Costos ambientales



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Costos ambientales

Darío Ernesto Iturria Cammarano

Asociación Uruguaya de Costos

E-mail: diturria@yahoo.es

Palabras claves: Recursos Naturales, Impacto Ambiental, Teoría General del Costo, Costos Ambientales.
Tema: La Contabilidad de Costos y los Costos Ambientales

Recursos Audiovisuales: Microsoft PowerPoint


Costos ambientales

Palabras claves: Recursos Naturales, Impacto Ambiental, Teoría General del Costo, Costos Ambientales.
Tema: La Contabilidad de Costos y los Costos Ambientales


RESUMEN:
A nadie escapa que hoy el deterioro del Medio Ambiente es uno de los problemas más importantes y difíciles de resolver. Desde hace algunas décadas se comenzó a hablar de la necesidad de lograr un desarrollo sostenible, es decir, que el desarrollo actual no se haga en detrimento del de las generaciones futuras. Una de las premisas fundamentales para llegar a este desarrollo es que el uso que se realice de los recursos naturales no supere la tasa de renovación de los mismos, con esto se lograría no solo preservar el medio ambiente, sino que además permitiría que estos recursos estén disponibles para las generaciones futuras.

Como consecuencia de la importancia que ha adquirido la preservación del medio ambiente muchas empresas se enfrentan a un nuevo y creciente tipo de costos como son los denominados “Costos Ambientales”. Este hecho hace que se deba considerar a la protección del medio ambiente como un factor más de competitividad, y como consecuencia será fundamental que las organizaciones incorporen en su planeamiento estratégico y operacional un adecuado programa de Gestión Ambiental, donde se compatibilicen los objetivos ambientales con los propios de la organización.



El presente trabajo intenta debatir, la naturaleza de los costos ambientales, su relación con el uso de recursos naturales y las razones de las dificultades que enfrenta la Teoría General del Costo para reflejar el consumo de los mismos.

1. Los activos ambientales en el mercado
La actividad económica se materializa en la producción de una amplia gama de bienes y servicios cuyo destino último, a través de la distribución, es la satisfacción de las necesidades humanas de consumo. Para realizar estas actividades productivas y de distribución las empresas utilizan factores productivos (bienes intermedios, recursos humanos, servicios intermedios, bienes de capital, recursos naturales, capital financiero) escasos y susceptibles, por tanto, de usos alternativos. Algunos de ellos se valoran a través de un precio (mano de obra, maquinarias, etc.), otros (bienes ambientales) no cuentan, por lo general, con tal mecanismo o cuando lo tienen como es el caso de algunos recursos naturales (ejemplo agua, petróleo, etc.) este precio es solo una valoración a corto plazo y que por lo tanto no toma en cuenta el agotamiento que inexorablemente ocurrirá a largo plazo ( o incluso mediano plazo) si se continua con el nivel actual de utilización.
Surgiría entonces, como conclusión de lo anterior, que el mercado de bienes y servicios no estaría reflejando el verdadero valor de los recursos que han sido empleados para su producción, es decir el mercado no distribuye de manera eficiente los recursos al no contemplar el valor del medio ambiente. Esto es citado por algunos autores1 como uno de los fallos de mercado y da lugar a que los costos externos en los que se incurren en el proceso de producción no queden reflejados en los precios finales, surgiendo así el concepto de externalidades.
Se afirma que existe una externalidad cuando la producción o el consumo de un bien afectan directamente a los consumidores o empresas que no participan en su compra ni en su venta, y cuando los efectos no se reflejan totalmente en los precios de mercado. Se dice que existen externalidades positivas cuando obtenemos una ventaja o beneficio por lo que otros hacen, mientras que si es un perjuicio hablamos de externalidades negativas. (Santos M. Ruesga y Gemma Durán. Empresa y Medio Ambiente. 1995)
La razón por la cual los bienes ambientales no son valorados adecuadamente se debe, sobre todo, a que no existe un mercado definido para la transacción de los mismos ya que nadie estaría dispuesto a pagar por algo que podría obtener gratuitamente, ya que los recursos ambientales no son de propiedad privada. Estos recursos naturales son denominados recursos de propiedad común por el hecho de que se tiene libre acceso a ellos. Es este libre acceso, precisamente, la causa del abuso en su uso, ya que cuando se utilizan como factores de producción, poseen un coste nulo o muy por debajo de su “costo social” si se tomaran en cuenta los efectos negativos (ejemplo, agotamiento, contaminación ambiental, desastres ecológicos, etc.).

2. Valoración monetaria de los recursos naturales2

De lo anteriormente expuesto, surgiría una diferenciación entre bienes y servicios económicos y no económicos. Los primeros serian aquellos que alcanzan un precio, expresado en unidades monetarias, al ser intercambiados en el mercado y es, por tanto, el propio mercado el que regula su escasez o su abundancia relativa. En cambio los no económicos, y en particular los bienes ambientales, considerados libres, su valor es poco reconocido y difícilmente homogeneizable en la misma unidad que los bienes económicos, encontrando el mercado dificultades a la hora de determinar un precio que regule su utilización.


Y, a pesar de todos los inconvenientes que surgen, la valoración de los recursos naturales es uno de los objetivos del desarrollo sostenible. Este concepto propone que el medio ambiente no sea un bien libre, aunque no existan mercados convencionales para los mismos, y sugiere que se mida a qué tasa son utilizados los bienes ambientales dando señales de la escasez de los recursos.
Una valoración adecuada tendría que incorporar el valor económico total de un recurso natural que incluye no solo los valores directos e indirectos presentes, sino también futuros (valor de opción) derivados de su valor de uso y de su valor de no uso, es decir, el valor de existencia de los recursos naturales (véase figura 1).





Figura 1. Santos M. Ruesga y Gemma Durán. Empresa y Medio Ambiente. 1995.
El valor de uso es aquel que se atribuye por parte de las personas que usufructúan el medio ambiente, el valor de opción esta relacionado con la posibilidad de uso futuro, y por último, el valor de existencia representa un valor atribuido directamente por la subsistencia del medio ambiente independiente de un uso presente o futuro.
La valoración monetaria de los bienes ambientales permitiría su incorporación en la función de producción de las empresas, lo que llevaría a una necesaria e ineludible consideración de los costos ambientales a la hora de obtener un producto o servicio, contribuyendo de esta forma con los objetivos del desarrollo sostenible.

3. El conocimiento de los costos ambientales

Como se puede apreciar el análisis realizado hasta el momento se sustenta básicamente en una concepción económica de los recursos naturales y su valoración monetaria, nuestra intención es a partir de aquí, introducir elementos o conceptos que nos permitan aproximarnos a los costos ambientales y su posible consideración en la estructura interna de costos de las empresas.


Para ello creemos necesario comenzar exponiendo elementos que van a contribuir con el análisis.


3.1 Concepto de costo

Charles Horngren lo define como “Recurso que se sacrifica o al que se renuncia para alcanzar un objetivo específico”. En principio, costo medido en la forma convencional contable: unidades monetarias que se tienen que pagar para adquirir bienes y servicios.


Para el Profesor Oscar Osorio la expresión “costo” es una expresión sin significado concreto, si la misma no es debidamente acotada de manera de precisar su contenido y extensión. A partir de un concepto genérico según el cual costo es “todo sacrificio de bienes económicos valuados de determinada manera, realizado con el objeto de generar un ingreso más o menos diferido en el tiempo o cumplir un objetivo determinado” se pueden identificar, desde el punto de vista de la racionalidad con que se han utilizado los distintos factores de la producción, diferentes conceptos de costos.
También menciona este autor que, “en el costo están permanentemente presentes dos componentes que tienen características propias: por una parte el componente físico, concreto o real, o sea la porción de factor o recurso productivo que es sacrificado, o se prevé se sacrificara, para la realización de una acción dada en un proceso y alcanzar determinado objetivo y por la otra el componente monetario o sea el precio o valor negociado utilizado o previsto utilizar”.
Como vemos entonces, el costo de cada factor resulta del producto entre:


  • Su componente “físico” (cantidad física considerada necesaria para la obtención del objetivo a costear); y




  • Su componente “monetario” (precio o valor asignado necesario para disponer de una unidad física del factor en condiciones de ser utilizada en el proceso de generación de valor del objetivo a costear);

Y presenta, en consecuencia, la siguiente expresión3:


Costo de un factor “x(i)” para la obtención de un objetivo “A”




CX(i)A = QX(i)A * PX(i)


Componente Físico
Componente Monetario

Donde :
CX(i)A = Costo del factor “x(i)” para la obtención del objetivo “A”.

QX(i)A = Componente físico del factor “x(i)” para la obtención del objetivo “A”.

PX(i) = Componente monetario del factor “x(i)” necesario para disponer de una unidad del factor “x(i)” en el proceso generador de valor.


A partir de lo anterior se puede llegar a la ecuación general del costo de un objetivo o resultado productivo que resulta de la sumatoria del costo de los factores necesarios para obtener dicho objetivo o resultado productivo, quedando expresada, en forma genérica, de la siguiente forma4:


i = n




CA = QX(i)A * PX(i)

i =1
Componente Físico


Componente Monetario

¿Esta ecuación general del costo refleja en términos monetarios el consumo de todos los recursos? Creemos que en muchos casos no.


¿En cuales no? En aquellos casos en que se utilizan bienes libres como un factor más de producción.
¿Por qué? Debido a que como ya fue mencionado existen recursos naturales a los cuales se tiene libre acceso y que carecen de un precio que regule su utilización, y que por lo tanto al ser el componente monetario nulo no quedaría incorporado en la ecuación general del costo a pesar de que el consumo en términos físicos existe. Este consumo de recursos no ha pasado desapercibido, es así que las empresas se han visto obligadas a incurrir en costos, los cuales tienen una relación directa con los recursos naturales sacrificados. Como ejemplo de estos costos podríamos nombrar el costo de las actividades preventivas, actividades de restauración de daños ambientales, multas y sanciones, etc.
A estos costos (costo de las actividades preventivas, actividades de restauración de daños ambientales, multas y sanciones, etc), se los conoce en la literatura como “Costos Ambientales”, desde nuestro punto de vista existirían dos tipos de costos ambientales, en primer lugar tendríamos los recursos naturales sacrificados en términos de unidades físicas (elemento esencial del costo); en segundo lugar, pero relacionados directamente con el consumo de recursos naturales, tenemos a estos costos que en parte surgen por la imposibilidad de valorar en términos monetarios los verdaderos costos.

Como vemos muchas empresas hoy en día desarrollan actividades o incurren en costos que tienen relación con el medio ambiente, sin embargo muchas veces los mismos, no son identificados en forma adecuada. Estos costos son denominados “verdes” o “ambientales”, de los cuales transcribiremos algunas definiciones:




  1. En la actualidad las empresas comienzan a considerar la variable ambiental en su proceso de toma de decisiones, implantando medidas que prevengan el impacto ambiental de sus actividades o que corrijan los daños generados. De este modo, la empresa está soportando un coste derivado de su interacción con el medio ambiente, lo que se denomina coste medio-ambiental (Bonilla Priego, 2000).




  1. Costo de las actividades llevadas a cabo voluntariamente, como así también las requeridas por contrato o por leyes y regulaciones ambientales; para prevenir, disminuir o remediar el daño causado al medio ambiente, relacionado tanto con la conservación de recursos renovables como no renovables (Fronti de García, García Fronti, Scaminaci y Wainstein, 1998).




  1. La medida y la valoración del esfuerzo por la aplicación racional de los factores medio ambientales de cara a la obtención de un producto, un trabajo o un servicio (Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas, 1996).

Los cambios que se producen en el medio ambiente, como consecuencia de los efectos de los impactos ambientales sobre el entorno natural, se manifiestan en daños (degradación y/o agotamiento) que pueden ser previstos (en forma directa o indirecta) o imprevistos.


Esos daños, en término de efectos pueden ser mitigados, para ello se hace necesario implementar medidas para reducirlos a un nivel inferior del umbral crítico considerado significativo. Esas acciones generan costos que forman parte de los costos totales de cualquier proyecto o programa. Esos costos ambientales deben ser comparados con los beneficios atribuibles a las medidas adoptadas, tendientes a recuperar el nivel perdido, lo que es lo mismo que decir que el costo ambiental debe ser comparado con la reducción total en los daños ambientales, hacia los cuales se han orientado las acciones o actividades. Este análisis costo-beneficio suele enfrentar la dificultad que implica medir aspectos muy subjetivos. Por ejemplo, en caso de aplicar medidas preventivas ¿cómo medir el beneficio para la empresa de evitar un desastre ambiental que pudiera afectar la salud humana? Por lo tanto, la consideración de los costos ambientales no constituye un problema de “costos incurridos” sino que implica un análisis de la relación costo-beneficio, en cuya evaluación tanto en la medición de los costos como en la determinación de los beneficios, existe la consideración de aspectos específicos y muchas veces subjetivos. Es así, que muchas veces las empresas deciden incorporar como parte de sus políticas la protección del medio ambiente, otras veces deciden aplicar medidas preventivas pues estiman que ello será más ventajoso que las medidas correctivas, o incluso por temor, a que de no aplicar medidas preventivas se afecte la continuidad de la empresa.
En términos generales se puede establecer que los efectos del impacto ambiental pueden ser:
Perjudicial (negativo): significa que los efectos superan los estándares preestablecidos (por norma legal o por pauta prevista), en este caso se deben introducir medidas correctoras que dan lugar a impactos beneficiosos que reduzcan o anulen los efectos de los primeros.
Beneficioso (positivo): son los efectos que surgen como consecuencia de medidas preventivas o correctivas.
Existen dos tendencias con relación al tratamiento a dar a los impactos ambientales:
a) Un criterio establece que la contaminación, cualquiera sea su origen o dimensión representa recursos desperdiciados. Aquí cabe recordar que la Unión Europea estableció el principio de “quien contamina paga”. En este caso, las organizaciones deben:


  • Adoptar medidas tendientes a reducir la contaminación

  • Asumir internamente los costos de esas medidas

  • Hacerse cargo de los costos por los daños causados a terceros.

El mayor problema para su aplicación proviene de la dificultad para la valoración del daño causado a terceros, así como por el hecho de que algunos daños se manifiestan tardíamente.



b) Una nueva tendencia se orienta a la aplicación de medidas preventivas y / o correctivas (de restauración) de los impactos ambientales.

El problema en esta tendencia está en la valuación de esas acciones/actividades, a raíz de las ya nombradas externalidades.


En nuestra opinión, esta última tendencia muestra una clara toma de conciencia, dándole prioridad a la conservación del medio ambiente buscando en primer termino evitar los daños y si estos ocurrieran tratando, en segunda instancia, de restaurar el entorno; a diferencia del criterio quien contamina paga en la cual se busca poner un precio al daño ocasionado, dejando a consideración de las propias empresas la evaluación del costo-beneficio de prevenir ó contaminar y pagar.
Concluimos entonces que las empresas internalizaran los costos ambientales, solo en la medida que se vean obligadas a pagar por el daño causado, o en la medida que apliquen voluntariamente medidas preventivas y/o restauradoras de los mismos.

El primer paso para la internalización de los costos ambientales es su determinación. Esta no suele ser una tarea sencilla ya que no siempre puede ser claro si un costo es ambiental o no pues en algunos casos puede quedar la duda ó clasificárselo como parcialmente ambiental. No obstante, el objetivo es asegurarse que los costos considerados relevantes para la empresa, reciban la atención y el tratamiento adecuado. Esto podría contribuir a lograr objetivos tales como: reducir los gastos ambientales, aumentar la rentabilidad del negocio, mejorar la imagen de la empresa, etc.


4. ¿Por qué medir los Costos Ambientales?
Si bien existen pocos datos cuantitativos sobre el valor económico (y social) total de la información de costos ambientales totales, la Agencia de Protección Ambiental (E.P.A.) de Estados Unidos identifica algunos beneficios claves de obtener, administrar y utilizar esta información dentro de la empresa, ellos son:


  • Muchos costos ambientales se pueden reducir significativamente o eliminar como resultado de decisiones de negocios, las cuales van desde cambios operacionales y de custodia, hasta inversión en tecnologías de procesos verde, hasta el rediseño de procesos / productos. Muchos costos ambientales (ejem. desechos de materias primas) pueden proporcionar ningún valor añadido a un proceso, sistema, o producto.




  • Los costos ambientales (y por consiguiente el potencial ahorro de costos) se pueden oscurecer en las cuentas generales de gastos.




  • Muchas empresas han descubierto que los costos ambientales se pueden eliminar generando ingresos mediante la venta de desechos o asignaciones transferibles de contaminación (es decir la transferencia de los permisos de contaminación), o mediante licencias de tecnologías limpias, por ejemplo.




  • La mejor administración de los costos ambientales puede dar como resultado un desempeño ambiental mejorado y beneficios significativos para la salud humana así como éxito en los negocios.




  • El entendimiento de los costos ambientales y del desempeño de procesos y productos puede promover un costeo y una fijación de precios más exactos y puede ayudar a las empresas en el diseño de procesos, productos, y servicios más preferibles ambientalmente y por consiguiente darle una ventaja competitiva a la empresa.




  • La contabilidad de costos y desempeño ambientales puede dar soporte al desarrollo y operación de un sistema general de administración ambiental de una empresa. Tal sistema constituirá una necesidad para las compañías vinculadas con las obligaciones de comercio internacional por el estándar de consenso internacional ISO 14001, desarrollado por la International Organization of Standarization.



5. Identificación de los Costos Ambientales
Para una adecuada identificación de los costos ambientales, se requiere de una clasificación analítica. Una primera clasificación podría hacerse en base al grado de recurrencia de los costos. Este es el criterio usado por la Asociación Española de Contabilidad y Administración (para una mayor desagregación véase documento Nro 13 AECA), dicha clasificación es la siguiente:



  1. COSTOS MEDIOAMBIENTALES RECURRENTES




  1. Derivados de la obtención de información medioambiental

  2. Derivados de un plan de gestión medioambiental

  3. Derivados de la adecuación tecnológica medioambiental

  4. Derivados de la gestión de residuos, emisiones y vertidos

  5. Derivados de la gestión del producto

  6. Derivados de las exigencias administrativas

  7. Costos derivados de la auditoria medioambiental




  1. COSTOS MEDIOAMBIENTALES NO RECURRENTES




  1. Derivados de los sistemas de información y prevención medioambiental

  2. Derivados de las inversiones en instalaciones

  3. Costos plurianuales de conservación y mantenimiento: inspección

  4. Derivados de la interrupción en el proceso

  5. Derivados de accidentes

  6. Derivados de las nuevas exigencias del entorno

  7. Derivados de la mejora de imagen medioambiental de la empresa

  8. Derivados de los sistemas de control y medición

  9. Costos no desembolsables

  10. Costos jurídicos

  11. Otros costos de carácter específico

En algunas circunstancias, un costo recurrente puede adquirir las características de un no recurrente y viceversa.


Otra clasificación interesante es la realizada por el Whistler Centre for Business and the Arts, que distingue los costos ambientales según sean internos o externos a la empresa.


COSTOS AMBIENTALES EXTERNOS


Ejemplos

  • Agotamiento

  • Daños e impacto anti-estéticos

  • Aire residual y emisiones de agua




  • Disposición de desechos a largo plazo

  • Efectos en la salud no compensados

  • Cambios en la calidad de vida local



COSTOS AMBIENTALES INTERNOS



Costos Ambientales

Directos o indirectos
Ejemplos:

  • Administración de desechos

  • Costos u obligaciones de remediación

  • Honorarios permitidos

  • Entrenamiento ambiental

  • I&D orientado ambientalmente

  • Mantenimiento relacionado ambientalmente

  • Costos y multas legales

  • Bonos de aseguramiento ambiental

  • Certificación/Etiquetado ambiental

  • Entradas de recursos naturales

  • Mantenimiento de registros y presentación de reportes


Costos ambientales

De Contingencias o Intangibles
Ejemplos:

  • Costos de remediación o compensación futura incierta

  • Riesgos a los que se está expuesto por futuros cambios reguladores

  • Calidad del producto

  • Salud y satisfacción de los empleados

  • Activos de conocimiento ambiental

  • Sostenibilidad de entradas de materias primas

  • Riesgo de activos deteriorados

  • Percepción del público/cliente




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