Concentración y dilución de orina; regulación de la osmolaridad del liquido extracelular y de la concentración de sodio



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Capítulo 29

CONCENTRACIÓN Y DILUCIÓN DE ORINA; REGULACIÓN DE LA OSMOLARIDAD DEL LIQUIDO EXTRACELULAR Y DE LA CONCENTRACIÓN DE SODIO

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La osmolaridad está determinada por la cantidad de solutos dividida por el volumen de líquido extracelular, los solutos más abundantes son el sodio y el cloruro.

-LOS RIÑONES EXCRETAN UN EXCESO DE AGUA MEDIANTE LA FORMACIÓN DE ORINA DILUIDA

El riñón excreta orina concentrada (1200-1400 mOsm/l) o diluida (50 mIsm/l) según las necesidades del cuerpo. La ADH controla la concentración de orina, cuando la osmolaridad aumenta por encima del rango el lóbulo posterior de la hipófisis secreta más ADH. Cuando hay un exceso de agua en el organismo y la osmolaridad del LEC se reduce, la secreción de ADH disminuye.

La orina diluida se debe al descenso de la ADH y al descenso de la reabsorción de agua.

Cuando el filtrado glomerular esta recién formado tiene casi la misma osmolaridad que la del plasma 300 mOsm/l.

Cuando el agua no es absorbida se forma orina diluida.

-LOS RIÑONES CONSERVAN AGUA EXCRETANDO UNA ORINA CONCENTRADA

Cuando hay una defieciencia de agua en el organismo y la osmolaridad del plasma y el concentración de ADH son altas, los riñones elaboran orina concentrada con mínima excresencia de agua, la reabsorción de agua es alta y el volumen de orina bajo.

Los factores necesarios para una orina concentrada:



  • Concentración elevada de ADH

  • Elevada osmolaridad del líquido del intersticio de la medula renal

Cuando el líquido tubular abandona el asa de Helen tiene una osmolaridad de 100 mOsm/l, conforme fluye a través de los túbulos distales, túbulo y el conducto colectores el agua es reabsorbida. El líquido medular que rodea los túbulos colectores está muy concentrado en sodio y urea. La orina concentrada se produce porque se hace un equilibrio de la osmolaridad del líquido tubular con el líquido intersticial circundante.

El multiplicador por corriente consigue una elevada osmolaridad en la medula renal, los principales factores que contribuyen a esto son:



  • Transporte de sodio y cotransporte de K,Cl y otros en la porción gruesa del asa de Helen hacia el intersticio medular.

  • Transporte activo de iones y difusión facilitada de urea desde el conducto colector hacia el intersticio medular.

Características de los vasos rectos que ayuda a mantener la concentración alta de solutos:

  1. Flujo sanguíneo bajo (1-2% del flujo sanguíneo renal) ayuda a minimizar la perdida de solutos del intersticio medular.

  2. Su intercambio por contracorriente minimiza el intercambio de solutos del intersticio medular.

-Orina diluida: Mayor excreción de agua que de solutos.

-Orina concentrada: Mayor excreción de solutos que de agua.

La cantidad de solutos en la sangre se expresa como aclaramiento osmolar o volumen de plasma aclarado de solutos cada minuto, y la intensidad relativa con la que se excreta el agua u los solutos puede calcularse como aclaramiento de agua libre que es la diferencia entre la excreción de agua y el aclaramiento osmolar. Cuando el acalramiento de agua es positivo los riñones están excretando agua en exceso y cuando es negativo están eliminando solutos en exceso.

-CONTROL DE LA OSMOLARIDAD Y DE LA CONCENTRACIÓN DE SODIO DEL LEC

El sodio es el ion más abundante del compartimiento extracelular, la concentración plasmática de sodio dentro de los limintes de 140-145 mEq/l.

Hay dos sistemas principales que controlan regulan cantidad de sodio y agua:



  • Sistema de retroalimentación osmorreceptor-ADH

  • El aumento de la osmolaridad estimula las células osmorreceptoras localizadas en el interior del hipotálamo, para que envié señales al lóbulo posterior de la hipófisis.

  • Las señales que llegan al hipotálamo estimulan la liberación de ADH.

  • Al llegar la ADH a los riñones aumenta la permeabilidad de agua en la parte final de los túbulos distales, túbulos colectores corticales y conductos medulares colectores.

  • La nefrona aumenta la reabsorción de agua y provoca la excreción de orina concentrada, de esta manera disminuye la concentración de sodio o solutos en el LEC.

Síntesis de ADH

El hipotálamo contiene dos tipos de neuronas magnocelulares (grandes) que sintetizan ADH en los núcleos supraópticos y paraventriculares del hipotálamo, alrededor de cinco sextas partes en los núcleos supraópticos y una sexta parte en los núcleos paraventriculares. Ambos núcleos tienen extensiones axónicas hacia el lóbulo posterior de la hipófisis. Una vez sintetizada la ADH, los axones de las neuronas la transportan hasta sus extremos, que terminan en el lóbulo posterior de la hipófisis. Cuando se estimulan los núcleos supraópticos y paraventriculares aumentando la osmolaridad o con otros factores, los impulsos nerviosos llegan hasta estas terminaciones nerviosas, lo que cambia la permeabilidad de sus membranas y aumenta la entrada de calcio. La ADH almacenada en los gránulos secretores (también llamados vesículas) de las terminaciones nerviosas se libera en respuesta a la mayor entrada de calcio. La ADH liberada es transportada a los capilares sanguíneos del lóbulo posterior de la hipófisis y a la circulación sistémica.

IMPORTANCIA DE LA SED EN EL CONTROL DE LA OSMOLARIDAD Y LA CONCENTRACIÓN DE SODIO EN EL LIQUIDO EXTRACELULAR

Aunque los riñones minimicen la perdida de líquido mediante la retroalimentación osmorreceptores-ADH pero es necesaria la ingestión de líquido para equilibrar su perdida, la ingestión está regulada por el mecanismo de sed que también ayuda a mantener controlada la osmolaridad y concentración de sodio en el LEC.

Los factores más importantes del estímulo de la sed:


  • Aumento de la osmolaridad del LEC.

  • Descenso del volumen del LEC y la presión arterial.

  • Angiotensina II, está asociada con la hipovolemia.

  • Sequedad de la boca y la mucosa del esófago.

  • Grado de distención gástrica.

La ADH y los mecanismos de la sed actúan juntos para controlar la osmolaridad extracelular.

REGULACIÓN ACIDOBÁSICA

La concentración de hidrogeno se regula con presicion. La concentración de H se mantiene en 40 nEq/l. El pH normal de la sangre arterial es de 7,4, mientras que el de la sangre venosa y de los líquidos intersticiales es de alrededor de 7,35. La concentración de H puede bajar has 6,8 y subir alrededor de 8.

-DEFENSAS A LOS CAMBIOS EN LA CONCENTRACION DE H: AMORTIGUADORES, PULMONES Y RIÑONES.

Hay tres principales defensas para los cambios de concentración del ion H en los líquidos corporales:



  • Los sistemas de amortiguadores ácidobásicos químicos de los líquidos orgánicos, que se confirman de forma inmediata con un ácido o con una base para evitar cambios excesivos en la concentración de H.

  • El centro respiratorio regula la eliminación de CO2 y por tanto, de ácido carbónico (H2CO3) del líquido extracelualr. Es una segunda línea de defensa.

  • Los riñones excretan orina tanto alcalina como acida. Actúa lento pero poderosamente en un periodo de horas o varios días.

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-AMORTIGUADORES DE H EN LOS LÍQUIDOS CORPORALES.



Amortiguador: Es cualquier sustancia capaz de unirse de manera reversible a los H. La fórmula general de la amortiguación es:

Entre los sistemas de amortiguadores más grandes del cuerpo están las proteínas en las células y en menor grado las proteínas plasmáticas y el liquido intersticial. El amortiguador más importante en el LEC es el sistema amortiguador bicarbonato, porque los componentes del sistema, CO2 Y HCO3, están estrechamente regulados en los pulmones y riñones, respectivamente.



  • Sistema amortiguador de bicarbonato.

Consiste en una composición acuosa con dos componentes: un ácido débil (H2CO3) y una sal bicarbonato (ejemplo NaHCO3), El ácido carbónico se forma mediante la reacción de CO2 con el agua. La sal bicarbonato se encuentra principalmente en forma de NaHCO3 en el líquido extracelular, se ioniza casi por completo formando iones de HCO3 y sodio.

Las alteraciones del equilibrio acidobasico se deben a un cambio primario de la concentración de HCO3 en el líquido extracelular del HCO3, en el LEC reciben el nombre de trastornos acidobasicos metabólicos, la acidosis secundaria es la disminución primaria de la concentración de HCO3 sería una acidosis metabólica y la alcalosis es el aumento primario de la concentración de HCO3. La acidosis respiratoria es el aumento de Pco2 y cuando disminuye es una alcalosis respiratoria.

-REGULACIÓN RESPIRATORIA DEL EQUILIBRIO ACIDOBÁSICO

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Los pulmones expulsan CO2, el aumento de la ventilación pulmonar, disminuye la concentración de CO2 en la sangre y a la vez la concentración de H2CO3 y H en sangre.

El aumento de los iones hidrogeno estimulan la ventilación pulmonar influye en la concentración de H al modificar Pco2 de los líquidos corporales, el aumento de H estimula intensamente la ventilación pulmonar, este aumento reduce Pco2 de la sangre y ayuda a normalizar la concentración de H y si el pH aumenta la ventilación disminuye, este sistema de regulación actúa en minutos.

-Control renal del equilibrio acidobásico

Los riñones controlan el pH generando orina acida o básica. La excreción de orina acida reduce la cantidad de ácido en el líquido extracelular, mientras que la excreción de orina básica elimina bases de liquido extracelular.

Mecanismo:



  • En los tubulos se filtran grandes cantidades de HCO3

  • Si pasan bases a la orina se extraen a la sagre

  • Se secretan grandes cantidades de H hacia la luz tubular.

Si se excreta más H se produce una pérdida neta de acidos y si se excreta mas HCO3 la perdida será de bases.

Capítulo 32



LOS DIURÉTICOS Y SUS MECANISMOS DE ACCIÓN

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Los diuréticos aumentan el volumen de orina. La mayoría de ellos también aumentan la excreción urinaria de solutos, en especial de sodio y de cloro. El uso clínico más común de los diuréticos es reducir el volumen de líquido extracelular, en especial en enfermedades asociadas a edema e hipertensión.

Los muchos diuréticos disponibles para uso clínico tienen diferentes mecanismos de acción y, por tanto, inhiben la reabsorción tubular en diferentes lugares a lo largo de la nefrona renal.

Los diuréticos osmóticos reducen la reabsorción de agua al aumentar la presión osmótica del líquido tubular

La inyección en el torrente sanguíneo de sustancias que no se reabsorben fácilmente en los túbulos renales, como la urea, el manitol y la sacarosa, aumenta mucho la concentración de moléculas con actividad osmótica en los túbulos. La presión osmótica de estos solutos reduce mucho la reabsorción de agua, lo que da lugar al paso de una gran cantidad de líquido tubular hacia la orina.

Los diuréticos de asa reducen la reabsorción activa de sodio-cloro-potasio en la rama ascendente gruesa del asa de Henle

La furosemida, el ácido etacrínico y la bumetanida son poderosos diuréticos que reducen la absorción activa en la rama ascendente gruesa del asa de Henle al bloquear el cotransportador 1-sodio, 2-cloro, 1- potasio localizado en la membrana luminal de las células epiteliales. Los diuréticos de “asa” se encuentran entre los diuréticos más potentes usados en la clínica.

Los derivados tiacídicos, como la clorotiacida, actúan sobre todo en la primera parte del túbulo distal bloqueando el cotransportador sodio-cloro en la membrana luminal de las células tubulares. En condiciones favorables, estos fármacos pueden producir un máximo del 5-10% del filtrado glomerular pase a la orina, que es aproximadamente la misma cantidad de sodio que normalmente se reabsorbe en los túbulos distales.

Los inhibidores de la anhidrasa carbónica bloquean la reabsorción de sodio-bicarbonato en los túbulos proximales

La acetazolamida inhibe la enzima anhidrasa carbónica, que es crítica para la reabsorción del bicarbonato (HCO3–) en el túbulo proximal. La anhidrasa carbónica abunda en el túbulo proximal, el principal lugar de acción de los inhibidores de la anhidrasa carbónica. Parte de la anhidrasa carbónica también está en otras células tubulares, como en las células intercaladas del túbulo colector.

Los antagonistas de receptores de mineralocorticoides reducen la reabsorción de sodio y la secreción de potasio en los túbulos colectores

La espironolactona y la eplerenona son antagonistas del receptor mineralocorticoide que compiten con la aldosterona por sus receptores en las células epiteliales del túbulo colector y, por tanto, pueden reducir la reabsorción de sodio y la secreción de potasio en este segmento tubular. En consecuencia, el sodio permanece en los túbulos y actúa como un diurético osmótico, aumentando la excreción de agua, así como la de sodio. Debido a que estos fármacos también bloquean el efecto favorecedor de la aldosterona de la secreción de potasio en los túbulos, reducen la excreción de potasio. Los antagonistas del receptor mineralocorticoide también sacan el potasio de las células hacia el líquido extracelular.

Los bloqueadores de los canales de sodio reducen la reabsorción de sodio en los túbulos colectores

La amilorida y el triamtereno también inhiben la reabsorción de sodio y la secreción de potasio en los túbulos colectores, como la espironolactona. Pero en las células estos fármacos actúan directamente bloqueando la entrada de sodio en los canales de sodio de la membrana luminal de las células epiteliales del túbulo colector. Debido a esta reducción de la entrada de sodio en las células epiteliales, también hay un menor transporte de sodio a través de las membranas basolaterales celulares y, por tanto, una menor actividad de la bomba adenosina trifosfatasa sodio-potasio.

-NEFROPATÍAS

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Se encuentran entre las causas más importantes de muerte e incapacidad en muchos países de todo el mundo. Las nefropatías graves pueden dividirse en dos categorías principales:



  • Lesión renal aguda, en la que se produce una pérdida brusca de función renal en un plazo de unos días; el término insuficiencia renal aguda suele reservarse a lesiones renales agudas y graves en las que los riñones pueden dejar de trabajar bruscamente y por completo, o casi por completo, con lo que se necesita un tratamiento de sustitución renal como, por ejemplo, diálisis, tal como se expondrá más adelante en el capítulo.

  • Nefropatía crónica, en la que hay una pérdida progresiva de la función de más y más nefronas, lo que reduce gradualmente la función global del riñón.

Lesión renal aguda

Las causas de la lesión renal aguda pueden dividirse en tres categorías principales:



  • La lesión renal aguda resultado de un menor aporte sanguíneo renal. Este trastorno se denomina a menudo lesión renal aguda prerrenal para reflejar una anomalía que procede de fuera de los riñones.



  • Lesión renal aguda intrarrenal debido a anomalías dentro del propio riñón, incluidas las que afectan a los vasos sanguíneos, los glomérulos o los túbulos.

  • Lesión renal aguda posrenal, debida a una obstrucción del sistema colector urinario en cualquier lugar entre los cálices y la salida vesical.

Lesión renal aguda prerrenal causada por una reducción del aporte sanguíneo al riñón

Los riñones reciben normalmente un aporte sanguíneo abundante de unos 1.100 ml/min, o alrededor del 20-25% del gasto cardíaco. Luego la reducción del flujo sanguíneo renal suele acompañarse de una reducción de la FG y de una disminución de la pérdida de agua y solutos en la orina. En consecuencia, los trastornos que reducen de forma aguda el flujo sanguíneo renal suelen producir una oliguria, que se refiere a la disminución de la diuresis por debajo del nivel de ingestión de agua y de solutos. Este trastorno causa la acumulación de agua y solutos en los líquidos corporales. Si el flujo sanguíneo renal está muy reducido, el flujo de orina puede interrumpirse totalmente, lo que se denomina anuria.imagen relacionada

Lesión renal aguda intrarrenal causada por anomalías dentro del riñón

Las anomalías que se originan dentro del riñón y que disminuyen bruscamente la diuresis se incluyen en la categoría general de lesión renal aguda intrarrenal. Esta categoría de lesión renal aguda puede a su vez dividirse en: 1) trastornos que lesionan los capilares glomerulares u otros vasos renales pequeños; 2) trastornos que lesionan el epitelio tubular renal, y 3) trastornos que lesionan el intersticio renal.

-Lesión renal aguda causada por glomerulonefritisresultado de imagen para glomerulonefritis

La glomerulonefritis aguda es un tipo de lesión renal aguda intrarrenal causada habitualmente por una reacción inmunitaria anormal que lesiona los glomérulos. En alrededor del 95% de los pacientes con esta enfermedad, la lesión de los glomérulos tiene lugar 1-3 semanas después de una infección en otro lugar del organismo, habitualmente por ciertos tipos de estreptococos β del grupo A. La infección puede haber sido una faringitis estreptocócica, una amigdalitis estreptocócica o incluso una infección cutánea estreptocócica.

La necrosis tubular aguda como causa de lesión renal aguda

La necrosis tubular, que significa destrucción de las células epiteliales en los túbulos. Algunas causas comunes de necrosis tubular son: 1) la isquemia grave y el aporte inadecuado de oxígeno y nutrientes a las células epiteliales tubulares, y 2) los venenos, toxinas o medicamentos que destruyen las células epiteliales tubulares.

La isquemia grave del riñón puede deberse a un shock circulatorio o a cualquier otro trastorno que deteriore gravemente el aporte sanguíneo a los riñones. Si la isquemia es lo suficientemente intensa para alterar gravemente el transporte de oxígeno y nutrientes a las células epiteliales tubulares renales, y si la agresión es prolongada, pueden lesionarse o destruirse las células epiteliales. Cuando se produce este daño, las células tubulares se desprenden y taponan muchas de las nefronas, de manera que las nefronas bloqueadas no producen orina; las nefronas afectadas no excretan a menudo orina incluso cuando se normaliza el flujo sanguíneo renal mientras los túbulos continúen obstruidos.

Necrosis tubular aguda causada por toxinas o medicamentos



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Hay una larga lista de tóxicos renales y medicamentos que pueden lesionar el epitelio tubular y provocar una lesión renal aguda. Algunas de estas sustancias son el tetracloruro de carbono, los metales pesados (como el mercurio y el plomo), el etilenglicol (que es un componente importante de los anticongelantes), varios insecticidas y algunos medicamentos (como las tetraciclinas) usados como antibióticos y el cisplatino, que se usa para tratar ciertos cánceres.

Lesión renal aguda posrenal causada por anomalías de la vía urinaria inferior

Múltiples anomalías de la vía urinaria inferior pueden bloquear total o parcialmente el flujo de orina y por tanto provocar una lesión renal aguda incluso cuando el aporte sanguíneo renal y otras funciones son inicialmente normales. Si solo disminuye la diuresis de un riñón no se producirá ningún cambio importante en la composición del líquido corporal porque el otro riñón puede aumentar la diuresis lo suficiente como para mantener concentraciones relativamente normales de electrólitos y solutos extracelulares, así como un volumen del líquido extracelular normal.

Un efecto fisiológico importante de la insuficiencia renal aguda es la retención de agua, productos de desecho del metabolismo y electrólitos en la sangre y en el líquido extracelular. Esto puede llevar a una sobrecarga de agua y sal, lo que a su vez puede provocar edema e hipertensión. Pero la retención excesiva de potasio es a menudo una amenaza más seria para los pacientes con lesión renal aguda, porque un aumento de la concentración plasmática de potasio de más de unos 8 mEq/l puede ser mortal.

La nefropatía crónica se asocia a menudo con una pérdida irreversible de nefronas funcionales



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La nefropatía crónica se define normalmente como la presencia de un daño renal o una reducción de la función renal que persiste durante al menos 3 meses. A menudo se asocia con una pérdida progresiva e irreversible de un gran número de nefronas funcionales.

En algunos casos, una lesión renal inicial provoca un deterioro progresivo de la función renal y una pérdida adicional de nefronas hasta el punto de que una persona debe recibir diálisis o someterse a un trasplante de un riñón funcional para sobrevivir. Esta situación se denomina nefropatía terminal (NT).

La lesión de los vasos renales como causa de nefropatía crónica

Muchos tipos de lesiones vasculares pueden dar lugar a una isquemia renal y a la muerte del tejido renal. Las más comunes de estas lesiones son:


  • La ateroesclerosis de las arterias renales grandes, con una constricción esclerótica progresiva de los vasos.

  • La hiperplasia fibromuscular de una o más de las arterias grandes, que también obstruye los vasos.

  • La nefroesclerosis, causada por lesiones escleróticas de las arterias pequeñas, las arteriolas y los glomérulos.

Las lesiones ateroescleróticas o hiperplásicas de las arterias grandes afectan con frecuencia más a un riñón que al otro y, por tanto, producen una disminución de la función renal unilateral.

La lesión de los glomérulos como causa de nefropatía crónica: glomerulonefritis

La glomerulonefritis crónica puede deberse a varias enfermedades que producen inflamación y lesión en las asas capilares de los glomérulos renales. Al contrario que la forma aguda de esta enfermedad, la glomerulonefritis crónica es una enfermedad lentamente progresiva que lleva a menudo a una insuficiencia renal irreversible. Puede ser una nefropatía primaria, tras una glomerulonefritis aguda, o secundaria a una enfermedad sistémica, como el lupus eritematoso sistémico.

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-La lesión del intersticio renal como causa de nefropatía crónica: nefritis intersticial

Las enfermedades primarias o secundarias del intersticio renal se denominan nefritis intersticial. Estas dolencias pueden deberse, en general, a lesiones vasculares, glomerulares o tubulares que destruyen nefronas individuales, o pueden consistir en una lesión primaria del intersticio renal por tóxicos, fármacos e infecciones bacterianas.

La lesión del intersticio renal causada por infecciones bacterianas se denomina pielonefritis. La infección puede deberse a diferentes tipos de bacterias, pero en especial a Escherichia coli, debido a una contaminación fecal de la vía urinaria.



Isostenuria: incapacidad del riñón de concentrar o diluir la orina

La capacidad para concentrar del riñón se reduce sobre todo porque: 1) el flujo rápido de líquido tubular a través de los conductos colectores impide la reabsorción adecuada de agua, y 2) el flujo rápido a través del asa de Henle y de los conductos colectores impide que el mecanismo de contracorriente opere con eficacia para concentrar los solutos del líquido intersticial medular.

Osteomalacia en la nefropatía crónica causada por una menor producción de vitamina D activa y por retención de fosfato en los riñones

La insuficiencia renal prolongada también produce osteomalacia, un trastorno en el que se absorben parcialmente los huesos y, por tanto, se debilitan mucho. Una causa importante de este trastorno es la siguiente: la vitamina D debe convertirse en un proceso en dos fases, primero en el hígado y después en los riñones, en 1,25-dihidroxicolecalciferol antes de que sea capaz de favorecer la absorción de calcio en el intestino. Luego la lesión renal grave reduce mucho la concentración sanguínea de vitamina D activa, lo que a su vez reduce la absorción intestinal de calcio y la disponibilidad de calcio para los huesos.

-HIPERTENSIÓN Y NEFROPATÍA

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La hipertensión puede exacerbar la lesión de los glomérulos y de los vasos sanguíneos de los riñones y es una causa importante de nefropatía terminal. Las anomalías de la función renal también pueden provocar hipertensión. De este modo, la relación entre la hipertensión y la nefropatía puede, en algunos casos, propagar un círculo vicioso: la lesión renal primaria aumenta la presión arterial, lo que lesiona más los riñones, aumenta más la presión arterial y así sucesivamente, hasta que se produce la nefropatía terminal.

Las lesiones renales que reducen la capacidad de los riñones de excretar sodio y agua favorecen la hipertensión

Las lesiones que reducen la FG o aumentan la reabsorción tubular suelen provocar una hipertensión de grado variable. Algunos tipos específicos de anomalías renales que producen hipertensión son:

1. Aumento de la resistencia vascular renal, que reduce el flujo sanguíneo y la FG.

2. Reducción del coeficiente de filtración capilar, lo que reduce la FG.

3. Reabsorción tubular excesiva de sodio.

Las nefropatías que provocan una pérdida de todas las nefronas dan lugar a una nefropatía que puede no causar hipertensión

La pérdida de un gran número de nefronas completas, como ocurre en la pérdida de un riñón y de parte del otro, casi siempre provoca una nefropatía crónica si la cantidad de tejido renal perdida es lo suficientemente grande.

-TRASTORNOS TUBULARES ESPECÍFICOSimagen relacionada



Acidosis tubular renal: los riñones son incapaces de secretar iones hidrógeno

En la acidosis tubular renal, los túbulos renales son incapaces de secretar cantidades adecuadas de iones hidrógeno. Como resultado se pierden continuamente grandes cantidades de bicarbonato de sodio por la orina.



Diabetes insípida nefrógena: los riñones son incapaces de responder a la hormona antidiurética

Los túbulos renales no responden en ocasiones a la hormona antidiurética, lo que hace que se excreten grandes cantidades de orina diluida. Mientras la persona reciba agua abundante, este trastorno rara vez provoca dificultades importantes.



Síndrome de Bartter: reducción de la reabsorción de sodio, cloruro y potasio en las asas de Henle

El síndrome de Bartter es un raro trastorno autosómico recesivo causado por un deterioro de la función del cotransportador de 1-sodio, 2-cloruro, 1-potasio, o por defectos en los canales de potasio en la membrana luminal o de los canales de cloruro en la membrana basolateral del asa gruesa ascendente de Henle.

Tratamiento de la insuficiencia renal mediante trasplante o por diálisis con un riñón artificial

La pérdida grave de la función renal, ya sea crónica o aguda, es una amenaza para la vida y exige retirar los productos de desecho tóxicos y normalizar el volumen de líquido corporal y su composición. Esto puede conseguirse mediante un trasplante de riñón o por diálisis con un riñón artificial.



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