Colaboraron: Arce Flores Liliana Cortés Popota Rocío García Santamaría Blanca Estela López Aymes Gabriela López Trujeque Sandra Mazón González Rosa Margarita Saldaña García Cinthya Nenetzyn Asesoría de



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Cuadro 2.1

Población con algún tipo de discapacidad en el estado de Morelos y nacional

Población

Hombres

Mujeres

Total

Nacional

47 592 253

49 891 159

97 483 412

Con discapacidad

943 717

851 583

1 795 300

Estado de Morelos

750 799

804 497

1 555 296

Con discapacidad

15 714

14 481

30 195

Fuente: www.inegi.gob.mx

El aporte que ha brindado la Facultad de Comunicación Humana a una parte de la población con necesidades específicas, desde su apertura, incluye la formación profesional de 25 generaciones con un total de 1 348 egresados y a una gran cantidad de niños atendidos desde hace 28 años, producto del trabajo ininterrumpido de la Clínica de Comunicación Humana.



2.2.1 Descripción de la problemática social del Estado de Morelos

Entre 1950 y 1998 casi se cuadruplicó la población de México. El mejoramiento de la participación educativa se muestra en el hecho de que las inscripciones en las escuelas primarias se multiplicaron por 5, en las escuelas secundarias por 69, en las escuelas secundarias superiores (preparatorias) por 76 y en las terciarias (universidades) por 60. Además, en el 2000, el Consejo Estatal de Población (COESPO) reporta que en Morelos hay 698 681 personas que pertenecen a la Población Económicamente Activa.

La cuestión a formular, como punto de partida, se refiere a cuáles serán las funciones, tareas y responsabilidades, que se prevé tendrá que cumplir el Licenciado en Comunicación Humana en el ejercicio de su profesión en los años por venir. Según las respuestas que se den a esta cuestión se estará en posibilidad de definir la dirección del desarrollo que requiere esta disciplina, así como la formación de los futuros Licenciado en Comunicación Humana para incorporarse efectivamente a la solución de problemas y cumplir con el papel que la sociedad le exija (ejercicio profesional).

Nuestro país y consecuentemente el estado de Morelos, enfrenta múltiples y delicados problemas, generados por factores internos de carácter estructural ya vigentes actualmente y por importantes condicionamientos internacionales. México ya rebasó los cien millones de habitantes, con una abundante concentración demográfica en los principales polos o centros de desarrollo urbano y económico. Esta situación representará una fuerte demanda de servicios y satisfactores: empleo, vivienda, alimentos, educación, salud y transporte.

El estado de Morelos es uno de los más pequeños de la República Mexicana; es un punto importante de actividad turística debido a la cercanía con el Distrito Federal y a su clima templado. Cuenta con importantes zonas industriales, tanto en municipios cercanos a su capital como en la zona norte del estado, que lo convierten en un polo de atracción para familias que migran de los estados de Puebla, Guerrero, México y el Distrito Federal. Esta situación se expresa en diversos índices de deterioro social, por ejemplo, alcoholismo, delincuencia, drogadicción y trastornos mentales. Por ello, es previsible que continúe disminuyendo el nivel de calidad de vida de la mayoría de los mexicanos. (Castaño Asmitia, 1992).

A manera de contextualizar la problemática social y económica del estado de Morelos, se reportan, a continuación, datos de las investigaciones más importantes que han desarrollado diversos centros de investigación del país. Estas referencias servirán de base para analizar la dinámica social del estado y consecuentemente justificar la importancia de formar profesionales en Comunicación Humana.

Es importante mencionar que, además, se han incluido datos internacionales y nacionales como una forma de puntualizar el impacto que éstos tienen sobre las políticas locales y los estilos de vida de la sociedad.

Aspectos demográficos

Al nivel local, el estado de Morelos ha experimentado en los últimos cincuenta años importantes cambios. Su población casi se septuplicó en este lapso, pero este crecimiento no ha sido homogéneo durante las últimas cinco décadas, sino que es a partir de los años sesenta cuando se presentan cambios importantes. Entre 1960 y 1970 casi se duplicó la población y en la siguiente década se dio el mayor incremento, con un total de 330 970 habitantes. Finalmente, el crecimiento de la década 80 – 90 es superior al de los sesenta, pero inferior al de los setenta. En tasas de crecimiento poblacional se trata de una leve reducción, llegando para 1990 a una población censada de 1 195 381 (Oswald, 1992:75).

De acuerdo con el estudio realizado por Chávez Galindo, el comportamiento poblacional en Morelos se presentó de la siguiente forma: “... en 1990 cerca del 30% de los residentes en el estado no eran morelenses por nacimiento”. Pero la mayoría de los inmigrantes buscan residir en sólo tres municipios: Cuernavaca, Jiutepec y Cuautla. Es importante destacar que la dinámica poblacional no se rige sólo por factores de crecimiento natural, sino que un aumento poblacional importante se debe a los procesos migratorios.

El incremento demográfico que presentó la zona conurbana de Cuernavaca a partir de 1970 ha sido notable, pues en este lapso pasó de 210 094 habitantes en 1970, a 511 579 en 1990, lo cual significó una duplicación poblacional en menos de 20 años.

Es probable que los factores que intervinieron para que esta situación se presentara no se volverán a dar; pero se estima que el crecimiento de la zona seguirá probablemente con una tasa superior a la media nacional.

Cabe señalar que uno de los principales factores de aumento poblacional son los flujos migratorios, para que la tasa de crecimiento poblacional disminuya, será necesario contener la fuerte corriente migratoria proveniente del interior del estado y de los estados vecinos, mediante una política de impulso al desarrollo de otras zonas, que permitan mantener a la población en sus lugares de origen y hacia donde puedan ser canalizadas las corrientes migratorias.

Por tanto, resulta difícil predecir con certeza cuál será el comportamiento del incremento social de la población, dado que el estado de Morelos ejerce una fuerte atracción, debido a las múltiples ventajas que representa, como son la bondad de su clima y la cercanía con la zona metropolitana de la ciudad de México (Gómez Azcárate, 1992:303-304).

El COESPO reporta que, para el año 2000, el crecimiento natural de la población fue de 25 217 habitantes; en relación con la inmigración interestatal fue de 19 762 personas, mientras que la migración interestatal era de 7 605 personas y la migración internacional llegó a la cifra de 11 397 habitantes. El comportamiento del incremento de la población por segmentos es el siguiente:



Población infantil

La población infantil del estado de Morelos (entre los 0 y los 14 años de edad) sumó en el año 2001 un total de 489 564. De acuerdo con los registros del Conteo 1995 del INEGI, en Morelos había un total de 500 359, representando un total de 34.67 por ciento de la población estatal. En el 2002 representó un 30.19 por ciento. Esta disminución en el porcentaje se debe en gran medida a la disminución de la tasa de fecundidad que, desde hace 20 años, se viene registrando en Morelos, las mujeres están presentando cada vez más un menor promedio de hijos hasta llegar a 1.7.



Figura 2.1

Tasa global de fecundidad para el estado de Morelos 1995 – 2010

Fuente: COESPO (2002).

La evolución de la población hasta 6 años de edad sigue parcialmente a la de la población en general. Para 1930 esta población representaba casi un 20%, entre 1940 y 1950 baja alrededor de un 17%; para 1960 sube a un 21% y se mantiene para las dos siguientes décadas alrededor del 20% de la población total y cae en 1990 al 17%.

Si a estas cifras se añade a los menores de 12 años, que en 1990 ascendieron a 386 665, representan el 32.4% de la población total, se puede afirmar que el estado de Morelos cuenta con una población principalmente joven. Esta presiona de manera importante sobre el sistema de servicios (educación, salud, agua y alimentación) pero también sobre el mercado de trabajo.

La población indígena menores de 14 años, de acuerdo con el Conteo de 1995, ascendía a 2 mil 806 habitantes.

La proporción de los niños en edades preescolares se está reduciendo de 13.5% en 1995 a 11% en el año 2001 y se reducirá a 9.4% en el año 2010; los niños de edades escolares disminuirá de 21.2 a 19.2 y hasta 15.2% en los años respectivos. En otras palabras, en el período 1995-2010 se notará un cambio en la proporción de niños con respecto a la población de las demás edades (la población entre los 6 y 14 años alcanzó su máximo histórico en 1998 con un total de 307 mil niños) debido al comportamiento inercial e histórico (y también irreversible) de la disminución de la fecundidad en Morelos. (COESPO, 2002).

Figura 2.2

Población infantil del estado de Morelos 1995 – 2010

Fuente: COESPO (2002).

La población entre los 0 y los 14 años de edad en Morelos, en el año 2001, de acuerdo con datos de COESPO, fue de 489 mil 564 habitantes, lo que representó un 30 % de la población del estado. Para el año 2006, la suma llegó a poco más de 475 mil niños; es decir, un decremento en seis años de poco más de 14 mil habitantes. La proporción de los niños en edad preescolar se reducirá de un 11% en los primeros años del siglo XXI a un 9% en el 2010, mientras que los niños de edades escolares bajarán de un 19 a un 15% en el mismo período.

Las proyecciones de COESPO sobre natalidad muestran que en el año 2001 la tasa de comportamiento fue baja, es decir hubo 19 nacimientos por cada mil habitantes y en el 2006 se reportaron 16 nacimientos, hasta llegar a 15 en el 2010. Marcan las siguientes tendencias:

Cuadro 2.2

Indicadores demográficos infantiles del estado de Morelos 2001 – 2010


Año

Nacimientos

Tasa de natalidad

Tasa de mortalidad infantil

2001

30 871

19.04

22.33

2002

30 691

18.58

21.54

2003

30 507

18.14

20.81

2004

30 322

17.71

20.13

2005

30 162

17.32

19.47

2006

30 000

16.94

18.83

2007

29 835

16.58

18.19

2008

29 665

16.22

17.58

2009

29 501

15.88

16.98

2010

29 343

15.56

16.39

Fuente: COESPO (2002).

Lo anterior refleja el comportamiento poblacional entre la tasa de natalidad y mortalidad, y permite identificar un descenso significativo; sin embargo, el nivel de significancia continuará siendo importante.

La dinámica poblacional tiene un reflejo particular entre la población joven, no sólo en cuanto a que es una demanda importante en servicios (educativos y de salud), sino que permite también planear la demanda futura de empleos requeridos.

Indicadores de calidad de vida en Morelos

Entre los indicadores de calidad que se tomaron como referencia para contar con datos pertinentes, se encuentran los de alimentación y nutrición, y esperanza de vida, obtenidos de estudios realizados en el estado de Morelos.



A) Alimentación y nutrición

La nutrición es uno de los fenómenos ligados a la salud donde más se ha buscado la interrelación de ésta con los procesos sociales. El doctor Adolfo Chávez expone que las consecuencias más importantes de la desnutrición deficiente en los seres humanos es indudablemente la que afecta su funcionamiento integral y su comportamiento como un todo. Desde la edad de seis meses es claro que los niños mal alimentados son mucho menos activos, duermen más tiempo, aproximadamente 25% más durante el periodo alrededor del año.

En particular, el estado de Morelos, a pesar de su reducida extensión, tuvo desde tiempos prehispánicos una producción agrícola muy diversificada. Esto es resultado, por una parte, de las excepcionales condiciones bioclimáticas y, por la otra, de la ubicación geográfica en el centro del país. El conjunto de las variables permitía a Morelos no sólo la alimentación de su población sino que desde muchos siglos se generaba excedentes en la entidad.

En las últimas dos décadas, es cuando se cambia este principio y se reorganiza el conjunto de la producción agraria, priorizando cada vez más nuevos cultivos que desplazan los productos de auto abasto. Esto incidió negativamente en la alimentación de la mayoría de los morelenses (Oswald, 1992: 85).

Con el propósito de ejemplificar la problemática en el estado de Morelos, se muestran dos estudios realizados en las comunidades indígenas de Santo Domingo Ocotitlán y San Juan Tlacotenco, pertenecientes al municipio de Tepoztlán, y efectuados por la UNAM – CRIM y el Instituto Nacional de Nutrición “Salvador Zubirán”.

En estos estudios se detectó que las personas de ambas comunidades presentan desde temprana edad un déficit de talla y que la presencia de desnutrición es elevada para todos lo grupos de edad; asimismo, el sobrepeso y la obesidad encontradas pueden deberse más al déficit de talla que a una obesidad real. Esto último corresponde a los que han reportado otros autores en el sentido de que la población que ha sufrido desnutrición en edades tempranas, continúa presentándola, y, a lo largo de su vida, la manifiesta de diversas maneras (Anne Bardin, 1998: 55).

Pero el anterior estudio no sólo analiza datos sobre desnutrición, sino que correlaciona su estado nutricional y su desempeño escolar. En este estudio se consideraron las siguientes variables:


  • Estado nutricional – desempeño escolar.

  • Marginación – estados emocionales.

  • Marginación – procesos cognitivos.

La hipótesis del estudio fue que la desnutrición afecta la estatura de los niños y, también, afecta la organización ínter sensorial y su integración. Los datos del estudio reportan que para el caso de la comunidad de Tlacotenco, la calidad de los maestros o la calidad de su relación con los estudiantes y sus padres o ambos factores resultan útiles para atenuar los efectos negativos de todos los niveles nutricionales.

Se ha pensado que los niños marginados del campo están en peores condiciones que los niños de la ciudad, tanto emocional como cognoscitivamente. Las pruebas psicológicas no lograron mostrar que los niños de los pueblos estudiados mostrarán ansiedad y depresión profunda como sus contrapartes de la ciudad; entonces, la pregunta es ¿qué protege a los niños de Morelos? La respuesta posible es, que la dinámica familiar en los pueblos estudiados presenta una participación más directa por parte de los adultos adicionales, es decir, los tíos y tías parecieran conformar una especie de escudo protector en torno a los niños. Lo que se observa, es un esfuerzo comunitario para cuidar a los niños.

A manera de conclusión, el estudio establece que los niños marginados del poblado de San Juan Tlacotenco, Morelos se encuentran mejor que sus contrapartes urbanos. Parecen sufrir menos de perturbaciones emocionales. Sus problemas parecen ser más de naturaleza cognoscitiva.

El ejemplo anterior sirve de sustento para entender la dinámica social en el estado de Morelos y resaltar la importancia de continuar realizando estudios comparativos de carácter sanitario y social. En este sentido la formación de licenciados en comunicación humana promoverá el fortalecimiento de investigaciones sociales sobre la problemática del estado de Morelos.



B) Esperanza de vida

En 1996, la expectativa global de vida a nivel mundial llegó a 65 años. Sin embargo, mientras la vida se extiende, hecho que es un objetivo deseable en sí mismo, también sería esperable que fuera acompañado con años adicionales libres de sufrimiento por la pobreza, por el dolor o por la incapacidad. La calidad de vida humana es, por lo menos, tan importante como su cantidad (Informe sobre Salud Mundial, 1997).

En 1950 las expectativas de vida de las personas en el estado de Morelos era de 50.3 años (47 años para hombres, 53.7 para mujeres); en 1989 se estima en 69.9 años (67 para los hombres y 72.8 para mujeres) (Oswald, 1992, 106).

De acuerdo con el INEGI, la media nacional de esperanza de vida por género al 2006, es de 71.8 años para la población masculina y de 77.2 años para la femenina, mientras que la media para el Estado de Morelos es de 71.8 para la masculina y de 77.8 para la femenina.

Como se señaló antes (véase el cuadro 2.1), la población objetivo será de 30 195 habitantes, distribuidos en el estado de Morelos, lo cual implica la necesidad de formar licenciados en comunicación humana con compromiso social, cuyas competencias profesionales se orienten hacia los diferentes segmentos de la población (niños, adolescentes, jóvenes y adultos).

2.3 Avances y tendencias en la disciplina

Ante una dificultad o trastorno en el lenguaje es necesario que intervenga un profesionista especializado, cuya misión es enseñar al individuo las estrategias para la adquisición o recuperación del lenguaje. En el ámbito mundial, se conoce a dicho profesionista con el nombre de logopeda, siendo la logopedia la disciplina que lo forma teórica y metodológicamente. La logopedia es por tanto la disciplina principal que al Licenciado en Comunicación Humana le prepara para su ser y quehacer profesional.

El vocablo Logopedia (Colombat, 1828 en Sos Abad, 2001) está compuesto por dos palabras griegas: logos (palabra) y paidea (educación del niño); hace referencia a aquella disciplina que interviene ante los problemas o limitaciones que pueden presentarse en el lenguaje.

Antes del siglo XX, el campo de la práctica en la logopedia, los trastornos del lenguaje, fueron considerados como un aspecto de la educación especial, por ello, para entender el origen, desarrollo e independencia de la logopedia como disciplina, es necesario hacer una revisión histórica sobre los trastornos de la comunicación, su investigación e intervención.

Desde épocas antiguas (Leroy, 1998), la humanidad se ha interesado por los trastornos más evidentes en la comunicación, tal y como ocurre en sujetos que presentan dificultades en la percepción auditiva y en la expresión hablada; por tal motivo, las dificultades de comunicación que presentan los sordomudos son las primeras para las que se propone una explicación y atención, sobre todo en niños que habiendo nacido sordos, requieren de intervención para devolverles la función de la palabra (España: Ponce de León, 1547; Francia: Colombat, 1873; Austria: Von Urvantschitsch, 1895; Italia: Balestra, 1872, 1878 y 1880; Orellana, 1918; en Sos Abad, 2001).

A partir del siglo XIX, tanto en países europeos (Alemania, Bélgica, España, Francia, Inglaterra e Italia) como americanos (Canadá, Estados Unidos, México, Chile, Brasil, Argentina y Uruguay) se institucionaliza la atención a sujetos con problemas de audición y lenguaje; al mismo tiempo, se replantea el tratamiento lingüístico debido a que las investigaciones que se realizan en este campo, permiten diferenciar varios aspectos sobre los trastornos del lenguaje como: disfonía (Borel-Maisonny, 1979); tartamudez (Borel-Maisonny, 1967); afasia (Goldstein, 1948); dislexia (Borel-Maisonny, 1966); sordomudez y autismo.

Hacia la primera mitad del siglo XX, las publicaciones sobre el lenguaje demuestran distintas perspectivas de estudio: lenguaje en general; comunicación, adquisición y desarrollo; comportamiento lingüístico; nivel fonológico; influencia del entorno. En cuanto a las investigaciones sobre los trastornos del lenguaje ya se logra diferenciar entre: alteraciones de la voz (Froeschels, 1964); alteraciones del ritmo; alteraciones del lenguaje oral (Goldstein, 1948); y alteraciones del lenguaje escrito. Se distingue como trastorno del lenguaje permanente el que se presenta ante la sordera y el autismo.

En cuanto a la evaluación, intervención y educación del lenguaje, surgen metodologías para la evaluación fonológica y pruebas para medir el nivel sintáctico y morfosintáctico; la intervención educativa centra su interés en los casos de la adquisición del lenguaje en el niño anormal y el rol que juegan las instituciones escolares; incluso en este periodo se puede encontrar ya una diferencia entre propuestas dirigidas al desarrollo del lenguaje en el niño sordo y en el niño anormal.

En la segunda mitad del siglo XX se realizan estudios sobre el desarrollo normal del lenguaje, lo cual permite dar explicaciones sobre las funciones del lenguaje, la comunicación, adquisición y desarrollo lingüístico. En los años sesenta, se incorpora la semántica al estudio del lenguaje infantil y se logran establecer las etapas de la adquisición sintáctica y el desarrollo morfosintáctico; hacia la década de los setenta aparecen las teorías sobre la adquisición fonológica. Se realizan también estudios encaminados a demostrar las variaciones en el desarrollo del lenguaje en dependencia del contexto interactivo. El bilingüismo, al influir sobre el desarrollo del lenguaje se convierte también en elemento de estudio y a mediados de los años setenta se incluye como parte del interés de estudio de la psicología cognitiva y la psicofisiología.

Así mismo, durante este período, los estudios sobre los trastornos del lenguaje y los trastornos de la palabra intentan sistematizar sus diferencias: los trastornos de la voz (disfemias funcionales y disfemias espasmódicas); trastornos de la articulación (dislalias); trastornos en la fluidez verbal (disfemia o tartamudez); trastornos en el lenguaje oral (mutismos , disfasia y audiomudez, afasia y retraso simple del lenguaje). De cada una de las variantes en los trastornos se da una etiología, clasificación y descripción que dan las pautas para su intervención. La dislexia se continúa investigando. Entre los trastornos permanentes se identifican la sordera, la deficiencia mental y el autismo.

En relación con la evaluación e intervención de los trastornos del lenguaje, se cuenta ya en este período con una descripción de procesos o componentes alterados responsables de los trastornos lingüísticos, así como la distinción cualitativa entre unos y otros; sin embargo, surge una multiplicidad de sistemas de evaluación debido al desacuerdo entre los modelos propuestos.

El tratamiento de los trastornos se distingue entre los correspondientes al lenguaje, habla, sordera y autismo. Las revistas, instituciones y congresos comienzan a incluir la temática de los trastornos del lenguaje. En varias naciones europeas8 van apareciendo leyes que prestan mayor sensibilidad al problema de los trastornos en la comunicación humana y su integración en escuelas.

A finales del siglo XX es cuando la Logopedia se reconoce como disciplina independiente y surgen las primeras Asociaciones como la International Association of Logopedics and Phoniatrics (IALP) en 1966; ya en el año de 1951, en España, el ministerio de educación oferta los primeros cursos para docentes de colegios especiales de sordomudos y en los años sesenta surge la titulación de Profesor Especializado en Perturbaciones de la Audición y del Lenguaje Oral y Escrito. La competencia profesional para el campo de la logopedia se da primero a través de cursos de posgrado o especialización; sin embargo, es en la década de los noventa que, en países como España, se implanta la titulación universitaria en logopedia y, en 1995, la normativa de la Unión Europea exige una formación mínima de tres años para obtener dicha titulación.

En Francia, el profesional formado en la ortofonía es aquel que se desempeña en el ámbito de la logopedia, su profesión se encuentra regulada por la Federación Nacional de Ortofonistas (FNO), creada en 1968 a partir del Sindicato Nacional fundado en 1959 por Madame Suzanne Borel-Maissony, quien es la iniciadora de la ortofonía en Francia. Entre el quehacer del ortofonista se encuentra el establecimiento del diagnóstico mediante la evaluación previa; sin embargo, debe referir al médico el resultado de sus investigaciones para que, a su vez, le comunique la propuesta de prescripción o no de tratamiento ortofónico; sólo así el ortofonista asume la responsabilidad de la terapia, de la evaluación de su tratamiento y de la decisión de finalizar el mismo.

En México, como en Europa, el interés en los problemas de la comunicación humana, comienza por la necesidad de atender dificultades en la audición. En 1886, con el decreto del Lic. Benito Juárez se crea la Escuela Nacional para Sordomudos. En 1951, se funda el Instituto Mexicano de Audición y Lenguaje (IMAL) y, en 1952, se instaura el Instituto Nacional de Audiología que, en 1969, se convierte en el Instituto Nacional de la Comunicación Humana (INCH), incorporándose a éste la Escuela Nacional de Sordomudos. Desde el año 2000, el InCH pertenece al Instituto Nacional de Rehabilitación por lo que se incorporó a la Escuela Superior de Rehabilitación (ESR).

En 1972, el INCH inicia la formación de Terapistas Especializadas en la Rehabilitación de problemas de la Comunicación Humana que, junto con la UAEM (en 1978) y el IMAL (en 1985), fueron pioneros en ofrecer programas educativos para formar profesionistas en el área.

En el contexto japonés, el desarrollo de la logopedia y la foniatría tiene una tradición fuertemente enraizada en la medicina, mientras que en contexto americano la psicología es la que parece soportar el peso más significativo de la profesión. En los Estados Unidos de América (EUA), el término que más se utiliza para designar al profesionista que aplica la Logopedia es el de “patólogo del lenguaje” (Speech Patologist), siendo también frecuente utilizar “terapeuta del lenguaje” (Speech Terapist).

En los EUA, cada estado de la Unión tiene sus propios requisitos para extender los títulos de patólogo del lenguaje. Para alcanzar dicho título el número de horas de formación es de 300, de las cuales 100 horas están dedicadas a las prácticas supervisadas por el logopeda. En EUA, el patólogo del lenguaje no se remite al origen de la deficiencia ni busca las causas diversas que lo originan, utiliza un modelo prescriptivo, básicamente conductual y tecnológico, para modificar la conducta en la dirección deseada.

En Europa, actualmente se tiende a unificar la terminología para designar a los profesionales del lenguaje (logopeda, ortofonista, fonoaudiólogo, terapeuta del lenguaje) y se reconoce a la disciplina como perteneciente al área de la salud, por tanto su profesión es sanitaria.

Como puede observarse en el recorrido histórico del objeto de estudio de la logopedia, de ser una disciplina limitada al tratamiento de los trastornos del habla y de la audición, se ha pasado a una concepción más amplia de áreas y ámbitos de actuación: trastornos del desarrollo del lenguaje (oral y escrito), trastornos adquiridos del lenguaje por lesión neurológica, trastornos asociados a procesos degenerativos, trastornos del habla con implicación emocional, trastornos estructurales de las funciones ortofaciales verbales y no verbales y trastornos ligados a problemas mentales o conductuales.

La titulación de logopedia está presente, hoy día, en 29 países europeos (sólo en tres de ellos –Bulgaria, Chipre e Islandia– no existe formación específica en el área); sin embargo, son 12 los países europeos los que destacan en el ámbito de la logopedia, ya por su tradición en la formación de profesionales, debido a que la actividad profesional se encuentra consolidada, por el impulso que le han brindado a la profesión o por la importancia sociopolítica que tienen en estos países (Alemania, Austria, Bélgica, España, Francia, Holanda, Irlanda, Malta, Portugal, Reino Unido, Suecia y Suiza), de éstos, el 67% cuenta con una titulación universitaria posterior a cuatro años de formación, en el 33% es de tres años.

Como se muestra, la logopedia es un campo disciplinar en constante movimiento, en continua construcción; es un campo de conocimiento inter y multidisciplinario que procede de la interacción de disciplinas y ciencias. El logopeda es portador de una imagen médica o terapéutica, la perspectiva clínica configurada por la perspectiva médica y psicológica se hace presente en los aspectos terapéuticos de la intervención logopédica. Por otra parte, el logopeda posee también una imagen educativa, pues desarrolla las bases del pensamiento y comunicación bajo las cuales han de tener efecto los aprendizajes. Estas dos imágenes son las dimensiones cualitativas de la logopedia.

Las competencias que se asocian al logopeda son las de prevención, diagnóstico y tratamiento de la totalidad de los trastornos de la comunicación, el lenguaje, el habla, la voz y la audición, tanto en niños como en adultos. Las áreas del conocimiento que confluyen para lograr la capacitación de los logopedas son: Lingüística; Educación; Psicología; y Anatomía, Fisiología y Patología del Habla, de la Audición, el Lenguaje y la Comunicación.

Ante este recorrido histórico se puede concluir que la logopedia es una disciplina que surge como una respuesta ante los problemas del lenguaje que afectan al ser humano; sin embargo, su surgimiento y reconocimiento como disciplina autónoma se da hasta el siglo XX.



2.4 Estudios sobre el campo profesional y el mercado de trabajo

Entrevista con empleadores potenciales

Una de las cuestiones fundamentales que se consideraron para la reestructuración del Plan de Estudios de la Licenciatura de Comunicación Humana fue conocer las características del campo laboral disponible para dichos profesionistas y las expectativas del mercado. Por ello se realizaron entrevistas a diferentes instituciones o empresas empleadoras del sector educativo, de salud, gobierno y particulares con el propósito de conocer su percepción sobre algunos aspectos importantes de la Licenciatura en Comunicación Humana. En particular interesaba saber qué tipo de funciones tendría el LCH.

Para tal efecto, se realizaron 41 entrevistas abiertas con potenciales empleadores de los sectores de salud y educación, del DIF, y de otros sectores diferentes a los habituales, como es el caso de la industria química, en algunos municipios del estado de Morelos, cuyas frecuencias y porcentajes se muestran en el Cuadro 2.3 y en la Figura 2.3.

Cuadro 2.3

Sector económico de la institución o empresa entrevistada (frecuencia)


Sector de la Institución o empresa

Frecuencia

Educación

19

Salud

17

DIF

4

Industria Química

1

Total

41


Figura 2.3

Sector económico de la institución o empresa entrevistada (porcentajes)

Como se puede observar, el mayor porcentaje de empleadores entrevistados se ubican en el sector educativo (47%) y el sector salud (41%), los cuales son ámbitos de mayor inmersión del Licenciado en Comunicación Humana actualmente.

Sobre las funciones que los empleadores designarían al LCH encontramos las siguientes (ver Cuadro 2.4 y Figura 2.4):

Cuadro 2.4

Funciones que desempeñaría el LCH (n = 41)


Funciones

Frecuencia

Terapia del Lenguaje/Aprendizaje

22

Educación Especial

6

Diagnóstico/Patologías/Lenguaje/Aprendizaje

5

Estimulación Temprana

2

Educación Especial

2

Rehabilitación Neuromotora

2

Logopedia

1

Problemas de Audición

1

Como se puede observar, los datos anteriores muestran que la mayoría de los empleadores encuestados encargarían al LCH funciones de terapia del lenguaje/aprendizaje (más del 50%), en un porcentaje menor, al diagnóstico de patologías de lenguaje y aprendizaje (15%), y de educación especial (12%).

Figura 2.4

Funciones que desempeñaría el LCH (n = 41)

Sobre el tipo de conocimientos que debería tener el LCH, los empleadores sugirieron los siguientes (ver Cuadro 2.5 y Figura 2.5):



Cuadro 2.5

Conocimientos deseables en la formación del LCH (n = 41)

Conocimientos

Frecuencia

Lenguaje

10

Aprendizaje

7

Fonoaudiología

7

Audiología

7

Rehabilitación

7

Psicomotricidad

3


Figura 2.5

Conocimientos deseables en la formación del LCH (n = 41)

De los datos anteriores podemos deducir que para un 10% de los empleadores, el área de lenguaje es un tipo de conocimientos indispensable que debe de tener el LCH, y en proporciones semejantes (7%), conocimientos sobre aprendizaje, fonoaudiología, audiología y rehabilitación.

Otro dato interesante es el tipo de habilidades que al juicio de los empleadores deberían tener los LCH. En la Figura 2.6 pueden observarse las habilidades que recibieron más de tres nominaciones.

Figura 2.6

H

abilidades deseables en la formación del LCH (n = 41)

Como se puede observar, el grupo de habilidades mencionadas por los empleadores entrevistados hace referencia a tres tipos: habilidades propias de la disciplina (diagnóstico claro y simple en comunicación y lenguaje, investigación sobre el origen del problema, conocimientos); habilidades sociales (trato con pacientes –ganar/inspirar confianza, empatía/escucha activa, manejo de grupo, saberse relacionar); habilidades personales, motivacionales y actitudinales (disposición y buen humor, dedicación, iniciativa/dinamismo, paciencia, creatividad).

En particular, se pueden destacar cuatro habilidades en las que ha habido mayor énfasis: habilidades sobre el tratamiento en comunicación/lenguaje, trato con pacientes (frecuencia = 9), empatía (frecuencia = 8) y manejo de grupos –maestros, padres, niños/as (frecuencia = 7). Es importante señalar que los empleadores buscan más las habilidades sociales y personales de los LCH que las propias competencias académicas o disciplinares. Tal es el caso de la habilidad para manejar grupos, tener disposición, dedicación, iniciativa, etcétera.

Además, los empleadores señalan de manera dispersa, otras habilidades necesarias para el desempeño profesional del LCH, pero son mencionadas por uno o dos de ellos como son: ética, solución de problemas manejo de turnos, vocación de servicio, respeto, capacidad diagnóstica, seguridad en sí mismo, responsabilidad, comprensión lectora, computación, domino de pruebas psicológicas, valoración genética, entre otras.

Ante la pregunta: ¿Qué actividades deberían realizar los LCH?, los empleadores respondieron de la siguiente manera (véanse la Actividades_que_debería_realizar_el_LCH_(n_=_41)'>Figura 2.7 y el Cuadro 2.6).

Figura 2.7

Actividades que debería realizar el LCH (n = 41)


Prevención/Promoción salud


Cuadro 2.6

Actividades que debería realizar el LCH (n = 41)


Actividades

Frecuencia

Intervención/Tratamiento

9

Evaluación (pacientes, pruebas, programas)

8

Diagnóstico

8

Rehabilitación

7

Docencia

4

Prevención/Promoción salud

3

Comunicación social

1

Prevención en la gestación

1

Como se puede observar en los datos del cuadro y de la figura, un poco más del 60% de los empleadores destacan tres actividades fundamentales relacionadas con las propias del profesionista en Comunicación Humana: Intervención/Tratamiento (22%), Evaluación (20%) y Diagnóstico (20%). Además, destacan con un 17% las actividades de Rehabilitación y con un 10% en actividades de Docencia. Puntuaciones menores recibieron las actividades de Prevención/Promoción de la salud, Comunicación social y Prevención en la gestación, que conforman un poco más del 10% de la frecuencia.

Cuando tratamos de indagar un poco más sobre las actividades específicas que les asignarían a los LCH, los empleadores entrevistados mencionaron lo siguiente (véanse la Figura 2.8 y el Cuadro 2.7):



Figura 2.8

Actividades específicas que realizaría el LCH (n = 41)



Cuadro 2.7

Actividades específicas que realizaría el LCH (n = 41)

Actividades

Frecuencia

Problemas de lenguaje

19

Diagnóstico

5

Problemas de aprendizaje

5

Valoración de expedientes

4

Terapias del Lenguaje/Aprendizaje

2

Estimulación en sordos/Problemas auditivos

2

Sugerencias con padres y maestros

1

Pláticas/Prevención/Detección

1

Aplicación de pruebas

1

Intervención temprana

1

De acuerdo con los datos arrojados en las respuestas a esta pregunta podemos observar que casi el 50% de los empleadores señalan que una de las actividades principales que realizaría el LCH en sus empresas y/o instituciones sería el trabajo con Problemas de lenguaje. Por otro lado, otras actividades que podrían realizar los LCH están relacionadas con el Diagnóstico, los Problemas de aprendizaje y la Valoración de expedientes (más del 30%). En menor proporción, se les asignarían actividades tales como Sugerencias con padres y maestros, Prevención, Aplicación de pruebas e Intervención temprana.

Conclusiones e implicaciones

De acuerdo con la opinión de los empleadores, el programa académico del Licenciado en Comunicación Humana debe cubrir los siguientes aspectos:



  • Funciones principales del LCH: terapias de lenguaje/aprendizaje

  • Conocimientos deseables: lenguaje, aprendizaje, fonoaudiología, audiología, rehabilitación

  • Habilidades deseables: tratamiento en comunicación/lenguaje, trato con pacientes empatía, manejo de grupos –maestros, padres, niños/as. Hacen especial hincapié en las habilidades personales e interpersonales

  • Actividades que debería realizar el LCH: intervención/tratamiento, evaluación (pacientes, pruebas, programas), diagnóstico, rehabilitación

  • Actividades que realizaría el LCH (de ser contratado): problemas de lenguaje, diagnóstico, problemas de aprendizaje y valoración de expedientes

En consecuencia, al tomar en cuenta las demandas de los empleadores en el plan de estudios de la licenciatura se deberán reforzar, teórica y prácticamente, las áreas de lenguaje y aprendizaje especialmente en lo que se refiere a la evaluación, diagnóstico, intervención y rehabilitación de sus problemáticas. Además, se deberá trabajar de manera consistente con las competencias personales e interpersonales del Licenciado en Comunicación Humana, ya que son habilidades indispensables para el trabajo tanto con pacientes, padres y con grupos.

2.5 Campo de trabajo

El campo de trabajo del egresado abarca los sectores y escenarios siguientes:



a) Educativo


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