Capitulo III



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El final de los relatos
Otra característica de los relatos de tradición oral se refiere a que es muy común que el narrador utilice la estrategia de cerrar el relato extendiendo su acción hasta el presente mismo del acto de la narración, o hasta el instante mismo en que el narrador introduce su propio testimonio o comentario con respecto a la naturaleza y función del hecho relatado. Volvemos a encontrar al final de la narración lo que se indicaba con respecto al inicio: la necesidad de reactualizar en el presente el hecho ocurrido en el relato desde la voz del narrador. De hecho, en general, esto es más fuerte en los finales que en los inicios, donde muchas veces remitir la fuente basta para cumplir con la tradición. El relato tutunaku El toro, relatado por Lázaro, narra la existencia de un toro que se atravesaba en el medio del camino por el cual circulaban todas las personas para trasladarse desde Papantla a Poza Larga. El toro atemorizaba a las personas que tenían que pasar obligatoriamente por ahí para poder conseguir sus alimentos. Hasta que un día un hombre alcohólico se atreve a enfrentar al toro. El hombre logra que el toro se vaya y a partir de entonces todo/as circulan por esa carretera para trasladarse de un pueblo a otro. Aunque al pasar por ahí se sigue escuchando el bramido del toro.
“…Y desde entonces se han oído que todavía en esa parte de donde se sentaba el toro, en ocasiones en la noche, se oye que brama pero no hay nada, pues llegas ahí y no hay nada pero se escucha.

Esto recuerdo que mi papá me había contado incluso que pasábamos cuando era chico me iba con mi papá a Papantla, a caballo nos íbamos,…. Y me iba contando “mira es que así ha pasado por aquí” y me señalaba aquí es el lugar donde se ponía el toro… y si es cierto hay muchos árboles, ahí es un monte, tienes que pasar por un montecito para llegar pero ya hay carretera. Pero ese camino real sigue todavía ahí en existencia y de ahí yo recuerdo que mi papá me ha comentado esas cosas.”
En el cierre de este relato se marca la permanencia del personaje “toro” en el presente:
“…en ocasiones en la noche, se oye que brama pero no hay nada, pues llegas ahí y no hay nada pero se escucha...
Y, en el testimonio que da el narrador, ofrece datos acerca de cómo y en qué momento se lo narró su papá, para reforzar la “autenticidad” del hecho a través de la existencia del camino y del monte.

Aún cuando no se cuenta con el dato exacto, es muy posible que este relato se ubique como un hecho sucedido en un pasado reciente, por lo que es relatado por padres, abuelos. Como se mencionaba antes, es posible que este relato aún no forme parte de la tradición en tanto palabra antigua, conocimiento fijado y conocido ampliamente por todos, que ha sido asentado por generaciones pasadas. En general, para que esto suceda, se requiere que un relato circule durante varias generaciones. Por tal motivo, como en el relato de Lázaro, donde se cuenta un hecho o experiencia sucedida en un tiempo cercano, se refuerza y se marca la autenticidad de los hechos con relación a la experiencia directa de la fuente, y el lugar en que sucedió. En este sentido, generalmente se apela a fuentes que son personas mayores, anciano/as o padres de familia, fuentes confiables e indiscutibles para las comunidades, dado el respeto que se tiene hacia las personas mayores. En muchas culturas originarias de México, por ejemplo, lo/as niño/as no conocen el nombre de sus padres, porque se deben referir a ellos utilizando palabras reverenciales, como padre o madre como muestra de respeto.


“…Y entonces si lo cuenta el abuelo y lo cuenta el padre y el hijo, al nieto y decir si, yo también lo escuché. Entonces tiene esa parte real para la comunidad, para la gente que lo cuenta, ¿no? Aunque para el extraño o para el que empieza hacer interpretaciones diga no es cierto, pero para la comunidad si tiene realidad... (Director de CELALI)

Las culturas orales, al mantener durante siglos sus conocimientos a través de la oralidad, se convierten en conservadoras y tradicionalistas. No se permite la experimentación intelectual (Ong, 1982: 47). El conocimiento al no almacenarse fuera de la mente hace que se conserve en forma precisa. Las comunidades saben que es difícil lograrlo, por lo que son lo/as ancianos/as sabio/as lo/as que lo conservan. Por este motivo son respetado/as en las comunidades y se les otorga la jerarquía de narradores. De acuerdo al conocimiento que se transmita varía las personas que tienen la autoridad para narrarlo o el tipo de registro que se utiliza en la narración:


“…En el medio indígena, la vocación y la transmisión de los procedimientos de invocación ceremonial, peticiones de lluvia, peticiones ceremoniales para siembra o para cosecha, o para la preparación de nuevos terrenos de cultivo ha exigido una evolución, un ejercitarse, que implica un estudio cuidadoso llevado a cabo por los rezanderos, los ministros de culto, las autoridades o los sacerdotes tradicionales…” (Gutiérrez González, 2006).


  1. Estructura de los relatos de tradición oral y el análisis por motivos

El relato de tradición oral tiene un método de composición y estructura que permite la trascendencia oral a través del tiempo sin transgredir su función, sentido, información cultural, espiritualidad y simbolismo propio de cada cultura.

Los símbolos en tanto unidades de significación son fundamentales en la composición de un relato para que pueda sostenerse a través del tiempo y de los contextos por donde circula. Esta es la razón por la cual Montemayor, al igual que todos los estudiosos de la tradición oral indoeuropea, como muchos de los formalistas rusos, introducen la noción de motivo como eje de sus metodologías de análisis para los cuentos fantásticos indoeuropeos.

Según Montemayor (1998:20) el motivo es el más pequeño elemento que tiene en un cuento la capacidad de persistir en la tradición” y que pueden ser de tres tipos: personajes, objetos o creencias que intervienen en la acción del relato y episodios o cadenas de episodios que a veces pueden fungir como verdaderos relatos por sí mismos. Dicho autor utiliza el análisis de los relatos como una estrategia metodológica que permite diferenciar los elementos de un relato e identificar cuáles son las fuentes a la que pertenece. Lo que este autor busca es determinar cuáles son los motivos que pueden considerarse como un aporte prehispánico. La importancia que tiene para el presente estudio la noción de “motivo” nos lleva a aclarar un poco su definición desde la historia del estudio de los cuentos de tradición oral.

Ya desde los inicios del siglo XX se hicieron esfuerzos por estudiar el folklore de los pueblos, siendo la clasificación de los cuentos populares, cuentos de tradición oral, un tema central. En los albores del siglo XX Kaarle Krohn y Antti Aarne fueron los estudiosos de la cultura popular más reconocidos en Europa por la clasificación que hicieron de los cuentos populares, tema que motivó mucho de los estudios sobre las narraciones populares. Ellos lograron delimitar el concepto de “cuento tipo” del concepto de variaciones de un mismo tipo de cuento.

Veselovski, otro integrante del formalismo ruso, por su parte, consigue una mejor definición de este concepto:


Una serie de motivos es un tema () por motivo entiendo la unidad más simple de la narración. El motivo se señala por su esquematismo elemental e imaginado: los elementos de mitología y de cuento que presentamos más adelante son así: no pueden descomponerse más. (García Landa, 1998).
En la historia de estos estudios, cabe mencionar que Propp presenta una crítica a esta definición de Veselowski sobre los motivos y propone en su lugar utilizar la idea de la función de los personajes como eje del análisis de los cuentos de tradición oral en conjunto con otros cuatro elementos. Sin embargo, su análisis presenta varias dificultades y el análisis de motivos sigue siendo utilizado para cierto tipo de estudios de la cultura popular.

Por su parte Tomashevski uno de los integrantes del círculo del formalismo ruso más representativo, junto con Propp, define al motivo como el tema de una parte indivisible de la obra:


Los motivos de una obra pueden ser heterogéneos. Basta parafrasear la fábula de una obra para comprender inmediatamente qué es lo que se puede eliminar sin destruir el nexo causal entre los hechos. Los motivos que no se pueden omitir se llaman ligados; los que pueden eliminarse Para la fábula, tienen importancia solamente los motivos ligados; en la trama, en cambio, son a veces, precisamente los motivos libres lo que desempeñan una función dominante que determina la estructura de la obra. (García Landa, 1998: 43).
Al respecto José Angel García Landa plantea que:
“… los motivos de Tomashevski no sirven para establecer comparaciones temáticas con otras obras, sino para delimitar las mínimas unidades de sentido dentro de una misma obra, unidades que Tomarshevski identifica con las oraciones cada frase tiene un motivo. (García Landa, 1998: 43).

.Thompson, por su parte, diferencia el tipo del motivo, que vendría a ser el elemento común presente en toda la tradición. Expone tres clases de motivos:



  • Los actores Elementos que ayudan al desarrollo de la historia, tales como objetos mágicos, creencias

  • Incidentes aislados

La tercera clase de motivos sería la más abundante: cuando tienen existencia independiente en la tradición, coinciden con los tipos correspondientes. Por otro lado, se puede dar el caso que un tipo de relato esté constituido por un solo motivo o por varios motivos relacionados. Además hay motivos que pueden darse en diferentes clases de cuentos. Por lo tanto, el problema principal a la hora de hacer una clasificación reside en ordenar aquellos cuentos que presentan una serie de varios motivos, y diferenciar cuales de estos motivos son los principales y cuales los accesorios.

El análisis por motivos sigue siendo utilizado para estudiar las fuentes de una tradición oral en particular ya que permite diferenciar elementos de distintas culturas dentro de un mismo relato. Esto es lo que busca Montemayor. Según este autor, los motivos pueden clasificarse en tres categorías:




  • Motivos personaje: son los personajes de un relato que pueden ser seres sobrenaturales, personas, animales, una entidad mágica, una curandera, los Señores del Monte.

  • Motivos objetuales o creencias entre los que se consideran lugares como cuevas, caminos, ríos y lagos. Objetos que pueden ser semillas, espejos, espadas, libros mágicos, plantas medicinales, animales (cuando no intervienen en el relato como personajes principales), aguas sagradas, entre otros.

  • Motivos episódicos, anecdóticos o de peripecia: que pueden ser las transformaciones o algunas razones, por ejemplo: la búsqueda de (un lugar, un tesoro, una respuesta) un engaño, rescates, combates, el escapar de los perseguidores.

Estas unidades mínimas con autonomía relativa permiten que cada cultura pueda incorporar a sí misma estos motivos de los relatos sin alterar la unidad de las historias o la unidad de los motivos encadenables. Podemos reconocer la historia porque los motivos, en tanto representaciones metalingüísticas, se conservan a pesar de las transformaciones contextuales.

Los relatos de tradición oral se mantienen por la combinación de los motivos. La vitalidad del motivo tiene valor per se, se reactualiza y se puede ver de inmediato conectado con la fuente milenaria de la que procede. No cualquier motivo o relato es asimilado en la tradición oral de una cultura, sino aquellos que son funcionales a preservar y/o transmitir valores que se comparten. A partir de ese momento detrás del ropaje de un personaje se esconde otro, el que la tradición oculta y presenta al mismo tiempo a partir de mecanismos de resistencia cultural.

Gran parte de los relatos la constituye su descripción, por eso es importante reconocerlos para no transgredirlos o quitarlos, pues tienen que ver con la función y el sentido de los relatos. Los motivos materializan el simbolismo cultural. Estas transformaciones las consideramos vitales para los relatos de tradición oral. Al transgredir los motivos no sólo hay un una pérdida de sentido sino que se pierde la función de lo sagrado implícito en todos los relatos. Nos referimos a los planos de interpretación simbólica que van más allá del relato en sí.

En las culturas originarias la concepción del mundo material y el mundo espiritual no tiene límites demarcados. Se establece una relación dialéctica entre ambos y se vive en la cotidianidad del estar de los sujetos. Esto está presente en los relatos, por ello, es importante comprender la incidencia de los símbolos en los mismos.

En los relatos los símbolos aparecen como un motivo (objetual, episódico, personaje). Pero si se lo reduce solo a lo que muestra se diluye el verdadero significado y pierde su fuerza. El relato carece de sentido porque pierde la función y el contenido cultural. Para entender esto Kusch plantea que hay cuatro planos del símbolo.

Primero un soporte material dado o visto; segundo, un primer significado, como ser el mano santa cura tan sólo al mirar; tercero, un segundo significado numinoso; (poder religioso - mágico) y cuarto, un área donde se dan los sentidos en general, algo así como lo absoluto. (Kusch, 1978: 74)

Los relatos desde lo explícito e implícito siempre son sagrados. Sagrado desde lo que es la cultura, lo que constituye y sostiene al sujeto en su estar. El símbolo2 se ubica en el sujeto en sí, en lo que este trae y al mismo tiempo lo trasciende. El sujeto accede a lo absoluto a través del símbolo.

En los relatos se justifica lo terrenal”. Se lo hace partir de la espiritualidad (lo absoluto). Es el vehículo de lo simbólico para ir de lo determinado y finito hacia lo indeterminado, lo absoluto. El sentir por sobre el oír o el ver. No se trata de un sentir sentimental, sino sapiencial, ético. Respetar los sitios y entidades sagradas no hace más que asegurar estar sumergido en la indefinición de un orden superior, por ello los relatos no afirman sino consagran.

Las diferencias del pensamiento denominado natural o arcaico de Kush con el crítico están dadas desde la finitud de la existencia. Relacionado con la circularidad del tiempo, el estar y el ser. No se centra en el objeto. No se preocupa por explicar el objeto, como objeto en sí, sino desde su relación con lo absoluto. El pensamiento natural no pone su preocupación en lo objetivo. No busca la verdad o la falsedad, sino que está con-sagrado a lo absoluto. Por eso nadie va a poner en discusión si una soga puede sangrar3 o no, ni lo va a considerar como una imposibilidad que suceda. Ni menos aún va a considerar ese relato como un cuento.

Por ello preguntarse si es verdad o no es verdad lo que se relata en la tradición oral, al contrario de la apreciación de la leyenda no tiene el menor sentido. Esta pregunta simplemente no tiene sentido para las culturas originarias. Para los indígenas simplemente son incuestionables. Van más allá de la racionalidad y de lo que las palabras dicen. Solo son interpretados, comprendidos y apropiados desde la misma cultura donde tienen su génesis; se van transmitiendo y resignificando de generación en generación. Lázaro, el maestro con conocimientos en el arte de narrar, totonaco nos decía:

“… como yo soy parte de eso. Parte de la comunidad. Este si les creo. Porque me dicen de una manera que han vivido. Y me dicen: esto pasó así. La forma de contar, sin titubeos, porque me describe el lugar que yo conozco, me dicen el lugar que yo conozco. Entonces es cierto posme está afirmando que lo vivió y me va a confirmar nuevamente cuando yo esté con él. Y cuando pasamos por ese lugar me dice aquí es, o sea me afirma, me reafirma y me confirma en el momento en que estoy, entonces yo le creo. Por ejemplo, yo para creerle, necesito consultarle con mi mamá también, entonces me dice a poco si hijo entonces ya le creo lo que me dijo porque es su vivencia.”

Interpretar los relatos desde su cosmovisión y conceptualizaciones hace que éstos cobren una relevancia diferente a la otorgada por la cultura escrita occidental. No son meros relatos que cuentan historias y que livianamente podemos traducirlas, interpretarlas y categorizarlas bajo la cosmovisión occidental. Debemos ser respetuosos de estas culturas y dejarle esa función, en la medida que lo consideren oportuno y pertinente las comunidades originarias.

Desde ahí se piensa y se simboliza, es decir, en los pueblos originarios no existe el yo individual. Todo se entiende, se vive, se piensa desde lo comunitario, desde un nosotros. El arraigo a la tierra desde lo simbólico, no desde lo natural. La tierra es realidad y simbolismo. Marca lo religioso (visto desde el sentido de espiritualidad, la vía hacia lo absoluto) y lo comunitario (lo de aquí, lo finito, lo determinado).



Análisis de los motivos de los relatos recopilados
Los relatos presentados han sido recopilados en la región lingüística tutunaku, en las comunidades de Coahuiltan y Filomeno Matta, dos de ellos narrados por maestros a lo/as estudiantes en contexto escolar y uno de ellos por un maestro conocedor del arte de narrar. Los tres son relatos a los que tienen acceso lo/as niño/as. En el caso del Bebé arco iris y La niña que vendía pan son historias propias de las comunidades y no hemos encontrado versiones escritas, solo algunos testimonios de El Bebé arco iris en otros trabajos de investigación. Los relatos circulan en las distintas comunidades en la actualidad.

A través del relato El bebé arco iris analizamos los motivos y los sustratos de significación. La concepción del arco iris para la cosmovisión tutunaku y los distintos planos simbólicos de los motivos que conforman el relato. El análisis de La niña que vendía pan pone en relieve la importancia del formato de los relatos de acuerdo a la función que éstos tienen en las comunidades. Y con La llorona la forma: fórmulas de inicio y de cierre, la estructura: análisis de los motivos, cuidado del contenido e información cultural del relato transmitido oralmente por un narrador conocedor del arte de narrar.




  • El bebè arco iris

Relato El bebé arco iris, narrado en lengua tutunaku por la maestra Lupita a sus estudiantes de cuarto grado.
Se trata de dos señoras que fueron a leñar, fueron a cortar leña. Ellas ahí entre el monte cortando leña escucharon el llanto de un bebé. Antes había llovido, se calmó el agua y salió el sol.

Entonces escuchaban el llanto de un bebé y ellas pues se preguntaron a dónde llora el bebé. Empezaron a buscar entre el monte. Y en eso encontraron un charco de agua y dentro del charco de agua estaba adentro un bebé pataleando. Bien vestidito el bebé con gorro, pañales de colores. Entonces, ellas sintieron lástima por el bebé. Ellas se dijeron pues: “Qué madre que no tiene cariño por su hijo. Una de ellas lo levantó y como ella tenía un bebé lo empezó a amantar y cuando ella quiso separar del pecho, pues el bebé ya no se despegó. Entonces pues le intentaron de varias maneras y no lograron. Así se vinieron las señoras ya con su leña llegando a casa le intentaron con varias remedios caseros y tampoco. Entonces llamaron a una partera. Y la partera igual no pudo despegar el bebé. Pero en eso la señora se sentía mal ya estaba toda pálida. Pero ya lograron calentar el temascal y ya la bañaron. Se metió a bañar al temascal. Se paró el arco iris salió del temascal un arco iris grande, grande. Ya fue cuando se despegó el bebé pero fue un arco iris. Y la señora falleció porque le extrajo toda su sangre, ¿verdad? Le chupó toda la sangre.
El motivo personaje arco iris es un ser de la naturaleza que tiene que ser respetado por las personas. El relato versa en lo que ocurre si alguien se topa con el arco– iris. La función de este relato es trasmitir el respeto y el cuidado que hay que tener ante este ser.

El temazcal es el motivo objetual de este relato ya que a través de él se logra despegar al bebé del pecho de la señora. Símbolo de las culturas mesoamericanas. aparece en el relato como el único medio merced al cual se desprendió el arco iris.


“…Pero ya lograron calentar el temascal y ya la bañaron. Se metió a bañar al temascal. Se paró el arco iris salió del temascal un arco iris grande, grande. Ya fue cuando se despegó el bebé pero fue un arco iris…”

El motivo episódico es el engaño rn que se incurre para que las mujeres–madres amamanten a ese bebé abandonado en el charco de agua:



“…Entonces escuchaban el llanto de un bebé y ellas pues se preguntaron a dónde llora el bebé. Empezaron a buscar entre el monte. Y en eso encontraron un charco de agua y dentro del charco de agua estaba adentro un bebé pataleando. Bien vestidito el bebé con gorro, pañales de colores. Entonces, ella sintieron lástima por el bebé. Ellas se dijeron pues: “Qué madre que no tiene cariño por su hijo. Una de ellas lo levantó y como ella tenía un bebé lo empezó a amantar y cuando ella quiso separar del pecho, pues el bebé ya no se despegó…”
Los motivos “cristalizan el mundo simbólico (Kush, 1978). Hay que interpretarlos desde las cosmovisiones indígenas. En este relato el motivo personaje del arco iris no es un mero personaje, el temazcal como motivo objetual no es solo un objeto ayudante.

Para las culturas mesoamericanas el arco iris es una entidad peligrosa y agresiva. Para los nahuas es una serpiente de luz y fuego que combate la estación lluviosa y trae la seca. Su presencia es importante para el ciclo hidrológico y agrícola. Los mexicas lo representan como una serpiente de fuego. También es considerada como una mujer que murió en su primer parto -a partir de entonces de naturaleza guerrera- de ahí la explicación de absorber la sangre de mujeres en cinta o amamantando.

Luego de la conquista, el arco iris no se mimetizó con las deidades cristianas pero se sigue presentando como un animal indomesticable, salvaje y brutal, sediento de sangre. Habita las zonas agrestes que rodea a las comunidades.
“… dos señoras que fueron a leñar, fueron a cortar leña. Entonces ellas ahí entre el monte cortando leña escucharon el llanto de un bebé, para eso antes había llovido, pero se calmó el agua y salió el sol...”
Aparece para robar el alma de los humanos, especialmente de las mujeres, bebés y niños. Es por eso que este relato es accesible a los niño/as pues tienen que conocer este peligro y cuidarse de él. Parece desear el agua pues siempre aparece en charcos, manantiales, ciénagas, etc.
... empezaron a buscar entre el monte y en eso encontraron un charco de agua y dentro del charco de agua estaba adentro hay un bebé pataleando. Bien vestidito el bebé con gorro, pañales de colores...
Este ser puede acechar a alguien porque se siente molestado o porque le atrae el color de sus ropas; por eso hay que tomar precauciones:

“…Íbamos al campo y usábamos un nylon, una bolsa de polietileno, nylon para cubrirnos y el transparente, no el de colores porque si tú usas ese impermeable con colores, el arco iris te sigue. Y qué hacíamos, cuando veíamos que se ponía el arco iris, dejábamos de caminar, nos parábamos a la sombra de un árbol hasta que desaparecía para que nos siguiera .Otra mi papá decía quítense la camisa y póngasela al revés. Como hay elementos a manera de protecciòn. (Manuel)

El temazcal 4 es un elemento cultural prehispánico de Mesoamérica. Se lo conoce como chuj en lengua mame, pus en tzeltal, sa'ga en tutunaku. Los temazcales se encontraban tanto en las ciudades sagradas como en casas particulares Representa el interior de la tierra, espacio femenino por excelencia, tiende a juntar el fuego y el agua. Espacio de las parteras y curanderas. Es el baño de vapor de la tradición prehispánica. En distintos códices aparece la relación entre los temazcales, la espiritualidad y lo sagrado. A éstos se lo relacionaba con Tocitzin o Teteo Innan5, señora de los baños de vapor. Colocada en la puerta de los temazcales esta imagen Toci6; nuestra abuela, o Temazcalteci, la abuela protectora del temazcal.7. Al temazcal también se lo asocia vpn el dios del fuego8. Como vemos el temazcal es la tierra, el fuego. Lugar de renacimiento. Lugar sagrado, espiritual, medicinal y de uso mundano en las culturas mesoamericanas con continuidad hasta nuestros días.

Como se ha explicitado anteriormente los motivos materializan el símbolo. Como también hemos dicho los relatos son la excusa para decir otra cosa. En este caso se está hablando del motivo personaje: el arco iris. Y todo el relato versa en este motivo. Por ello tomaremos para el análisis los planos simbólicos propuestos por Kusch (enunciados en la primer parte) del motivo personaje.

El primer plano se refiere a un soporte material dado o visto. La aparición de un bebé que llora es el aspecto material que aparece en el relato.

El primer significado, segundo plano simbólico, se refiere a la concepción indígena mesoamericana respecto del arco iris. Es un ser que se apropia de la energía humana quitándole la vida. Un animal furibundo y peligroso para las personas.

Para realizar la interpretación desde el tercer plano, con un segundo significado numinoso, es necesario conocer la cosmovisión indígena pues estamos en el plano de lo sagrado. Aparece el arco iris, considerado un ser vinculado con la espiritualidad y el agua como espacio sagrado. El respeto y cuidado que hay que ofrecerle para no perder la vida y que este animal se quede con la energía humana. Esta relación se da en el mundo terrenal con los seres no terrenales y que habitan distintos espacios como el inframundo. Se refiere a un modo de estar en el mundo en constante relación con los seres naturales donde no se fijan límites entre los seres humanos y seres no humanos sino que conviven, se vinculan y tienen que ser respetados

En esté vinculo que no se racionaliza ni se explica sino que sólo está, se establece la relación entre lo terrenal y lo absoluto, representando el cuarto plano. Lo absoluto entendido desde lo universal, lo eterno lo que nos trasciende. Es decir, la espiritualidad convertida en sagrado desde los rituales: Pedir permiso para hacer uso de ciertos espacios hasta los cuidados: de no invadir espacios que no son propios pues trae consecuencias terribles. En realidad el miedo no es lo que rige sino que es la protección y el sostén de un equilibrio entre lo natural y lo espiritual. Era lo que se planteaba de convertir la realidad terrena de nefasta a fasta. Entendiendo que existen otros espacios y que una persona desde su estar y desde los rituales, los relatos, las precauciones está en constante comunicación con lo absoluto.



Por lo tanto no se pone en duda la existencia del arco iris. No se analiza como en este trabajo minuciosamente los símbolos. Está dado desde el estar, del ser parte de una cultura, de la identidad cultural de los pueblos originarios que se sostienen entre otras cosas a través de los relatos.



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