Ciclo formativo de grado superior



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EVALUACIÓN DE LA FCT. ACTITUDES


Escala de valoración:

A: Muy adecuada

B: Adecuada

C: Pasiva

D: Negativa






Actividades para realizar

Alumno:
Período:

Alumno:
Período:

Alumno:
Período:

1. Asistencia (indicar número de faltas).










2. Puntualidad.










3. Responsabilidad en la realización de las tareas asignadas.










4. Realización adecuada de las operaciones, siguiendo un orden lógico.










5. Orden, limpieza y conservación de útiles y herramientas.










6. Integración y participación en las actividades en grupo.










7. Estrategias e iniciativas en la resolución de problemas.










8. Control de calidad de los trabajos realizados.










9. Ejecución de las tareas en los tiempos previstos.










10. Cumplimiento de las normas de seguridad e higiene.










11. Asunción de las tareas encomendadas.










12. Cumplimiento de las normas establecidas.










13. Interpretación y expresión de la información con la terminología específica.










14. Predisposición favorable a trabajar bajo normas.











EVALUACIÓN INDIVIDUAL DE CARÁCTER SINTÉTICO1

En lo que se refiere al contenido de la evaluación individual con un alcance más completo, que sintetice aspectos adicionales de la profesionalidad, tanto de carácter teórico como actitudinal, se plantean tres grandes áreas o dimensiones:




  • Capacidad cognoscitiva o de asimilación.




  • Habilidad para el trabajo.




  • Actitud frente a los retos que se le puedan plantear al alumno.


El concepto de capacidad
La capacidad tiene, a su vez, varias dimensiones, cuyos valores contribuyen, en mayor o menor medida, a la configuración de una visión objetiva del potencial profesional del alumno en su vertiente más técnica. Dicho potencial incluye:


  • El nivel de conocimientos teóricos.




  • La capacidad para asimilar y seguir instrucciones:




  • Verbales.

  • Escritas.

  • Simbólicas.

Así pues, la capacidad abarca desde el bagaje teórico adquirido en el centro formativo, o a lo largo de la vida académica previa, hasta el carácter despierto o receptivo que posea o pueda ir desarrollando el alumno a lo largo del periodo de prácticas.


Para valorar cada una de las dimensiones señaladas de capacidad, es preciso introducir indicadores de conocimiento, así como de interpretación, asimilación y seguimiento de las instrucciones o mandatos que formule el tutor. De alguna manera, el seguimiento correcto de las instrucciones denota un nivel adecuado de conocimientos, que se traduce en el dominio de la terminología -verbal o escrita- y en la interpretación de símbolos que simplifican la transmisión, como fórmulas matemáticas o químicas, planos, programas informáticos, etc.
En el cuadro 1 se resumen los indicadores o factores de valoración, junto con una propuesta numérica de sus distintos grados, que se comentará más adelante.

Cuadro 1

POSIBLES ELEMENTOS DE VALORACIÓN DE LA CAPACIDAD TÉCNICA

INDICADOR

VALORACIÓN

10

8

6

4

2 ó 0

Conocimientos teóricos

Muy elevados

Elevados

Aceptables

Bajos

Muy bajos

o nulos


Asimilación y seguimiento de instrucciones verbales

No necesita repetición ni aclaración

Necesita alguna re-petición o aclaración

Necesita aclaraciones o repeticiones con cierta frecuencia

Dificultades frecuentes de asimilación o entendimiento

Apenas entiende instrucciones o no asimila nada

Asimilación y seguimiento de instrucciones escritas

No necesita aclaraciones adicionales

Necesita alguna aclaración adicional

Necesita aclaraciones adicionales con cierta frecuencia

No avanza sin aclaraciones adicionales

Apenas entiende las instrucciones o no entiende nada

Asimilación y seguimiento de instrucciones simbólicas

No necesita ayuda

Necesita pequeñas ayudas de interpretación

Necesita ayuda de interpretación frecuentemente

Interpreta con dificultad, incluso con ayuda

Interpreta con mucha dificultad o es incapaz de interpretar símbolos



Las habilidades técnicas
Bajo el término habilidad subyace la aptitud para desarrollar las tareas propias de la profesión, mediando un adiestramiento para cubrir el proceso que desemboca en un producto de calidad.
Los indicadores de habilidad son también varios (cuadro 2) y los campos de observación se han establecido siguiendo los pasos que debe seguir el alumno una vez recibidas las instrucciones de trabajo: en primer lugar, debe organizar y planificar su trabajo, es decir, establecer un esquema de tareas y determinar los recursos necesarios para afrontarlas; en segundo término, tiene que seguir un método apropiado que conduzca a un resultado o trabajo realizado de calidad, mediando un ritmo de trabajo que lo haga económicamente viable.

Cuadro 2


POSIBLES ELEMENTOS DE VALORACIÓN DE LA HABILIDAD

INDICADOR

VALORACIÓN

10

8

6

4

2 ó 0

Organización y planificación del trabajo

Minuciosa

Minuciosa con pequeñas carencias

Aceptable

Escasa

Muy escasa o nula

Método, orden, higiene

Muy eficaz

Eficaz

Aceptable

Poco aceptable

Inadecuado o muy inadecuado

Ritmo de trabajo

Alto y sostenido

Alto aunque algo irregular

Medio y sostenido

Medio aunque algo irregular

Bajo o muy bajo

Calidad del

Trabajo realizado

Perfecto

De calidad estándar

Con defectos subsanables

Con defectos no subsanables

Deficiente o muy deficiente


Las actitudes o habilidades sociales
Existe un tercer grupo de indicadores que reflejan la actitud del alumno frente al trabajo y, en general, la integración en la empresa, donde se incluyen variables bastante heterogéneas, que darían lugar a numerosas observaciones. Se han seleccionado cuatro: el grado de iniciativa mostrado por el alumno cuando las instrucciones recibidas son insuficientes -o a propósito incompletas- para desarrollar sus tareas o cuando se le ocurran mejoras técnicas o de proceso; la predisposición al trabajo en equipo, bien sea éste inducido por el tutor, bien provenga de la necesidad de cubrir una carencia recurriendo a los compañeros; la puntualidad y asistencia, factores que reflejan actitud positiva e interés; y finalmente el nivel de responsabilidad observado, incluyendo aquí la actitud resolutiva ante situaciones imprevistas. En el cuadro 3 se resumen los indicadores básicos de las actitudes o habilidades sociales.

Cuadro 3

POSIBLES ELEMENTOS DE VALORACIÓN DE LAS ACTITUDES

INDICADOR

VALORACIÓN

10

8

6

4

2 ó 0

Iniciativa


Tiene numerosas y fructíferas iniciativas

Toma iniciativas con frecuencia y con buenos resultados

Sólo a veces toma o tiene iniciativas

En muy escasa ocasiones toma iniciativas

Rara vez o nunca tiene iniciativas

Espíritu de colaboración y trabajo en equipo

Gran disposición y éxito

Disposición elevada y éxito en la mayor parte de los casos

Bastante disposición y éxito relativo

Disposición escasa

Disposición muy escasa o nula

Asistencia y

Puntualidad

Ninguna incidencia

1 ó 2 incidencias leves al mes

3 ó 4 incidencias leves al mes

1 ó 2 incidencias graves al mes

3 ó más incidencias graves al mes

Responsabilidad e interés por el trabajo

Muy elevada

Elevada

Aceptable

Baja

Muy baja o nula

Bajo el epígrafe "actitud" se pretenden reflejar algunas de las llamadas "cualificaciones clave" que, más o menos, conforman el bagaje personal de todos los activos no técnicos, muchos de ellos adquiridos a lo largo del proceso formativo y que tienen una importancia creciente.


La profesionalidad del alumno
Aparecen así un docena de áreas o campos de evaluación, cuya mezcla expresaría el grado de profesionalidad mostrado por el alumno. El sistema de evaluación pretende ser lo más ordenado posible; pero debe tener un carácter abierto y flexible para canalizar, así, cualquier información que pueda ser útil, aunque no pueda ser cuantificada.
Todo ello significa que el tutor debe valorar varios tipos de actuaciones o conductas, aunque no todas ellas tengan el mismo significado a la hora de establecer la evaluación final. A todo esto nos referimos más adelante, al hablar de los instrumentos de evaluación y del perfil profesional resultante de la misma.
La ficha de seguimiento y evaluación
Para reducir al mínimo el tiempo requerido por las tareas valorativas de carácter sintético, se ha diseñado una ficha en la que, también semanalmente, queden registrados los indicadores más relevantes del éxito -o del fracaso- de las prácticas. El modelo de la página siguiente cumple con los requisitos mínimos de una evaluación fiable, con validez para cualquier situación.
La ficha (cuadro 4) recoge los indicadores de la evaluación individual de carácter sintético aludidos en los cuadros 1, 2 y 3.
Evidentemente, ni los tres bloques señalados ni las áreas contenidas en cada uno de ellos tienen la misma importancia a la hora de valorar la profesionalidad del alumno. Ello aconsejaría, por tanto, ponderar con criterios diferentes cada área y, subsiguientemente, cada bloque; no obstante, existen al menos dos razones para otorgar la misma escala de valoración a todas las áreas:


  • La facilidad (ponderaciones diferentes implican mayor dificultad de evaluación y más riesgo de errores).




  • La importancia creciente de las cualidades no estrictamente técnicas para llevar adelante responsabilidades profesionales.

Por ello, se propone una valoración homogénea con escala de 0 a 10, con la particularidad de que sólo se utilicen los números pares en las anotaciones de cada área, para evitar el riesgo de concentrar en el valor central de la escala la mayor parte de los resultados, es decir, para evitar la tentación de poner un 5 en todos los casos dudosos.

La ficha propuesta permite el cálculo automático del valor alcanzado en las distintas dimensiones de la profesionalidad y los promedios, tanto de las áreas como de las dimensiones. A partir de la nota promedio de cada una de las áreas, el tutor tiene una referencia para establecer la nota final con mayor objetividad, en el supuesto de que ésta se aleje de la última evaluación parcial.
Por otra parte, los gráficos 1 y 2 que acompañan a la ficha permiten una apreciación rápida de la trayectoria del alumno a lo largo del periodo de prácticas, con la posibilidad de incluir, aparte de la evolución agregada, la correspondiente a cada una de las dimensiones de la profesionalidad que se han establecido (capacidad, habilidad y actitud frente al trabajo) o resumidos en forma de observaciones a los datos de una ficha, tal como ocurre en el ejemplo del cuadro 4.


Gráfico 1


Capacidad

Actitud
E V O L U C I Ó N S E M A N A L (PARCIAL)


Habilidad




Gráfico 2

E V O L U C I Ó N S E M A N A L (AGREGADA)



Los informes
Los llamados informes no son sino comentarios explicativos de las anotaciones sintéticas que se formulan en las hojas del alumno o en las fichas de seguimiento. Pueden estar incluso incorporados como anexos a los documentos anteriores. Brindan la oportunidad de razonar sus propuestas valorativas y de acotar el alcance de un listado de afirmaciones o negaciones (en el caso de las hojas semanales que integran el cuaderno de prácticas) o de número (en el caso de la ficha de seguimiento y evaluación).
El perfil profesional resultante de la evaluación
Los indicadores numéricos contenidos en la ficha individual no sólo permiten un conocimiento aproximado del grado de profesionalidad que presenta el alumno, sino también de algunas característica relevantes de la misma. Son los valores de las distintas dimensiones los que definirían lo que pudiéramos llamar el perfil profesional del alumno, además de la caracterización global del mismo.
Caracterización de los perfiles profesionales
Resultados similares en las tres dimensiones analizadas indicarían la existencia de un perfil equilibrado u homogéneo. Convencionalmente, puede aceptarse que un perfil individual es equilibrado cuando los valores correspondientes a capacidad, habilidad y actitud no oscilan en más o en menos de 0,5 puntos con respecto al valor total. La caracterización global del perfil dependería del valor medio de los indicadores. Dicha caracterización sería entonces positiva, normal o negativa, en función de que la calificación media global se situara entre 7 y 10, entre 5 y 6,9 ó por debajo de 5, respectivamente.
Por el contrario, valores bastante dispares de cada una de las dimensiones de la profesionalidad (distintos al valor promedio en + 0,5) arrojarían un perfil sesgado, con desviaciones específicas que merecen ser tenidas en cuenta. La presentación de tales desviaciones podría dar lugar a una tipología de estos perfiles, en función del mayor peso de una o dos dimensiones. Efectivamente, valores elevados de la capacidad apuntarían a un perfil sesgado de carácter "teórico-cognoscitivo", mientras que, en otros casos, la orientación del sesgo podría dar lugar a un perfil "práctico" (alto peso específico de las áreas de habilidad) o "actitudinal" (primacía de los valores de actitud). Igual que ocurre con los perfiles homogéneos, la caracterización global de los que presentan valores dispares entre los distintos indicadores puede ser también positiva, normal o negativa.

Una posible tipología de los perfiles
En el cuadro 5 queda sintetizada la tipología de los perfiles profesionales que se podrían obtener de las fichas de evaluación -una docena en total-, a la que podrían añadirse otros nueve de carácter sesgado mixto (cognoscitivo-práctico, cognoscitivo-actitudinal y práctico-actitudinal, con sus respectivas caracterizaciones globales).

Cuadro 5

TOPOLOGÍA DE LOS PERFILES PROFESIONALES

Composición

Sesgo

Caracterización global

Equilibrada u homogénea

Sesgada


--

--

--


Cognoscitivo

Práctico

Actitudinal



Positiva

Normal


Negativa
Positiva

Normal


Negativa
Positiva

Normal


Negativa
Positiva

Normal


Negativa



1 Para la redacción de este epígrafe, se ha partido de trabajos recientes sobre manejo de habilidades, uno de ellos elaborado por Siemens AG en colaboración con el Ministerio de Educación alemán en 1993 y conocido por las siglas de “PETRA”






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