Colaboraron: Arce Flores Liliana Cortés Popota Rocío García Santamaría Blanca Estela López Aymes Gabriela López Trujeque Sandra Mazón González Rosa Margarita Saldaña García Cinthya Nenetzyn Asesoría de



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Figura 5.2

Enfoque teórico del modelo educativo





5.3.1 Enfoque constructivista

Uno de los cambios más trascendentes en el aprendizaje escolar es, sin duda, el cambio en el papel del estudiante. La tarea del estudiante, como la del docente, se va haciendo cada vez más diversa y compleja; se insiste en que aquél debe comprender, es decir, dotar de significado a sus aprendizajes, además de adquirir una mayor responsabilidad y autonomía en su labor "profesional" (Claxton, 1984). Tal como afirma Pozo (1996), se empieza a requerir del estudiante no tanto que estudie sino que aprenda.

En este sentido, la formación universitaria debe basarse en el aprendizaje y se define a éste como un proceso que se produce a partir de la actividad del sujeto, desde sus conocimientos previos, desde su acervo personal y social. El aprendizaje se produce fundamentalmente en la medida en que el sujeto actúa, se pregunta y reflexiona. Ya que los procesos centrales del aprendizaje son los procesos de organización, interpretación o comprensión del material informativo, que constituyen las claves del aprender a aprender.

Esta definición está en consonancia con una idea constructivista del aprendizaje, paradigma psicopedagógico contemporáneo que retoma elementos valiosos de otros paradigmas conformados históricamente, donde confluyen diversas aproximaciones como: el paradigma psicogenético de Piaget; la teoría del aprendizaje verbal significativo, la teoría de los organizadores previos y la teoría de la asimilación, iniciado con los trabajos pioneros de Ausubel y posteriormente por otros autores como Novak y Gowin; la psicología cognitiva y, más concretamente, en las teorías de los esquemas surgidas en el marco de los enfoques del procesamiento humano de la información; y, por último, la teoría sociocultural del desarrollo y del aprendizaje enunciada por Vigotski y sus colaboradores, y enriquecida por diversos autores a partir de los años setenta (Coll, 1997).

El aprendizaje, como construcción de significados, es una metáfora que refleja una madurez de la ciencia cognitiva de los años setenta y ochenta; la investigación pasa de los laboratorios a situaciones reales del contexto escolar. En esta interpretación, el aprendizaje resulta de la actividad del sujeto e implica una asimilación orgánica desde dentro. El proceso educativo está centrado en el estudiante, quien actúa como ser autónomo, auto-regulado, conoce sus procesos cognitivos y tiene el control de su aprendizaje. El papel del estudiante es eminentemente activo. A partir de la experiencia previa, éste construye conocimientos para comprender y moldear nuevos aprendizajes.

El docente no transmite conocimientos sino que participa y es corresponsable, con el estudiante, del proceso de construcción de conocimientos.

En este paradigma del aprendizaje, la evaluación es cualitativa e integral, se le da importancia a la estructura y calidad del conocimiento y a los procesos que el estudiante utiliza para dar respuestas (Beltrán, 1993). Las concepciones que se derivan de esta interpretación del aprendizaje son: significatividad, constructivismo y modificabilidad cognitiva (López Aymes, 2005).

Se puede señalar, entonces, que el modelo educativo propuesto para la Licenciatura en Comunicación Humana es el enfoque constructivista.



5.3.2 Diseño curricular flexible.

En la estructura académico – administrativa del modelo por facultades, como es el caso de la Facultad de Comunicación Humana, los estudiantes se forman en generaciones que siguen el mismo plan de estudios organizado por asignaturas; los docentes e investigadores, con independencia de su disciplina, están adscritos a una unidad académica y concentrados por carrera; y el modelo se caracteriza por su rigidez curricular. En este sentido, se pueden observar ciertas ventajas y desventajas de esta estructura:12



  1. La unidad académica ofrece el programa en su totalidad, lo que permite la integración de los grupos y la identificación de los estudiantes y maestros con una unidad y un programa académico.

  2. Podría darse el caso de presentar repeticiones innecesarias de cursos que, con los mismos contenidos, son ofrecidos en programas de unidades académicas distintas y en programas de una misma unidad académica.

  3. La normatividad de la institución dificulta la movilidad entre programas y unidades de la propia institución.

Para que sea eficiente la estructura académico – administrativa flexible que se propone y para tratar de superar la rigidez que caracteriza la organización por asignaturas, se ha considerado en el diseño curricular de la presente reestructuración los aspectos siguientes:

  • Contar con una estructura académica por etapas y ejes formativos, y aplicar el sistema de créditos

  • Eliminar la seriación, para evitar el rezago del estudiante

  • Ofrecer cursos para que el estudiante pueda escoger y organizar su programa de formación conforme a su interés

  • Incorporar nuevas modalidades de enseñanza, aprendizaje y evaluación, especialmente en las prácticas profesionales y clínicas

  • Introducir estrategias relacionadas con el aprendizaje situado y la evaluación integral. Algunos ejemplos de esta modalidad es el aprendizaje basado en problemas, el estudio de casos y el método de proyectos, etcétera

  • El diseño del plan de estudios está concebido bajo directrices que enfatizan más los procesos de aprendizaje, respecto de los de enseñanza13

A continuación se detallan aspectos fundamentales de la propuesta de reestructuración para el programa académico de la Licenciatura en Comunicación Humana:

  1. Cuenta con 57 asignaturas que se integran en tres etapas de formación y cinco ejes formativos: biomédico, lenguaje y audición, social, psicopedagógico y metodológico. Cada eje de formación está integrado por una serie de asignaturas cuyos contenidos se vinculan con el objeto de estudio.

  2. La organización del plan de estudios, por períodos en lugar de semestres, permite integrar los ejes formativos con coherencia y persigue alcanzar diferentes niveles de competencia. Por ello, en los primeros períodos los contenidos de las asignaturas son básicos para ir construyendo un aprendizaje más especializado.

  3. Se mantiene una organización vertical de las asignaturas en cada eje formativo.

  4. Las asignaturas prácticas y clínicas sustentan la formación profesional, en tanto que las optativas permiten al estudiante elegir los cursos de su interés que complementen su formación.

  5. La formación por competencias profesionales se enfatiza a través de las asignaturas prácticas y clínicas (de manera transversal).

  6. Las estrategias de enseñanza, aprendizaje y evaluación están diseñadas acordes con el paradigma constructivista y del aprendizaje significativo.

Una de las innovaciones del plan de estudios se encuentra en las asignaturas prácticas y clínicas que han sido diseñadas para brindar una formación articulada que permite al estudiante, de manera gradual, participar en actividades propias de la profesión y, además, integra y da coherencia a la organización curricular por asignaturas de cada período (organización horizontal), al incluir ciertas competencias profesionales (detección, prevención, evaluación, diagnóstico, intervención) vinculadas con el quehacer del Licenciado en Comunicación Humana.

Por el diseño curricular innovador, se puede afirmar que esta estructura académica flexible se da, por un lado, por la organización por asignaturas del currículum (concepción clásica del diseño curricular); pero, también, por los elementos que se acaban de señalar que son: la organización por ejes formativos, la pertinencia de las asignaturas de prácticas y clínicas, la posibilidad de elegir cursos optativos, las nuevas estrategias didácticas, bajo un enfoque constructivista del aprendizaje, la enseñanza, la investigación y la evaluación.



5.3.3 Modelo educativo basado en competencias

En las propuestas de la UNESCO, desde el Informe Delors hasta la Declaración Mundial sobre la Educación Superior, se menciona la formación por competencias. La competencia se define como:

La capacidad de satisfacer demandas, individuales y sociales, así como realizar una actividad o tarea, de manera exitosa, movilizando el capital humano. Es decir, los conocimientos; las habilidades cognitivas y prácticas; las actitudes, los valores y principios éticos; los sentimientos, las emociones y la motivación.

Por su naturaleza, las competencias se clasifican en esenciales, académicas, laborales y profesionales. Las competencias esenciales están orientadas hacia el desarrollo humano integral, a lo largo de la vida. Las competencias académicas se adquieren durante la trayectoria escolar del individuo. Las competencias laborales se obtienen, por lo general, en el lugar de trabajo, sin requisitos académicos formales y son de carácter técnico. Por último, las competencias profesionales se forman al cursar estudios superiores y obtener el título o grado correspondiente.

El modelo educativo propuesto para la Facultad de Comunicación Humana de la UAEM asume que la intervención para la adquisición y el desarrollo de competencias es el proceso en el cual, por medio de un conjunto de actividades de aprendizaje estructuradas, se promueven destrezas y habilidades que determinan el desempeño profesional. La formación de competencias es práctica y se propone desarrollar en el estudiante destrezas y habilidades, en determinadas áreas. La naturaleza práctica de esta información queda reflejada en los métodos de enseñanza utilizados, basados más en la experiencia.

Los estudiantes necesitan desarrollar habilidades y competencias específicas, en el ámbito psicológico, social, académico y profesional, para realizar diferentes tareas en la vida cotidiana, lo cual requiere, además, incorporar actitudes y valores. Entre las capacidades más importantes se encuentran las competencias relacionadas con los medios de vida, con la manera de obtener y conservar un empleo, y las competencias para enfrentarse con situaciones concretas de riesgo.14

Las aptitudes para la vida también hacen referencia a las competencias que facilitan el desarrollo psicosocial. Entre estas últimas se encuentran: las competencias para la toma de decisiones y la solución de problemas; el pensamiento analítico, crítico y creativo; la comunicación y las relaciones interpersonales; y el autoconocimiento para hacer frente a las emociones y causas de estrés.

Las competencias son parte de un conjunto clave de aptitudes para la vida, definido por la OMS, como destrezas para un comportamiento adaptable y positivo, que permite a los individuos encarar con eficacia las exigencias y retos de la vida cotidiana.

El plan de estudios de la Licenciatura en Comunicación Humana, contempla la formación de sus estudiantes, de acuerdo con tres tipos de competencia: esenciales, académicas y profesionales, que se describen a continuación:

Competencias esenciales

Los problemas y retos que enfrentamos hoy día demandan de la cooperación y el compromiso de la sociedad. Problemas tales como la pobreza, la contaminación ambiental, los conflictos étnicos, la sobrepoblación, la salud pública, la educación, etcétera, no pueden ser solucionados sin una cooperación organizada y puntual que involucre a todos los pueblos del mundo (Gacel-Ávila, 1999:20).

Cada vez más, los diversos actores sociales ―colectivos e individuales, públicos o privados― entienden que su futuro está ligado a sucesos que ocurren en otras partes del mundo. El porvenir de los países dependerá de la habilidad de sus sociedades para adaptarse a esta nueva realidad; y sus ciudadanos deberán prepararse para operar con mayor eficacia en ella.

La educación, en general, y la educación superior, en particular, desempeña un papel fundamental en la preparación y formación de ciudadanos, profesionales y técnicos, más y mejor preparados. Así, los universitarios necesitan adaptar continuamente sus actividades a la nueva realidad.

La educación necesita responder a necesidades específicas que permitan promover la dignidad humana y el bienestar social. Bajo este supuesto, se plantea que los estudiantes universitarios desarrollen competencias que son importantes, tanto al nivel individual como social, y que se apliquen en la vida laboral y en la vida cotidiana.

Como se señaló antes, en el proyecto Definir y seleccionar competencias fundamentales para la vida (DeSeCo, 2002) se define a la competencia como la capacidad de satisfacer demandas, individuales y sociales, y de llevar a cabo tareas con éxito, y comprende dimensiones cognitivas y no cognitivas (DeSeCo, 2002). Cada competencia se elabora sobre la base de una combinación de habilidades cognitivas y prácticas, que tienen relación entre sí, conocimientos, motivación, orientación a los valores, las actitudes, emociones, y otras competencias sociales y de comportamiento que, juntos, se pueden movilizar para lograr una acción eficaz.

El desarrollo de competencias no sólo se refiere a la enseñanza y al aprendizaje, relacionados con la escuela. El sistema educativo es responsable de promover y desarrollar competencias necesarias, junto con la familia, el lugar de trabajo, los medios de comunicación, las organizaciones religiosas y culturales, etcétera.

El Proyecto DeSeCo plantea que la educación superior debe basarse en tres categorías que permitirán al estudiante pensar de manera crítica y en forma reflexiva. Generar, en el individuo, la resolución asertiva de conflictos, el tomar control de sus acciones, sobre la base de sus propios sentimientos, pensamientos y valores, actuar independientemente en lugar de hacer lo que se le impone y ser autores de su propia vida en lugar de interpretar los guiones de otros. Así, las competencias cubren tres aspectos: actuar con autonomía, utilizar herramientas de manera interactiva y funcionar dentro de grupos socialmente heterogéneos.

En la Licenciatura en Comunicación Humana, se busca desarrollar las competencias esenciales siguientes: actuar con autonomía en diferentes situaciones y contextos; utilizar herramientas de manera interactiva; funcionar en grupos socialmente heterogéneos y desarrollo de la persona.

A continuación, se describe cada una de ellas.



Actuar con autonomía en diferentes situaciones y contextos

Actuar con autonomía incorpora la idea fundamental del ejercicio de la autonomía relativa en el sentido de decidir, elegir y actuar en algún contexto. El ejercicio de la autonomía requiere de una orientación general hacia el futuro, conciencia del entorno en el que uno se encuentra y un entendimiento de éste que incluye como funciona y como uno se sitúa dentro de él.

Es importante que los individuos tengan la capacidad de:


    • Defender y afirmar los derechos, intereses, responsabilidades, límites y necesidades personales

    • Formar y llevar a cabo planes de vida y proyectos personales

    • Actuar dentro del gran escenario o contexto y esto implica que los individuos entiendan como funciona el gran contexto social, cuál es su posición dentro de él, las cuestiones de juego y las posibles consecuencias de sus acciones

Utilizar herramientas de manera interactiva

Aunque la interactividad sólo se puede dar entre los seres humanos, éstos en sus interrelaciones utilizan lenguajes como herramientas para facilitar la comunicación y la transformación de su entorno.

El uso de una herramienta interactiva implica el manejo de instrumentos como un mediador del diálogo, entre el individuo y su entorno, bajo el entendido de que, utilizar una herramienta interactiva, no sólo supone la familiarización con la herramienta, sino entender cómo ésta cambia la manera en que uno puede interactuar con el mundo. La relación que establecemos con el mundo se sustenta a través de nuestras herramientas cognitivas, sociales y físicas. Éstas permiten formar la manera en que entendemos el mundo y nos hacemos más competentes en la interacción con él.

Las competencias clave para desarrollar las herramientas de manera interactiva son:



    • La capacidad de utilizar el lenguaje, los símbolos y el texto de manera interactiva. Esta competencia concierne el uso eficaz del idioma y de los símbolos en varias formas y situaciones para lograr metas personales, comunicación con otros y desarrollar conocimiento y potencial. Permite que los individuos entiendan el mundo y que participen en diálogos y que, por lo tanto, interactúen con su entorno de manera eficaz

    • La capacidad de usar el conocimiento y la información de manera interactiva. Permite que los individuos administren el conocimiento y la información y la usen como una base para entender y formar opiniones, tomar decisiones y llevar a cabo acciones

    • La capacidad de usar tecnología (nueva) de manera interactiva. Esta competencia permite que los individuos adapten su comportamiento en la vida diaria a ese potencial. Esta competencia no sólo se refiere a la habilidad técnica para usar tecnología, sino tener conciencia de las nuevas maneras de interacción que son posibles por medio de la tecnología

Funcionar en grupos socialmente heterogéneos

Esta categoría se sustenta en el establecimiento de la relación interpersonal, de la relación en el “otro”. Para lograr la supervivencia material y psicológica, para tener un sentido de sí mismos, de identidad y de significado social los seres humanos dependen de lazos con otras personas a lo largo de sus vidas. Vivir y participar en sociedades multiculturales y sobrellevar la creciente diversidad individual y social requiere de la capacidad de unirse a y de funcionar en grupos socialmente heterogéneos.

Esta categoría concierne la interacción eficaz con otros individuos, incluyendo aquellos que tienen personalidades y orígenes diferentes al nuestro. Corresponde al desarrollo de vínculos sociales y la coexistencia con gente que no necesariamente habla nuestro mismo idioma (literal o metafóricamente) o comparten la misma memoria e historia. Quizá se adhieran a diferentes valores culturales o vengan de diferentes orígenes socioeconómicos. Estas competencias interpersonales o sociales son específicamente relevantes para crear un capital social.

Las siguientes competencias son significativas cuando se trata de interactuar eficazmente con otras personas:



    • Capacidad para relacionarse con otras personas. Esta competencia permite que los individuos inicien y mantengan relaciones personales

    • Capacidad de cooperar. Permite que los individuos trabajen en conjunto hacia una meta común

    • Capacidad de manejar y resolver conflictos. Esta competencia implica que los individuos acepten el conflicto como un aspecto inherente de las relaciones humanas y que aborden su manejo y resolución de una manera constructiva

Desarrollo de la persona

Un aspecto importante que ubicamos dentro de las competencias esenciales es el desarrollo de la persona. Esta competencia ofrece las condiciones para realizar con éxito una actividad determinada y revela las diferencias en el domino de los conocimientos, las habilidades y los hábitos necesarios para alcanzar sus metas; es decir, que el ser humano tiene la potencialidad de combinar características psicológicas de su personalidad, como condición necesaria y suficiente para el logro de altos resultados profesionales. El desarrollo de la persona, en el sentido de preferencias y objetivos que guían la conducta, supone el motor y la fuente de motivación que inspiran los comportamientos.

Es por ello, que se contempla para el desarrollo de esta competencia los aspectos siguientes:


    • Desarrollo de la persona como un proceso de adaptación del individuo hacia la sociedad y hacia sí mismo

    • La persona con determinadas capacidades de juicio, comprensión y autorregulación que permitan la autonomía del sujeto ante determinadas situaciones y conflictos

    • Incluye conocimiento y manejo de las emociones propias, tolerancia a la frustración, honestidad, integralidad (integración de distintos ámbitos: cognitivo-afectivo, motriz, de actitud en la formación de la personalidad), orientación a la superación, pensamiento crítico y creativo, optimismo, energía, creación de relaciones de confianza

Competencias académicas

Las competencias académicas se encuentran relacionadas con los niveles más altos de pensamiento; un programa de estudios debe permitir alcanzar estos niveles a través de la enseñanza que incluya la adquisición y automatización de técnicas de pensamiento (Johnson, 2000). Cuando un estudiante ha alcanzado un nivel de pensamiento superior, es posible afirmar que puede encontrar soluciones novedosas a problemas, e incluso proponer nuevas líneas de estudio en un área de conocimiento.

Las técnicas de pensamiento pueden permitir el análisis de un objeto o tema en particular, la identificación de semejanzas y diferencias en un grupo, la categorización, la significación y la posibilidad de crear patrones. La enseñanza y el uso de las técnicas de pensamiento se deben incluir en la presentación de la información al estudiante y en el desarrollo de las actividades, deben ser un medio para la búsqueda del aprendizaje y su puesta en práctica, nunca serán un fin en sí mismas.

Con el fin de apoyar a los estudiantes a estructurar la información nueva, cada docente debe contar con un programa de trabajo previamente planificado donde los contenidos tengan una secuencia lógica, psicológica y pedagógica, los objetivos sean claros y las actividades de aprendizaje propuestas tengan coherencia con los mismos.

En cada clase la información debe ser planificada; el objetivo debe quedar para el docente y para los estudiantes; es decir, ¿qué deben saber y ser capaces de hacer?, respondiendo a: qué, cómo, para qué, a quién o de quién, dónde y cuándo enseñar, aprender y evaluar.

La información, organizada y esquematizada, debe incluir actividades que busquen el manejo y dominio de la información; y será en las actividades prácticas donde se busca la sistematización y automatización de las habilidades de pensamiento aplicadas al dominio de un nuevo saber.

Para estimular el desarrollo de la creatividad en los estudiantes será necesario que generen soluciones novedosas ante un problema que plantea el docente, de manera que ejerciten la capacidad de aprender a aprender. Los problemas deben incluir la posibilidad de resolverse desde distintos enfoques, de manera que se reconozca la existencia de inteligencias múltiples en los estudiantes.

La comunicación efectiva (oral y escrita) es una herramienta que el estudiante debe continuar desarrollando, aún en niveles superiores de estudio. No sólo es importante su estimulación a través de textos expositivos (donde el estudiante extrae información, la organiza, la examina y construye su significado), también la literatura puede ser un medio para su estimulación, sin olvidar lo importante que es contar con una buena competencia lingüística, gramatical y ortográfica.

El programa de estudios de la Licenciatura en Comunicación Humana considera y estimula las siguientes competencias académicas:


      1. Comunicación efectiva.

  1. Oral

  2. Escrita

      1. Pensamiento de orden superior.

  1. Reflexivo

  2. Crítico

  3. Creativo

      1. Aprendizaje en equipo.

  1. En colaboración

  2. Por cooperación

      1. Gestión de la información.

  1. Tecnología disponible (recursos didácticos)

  2. Localizar, recuperar, procesar, agregar valor y presentar la información

      1. Solución de problemas y toma de decisiones.

      2. Creación y aplicación del conocimiento.

  1. Observación – análisis

  2. Razonamiento

      1. Relaciones interpersonales.



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