Con un criterio extenso, incluye el arte de toda la Edad Contemporánea



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ARTES MODERNOS SIGLO xx

https://es.wikipedia.org/wiki/Arte_contempor%C3%A1neo

El arte contemporáneo, en sentido literal, es el que se ha producido en nuestra época: el arte actual. No obstante, el hecho de que la fijación del concepto se hizo históricamente en un determinado momento, el paso del tiempo le hace alejarse cada vez más en el pasado del espectador contemporáneo.

El concepto de la contemporaneidad aplicado al arte puede ubicarse cronológicamente con distintos criterios:

  • Con un criterio extenso, incluye el arte de toda la Edad Contemporánea (que comienza a finales del siglo XVIII)

  • Con criterios sucesivamente cada vez más limitados, incluye únicamente:

  • el arte del siglo XX (caracterizado por las vanguardias artísticas);

  • el arte del mundo actual, que en el momento que se definió como término historiográfico se entendía era el posterior a la Segunda Guerra Mundial -1945- (la mayor parte de los museos de arte suelen denominar «arte contemporáneo» a las colecciones de ese período);

  • el arte surgido en la historia inmediata del más cercano presente, tomando como hito histórico, por ejemplo, los sucesos del Mayo de 1968 en Francia, la caída del muro de Berlín (1989) o el atentado de las Torres Gemelas de Nueva York (2001).

Para mayor confusión, el concepto de Arte moderno no se aplica al Arte de la Edad Moderna (siglos XV al XVIII), sino a nuestro arte contemporáneo, porque se aplica no con un criterio cronológico (periodización), sino estético, definido por su ruptura con el academicismo y por su adecuación a renovadas y provocativas teorías del arte (arte deshumanizado, arte puro, muerte del arte, crisis del objeto artístico, arte independiente, etc. Véase también estudio de la historia del arte).

Lo mismo ocurre con los conceptos de moderno y contemporáneo aplicados a cada una de las bellas artes (especialmente de las artes visuales: arquitectura moderna, arquitectura contemporánea, pintura moderna y pintura contemporánea, escultura moderna o escultura contemporánea); o con el menos usado concepto de arte postmoderno (desde los años 1970).

Para las demás bellas artes, esta adjetivación no se usa de forma similar: literatura moderna y literatura contemporánea denotan significados bien diferentes. De manera mucho más clara, el concepto de música moderna suele reservarse para la música popular moderna (de la industria musical de consumo masivo); mientras que el de música contemporánea se hace para el de música académica del siglo XX. La expresión danza moderna se suele utilizar de modo intercambiable con danza contemporánea, y se opone cronológica y estilísticamente a otros géneros de danza, como la danza clásica (ballet) y la danza española, con los que comparte la condición de baile culto o admisible en las instituciones culturales (junto a la ópera o los conciertos de música culta); pero la expresión "baile moderno" (especialmente en plural: "bailes modernos") se utiliza habitualmente para los tipos de baile con menor identificación con tales instituciones (los bailes de salón y el baile juvenil de las discotecas). El surgimiento del cine (séptimo arte) a finales del siglo XIX, previamente de la fotografía, y posteriormente del cómic, hace poco útil la calificación de modernas o contemporáneas a ninguna parte de sus producciones.

Es muy común que publicaciones e instituciones asimilen ambas denominaciones, englobándolas en el concepto conjunto de Arte moderno y contemporáneo.

POST ESTRUCTURALISMO

La teoría postestructuralista ha acuñado el término "postmoderno", ya que desde esa teoría se vislumbra la imposibilidad de seguir creando desde los preceptos de la originalidad y la novedad (elementos propios de la modernidad); en lugar de ello se apunta a elementos como reinterpretaciones, resignificaciones y el giro lingüístico con el fin de ampliar el concepto de arte y establecerlo como un acto comunicativo.

Este tipo de prácticas se inician desde el cuestionamiento de la institución del arte a partir de la obra de Marcel Duchamp Fuente (1917), un objeto cotidiano descontextualizado y exhibido provocativamente como obra de arte (un urinario puesto al revés). Pero este pensamiento se comienza a ampliar y a tomar seriamente desde la década de los setenta hasta nuestros días con el redescubrimiento de la obra de Duchamp y de los Dadaistas de principios del siglo XX a manos de artistas como Robert Rauschenberg, teóricos como Rosalind Krauss y toda la escuela postestructuralista, que reintrodujeron este pensamiento dentro del main stream internacional.

Antecedentes. Las raíces de la modernidad


La modernidad es un concepto polisémico, que se identifica con los valores del Humanismo y el Renacimiento de los siglos XV y XVI y con la Ilustración del siglo XVIII. Ese contexto histórico y temporal, en la historiografía anglosajona se denomina Modern Times (Tiempos modernos, que llegarían hasta la actualidad), mientras que en la historiografía latina (francesa y española) se denomina Edad Moderna, separada de la Edad Contemporánea por el ciclo revolucionario bajo su triple aspecto de Revolución Burguesa, Revolución Liberal y Revolución industrial. La sociedad preindustrial, rural y estamental se ve alterada radicalmente y transformada en una sociedad industrial, urbana y de clases. La expresión artística no fue ajena a un cambio histórico de semejantes dimensiones.

Los estilos del siglo XVIII, el neoclasicismo y el rococó, simultáneos al prerromanticismo, dieron paso a partir de 1815 (Congreso de Viena, derrota de Napoleón en la batalla de Waterloo y Restauración absolutista) al movimiento romántico, expresado en pintura con el impactante La balsa de la Medusa de Gericault, que rompe con las convenciones estéticas del buen gusto académico al presentar en primer plano cadáveres putrefactos de los que se alimentan unos desesperados náufragos. Delacroix fijará icónicamente el protagonismo de las masas en la historia con su La Libertad guiando al pueblo donde refleja las barricadas de las tres gloriosas jornadas de la revolución de 1830 en París. Por su parte, William Turner y William Blake realizan su propia renovación de la tradición pictórica inglesa, y Caspar David Friedrich de la alemana.

Las artes y los artistas se pretenden liberar de las formas y los modelos clásicos para lograr un arte más espontáneo, vivo y personal. El artista busca su clientela en un público burgués que sancionará su éxito con la demanda de su obra en un mercado de arte cada vez más animado; y ya no tanto en los patrones tradicionales (nobleza, clero, monarquía).

Mientras que el realismo literario (Balzac) surgió como reacción opuesta a los excesos del romanticismo (el exagerado exotismo, orientalismo y medievalismo y el gusto morboso por lo tétrico de la novela gótica), el realismo pictórico de Courbet, Corot o Daumier no significa una reacción en lo formal contra el romanticismo pictórico, sino que como éste, continúa profundizando en el alejamiento de la tradición academicista, de la que se ve radicalmente excluido (se les niega la entrada en las exposiciones oficiales, produciendo la apertura del Salon des Refusés, 1863). No obstante, en lo temático, los realistas ciertamente huyen de las fantasías y formas poéticas del romanticismo, y buscan representar la imagen artística de formas perceptivas con caracteres reales, acercándose más a la realidad. Esa realidad es buscada por unos con la pintura de caballete al aire libre (plenairismo de la Escuela de Barbizon); mientras que otros la encuentran especialmente en la realidad social de lo cotidiano, de lo vulgar y de las clases populares (como lo hizo el naturalismo literario de Émile Zola). La mayor parte de los realistas mostraron un alto nivel de compromiso político y social, vinculándose al naciente movimiento obrero surgido desde la revolución de 1848; otros, en cambio, como Millet, optaron por un misticismo cristiano de raíces conservadoras, postura que comparten de un modo similar, los nazarenos alemanes y la mayor parte de los prerrafaelitas ingleses. Simultáneamente, en Inglaterra, el triunfo del capitalismo y la industrialización, que amenazaba con acabar con las tradiciones artesanales, provocó la reivindicación del trabajo manual con el movimiento Arts and Crafts (artes y oficios) de William Morris, que políticamente se situaba mucho más a la izquierda que aquellos.

The Crystal Palace, una estructura (diseño del constructor de invernaderos Joseph Paxton) de 92,000 metros cuadrados, 33 metros de altura máxima y 564 metros de longitud, construida por cinco mil operarios especializados (navvies en:navvy) para albergar la Exposición Universal de Londres de 1851. Es el primer edificio de tales dimensiones que utiliza los nuevos materiales que la Revolución industrial proporciona de una manera eficaz: el acero (previamente utilizado en puentes y otras obras de ingeniería) y el vidrio (que cubría una superficie de vanos de 84,000 m²).

Propíleos de la Königsplatz de Múnich. Leo von Klenze, 1862. Arquitectura historicista neoclásica. La impresionante plaza, que también acoge la Gliptoteca de Múnich, fue diseñada por Karl von Fischer como espacio público y de presencia política de la monarquía bávara; y su capacidad escénica fue aprovechada en los años t

Castillo de Pierrefonds, reconstruido con los criterios historicistas neogóticos de Eugène Viollet-le-Duc durante el Segundo Imperio Francés (1852-1870), para residencia de Napoleón III.

Home Insurance Building, William Le Baron Jenney, Chicago, 1885. La reconstrucción de la ciudad tras el incendio de 1871 permitió diseñar con libertad edificios como éste: de 42 metros de altura gracias al uso estructural del acero, es el precedente de los rascacielos, aunque tan sólo contaba con diez pisos. El incremento de las dimensiones de los edificios de oficinas o viviendas hubiera sido del todo inútil sin las innovaciones simultáneas de la era de la electricidad que posibilitaron los rápidos desplazamientos de masas que caracterizan la vida urbana contemporánea: en vertical (el ascensor) y en horizontal (metro, tranvía y otros transportes públicos).

De la «modernidad» a la «postmodernidad»


Las transformaciones sociales que condujeron a la sociedad industrial se habían completado en los países más avanzados (Europa Occidental, Estados Unidos) a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, en el horizonte de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Había comenzando un nuevo ciclo de la Revolución industrial (Segunda Revolución industrial), y se estaba formando una sociedad de consumo de masas presidida en sus aspectos ideológicos por los modernos medios de comunicación vinculados a cambios tecnológicos (era de la electricidad). La Revolución rusa, los fascismos y la Crisis de 1929 supusieron graves desafíos al sistema liberal y capitalista, que no obstante sobrevivió a los agitados tiempos de un período de entreguerras fertilísimo para las artes (vanguardias artísticas) y a la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente a ésta, un nuevo ciclo tecnológico, económico y social (tercera revolución industrial) conducirá a lo que se conoce como sociedad postindustrial.

Las artes figurativas pasan por un proceso de transformación, cuyos orígenes están en las viejas culturas euroasiáticas, éstas con una motivación religiosa, firme apoyo en la naturaleza y un centro en el hombre. Desde las cuevas de Altamira al neoclasicismo, pasando por el Partenón, el arte tiene una justificación humana y naturalista.

La máquina hace su aparición, y con ella, las fuerzas gigantescas de nuestra época. Por eso los impresionistas utilizan el tema de la locomotora rauda y humeante. Atrae todo aquello que sea dinámico. Se pinta la luz misma, independiente del objeto. En el impresionismo el tema quedó separado de toda trascendencia. Es una mera fulguración. Luego, con los movimientos del siglo XX, el tema acaba desapareciendo, surgiendo lo que se llama el pretexto. Los artistas ya no tendrán interés en pintar nada concreto, y titularán sus cuadros figuras, objeto, composición, etc.

El humanismo se agota. Gauguin se marcha a Tahití, en busca de motivos y personas no contaminadas con las civilizaciones blancas. Hay un afán por conocer. Se alcanza una sobre valoración del arte de estas aisladas culturas. Surge en la pintura lo que se ha llamado el ingenuismo o lo naif, esto es, la espontaneidad de la expresión. Y por eso nada sorprende que haya interesado especialmente al pintor de hoy, el arte del niño y del demente, regiones que también se quieren englobar dentro de la producción artística. Se penetra en zonas antes vedadas, como el subconsciente. Se desea llegar a las fuentes mismas de la energía, y muchos artistas divagan sobre el problema de la generación (Joan Miró). Existe por tanto, una notoria insatisfacción, y un inagotable afán de descubrir. Es el mismo proceso que se observa en las ciencias experimentales.

En las artes figurativas podemos advertir dos tendencias contrapuestas. Una se erige en continuadora del viejo arte. Esta tendencia conservadora sigue respetando de la forma y la técnica como bases inmutables de la producción artística (escultores como Maillol, Bourdelle, Clará, pintores como Modigliani). La otra tendencia busca la desintegración de la realidad, deseosa de una especie de liberación de la energía creadora del artista, y llegará incluso a las distintas modalidades de arte abstracto.

ESTILOS actuales SON

Impresionismo


Véanse: Monet, Manet, Cézanne, Degas y Pierre-Auguste Renoir

Postimpresionismo y Simbolismo


El simbolismo como movimiento, o más bien los simbolistas como grupo de artistas, surgen en oposición al realismo, entendido éste no como el movimiento de Courbet, sino como la consideración del arte como mímesis o imitación de la naturaleza a un nivel meramente superficial, como pudiera hacerlo la reproducción fotográfica. Contaban con el precedente de la obra de algunos pintores cuya obra es simultánea a la de la primera generación impresionista, especialmente Gustave Moreau o Félicien Rops, que a veces se encuadran en un movimiento denominado decadentista. El simbolismo considera que el arte debe ser una idea y una creación a partir de lo perceptivo y visual. Paul Gauguin, por ejemplo, intenta ver el mundo exterior como lo siente el espectador, pretendiendo expresar una idea.

Los simbolistas también se vinculan a la literatura y la filosofía. La teorización sobre el arte se difundía en numerosas revistas y se apoyaba intelectualmente en la obra filosófica de Bergson (vitalismo o élan vital), o la obra poética de Charles Baudelaire (su propuesta de "correspondencia" o relación entre el alma y los que aprecian la naturaleza inanimada).

Gauguin, Cézanne, Toulouse-Lautrec y Van Gogh, o los puntillistas Seurat y Signac, son muy frecuentemente englobados dentro de la denominación neoimpresionismo (utilizado por el crítico francés Félix Fénéon en 1887 para referirse a los puntillistas o divisionistas) o postimpresionismo (utilizado por el crítico inglés Robert Fry en la exposición "Manet and the Post-Impresionists" en Londres en 1910); con lo que se quiere indicar que sus propuestas pictóricas desarrollan y amplían el tratamiento de la luz y la pincelada propia de los primeros impresionistas, aunque a través de muy distintos medios (el tratamiento del volumen, de la línea, del color, de la simplificación o división de cada punto de la materia pictórica, etc.) y de los propios conceptos representados.

Modernismo


La indiscutible centralidad de París como centro mundial del arte, se ve emulada en el cambio de siglo (fin de siècle, noucentisme) con el surgimiento de activos núcleos por toda Europa (Viena, Bruselas, Barcelona, Milán, Riga,2 etc.)

En el arte del siglo XX, como en todos los ámbitos de la vida contemporánea, la ruptura con los modelos tradicionales es una de las características esenciales. El constante cuestionamiento de los convencionalismos convierte en un valor en sí misma a la transgresión por el mismo hecho de ser provocativa (épater le bourgeoise), con que la provocación termina fijándose como una convención más, y por tanto, generadora de oposición tanto desde una óptica subversiva como conservadora (todo lo que no es tradición, es plagio -Eugenio D'Ors-).

Los constantes avances científicos acostumbran a individuo y sociedad a dar por sentado que las posibilidades para el desarrollo de cuotas cada vez más altas de bienestar y consumo sólo está frenado por obstáculos sociales y políticos que cada vez tienen menos sentido; o al menos cada vez se soportan con menos paciencia, se denuncian y no dejan de ser removidos, bien sea por el reformismo social e institucional, bien por revoluciones de muy distinto signo, movilizaciones de masas y las más violentas y mortíferas guerras de la historia.

La propia personalidad del hombre es objeto de cuestionamiento, a través de los obscuros caminos del inconsciente desvelados por el psicoanálisis.

El artista ha accedido a su completa libertad, o al menos es lo que de él se espera, en una nueva función social que lo equipara a poetas y pensadores (los intelectuales) que se supone que han de interpretar la realidad y señalar los caminos de futuro.

La técnica por un lado, pone al hombre en posición de poder intentarlo todo; pero no sin crearle al mismo tiempo una nueva esclavitud: la de la máquina (fordismo y cadena de montaje magistralmente reflejados en Tiempos modernos de Charles Chaplin -1936-), un mundo repetitivo de una intensidad agobiante que, pese a su comodidad, produce un gran desasosiego e insatisfacción, que el arte expresa a través de la irracionalidad.

Todo se ha intentado y todo se ha hecho posible, en la realidad como en el arte. Si se habla de una nueva arquitectura espacial, si es posible una ciudad subterránea, también la escultura se ha convertido en un objeto que se mueve, o confunde sus límites con la pintura, que se hace matérica. La misma música ha llegado a ser conjugada con las artes plásticas. Nunca ha habido una mayor capacidad asociativa entre las artes. Pero es evidente que esta libertad para inventar y crear permite todo tipo de excesos, desde los excesos creativos conscientes de las vanguardias que el nazismo demonizó como arte degenerado, hasta los subproductos artísticos de consumo masivo que la élite desprecia como "de mal gusto": el kitsch (trivialidad y capricho sin depurar, deliberada o inconscientemente ajeno a la supuesta finalidad trascendental del arte).

Primera mitad del siglo XX: Las Vanguardias


Las denominadas vanguardias históricas de la primera mitad del siglo XX tienen su fecha de nacimiento en la irrupción de los fauves en el Salón de Otoño parisino de 1905. La fuerte personalidad y voluntad de estilo de los artistas hace imposible clasificar a muchos de ellos en un sólo estilo o movimiento. A ello también contribuye lo efímero de algunos de estos, que agotan su capacidad de atracción o su impacto provocativo en pocos años. Por ejemplo, Picasso suele ser clasificado en fases o épocas (azul, rosa, cubista, de los ballets rusos, surrealista, de la Suite Vollard, del Gernica, de Vallauris, etc.) que por su extraordinaria diversidad y fecundidad parecerían obra de varios artistas diferentes. Además, como en el Renacimiento, muchos de estos artistas no se limitan a un arte, y son a la vez pintores, grabadores, escultores, fotógrafos, cineastas, etc. Especialmente en el caso de los arquitectos, cuya formación profesional (en diálogo y a veces debate con la de los ingenieros) les empuja a expresarse en todas las dimensiones del espacio (urbanismo, interiorismo, diseño industrial, etc.) y de las otras artes plásticas.

En la primera década del siglo XX, la tecnología, ciertamente, realizaba rápidos progresos, pero aún estaba lejos de haber penetrado completamente en la vida cotidiana de la mayor parte de los europeos. Las terribles condiciones sociales que habían impresionado a ciertos grandes escritores del siglo precedente, como Dickens y Émile Zola, subsistían en gran parte sin que se hubiera puesto remedio; al abismo entre las distintas clases de la sociedad que persistía en todos los países de Europa; En Estados Unidos, además, con el nacimiento de una nueva plutocracia —los Astor, los Vanderbilt, los Guggenheim, los Goluf— parecían incluso hacerse más amplio, mientras las enormes riquezas de un continente se iban acumulando en manos de unos cuantos privilegiados.

Solía admitirse que el arte era, y debía seguir siendo, asunto de un grupo que, en relación con el resto del cuerpo social, era muy reducido, formado por la aristocracia, la plutocracia y la clase media acomodada y culta, su principal componente. Ciertos intentos, que existieron, de llevar al contacto con el público más amplio —de los que son ejemplos distintos, surgidos los dos en Londres, el Victoria and Albert Museum y la Whitechapel Art Gallery— debían su existencia a aquellos impulsos filantrópicos que fueron característicos del siglo XIX en la misma medida, al menos que lo fueron las injusticias sociales por otro lado. De modo significativo, la dirección de estas empresas estaban en manos de la clase media, y aunque los "Fauves" de 1905 eran verdaderas "bestias salvajes", como jocosamente los habían apodado los críticos de moda, no amenazaban más que la tranquilidad de un pequeño grupo social.
.Fovismo (Matisse)
Futurismo (Marinetti, Boccioni)


  • Cubismo (Picasso, Braque, Juan Gris)




  • Expresionismo (Die Brücke, Der Blaue Reiter, Munch, Schiele)




  • Abstraccionismo (abstracción geométrica y constructivismo; el expresionismo abstracto es posterior a la Segunda Guerra Mundial). Vasili Kandinski, Rodchenko, Malevich, Piet Mondrian.




  • Dadaísmo (Marcel Duchamp, Jean Arp, Francis Picabia, Max Ernst).




  • El movimiento expresionista siguió desarrollándose (George Grosz, Emil Nolde, Oskar Kokoschka, Amedeo Modigliani, José Gutiérrez Solana).




  • Bauhaus, escuela de diseño fundada en Weimar en 1919 (cerrada en 1933 bajo el nazismo) y que tuvo repercusiones en todas las artes visuales, pero especialmente en el diseño y la divulgación del funcionalismo y el racionalismo arquitectónico (Walter Gropius, Mies Van der Rohe, Le Corbusier, Escuela de Chicago (arquitectura) -que se había iniciado a finales del siglo XIX-).




  • Desde una perspectiva muy diferente, triunfaba en las artes decorativas el estilo denominado Art decó.




  • Las posibilidades expresivas de la fotografía más allá de la mera reproducción de la realidad son exploradas por artistas como László Moholy-Nagy o Man Ray.




  • Surrealismo, emparentado estrechamente con dadá, proviene de la aplicación al arte de la teoría psicoanalítica de Freud por un grupo intelectual muy cohesionado en torno a André Bretón (entre el primer -1924- y el segundo -1929- manifiesto surrealista),3 cuya ruptura no disminuyó sino que extendió el impacto artístico del movimiento (Giorgio de Chirico, René Magritte, Salvador Dalí, Joan Miró, Escher)




  • .Indigenismo ecuatoriano, enraizado en el arte precolombino y el romanticismo decimonónico. Algunos de sus cultores más notables fueron Camilo Egas, Eduardo Kingman, Oswaldo Viteri y Oswaldo Guayasamín).




  • Muralismo mexicano, representado por la tríada de fuertes personalidades (muchas veces enfrentados entre sí) formada por José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. Otros artistas mexicanos, vinculados al movimiento muralista, aplicaron técnicas y estilo diferentes, como Frida Kahlo.




  • Organicismo arquitectónico (con precedentes como Louis Sullivan, Rudolf Steiner, Antoni Gaudí o el urbanista Arturo Soria -proyecto de ciudad lineal en Madrid-, se desarrolló por Frank Lloyd Wright, Erik Gunnar Asplund o Alvar Aalto; posteriormente Bruno Zevi y otros).




  • El funcionalismo racionalista continuó con el denominado Estilo Internacional, representado por el Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (reunido en varias ocasiones, entre 1928 y 1959) y particularmente por la Exhibición Internacional de Arquitectura Moderna de 1932 organizada por Philip Johnson en el MOMA de Nueva York, que pretendía conciliar las diferentes tendencias arquitectónicas de lo que venía denominándose Arquitectura Moderna o Movimiento Moderno.




  • Realismo socialista. El estalinismo optó por impulsar un arte fácilmente comprensible por las masas, tras las experiencias vanguardistas de los años veinte (constructivismo), que pasaron a calificarse de elitismo burgués.




  • Arte nazi (en:Art of the Third Reich), en la Alemania nazi de los años treinta y cuarenta. Se definía como arte ario, propio de una raza superior y opuesto al arte degenerado (que identificaba como el arte de los deficientes mentales y de las razas inferiores, y definía como una degeneración del gusto artístico que los judíos pretenderían imponer con la etiquetas de vanguardia, abstracto o expresionista).




  • El arte fascista, entendido como el realizado en el periodo de entreguerras en la Italia fascista, incluso impulsado por el movimiento fascista, fue mucho más diverso, incluyendo manifestaciones vanguardistas como el futurismo y de arquitectura racionalista, pero también manifestaciones clasicistas más cercanas al arte nazi.



Segunda mitad del siglo XX

Arte contemporáneo entre 1945 y 1960: el informalismo

La destrucción de Europa por la guerra y la emigración de artistas, coleccionistas, críticos e historiadores, convierten a Nueva York en el nuevo centro mundial del arte.


  • informalismo o expresionismo abstracto (Jackson Pollock, Antoni Tàpies)




  • pop-art (Andy Warhol, Roy Lichtenstein)




  • arte conceptual (conceptual-art o idea-art), que incluye o se relaciona con multitud de manifestaciones, estilos o movimientos: Videoarte, happening, Fluxus, (George Maciunas, Joseph Beuys, Nam June Paik, John Cage, Wolf Vostell, Charlotte Moorman), action-art, performance, arte povera (desarrollado en Italia), land-art, body-art, Process art, etc.


En 1968 Lucy R. Lippard y John Chandler publicaron La desmaterialización del arte (revista Art International) donde analizaban el proceso de transformación que percibían en el arte contemporáneo: los artistas habían intensificado la gradual desaparición del objeto a favor del concepto y del arte efímero; muchos de los minimalistas (Morris, Smithson, Andre) emprendían trabajos en los que "el arte como idea" o la realización de obras en escenarios naturales (Land Art) eran los nuevos campos de experimentación o vías de escape al callejón sin salida en el que según ellos se debatían las poéticas más formalistas.

Fue a principios de los sesenta cuando se hizo patente, tanto en el ámbito artístico estadounidense como el europeo, la cristalización y difusión de un nuevo tipo de arte, de unos nuevos comportamientos y de una nueva manera de entender arte y vida. Nuevos escenarios (la calle, el desierto, las costas australianas, la montaña, es decir, cualquier lugar de la naturaleza) reemplazaron los lugares habituales donde el arte solía exponerse. Los valores prevalecientes en el arte a lo largo de los siglos, y que el arte moderno y las vanguardias sólo habían reinterpretado, sin cuestionar de modo radical (la armonía, el cromatismo, la composición, la masa, etc.) eran repudiados en beneficio de otros (lo efímero, lo pobre, el proceso, la analogía, etc.). Los medios tradicionales parecían no ser ya los apropiados para ser mensajes en sí mismos (lecturas artísticas de la semiología y de McLuhan).

A fines de los años sesenta ya se estaban produciendo algunas manifestaciones artísticas que parecían exigir para el arte la misma libertad y desprecio de los convencionalismos y valores establecidos, y la misma búsqueda de nuevos programas de vida y de sociedad que la juventud revolucionaria del 68 reclamaba en los campus universitarios y las calles desde Praga hasta México, pasando por París y Stanford. Arte pobre, Land art, Arte conceptual, Anti-form, Process art, Earth works, Arte microemotivo, etc. Entre las primeras manifestaciones del Land Art, figuran la celebrada en la Dwan Gallery de Nueva York, en 1968, con el título de "Earth Works", y al año siguiente, la presentada en el White Museum de Ithaca, como "Earth Art". Con la exposición celebrada en el Museo de Leverkusen, en octubre de 1969, se aspiraba a hacer el primer balance del Arte conceptual en su tendencia analítica, lírica y desmaterializada, a la que siguió "Op Losse Schereeven", en el Museo Stedelijk de Ámsterdam, con la que se produjo el reconocimiento museístico y europeo del Arte Conceptual, el Land Art, el Anti-form y el Earth Works. Finalmente, con la exposición celebrada en el Museo Cívico de Turín, en 1970, denominada "Conceptual art/ Arte Povera/ Land Art", se llega a la consagración oficial de los nuevos comportamientos artísticos.

  • hiperrealismo (Chuck Close, Gerhard Richter, Antonio López García)

  • neofiguración, ya desarrollada décadas antes, es revalorada a partir del último cuarto del siglo XX (Lucian Freud, Francis Bacon)

  • deconstrucción


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