Capitulo III



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La niña que vendía pan

Relato La niña que vendía pan narrado en lengua tutnaku por el maestro Lázaro a lo/as estudiantes de tercer grado de la Escuela Eduardo Méndez en Coahuitlan.
Dicen que hace mucho tiempo (wankan mat makgasa) un hombre que tenía una hija que todos los días le daban pan para que saliera a vender, como así muchos de ustedes hay niñas y niños que venden pan. Esa niña se fue a ranchear pan (ofrecer de casa en casa, esto no lo dice el maestro, es una una aclaración de Manuel) se fue a vender pan a lugares desconocidos, ella sabía como se llamaba, así como mi papá sabe como me llamo. Pero en el pueblo no sabía como se llamaba esa muchacha. Dicen que esa muchacha se fue a vender pan en una canasta. La niña anduvo ofreciendo el pan de casa en casa.

Llegó a un lugar, a una casa y le dice al señor ¿no vas a comprar pan?

-Si -contesta el señor.

-Déme dos piezas.

-Déme dos, tres o cuatro piezas.

Llega a otra casa, y así anduvo vendiendo. Y llegó a otra casa, y llegó a otra casa, dicen que llegó a otra casa y dicen que dijo:

-¿No vas a comprar pan?

-Si, si voy a comprar.

Eso paso por la orilla del pueblo, por ahí por donde yo vivo, por donde vive Abraham Islas (ahí hay un desfiladero y parece que se cayo una niña)

Niña: -por ahí donde vive Anita.

Maestro:- No, más para allá.

Y andaba caminando muy por la orilla de una barranca. Si conocen ese lugar, de ahí se pueden mirar las vacas. ¿Si saben dónde es?

Es ahí el lugar donde tiran la basura y cuando la tiran cae hasta abajo. ¿No es cierto? ¿Cómo queda una persona si cae en ese lugar?

Niña: -Muerta.

Maestro: - queda muerta sobre las piedras.

Dicen que la niña caminaba por ahí en la cima de ese cerro.

Dicen que el señor le dijo: -si voy a comprar, lo voy a escoger. Pásale.

Entra a mi casa - dijo el señor y su mujer.

Y la niña entró a la casa con su pan. Si va a comprar- pensó ella. Va a comprar, pensó. Y entró a la casa.

-Vamos a comprarte el pan. Sí dámelo. Dénos todo el pan que traigas.

- Sí. Dénoslo todo!

- ¿Con qué lo traes? Démelo todo eso (con la cubeta también) para que así ya no tengas nada que vender. Yo te voy a comprar todo.

Y la muchacha pensó, a ¡qué bien! ¿No es cierto? (usando la pregunta como afirmación, la pregunta para confirmar algo dicho, uso que se la da en Tutunakú)

Y pensó la muchacha a qué bien así ya no voy a vender.

Y le dicen: -Siéntate, todavía no te vayas.

Y la muchacha se sentó y de pronto, se le pusieron los pelos de punta.

Y la muchacha empezó a tener mucho miedo.

Y el señor nuevamente le dijo: - voy a comprarte todo el pan.

Mientras el señor le platicaba, la muchacha vio que su esposa era un esqueleto.

La niña ya estaba teniendo mucho miedo.

Y el señor le dijo: -No tengas miedo. Tú no has visto nada.

No tengas miedo porque no vamos hacerte nada. No vamos a matarte.

Y la niña pensó ya me habría de ir. Le dio más miedo y quiso llorar, pero qué podría hacer. Se dio ánimo y no lloró. Y pensó qué tal si me mata este señor, además tiene la cara cubierta de pelos.

Además no lo conocía, si era de ese pueblo. Aquí todos nos conocemos a toda la gente que vive por allá. Allá abajo, allá arriba.

Le vuelve a mirar a la cara y no lo reconoce. Y no pudo salir porque ya estaba ahí. ¿Qué podía hacer?

  • Pásale, Pásale. Ves (de ir) a tomar café.

  • Toma café y acompáñalo con pan (que se comiera su propio pan, aclara Manuel desde la expresión que se utiliza en tutunakú).

  • ¿Dónde estás mujer? Le dice a su señora.

Su mujer se había ido de ahí.

-¿Dónde estás mujer?

-Sí, sí. Pasa y sírvete y toma café.

Y cuando se estaba sirviendo café vio sangre. Y la niña tiró el café. Y vio que era sangre. Ese es el diablo. La niña quiso huir, se espantó. Quiso llorar. No hubiera venido acá. Y vio que la mujer esqueleto se estaba levantando. Y vio que estaba comiendo pan y estaba tomando café. Remojaba el pan en su café y vio que lo que escurría era rojo, era sangre! (el maestro gesticula la acción)

Y se tomaba con mucho gusto su café rokg, rokg, wpara (onomatopeya que usa para cuando se traga el café, onomatopeya propia de tutunakú)

Dicen que ya no supo, quedó dormida. Perdió el conocimiento. Ya no supo nada. Si, ya no supo nada. Según cuando despertó, porque volvió a recuperar el sentido, estaba tirada y lentamente abrió los ojos y miró. Y vio el sol, era mediodía. Los rayos le estaban pegando a la cara y tenía mucho calor. ¿Dónde creen que estaba tirada?

En la mera barranca, en el mero voladero. (Le dicen así al cerro porque la pared está muy vertical) Sí estaba en ese lugar. Y vio que su dinero ahí estaba tirado. ¿Y dónde está la casa, donde estaba yo? Pensó.

No había nada, estaba en la barranca (enfático). Solamente la hicieron ver, o tuvo una visión (por lo que vio la casa, el esqueleto)

Solamente vio todo eso que le sucedió, eso no existía, eso no existía. No existía ese ser malo, ese pensamiento malo, (esa anomalía) Si fue una visión (vuelve a reiterar) era algo malo, lo que la llevó a la barranca. Y estando en su casa, su papá la buscaba. También su papá y su mamá la buscaban. Empezaron a buscarla, la gente también la empezaron a buscar. Porque esa muchacha tenía un novio que no la había pedido formalmente y fueron a verlo y le preguntaron: -¿qué tú te trajiste a mi hija?

Y el muchacho no sabía si su novia se había extraviado. El papá de la muchacha, muy enojado le dijo: -Si me la quieres robar, dime. Dime la verdad y no te la robes. Por qué no fuiste a pedirla a la casa .El papá estaba, muy enojado y lo quiso matar. Y el no tenía la culpa de que el diablo la hubiera llevado engañada a la barranca. La empezaron a buscar por ahí y le empezaron a gritar:

-¿Dónde andas?, ¿Dónde estás?

Porque la muchacha estaba hasta el fondo de la barranca, entre unos bejucos, la había llevado engañada.

Esto que les cuento es verdad, no es un cuento. Es una historia que me contaron aquí. Aquí me la platicaron.

Y esa muchacha se casó y se fue a México.

Si quieren pregunten. Esa historia me la contó mi maestro. Es cierto que una muchacha se había perdido y se la habían llevado a la barranca. Aquí en Coahuitlan existen muchas de esas historias. Hay muchas cosas que han sucedido aquí, que no son cuentos, son verdades.
Este relato tiene como función prevenir los riesgos que ofrecen ciertos lugares y personas. La comunidad totonaca de Cohauitlan está ubicada en la zona serrana de Veracruz. Los laterales de la comunidad está rodeada por lo que denominan la voladera, el filón serrano en donde se presenta el precipicio. Al estar ubicada en altura son usuales las espesas nieblas. La conjugación niebla y filón tornan a ese sector un espacio peligrosos de transitar, por ende, es importante advertir a lo/as niño/as de la comunidad que no se acerquen a esa zona. El medio de circulación de la advertencia es este relato.

En la historia el narrador indica detalladamente la zona para que todo/as puedan reconocerla.


“… Eso paso por la orilla del pueblo, por ahí por donde yo vivo, por donde vive Abraham Islas (ahí hay un desfiladero y parece que se cayo una niña)

Niña: -por ahí donde vive Anita.

Maestro:- No, más para allá.

Y andaba caminando muy por la orilla de una barranca. Si conocen ese lugar, de ahí se pueden mirar las vacas. ¿Si saben dónde es?

Es ahí el lugar donde tiran la basura y cuando la tiran cae hasta abajo. …”
El relato también hace referencia a los riesgos de relacionarse con personas desconocidas:
“… además tiene la cara cubierta de pelos. Además no lo conocía, si era de ese pueblo. Aquí todos nos conocemos a toda la gente que vive por allá. Allá abajo, allá arriba.

Le vuelve a mirar a la cara y no lo reconoce. Y no pudo salir porque ya estaba ahí. ¿Qué podía hacer? …”
La historia que se narra a diferencia de la anterior no versa sobre el motivo personaje, la niña que vendía pan., sino en la función que tiene el mismo. Nos han narrado otras versiones donde el motivo personaje no era una niña sino un muchacho (ver anexo) pero este cambio no influye en el sentido y función del relato.

Como hemos mencionado en párrafos anteriores la función y el sentido de este relato es la prevención y advertencia de peligros por lo tanto no tiene un valor ficcional para los habitantes de la comunidad. Es conocida por todo/as y se narra como un hecho acontecido en Coahuitlan.


Maestro: -¿Tu abuelo? Qué te dijo. ¿Cómo dice esa conversación?

Niño: - La historia de alguien que vendía pan. De alguien que vendía pan y que agarraron.”
El maestro señala a lo/as niño/as la diferencia entre este relato y un cuento:
Maestro: -Escuchen porque esto no es un cuento, no es una mentira. Ahora voy a platicarles si es que no se los ha platicado sus abuelos para que sepan lo que sucedió.”

El formato del relato preserva la veracidad de la historia. en la formula de inicio


Dicen que hace mucho tiempo (wankan mat makgasa) un hombre que tenía una hija que todos los días le daban pan para que saliera a vender, como así muchos de ustedes hay niñas y niños que venden pan…”
El maestro narra en lengua tutunaku el relato. Al realizar la traducción nos explicaban acerca de los diferentes términos para dicen9 ; en este caso el Dice – Ma, en tutunaku se usa cuando el narrador no asume como propio lo relatado porque que ten, no es una mentira. Quien lo cuenta es una fuente confiable.

“… Esa historia me la contó mi maestro…”


En el cierre el narrador vuelve a señalar la veracidad del relato:
“… Esto que les cuento es verdad, no es un cuento. Es una historia que me contaron aquí. Aquí me la platicaron.

Y esa muchacha se casó y se fue a México.

Si quieren pregunten. Esa historia me la contó mi maestro. Es cierto que una muchacha se había perdido y se la habían llevado a la barranca. Aquí en Coahuitlan existen muchas de esas historias. Hay muchas cosas que han sucedido aquí, que no son cuentos, son verdades.”
En este tipo de relatos es importante no transformar la estructura, las fórmulas de inicio y de cierre y tener conocimiento lingüístico al momento de realizar las traducciones. Como hemos mencionado las diferencias conceptuales de la palabra dicen cambian radicalmente el significado y el sentido que se le da al relato de acuerdo a la traducción. Por ello consideramos importante preservar la lengua materna en la transmisión de los relatos.

La decisión del maestro de narrarlo en su lengua, no fue tan solo porque los niños son hablantes de tutunakú, sino que a través de ella se conserva el valor de las palabras; de esa manera la traducción al español no transgrede la esencia del relato. La presencia del Sujeto en la construcción de la palabra hablada, pone de relieve los rasgos identitarios del sujeto que habla.




  • La Llorona

Relato La llorona narrado en lengua tutunaku por Manuel, un maestro conocedor del arte de narrar a una de las investigadoras.
Este relato, esta anécdota me la contó mi abuelo. Se trata precisamente de lo que aquí en México le llamamos la llorona. Pero aquí, dentro de nuestra cultura, no es la llorona. Porque como se dice, es como una fuerza, como alguien que anda por la noche. Pero que si tú la escuchas o la ves te puede traer cosas negativas. Puedes morirte.

Bueno sucede, eso me lo platicó mi abuelo. Porque es un hecho que sucedió. Un hecho real que sucedió hace mucho tiempo. Mi abuelo ya no vive pero cuando él vivía me…mi abuelo era un gran cuentista, sería unos 200, 300 cuentos, relatos, leyendas. Era un cuentista, un narrador. Entonces yo se bastantes cuentos de los que me contó, pero este es un hecho que él me dijo que fue un hecho real porque inclusive la persona que le sucedió era compadre de él.

Entonces sucede que era un viejito, un señor de edad avanzada, que tenía un hijo, un hijo único, entonces, él ya estaba muy grande y también su esposa. Su hijo era un joven un joven, no muy joven…no se exactamente la edad pero era una persona que era la que cuidaba a sus papás, al señor y a la señora. Pero tenía que ir a trabajar el rancho de ellos estaba como a unas dos o tres horas. Lugar que le dicen por el piñal que está como a dos o tres horas sino es que más. Entonces él se iba, se iba toda la semana a trabajar porque tenía un rancho y en el rancho tenía una “trojel”, aquí le dicen una “trojel”, una casita pequeña, una choza y ahí se quedaba como para no estar viajando todos los días. Él se iba toda la semana a trabajar y regresaba los fines de semana. Entonces cuando ya era día domingo, la mamá le hacía una especie, le hacía unas gorditas, aquí tiene un nombre muy específico, tiene una…es unas gorditas que pasan por un tratamiento tradicional y esas gorditas o esas tortillas no se echan a perder apuntan toda la semana, aguantan toda la semana, aguantan todo la semana, después uno la consume y no se agrian porque a diferencia de la tortilla común y corriente que en uno o dos días se agria. Entonces la mamá le preparaba ese tipo de tortillas. El muchacho se llevaba todo lo que iba a consumir allá: café, azúcar, fríjol, todo este, no preparado sino que se llevaba así un producto. Llegaba allá y ya ponía sus frijoles, ponía este…si llevaba ajonjolí, él mismo se preparaba de comer. Y trabajaba, trabajaba y más o menos todo lo que llevaba para poder alimentarse él en la semana, él calculaba lo que le iba a tardar y bueno, al fin de semana regresaba y era una fiesta para sus papás que llegaba el hijo único. Después de toda la semana de no verlo.

Dice mi abuelo que era un fin de semana, precisamente era creo que un sábado, ya a eso del mediodía él señor, el abuelo se empezó a alistar, se empezó a preparar porque iba a llegar su hijo iba a comer con su hijo. Entonces le dice a su viejita: “viejita, por favor caliéntame el agua me voy a bañar, me voy a cambiar, dame mi ropa limpia”. “si, si”. Dice la señora, le calienta el agua, no sé si le pusieron el temascal, porque ahí acostumbran antes se acostumbraba a bañarse en temascal.

Entonces sucede que se bañó el señor, se cambió, se alistó y la tarde empezó a transcurrir como a eso de las tres cuatro de la tarde su esposa le dice “y viejito (dice en tutunaku), ven a comer” y dice el viejito: “no, voy a esperar a mi hijo”, “ah, bueno”, “y ya preparaste la comida”, “¿ya está todo?”, “si ya está todo” , “ya maté, maté el gallo”, dice “se lo hice en mole, ya preparé todo lo que a mi hijo le gusta de comer” dice. “lo estoy esperando”, “ah! Bueno esperamos” y así cenamos con él y empezaron a esperarlo se dieron las cuatro, se dieron las cinco, empezó a atardecer, se dieron las seis ya empezó a oscurecer y el muchacho no llegaba. Entró la noche, fueron las siete, ocho, nueve. Y el señor empezó a preocuparse. Dijeron bueno “por que no llega mi hijo. A caso le habrá sucedido algo. Qué le habrá pasado no será que se lastimó, se cortó con el machete, o le picó una víbora. Qué le habrá pasado, se enfermó y no puede llegar.” Bueno el señor se empezó hacer un montón de conjeturas en relación de por qué su hijo no llegaba. Dieron las diez, pues ya…el señor ya era presa de tanta desesperación que tomó una decisión exacta. “Sabes que” le dice a su esposa, “yo voy a buscar a mi hijo, quizás esté herido y nosotros aquí sentados. No, yo me voy.”

Para eso ya eran las once de la noche, dice “a ver por favor” dice “ponme en un morral, es un, usan aquí el morral, es un para poder llevar sus cosas. Ponme en un morral todo: una jarrita de mole, la comida” dice “por favor, también ponme tortilla” dice “ahorita vengo, voy a comprar un refresco”. Se fue a comprar un refresco a la tienda y no se que mas cosas llevó. Fue a comprar pilas para su lámpara. Y ya con el morral lleno. Se carga el morral y empieza a caminar. Salió por aquí, por…eso es aquí en Coyutla. Salió por esta parte de…este, estamos al lado norte como a noroeste porque está el río y empezó a caminar, por allí eran once y media, doce. Cruzó el río, empezó a subir, pues subir pues a un cerro, una colina, no tan alta. Bueno si algo, algo. Empezó a subir para eso era ya media noche, al terminar de subir la colina había un valle. Un valle muy extenso que para recorrerlo se tarda una hora, hora y media para poder recorrerlo. Un lugar que antes le llamaban la vaquería, eran de unos españoles, son unas fincas ganaderas y si estás demasiado extenso. Caminas y caminas y no mas nunca llegas al otro lado y tenía que atravesar todo eso el señor para poder agarrar el camino que lo llevaba al rancho de ellos. Era media noche y caminaba a plena oscuridad, pero él llevaba su lámpara cuando de pronto a lo lejos oye una voz que le dice, que dice “ eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeehhhhhhhhhhhhh”, el señor dice: “ese es mi hijo!, ese es mi hijo!, bien lo decía! Viene herido, o viene enfermo o algo le pasó no pude llegar a la casa ” y decide conrtestarle y también le dice: “ eres tu hijoooooooooooo” pero en tutunakú le dice “ lo dice en tutunakú: le dice: “eres tu hijoooooo!” y la otra persona le vuelve a contestar: “eeeeeeeeeeeeeeeeeehhhhhhhhhhhhhhhhhh” “Seguro viene herido, algo le pasó, debe haberse cortado con su machete, o lo pateó su caballo” dice, “algo le pasó” y entonces empezó a pretar el paso el señor empezó a caminar más recio, más recio. Ya tenía edad, pero, ya la emoción verdad hizo que así caminará con más y así iba corriendo. Volvió a escuchar la voz más cerca, “eeeeeeeeeeeeeeehhhhhhhhh” , más cerca y le vuelve a contestar: “Allá voy hijo, esperame tantito voy corriendo” dice el señor pero así le contesta en tutunaku ( lo dice en tutunakú ) “No tengas miedo ahí voy, voy a tu encuentro” le dice y siguió caminando, cuando miró hacia al frente vio blanquera una figura “miren ahí viene mi hijo, viene de blanco” y volvió a caminar más recio y volvió a escuchar el grito: “eeeeeeehhhh!!!” gritaba aquella persona. “ahí voy te digo, espérame tantito” dice el señor entonces, de pronto, ya así como a unos 100 metros en línea recta vio que eso que venía no venía caminando porque venía demasiado rápido y vio que venía flotando y dice: “hijole, noooo, ese no es mi hijo, este no es mi hijo” dice “esto es” aquí le llama un mal aire “un mal aire” dice, (lo dice ene tutanku) es un mal aire” dice “este no es verdad, no es mi hijo, hijote y ahora qué hago. Lo que voy hacer me voy a orillar al camino. Entonces, se ahorrillo al camino se quitó el sombrero, se cubrió la cara con el sombrero y “voy a dejar que pase” dice “si no lo molestó tampoco me va hacer daño” y se quedó así, estaba, se le pusieron los pelos de punta pero aguantó todo su miedo su pánico y se hizo a un ladito se acurrucó, se puso el sombrero en la cara y empezó a calcular más el tiempo que iba a pasar lo que venía allá en frente y cuando creyó que ya había pasado, levanta la cara y en ese momento “aaaaaahhhhhh!!!!!!” le grita, no. Pega un grito “aaaaaaahhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!” un grito de esos espeluznantes, no? Y este, el señor empezó a temblar, empezó a temblar, y a sentirse mal y aquello que venía por el camino pasó siguió gritando “eeeeeeeeeeeeeeeehhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!”, siguió gritando. Entonces el señor, lleno de miedo temblando, dijo “y ahora qué hago, voy a regresar, ya no tengo fuerzas para seguir caminando, no era mi hijo” entonces lo que hizo fue regresarse, y seguirle aquello que lo había asustado, lo empezó a seguir y escuchaba como a lo lejos, aquello seguía gritando, oyó gritó alo lejos “eeeehhhhh!!!!”, se perdió su grito. Dice que llegó nuevamente al cerro y oyó todavía el grito por acá cerca del río, como entra a Coyutla esa cosa que venía. Y el señor ya muy, muy espantado. Ya con mucha dificultad, bajó, bajó el cerro, llegó a su casa, con todo lo que le había sucedido que lo habían espantado de que algo blanco, una figura que no pudo ver bien le gritó en la cara. Entonces, pues su esposa trató de auxiliarle, empezaron, aquí se usa para espantar, le echaron ajo y refino para que volviera a recuperarse de ese miedo. Narró todo lo que había sucedido, entonces buscaron a unos vecinos que lo habían ido a ayudar pero este, no sé si vino alguien para curarlo, algunos remedios que le dieron pero no, ya no fue posible recuperarlo. Tardó unas horas más y murió.

Entonces, según aquí el decir de la gente de aquí (dice algo en tutunakú: 12.58) que eso que vio le quitó toda la vida le absorbió la vida dicen lo…ya lo habían dejado sin vida. Entonces, ya la poca fuerza, la poca vida que le quedaba la necesaria para llegar. (dice en tutunakú) le succionó toda la fuerza, la energía que tenía el señor y este entonces murió. Ya amaneció muerto. Al otro día mandaron a una persona, para avisarle a su hijo que había fallecido y que le contará lo que había pasado. Fue una persona y efectivamente el muchacho estaba en el campo, estaba trabajando y si era cierto que se le había acabado todos los alimentos que llevaba pero como no se quiso venir ese día porque le faltaba un poco para terminar de limpiar la milpa, era poco lo que le quedaba decidió quedarse un día más para dejar terminado y venirse ya a descansar y que según se estaba alimentando con plátanos hervidos. Que había muchos plátanos ahí en su rancho. Estaba alimentado con plátanos hervidos y café que llevaba. Café en polvo, ponía su café y con eso estaba alimentándose.

Le dijeron que su papá había fallecido y ahí tuvo que parar su trabajo se regresó y este sepulto a su papá.

Pero esa es una historia, que según mi abuelo era, sucedió. Fue real, una anécdota que. Y como esa hay muchísimas más que suceden aquí en Coyutla.

Ent: y de cuentos cuáles conoces porque tú dices que tu abuelito te contaba historias, anécdotas que han sucedido.

Manuel: si. Hay muchos cuentos y leyendas que me contaban de pequeño y algunas no sé, no sé sinceramente donde las supo él. Hay muchísimas. No sé, este…

Ent: y cuál sientes tú que no es real, así como este hecho que contabas del señor.

Manuel: Bueno, le voy a contar algo que también está dentro lo que yo. No sé si sea cierto o es fantasía pero… eso me lo contó mi abuela, que según se los contó su mamá que es mi bisabuela. Que hace mucho tiempo cuando todavía no había mucho comercio, no había mucho comercio. Dicen que ella se hacia el jabón de chivo, de la grasa del chivo dicen que hacían el jabón yo no se como lo hacían pues, pero ellas vendían ese jabón de chivo que lo hacían con la grasa de chivo y se iban a vender jabón a Coahuitlan a veces se le hacía muy tarde y ya no podían regresar porque antes yo no había carretera. Tenían que subir caminando y bajar caminando y era desde acá Coyutla hasta Coahuitlan. Entonces cuando se le hacía tarde este pedían posada en alguna casa y dice que una vez llegó a la casa y le dieron posada y le dice el señor de la casa: “si no hay problema, quédense”. Entonces los invitaron a cenar. “Pero saben que se van a quedar arriba”. Las casas anteriormente eran de palma pero tenían, no sé como le llaman. Aquí la gente le llama el tapanco, es como una especie de entarimado que tiene la parte de arriba. “Se van a quedar ahí en el tapanco” “porque” “porque a veces en la noche vienen a molestar” pero no saben, “pero quien viene a mole…” es que vienen animales que quieren entrar” dice el señor. “Ah! Bueno”, entonces les tiró una escalera para que subiera. Subieron y en la noche efectivamente escucharon que empezaron como a rasguñar la, la, la cerca. La cerca era de tarros y de palitos así, no eran casa de material. Oían como rasguñaba la cerca y en espacie de gruñidos como una fiera. Se oye como gruñía el animal como este…queriendo entrar. Entonces quería entrar como que se asustaba y el señor “no, no tenga miedo como ese animal es un tigre. De por si vienen todos los días, nos quiere espantar, pero no nos espanta. Ahorita los voy a corretear” Entonces el señor empezaba a dar unas marometas ahí en su casa, empezaba a dar una marometas en su casa y se convertía también en tigre, el señor el dueño de la casa. Se convertía en tigre y empezaba, como se dice, empezaban a rugir, no? Si a rugir. Empezaba a rugir y salía ya salía, se convertía en tigre y salía se agarraba con lo tigres que estaban molestando en su casa y los correteaba y había una pelea de animales no? Ya regresaba y nuevamente daba unas marometas y se volvía como el señor y entonces decía “no” decía “no, ya es muy peligroso ir a Cohauitlan porque allá la gente, aquí en tutunaku le dicen (lo dice en tutunaku) no se , casi el sinónimo parecido a lo que es el nahual, no? Personas que tienen esos poderes para poder transformarse en un animal, un objeto, una planta. Pero, este, según dice mi abuela que si. Inclusive allá en Coahuitlan, hay un señor que dicen que se convierte. Es un señor que yo conocí hace dieciséis años y este no sé como se llama, pero así de sobrenombre Sanleta, le dicen. Ese señor todos los días está tomando caña, es una especie de alcohólico, pero aunque tome todos los días no se ve que le afecte, entonces le preguntaba una vez a un maestro, a un maestro que le digo vamos a ir a entrevistar le digo este porque el señor, yo estuve hace dieciséis años y acabo de… no tiene mucho, porque el señor pasan años, años y años y el señor sigue igual, ni se enferma ni nada sigue igual, yo lo veo como hace dieciséis …”nooo, lo que pasa el es “tapalaj”, “él come vidrios” dice, “come vidrios agarra las botellas y empieza a masticar y se las pasa y hay dos o tres personas más que hacen eso pero no todos”, “cómo tiene capacidad para masticar el vidrio, así agarrar la botella y empezar a comérselo”, “nooo, el señor se convierte me dijo un señor que venía ala noche de Coahuitlan ahí venía caminando, un “yesepac” y lo venía siguiendo dice y cuando volvió a voltear vio un lobo caminando detrás de él, cuando volvió a voltear venía caminando el señor después se convierte, eso no me consta no. Pero mi abuelita me ha platicado eso, efectivamente que hay.
La historia en sí que quiere contar es el de La llorona y lo hace a través del testimonio de un vecino de la comunidad de donde él es oriundo Coyutla. Antes de llegar el suceso en sí, el encuentro de este señor con La llorona, pone en situación al auditorio, que no era de origen mexicano. El narrador tiene en cuenta este dato.
Este relato, esta anécdota me la contó mi abuelo. Se trata precisamente de lo que aquí en México le llamamos la llorona. Pero aquí, dentro de nuestra cultura, no es la llorona. Porque como se dice, es como una fuerza, como alguien que anda por la noche. Pero que si tú la escuchas o la vez te puede traer cosas negativas. Puedes morirte. ...”
Antes de iniciar el relato anticipa el simbolismo de la Llorona y las consecuencias de encontrarse con ella. Es decir, está anticipando el final del relato. Este recurso es frecuente en los relatos de este tipo, la intención no es generar suspenso pues es un relato conocido por todo/as. No es necesario mantener el suspenso hasta el final. Se anticipa pues se sabe como va a terminar. Reiteramos, la función de los relatos no es el entretenimiento, por lo tanto no se guarda cuidado en esto. Cita la fuente, su abuelo.
... Bueno sucede, eso me lo platicó mi abuelo. Porque es un hecho que sucedió. Un hecho real que sucedió hace mucho tiempo. Mi abuelo ya no vive pero cuando él vivía me…mi abuelo era un gran cuentista, sería unos 200, 300 cuentos, relatos, leyendas. Era un cuentista, un narrador. Entonces yo se bastantes cuentos de los que me contó, pero este es un hecho que él me dijo que fue un hecho real porque inclusive la persona que le sucedió era compadre de él....”

Reitera la fuente y que es un hecho real para fijar el valor de verdad del hecho que va a relatar y lo confirma dando el dato de parentesco entre el abuelo y el protagonista. Para dar autoridad a la fuente que cita señala el rol de narrador de su abuelo en la comunidad. Por lo tanto no es solo un relato que llegó a él como un mero testimonio de un hecho ocurrido a un pariente sino que llegó a través de un narrador.


... Entonces sucede que era un viejito, un señor de edad avanzada, que tenía un hijo, un hijo único, entonces, él ya estaba muy grande y también su esposa. Su hijo era un joven un joven, no muy joven…no se exactamente la edad pero era una persona que era la que cuidaba a sus papás, al señor y a la señora. Pero tenía que ir a trabajar el rancho de ellos estaba como a unas dos o tres horas. Lugar que le dicen por el piñal que está como a dos o tres horas sino es que más....”
Recién aquí inicia el relato. Presenta a los personajes, el vínculo entre ellos la edad la distancia entre el rancho al que tenía que ir a trabajar y donde vivían. Sitúa el lugar para que el auditorio lo reconozca. Este es un dato importante porque ese es el motivo que hace que este joven pase unos días lejos de sus padres.
“... Entonces él se iba, se iba toda la semana a trabajar porque tenía un rancho y en el rancho tenía una “trojel”, aquí le dicen una “trojel”, una casita pequeña, una choza y ahí se quedaba como para no estar viajando todos los días. Él se iba toda la semana a trabajar y regresaba los fines de semana....”

Cuenta las costumbres del joven y abre un espacio donde explica qué significa la palabra trojel.


... Entonces cuando ya era día domingo, la mamá le hacía una especie, le hacía unas gorditas, aquí tiene un nombre muy específico, tiene una…es unas gorditas que pasan por un tratamiento tradicional y esas gorditas o esas tortillas no se echan a perder apuntan toda la semana, aguantan toda la semana, aguantan todo la semana, después uno la consume y no se agrian porque a diferencia de la tortilla común y corriente que en uno o dos días se agria. Entonces la mamá le preparaba ese tipo de tortillas. El muchacho se llevaba todo lo que iba a consumir allá: café, azúcar, fríjol, todo este, no preparado sino que se llevaba así un producto. Llegaba allá y ya ponía sus frijoles, ponía este…si llevaba ajonjolí, él mismo se preparaba de comer. Y trabajaba, trabajaba y más o menos todo lo que llevaba para poder alimentarse él en la semana, él calculaba lo que le iba a tardar y bueno, al fin de semana regresaba y era una fiesta para sus papás que llegaba el hijo único. Después de toda la semana de no verlo. ..”

Relata la costumbre que tenía su madre, enumera los productos que se llevaba dado que estaba una semana fuera de su casa. Vuelve abrir una explicación acerca de las gorditas.


... Dice mi abuelo que era un fin de semana, precisamente era creo que un sábado, ya a eso del mediodía él señor, el abuelo se empezó a alistar, se empezó a preparar porque iba a llegar su hijo iba a comer con su hijo. ...”

Vuelve a citar a su abuelo, recordando que no es él quien cuenta la historia, es decir, no la está creando sino que es un relato contado por su abuelo y sitúa al auditorio en lo que ocurre no ya en lo cotidiano de esta familia sino el día preciso del hecho que se quiere contar: el encuentro de este señor con La Llorona.

... Entonces le dice a su viejita: “viejita, por favor caliéntame el agua me voy a bañar, me voy a cambiar, dame mi ropa limpia”. “si, si”. Dice la señora, le calienta el agua, no sé si le pusieron el temascal, porque ahí acostumbran antes se acostumbraba a bañarse en temascal.

Entonces sucede que se bañó el señor, se cambió, se alistó y la tarde empezó a transcurrir como a eso de las tres cuatro de la tarde su esposa le dice “y viejito (dice en tutunaku), ven a comer” y dice el viejito: “no, voy a esperar a mi hijo”, “ah, bueno”, “y ya preparaste la comida”, “¿ya está todo?”, “si ya está todo” , “ya maté, maté el gallo”, dice “se lo hice en mole, ya preparé todo lo que a mi hijo le gusta de comer” dice. “lo estoy esperando”, “ah! Bueno esperamos” y así cenamos con él y empezaron a esperarlo se dieron las cuatro, se dieron las cinco, empezó a atardecer, se dieron las seis ya empezó a oscurecer y el muchacho no llegaba. ...”

En este fragmento vuelve a explicar las costumbres, en este caso el temazcal. Incorpora el diálogo entre el matrimonio donde se ilustra las acciones que realizan mientras esperan a su hijo. De esta manera el auditorio se siente identificado con lo que va relatando, los protagonistas dicen y hacen cosas que son habituales en la comunidad.


... Entró la noche, fueron las siete, ocho, nueve. Y el señor empezó a preocuparse. Dijeron bueno “por que no llega mi hijo. A caso le habrá sucedido algo. Qué le habrá pasado no será que se lastimó, se cortó con el machete, o le picó una víbora. Qué le habrá pasado, se enfermó y no puede llegar.” Bueno el señor se empezó hacer un montón de conjeturas en relación de por qué su hijo no llegaba. Dieron las diez, pues ya…el señor ya era presa de tanta desesperación que tomó una decisión exacta. “Sabes que” le dice a su esposa, “yo voy a buscar a mi hijo, quizás esté herido y nosotros aquí sentados. No, yo me voy. ...”
El relato va in crescendo, se percibe la inquietud de los padres. Aquí el narrador deja de contar lo que le contaron y pasa a ser un narrador omnisciente, expresando los pensamientos del padre y su incertidumbre.

... Para eso ya eran las once de la noche, dice “a ver por favor” dice “ponme en un morral, es un, usan aquí el morral, es un para poder llevar sus cosas. Ponme en un morral todo: una jarrita de mole, la comida” dice “por favor, también ponme tortilla” dice “ahorita vengo, voy a comprar un refresco”. Se fue a comprar un refresco a la tienda y no se que mas cosas llevó. Fue a comprar pilas para su lámpara. Y ya con el morral lleno. Se carga el morral y empieza a caminar...”

Es importante la marcación de la hora. Es medianoche, el horario en que sale usualmente la Llorona. Vuelve a dar una explicación acerca del “morral”, y detalla las acciones de los preparativos. Recordemos que en la oralidad las imágenes se generan en la mente de las personas que van relatando y escuchando. Cuanto más detalles tengan las imágenes más perceptibles se hacen.

... Salió por aquí, por…eso es aquí en Coyutla. Salió por esta parte de…este, estamos al lado norte como a noroeste porque está el río y empezó a caminar, por allí eran once y media, doce. Cruzó el río, empezó a subir, pues subir pues a un cerro, una colina, no tan alta. Bueno si algo, algo. Empezó a subir para eso era ya media noche, al terminar de subir la colina había un valle. Un valle muy extenso que para recorrerlo se tarda una hora, hora y media para poder recorrerlo. Un lugar que antes le llamaban la vaquería, eran de unos españoles, son unas fincas ganaderas y si estás demasiado extenso. Caminas y caminas y no más nunca llegas al otro lado y tenía que atravesar todo eso el señor para poder agarrar el camino que lo llevaba al rancho de ellos. ...”

Aquí el narrador rompe el espacio del enunciado y la enunciación, lo lleva a ese momento que se está relatando, ubica de manera concreta el lugar: “salió por aquí”, marcando la presencia del personaje, actualizando el relato, señalando la veracidad de lo que está narrando. Para el auditorio no es puro cuento lo que se escucha y el narrador cuida que esto no sea así. Nuevamente sitúa espacialmente, da detalles del recorrido para que los lugareños se sitúen. Vuelve a señalar la hora “ya medianoche”.

“... Era media noche y caminaba a plena oscuridad, pero él llevaba su lámpara cuando de pronto a lo lejos oye una voz que le dice, que dice “eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeehhhhhhhhhhhhh”, el señor dice: ¡“ese es mi hijo!, ¡ese es mi hijo!, bien lo decía! Viene herido, o viene enfermo o algo le pasó no pude llegar a la casa ” y decide conrtestarle y también le dice: “ eres tu hijoooooooooooo” pero en tutunakú le dice “ lo dice en tutunakú: le dice: “eres tu hijoooooo!” y la otra persona le vuelve a contestar: “eeeeeeeeeeeeeeeeeehhhhhhhhhhhhhhhhhh” “Seguro viene herido, algo le pasó, debe haberse cortado con su machete, o lo pateó su caballo” dice, “algo le pasó” y entonces empezó a pretar el paso el señor empezó a caminar más recio, más recio. Ya tenía edad, pero, ya la emoción verdad hizo que así caminará con más y así iba corriendo. Volvió a escuchar la voz más cerca, “eeeeeeeeeeeeeeehhhhhhhhh” , más cerca y le vuelve a contestar: “Allá voy hijo, espérame tantito voy corriendo” dice el señor pero así le contesta en tutunaku ( lo dice en tutunakú ) “No tengas miedo ahí voy, voy a tu encuentro” le dice y siguió caminando, cuando miró hacia al frente vio blanquera una figura “miren ahí viene mi hijo, viene de blanco” y volvió a caminar más recio y volvió a escuchar el grito: “eeeeeeehhhh!!!” gritaba aquella persona. “ahí voy te digo, espérame tantito” dice el señor entonces, de pronto, ya así como a unos 100 metros en línea recta vio que eso que venía no venía caminando porque venía demasiado rápido y vio que venía flotando y dice: “hijole, noooo, ese no es mi hijo, este no es mi hijo” dice “esto es” aquí le llama un mal aire “un mal aire” dice, (lo dice ene tutanku) es un mal aire” dice “este no es verdad, no es mi hijo, hijote y ahora qué hago. Lo que voy hacer me voy a orillar al camino. Entonces, se ahorrillo al camino se quitó el sombrero, se cubrió la cara con el sombrero y “voy a dejar que pase” dice “si no lo molestó tampoco me va hacer daño” y se quedó así, estaba, se le pusieron los pelos de punta pero aguantó todo su miedo su pánico y se hizo a un ladito se acurrucó, se puso el sombrero en la cara y empezó a calcular más el tiempo que iba a pasar lo que venía allá en frente y cuando creyó que ya había pasado, levanta la cara y en ese momento “aaaaaahhhhhh!!!!!!” le grita, no. Pega un grito “aaaaaaahhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!” un grito de esos espeluznantes, no? Y este, el señor empezó a temblar, empezó a temblar, y a sentirse mal y aquello que venía por el camino pasó siguió gritando “eeeeeeeeeeeeeeeehhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!”, siguió gritando. Entonces el señor, lleno de miedo temblando, dijo “y ahora qué hago, voy a regresar, ya no tengo fuerzas para seguir caminando, no era mi hijo” entonces lo que hizo fue regresarse, y seguirle aquello que lo había asustado, lo empezó a seguir y escuchaba como a lo lejos, aquello seguía gritando, oyó gritó alo lejos “eeeehhhhh!!!!”, se perdió su grito. ...”

Recién aquí comienza el relato del suceso que se quiere contar. Reitera el horario: “las doce de la noche” dato que viene dando, utiliza onomatopeyas, describe con precisión las acciones del señor. Transmite el miedo y la inquietud del señor frente a la Llorona.

... Dice que llegó nuevamente al cerro y oyó todavía el grito por acá cerca del río, como entra a Coyutla esa cosa que venía. Y el señor ya muy, muy espantado. Ya c con mucha dificultad, bajó, bajó el cerro, llegó a su casa, con todo lo que le había sucedido que lo habían espantado de que algo blanco, una figura que no pudo ver bien le gritó en la cara...”

Vuelve a utilizar el “dice” citando implícitamente a su abuelo y como dato comenta que el señor antes de morir relató lo ocurrido. De esta manera no presenta dudas de cómo llegó a conocerse lo sucedido si se encontraba solo. Se describe a la Llorona, sosteniendo el motivo personaje.

... Entonces, pues su esposa trató de auxiliarle, empezaron, aquí se usa para espantar, le echaron ajo y refino para que volviera a recuperarse de ese miedo. Narró todo lo que había sucedido, entonces buscaron a unos vecinos que lo habían ido a ayudar pero este, no sé si vino alguien para curarlo, algunos remedios que le dieron pero no, ya no fue posible recuperarlo. Tardó unas horas más y murió. ...”

Aparece en el relato prácticas de curación propias de la cultura. Reitera que antes de morir narró lo acontecido y finalmente el desenlace anticipado en el inicio del relato; respetando la secuencia de episodios, el señor muere producto de su encuentro con la Llorona.

... Entonces, según aquí el decir de la gente de aquí, que eso que vio le quitó toda la vida le absorbió la vida dicen lo…ya lo habían dejado sin vida. Entonces, ya la poca fuerza, la poca vida que le quedaba la necesaria para llegar. (Dice en tutunakú) le succionó toda la fuerza, la energía que tenía el señor y este entonces murió. Ya amaneció muerto. Al otro día mandaron a una persona, para avisarle a su hijo que había fallecido y que le contará lo que había pasado....”

Actualiza el relato con testimonios de la gente de la comunidad. Explica el motivo de la muerte y porqué lo provoca el encuentro con la Llorona.

... Fue una persona y efectivamente el muchacho estaba en el campo, estaba trabajando y si era cierto que se le había acabado todos los alimentos que llevaba pero como no se quiso venir ese día porque le faltaba un poco para terminar de limpiar la milpa, era poco lo que le quedaba decidió quedarse un día más para dejar terminado y venirse ya a descansar y que según se estaba alimentando con plátanos hervidos. Que había muchos plátanos ahí en su rancho. Estaba alimentado con plátanos hervidos y café que llevaba. Café en polvo, ponía su café y con eso estaba alimentándose. Le dijeron que su papá había fallecido y ahí tuvo que parar su trabajo se regresó y este sepulto a su papa…”

En el relato retoma al personaje del muchacho para explicar qué había ocurrido con él y lo que provocó su ausencia. Detallando cómo hizo para subsistir esos días de más que se había quedado. Y ahí finaliza el relato de los sucesos del encuentro con la Llorona.

... Pero esa es una historia, que según mi abuelo era, sucedió. Fue real, una anécdota que. Y como esa hay muchísimas más que suceden aquí en Coyutla.”

Al concluir su relato, vuelve al inicio, citando a su abuelo y la veracidad de lo dicho. El relato se narra de manera circular es un inicio que se hace final y un final que se hace inicio.

El análisis de los tres relatos recopilados de fuentes directas sin transformar las formas y estructuras como han sido transmitidos nos permite visibilizar cómo cobran significado los sustratos de significatividad cultural. Todos ellos transmiten saberes propios de la cultura y de la cotidianidad de la gente de esa comunidad. No se abandona el sentido estético desde los recursos que utiliza para narrar, permitiendo que el auditorio continúe la historia desde el interés que genera la narración. Por eso cconsideramos a los relatos de tradición oral como una totalidad que integra conocimiento, cultura y espiritualidad. Cada relato es una construcción socio-cultural-histórica colectiva. Una unidad solidaria entre relato, formato, conocimiento (cultural y espiritual), contexto y narrador. Este conjunto de propiedades hace que lo podamos diferenciar de otros relatos.

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