Criterios sensoriales y dinámicos



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8. BARROCO

A. LA ÉPOCA

Los siglos XVII y XVIII suponen la culminación de procesos históricos iniciados tiempo atrás: las monarquías autoritarias renacentistas dan lugar al absolutismo; los estados son cada vez más complejos, exigen un gran número de administradores, y en las labores de gobierno priva la razón de estado, por encima de cualquier otro valor; el racionalismo en filosofía y la revolución científica suponen el inicio de un cambio en las mentalidades que tendrá gran trascendencia.

B. CONCEPTO DE BARROCO

El término procede de la denominación para un tipo de perlas irregulares conocidas como barrocas o barruecas, muy utilizadas en la joyería de los siglos XVI y XVII. Con frecuencia se le considera sinónimo de recargado y exuberante, en oposición al clasicismo sereno y equilibrado.

El concepto de Barroco caracteriza las manifestaciones artísticas (arte, literatura, música...) de Europa e Iberoamérica en los siglos XVII y XVIII. Es un sistema ideológico y cultural que, sin descartar las formas del renacimiento, ofrece unas soluciones estéticas y formales diferentes, y revaloriza los criterios sensoriales y dinámicos frente al equilibrio racional de la etapa anterior.

Supone la aceptación del mundo material, la representación realista del hombre y la naturaleza, la afirmación de las emociones, y la fusión de las artes. Pero el Barroco supera este naturalismo aparentemente anclado en los aspectos tangibles de la realidad, y bajo éstos se descubre una gran riqueza de símbolos y contenidos retóricos complejos, que indican una dualidad de percepción entre realidad y apariencia.

En los países católicos (Italia, España, Francia, Austria) culmina un proceso de acercamiento de lo religioso a la sensibilidad de los fieles (iniciado con las directrices del Concilio de Trento), que se observa en el carácter popular de los actos religiosos y de los elementos artísticos que se utilizan en ellos, desde la música a la escultura o la pintura. Los artistas encontrarán sus mejores clientes en monasterios, iglesias y conventos, pero también en cofradías, gremios y concejos, todos ellos seculares, que encargan obras religiosas.

En los países protestantes (Holanda, Inglaterra, Alemania del norte y países escandinavos) la situación es distinta. Su religiosidad característica prescinde en los templos de retablos y grandes imágenes. Por tanto las obras religiosas son menos abundantes, se dirigen más bien a clientes particulares (nobles y burgueses), y son de formato menor. La clientela de los artistas se reducirá, por tanto, a estos grupos sociales.

Cronológicamente, se inicia a finales del siglo XVI, tras el agotamiento del manierismo, y se extiende hasta el rococó, que surge en los años centrales del siglo XVIII como culminación del barroco, y que dará paso a la reacción neoclásica de finales del siglo.



C. COMPARACIÓN ENTRE ARTES RENACENTISTA Y BARROCO


ARTE RENACENTISTA

ARTE BARROCO

Se basa en la RAZÓN

Se basa en la EMOCIÓN

Admira y sigue unos MODELOS

Busca expresarse LIBREMENTE

Es un arte ELITISTA, para expertos

Es un arte POPULAR

Tiene un componente PAGANO

Es profundamente CRISTIANO

Busca ante todo la ELEGANCIA

Busca efectos de GRANDIOSIDAD

Se basa en la SIMETRÍA, en la PROPORCN

Se basa en el MOVIMIENTO, en el CONTRASTE

Prefiere la LÍNEA RECTA

Prefiere la LÍNEA CURVA

Es un arte NATURAL

Es un arte ARTIFICIOSO, TEATRAL

2. EL URBANISMO
La ciudad del barroco es la imagen del poder del gobernante y refleja la sociedad absolutista que se afirma en esta época. Por tanto, la ciudad se organiza en torno a un centro (símbolo de dicho poder), lo que favorece el ordenamiento urbano. En el dédalo de calles intrincadas que caracterizan las ciudades europeas de la época, se abren amplias y rectas calles que ponen en contacto los principales edificios (políticos, religiosos...) y las nuevas plazas barrocas. Se crea así una red urbana en la que se desarrolla gran parte de la vida cotidiana de la población. Estas nuevas vías son una imagen del poder y la reputación de las autoridades, y permiten los desfiles militares y civiles y las masivas procesiones religiosas.
Uno de los primeros proyectos urbanísticos es el realizado por el papa Sixto V y su arquitecto Fontana en Roma (1585-1590), consistente en una red de largas y anchas calles que unen las siete basílicas principales. Ante ellas y en las encrucijadas se erigen obeliscos como hitos urbanos.
Las plazas son uno de los más importantes elementos del urbanismo barroco. Son un reflejo simbólico del poder civil (Place de Vendôme en París) o religioso (Plaza o Columnata de San Pedro del Vaticano en Roma, de Bernini), y escenario de fiestas y representaciones sociales, religiosas y teatrales. Se articulan en torno a un edificio principal, normalmente una iglesia o un palacio, y se ordenan regularmente las construcciones laterales con soportales y tiendas en las partes bajas. Además son los escenarios para las estatuas que ensalzan a los reyes, y para monumentos, obeliscos, arcos.
En España se desarrolla la plaza mayor, nuevo eje central de la ciudad. Casi siempre aparece enmarcando un Ayuntamiento u otro edificio municipal importante. Se sitúa al margen del tráfico ciudadano que transcurre por calles próximas, y las que conducen a ella son laterales, sin atravesar la plaza. Se consigue así un ambiente cerrado, frente a la plaza abierta francesa. De planta rectangular, sirve para armonizar el espacio de las calles adyacentes, tiene viviendas en todos sus laterales, muy uniformes, y los bajos son porticados y albergan comercios. Se alzan tres o cuatro plantas con balcones y el ático suele estar retranqueado. La plaza mayor será el lugar de concentración artesanal, centro ciudadano, espacio para espectáculos. Este lugar de reunión y paseo es apto también para representaciones teatrales, corridas de toros o autos de fe. Uno de los ejemplos más logrados es la Plaza Mayor de Salamanca.
3. LA ARQUITECTURA
A. CARACTERÍSTICAS GENERALES
Estructura y composición. Frente al ordenamiento armónico, calculado y tranquilo del edificio renacentista, el barroco busca el movimiento y la belleza del conjunto.
Movimiento. Se descartan los esquemas simples sustituyéndolos por otros basados en:


    • Plantas epticas o derivadas de complicados trazos geométricos, que suponen la unión de lo centralizado con lo longitudinal.




    • Predominio de las neas curvas y mixtas, y de las superficies ondulantes: interiores, fachadas, elementos sustentantes (columna salomónica), frontones partidos, vanos ovalados, volutas y aletas que unen mediante líneas curvas puntos del edificio situados a distinta altura, etc. Todo ello contribuye a dar sensación de masas en movimiento.




    • Sentimiento ascensional: cúpulas con carácter escenográfico gracias a los efectos de iluminación y a la arquitectura real que se prolonga mediante la perspectiva pictórica. Tienden a producir la sensación de que el espacio real se amplia.

La luz. Adquiere un nuevo papel en la percepción total del edificio al disolver en juegos de sombras las formas arquitectónicas, que no aparecen netamente delimitadas. Se consigue este efecto mediante la contraposición de pronunciados salientes y bruscas entradas prescindiendo de los paramentos continuos.


Decoración y efectismo. Los elementos arquitectónicos se enriquecen y complican buscando el efectismo: atlantes, cariátides, orden colosal, estípites y columna torsa o salomónica; arcos elípticos, ovales y mixtilíneos; volutas y cartelas, frontones partidos.
Las fachadas se integran en el conjunto urbano y cumplen la función de resaltar el edificio para atraer la atención. Dejan de ser planas y se articulan con alternancia de curvas, vanos y nichos, entablamentos y frontones mezclados o quebrados, luces y sombras, columnas y otros elementos decorativos que producen impresión de variedad y movimiento.
Los edificios típicos de la arquitectura barroca siguen siendo la iglesia y el palacio.

B. ITALIA



LORENZO BERNINI (1598-1680). Hijo de un escultor florentino instalado en Nápoles, es arquitecto, escultor y pintor. Protegido por los papas, contribuye poderosamente a dar a Roma su aspecto barroco y triunfal. Fue nombrado arquitecto oficial de San Pedro del Vaticano, donde realiza sus conocidísimos Baldaquino y Columnata. En sus iglesias prefiere plantas elípticas, como en Sant'Andrea al Quirinale; un juego de superficies cóncavas y convexas relaciona exterior e interior. Entre sus construcciones civiles destaca la fachada del Palacio Barberini. Llamado a Francia, realiza un proyecto de ampliación del palacio del Louvre que no fue aceptado.
FRANCESCO BORROMINI (1599-1667). Sin el éxito personal y los medios de los que dispone Bernini, sus obras son más reducidas y modestas, pero reflejan una extraordinaria fantasía y capacidad técnica. Recibe numerosos encargos de las abundantes órdenes religiosas establecidas en Roma. Sus obras más conocidas son San Carlo alle quatro fontane y Sant'Ivo alla Sapienza, de planta central estrellada situada al fondo de un largo patio.
OTROS. También destacan Carlo Maderno, ya citado por su terminación de la Basílica de San Pedro del Vaticano.

C. ESPAÑA

En el siglo XVIII predomina un barroco ornamental, con decoración recargada y exuberante. Además de Alberto de Churriguera, que hemos mencionado al tratar del urbanismo, es muy representativos Fernando Casas y Novoa con la fachada del Obradoiro de la catedral de Santiago de Compostela.

D. FRANCIA

La arquitectura barroca francesa se caracteriza por el predominio del lenguaje clasicista, que predomina por igual en los templos o palacios rurales.
Un caso excepcional en que se une arquitectura, urbanismo, jardinería y todas las artes es el Palacio de Versalles, en Francia. Se ampliará progresivamente hasta convertirse en una auténtica ciudad palatina que reflejo el poder de Luis XIV, el rey Sol. Versalles se convertirá en el modelo de palacio a seguir por todas las Cortes europeas del absolutismo.

4. LA ESCULTURA ESCENOGRÁFICA

A. CARACTERÍSTICAS GENERALES


El escultor barroco busca relacionar la obra con el marco en el que se sitúa y con el espectador que la contempla, en un esfuerzo característicamente escenográfico.
La belleza se sitúa ante todo en la expresividad dramática. Por ello se representan los sentimientos y emociones de los personajes, con frecuencia de forma grandilocuente y afectada.
El movimiento es de capital importancia en este sentido.
Se persiguen complejos efectos lumínicos: los claroscuros matizan y difuminan volúmenes y colores de los materiales empleados.
La temática religiosa varía entre:


    • Países católicos: asuntos que representan el triunfo de la fe y de la Iglesia, nuevos dogmas como la Inmaculada Concepción de María, santos recientemente canonizados.

    • Países protestantes: carecen de escultura monumental religiosa.


Otros géneros:


    • El retrato ensalza la gloria y el poder de reyes y poderosos.

    • Los monumentos funerarios unen conmemoración y alegorías de lo efímero de esta vida. La mitología sigue presente en palacios, jardines, fuentes, etc.

B. ITALIA


LORENZO BERNINI (1598-1680). Ya lo hemos estudiado en cuanto arquitecto, tarea íntimamente unida a lo escultórico. Sin embargo, él mismo se consideró ante todo escultor. En este sentido, su gusto se formó a través de obras clásicas y de Miguel Ángel, poniendo especial interés en aquellas composiciones en las que el movimiento y el equilibrio primase sobre otros aspectos. Su obra es muy variada: de tema mitológico (El rapto de Proserpina por Plutón, Apolo y Dafne), retratos (busto de Luis XIV), religiosas, sepulturas de varios papas en San Pedro del Vaticano... Las fuentes (como la de los Cuatro os) que diseña para numerosas plazas de Roma contribuirán a darle a la ciudad su carácter barroco.
En su etapa de madurez realiza unas obras religiosas excepcionales, el Éxtasis de Santa Teresa y la Beata Ludovica Albertoni. Las concibe para formar parte de espacios interiores y dentro de un marco en el que se combinan y funden arquitectura, escultura y pintura, seleccionando materiales de distintas calidades y colores. Añade además una iluminación específica para cada caso en relación con la iconografía y el mensaje que quiere transmitir consiguiendo ambientes escenográficos capaces de sorprender al espectador que queda incluido como un elemento más del conjunto.
C. LA IMAGINERÍA ESPAÑOLA
La escultura barroca española se centra en la talla de imágenes religiosas. Órdenes religiosas, parroquias, y los propios fieles organizados en gremios y cofradías encargan a los talleres numerosas obras: retablos, imágenes exentas, y pasos procesionales. Son obras básicamente populares, que atienden tanto a la ortodoxia tridentina como a los gustos y modas del conjunto de la población.
El material empleado es generalmente madera, de pino o nogal, decorada con la técnica del estofado, aunque comenzará a abandonarse el oro para lograr un mayor realismo.

5. LA PINTURA


A. CARACTERÍSTICAS GENERALES
Las técnicas más empleadas son el fresco para la pintura mural, y el óleo sobre lienzo (en ocasiones de enormes dimensiones). Se abandona casi por completo la pintura sobre tabla.
Naturalismo. Se pinta cuanto se ve, lo feo y lo bonito, lo agradable y lo desagradable, y hasta lo repugnante. En los países protestantes abundarán las escenas de la vida cotidiana.
Las grandes conquistas de la pintura barroca son la luz, el movimiento y el color:


      • La luz se condensa, llegando en ocasiones a expresar todo el valor del cuadro.

      • Desaparece el sfumato para dar paso al claroscuro, una sucesión de planos lumi- nosos y planos sombreados.




      • El color, tomado de la escuela veneciana, contribuye a la consecución de la forma. Liso y uniforme al principio terminó siendo suelto y desenfadado. Adquiere su pleno valor y se emancipa del dibujo, pasando éste a un segundo plano.




      • El movimiento se expresa mediante composiciones asimétricas (nada en la naturaleza es simétrico) y dentro de la asimetría la composición diagonal es sin duda la más usada. Los escorzos muy violentos, y de uso muy frecuente, favorecen la sensación de movimiento.

Se abandona el rigor de la perspectiva matemática y el pulido acabado para llegar a la visualización de un espacio abierto sin límites precisos, en el que color, luz y efectos atmosféricos fingen la profundidad en la realidad bidimensional del cuadro.


Las composiciones oscilan desde el efectismo exagerado y los escorzos violentos, hasta las diagonales que buscan la expresión de un movimiento que afecte al espectador, o, por el contrario, el exceso de quietud y austeridad que con otro registro emotivo vincula con la trascendencia.


  • Temática religiosa. De gran importancia en los países católicos, con los siguientes temas:

      • Los momentos más relevantes de la vida de Cristo.

      • La Virgen, con iconografías tradicionales o novedosas (la Inmaculada Concepción). Los santos, sus experiencias, éxtasis o martirios, como ejemplos de comportamiento.

      • Figuras alegóricas que representan los sacramentos (en especial la penitencia y la eucaristía), u otras realidades (virtudes como la fe o la caridad, la Iglesia, etc.).




      • La vanitas mundi, inanidad de la gloria y riquezas terrenales, en oposición a las celestiales. Supone la representación de la muerte, macabra o solemne, racional o dramática.




  • Temática profana:




      • Pintura de género: representación realista de interiores y de escenas de vida cotidiana, con un importante desarrollo durante el siglo XVII, especialmente en Holanda.




      • Los paisajes, terrestres o marinos, toman gran desarrollo.




      • La naturaleza muerta y el bodegón también debidos a los nuevos gustos burgueses. Los retratos toman gran desarrollo. En Holanda nace el retrato colectivo.

Tendencias. Todas parten de presupuestos idénticos y comunes: la reacción contra el Manierismo y el deseo de realismo; sin embargo la trayectoria será diferente entre:


      • El naturalismo se basa en la observación directa de lo que nos rodea, y la representación fiel y objetiva de todos sus aspectos, agradables y desagradables. Considera que es en el conocimiento de lo concreto y de lo particular donde reside la esencia del hombre.




      • El clasicismo representa las cosas como deberían ser. Busca un equilibrio entre lo ideal y lo real. Persigue una visión razonada de la realidad porque considera que la única y auténtica verdad reside en la idea percibida por la razón tras la experiencia cognoscitiva.

B. ITALIA


MICHELANGELO MERISI, CARAVAGGIO (1571-1610). Es un artista formado en el siglo XVI, por lo que mantiene algunos aspectos de composición y dibujo de la pintura renacentista. Y a pesar de ello es el iniciador del barroco, y el creador del tenebrismo que consiste en el empleo de una luz dirigida que incide sobre la composición creando fuertes contrastes de zonas iluminadas y oscuras, destacando figuras y objetos sobre los fondos en penumbra. De esta forma se impone al espectador lo que se quiere resaltar. Asimismo presenta un exagerado realismo que hizo que en ocasiones sus obras fueran rechazadas por algunos clientes.
Caravaggio, que poseía un carácter brusco e irascible que le lleva a la cárcel en ocasiones, tuvo que huir de Roma perseguido por la justicia tras un asesinato. Se establece en Nápoles donde un grupo de seguidores, entre ellos Ribera, aprenderán a desdeñar los viejos modelos clásicos.
En la primera etapa sus obras presentan composiciones muy sencillas, con escaso número de personajes y tan sólo un esbozo del tenebrismo. Domina la temática mitológica y de género. Destacan: Baco (1591), Los tramposos (1596) y Cesto de fruta (1597). En torno a 1600 recibe sus primeros grandes encargos religiosos y desarrolla plenamente su estilo en obras como La vocación de San Mateo, La Crucifixión de San Pedro, El Entierro de Cristo (1604) o la controvertida, en su tiempo, Muerte de la Virgen (1605). Durante sus últimos cuatro años tras su huida de Roma realizó obras como David con la cabeza de Goliath (1609).

C. FLANDES
El Flandes hispánico vivió en el siglo XVII una gran prosperidad económica, lo que permitió un notable desarrollo de la actividad artística, de la que constituye la cúspide la figura de Rubens.
PETER PAUL RUBENS (1577-1640). Educado por los jesuitas, su estancia en Italia durante ocho años le da a conocer la obra de Tiziano y Caravaggio. Consigue una gran fama, múltiples encargos e incluso misiones diplomáticas para el Archiduque Alberto de Austria, lo que le permite visitar toda Europa. En España conoce a Velázquez y recrea y copia obras de las importantes colecciones reales. Su fama le proporciona múltiples encargos, que realiza con la ayuda de su taller, en el que, como maestro, dibuja, perfila y da los últimos retoques a las obras.
Su estilo se caracteriza por una pincelada amplia, de gran riqueza colorista, con colores cálidos, luminosos y alegres; predominan las líneas curvas, las composiciones en diagonal y el dinamismo. Son característicos los desnudos femeninos ampulosos, sensuales y llenos de vida. A pesar de la profunda y estudiada elaboración de sus obras, de gran imaginación, su técnica es suelta.
En su obra de tema religioso busca una renovación iconográfica que dote a las imágenes de mayor valor emocional, como en La adoración de los Reyes, La lanzada o el sobrecogedor Descendimiento de la Catedral de Amberes. En la pintura mitológica gusta de escenas con gran número de personajes y composiciones complejas, llenas de sensualidad y gracia. Destacan obras como El rapto de las hijas de Leucipo o El juicio de Paris. Realiza numerosos retratos, también de sí mismo y de sus sucesivas esposas. Las alegorías son muy valoradas por las gentes barrocas; como ejemplo se puede citar el Triunfo de la Iglesia sobre la furia, la discordia y el odio.

D. HOLANDA


En el siglo XVII se afirma definitivamente la independencia de Holanda, tras largas guerras con España. Su patriotismo, su credo protestante y su favorable economía propiciaron un arte característicamente burgués, en el que destaca Rembrandt.
REMBRANDT (1606-1669). Hijo de un molinero, pronto adquirirá gran reputación como pintor de temas bíblicos y retratista. En sus últimos años perdió parte de su prestigio al considerársele pasado de moda, y llegó a pasar estrecheces al arruinarse por su mala administración.
Su estilo está basado en la autonomía de la luz, en el claroscuro ambiental y en la creación de un espacio fantástico e irreal. Destaca particularmente el tratamiento que hace de la luz. La luz no es natural, no es el elemento que nos ofrece una visión clara y racional de las cosas, las personas y los objetos. El espacio no es un espacio racional, perspectivo, sino que viene definido por la luz que surge de los propios objetos o personajes, de los que emana esa cualidad luminosa que les confiere su verdadera existencia subjetiva. Rembrandt no se limita a representar lo que ve, sino que todo están animados de una profunda interioridad.
Rembrandt es uno de los pocos pintores de su país que aún siguen representando temas religiosos, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, como La vuelta del hijo pródigo, excepcional obra de sus últimos años. En ellos sus modelos son populares, situados en un marco arquitectónico anticlásico, y la composición, en general, está desprovista de cualquier elemento de solemnidad retórica.
Sus retratos son intimistas y muestran su maestría para la penetración psicológica y para la captación de la espiritualidad del retratado. Realiza numerosos retratos colectivos, muy solicitados por la sociedad holandesa de la época, como la Lección de Anatomía del Dr. Tulp y el conocido equivocadamente como La ronda nocturna. A través de sus muy numerosos autorretratos realiza una auténtica labor de introspección.
E. ESPAÑA
Durante los siglos XVII y XVIII existe una enorme demanda tanto de cuadros de altar (sobre lienzo), como de la decoración al fresco del interior de los templos. Ello explica el gran número de pintores de los que conservamos innumerables obras. Predominará, por tanto, la pintura religiosa, siendo más escasa que en otros países la de otros temas.
DIEGO VELÁZQUEZ (1599-1660). Es una de las cumbres de la pintura universal, y se diferencia por su biografía y por su obra de los demás pintores españoles de la época. Nacido y formado en Sevilla con Francisco Pacheco, sus primeras composiciones son sencillas y marcadamente tenebristas. Concede gran importancia a la naturaleza muerta y a la individualización de los personajes como en Vieja friendo huevos.
A partir de 1623 se traslada a Madrid llamado por el Conde Duque de Olivares. Nombrado pintor del rey, del que realizará numerosos retratos oficiales a lo largo de su vida, desempeñará distintos cargos en la corte. Ahora su paleta se aclara y desaparece el tenebrismo anterior, como se observa en Los Borrachos, en la que desmitifica el viejo tema mitológico del triunfo de Baco.
Durante dos años (1629-1631) viaja por Italia y estudia las obras de los grandes maestros renacentistas y barrocos. Allí pinta La fragua de Vulcano, en la que de nuevo un tema mitológico es presentado casi como un cuadro costumbrista.
A su vuelta pinta su más importante obra religiosa, el Cristo de San Plácido. El conde duque de Olivares, al que pinta en un memorable retrato ecuestre, le encarga dirigir la decoración del Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro, que acaba de construirse en Madrid para Felipe IV. Velázquez diseñará un complejo programa iconográfico en alabanza de la monarquía y del reino y buscará la colaboración de los más afamados pintores. Él mismo realizará los retratos de las personas reales y Las Lanzas.
Hacia 1638 realiza una serie de ocho bufones captados con gran verismo, a la vez que con enorme respeto por su dignidad, como se refleja en El Niño de Vallecas.
Entre 1649 y 1651 realiza su segundo viaje a Italia con la misión de adquirir obras para las colecciones reales. Allí pinta su Venus del espejo y el retrato del papa Inocencio X, así como sus dos bellísimas vistas de Villa Medicis.
A su regreso se inicia la última etapa, de auténtica culminación, de su obra. En ella destacan Las Meninas (una escena de la Corte) y Las Hilanderas (un cuadro mitológico), en las que se puede advertir una reflexión sobre el sentido y valor del arte y del artista.
FRANCISCO DE ZURBARÁN (1598-1664). Sevillano, como Velázquez, Zurbarán supone un caso particular dentro del panorama del barroco hispánico. Su estilo carece de la complejidad compositiva de los demás pintores. Su pintura es realista, aunque se interesa más por el aspecto general de la obra que por la minuciosidad del detalle. Utiliza la técnica de un claroscuro muy acentuado para destacar aún más el volumen. Consigue una honda espiritualidad mediante la expresividad de sus rostros de santos.
Su obra es básicamente de temática religiosa, ya que su clientela habitual son las congregaciones monásticas: mercedarios, cartujos, dominicos y jerónimos. Destacan obras como la Aparición de San Pedro a San Pedro Nolasco, o San Hugo visitando el refectorio, y sus características representaciones de santas vestidas como damas o campesinas de la época, como Santa Margarita.
Su principal producción profana la realiza para el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro; pinta la Defensa de Cádiz y la serie de Los trabajos de Hércules. Su conocido Bodegón contrasta (como los de algunos otros pintores españoles) por su austeridad, en comparación con los muy ostentosos que realizan numerosos pintores españoles, flamencos y holandeses.
BARTOLO ESTEBAN MURILLO. Sevillano como Velázquez y Zurbarán, y más joven que ellos. En su obra privilegia los aspectos más emotivos y sentimentales como modo de aproximarse al espectador. En este sentido, Murillo desdramatiza la pintura religiosa, como en la Sagrada Familia del Pajarito y en sus famosas Inmaculada. Por otra parte, realizó idealizadas descripciones de la vida cotidiana a través de niños pícaros y vagabundos, como su Niños comiendo fruta o Los pequeños vendedores de fruta.

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