Cuentos populares de chinchilla



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El que estaba harto de coles (ATU 1339)

Esto era en un pueblo una familia que tenían un huerto y criaban muchas coles. Era una época de muchas coles y comían coles pa cenar, coles pa comer, coles para almorzar, coles fritas, coles cocías, coles… venga a comer coles. Y el hombre de la casa, pues estaba muy hinchao ya de comer coles, natural. Y tuvo que ir a Albacete a hacer unas gestiones y cogió su burro y se fue a Albacete. Y por el camino iba pensando:

-En cuanto llegue a Albacete, me hincho a comer pollo.

Tenía mucha gana de comer pollo, estaba hinchao de comer coles. Pero llevaba poco dinero y al llegar a Albacete, ve en un bar, ve un escaparate que ponía “Repollo, a 2 pesetas el plato”. Y él dijo:

-Pos nada, esto es más que pollo. Esto es REpollo. Y tan barato.

Se metió en el bar y dijo:

-Un plato de repollo.

Allí que le plantaron el plato de las coles. Claro, una vez que estaba allí sentao, con el plato, ¿qué iba a hacer?, se lo comió. Y, al lao, había un hombre comiendo pollo frito. Y él pensaba:

-Pues, ¿esto qué será? Si a las coles le llaman repollo, al pollo ¿cómo le llamarán? –pensó él.

Y el hombre que estaba comiendo pollo, termina de comer su plato de pollo y le dice al camarero:

-Camarero, repito.

Y el camarero le llevó otro plato de pollo. Y este hombre pensó:

-Pos ya está. Al pollo le llaman “repito”.

Y cuando terminó su plato de coles, le dijo al camarero:

-Camarero, repito y con colmo.

Y entonces le llevó otro plato de repollo con colmo.

María Gómez Davia (Pétrola)



  1. El padre de la estatua (ATU 1347*)

Eran dos gitanos que fueron a la iglesia y le dice:

-¡Anda, pídele al padre!

Y dice:

-¡Anda, padre!



Va y quita to lo del cepillo, uno, y el otro dice:

-¿Qué te ha dao?

Dice:

-Mira, el padre me ha dao esto.



Dice:

-¿De verdá te lo ha dao?

Y va entonces… se arrodilla allí, y dice:

-¡Anda, padre, daaame!

Claro, que el santo no le decía na.

-¡Anda, daaame!

Dice:

-¿No me das? Pos ahora voy a mi casa a por una garrota y te voy a pegar dos palos.



Pos mientras que se fue el muchacho por la garrota, el padre, ¿qué hizo?, poner uno pequeñico, quitó el grande y puso uno chiquitico. Dice:

-¡Anda, hijo de la gran puta! ¿Dónde está tu padre?

Como había quitao el grande y había puesto el pequeño, dice:

-¡Anda! ¿No me das perras? ¡Anda! ¡So hijo de la gran puta, dónde está tu padre? Que le voy a romper las cos…, los güesos…

Paula Riscos Córcoles (Pozuelo)


  1. La estatua sustituida (ATU 1347*)

Era un hombre que quería que le tocara la lotería. Entonces, va todos los días a misa, él se arrodilla y empieza a rezar a un crucifijo que había en el altar. Y le dice:

-¡Señor, que me toque la lotería!

A otro día va…

-¡Señor, que me toque la lotería!

Y ya se cansa y un día –allí en la sacristía había como una ventana y lo oía el sacristán. Y dijo:

-¡Ole, este! Ya verás, que le voy a dar un susto.

Entonces coge y quita el crucifijo que había grande y coloca uno chiquitín. Y entonces se queda mirando. Y venga a mirar, y venga a mirar, y dice:

-Oye, tú, Inriquito, ¡dile a tu padre que salga, que quiero hablar con él!

Nieves Pérez Pérez (Chinchilla)


  1. El mentiroso y el gorrino (ATU 1348**)

Esto era un hombre mu mentiroso. Y venía un día del matadero, y se encuentra con un vecino. Y le dice:

-¿De dónde vienes?

Dice:

-Vengo del matadero, -dice-; por cierto, que han matao un gorrino que pesa cien arrobas. -Dice-, es digno de ver.



Pos dice aquel vecino:

-Bueno, pos será verdá. Voy a decírselo al otro vecino, y nos vamos los dos a verlo.

Pero, ese vecino se lo dijo al otro, y después al otro, y después al otro. Total, que s'iba todo el pueblo a ver el gorrino tan grande. Cuando ve el de la mentira que s'iban todos, dice:

-Eso es qu'es verdá, -dice-, me voy yo tamién.

Feliciana García Tomás (Chinchilla)


  • Cuentos de matrimonios (Tipos 1350-1439)

  1. Marido y mujer (variante de ATU 1350)

Era un matrimonio y… y tenía un huerto. Y ya llegó que le vendió el huerto a la mujer. Pero luego él se murió. Entonces decían… Bueno, ya dan un toque para llevárselo y decía la gente:

-¡Madre mía, esta mujer! ¿Es que no sentirá a su marido? –dice- Si no echa una lágrima.

Y… y ya dan los dos, dicen:

-¡Madre mía, esta mujer! Pos si no echa una lágrima. ¿Es que no sentirá a su marido?

Y ya llegan los tres. Y van ya a por él. Y entonces la mujer sale bailando y diciendo:

-Tú que me vendiste la viña y el huerto, el demonio te lleve el alma y el cuerpo.

Una narradora de unos 60 años (Pétrola)


  1. ¿Quién cierra la puerta? (ATU 1351)

Había un matrimonio, y tenían un hijo. Y era un poco corto de espíritu. Y le dice el padre, o sea, el marido a la mujer, dice:

-Debíamos de meter a este muchacho, ¡que no vale ni pa estudiar ni pa na!, -dice-, y meterlo de pastor. -Dice-, voy a hablar con un señor de aquí, del pueblo, que tiene un ganao bastante grande -dice- y lleva un pastor; -dice-, que se vaya con él y lo enseña y luego pues, a lo mojor, se queda solo, -dice-, porque el pastor, es que se va a casar y, a lo mojor, ya no quiere ser pastor.

Bueno, pues...

-Pos sí, habla con él.

Habla con el señor aquel, y se va el hijo del matrimonio de pastor con aquel hombre. Y ya dice un día la madre, -había una muchacha, que era ya una solterona ya vieja, allí vecina-, y dice:

-¿Y por qué no le hablas a la...? (Como se llamara la muchacha) ¿Por qué no le hablas, y te casabas con ella?

Dice:

-¡Ay, yo no!, -dice-, que a mí me da mucha vergüenza... A ver si usté pudiera hablar con su madre, a ver si hacen el arreglo; -dice-, pero yo, yo no le, no soy capaz de hablarle.



Pos total, que entre las madres allí hicieron un arreglo, y se casaba con la muchacha. Ya se hicieron novios, y ya se iban a casar. Y dice:

Y bueno, ¿y casa, que no tenemos para vivir?

Y dice el padre, dice:

-Pos, voy yo a hablar con el amo tuyo y, a lo mojor, en la casa de campo, allí que hay una casa, allí podéis hacer vida y podéis allí poner los muebles y vivir.

Y dice:

-Pos, ¡venga!, pos vaya usté, y dígaselo usté.



Total va, y le dijo al amo lo que pasaba. Dice:

-Sí, allí pueden vivir.

Total, ya se casan. Tenían allí su casa puesta, y ya se casaron. Y ya oscurecía, y se fueron a la casa donde tenían los muebles puestos, allí cerca del pueblo. Y, como era medio simplonzaco, pos al llegal abrieron la puerta, ella se entró para dentro y él se entró tamién detrás de ella, y se dejaron la puerta en par en par. Y ya se sientan, encienden la lumbre, se sientan el uno en un rincón, y el otro, en el otro. Y dice:

-Oye, María, ¿pos, es que te has dejao la puerta abierta?

Ice:

-¿Y tú, por qué no la has cerrao?



Dice:

-Pos, mira, vamos a hacer un trato. Tú te sientas ahí, que ya estás sentá, -dice-, yo me siento aquí, -dice-, y el primero que hable va y cierra la puerta.

¡Ea!, pos, allí los dos, sin decir ni media. Y, al ratico de estar allí ellos, los dos sentaos... -Se miraban el uno al otro, pero no se decían ni media, porque ninguno quería ir a cerrar la puerta. Y ya va, y sienten hablar:

-¿Se puede? ¿Quién vive?

¡Te páecesi! Y ven entrar un soldao, que venía de la mili. (Se hizo de noche y, como entonces no había coches, pos el pobrecico venía andando). Y vio una luz, de la lumbre. Y dice:

-Pos yo voy a entrar aquí, a ver si me pudiera quedar aquí esta noche, y mañana, de que amanezca, pos me voy a mi casa. ¿Quién hay?

Se entra pa dentro y los ve a los dos: ella vestía de novia y el novio, en el otro lao.

-Pos, ¡madre mía! Pos, ¿qué es esto? ¿Tienen ustés algo pa cenar, que vengo desmayao?

Y nada, allí no hablaba ninguno na. Pues ya, dice:

-Pos, estos es que son mudos. Cuando no hablan, es que son mudos. Y están casaos... ¡Ea, no son los primeros mudos que se casan!

Total, que empieza allí, por toas las dispensas, y por tos los lacenuchos que veía, a ver si encontraba algo pa comer, que iba desmayao. Y no, no tenían na.

Se encuentra una bolsica con una poquita harina, una botella con aceite. Coge una sartén, va y la pone a la lumbre, y hace unas gachas con la miaja de harina que se encontró. Y entonces, ya que tenían las gachas hechas y las apartó, le cuca la novia el ojo. Se entran a la habitación, que tenían la cama puesta, y allí, pos hicieron lo que quisieron el soldao y ella.

Y salen. Y ya venía el día; si amanece, si no amanece, se hinchó de gachas el muchacho. Y dice:

-¡Ea, bueno; pos me voy!

Se levanta y, piensa lo que piensa, con las gachas que habían sobrao, ¡poum!, y se las rezumbea al novio en los ojos, y en la cara, por to. Y el soldao se fue a su casa.

Y entonces que empieza a quitarse las gachas el novio de los ojos... Y dice la novia, dice:

-¡Válgame Dios, marido, cómo has quedao: cornudo y engachetao !

Y dice entonces el novio, dice:

-¡Pos, tú que has hablao, ves y cierra la puerta!

Y se ha acabao.

Caridad Sánchez Ocaña (Peñas de San Pedro)


  1. Por no cerrar la puerta (ATU 1351)

Esto era una vieja y un viejo. Y estaban cenando. Y eran mu tercos los dos. Y dice el viejo:

-Cierra la puerta.

Dice:

-Ciérrala tú.



Dice:

-Yo no la cierro.

Dice:

-Ciérrala tú.



Dice:

-No la cierro, ciérrala tú.

Dice:

-¡No!


Se levanta el viejo, y va y llama al barbero. Dice:

-Oye, vente conmigo a mi casa.

Dice:

-¿Para qué?



-Tú, vente.

Se va a su casa, le echa la máquina a la mujer... Y la mujer se calló. Callá.

Así que la peló del to, se sientan en la lumbre y dice el marido, dice:

-¡Qué bonica te has quedao!

Dice:

-Cierra la puerta tú, que has hablao.



Y tuvo que cerrar la puerta el marido.

Candelaria Moreno (Peñas de San Pedro)



  1. La tabla en la cama (cf. ATU 1351A)

[Era una pareja de novios] que se montaron en la moto. Y salieron tirando. Y le dice el novio a la novia, dice:

-¿Quieres que vayamos a ver a una tía mía que vive allá mu lejos, que está de aniaguera.

Dice la novia:

-Bueno, pos lo que quieras.

Y hacía un día de aire muy grande. Y… con el aire… de la moto y el aire que hacía, el novio llevaba un sombrero, y se lo quitó el aire. Y fue a parar… allá a un corral, sabes, allá a un corral. Y el novio, pos claro, probó a ver si podía brincar pa… pa echar a por él. Y dice la novia:

-¿Pos ánde vas?

Dice:

-Sí puedo subir bien.



Había un árbol que estaba cerca. Dice:

-Yo me subo al árbol y, desde el árbol ya, me echo al corral.

Bueno. Cuentas errás. Llegan a la casa de la tía y estaban allí en la puerta tomando el fresco. Y siente que vienen.

-Oye, mi sobrino, que ya vienen. ¡Qué ganas tengo de verlo!

Bueno, pues llegan allí, y se agarran a habrar y a preguntarse por las familias y to. Pero ya llega la… la hora de la cena y se ponen a hacer la cena, a cenar. Y cuando ya cenan, dice:

-Ahora tenemos que acostarnos.

Y dice la mujer:

-El problema va a ser que no hay na más que una cama… na más que una cama so… sobrante.

Y dice el marido:

-Esto lo arreglo yo.

Sube a la cámara, baja una tabla y la pone en medio de… de los novios. Se acuestan y… claro, no dormían. Luego a luego decía la novia:

-Tan alto como estaba cuando brincaste por el sombrero ¿y la tabla no la puedes brincar?

Dice:

-Pos, venga, sea lo que Dios quiera, vamos a brincar la tabla y sea lo que Dios quiera.



Alberto (Peñas de San Pedro)

  1. La muerte pelá (ATU 1354)

Esto era un matrimonio que estaban los dos, se estaban mirando el uno al otro. Y la mujer hacía un papelazo que pa qué, que si venía la muerte que la quería más bien pa ella que pa él. Pero ya él pensó, dice:

-¿Sí?, pos la voy a probar. –Dice-, la muerte dicen que viene pelá, pos voy a pelar una gallina y se la voy a echar por la gatera y yo me voy a meter debajo de la albarda.

Y ya… y le vocearon:

-¡Que viene la muerte pelá!

Dice:

-¡Ay, chica, pos debajo la albarda está!



Y así, entonces ella, pos eso. Vio que no era lo que decía.

María (Pozuelo)



  1. La suegra y la nuera (cf. ATU 1354)

Era una nuera y una suegra. Y decía la nuera:

-¡Ay, ay! Yo, pa que se muera, pa que se muera usté, que me muera yo o se muera mi marido. ¡Ay, abuela, con lo que yo la quiero!

Dice:

-¡Ole, a mí la hermana esta no me fastidia; -dice-, la voy a aviar yo!



Y se va al corral, coge una gallina, le pela la cabeza, y le pone una vela encima. La suelta al cuarto, y dice:

-¡Ay, muerte fiera, si vienes a por mí, llévate a mi hijo o a mi nuera!

Candelaria Moreno (Peñas de San Pedro)


  1. ¡Qué tragos más amargos…! (ATU 1354A*)

Pos esto estaban en un velatorio, que se había muerto… eran dos hombres… dos… una pareja que estaban ya de… mayores y se murió el hombre. Y estaban en el velatorio, –como antiguamente los muertos los tenían en las casas. Y… la mujer, ¿qué hace?, se pone una bota de vino entre las piernas y se agachaba. Y, cada vez que se agachaba, apretaba las piernas y le entraba dentro de la boca un… un trago de vino de la bota. Y decía:

-¡Ay, qué tragos más amargos! ¡Ay, qué tragos más amargos!

Y los que estaban allí decían:

-¡Venga, no te pongas así! ¿Qué vas a hacer? Pos si esto es así. Unos antes, y otros después…

-Sí, ¡ay!

Otra vez, se acachaba, se apretaba las piernas, se tragaba el vino…

-¡Ay, qué tragos más amargos! ¡Ay, qué tragos más amargos!

Entonces, estando allí en el velatorio, tenían un gato que le decí-, le llamaban Muerte. Y el gato iba por allí, ronroneando, por eso, se va, se va a la despensa y empieza a sacar chorizos. Y entonces la vieja lo veía, y sacaba uno y decía:

-¡Ay, Muerte! ¡Ay, Muerte, cómo te los llevas! Uno a uno, uno a uno.

Y los que estaban en el velatorio decían:

-¡Venga, no te pongas así! ¿Qué vas a hacer? Si esto es así. ¡Va!

Otra vez el gato, se daba otra vuelta y iba a la despensa, se sacaba dos. Y le decía:

-¡Ay, Muerte! ¡Ay, Muerte, cómo te los vas llevando! Uno a uno, dos a dos.

Y decían los que estaban en el velatorio:

-¡Hombre, no seas agüela, agüera! ¡Que no, que no! ¡Que bien está que nos vayamos de uno en uno!

Y luego es que ella se refería al gato que se llamaba Muerte y que se estaba sacando los chorizos de la despensa. Primero sacaba uno, y luego sacaba dos. Y luego… por eso le decía “que te los llevas uno a uno” y luego “dos a dos”.

Teresa Navarro Martínez (Chinchilla)


  1. El marido que quiso saber cuánto lo quería su mujer (No presente en ATU)

Otro del Salobral, que no era mu largo, del Salobral, le dice a su mujer:

-¿Tú has probao a ver lo que te quiere tu mujer?

Dice:

-Yo no he probao nunca, nunca. –Dice- ¿Y cómo se hace eso?



-¡Huy! ¿Que cómo se hace? Pos tú te acuestas una vez y luego haces el muerto.

Pos luego viene el marido de trabajar y le dice a la mujer:

-Me via acostar un ratico y luego a la tarde, con lo fresco, pos me llamas, ¿sabes?, pa que me vaya a trabajar un rato a la huerta.

Pero la mujer salió a trabajar allí con las vecinas y se agarraron a hablar y se le olvidó. Pos el hombre… Y dice la mujer, dice:

-Bueno, pos tú déjalo que duerma hasta que llegue la hora de la cena –salta la vecina-, ya nos vamos a ir a hacer de cenar y acabao, pos entonces lo llamas.

Se van a hacer de cenar y, al mismo metersen en la casa, sale la mujer llorando:

-¡Ay, ay, ay! ¡Mi marido me se ha muerto! Y entran y salen toas, dice:

-Pero, ¿cómo se va a morir si has dicho que estaba bien, que se encontraba bien?

Dice:

-¡Se ha muerto!



Entra uno y se agarra a tocarle, dice:

-¡Pero si está caliente!

Dice:

-¡Es que no he hecho na más que morirme!



Una narradora de unos 60 años (Pétrola)

  1. El gorrinero y los gorrinos (ATU 1355B)

Estaba guardando gorrinos y claro… el chaval pos… los perdió. Y le temía a su padre más que a un lobo… el chaval. Y llega a la casa y se lo cuenta a la madre. Dice:

-Por Dios que no se entere el padre, que si se entera el padre te mata de una paliza.

-No, no, que no se entere padre.

Pos luego, este… el chaval, pues claro, estaba pendiente de… de la paliza. Pos ya se acuestan, no… de día no, dice… Se ponen a hacer el amor el matrimonio y empieza a decir la madre:

-¡Ay, to lo veo, to lo veo!

Dice el chiquillo:

-Pero, madre, ¿ve usté los gorrinos? –dice- ¿ve usté los gorrinos?

Y dice el padre:

-Pero ¿qué pasa? ¿Qué pasa con los gorrinos?

Y dice:


-¡Hombre, no te extrañes! Como está to los días con los gorrinos, pos los está soñando.

Si va a soñar… ¡una leche! No los ensoñaba no.

Alberto (Peñas de San Pedro)


  1. Un matrimonio con hambre (ATU 1355B)

Pos una vez había un matrimonio, unos viejos, no, si eran jóvenes, tenía un nene, tenían un nene. Y estaban traspellaicos. Llevaban tres días sin comer y dice:

-Madre mía, to el día sin comer, pos a ver qué vamos a hacer, qué vamos a comer, pues hierba u lo que sea, u… A ver qué comemos. Dice:

-¡Ea! Veremos a ver, a ver… Se pasa hoy y a ver qué pasa mañana.

Bueno, pos ya dice el hombre a su señora, dice:

-Oye, ya que no comemos, ¿quieres que follemos?

Y dice:


-¡Ea! Pos lo que tú quieras. De toas maneras, estamos sin hacer na.

Y ya empiezan a… Y lo hacen. Y dice el marido a la mujer:

-¿Qué, cómo… cómo te has quedao?

Y dice:


-Que cómo, como si me hubiera comío un pollo de tres kilos.

Y se tira corriendo el chiquillo, dice:

-Papa, fóllame a mí también que yo tengo un hambre que no veo.

María Peña Martínez (Pozuelo)



  1. Marido y mujer (cf. ATU 1357*)

Esto era una familia, y tenían muchos hijos. Y fue el marido y le dijo a la mujer, dice:

-Mujer, ¿has terminao ya?

Dice:

-¡Qué voy a terminar! -Dice-, pos, ¿qué, qué quieres?



Dice:

-Pos que vengo yo con la gana de'irnos por ahi a pasar la tarde.

Dice:

-Nada, pos yo no puedo.



Y le insistió, y venga a insistirle, y ya se cansó la mujer y dijo:

-¡Veste tú si quieres!

Y entonces, le dijo el marido:

-Sácame la ropa, que me voy.

Se la sacó. Y le dijo que le diera dinero y se lo dio. Y se fue a pasar la tarde... Y luego la pasó con la vecina. Le dijo la vecina:

-Vuélvete p'atrás, que la vas a coger conmigo.

Y se metieron, y allí estuvieron pasando la tarde. Y ahí, tosquico104, pues llama..., claro, se va a su casa. Y llama a la puerta y sale la mujer. Dice:

-¿Estás aquí ya? ¿Estás aquí ya?

Dice:

-Sí.


Dice:

-¿Y las mil pesetas que te he dao?

Dice:

-¿Las mil pesetas que me has dao? ¡Se las he dao a la vecina!



Dice:

-Si ves que t'echo las uñas al cuello, ¡te voy a ahogar!

Dice:

-Y, ¿por qué?



Dice:

-Porque ayer estuvo aquí su marido, y yo no le cobré na.

Teresa Sánchez Atiénzar (Chinchilla)


  1. ¡Piejoso! ¡Piejoso! (ATU 1365C)

Pos esto era uno que tenía muchos piejos. Y había otro crío que le decía…, que se ve que era medio tonto, pero le dio por decirle piejoso. Y cada vez que lo veía:

-¡Piejoso, piejoso, piejoso!

Y el dice:

-Sí, pos no me lo vas a decir más.

Coge y lo echa de cabeza al río. Y ya que s’iba ahogando, como no le podía decir “piejoso”, pos entonces sacaba las manos y le hacía así.

-¡Piejoso, piejoso!

Se lo decía con la uñas, que mataba los piejos.

Julia Íñiguez (Chinchilla)



  1. ¡Dos me como! (ATU 1365E)

Un matrimonio, que por la noche se comía el marido dos huevos fritos y la mujer se comía uno solo. Y entonces ya se enfada la mujer y le dice, dice:

-¡Mira, -dice-, desde aquí p’alante tú te comes dos huevos una noche y la otra me toca a mí!

Dice:

-No, no, -dice-, si no me como yo los dos huevos fritos, me muero.



Dice:

-Pos si te mueres, mañana te enterramos.

A otra mañana el marido hace el muerto y llega la funeraria, llega toas las cosas y preparan el entierro. Y cuando se va el… el entierro por la mitad de la calle, dice la mujer, dice:

-¡Dejarme ver a mi marido por última vez! ¡Dejarme ver por última vez!

Y ya lo paran el entierro, se asoma a la caja y dice:

-¿Cuántos te comes?

Y le dice:

-Dos, he dicho que dos.

Y dice la mujer:

-¡Adelante con el entierro!

Llegan al cementerio, van a meterlo al nicho, dice:

-¡Dejármelo ya ver por última vez! ¡Ya no lo voy a ver más! ¡Dejármelo ya!

Y se acacha la mujer y le dice:

-¿Que cuántos te comes?

Dice:

-He dicho que dos.



-¡Mia qu’eres terco! –Dice- ¡Levántate, -dice-, no te mueras aunque te comas los dos huevos fritos!

Y sale el hombre tan contento, dice:

-¡Dos me como, dos me como, dos me como!

Y un hombre que iba detrás cojo en el entierro dice:

-¡A mí me toca, a mí me toca!

Una narradora de unos 60 años (Pétrola)



  1. ¡Que me como dos! (ATU 1365E)

Pues eran un matrimonio ya mayor. Y entonces, estaban cenando y el hombre decía a la mujer que quería dos güevos fritos y la mujer dice:

-No, dos güevos fritos por la noche no. Te vaj a comer solo uno.

Dice:

-¡Que me como dos!



Dice:

-¡Que te he dicho que uno!

Total, que le da al hombre un patatús y se pensaban que se había muerto. Ya se van como del entierro, al entierro y todo, y cuando ya estaban en el cementerio, que estaba metío en la caja, dice:

-¡Ay, dejarme que me despida de mi marido! ¡Dejarme que me despida de mi marido!

Total, que cuando van a abrir la caja, entonces el hombre que sale y empieza:

-¡Que me como dos! ¡Que me como dos!

Y el sepulturero que era cojo dice:

-¡A mí no! ¡A mí no!

Mª Teresa del Rey Cebrián (Chinchilla)


  1. ¡Yo me como dos! (ATU 1365E)

Esto era un matrimonio mu pobrecico. Y tenían una higuera. Y estaban deseando que los higos maduraran para comérselos. Pos ya ven que habían madurao tres, y dice la mujer:

-Mira, yo me voy a comer dos y tú, uno.

Y dice él:

-No. Yo me tengo que comer dos y tú, uno.

Total que se agarraron de peleas. Y dice él:

-Pos, si no me dejas que me coma dos me muero.

Dice:

-¡Ea, pos muérete!



Hace como que se muere y la gente de allí, del barrio fueron al entierro. Y decía ella:

-¡Ay, dejarme que me despida de él! ¡Dejarme que me despida!

Le bajaban la caja. Y se asomaba y le decía:

-¿Cuántos te comes?

Y él decía:

-¡Yo me como dos!

Pos, ¡hale!, p'alante el entierro. Lo tapaban... A la miaja, decía otra vez la viuda:

-¡Ay, dejarme que me despida de él! ¡Pobrecico mío! ¡Dejarme que me despida de él!

Entonces paraban, le destapaban la caja. Y decía:

-¿Cuántos te comes?

Y él decía:

-¡Yo me como dos!

Pos nada, ya llegan a la puerta del cementerio, y dice:

-¡Dejarme, pobrecico, que me despida de él!

Entonces, le destapa la caja un poco, y dice:

-¿Cuántos te comes?

Salta él de la caja, diciendo:

-¡Dos me como! ¡Dos me como!

Y estaban los guardias allí, en la orilla del cementerio. Y, y como lo vieron que corría, con esa desesperación, que se comía a dos, los guardias perdieron el culo a correr...

-¡A mí no, a mí no! -decían los guardias.

Feliciana García Tomás (Chinchilla)



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