Componente de Vulnerabilidad y Amenazas Elaborado por



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Incendios Forestales



Los daños:

  • Suelos expuestos y susceptibles a la erosión.

  • No hay plantas que retengan el agua para que se filtre al subsuelo y forme o recupere mantos freáticos.

  • Desaparece el hábitat de la fauna silvestre, se desequilibran las cadenas alimenticias y muchos procesos de la vida se ven truncados (por ejemplo se destruyen hongos, protozoarios y bacterias, que desintegran los materiales orgánicos).

  • El clima se ve alterado con menos plantas que generen oxígeno.

  • Se incrementa el efecto invernadero en la atmósfera terrestre. El humo, producto de la combustión, contiene carbono y otros elementos nocivos al medio ambiente.

  • Destrucción de volúmenes de madera con el consecuente impacto en la economía de los propietarios.

Fuente: CONAFOR, 2008

El fuego es un factor ambiental importante que puede considerarse como elemento del clima para moldear el ciclo de vida de la vegetación. En los últimos años, los incendios forestales se han convertido en la tercera causa más importante de pérdida de la superficie forestal en México (SEMARNAT 2001).


En México los incendios forestales se presentan en la temporada de sequía alcanzando sus niveles críticos durante el periodo de marzo-junio, dependiendo de la situación geográfica de las diferentes regiones (Bitrán-Bitrán 2001, CONAFOR 2008).
Los fenómenos meteorológicos registrados durante 1997 y parte de 1998 conocidos como «El Niño» ocasionaron una severa sequía, la cual favoreció una incidencia anormal de incendios forestales en todo el territorio nacional, en relación con los últimos 50 años (SEMARNAT 2001).
Por tal motivo durante la primavera de 1998, el país presentó una de las mayores tragedias con respecto a la incidencia e intensidad de los incendios forestales. Durante siete meses, más de 200 mil hectáreas fueron quemadas.
A diferencia de las condiciones climáticas de otros años, durante 1998 las circunstancias fueron totalmente atípicas y adversas, lo que provocó que se presentaran cifras record de 14,445 incendios reportados, con una superficie de 849,632 hectáreas afectadas y un promedio de 58.82 hectárea por incendio (SEMARNAT 2001).
En el estado de Coahuila se tienen registrados un total de 845 incendios en el periodo del 2000 al 2009; afectando una superficie de 99, 865.69 hectáreas. Los tipos de vegetación perjudicados resultaron arbustos y matorrales (53.3%), pastizales (42.6%) y arbolado adulto (4.1%).


Gráfica 24. Número de incendios registrados en Coahuila durante el 2000-2009

De acuerdo a los datos obtenidos se destacan los años 2005, 2006 y 2008 por la cantidad de siniestros ocurridos en el estado.


La temporada de incendios en el estado, según los datos correspondientes al periodo de 1993 al 2007, abarca los meses de febrero a julio de los cuales sobresalen los meses de abril y mayo con registros superiores a los 150 incendios en el tiempo de estudio, no obstante en el 2001 el mes con mayor número de reportes fue agosto lo que es inusual puesto que no está dentro de la temporada. Además como se observa en las siguientes gráficas, la temporada en la que se presentan estos eventos tiende a recorrerse hacia los primeros meses del año.

Gráfica 25. Relación entre número de registros de incendios y las temperaturas medias y máximas durante 1993-1997



Gráfica 26. Relación entre número de registros de incendios, la temperatura máxima y la precipitación durante 1998-2002























Gráfica 27. Relación entre número de registros de incendios y la temperatura y precipitación durante 1993-2007


















    1. Carbono negro y retroalimentación



Existen otras influencias antropógenas sobre el clima además de los gases de efecto invernadero. Hay cada vez más evidencias acerca de las consecuencias sobre la variabilidad del clima provocadas por el hollín, compuesto de aerosoles de carbono negro provenientes de incendios terrestres. El efecto de recalentamiento del carbono negro podría ser tres veces mayor al que le atribuye el último informe del IPCC, transformándolo en el segundo agente climático más importante luego del dióxido de carbono (Ramanathan y Carmichael 2008).


  1. Descripción de costos y consecuencias de tragedias meteorológicas en el estado por sector.

La mayor parte de los desastres son ocasionados por fenómenos de origen hidrometeorológico (UNISDR 2005) aumentando considerablemente en los últimos decenios los costos derivados de los fenómenos meteorológicos ordinarios y extremos (IPCC 2001, Munich Re 2004). En especial las pérdidas experimentadas a nivel mundial ponen de manifiesto el rápido aumento de los costos por efecto de sucesos meteorológicos extremos desde los años 70 (Bates, y otros 2008), a pesar de esfuerzos importantes y crecientes por fortalecer la infraestructura y mejorar la preparación frente a desastres (IPCC 2001).


Para evidenciar lo anterior, basta señalar que las pérdidas globales por desastres relacionados con el clima ascienden a un total de $83 billones de dólares durante la década de 1970, incrementándose a $440 billones en los años de 1990, lo cual es proporcional al número de “grandes catástrofes naturales” ocurridas en ambas décadas, que se incrementaron de 29 a 74 (Munich Re 2004).
Muchos de los datos en los costos de desastres naturales son compilados por compañías de seguros y se enfocan en pérdidas económicas en vez de las pérdidas de modos de vida y es poco probable que capture el efecto de los desastres de pequeña escala y el impacto que estos tienen en los hogares. Es más, las evaluaciones típicamente no capturan las pérdidas económicas acumulativas ya que están basadas en periodos puntuales de tiempo (Benson y Clay 2004). Por lo tanto, el verdadero costo de los desastres para los países en desarrollo esta frecuentemente subestimado (Stern 2006).
Así, los costos financieros de los eventos climáticos extremos representan una proporción mayor de pérdida del producto interno bruto (PIB) en países en desarrollo en comparación a los países desarrollados, que si bien sus costos totales son mayores, se debe a que el valor monetario de su infraestructura es más elevado (Benson y Clay 2004).
En México, los daños directos e indirectos generados por desastres meteorológicos ascienden anualmente, en promedio, a unos 230 millones de dólares y a la pérdida de 230 vidas humanas, cifra aún considerable. Adicionalmente, las consecuencias de los desastres sobre las principales variables macroeconómicas en el país han llegado a ser también significativas por el incipiente desarrollo de instrumentos financieros y la insuficiente penetración de seguros que protejan a la población y a la infraestructura tanto económica como social, frente a riesgos de esta índole (Bitrán, D., 2001).
A escala regional, en este caso en el Estado de Coahuila, no hay investigaciones que estudien la frecuencia de los desastres naturales y los costos que estos implican al país o, en su caso, a los diferentes sectores del estado.

El incremento de los costos socioeconómicos relacionados con los daños ocasionados por fenómenos meteorológicos y variaciones regionales del clima, indica que somos cada vez más vulnerables a los cambios climáticos (INE y SEMARNAT 2004) y que las manifestaciones extensivas del riesgo relacionado con amenazas meteorológicas, se están expandiendo geográficamente además de que ocurren con mayor frecuencia y provocan cada vez mayores daños (UNISDR 2009).


Esta sección provee información y un análisis de los costos aproximados de los impactos que han tenido las tragedias meteorológicas en el Estado de Coahuila en los diferentes sectores, durante el periodo de estudio. Dicha información se basa en estimaciones de fuentes oficiales y medios de comunicación.




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