Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Fe



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6.2Carrera de Maestría en Energía para el Desarrollo Sostenible: interés legislativo

(Proyecto de declaración – Ingreso y reserva)


SRA. STANOEVICH.– Pido la palabra.

Solicito se dé entrada al proyecto por el cual se declara de interés legislativo la carrera de Maestría en Energía para el Desarrollo Sostenible, con sede en la Escuela de Posgrado y Educación Continua de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura de la Universidad Nacional de Rosario.

Asimismo, pido que sea reservado en Secretaría para su posterior tratamiento sobre tablas, según se acordó en Labor Parlamentaria.
SR. PRESIDENTE (Barrera).– Con el asentimiento del Cuerpo, se le dará entrada, con la indicación de la señora diputada. (Expte. Nº 19.684 – PJ)

Asentimiento.



  • Queda reservado. Ver punto 7.5.

6.3Medidas de emergencia para reducir índices de inasistencia y deserción escolar

(Proyecto de comunicación – Pase a Com. de Educación, C., T. e I.)

6.4Solución a problemas varios de la cocina centralizada de Granadero Baigorria

(Proyecto de comunicación – Pase a Com. de Educación, C., T. e I.)


SR. GASTALDI.– Pido la palabra.

Solicito que los expedientes Nº 18.693 – ARI y Nº 19.355 – ARI, que están en la Comisión de Promoción Comunitaria, pasen a la de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación por la temática que tratan.


SR. PRESIDENTE (Barrera).– Se va a votar la moción del señor diputado Gastaldi.

  • Resulta afirmativa.

6.5Inclusión de obligaciones impositivas en acuerdos de concursos preventivos

(Proyecto de ley – Ingreso y giro a comisión)


SR. REYNOSO.– Pido la palabra.

Solicito se dé entrada al proyecto de ley por el cual se otorgan facilidades de pago para las deudas fiscales de contribuyentes concursados. Creemos que con ello se va a poner en marcha una serie de instalaciones productivas que hoy están ociosas y, a su vez, se va a mejorar la recaudación por parte del Estado Provincial, ya que hoy, en muchos casos, las deudas fiscales no pueden ser canceladas si no es con el pago de contado, lo cual dificulta la resolución de muchos problemas.

En este expediente me acompaña con su firma el diputado Peirone.
SR. PRESIDENTE (Barrera).– Con el asentimiento del Cuerpo, se le dará entrada. (Expte. Nº 19.683 – DB)


  • Asentimiento.

  • Girado a las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Asuntos Constitucionales y Legislación General.

6.6Conmemoración centenario Escuela Nº 6009 de Tacuarendí: interés legislativo

(Proyecto de declaración – Ingreso y reserva)


SRA. BAUDÍN.– Pido la palabra.

Solicito se dé entrada, y que se reserve en Secretaría para su posterior tratamiento sobre tablas, al proyecto por el cual esta Cámara de Diputados declara de su interés la conmemoración del centenario de la Escuela Nº 6.009 “Madame Curie” de la localidad de Tacuarendí, departamento General Obligado.


SR. PRESIDENTE (Barrera).– Con el asentimiento del Cuerpo, se le dará entrada, con la indicación de la señora diputada. (Expte. Nº 19.685 – BS)

Asentimiento.



  • Queda reservado. Ver punto 7.6.

6.7Suspensión de ejecución de la vivienda del deudor (Ley Nac. Nº 24.441)

(Proyecto de ley – Preferencia para dos sesiones)


SR. URRUTY.– Pido la palabra.

Solicito que el proyecto de ley, Expte. Nº 19.599 – DB, sea tratado con preferencia dentro de dos sesiones.


SR. PRESIDENTE (Barrera).– Se va a votar la moción del señor diputado Urruty.

Resulta afirmativa.


6.8Solicitud de tratamiento situación Cárcel de Coronda

(Nota dirigida a Presidencia – Ingreso)


SRA. GUTIÉRREZ.– Pido la palabra.

Solicito el ingreso de una nota dirigida a la Presidencia de la Cámara, que hemos redactado con la diputada Mónica Peralta con quien concurrí en el día de hoy a la Cárcel de Coronda y al haber regresado tarde no pudimos presentar un pedido de informes.

Se trata de una situación urgente que amerita este ingreso y solicito que se lea dicha nota por Secretaría.
SR. PRESIDENTE (Barrera).– Con el asentimiento del Cuerpo, se le dará entrada. (Nota Nº 428/07)


  • Asentimiento.

SR. PRESIDENTE (Barrera).– Por Secretaría se dará lectura:

Se lee: Nota Nº 428/07.


6.9Compra de diplomas y medallas recordatorias para legisladores que finalizan su mandato

(Proyecto de resolución – Ingreso y reserva)


SR. SECRETARIO (Giuliano).– Obra en Secretaría, para su ingreso y posterior tratamiento sobre tablas, el proyecto de resolución por el que se dispone la compra de diplomas y medallas recordatorias que serán entregados a los legisladores que terminan su mandato y al personal de la Cámara que cuenta con más de treinta años de antigüedad en la misma.
SR. PRESIDENTE (Barrera).– Con el asentimiento del Cuerpo, se le dará entrada. (Expte. N° 19.687 – PJ)

  • Asentimiento.

Queda reservado. Ver punto 7.7.

7TratamientoS sobre tablas

7.1Beneplácito por condena al sacerdote Christian Von Wernich, por delitos de lesa humanidad

(Proyecto de declaración – Aprobado)


SR. PRESIDENTE (Barrera).– Se encuentra reservado el proyecto por el cual esta Cámara declara su beneplácito por la condena a reclusión perpetua al sacerdote Christian Von Wernich, por delitos de lesa humanidad cometidos en el marco de genocidio, ocurridos en el país durante la dictadura militar, período 1976 – 1983 (Expte. Nº 19.673 – DB).

Por Secretaría se dará lectura.

Se lee:
La Cámara de Diputados de la Provincia

Declara:

Su beneplácito por la condena a reclusión perpetua al sacerdote Christian Von Wernich, por delitos de lesa humanidad cometidos en el marco de Genocidio, ocurridos en el país durante la última dictadura militar entre los años 1976 y 1983.
Fundamentos de los autores del proyecto

Señor Presidente:

En un fallo histórico, el Tribunal Federal de La Plata condenó al ex Capellán de la Policía Bonaerense por encontrarlo culpable de los delitos por privación ilegítima agravada y coautor en la aplicación de tormentos de todos los casos que se le imputaban, cuarenta y dos en total.

Asimismo se lo condenó por siete casos de participación en homicidios ocurridos durante la última dictadura militar. La acusación a Von Wernich incluyó las ejecuciones de Domingo Moncalvillo, Cecilia Idiart, María Magdalena y Pablo Mainer, Liliana Galarza y Nilda Susana Salomé.

El fallo es ejemplificador y representa el inicio del fin a la impunidad, logrado merced a la voluntad de los organismos de derechos humanos, querellantes, denunciantes, familiares, testigos y todos aquellos que se identifican con los postulados de Verdad, Justicia y Condena, quienes llevan adelante las acciones políticas e impulsan las causas abiertas a los responsables del Genocidio y Terrorismo de Estado durante la última dictadura militar.

Demuestra, por otra parte, una faz distinta del Poder Judicial, el que en su gran mayoría, sostiene un fuerte vínculo con el pasado y posibilita las libertades y falta de justicia y condena a cientos de represores, admitiendo que muchos de ellos cumplan arresto de privilegio y no en cárceles comunes.

Éstas, como tantas injusticias de ayer, siguen pendientes en el país, por las que bregamos resolución inmediata, para que dejen de ser soporte de la falta de equidad, la pobreza, la desocupación, el hambre y las deficiencias en la educación y la salud.

Por las razones expuestas solicito a mis pares la aprobación del presente proyecto de declaración.

Gutiérrez – Riestra – Peralta – Qüesta – Benas – Strada



SR. PRESIDENTE (Barrera).– Se va a votar el tratamiento sobre tablas.

Resulta afirmativa.



SR. PRESIDENTE (Barrera).– En consideración el proyecto.
SRA. GUTIÉRREZ.– Pido la palabra.

Creo que lo que sucedió antes de ayer en La Plata, el hecho de que un sacerdote haya sido juzgado, encontrado culpable y que se le haya aplicado la pena máxima –la reclusión perpetua–, acusado por delitos de lesa humanidad cometidos en el marco del genocidio argentino, marca un hito en el país.

Si bien hace cuatro años que se declaró la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, y todavía resta enjuiciar a cientos de represores, ya que sólo tres juicios se han sustanciado, creo que es un hecho importantísimo el ocurrido, por lo que representa la figura de Christian Von Wernich.

A quien haya visto las imágenes del momento en que escuchaba la sentencia y de su sonrisa sarcástica y burlona –de alguna manera– con respecto a quien él mismo había llamado mentirosos, como que se basaban en la mentira, que eran en realidad los testigos y querellantes, le quedaba una cierta impotencia. Pero, por otro lado, en los familiares, querellantes y testigos, estaba la alegría de sentir que, por fin, en la Argentina se comienza a hacer justicia con los crímenes de lesa humanidad.

Quiero recordar que todavía faltan cientos de ellos; en nuestra provincia todavía no se ha juzgado a ninguno de los represores; la primer causa que, probablemente, vaya a juicio, va a ser la de La Quinta de Funes, donde está involucrada la cúpula del Ejército.

Pero esto también tiene una implicancia con respecto a la cúpula de la Iglesia Católica, que, durante la dictadura, no solamente sabía que Von Wernich hacía lo que hizo, sino que compartían y le dieron sustento ideológico y teórico a los represores, a los militares, a los policías, para que siguieran torturando con el objetivo de –como ellos decían– limpiar de elementos impuros la sociedad argentina. Esos elementos impuros eran los treinta mil desaparecidos, que eran militantes políticos, sociales y gremiales que luchaban por un país mejor.

No toda la Iglesia Católica pensaba como los Tortolo, los Bonamín o los Piazza, o como los sacerdotes que estaban en el Ejército, en la Policía o en la Marina. Hubo otros, aquellos que hicieron una opción por los pobres y que fueron asesinados también en las mazmorras de la dictadura o en accidentes fraguados, como por ejemplo, Monseñor Angelelli.

Creo que éste no es solamente un fallo histórico, sino que comienza ese camino de justicia que los familiares venimos reclamando, que no es venganza, sino verdad, justicia y condena a los represores.

Por eso, me parece importante esta declaración que firman diputados de distintos bloques y creo que va a contar con el apoyo de la mayoría de esta Cámara.
SR. BRIGNONI.– Pido la palabra.

Voy a acompañar el proyecto de autoría de la diputada Gutiérrez y quiero hacer unas breves reflexiones con respecto a un tema que me parece absolutamente trascendente, como es el fallo conocido, paradójicamente, un día después del 40º aniversario de la muerte de Ernesto Guevara en Bolivia, y la implicancia que éste tiene de cara a las relaciones futuras entre la democracia, los partidos políticos y las instituciones de la sociedad civil en nuestro país.

Felizmente, el estado de derecho ha podido llevar adelante, con el previo cumplimiento del debido proceso legal, la condena al ciudadano Christian Federico Von Wernich, por la comisión de gravísimos delitos en el marco del genocidio. Si bien es cierto que ninguna institución ha sido condenada porque en el Derecho Penal de occidente solamente se admite el procesamiento de individuos y personas físicas, el ciudadano Von Wernich no ha sido castigado, entonces, por sus pecados, porque, felizmente el Estado moderno sólo castiga los delitos probados y no las presunciones metafísicas, sino por los asesinatos que ha cometido.

Es cierto que no se ha juzgado a la Iglesia Católica; sin embargo, lo que el juicio permitió fue echar un manto de verdad sobre lo sucedido y poner de manifiesto, de manera institucional e irrefutable, el hecho innegable de las responsabilidades institucionales por parte de la iglesia católica argentina, cuya jerarquía, inexorablemente, desde 1983 hasta la fecha, ha venido obstruyendo toda investigación o esclarecimiento de los juicios de lesa humanidad y de los delitos cometidos durante la dictadura, en una situación diferente a la que han venido sosteniendo, como compromiso humanitario, las conducciones episcopales, tanto de Brasil como de Chile, en temáticas y situaciones bastante similares.

Es importante, señor presidente, recordar que, en términos de la tradición judeo cristiana, y aunque parezca una verdad de perogrullo, construir justicia se basa en la posibilidad de reconocer y hacer memoria de los daños realizados, en rehacer el tejido social destruido por esa injusticia y en hacer pública la promesa del deseo de no volver a cometer esos agravios. Nada de esto ha estado presente hasta aquí, ni en el comportamiento del acusado, ni en el comportamiento de la Comisión Episcopal Argentina, en relación a los cargos que se imputaban al acusado, ni en relación a su pertenencia a esta organización.

Allá por el año 1956, la tristemente célebre revolución fusiladora, creó en la Argentina, en el marco de un convenio con el Papado, el Vicariato Castrense. Si uno lee los fundamentos de esa resolución, realmente trágica, observa que, entre las tareas que debía llevar adelante el Vicariato Castrense, estaba la de purificar el alma de los militares y evitar nuevas contaminaciones como las que habían surgido a fines de los años ’30 en las Fuerzas Armadas Argentinas.

Esa institución, para algunos tan valiosa, también tuvo su correlato policial y, en el marco de este concepto y de este criterio, se creó la Capellanía de la Provincia de Buenos Aires, en la que fuera designado oportunamente Christian Federico Von Wernich, que fue contemporáneo, en aquellos años trágicos, del Vicariato Castrense de las Fuerzas Armadas, Monseñor Victorio Bonamín, quien en un discurso histórico del que, lamentablemente, poco nos acordamos, dijo en octubre de 1976, en medio del genocidio en la Argentina: “Esta lucha, es una lucha por la República Argentina, por su integridad, pero también por sus altares, por eso pido la protección divina en esta guerra sucia en la que estamos empeñados”.

Larga y aciaga es la crónica de los sacerdotes que integraron las Fuerzas de Seguridad, vicarios y capellanes castrenses de la Policía fueron, en lo político, primero instigadores y luego cómplices, usual que integraran la vanguardia de los genocidas y los cubrieran con un manto de impunidad ideológica religiosa y fueron la punta de lanza en el conflicto con el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, con bastante antelación a la dictadura y como fundamento inicial de la triple A, que se llevara la vida del padre Carlos Mugica. Me parece que esto también merece una comparación. Carlos Mugica solía repetir, como una de sus obsesiones, que él estaba dispuesto a morir por sus ideas, pero no a matar por ellas. Tamaña opción lo diferencia de personajes como Von Wernich y tamaña opción lo diferencia de otros personajes también.

Hemos visto por televisión el último alegato de Von Wernich donde, lamentablemente y producto de la falta de autocrítica de la cúpula eclesial, no sólo de su condición explícita de sacerdote católico, ofendiendo a miles y millones de cristianos, que han luchado y luchan por una cantidad de valores absolutamente ajenos a los de este asesino, reafirmó con voz potente y manos que lo acompañaban, que había hecho lo que tenía que hacer, que Dios y la Iglesia se lo habían pedido y que él lo había cumplido. Y para que no quedaran dudas de que hablaba un sacerdote, utilizó todos los símbolos católicos posibles y disponibles: Jesús, Cristo, la Biblia, Dios, María, el demonio, el pecado, la confesión, los sacramentos y los dos mil años de historia de la Iglesia, de la cual él forma parte, increíblemente aún hoy, amenazándonos a todos los blasfemos con el infierno.

Por si esto fuera poco, y sin una mirada de arrepentimiento, se dio el lujo de citar al Cardenal Bergoglio, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, en su discurso del domingo en el Santuario Luján y, tratando descalificar a todos quienes lo habían acusado, utilizó las mismas palabras que Bergoglio el domingo: “el demonio es el testigo falso” dijo, “esos testigos están preñados de malicia y de mentiras”.

Conocido el fallo, la Conferencia Episcopal Argentina, emitió un comunicado de texto breve –muy poco feliz, a mi criterio– dando cuenta sí, del dolor gravísimo, pero relativizando la existencia de los crímenes con el asombroso giro “según la sentencia del Tribunal Federal Oral Nº 1 de La Plata”, conforme dice textualmente.

Es extraño que la Iglesia, caracterizada por personas de una profunda formación intelectual, desconozca que una sentencia judicial es un acto institucional y no una opinión y, como tal, es de obligatorio cumplimiento para todos los ciudadanos y todas las organizaciones no gubernamentales que son influidas por la misma en el marco del suelo argentino.

Von Wernich no es un múltiple asesino según los jueces, es un homicida a la luz de las leyes argentinas y a la luz de lo probado en debido proceso, con garantías constitucionales en su defensa. Fue declarado culpable como partícipe necesario en la privación ilegal de la libertad agravada de 34 personas, coautor de la aplicación de tormentos agravados de 31, coautor de la privación de la libertad agravada y del homicidio triplemente calificado de 7 personas.

Llama poderosamente la atención, sin embargo, que proveniente de quienes reclaman enfáticamente mas institucionalidad desde sus púlpitos, cotidianamente, se relativice el valor de un acto de gobierno, claramente institucional y democrático, como este paso.

Dos omisiones saltan, además, en el texto de la Conferencia Episcopal Argentina, que me parecen absolutamente desafortunadas. La más grave de ellas es la que da cuenta de que las víctimas brillen por su ausencia. En ningún lugar de su comunicado hay una alusión a las víctimas. Uno quiere suponer que no se las haya dado por nombradas en el marco de alusiones, que sí hay, al odio y al rencor. La segunda ausencia en la mención del comunicado de la Conferencia Episcopal Argentina, inexplicablemente, es la de las señas personales del condenado: no aparece Von Wernich, no figura su nombre, su apellido, su cargo, su situación eclesial actual ni el porqué de la vigencia de la misma.

Felizmente, este tiempo parece quedar atrás. Felizmente, el sistema democrático argentino, con todas sus contradicciones y todas sus dificultades, ha podido llevar adelante este proceso y esta condena. Hay un gran mérito en esto, del Poder Judicial, hay una gran valentía de los funcionarios judiciales intervinientes y hay, indudablemente, un profundo reconocimiento que hacer al Gobierno Nacional que auspició que este tipo de situaciones pudiera llevarse adelante en el marco de las garantías, ante las amenazas permanentes implícitas y explícitas de todos los funcionarios, de todos los personeros y de todos los adherentes que, aún hoy, tiene la dictadura en muchos ámbitos de poder.

Pero mucho más aún creo que debe reconocerse la tenacidad, la creatividad y la militancia absolutamente pacífica de las organizaciones de derechos humanos, cuya lucha sigue siendo un ejemplo insuperado en nuestro país y en todo el mundo.

Y creo necesario recordar que esta misma persona, el condenado Von Wernich, en un reportaje hace mucho tiempo, allá por el año 1984, cuando se discutía en la Argentina si había que juzgar o no a las personas que habían protagonizado el genocidio, le dijo a una revista que circulaba por aquel entonces, de la Editorial Atlántida, que se llamaba Siete Días: “ Yo sé muy bien lo que hice, por qué lo hice y con quiénes lo hice, nadie me va a prohibir dar misa ni perderé ninguna de mis atribuciones. Cuando sea el momento, la Justicia decidirá y si la humana se equivoca conmigo, la divina acertará.” Lamentablemente, en algo no se equivocó Von Wernich. Aún hoy preso en el penal de Marcos Paz y condenado por secuestros, torturas, asesinatos, delitos de lesa humanidad cometidos en el marco de genocidio, nadie le prohibió dar misa y sigue siendo una persona de la Iglesia Católica de la República Argentina.

Estas reflexiones, señor presidente, además de rendir un justo reconocimiento a los funcionarios judiciales que han llevado adelante este proceso, tienen, como una humilde aspiración, que la condena a Von Wernich y los comportamientos relacionados con todo el proceso y con toda la protección política, institucional y mediática de la que han gozado todos los genocidas en este tiempo, sirva para discernir sobre el verdadero compromiso humanitario, solidario y democrático de cada quién y de cada organización social y política en los tiempos que corren en nuestro querido país.
SR. PEIRONE.– Pido la palabra.

Señor presidente, en nombre del bloque Justicialista, creemos que es importante hacer algunas consideraciones, además de las que ya se han hecho.

En primera instancia, expresar que esta revalorización del derecho a la defensa, esta revalorización del derecho a la vida, esta puesta en valor acerca de discutir lo que son los derechos humanos, se hace con un énfasis que era impensable pocos años atrás.

Debemos reconocer que esto es parte de una historia y de un proceso, una historia de compromiso, de lucha y de paciente militancia de muchísima gente, independientemente de su acuerdo o desacuerdo, como las luchas de los hijos, de los nietos, de los amigos, de los compañeros de entonces. Independientemente de eso, porque el compromiso estuvo, está y seguirá estando, con la posibilidad de que todo ser humano tenga derecho a pensar diferente, a decir lo que piensa y a que no pague con sus bienes y con el bien más preciado, que es la propia vida, por pensar diferente, por actuar diferente y por querer una sociedad distinta.

Debo recordar, nobleza obliga, que también sentimos los argentinos una enorme sorpresa, sorpresa positiva, cuando a mediados y a finales de la década del ’80, se inició el juzgamiento de estos crímenes. El juicio a las Juntas fue señero en cuanto a ponerle un punto de inflexión a una historia, a una historia que parecía signada por la impunidad. Y por supuesto que los años que vendrían después, hasta el día de hoy, le pusieron todo el condimento que la historia sabe ponerle a estos procesos para que el mismo se vaya completando. No estoy diciendo que en estos días el proceso se completa y se termina, creo que han de ser necesario muchos años más para que nuestra sociedad y sus dirigentes salden la enorme deuda que tienen hacia atrás con lo que la historia y sus procesos nos han dejado.

Pero está claro que hoy existe un marco en donde se brinda la posibilidad de que quienes han encarnado lo peor de un proceso de masacre, no hacia treinta mil personas, sino hacia todo un pueblo porque, además, fue un enfrentamiento de proyectos, un enfrentamiento de carácter económico y financiero en donde la agresión hacia el pueblo, hacia sus mejores expresiones, hacia los sectores nacionales fue –digámoslo así– integral. Hoy, mañana y los días que sucedan, seguirá esta recuperación, sin solución de continuidad porque este proceso, en muchos aspectos, apenas ha comenzado.

Pero queremos destacar, en términos positivos, aquello que constituye el marco que contiene todo lo que hoy está ocurriendo: el marco político, el marco jurídico, la recuperación económica, necesaria también, porque no sería dable pensar en satisfacer este deseo de justicia si no es también con una reparación hacia el daño que la economía le ha hecho a muchos sectores postergados. No sería dable una cosa sin la otra, pero hoy es claro que esa posibilidad de recuperación de los derechos de los ciudadanos a expresarse, a expresar su repudio hacia un proceso, y aquellos que deben administrar justicia a poderla administrar con libertad, y también a quienes han participado de un proceso genocida a tener su derecho a legítima defensa, cosa que sistemáticamente negaron, no sólo en el proceso del ’76 al ’83, sino a lo largo de toda la historia argentina, en donde nunca aquellos que fueron los condenados por los procesos políticos represivos tuvieron derecho a legítima defensa; hoy, la misma está presente en cada uno de estos juicios y eso, aquellos que creemos firmemente en el ejercicio de la democracia en todos sus órdenes, debemos reivindicarlo como un logro del cual no deberíamos retroceder jamás.

Por esta razón, desde el Justicialismo decimos que nos sentimos congratulados por este nuevo paso adelante. A este paso adelante le seguirán muchos otros, sin duda. Debemos entender que complementa otros pasos previos dados por otras administraciones, por otras conducciones políticas pero, sobre todas las cosas, dados por miles y miles de militantes y organizaciones del pueblo de la Nación que, de manera absolutamente solitaria al inicio, corajudamente después, y hoy seguidos por tantos y tantos que estimamos que este proceso es posible y es plausible, este mismo proceso será continuado, debe ser continuado y deberá ser saldado en el futuro cuando el último de esos crímenes sea esclarecido.


SR. PRESIDENTE (Barrera).– Si no se hace más uso de la palabra, se va a votar el proyecto leído por Secretaría.

Resulta aprobado.




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