Componente de Vulnerabilidad y Amenazas Elaborado por



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Urbana

Para el año 2010, la infraestructura urbana es vulnerable a cuatro amenazas de origen natural y a cuatro de origen antropogénico que generalmente causarían daños de bajo impacto. Dichas amenazas son:


Amenazas de origen natural: tornados, lluvias torrenciales e inundaciones, ciclones tropicales y vientos fuertes.

Amenazas de origen antropogénico: incrementos en los costos de producción, incremento en el índice de pobreza, afecciones a las vías de comunicación y daños a la infraestructura.


Para el año 2020, las amenazas de origen natural que afectan a la infraestructura urbana son las mismas que las del año 2010; también causaría daños negativos de bajo impacto.

A las amenazas de origen antropogénico se suma la demanda de tecnologías más eficientes, mas todas generarían daños de bajo impacto.


El número de amenazas de origen natural aumenta a ocho para el año 2050, por la adición de: cambio en el patrón normal de precipitación, heladas, olas de calor y granizadas; quienes causarán daños de bajo impacto.

Además, se suman tres amenazas de origen antropogénico a las ya existentes: migración demográfica, menor acceso a la educación y afección al ciclo de vida de los productos. Del total, sólo el incremento en el índice de pobreza causará daños severos, mientras que las otra siete causarán daños perceptibles.


En el año 2080, al listado de amenazas de origen natural a las que es vulnerable la infraestructura urbana, se sumará el incremento medio anual de temperatura y los incendios forestales. De todas las amenazas de origen natural, sólo las lluvias torrenciales e inundaciones causarán daños catastróficos.

Así mismo, se sumarán cuatro amenazas de origen antropogénico: menor cantidad y calidad de agua, modificación de los cause hidrológicos, cambio de uso de suelo y marginación. Del total, el incremento en los costos de producción, el incremento en el índice de pobreza, el menor acceso a la educación, las afecciones a las vías de comunicación y, evidentemente, los daños a la infraestructura, causarán daños catastróficos a la infraestructura urbana.


En general, la infraestructura urbana es susceptible a las amenazas de origen natural, mayormente a las lluvias torrenciales y a las consecuentes inundaciones; sin embargo, es posible que la capacidad de mantenimiento que se tiene hacia la infraestructura urbana, disminuya su vulnerabilidad hacia dichas amenazas.

En el caso de las amenazas de origen antropogénico, las mayores afectaciones se dan cuando la capacidad económica que tiene para mantenimiento y reparación se ve mermada, así como por falta de personal capacitado.




    1. Por Servicios Ecosistémicos




      1. Suelo



Para el año 2010, el suelo es vulnerable a cuatro amenazas de origen natural y a 11 de origen antropogénico, que le pueden generar daños de bajo impacto; dichas amenazas son:

Amenazas de origen natural: lluvias torrenciales e inundaciones, sequías, incendios forestales y vientos fuertes.

Amenazas de origen antropogénico: menor cantidad y calidad de agua, modificación de los causes hidrológicos, sobre explotación de los mantos acuíferos, cambios de uso del suelo, deterioro del suelo, pérdidas de hábitats naturales, cambios ecosistémicos, marginación, incremento en el índice de pobreza, mayor consumo de energéticos y sobre carga de ecosistemas regionales.
Para el año 2020, a las amenazas de origen natural que podrían causar daños a la biodiversidad, se suman el incremento anual medio de la temperatura y el cambio del patrón normal de precipitación; además se suman los ciclones tropicales, pero estos causarían algunos impactos positivos.

Así mismo, a las amenazas de origen antropogénico, se podrían sumar el aumento de plagas y enfermedades silvoagropecuarias y la pérdida y/o extinción de especies, causando pocos daños; sin embargo cuatro de las amenazas enlistadas desde el año 2010, causarían daños severos. Estas son: cambio de uso de suelo, deterioro del suelo, pérdida de hábitats naturales y marginación.


El listado de amenazas de origen natural, aumenta para el año 2050, pues se suman a ella los tornados y las olas de calor; además, dejaría de haber beneficios palpables por causa de los ciclones tropicales y los daños causados por las otras seis amenazas enlistadas pasarían de ser leves a severos.

En cuanto a las amenazas de origen antropogénico se refiere, se suman otras cuatro: baja y mala producción agropecuaria, invasión por especies exóticas, menor acceso a la educación y afecciones a las vías de comunicación; éstas también causarían daños moderados, mas otras seis amenazas, anteriormente enlistadas, causarían daños severos. Esta últimas son: menor cantidad y calidad de agua, modificación de los causes hidrológicos, cambios ecosistémicos, incremento del índice de pobreza, mayor consumo de energéticos y sobrecarga de ecosistemas regionales.


En el año 2080, este servicio tendrá una amenaza más que pudiera causar impactos negativos, los ciclones tropicales; en tanto que las olas de calor podrían causar daños mayores, comparados con lo que pudiesen causar en el 2050, y las demás amenazas seguirían causando más o menos impactos de la misma magnitud que en el 2050.
Así mismo, sería vulnerable a dos amenazas más de origen antropogénico, la migración demográfica y los daños a la infraestructura; sin embargo el nivel de afectación negativo podría ser mayor a causa de la baja y mala producción agropecuaria, la pérdida y/o extinción de especies y el menor acceso a la educación.
En general, el suelo es muy vulnerable cuando éste ha sido intervenido; es decir, un suelo sin perturbaciones es más resistente a eventos meteorológicos extremos. Por lo tanto, el suelo es muy vulnerable a las amenazas de origen antropogénico pues estas pueden modificar sus características físicas y químicas.
Un suelo perturbado es altamente susceptible a la erosión(SEMARNAT 2006), a esto se suma que la precipitación será mayor en cortos periodos de tiempo y que los vientos fuertes serán más frecuentes en la zona; aunado esto a la falta de humedad en el suelo que en las épocas de sequía matará a su microflora y microfauna.
Al ser el suelo el sustrato que se puede desarrollar vida, es probable que se vea afectada gran parte del ingreso de energía a los sistemas geofísicos, biológicos y socioeconómicos; lo cual podría derivar en afectaciones muy fuertes al sector agropecuario y, por ende, al alimenticio (Comisión Europea 2009).



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