Consejería de Educación



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El profesorado se rige según la normativa recogida en el Régimen Disciplinario del Personal Funcionario de la Administración del Estado regulado en el Real Decreto 33/1986, de 10 de enero (B.O.E. del 17) y demás disposiciones vigentes en la materia. Así mismo, y en lo relativo al cumplimiento del horario, queda sometido a lo establecido en la Orden de 29 de febrero de 1996, que modifica la de 29 de junio de 1994 por la que se aprueban las instrucciones que regulan el funcionamiento de las Escuelas de Educación Infantil y de los Colegios de Educación Primaria. La Dirección del Centro y los servicios de la Administración Educativa velarán por el cumplimiento de las normas a cumplir por los maestros y maestras del Colegio.
Artículo 95
Los padres y madres estarán sujetos a lo que se establezca en los correspondientes estatutos de las A.M.P.A., caso de estar asociados a alguna y a los acuerdos tomados por las distintas asambleas, tanto generales como de aula. Procurarán siempre ser un ejemplo, para sus hijos e hijas, a la hora de cumplir, dentro de los aspectos que le afectan, lo que se establece en la Programación General Anual y muy concretamente en el presente Reglamento de Régimen Interior.
Artículo 96
1. Cuando no se sigan las normas de convivencia establecidas en el presente Reglamento, o se cometan los hechos contrarios a ellas, o sean tipificados como conductas gravemente perjudiciales para la convivencia del Centro a las que se refiere el artículo 51 del Decreto 115/2005 de 21 de octubre (BORM de de 2 de noviembre de 2005) por el que se establecen las normas de convivencia en los centros, el alumnado deberá de observar, las consideraciones y procedimientos que se especifican en los artículos siguientes.
2. La Comisión de Convivencia, los demás órganos de gobierno y participación y las tutorías en general, deberán adoptar cuantas medidas preventivas sean necesarias para impedir, en lo posible, la comisión de hechos contrarios a las normas de convivencia del Centro, y que se busquen medidas que hagan prácticamente innecesarias la adopción de medidas disciplinarias.
Desde esta perspectiva es recomendable:


  1. Que las medidas correctivas que se adopten incluyan un análisis de la situación del alumnado de forma que el equipo docente pueda intervenir, con el apoyo del E.O.E.P., Jefatura de Estudios y Comisión de Convivencia, modificando los métodos pedagógicos, adaptando el currículum, reforzando la imagen positiva que tiene el alumnado de sí mismo, buscando el compromiso de mejora, modificando la dinámica del aula, etc.

  2. Que previamente a la reiteración de una conducta que pueda generar una sanción, intervenga el equipo docente, previa valoración del tutor o tutora, en el sentido aludido en el apartado anterior.

  3. Que todo lo que mejore el clima general del Centro puede considerarse como medida preventiva (fomento de la participación del alumnado, tratamiento adecuado de la diversidad, la mejora de la labor tutorial, la aplicación flexible y no rutinaria de las normas,...)

  4. Que el conflicto pueda tener aspectos positivos. Un conocimiento amplio del mismo puede mejorar la comprensión de la realidad del Centro y ayudar a adaptar de forma progresiva las normas que regulan la convivencia.

  5. Obtener datos de los conflictos que se producen en el Centro de cara a tener, por un lado, una visión global de la convivencia y, por otro, una información amplia para poder intervenir.



Artículo 97. Valoración del incumplimiento de las normas de convivencia
ART. 41. Los incumplimientos de las normas de convivencia, tipificados en este Reglamento, habrán de ser valorados considerando la situación y las condiciones personales del alumno. Para ello, los órganos responsables de la instrucción del expediente y de la imposición de correcciones deberán tener en cuenta la edad del alumno y sus circunstancias personales, familiares o sociales, tanto en el momento de decidir sobre su incoación o sobreseimiento como en el de determinar la medida aplicable. A tales fines, podrán solicitar los informes que estimen necesarios sobre las aludidas circunstancias y recomendar, en su caso, a los padres, representantes legales del alumno o instancias públicas competentes, la adopción de las medidas que resulten oportunas.
Artículo 98. Principios generales de las correcciones
ART. 42. 1. Las correcciones que se apliquen por el incumplimiento de las normas de convivencia tienen un carácter educativo y recuperador, garantizan el respeto a los derechos del resto de los alumnos y procuran la mejora en las relaciones de todos los miembros de la comunidad educativa.
2. En todo caso, sin perjuicio de las previsiones del artículo anterior, en la corrección de tales incumplimientos deberá tenerse en cuenta:
a) Que ningún alumno podrá ser privado del ejercicio de su derecho a la educación, ni, en el caso de la educación obligatoria, de su derecho a la escolaridad, de acuerdo con lo dispuesto en el párrafo segundo del artículo 53.2 del presente Decreto.
b) Que no podrán imponerse correcciones contrarias a la integridad física y a la dignidad personal del alumno.
c) Que las correcciones guarden proporcionalidad con la conducta del alumno y contribuyan a la mejora de su proceso educativo
Artículo 99. Reparación de daños materiales.
ART. 43. Los alumnos que individual o colectivamente causen daños de forma intencionada o por negligencia a las instalaciones del centro o su material, así como a los bienes de sus compañeros, profesores y personal del centro, quedan obligados a reparar el daño causado o hacerse cargo del coste económico de su reparación. Igualmente, los alumnos que sustrajeren bienes en el centro deberán restituir lo sustraído. Los padres o representantes legales serán responsables civiles en los términos previstos en las leyes.
Artículo 100. Faltas de asistencia a clase: evaluación extraordinaria.
ART. 44. 1. La falta de asistencia a clase de modo reiterado puede provocar la imposibilidad de la aplicación correcta de los criterios de evaluación y la propia evaluación continua, pudiendo dar lugar a una evaluación extraordinaria, convenientemente programada. Aparte de las correcciones que se adopten en el caso de las faltas injustificadas, la Consejería de Educación y Cultura establecerá el porcentaje de faltas de asistencia que por curso, área, asignatura o módulo puedan imposibilitar la aplicación de la evaluación continua.
2. Se consideran faltas injustificadas de asistencia a clase o de puntualidad de un alumno, las que no sean excusadas de forma escrita por sus padres o representantes legales, utilizando para ello el modelo que ofrece el Programa Escuela de gestión administrativa del colegio
Artículo 101. Gradación de las correcciones
ART. 45. A efectos de la gradación de las correcciones:
1. Se consideran circunstancias paliativas:


  1. El reconocimiento espontáneo de la conducta incorrecta.

  2. La ausencia de intencionalidad maliciosa en la causación del daño o en la perturbación de las actividades del centro.

  3. La reparación voluntaria de los daños producidos, ya sean físicos o morales.

  4. El carácter ocasional de la falta en la conducta habitual del alumno.

2. Se consideran circunstancias atenuantes:




  1. La premeditación y la reiteración. Hay reiteración cuando en un mismo curso escolar se realiza más de una conducta tipificada en los artículos 48 ó 51 de este Decreto, siempre que la conducta o conductas precedentes hayan sido corregidas por resolución firme. Esta circunstancia no podrá apreciarse en la conducta tipificada en la letra b del precitado artículo 51.

  2. Cualquier conducta que suponga atentar contra el derecho a no ser discriminado por razón de nacimiento, raza, sexo, lengua, capacidad económica, nivel social, convicciones políticas, morales o religiosas, así como por discapacidades físicas, sensoriales o psíquicas, o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. Esta circunstancia no podrá apreciarse en la conducta constitutiva de discriminación grave tipificada en el artículo 51 c) del presente Decreto.

  3. Cuando la sustracción, agresión, injuria u ofensa se realice contra quien se halle en situación de inferior edad, minusvalía, reciente incorporación al centro o situación de indefensión.

  4. La publicidad en la comisión de la infracción.

  5. La naturaleza y entidad de los perjuicios causados. al centro o a cualquiera de los integrantes de la comunidad educativa.


Artículo 102. Ámbito de las conductas por corregir
ART. 46. Se corregirán los actos contrarios a las normas de convivencia en el centro realizados por los alumnos en el recinto escolar o durante la realización de actividades complementarias y extraescolares. Igualmente, podrán corregirse las actuaciones del alumno que, aunque realizadas fuera del recinto escolar, estén motivadas o directamente relacionadas con la vida escolar y afecten a sus compañeros o a otros miembros de la comunidad educativa. Todo ello, sin perjuicio de que dichas conductas pudieran ser sancionadas por otros órganos o Administraciones, en el ámbito de sus respectivas competencias.

Artículo 103.
También se deberá de felicitar al alumnado que por sus gestos o comportamiento se haga merecedor de ello. La felicitación se hará de forma individual o colectiva, según los casos, quedando constancia de la misma en su expediente personal, cuando los méritos reconocidos así lo requieran.
Artículo 104. Supervisión del cumplimiento de las correcciones
ART. 47. El Director/a del centro cuidará de que de que las correcciones impuestas se cumplan en los términos en que hayan sido impuestas, y los Consejos Escolares conocerán de su imposición y velarán por que éstas se atengan a la normativa vigente.


CAPÍTULO II: CONDUCTAS CONTRARIAS A LAS NORMAS DE CONVIVENCIA EN EL CENTRO

Artículo 105. Tipificación
ART. 48. Son conductas contrarias a las normas de convivencia en el centro las que, no teniendo la consideración de gravemente perjudiciales para la convivencia en el centro, por su entidad o trascendencia estén tipificadas en algunos de los siguientes supuestos:


  1. Las faltas injustificadas de puntualidad o de asistencia a clase.

  2. Las conductas que puedan impedir o dificultar a sus compañeros el ejercicio del derecho o el cumplimiento del deber del estudio.

  3. La negativa sistemática a acudir a clase con el material necesario o a esforzarse por realizar las actividades de aprendizaje indicadas por el profesor o a trasladar a sus padres o tutores la información facilitada en el centro.

  4. Los actos que perturben el desarrollo normal de las actividades del centro.

  5. Los actos de indisciplina, incorrección o des-consideración hacia el profesor u otros miembros de la comunidad educativa.

  6. Causar daños en las instalaciones del centro, material de éste o de los miembros de la comunidad educativa.

  7. Deteriorar las condiciones de higiene del centro.

  8. La incitación o estímulo a la comisión de una falta contraria a las normas de convivencia.


Artículo 106. Medidas educativas de corrección
ART. 49. 1. Las conductas contrarias a las normas de convivencia en el centro podrán ser corregidas con las siguientes medidas educativas:


  1. Amonestación privada o por escrito.

  2. Comparecencia inmediata ante el Jefe de estudios o el Director del centro.

  3. Privación del tiempo de recreo por un periodo máximo de cinco días.

  4. Realización de tareas educadoras para el alumno, fuera del horario lectivo, o, si procede, dirigidas a reparar el daño causado a las instalaciones, material del centro o a las pertenencias de otros miembros de la comunidad educativa. La realización de estas tareas no se podrá prolongar por un periodo superior a cinco días lectivos.

  5. Suspensión del derecho a participar en las actividades extraescolares o complementarias del centro por un periodo máximo de cinco días lectivos.

  6. Cambio de grupo por un periodo máximo de cinco días lectivos

  7. Suspensión del derecho de asistencia a determinadas clases por un periodo máximo de cinco días lectivos. Durante la impartición de estas clases el alumno deberá permanecer en el centro efectuando los trabajos académicos que se le encomienden, por parte del pro-fesorado que le imparte docencia, para evitar la interrupción en el proceso formativo. El Jefe de estudios organizará la atención al alumno.

  8. Suspensión del derecho de asistencia al centro por un periodo máximo de cinco días lectivos. Durante el tiempo que dure la suspensión, el alumno deberá realizar los trabajos académicos que determine el profesorado que le imparte docencia para evitar la interrupción en el proceso formativo.


Artículo 107. Aplicación: Órganos competentes. Procedimiento. Prescripción
ART. 50. 1. Serán competentes para decidir las correcciones previstas en el artículo anterior:


  1. El Director, o por delegación de este todos los profesores del centro, oído el alumno, las que se establecen en las letras a), b), y c) del apartado 1, dando cuenta al tutor y al Jefe de estudios.

  2. El Director, o por delegación de este el tutor del alumno, oído el mismo, las que se establecen en las letras c), y d), dando cuenta al Jefe de estudios.

  3. El Director, o por delegación de este el Jefe de estudios, oído el alumno y su profesor o tutor, las previstas en las letras e), y f).

  4. El Director, las establecidas en las letras g), y h). El Director, oído el tutor y el equipo directivo, tomará la decisión, motivada, tras oír al alumno, y si es menor de edad también a sus padres o representantes legales, que serán citados por cualquier medio que permita dejar en el expediente constancia fehaciente de haber-se recibido la citación y de la fecha de la recepción, levantando acta de dicha comparecencia. La incomparecencia sin causa justificada del padre o tutor, si el alumno es menor de edad, no paralizará la aplicación de dicha corrección.

2. Las conductas contrarias a las normas de convivencia en el centro prescribirán en el plazo de un mes, contado a partir de la fecha de su comisión y excluidos los períodos no lectivos.


3. Las medidas correctoras impuestas por conductas contrarias a las normas de convivencia en el centro prescribirán a la finalización del curso escolar.
4. La imposición de las medidas correctoras previstas en las letras d), e), f), g), y h) del artículo anterior deberán ser comunicadas, de forma que quede constancia, bien a los padres o representantes legales del alumno en el caso que éste sea menor de edad, o a él mismo si es mayor de edad. Dichas medidas serán in-mediatamente ejecutivas.
5. Los padres o representantes legales del alumno/a, podrán presentar reclamación en el plazo de dos días lectivos, a partir del siguiente en que se produjo la notificación, contra las correcciones impuestas, previstas en las letras d), e), f), g) y h) del artículo 49 de este Decreto, ante el Director General de Ordenación Académica, cuya resolución pondrá fin a la vía administrativa.
6. Tanto las notificaciones por escrito al tutor/a y jefatura de estudios de las conductas contrarias a las normas de convivencia y, en su caso, de las medidas correctivas adoptadas, deberán hacerse en los modelos I, II y III propuestos en el Anexo I. Así mismo, dichos modelos servirán también para dejar constancia de los hechos en el expediente académico del alumno/a.

CAPÍTULO III: CONDUCTAS GRAVEMENTE PERJUDICIALES PARA LA CONVIVENCIA EN EL CENTRO

Artículo 108. Tipificación.
ART. 51. Se consideran conductas gravemente perjudiciales para la convivencia en el centro:


  1. Los actos graves de indisciplina, injuria u ofensa contra los miembros de la comunidad educativa.

  2. La reiteración de conductas contrarias a las normas de convivencia del centro recogidas en el artículo 13 (Art. 48 en el D. 115/2005).

  3. La agresión grave física o moral, la discriminación grave a cualquier miembro de la comunidad educativa, así como la falta de respeto a la integridad y dignidad personal.

  4. La suplantación de personalidad en actos de la vida docente y la falsificación o sustracción de documentos académicos.

  5. Los daños graves causados en los locales, material o documentos del centro o en los bienes de otros miembros de la comunidad educativa.

  6. Los actos injustificados que perturben gravemente el normal desarrollo de las actividades del centro.

  7. Las actuaciones perjudiciales para la salud y la integridad personal de los miembros de la comunidad educativa del centro, o la incitación a las mismas.

  8. La introducción en el centro de objetos y sustancias peligrosas o perjudiciales para la salud y la integridad personal de los miembros de la comunidad educativa.

  9. El incumplimiento de las sanciones impuestas.

  10. Las amenazas o coacciones contra cualquier miembro de la comunidad educativa.

  11. Las vejaciones o humillaciones contra cualquier miembro de la comunidad educativa, particularmente si tienen componente sexista o xenófobo, o contra alumnos con necesidades educativas específicas o de nuevo ingreso.

  12. Las conductas tipificadas como contrarias a las normas de convivencia del centro recogidas en el artículo 13 (Art. 48 en el D. 115/2005), si concurren circunstancias de colectividad o publicidad intencionada.

  13. La incitación o estímulo a la comisión de una falta gravemente perjudicial para la convivencia.


Artículo 109. Medidas educativas de corrección
ART. 52. 1. Las conductas gravemente perjudiciales para la convivencia en el centro previstas en las letras b), f), i), l) y m) del artículo 51 del presente Decreto, podrán ser corregidas con las siguientes medidas educativas:



  1. Realización de tareas educadoras para el alumno, fuera del horario lectivo, o, si procede, dirigidas a reparar el daño causado a las instalaciones, material del centro o a las pertenencias de otros miembros de la comunidad educativa, por un periodo superior a cinco e inferior a dieciséis días lectivos.

  2. Suspensión del derecho a participar en las actividades extraescolares o complementarias del centro por un periodo superior a cinco e inferior a dieciséis días lectivos.

  3. Cambio de grupo por un periodo superior a cinco e inferior a dieciséis días lectivos.

  4. Suspensión del derecho de asistencia a determinadas clases durante un periodo comprendido entre seis y quince días lectivos. Durante la impartición de estas clases, el alumno deberá permanecer en el centro realizando los trabajos académicos que determine el profesorado responsable de los mismos, para evitar la interrupción en el proceso formativo. El Jefe de estudios organizará la atención al alumno.

2. Las conductas gravemente perjudiciales para la convivencia en el centro previstas en las restantes letras del artículo 51 de este Decreto, podrán ser corregidas con las siguientes medidas educativas:




  1. Suspensión del derecho de asistencia al centro durante un periodo comprendido entre seis y quince días lectivos. Durante el tiempo que dure la suspensión, el alumno deberá realizar los trabajos académicos que determine el profesorado que le imparte docencia, para evitar la interrupción en el proceso formativo.

  2. Suspensión del derecho de asistencia al centro durante un periodo comprendido entre dieciséis y treinta días lectivos. Durante el tiempo que dure la suspensión, el alumno deberá realizar los trabajos académicos que determine el profesorado que le imparte docencia, para evitar la interrupción en el proceso formativo.

  3. Cambio de centro.


Artículo 110
Durante los días en que un alumno esté suspendido de su derecho de asistencia al centro, el tutor será la persona responsable de recabar todas las tareas que el alumno debe realizar en casa, tanto de las áreas que imparte, como las del resto de maestros del grupo. Diariamente, durante el recreo, o en otra hora acordada entre el tutor y la familia, los padres o tutores legales acudirán al colegio a recoger las tareas del día y entregar las realizadas.
Artículo 111. Aplicación: Órgano competente. Procedimientos: abreviado y ordinario. Prescripción. Medidas provisionales
ART. 53. 1. Procedimiento abreviado. El Director impondrá las correcciones previstas en el apartado 1 del artículo anterior, amparado en la competencia que le atribuye el artículo 79.h) de la Ley Orgánica 10/2002, de 23 de diciembre, de Calidad de la Educación. El Director, oído el tutor y el equipo directivo, tomará la decisión, tras oír al alumno, y, si es menor de edad, también a sus padres o representantes legales, que serán citados por cualquier medio que permita dejar en el expediente constancia fehaciente de haberse recibido la citación y de la fecha de la recepción, levantando acta de dicha comparecencia. La incomparecencia sin causa justificada del padre o tutor, si el alumno es menor de edad, no impedirá la imposición de dicha corrección.
Asimismo, el Director comunicará a la Dirección General de Ordenación Académica y a la Inspección de Educación el inicio del procedimiento abreviado y la resolución adoptada, que deberá notificarse al alumno, y, en su caso, a sus padres o representantes legales en el plazo de quince días lectivos, contados desde dicha iniciación.
El alumno, o sus padres o representantes legales, podrán presentar una reclamación en el plazo de dos días lectivos, a partir del siguiente en que se produjo la notificación, ante el Director General de Ordenación Académica, cuya resolución pondrá fin a la vía administrativa.
2. Procedimiento ordinario. El Director impondrá las correcciones contempladas en el apartado 2 del artículo anterior, amparado en la competencia que le atribuye el apartado h) del artículo 79 de la Ley Orgánica 10/2002, de 23 de diciembre, de Calidad de la Educación, siguiendo el procedimiento regulado en los artículos 20 al 22 de este Decreto.
Cuando se imponga la corrección prevista en el apartado 2.c) del artículo anterior a un alumno, la Consejería de Educación y Cultura procurará al mismo un puesto escolar en otro centro docente. Dado el carácter educativo que tienen todas las medidas correctivas, el Director en su resolución motivará la necesidad de la misma.
3. Prescripción. Las conductas gravemente perjudiciales para la convivencia en el centro prescribirán en el plazo de cuatro meses, contados a partir de la fecha en que se hubieran producido y excluidos los periodos no lectivos.
Las medidas correctoras impuestas por conductas gravemente perjudiciales para la convivencia en el centro prescribirán a los seis meses, excluidos los periodos no lectivos y aunque ello suponga cumplirlas en el curso escolar siguiente a aquél en que se hayan impuesto.
4. Medidas provisionales. Al iniciarse el procedimiento o en cualquier momento de su instrucción, el Director, por decisión propia, o a propuesta, en su caso, del instructor, podrá adoptar las medidas provisionales que resulten necesarias para asegurar la eficacia de la resolución final que pudiera recaer, así como para evitar la persistencia de los efectos de la infracción y las exigencias de los intereses generales, motivando adecuadamente su adopción. Las medidas provisionales consistirán en la realización de tareas fuera del horario lectivo, o en el cambio temporal de grupo, o en la suspensión del derecho de asistencia a determinadas clases o actividades, o en la suspensión del derecho de asistencia al centro, por períodos, en todos los casos, que no podrán exceder de la duración de la medida de corrección que, previsiblemente, pudiera llegar a imponerse por la conducta imputada a la finalización del procedimiento, siendo de abono el periodo que haya permanecido el alumno sujeto a la medida provisional. Las medidas provisionales adoptadas serán comunicadas fehacientemente al alumno y, en su caso, a sus padres o representantes legales.

Artículo 112. Designación y recusación del instructor.
ART. 54. 1. El Director decidirá la incoación del expediente y designará a un profesor como instructor. Dicha incoación, y el nombramiento del instructor, se comunicarán al alumno, y a los padres o representantes legales del menor, por cualquier medio que permita constancia fehaciente de su recepción. La negativa a recibir la comunicación no impedirá la continuación del procedimiento.
2. Los padres o representantes legales del alumno podrán recusar al instructor ante el Director de acuerdo con lo previsto en el artículo 29 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común.
Artículo 113. Instrucción. Resolución.
ART. 55. 1. El expediente se incoará en un plazo no superior a los cinco días lectivos desde que se tuvo conocimiento de los hechos o conductas merecedoras de corrección con arreglo a este Decreto.
2. El plazo de instrucción del expediente no podrá exceder de diez días lectivos.
3. El instructor, desde el momento en que se le notifique su nombramiento, iniciará las actuaciones conducentes al esclarecimiento de los hechos, entre ellas, la toma de declaración de aquellas personas que pudieran aportar datos de interés al expediente.
4. En un plazo no superior a tres días lectivos desde que se comunica la incoación del expediente, el instructor notificará al alumno, y a sus padres o representantes legales si aquél fuera menor, por cualquier medio que permita dejar en el expediente constancia fehaciente de haberse recibido la comunicación, el pliego de cargos, en el que se expondrán con precisión y claridad los hechos imputados, así como las medidas correctoras que se podrían imponer, dándoles un plazo de dos días lectivos para alegar cuanto estimen pertinente. Cuando se rechace la notificación, se tendrá por efectuado el trámite, siguiéndose el procedimiento.
En el escrito de alegaciones, podrá el alumno y, en su caso, sus padres o representantes legales proponer la prueba que consideren oportuna.
5. Concluida la instrucción del expediente, el instructor formulará la propuesta de resolución que deberá contener los hechos o conductas que se imputan al alumno, la calificación de los mismos, las circunstancias paliativas o atenuantes si las hubiere, y la medida correctiva que se propone.
6. Acompañado del profesor tutor, el instructor dará audiencia al alumno y, si es menor, también a sus padres o representantes legales, para comunicarles, tras ser citados de manera fehaciente, la propuesta de re-solución y el plazo de dos días lectivos para alegar cuanto estimen oportuno en su defensa. En caso de conformidad y renuncia a dicho plazo, ésta deberá formalizarse por escrito. La negativa a recibir la notificación tendrá los efectos previstos en el apartado 4.
7. Transcurrido el plazo de alegaciones, se elevará por el instructor al Director el expediente completo que incluirá necesariamente la propuesta de resolución y todas las alegaciones que se hubieran formulado.
8. El Director resolverá en el plazo máximo de dos días lectivos desde que recibe la propuesta y la comunicará fehacientemente al alumno y, en su caso, a sus padres o representantes legales.
9. Asimismo, el Director comunicará a la Dirección General de Ordenación Académica y a la Inspección de Educación el inicio del procedimiento ordinario y la re-solución adoptada.
Artículo 114. Notificación y recurso.
ART. 56. 1. La resolución del procedimiento deberá notificarse en el plazo máximo de veinticinco días lectivos desde la fecha de inicio del mismo. Deberá estar suficientemente motivada, y contendrá los hechos o conductas que se imputan al alumno; las circunstancias paliativas o atenuantes, si las hubiere; los fundamentos jurídicos en que se basa la corrección impuesta; el contenido de la medida correctiva y fecha de efecto de la misma y el órgano ante el que cabe interponer recurso y plazo del mismo. La notificación se practicará por cualquier medio que permita tener constancia de la recepción por el alumno o sus representantes legales.
2. Contra la resolución del Director, los padres o representantes legales del alumno podrán presentar un recurso de alzada en los términos previstos en los artículos 114 y siguientes de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, en la redacción dada por la Ley 4/1999, de 13 de enero, ante la Dirección General de Ordenación Académica, cuya resolución pondrá fin a la vía administrativa.
Artículo 115
Para la incoación y tramitación del expediente a que se alude en los artículos 108 y siguientes del presente Reglamento, podrán utilizarse los modelos del Anexo II.


TITULO XI: NORMAS DE FUNCIONAMIENTO DIARIO



CAPÍTULO I: ENTRADAS, SALIDAS Y RECREOS
Artículo 116. Entrada de alumnos.

1. Al entrar, como norma general, el maestro que tiene clase con un curso, sea el tutor o un especialista, será el encargado de encabezar la fila en las entradas de la mañana y el recreo. Debe acudir con puntualidad al patio para controlar y dirigir la fila hasta el aula y abrirla.


2. Iniciada la clase, cualquier alumno/a que entre al aula se considera que llega con retraso. Tal retraso debe ser justificado, de lo contrario y si son reiterativos, el maestro/a lo pondrá en conocimiento del tutor/a, que pasará la información a Jefatura de Estudios para que actúe en consecuencia.
3. Diez minutos después de la hora de entrada el Conserje cerrará todas las puertas de acceso al edificio. Cualquier alumno que desee acceder al centro una vez cerradas las puertas, debe pasar primero por Jefatura para explicar su retraso, acompañado por sus padre/madre si es que no viene solo. Para evitar interrupciones, esperará en los despachos hasta el siguiente cambio de clases.
4. Cualquier maestro que deba salir pasados los diez minutos desde el inicio de las clases, se encargará de volver a cerrar cualquiera de las puertas que utilice.

5. Las entradas por venir del médico sólo se harán durante el recreo.



6. Dadas las condiciones acústicas del edificio extremaremos el cuidado en ir en silencio cuando entremos al centro, tanto en las entradas y salidas como en los cambios de clase. Se procurará transmitir desde los cursos bajos el hábito de ir por los pasillos ordenadamente y en silencio.

Artículo 117. Salida de alumnos en horario escolar
1. Iniciada la Jornada Escolar ningún alumno saldrá del Centro sin causa justificada.
2. Para salir del Centro dentro del horario escolar con causa justificada se requerirá la presencia de sus padres o tutores.
3. Las salidas por citas médicas una vez cerradas las puertas del colegio sólo se harán durante el periodo de recreo.
4. El maestro que tiene la clase justo antes del recreo o de la salida al mediodía, es el encargado de controlar que sus alumnos salgan de manera ordenada y sin correr por los pasillos. También comprobará que no queda nadie en la clase, que las ventanas están cerradas y cerrará con llave el aula.
5. Al salir es muy aconsejable que el maestro abra la puerta, salga el primero y observe que sus alumnos salen sin corren ni gritar por el pasillo.
6. En ningún caso los alumnos saldrán para casa antes de la hora de salida. En caso de algún accidente ocurrido en la calle dentro del horario lectivo, el responsable es el maestro/a que ha permitido que sus alumnos salgan antes de que toque el timbre. Esta misma norma se aplica cuando los niños participan en actividades complementarias y se encuentran, por ejemplo, en la Casa de la Cultura.
Artículo 118. Recreos
1. Para el cuidado y vigilancia de los recreos se atenderá a lo establecido en la disposición 79 de la Orden Ministerial de 29 de febrero de 1996 que modifica la de 29 de junio de 1994 y en la que se dice, entre otras cosas, que todos los profesores y profesoras atenderán al cuidado y vigilancia de los recreos, a excepción de los miembros del Equipo directivo y maestros o maestras itinerantes, salvo que sea absolutamente necesaria su colaboración. En Infantil debe haber un maestro/a por cada 30 alumnos/as y en Primaria un maestro/a por cada 60.
2. Los turnos de vigilancia de recreos en el patio los confeccionará jefatura de estudios al principio de curso.
3. Los envoltorios de bocadillos se tirarán en la papelera del aula antes de salir al recreo.
4. El alumnado utilizará para el recreo, siempre que ello sea posible, la zona de patio asignada. En principio se considera que dicha parte será:


  1. Los alumnos y alumnas de Educación Infantil utilizarán siempre su propio patio, salvo cuando por alguna actividad especial soliciten con anterioridad cualquiera de los patios de Primaria y no afecte al normal desarrollo del área de Educación Física

  2. Primer ciclo de Primaria: patio pequeño junto a la entrada principal.

  3. Segundo y tercer ciclo de Educación Primaria: patio grande junto a la entrada por la Calle Camino del Río.

5. Es importante que los niños no estén solos en el patio en ningún momento. Todos los maestros del turno de vigilancia del recreo saldrán inmediatamente al patio nada más sonar el timbre.


6. Lo primero que comprobarán los maestros del turno de guardia será que las verjas exteriores estén cerradas.
7. En el patio de Infantil el profesorado se situará junto al arenero, de manera que se controle la zona cubierta del portón de entrada y toda el área de juegos, y junto a la fuente, para evitar un mal uso del agua..
8. En el patio del primer ciclo de Primaria, el profesorado se situará junto a las escaleras del porche, de forma que puedan vigilar la rampa de minusválidos y el porche.
9. En el patio del segundo y tercer ciclo, el profesorado se situará junto al árbol que separa los dos patios.
10. Durante el recreo ningún alumno puede quedarse en un aula o cualquier otra dependencia sin presencia de un maestro responsable.

11. En Primaria, a los diez minutos de haber sonado el timbre de salida al recreo, los maestros del turno de guardia del patio del segundo y tercer ciclo cerrarán con llave la puerta de madera que da acceso al edificio de Primaria, junto a las escaleras de la planta de arriba, y estarán atentos para que nadie la deje de nuevo abierta. La puerta de madera del porche del primer ciclo permanecerá abierta durante el recreo para que el alumnado pueda hacer uso de los aseos.


12. Los alumnos que tengan que salir al patio pasados esto diez minutos irán acompañados del maestro con el que acaban de tener clase, que será el que les abra la puerta y vuelva a cerrarla con llave.
13. Cuando algún maestro por el motivo que sea se quede en clase con un grupo de alumnos, una vez finalizada la tarea que esté haciendo acompañará a todos los alumnos hasta la puerta, comprobando que no queda ningún alumno dentro, ya que el irlos dejando de uno en uno, ocasiona un mayor descontrol.
14. Los maestros que no tienen turno de guardia comprobarán que los alumnos no se quedan en los pasillos.
15. Durante el recreo no se permitirá la entrada al edificio de ningún alumno, salvo por motivos muy justificados, excepto el alumnado del primer ciclo que necesite ir al aseo.
16. En el primer ciclo, para evitar accidentes, que pueden ser graves, no se permitirá a los niños jugar en el porche ni que corran en las escaleras del mismo.
17. El alumnado de Primaria podrá jugar con los balones repartidos por el profesorado de Educación Física. No se podrán utilizar otros objetos como botellas de plástico que pueden causar daños al ser lanzados.
18. Los días en que por lluvia, mucho frío, etc., se crea conveniente que los alumnos no salgan al patio, el Equipo directivo lo comunicará con antelación a todos los compañeros. Cada maestro tutor permanecerá con sus alumnos en su aula durante el recreo. El resto del profesorado a poyarán a los tutores en la vigilancia del alumnado en aulas y pasillos y se pondrán a disposición de jefatura de estudios.
19. Ni la zona de los despachos, ni los pasillos, son los lugares adecuados para dejar castigados a los alumnos durante el recreo. La sanción en horario de recreo será vigilada por quien la ha decidido.
20. Cuando por alguna excursión, o por enfermedad, falte alguno de los maestros del turno de guardia, los maestros restantes lo comunicarán inmediatamente al Equipo directivo. Para evitar trastornos, cualquier maestro que sepa de antemano que va a estar ausente el día en que tiene guarda de patio, cambiará su turno por el de otro compañero.
21. Limpieza del patio. Antes de bajar al patio, los alumnos depositarán en la papelera del aula los envoltorios del almuerzo. El control de que esto se lleva a cabo corresponde al maestro que tiene la hora anterior al recreo. Los maestros de guardia pedirán a cualquier alumno que entre en el patio sin haber tirado el envoltorio en su aula, que lo hagan en ese momento en una papelera del patio.
22. El mal comportamiento en el patio puede sancionarse mediante la colaboración en mantenerlo limpio.
23. Uso de los aseos. Salvo casos de extrema necesidad, que queda a criterio de quien otorga el permiso, los alumnos podrán utilizar los aseos antes de salir al recreo y cuando entren del patio, nunca durante el recreo.

CAPÍTULO II: COMPORTAMIENTO EN EL AULA
Artículo 119.
1. Durante las sesiones de clase, el alumnado guardará la debida compostura, orden y silencio, entendiendo que constituye una falta interrumpir el trabajo de toda la clase por causa del desinterés o inoportunidad de algunos o algunas. Las asambleas de aula de alumnos y alumnas acordarán, junto con el tutor o tutora, la mecánica de participación e intervención durante el desarrollo de las clases.
2. En las aulas no se masticará chicle. Los alumnos y alumnas mantendrán los imprescindibles y mínimos hábitos de limpieza y orden, tanto en el aula como fuera de ella, acostumbrándolos a utilizar las papeleras existentes.
3. Los teléfonos móviles, los videojuegos, radios… deben quedarse en casa, por el peligro de pérdida, por la posibilidad de estropearse y porque pueden distraer a los alumnos durante las horas de clase y limitar la relación con los compañeros durante el tiempo de recreo. En caso de que suenen el maestro/a lo recogerá y lo entregará al tutor/a, que lo hará llegar a los padres, con la petición de que no se repita el incidente.
4. No se le privará al alumno o alumna del derecho a recibir las clases correspondientes Cuando la conducta observada por el alumno o alumna no permita el normal desenvolvimiento de la marcha académica, el profesor o profesora lo comunicará a su tutor o tutora o a la Jefatura de Estudios para que obre en consecuencia.
5. Cada maestro o maestra es el responsable de la disciplina del grupo a su cargo en cada momento, de los agrupamientos del alumnado y de la colocación, en el sitio que considere más idóneo, de cada alumno o alumna. Cuidará del comportamiento del alumnado tanto dentro del aula como en el patio de recreo, así como de las relaciones de convivencia con el resto de la comunidad escolar.
6. Alumnos y alumnas y profesorado procurarán mantener la puntualidad en todas las actividades, tanto lectivas como complementarias y extraescolares.
7. Los padres/madres no deben interrumpir las clases entrando en las aulas en horario lectivo, a no ser por motivo grave y de una urgencia suma. Si esto fuera necesario, antes lo comunicarán a un miembro del equipo directivo e irán siempre acompañados por el conserje
8. Una vez comenzadas las clases, el profesorado procurará no ausentarse de las mismas hasta su conclusión. Si por motivo justificado tuviese que hacerlo, lo pondrá en conocimiento de jefatura de estudios u otro miembro del Equipo directivo, para que adopte las medidas más convenientes al respecto.

CAPÍTULO III: CONTROL DE LA ASISTENCIA DEL ALUMNADO
Artículo 120. Asistencia a clase

1. Diariamente el tutor o tutora de cada grupo comprobará la asistencia a clase de todos sus alumnos/as y dejará constancia de las ausencias en el correspondiente estadillo mensual que le facilita la secretaría del centro antes de comenzar el curso.


2. Los retrasos del alumnado también se anotarán en el estadillo mensual de control de asistencia.
3. La asistencia del alumnado deberá de ser regular. En caso de faltar a clase por motivo justificado, el alumno o alumna deberá presentar, cuando se reincorpore, una justificación firmada por el padre o la madre, utilizando para ello el modelo que le ofrecerá la secretaría del colegio..
4. Las faltas de asistencia no justificadas y los retrasos reiterados deberán consignarse en el informe de evaluación que cada tutor o tutora elabore periódicamente.
5. Ante la ausencia de tres días sin justificación de cualquier alumno/a el tutor dará cuenta a los padres y al director para decidir la conveniencia de incluir a dicho alumno/a en un plan de seguimiento individualizado de asistencia a clase. Este seguimiento consistirá, básicamente, en informar mensualmente al director de todas las ausencias, justificadas o no.
6. Todos los maestros y maestras procurarán que las normas de convivencia contenidas en este Reglamento sean observadas por todo el alumnado del centro.

CAPÍTULO IV: AUSENCIAS DEL PROFESORADO
Artículo 121. Ausencias del profesorado.
Las faltas de asistencia del profesorado, su justificación y demás aspectos relacionadas con las mismas, están reguladas por la Administración. Caso de que la falta de asistencia al trabajo tenga una duración menor de tres días, como norma habitual del Centro, deberá adjuntarse a la declaración que firma cada maestro/a el correspondiente justificante.

El profesorado tiene la obligación de avisar en jefatura de estudios cuando necesite abandonar el centro antes de finalizar su jornada.


En caso ausencia previsible, el profesorado debe comunicar cuanto antes a jefatura de estudios el día o los días que va a faltar y el motivo justificado, para reflejarlo en el parte de faltas que mensualmente se envía a la Inspección.
Al reincorporase al centro, el maestro/a debe entregar el justificante correspondiente.
Si la ausencia es previsible, el maestro/a dejará sobre la mesa del aula la tarea a realizar por los alumnos. En el caso de los especialistas, éstos hablarán con los tutores de los grupos con los que tienen las clases.
Si el maestro/a se incorpora antes de lo previsto, lo comunicará en jefatura de estudios.
Para cada ausencia el maestro debe firmar una hoja que le entregará el/la Jefa de Estudios donde se indican las horas faltadas y el motivo, que se adjuntará al justificante entregado por el profesor/a.
Una copia del parte de faltas mensual se expone en el tablón de anuncios de la Sala de Profesores.
En caso de una enfermedad llegue al tercer día el procedimiento a seguir será el siguiente:


  1. Comunicarlo al centro.

  2. A partir del tercer día, pedir la baja al médico.

  3. Entregar el original al centro, al Secretario, para remitirlo a la Consejería. También el interesado podrá presentar en el Registro de la Consejería, o enviar por correo, los partes de baja, previa presentación de una fotocopia a nuestro Secretario.

  4. Al incorporarse de nuevo al trabajo, entregar el parte de alta al Secretario.

Cuando se produce una ausencia, el orden que seguirá jefatura de estudios para decidir, entre los distintos maestros sin docencia directa en ese momento, quién cubre la sustitución es el siguiente:




  1. El tutor (si falta un especialista)

  2. El maestro que apoya en esa sesión, si lo hubiera.

  3. El tutor “paralelo”.

  4. Un maestro del ciclo.

  5. Un maestro que le dé clase al grupo.

  6. Un maestro de otro ciclo.

  7. Un miembro del Equipo directivo.

En el tablón de anuncios de la sala de profesores habrá copias de las sustituciones a realizar durante el día. Al llegar por la mañana el profesorado debe comprobar si tiene asignada una sustitución y coger el papel que le corresponde.


Cuando un maestro/a no realiza un apoyo porque se le asigna una sustitución, debe comunicarlo al tutor del grupo al que iba a apoyar para que no cuente con su ayuda.
Los apoyos prioritarios, es decir, los que se realizan a los grupos que en la Programación General Anual se clasifican como de grandes necesidades de apoyo, se respetarán siempre que no haya varias sustituciones al mismo tiempo.
Siempre que para cubrir una ausencia en un momento determinado coincidan dos o más maestros o maestras con sesiones libres en el curso o área a su cargo, y alguno o alguna sea Coordinador/a de Ciclo o de Comisión, representante en el C.P.R., RMI… con tareas en ese momento de su cargo, o realice apoyos considerados prioritarios, la sustitución será realizada por quienes no ostenten dichos cargos o realizan dicho tipo de apoyos. Sólo en el caso de que el número de ausencias fuese igual o mayor que el de maestros o maestras con sesiones libres, los Coordinadores, Coordinadoras u otros cargos mencionados atenderán las sustituciones necesarias.
Si no existiese profesorado que pueda cubrir en ese momento las ausencias producidas, y en caso extremo, los alumnos y alumnas afectados serán distribuidos entre el resto de los niveles de su ciclo o de los más próximos. En todo caso la Dirección y/o la Jefatura de Estudios adoptarán las medidas más adecuadas para que el alumnado sea atendido.
No obstante todo lo anterior, se actuará en todo momento de conformidad a la normativa que al respecto dicte la Consejería de Educación de nuestra Región.
Cuando la causa de la ausencia lo permita, el maestro o maestra que prevea faltar hará lo posible para que su ausencia ocasione el menor perjuicio, no sólo a sus alumnos y alumnas sino al resto del Centro.
El profesor o profesora que sustituya a otro u otra por cualquier causa, deberá seguir el programa del curso que llevaba el sustituido, no siendo aceptable que se dedique a otras tareas distintas o que lleve al alumnado al patio durante el periodo de clase. Cuando se trate de determinadas especialidades (idiomas extranjeros música, etc.) al menos que el alumnado realice tareas de esa área mediante fichas.

CAPÍTULO IV: CONTINGENCIAS
Artículo 122.
En caso de ACCIDENTES DE ALUMNOS O ALUMNAS, se procederá de la siguiente manera:
a) Si la gravedad del caso lo requiere, el accidentado/a será conducido/a al Centro Sanitario que se considere más idóneo, a ser posible, acompañado por su tutor o tutora. Desde el Centro se informará a los padres o tutores legales. El traslado se realizará en ambulancia, solicitada llamando al 112. Si la urgencia fuera vital, se utilizará el primer vehículo disponible.
b) Cuando se trate de dolores o fiebre, se avisará a los padres o tutores legales para que recojan al niño o niña..
c) De cualquier accidente que se produzca en el horario lectivo o durante la celebración de actividades extraescolares, tanto dentro del recinto escolar como fuera de él, el tutor/a o profesorado encargado del grupo en ese momento, notificarán el hecho a la Dirección del Centro, la cual, de conformidad con lo que está establecido en relación con los accidentes del alumnado y la responsabilidad civil del profesorado, obrará en consecuencia. Así mismo, si el alumno o alumna necesita atención médica u hospitalaria, el maestro/a tutor/a recabarán el informe, diagnóstico, etc. oportuno, haciendo entrega también del mismo a la Dirección del Colegio.

Artículo 123.
Cuando se produzcan ROBOS O INCENDIOS en cualquiera de las dependencias del Centro, y dado que deberá tener suscrita una póliza que asegure dichos casos (se exceptúan los inmuebles), se procederá de la siguiente manera:

a) Se dará cuenta inmediatamente a la autoridad competente y se cursará la denuncia oportuna, incluyendo en ella el valor aproximado de lo sustraído y de los daños causados.


b) Se dará cuenta igualmente de lo sucedido a la Concejalía de Educación de nuestro Ayuntamiento.
c) Se notificará a la compañía aseguradora los hechos producidos y se le entregará copia de la denuncia formulada ante la autoridad.
d) Se comunicará a los departamentos competentes de la Consejería de Cultura de nuestra Región y al Servicio Provincial de Inspección Técnica de Educación todos los pasos seguidos en relación con los hechos que figuran en este artículo.



TITULO XII: EVALUACIÓN DEL CENTRO



CAPÍTULO I: EVALUACIÓN INTERNA
Artículo 124
La evaluación interna del centro se realizará de conformidad con lo que establece el R.D. 82/1996, de 26 de enero (B.O.E. de 20-02-1996), por el que se aprueba el reglamento Orgánico de las Escuelas de Educación Infantil y de los Colegios de Educación Primaria; por la Orden de 21 de febrero de 1996 (B.O.E. de 29-02-1996) y por cuantas normas sean dictadas por la Administración educativa.

Artículo 125
1. El Consejo Escolar evaluará, al término de cada curso, el Proyecto Educativo así como la Programación General Anual, el desarrollo de las actividades escolares complementarias, la evolución del rendimiento escolar del alumnado y la eficacia en la gestión de los recursos, respetando, en todo caso, los aspectos docentes que competen al Claustro del profesorado.
2. En esta evaluación se tendrá especialmente en cuenta los objetivos específicos que nuestro Centro pretende desarrollar, la participación de los distintos sectores de la comunidad escolar, el ambiente educativo y de convivencia que existe en el Centro y el clima de estudio creado en el mismo, la atención a la diversidad del alumnado, los resultados educativos que alcanza el alumnado y las relaciones del Centro con el entorno social y cultural.
3. El Consejo escolar podrá recabar asesoramiento e informes de los órganos de gobierno y de coordinación docente, así como de la inspección educativa.
4. Los miembros del Consejo Escolar elaborarán un informe sobre los resultados de la evaluación realizada que harán llegar a los distintos sectores de la comunidad educativa de los que son representantes. Las líneas más importantes de este informe estarán a disposición de los padres/madres que lo soliciten.
Artículo 126
1. El Claustro de Profesores/as evaluará al término de cada curso escolar, el Proyecto Curricular de cada etapa y ciclo que se imparta en el Centro, el proceso de enseñanza y la evolución del rendimiento escolar del Centro a través de los resultados de las evaluaciones del alumnado. Igualmente evaluará todos los aspectos docentes incluidos en el Proyecto Educativo y en la Programación General Anual.
2. Para la realización de la evaluación a que se refiere el punto anterior, así como otros aspectos que pudiesen ser ordenados por la superioridad y que formasen parte de la evaluación interna del Centro, la Comisión de Coordinación Pedagógica, a través de la Comisión creada en su seno tal y como se recoge en el artículo 28.3. del presente Reglamento, propondrá al Claustro el plan correspondiente, en el que se deberán incorporar los criterios establecidos en las distintas órdenes de evaluación de las distintas etapas educativas. Dicha Comisión de Evaluación establecerá un calendario de actuación para este proceso, que se desarrollará durante el mes de mayo de cada curso escolar, utilizando el profesorado los cuestionarios que al efecto se elaboren.

3. Podrán utilizarse además, como medios de valoración de los aspectos sometidos a la evaluación: los informes de la inspección de educación y las aportaciones de los órganos unipersonales de gobierno y de los de coordinación docente.
Artículo 127.
Los informes sobre los resultados de los diferentes aspectos de la evaluación interna, se incorporarán a la Memoria anual correspondiente.


CAPÍTULO II: EVALUACIÓN EXTERNA
Artículo 128.
La evaluación externa del Centro corresponderá a la Inspección Educativa, con la que colaborarán los órganos colegiados y unipersonales de gobierno, los órganos de coordinación didáctica y los distintos sectores de la comunidad educativa.
Para todo lo demás que esté relacionado con esta evaluación, se tendrá en cuenta lo que establezca la normativa vigente y aquella otra que desarrolle los artículos 144 y 145 de la Ley Orgánica de Educación, sobre las evaluaciones generales de diagnóstico y la evaluación de los centros,



DISPOSICIONES FINALES



DIFUSIÓN, PUBLICIDAD Y CONDICIONES DE MODIFICACION

Primera.
El presente Reglamento de Régimen Interior será difundido, de la forma que se considere más conveniente, entre todos los miembros de la comunidad educativa de este Centro.
Cuando un alumno o alumna se matricule por vez primera en este Centro, entre la documentación facilitada se entregará una nota con la indicación de dónde puede descargarse este documento en la página Web del colegio.
Segunda.
La reforma de este Reglamento podrá realizarse en cualquier momento, bien por propia iniciativa del Equipo directivo, a petición de cualquier sector de la comunidad educativa del Centro, o porque cambie la normativa legal en la que se basa, siendo responsabilidad del Equipo directivo presentar la propuesta oportuna ante el Consejo Escolar.
Una vez aprobada la necesidad de modificación del Reglamento, se informará a cada sector de la mencionada comunidad de la reforma que se pretende llevar a cabo, dando un plazo de un mes para su estudio, debate y posterior consenso. Al finalizar el plazo fijado, se presentará el nuevo documento ante el Consejo Escolar para su aprobación correspondiente, entrando en vigor a partir de la fecha que figure en la diligencia de aprobación.

En Bullas a 30 de junio de 2008

El Presidente del Consejo Escolar

Firmado: Juan Matías Caballero Escámez




      1. Plan de convivencia

INDICE:

0. INTRODUCCIÓN
I. NUESTRO CENTRO
I. 1 Características del Centro

I. 2 Situación actual de la convivencia en el Centro

I. 3 Respuestas que se dan en el Centro a

I. 4 Relación con las familias y con los servicios externos

I. 5 Experiencias y trabajos previos desarrollados

I. 6 Necesidades de formación y recursos
II. OBJETIVOS DEL PLAN DE CONVIVENCIA
III. ACCIONES PREVISTAS
IV. PROCEDIMIENTO ESPECÍFICO DE ACTUACIÓN PARA PREVENIR CASOS DE ACOSO E INTIMIDACIÓN ENTRE ALUMNOS
V. MECANISMOS PARA EL SEGUIMIENTO Y EVALUACIÓN DEL PLAN.


        1. Aspectos del entorno del centro docente que pueden influir en la convivencia y en los que el Plan va a incidir26.


0.- INTRODUCCIÓN:
El Equipo Directivo del CEIP Obispos García-Ródenas, conforme a lo establecido en la Orden de 20 de febrero de 2006 de la Consejería de Educación, presenta este Plan de Convivencia que, una vez aprobado, se incorporará a la Programación General Anual y se desarrollará e implantará en el curso 2006/2007.
Normativa reguladora en la Región de Murcia:


  • Decreto 115/2005, de 21 de octubre, por el que se establecen las normas de convivencia en los centros docentes sostenidos con fondos públicos que imparten enseñanzas escolares (BORM 2/noviembre/2005)




  • Orden de 20 de febrero de 2006, por la que se establecen medidas relativas a la mejora de la convivencia escolar en los centros docentes sostenidos con fondos públicos que imparten enseñanzas escolares (BORM 2/marzo/2006).




  • Resolución de 4 de abril de 2006, de la Dirección General de Ordenación Académica, por la que se dictan instrucciones en relación con situaciones de acoso escolar en los centros docentes sostenidos con fondos públicos que imparten enseñanzas escolares (BORM 22/abril/2006)

Este Plan de Convivencia contempla las medidas e iniciativas propuestas por el Consejo Escolar y el Claustro de Profesores.


Antes de entrar a detallar el Plan de Convivencia de nuestro centro, de acuerdo a lo establecido en la citada Orden de 20 de febrero de 2006, queremos hacer referencia a consideraciones previas sobre cómo entendemos la convivencia y los planteamientos de carácter global que tenemos presentes en la actividad docente y como miembros de la Comunidad Educativa.
Para entender la conflictividad en la escuela, nos situamos ante tres perspectivas diferentes y simultáneas en ocasiones. De un lado, la preocupación del profesorado por algunas conductas que abarcan la disrupción, la falta de disciplina y la falta de respeto, como más frecuentes. De otro, la preocupación social referida principalmente a las agresiones y actos vandálicos, la perspectiva más llamativa. Por último, la preocupación del alumnado, que se centra en el maltrato entre iguales, el aislamiento.
A la hora de abordar la conflictividad deberemos ir eliminando mitos, como el suponer que es un tema nuevo, de reciente aparición y provocado únicamente por la evasión familiar, la falta de autoridad o la generación de padres y madres existentes hoy en día. También el que hace referencia a la minimización de la gravedad de los conflictos o, por el contrario, el alarmismo social en casos determinados. Finalmente, el que lleva a pensar que hay falta de dureza en el control y sanción de determinadas actuaciones.
El aprendizaje no es un proceso aséptico e impersonal que se da sólo en los centros educativos, ni es algo individual. No podemos olvidar que cada alumno/a tiene una vida a su alrededor, ni tampoco su desarrollo emocional o las relaciones personales e intragrupales que mantiene. Lograr un buen clima de convivencia va a facilitar o a impedir el aprendizaje. Debemos tener una visión del conflicto como algo inevitable que en ocasiones ocurre dentro de un grupo, ofreciendo al tiempo herramientas positivas para resolverlo.
Los factores de riesgo de la violencia escolar, aumentan la posibilidad de que ésta se produzca. En el caso del agresor, algunos de éstos factores son la ausencia de empatía con las demás personas, una baja autoestima, egocentrismo, fracaso escolar, consumo de alcohol o estupefacientes, maltrato familiar, malas prácticas de crianza, ausencia de sanción adecuada en la escuela para el comportamiento violento, transmisión de estereotipos sexistas, etc. En el caso de la víctima, los factores de riesgo son escasas habilidades sociales, nerviosismo excesivo, rasgos físicos o culturales distintos, discapacidad o poca participación en actividades de grupo, entre otros.
La educación es un hecho colectivo, su riqueza puede estar en la variedad de relaciones que se establecen tanto en el centro como en el aula y otros espacios escolares.
Los estudios destacan las siguientes manifestaciones de la violencia en las aulas:


    1. Disrupción en las aulas: la preocupación más directa y la fuente de malestar más importante de los docentes. Nos estamos refiriendo a las situaciones de aula en las que tres o cuatro alumnos impiden con su comportamiento el desarrollo normal de la clase, obligando al profesorado a emplear cada vez más tiempo en controlar la disciplina y el orden. Probablemente el fenómeno que más preocupa al profesorado en el día a día de su labor, y uno de los que más gravemente interfiere con el aprendizaje de la gran mayoría del alumnado de nuestros centros.




    1. Faltas de disciplina en los centros y aulas: conflictos entre profesorado y alumnado. Suponen un paso más de lo que hemos denominado disrupción en el aula. Se trata de conductas que implican una mayor o menor dosis de violencia (desde la resistencia o el “boicot” pasivo hasta el desafío y el insulto activo al profesorado) que pueden desestabilizar por completo la vida en el aula. Con frecuencia se trata de fenómenos y conductas que no se dan solos y que se traducirán en problemas aún más graves en el futuro si no se atajan con determinación.




    1. Maltrato entre iguales (“bullying”) Denominamos así a los procesos de intimidación y victimización entre iguales, esto es, entre alumnos compañeros de aula o de centro escolar. Uno o más alumnos acosan e intimidan a otro -víctima- a través de insultos, rumores, vejaciones, aislamiento social, motes, etc.




    1. Vandalismo, daños materiales y agresión física: son ya estrictamente fenómenos de violencia; en el primer caso contra las cosas, en el segundo contra las personas. Son los que más impacto tienen sobre las comunidades escolares y sobre la opinión pública en general, aunque no suelen ir más allá del diez por ciento del total de los casos de conducta antisocial que se registran en los centros educativos

En el Informe de la UNESCO “La educación encierra un tesoro”, también llamado Informe Delors, se indica que la educación a lo largo de la vida se basa en cuatro pilares:




  • Aprender a conocer, combinando una cultura general suficientemente amplia con la posibilidad de profundizar los conocimientos en un pequeño número de materias. Lo que supone además aprender a aprender para poder aprovechar las posibilidades que ofrece la educación a lo largo de la vida.

  • Aprender a hacer, a fin de adquirir no sólo una calificación profesional sino, más generalmente, una competencia que capacite al individuo para hacer frente a un gran número de situaciones y a trabajar en equipo.

  • Aprender a vivir juntos, desarrollando la comprensión del otro y la percepción de la formas de interdependencia, respetando los valores de pluralismo, comprensión mutua y paz.

  • Aprender a ser para que florezca mejor la propia personalidad y se esté en condiciones de obrar con creciente capacidad de autonomía, de juicio y de responsabilidad personal.

En el libro “Educar con inteligencia emocional”, de Maurice J. Elias y otros autores, hay principios que pueden considerarse universales, y que por tanto, deben ser puestos en práctica también en los centros educativos:




  • Sea consciente de sus propios sentimientos y de los demás.

  • Muestre empatía y comprenda los puntos de vista de los demás.

  • Haga frente de forma positiva a los impulsos emocionales y de conducta y regúlelos.

  • Plantéese objetivos positivos y trace planes para alcanzarlos.

  • Utilice las dotes sociales positivas a la hora de manejar sus relaciones.

También nos dicen que “… la clave para responder a las cuestiones que nos plantean los ni­ños no es la de precipitarnos a darles una respuesta. La clave es sermonearles menos y escucharles más; decirles menos y mostrarles más; dirigirles menos y cuestionarles más; sustituir la coacción por la persuasión; forjarles el carácter desde el interior de sí mismos, no a base de exigencias. Todo esto no puede suceder a menos que entre padres e hijos se haya establecido una relación, y que unos y otros sean participantes emocionalmente inteligentes y capaces de reflexión y de afecto de esa relación”.


I. NUESTRO CENTRO


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