imitando la voz de un tonto].

-Odo, Paquito. Pos venga, dínoslo, Paquito.

Dice:

-No, pero me tenéis que montar en las… en las andas de la Virgen y darme una vuelta en el pueblo.



Y le dan toa una vuelta en el pueblo a Paquito. Y:

-¡Hala!, Paquito, venga, ¿quién ha sío?

Dice:

-No, pero me tenéis que dar otra vuelta en el pueblo y subirme al campanario.



Y así los tiene el Paquito, hasta… hasta… un mes, dándole… haciéndole to lo que quería. Y al final, cuando ya no tenían más… no había más sitios que lo llevasen, se lo llevasen o lo paseasen.

-¡Venga, Paquito! Dinos quién ha sío.

Dice:

-Pos han sío ¡los la-do-nes!



José Manuel Doménech Hinarejos (Chinchilla)

  1. El zapatero y el sastre (ATU 1654)

Esto era un zapatero que le debía a mucha gente, y to el mundo lo estaban agobiando; venga a pedirle dinero, pedirle dinero. Y ya dice la mujer:

-¿Por qué no haces el muerto? Y hacemos el entierro y, cuando te lleven, luego voy yo y te saco.

Pero, le debía tamién a un sastre que le había cosío un chaleco. Y ya, cuando se lo llevan, -que tenían la costumbre de llevarlo a la iglesia-, pos el sastre se va detrás.

Y cuando se descuidan, se mete debajo de las faldas esas que le ponen a la caja, pa aguantar allí la noche, pa ver si era verdá y pa quitarle el chaleco que le había cosío. Y entonces coge y, ¿por qué no?, a media noche, una cuadrilla de ladrones se meten allí, en la iglesia. Y allí, delante del muerto, se estaban repartiendo el dinero. Y decían:

-¡Venga! Una parte pa ti, otra pa mí, otra pa ti...

Iban cuatro. Dice:

-Pero, como hay cinco partes, esta ¿a quién se la vamos a dar?

-Pos, al que levante el dedo.

Entonces, el tonto el pijo de debajo del muerto saca el dedo, y dice:

-¡Hasta los difuntos quieren parte!

Y entonces, al decir "El difunto", se levanta tamién el muerto y pide parte. Entonces salen tos corriendo, y dejaron allí el botín. Y el zapatero fue el que se encargó del dinero, porque como huyeon tos.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Manuela González Martínez (Chinchilla)


  • Cuentos del hombre estúpido (Tipos 1675-1724)

  1. El amo y el criado (ATU 1688)

Iba uno también a pretender y se llevaba pagao a un criado que no era criado. Aquel era un pobretón, pero iban a pretender allí, a ver si hacían un casamiento bueno. Y llevaba pues a un vecino, hacía como criado, y a otro vecino le pidió una capa prestá, o sea, todo aparentando. Se fueron allí, a una aldea, que era gente rica. Dice:

-A ver si podemos… Si me caso yo, tú también vas a ganar algo.

Y llegan allí y, nada, se presentan también con todo, todo: iban con un caballo, el otro con un burro, el que era el criado. Y se presentan allí, se ponen a cenar. Les sacaron con una cena mu bien, que era el señor de la aldea Tal y que tenía muchos bienes. Y están allí tomando el fresco, porque era en el verano, y empieza el criado… Pues el criado para hacerle a su amo una buena fama está allí con los mozos de aquella finca y dice:

-Mirar, tantas estrellitas brillan en el horizonte, tantos atajos de ganado tiene el criado mío en los montes.

Y todos allí asombraos.

-¡Hay que ver! Se ve que tiene bienes.

Y entonces la capa la tiró por allí y ya se van, después de cenar, dice:

-Amo, pierda esa capa, donde tantas tiene en el arca.

Todo suponer. Y ya se van y entonces vuelven, pero el amo, el que hacía de amo no le dio ni una peseta a este que era como criado. Dice:

-Luego cuando ya esto…

Y este dice:

-Este no me va a mí a engañar.

Entonces vuelven y entonces era un tiempo que hacía frío y estaban junto al fuego. Pero igual. Se estaban por allí hablando, él con la muchacha y tal. Y este muchacho, el criado, mira así por las contrapuertas, como están abiertas en los campos, están partías, mira así para el monte y dice:

-Tantas estrellitas hay en el horizonte, tantos piojos tiene el amo mío en el cocote.

Y se quedan así aquellos. Y ya están con el fuego y dice:

-Amo, cuidao con la capa, prestá es.

Y ya aquellos dijeron:

-¡Salir de aquí y no pisar más aquí ya!

Y así fue como se vengó el criado por no darle aquel hombre dinero.

María Núñez (Pétrola)



  1. El que fue a robar olivas (ATU 1689)

Una vez uno había robao olivas. Y lo pilló la Guardia Civil. Y resulta que las olivas que había… se las ponía en el culo y con el cañón del fusil se las metía dentro. Y él:

- ¡Jaa ja ja ja!

Cada oliva que le metía:

- ¡Ah! ¡Ja ja ja ja!

Y ya dice:

- Pero ¿de qué tanto te ríes?

Dice:

Porque ahora viene uno por ahi que ha robao sandías!



Antonio Gómez (Chinchilla)

  1. El gitano y las aceitunas (ATU 1689)

Eran dos gitanos que se van al campo pos… a buscar la vida, a robar to lo que pillaban. Y entonces uno pilla y termina antes y se va. Y va con un saco en la esparda y lo para la Guardia Civil y le dice:

-¿Qué llevas en ese saco?

Dice:

-¡Ay! ¿No ve usté que yo no llevo na? [imitando la entonación del habla de los gitanos]



Dice:

-¡He dicho que abras el saco a ver lo que llevas!

Dice:

-¡Que no llevo na, Señor Guardia! [imitando otra vez la entonación]



Total, que abre el saco y, claro, ve que había aceitunas, dice:

-¿Qué has hecho? ¿Esto de dónde lo has cogío?

Dice:

-¡Pos del campo! [imitando la entonación]



Dice:

-¿Del campo? ¡Esto es que lo has robao! –Dice- pos ahora te vas a meter las aceitunas, una a una por el culo.

Y empieza el gitano:

-¡Ja-jajaja-já! ¡Ja-jajaja! Venga a reírse. Y dice los Guardias Civiles:

-¿De qué te estás riendo?

Dice:


-¡Yu que me tengo que meter las aceitunas, pero mi primo que se tiene que meter los melones!

María Teresa del Rey Cebrián (Chinchilla)



  1. El tonto que comía demasiado (ATU 1691 + 1775)

Era un tonto que comía mucho, a lo mejor de más. Y dice:

-Tenía que ir a ver la novia.

Dice el tonto:

-Pos yo me voy contigo.

Y dice:

-¿Ánde vas tú? Si te pones a comer y no te hartas. Y es una vergüenza.



Dice:

-No, no chache111; yo cuando me digas que no coma, no como.

Dice:

-Pos bueno, cuando yo te pise el pie, no comas más. Pos vaya una vergüenza si allí te agarras a comer.



Dice:

-Bueno.


Pos nada, hacen allí una sartén de ajo, una cosa grande. Pero, claro, el tonto allí..., como sabían que comía mucho, pos hicieron bastante. Total, que sobró la mitá el ajo. Claro, ellos estaban comiendo, y a las dos sopas que sacó el tonto, un gatazo que había lo pasó por encima y lo pisó, por encima el pie y el tonto puso...:

-¡Ya no quiero más!

Y el hermanico decía:

-¡Muchacho, come!

-Que no.

-¡Come!


(Porque el hermanico le dijo: "Aunque yo te diga que comas, no comas una vez que..." Y salió el gato por allí.)

Bueno, pos ya se acuestan. El tonto más esmayao que... Cuando le dice al hermanico, dice:

-Chache, mía que tienes cosas... Que, que he quedao sin comer.

-¿Y pa qué no has comío, que te decía que comieras?

Dice:

-Como me has dicho que así que..., que aunque me dijeras que comiera, que no comiera, pos yo...



Dice:

-Pos si ha sío el gato el que ha pasao. ¿No lo has visto, tonto?

Dice:

-Yo no.


Bueno, pos nada, dice:

-Oye, ¿sabes ánde está la sartén? Ha, ha sobrao muncho... Yo voy a cumer.

Dice, dice el hermanico, dice:

-Bueno, pos ves y come y te traes una almorzá pa mí, que tamién tengo hambre.

Y llega y se hinchó de comer. Pero claro, quedó una almorzá y entonces... Y había una vieja allí, la abuela que tenían allí. Y estaba durmiendo la abuela. La abuela estaba..., se ve que se hinchó tamién y estaba:

-¡Fuu! ¡Fuu!

(No hacía más que respirar por el culo). Y decía el tonto:

-Chache, no les soples, si están frías. No les soples, si están frías.

Claro ya, ya se harta el tonto y ¡pim!, pilló y se lo refregó en el culo a la abuela. ¡Me cago en dies! Cuando dice la abuela:

-¡Ay, que me he cagao!

Pensaba que se había cagao. Y dice el tonto:

-¡Ay, madre mía! ¿Qué hago?

Sale picao al cuarto del hermanico, dice:

-¡Ay, chache!

Dice:

-¿Pos no me traes?



Dice:

-Pos si es que he entrao al cuarto de la abuela, que pensé que eras tú, y te decía que comieras y, y luego no has querío comer. Y pos yo se los he refregao bien a la abuela en el culo.

Dice:

-¡Madre mía, la que me has buscao! ¡Vámonos!



Salieron picaos. Dice:

-Vámonos, que, que como se haga de día y... ¡Ya verás!

Pos la abuela, la pobre, ¿qué hizo?, levantarse a lavarse al pozo. -Hacía un tiempo bueno. Se levanta la mujer allí, a lavarse en la pila, y estaba la mujer con el culo en pompa, allí lavándose, cuando el tonto..., dice el hermanico:

-Pos lávate ascape las manos.

Pero, entró las dos manos a un tiempo y luego no podía sacarlas, y el cántaro estaba lleno de agua. Y llega, y ve el culo blanquear, -que ya estaba la luna que si se pone que si no, ¡páum!, le suelta a la abuela un cantarazo:

-¡Ay, que me has matao!

Entonces sale el hermanico y salion picaos. Y el cuento colorao por allí se quedó, yo no sé qué pasaría. Ellos se tuvieron que ir.

Antonio Cañizares (Peñas de San Pedro)




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