Capital Humano Nivel de educación de la fuerza de trabajo en Chile docx



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CAPITAL HUMANO: NIVEL DE EDUCACIÓN DE LA FUERZA DE TRABAJO EN CHILE

Italo Failla Pardo1

Oficina de Análisis Institucional

Dirección de Información y Procesos DuocUC

ifailla@duoc.cl


Abstract

El siguiente documento describe en su primera parte el desarrollo que ha experimentado la teoría del capital humano. Se entrega evidencia de cómo la inversión en educación pasa de ser una variable relevante en la teoría del crecimiento, pasando de una variable de corte residual a una explicativa.

Por otra parte se describe la evolución de nuestra fuerza laboral en cuanto a su nivel de educación. Se observa que no existen mayores variaciones en la participación de la educación terciaria dentro de la fuerza laboral chilena en los últimos diez años. Sin embargo, existe un incremento en la participación de la educación media en desmedro de la educación básica.

De la encuesta Casen 2009, se extrae que el 27% de los ocupados de Chile tiene una calificación de nivel terciario, donde el 7% estudiaron carreras de nivel superior técnico profesional, el 12% carreras universitarias, el 5% tiene estudios universitarios incompletos y el restante 3% son personas que no han sacado aun su título en carreras de corte vocacional2.

En base a los datos obtenidos en la OCDE 2010, Chile debiera tener un 16% de la fuerza laboral con educación de nivel técnico profesional y un 20% de nivel universitario, lo que significa incorporar a la fuerza de trabajo activa un total de 624 mil personas con educación superior técnico profesional y 312 mil universitarios. La cantidad de años que demoraría Chile en cubrir este déficit, según los cálculos y supuestos de este trabajo es de 19 años.

Palabras clave: Capital humano, fuerza laboral, ocupación, nivel de educación

1.- TOERIA DEL Capital Humano

El capital humano es definido como el conocimiento que los individuos adquieren durante su vida y que usan para producir buenos servicios o ideas en el mercado o fuera de él (OCDE: 1998). Es decir es el conjunto de capacidades intelectivas y motoras, hábitos, habilidades que el hombre adquiere y que se encuentra vinculado a la productividad.

Hasta la década de los sesenta, la teoría neoclásica del crecimiento sostenía que el crecimiento económico era el resultado de las acumulaciones del capital físico y de la ampliación de la fuerza de trabajo, combinadas con un factor exógeno, el progreso tecnológico, que incrementaba la productividad del capital y del trabajo. (Silvina Elías, 2002).

Hasta entonces, se insistía en las vías tradicionales para mantener la productividad dando énfasis en los cambios técnicos para elevar la productividad. Sin embargo este planteamiento se cuestiona ya a mediados de los cincuenta, añadiendo evidencia empírica del sureste asiático, donde el rápido crecimiento experimentado en la producción se asocia a los mejores niveles de capital humano. Los estudios daban cuenta que el crecimiento de algunos países no era explicada solo por el incremento en la intensificación de capital y del trabajo, sino que por variables hasta entonces no consideradas en el crecimiento de la productividad económica. Es más, estas variables estaban catalogadas como residuales en la determinación del crecimiento. Entre ellas, la organización industrial, la ecología, la educación, la innovación tecnológica, etc. (Duran, 1998)

En los años setenta y ochenta esta teoría se desarrolla con mayor éxito, dando cuenta de conceptos más elaborados que correlacionan la educación con retornos positivos de inversión. Autores como Becker, Shultz y Mincer ponen de manifiesto la importancia del Capital Humano en el desarrollo del crecimiento económico, cuya principal idea fuerza de estos investigadores dice, en cuanto exista mayor inversión en educación y adiestramiento del trabajo, mayor crecimiento económico.

En los noventa el Banco Mundial evidencian la estrecha relación entre la producción agregada y la matrícula de educación secundaria y primaria, el crecimiento demográfico y la inversión promedio. Adicionalmente, autores como Lucas, 1986; M. Krugman, 1993; Romero, 1986 y otros, incorporan al modelo el concepto de la especialización, donde se vincula la calidad de la mano de obra con el incremento de su productividad, elevando de esta forma el crecimiento económico.

Ruiz Duran (1998), indica que existen dos factores del capital humano que determinan el avance en el crecimiento económico, el trabajo capacitado y el acervo de ideas de una sociedad. Éstos son los determinantes del avance del crecimiento económico. Estos factores inducen a la economía a un estado de mayor rentabilidad al factor trabajo, al incluir innovaciones tecnológicas y mejorando la calidad.

Adicionalmente a la cantidad de inversión y cantidad de personas capacitadas, el Banco Mundial, BID y CEPAL afirman que cuanto mayor es la inversión en los recursos humanos y mayor la calidad de la educación mayor es la productividad y el ingreso real per cápita.

Finalmente, el incremento de los niveles de educación de la población en la fuerza laboral se asocia a mayores niveles de productividad y por lo tanto a crecimiento económico y competitividad en la economía global. Además, suponen un impacto positivo en la equidad y el desarrollo social (CEPAL, 1992; Hopenhayn y Ottone, 2000), que se traduce en mayores mejoras en la distribución de los ingresos

2. Antecedentes educacionales de la fuerza laboral en Chile

En el capítulo anterior, expone teóricamente la importancia de la educación en el desarrollo económico de los países. Sin embargo, en el último informe de Mideplan del año 2009, se observa que en Chile el 73% la fuerza laboral tiene un nivel de educación menor o igual a la educación media. Sin embargo, no solo se necesitan niveles de educación que superen barreras básicas de educación, sino que también se necesita educación especializada y de calidad para lograr efectivamente un aporte al crecimiento económico. Este tipo de educación especializada, es la que se entrega principalmente en los niveles terciarios, es decir en Universidades, Institutos Profesionales y Centros de Formación Técnica.



Las cifras que se desprenden de la encuesta Casen vertidas en la tabla N°1 y gráficos N°1 y N°2, nos muestran que de los 6.636.881 personas ocupadas solo el 27% de ellos tiene educación terciara, el restante 73% de ocupados tiene educación media y menos. Mientras que de los 755.252 personas desocupadas el 24% de ellas posee educación terciaria, el restante 76% posee niveles de educación igual o menores a la enseñanza media.




Ocupado

Desocupado

Educación media y Menos

4.831.207

572.738

Educación Terciaria

1.805.674

182.514

Total

6.636.881

755.252

Tabla : Educación de Ocupados y Desocupados


Fuente: Casen 2009


Ilustración : Distribución Educación Ocupados Ilustración :Distribución Educación Desocupados


Fuente: Casen 2009

Fuente: Casen 2009



Fuente: Casen 2009

Ilustración : Ocupados por nivel de educación
Específicamente, la distribución por nivel de educación de los ocupados, muestra en la Ilustración N° 3 que el 24% de los ocupados tiene educación básica, el 34% educación media científico humanista, el 12% educación media técnica profesional, el 3% del antiguo nivel de humanidades y normalista, en suma el 73% de los ocupados tiene educación igual o menor la enseñanza media. En cuanto al nivel de educación terciaria, el 3% tiene educación impartida por CFT, el 4% por IP, el 12% por Universidades, el 3% tiene educación IP o CFT pero sin título, y el 5% tiene educación universitaria pero sin título.


Fuente: Casen 2009

Ilustración : Desocupados por nivel de educación
La Ilustración N°4 muestra la distribución del nivel de educación de los desocupados, donde el 20% tiene educación básica, el 41% educación media científico humanista, es decir, 8 puntos porcentuales más que los ocupados. El 13% de los desocupados tienen educación media técnica profesional, el 1% tiene educación correspondiente al antiguo nivel de humanidades y normalista, en suma el 75% de los desocupados tiene educación igual o menor la enseñanza media. En cuanto al nivel de educación terciaria, el 3% tiene educación impartida por CFT, el 3% por IP, cifras muy similares a la de los ocupados. El 6% de los desocupados son de nivel universitario, es decir la mitad de la participación que tienen los ocupados. El 5% tiene educación IP o CFT pero sin título, y el 8% tiene educación universitaria pero sin título.

La tendencia de los últimos diez años 3indica que el nivel educacional de la fuerza laboral, tiene un alza sostenida en el nivel de enseñanza científico humanista. La ilustración N°5 nuestra el incremento en la participación de la educación científico humanista, cuya participación en el 2000 era de 29,9%, mientras que en el 2009 alcanzó un 34,5%. Por el contrario, la educación básica – humanidades y normalista, disminuyen su participación en 8,6 puntos porcentuales en estos últimos diez años, pasando de 35% a 26,4%. Por su parte, la educación de nivel terciario, se incrementa levemente en 1 punto porcentual, tanto para la educación de nivel universitario como para la de nivel vocacional.



Ilustración : Ocupados, Distribución según tipo de educación


Fuente: Casen 2000, 2003, 2006 y 2009

Lo anterior, da cuenta que el nivel de educación de la fuerza laboral tiende a incrementar sus años de estudios dada la disminución de la participación de la educación básica, al aumento de la participación de la educación media y a la leve alza de la participación de la educación terciaria. Esto puede interpretarse como una buena noticia, dada las mediciones internacionales, donde el alza en la cantidad de años de educación es un indicador que da cuenta de una fuerza laboral mas productiva. Sin embargo, queda la interrogante de si efectivamente este incremento en la cantidad de años de educación de la fuerza laboral va acompañada de la calidad y especialización que necesita el país para un desarrollo y crecimiento económico y que este sea sustentable en el tiempo.

Como se analizará posteriormente la estructura y participación de los niveles de educación de la fuerza laboral chilena, debe ajustarse si se pretende seguir un camino que nos lleve a una economía desarrollada. Por lo pronto, no solo se debe pensar incrementar el nivel de educación sino que también la especialización, oportunidad y premura de una fuerza laboral calificada, acorde a los estándares que requieren los mercados para incrementar y mantener el futuro crecimiento económico.

Por otra parte, se observa en la Ilustración N°6 que los sectores económicos que demandan la mayor cantidad de personas ocupadas en la economía chilena son los servicios comunales y sociales, el comercio y la agricultura, caza y silvicultura. Estos tres sectores representan el 61% del total de ocupados y su distribución respecto de los niveles educacionales que demandan son marcadamente diferentes.

La tabla N°2 muestra la distribución de la ocupación por nivel de educación de los distintos sectores económicos. Se observa en ella que el sector de Servicios Comunales y Sociales demanda trabajadores de alta calificación, es así como el 32% de los ocupados pertenecen a trabajadores que poseen educación universitaria o de instituciones de IP o CFT. En el sector de Comercio esta cifra no alcanza el 10% y en el de Agricultura, Caza y Silvicultura la participación de ocupados que pertenecen a la educación terciaria es de solo 4,4%.

Ilustración : Distribución de la Ocupación por Sector Económico


Fuente: Casen 2009

Se observa que en los sectores Financieros, de Servicios Comunales y en el de Electricidad, Gas y Agua, son los más intensivos en educación terciaria, cuya participación es de 37%, 34% y 25% respectivamente. Los sectores económicos menos intensivos en educación terciaria son Agricultura, Construcción y Comercio.



Tabla 2: Ocupados: Distribución de rama de actividad económica por niveles de educación


Fuente: Casen 2009

La Tabla N°3 muestra la distribución de los ocupados por niveles de educación y la rama de actividad económica asociada. En general la mano de obra con mayor calificación es demandada básicamente por el sector de Servicios Comunales y Sociales y el Financiero, los que en en suma se llevan el 70% de los ocupados con calificación de nivel universitaria. De la misma forma, el sector de Servicios Comunales tiene un tercio de los ocupados con calificación IP o CFT, seguida del Comercio, el Sector Financiero y la Industria Manufacturera, que en suma cubren el 80% del total de personas calificadas en carreras vocacionales.

La mayoría de los ocupados con educación básica, humanidades y normalista se concentra en el sector de la Agricultura, Caza y Silvicultura. La educación media científico humanista, se concentra en el sector del Comercio y la educación media técnico profesional se concentra en el sector de Servicios y de Comercio.

Tabla 3: Ocupados: Distribución de niveles educacionales por rama de actividad económica


Fuente: Casen 2009


3. Cifras comparadas

Las cifras publicadas en la OCDE 2010, que se muestran en la tabla N°4, indican que países de mayor desarrollo y en países cuyo nivel de desarrollo económico es comparable con el de Chile, poseen niveles de educación terciaria bastante mayores al nuestro.

Se muestra en este cuadro que en Finlandia el 36% de personas tienen educación de nivel terciario. De igual manera se observa que en Irlanda el 34% tiene educación terciaria y en Nueva Zelanda el 40%. Por otra parte países desarrollados como Alemania, a pesar de tener un nivel de educación terciaria igual al de Chile, estos poseen un nivel de estudios de carácter técnico profesional en la educación media que es bastante desarrollado, el cual es un recurso complementario muy similar a la educación de nivel terciario de carácter vocacional. De esta forma, como se observa en la tabla N°4, el 50% de la fuerza laboral alemana se ha educado en este tipo de modalidad, cifra que es bastante mayor a la registra por Chile en igual categoría, la que llega solo al 12%.

En base a la información proporcionada por la OCDE, respecto a países como Finlandia, Irlanda, Nueva Zelanda, que son un referente respecto del crecimiento y su desarrollo económico para Chile, podemos inferir que para el tipo de educación terciaria de nivel vocacional, se debiera llegar a una participación promedio de 16% y para la universitaria esta cifra debiera alcanzar el 20%.



Si consideramos estas cifras, la pregunta es cuánto tiempo demoraría nuestro país en llegar a dichos guarismos. Antes de comenzar, es necesario conocer ciertos antecedentes preliminares que ayudarán a inferir la cantidad de años necesarios para llegar a los niveles y proporciones de educación de nuestra fuerza laboral, según los antecedentes de los países antes mencionados.

Tabla 4: Distribución de la fuerza laboral de los países por nivel de educación (en %)




Básica

Media

Terciaria




Preprimaria y primaria

Menos que secundaria

3C

Técnica

Científico Humanista

Post secundaria no terciaria

Vocacional

Universitaria

Post Grado

Chile

29

3




12

32




8

16




Finlandia

9

10







44

1

15

20

1

Alemania

3

11




50

3

7

9

15

1

Hungría

2

19




30

28

2




18




Irlanda

14

17







25

11

12

22




Japón













57




19

24




Nueva Zelanda




21

7

12

9

11

15

25





Fuente: OCDE 2010

La tabla N° 5 nos muestra que la educación superior chilena en los últimos diez años ha duplicado la cantidad de matriculados, pasando 452.325 alumnos en el 2000 a 876.243 alumnos en el 2009. Los titulados se incrementan año a año a una tasa promedio de 11%. Sin embargo, esta cantidad de personas que logra titularse es insuficiente si es que queremos llegar a tener una fuerza de trabajo de mayor calificación.



Tabla 5: Matrícula y Titulación de la Educación Superior en Chile


Fuente: Mineduc

Fuente: Mineduc

En la primera columna de la tabla N°6 se aprecia la actual distribución de la fuerza de trabajo de Chile según la OCDE. En la segunda columna se muestra la distribución que justifica tener para una fuerza de trabajo con mayor calificación y acorde a los niveles de desarrollo que se quiere alcanzar. En la tercera columna se indica la actual distribución de la fuerza de trabajo expresada en miles de personas. En la siguiente se muestra la distribución óptima de la fuerza de trabajo expresada en miles de personas y por último se observa la diferencia entre la fuerza de trabajo óptima y la fuerza de trabajo actual4.



Tabla 6: Cálculo del déficit de personas con educación terciaria (en miles de personas)


Fuente: OCDE y Elaboración propia OAI

Luego, si se piensa incrementar la calificación de la fuerza de trabajo en los niveles de educación universitaria y vocacional en tasas de 20 % y 16% respectivamente, entonces se debiera sumar a la fuerza laboral un total de 312 mil personas con calificación de nivel universitaria y 624 mil personas de nivel vocacional.

Con la actual cantidad de alumnos titulados de las carreras de nivel vocacional que se muestra en la tercera columna de la tabla N°7, se observa que se necesitarían cerca de 19 años en llegar a las 624 mil personas adicionales que se requiere. De igual manera si se considera un egreso de 60 mil personas anuales en la educación universitaria, la cantidad de años en llegar a los 312 mil personas adicionales con educación universitaria, es de 5 años.

Tabla 7: Cálculo de años para la completitud de ocupados con nivel de educación terciaria


Fuente: OCDE y Elaboración propia OAI

Algunos antecedentes adicionales que se deben tomar en cuenta a la hora de focalizar los esfuerzo e incentivos para incrementar el nivel de educación terciaria de nuestra fuerza laboral es que, según las cifras de la en cuesta Casen 2009, existe un grupo de personas ocupadas que no han concluido sus estudios de nivel terciario y no asisten en la actualidad a ninguna institución de educación superior. Estas personas si bien pueden poseer competencias que los desenvuelven de buena manera en el mercado laboral, podrían adquirir la totalidad de las competencias que entregan las carreras cuando se estudian en su completitud y de esta forma ser más competitivos y productivos a los ojos del mercado.

Por otra parte, estas personas debieran tener algún tipo de incentivo para finalizar sus estudios a través de ayudas económicas, acceso a créditos y a una oferta académica cuya modalidad de estudios sea flexible, equilibrada y acorde a las exigencias académicas y del trabajo.

La tabla N° 8, muestra el total de ocupados según el último nivel de estudios cursado o que cursa al momento de la consulta. Además, entrega información respecto si la persona asiste o no a algún tipo de establecimiento a estudiar dicho nivel. Por ejemplo se observa que hay 1.227.992 personas con educación básica, de los cuales 8.512 estudian en algún establecimiento educacional dicho nivel educativo.

Luego, podemos observar que el número de las personas sin título de los niveles de estudios catalogados en los Centros de Formación Técnica y de los Institutos Profesionales llega a casi las 200 mil personas y los de nivel universitario alcanzan las 315 mil personas. En suma, 515 mil personas no han alcanzado su título, esto es prácticamente el 80% de personas que se necesitan para alcanzar el nivel de calificación de la fuerza laboral mencionado anteriormente.

Por otra parte, la tabla indica que las personas que estudian o estudiaron educación media científico humanista ascienden a 2.300.000. Si el sistema logra que estudie solo un 5% de ellos algún programa de educación superior vocacional y logre la titulación, sumaria 115 mil personas calificadas al mercado laboral, lo que sumado a las 515 mil personas que podrían alcanzar su título mencionadas en el párrafo anterior, se podría alcanzar las 620 mil personas con título de nivel técnico que necesita el país para sostener un estándar de educación de la fuerza laboral acorde a los países de mayor desarrollo.



Tabla 8: Ocupados por nivel de educación y por asistencia a algún tipo de institución educacional


Fuente: Casen 2009



Fuente: Mineduc- SIES 2010 2009
Por otra parte, es importante considerar la importancia relativa que tiene la jornada vespertina en la educación superior, sobretodo en el nivel vocacional. La tabla N°9 muestra que el 14% de los alumnos que estudian carreras universitarias lo hacen en jornada vespertina, mientras el 38% de los alumnos que estudian carreras vocacionales lo hacen en jornada vespertina.


Fuente: Mineduc- SIES 2010 2009

Tabla 9: Matrícula Educación Superior Chilena 2009
Adicionalmente, se puede observar en la ilustración N° 7, que la distribución de la matrícula por edad de los alumnos, en la jornada diurna, tanto en universidades como de IP y CFT, es bastante homogénea y en ambas jornadas se concentran los alumnos entre los 18 y 21 años, lo que nos hace pensar que son alumnos que solo estudian. Sin embargo, si comparamos esta información por jornada vespertina, como se muestra en la ilustración N°8, se observa una diferencia con la jornada diurna, donde los alumno de IP y CFT a pesar de concentrar sus alumnos en la población etárea entre 18 y 21 años, esta cae en importancia relativa del 60% al 30%, lo que nos indica que nos enfrentamos a una población de alumnos de mayor edad que en el diurno, al igual que los alumnos vespertinos de las universidades que muestran una curva claramente concentrada en edades que superan los 26 años. Lo anterior, nos hace pensar que la mayoría de los alumnos de jornada vespertina deben estar trabajando y estudiando al mismo tiempo, así lo evidencia entre otras cosas la encuesta de inicio de DuocUC, donde el 73% de los alumnos nuevos que estudia en el vespertino estudian y trabajan al mismo tiempo.


Fuente: Mineduc- SIES 2010 2009

Ilustración : Distribución etaria de la jornada Diurna
Es importante conocer esta cifras, pues se hace necesario analizar con mayor detalle el segmento vespertino de nuestra educación superior, toda vez que estos alumnos provienen en su mayoría del mundo del trabajo y ven la necesidad de especializarse o adquirir competencias y conocimientos que ellos diariamente observan que necesita el mercado para desarrollarse y ser más productivo y competitivo. Sin embargo, gran parte de estos alumnos desertan, tanto por motivos económicos como por motivos de flexibilidad curricular.

Ilustración : Distribución etaria de la jornada Vespertina


Fuente: Mineduc- SIES 2010 2009

Esto se debe principalmente porque que lo alumnos de la jornada vespertina en su mayoría tienen un acceso bastante restringido al crédito para financiar sus estudios y su tiempo es muy limitado, producto de las responsabilidades laborales.

De esta forma, se deben crear los incentivos suficientes para que ellos puedan acceder a la banca y cuenten con créditos blandos. Por otra parte se hace necesario crear programas de estudio acorde a las restricciones de tiempo con los que cuentan estos alumnos. Por otra parte, no sería imprudente pensar en crear incentivos adicionales para que estos alumnos terminen sus estudios, sobre todo con aquellos alumnos que estudian carreras vocacionales. Lo anterior, principalmente por el corto tiempo de las carreras y porque la inversión que se requiere es bastante menor en comparación con carreras de nivel universitario. Con medidas como estas se podría asegurar que los alumnos de carreras vocacionales podrían insertarse con sus competencias ya adquiridas en un tiempo bastante menor, entregando al mercado las competencias y niveles de productividad deseados para el desarrollo de nuestra economía.

Todo esto genera un círculo virtuoso donde los incentivos y beneficios de estudiar carreras vocacionales van a estimular no solo al alumno que está estudiando, sino también a aquel que se encuentra inserto en el mercado del trabajo. Por su parte, un incremento en la educación de nuestra fuerza laboral, darán como resultado el aumento en la productividad y calidad de nuestro capital humano, una mejora en la calidad de vida de las personas al dinamizar la movilidad social, y el aseguramiento de un crecimiento económico sostenido en base a trabajadores altamente calificados.



4. conclusión

El desarrollo de las teorías de capital humano ha dejado en evidencia la importancia de la inversión en educación para el crecimiento económico de los países.

La información obtenida a través de la encuesta Casen, indica que el 27% de los ocupados de Chile tiene una calificación de nivel terciario, donde el 7% estudiaron carreras de carácter vocacional, el 12% carreras universitarias y el 5% tiene estudios universitarios incompletos y el restante 3% son personas que no han sacado su título en carreras vocacionales.

En cuanto a la evolución de nuestra fuerza laboral, se observa que no existen mayores variaciones en la participación de la educación terciaria en los últimos diez años. Sin embargo se observa un incremento en la partición de la educación media en desmedro de la educación básica.

La distribución de los niveles de educación de la fuerza laboral chilena difiere de los países que tienen niveles de desarrollo económico. Según los datos obtenidos por en la OCDE 2010, Chile debiera poseer una proporción de un 16% de nuestra fuerza laboral con educación de nivel vocacional y un 20% de nivel universitario.

El total de personas adicional que se debe educar con calificación vocacional es de 624 mil personas y 312 mil universitarias. La cantidad de años que demoraría Chile en lograr cubrir este déficit es de 19 años.

Por último se observa que para acortar en alguna medida el tiempo requerido para alcanzar lo niveles de educación necesarios en la fuerza de trabajo chilena, se tiene como alternativas entregar incentivos y ayudas de corte económico o de orientación, para que los ocupados que tienen educación incompleta puedan asistir y finalizar sus estudios.

Además, no se debe descartar las ayudas de carácter económico e incentivos para los alumnos de las jornadas vespertinas que estudian carreras vocacionales, los cuales en un corto periodo de estudios pueden salir con una cantidad de competencias laborales adicionales que les entregará un mayor nivel de productividad y de rápido desarrollo e implementación en el mercado laboral.


Bibliografía


Duran, C. R. (1998). El reto de la educación superior en la sociedad del conocimiento. Mexico: ANUIES.

Facultad de Ciencias Económicas, U. M. (2003). Notas sobre el crecimiento económico. Lima, Perú: Universidad Mayor de San Marcos.

Ibarra, C. (2006). Análisis exploratorio entre los Censos de 1992 y 2002 respecto del nivel educacional de la fuerza laboral en Chile. Santiago: Consejo Superior de Educación, Calidad en la Educación N° 25.

Mideplan, M. d. (2010). Educación, Encuesta CASEN 2009. Santiago, Chile: Mideplan.

Ministerio de Educación (MINEDUC). (2010). Compendio Estadistico de la Educación Superior. Recuperado el 14 de noviembre de 2010, de www.mineduc.cl: http://www.divesup.cl/sies/?page_id=42

OCDE. (2010). Education al a Glance 2010.

OCDE. (1992). Estudios económicos de la OCDE.

Silvina Elías, M. d. (2002). Capital Humano y Educación: ¿ La calidad importa? Bahía blanca: Uniersidad Nacional del Sur.



Trejo, C. G. (2007). La educación desde la teoría del capital humano y el otro. Mexico.

1 Italo Failla Pardo, Ingeniero Comercial con mención en Economía, Universidad de Chile, Ingeniero de Estudios Oficina de Análisis Institucional.

2 La educación vocacional se asocia en Chile a la educación de nivel técnico profesional y técnica de nivel superior, impartidas principalmente por los Institutos Profesionales y los Centros de Formación Técnica.

3 Basado en las encuestas Casen de los años 2000, 2003, 2006 y 2009.

4 Se asume como supuesto la misma cantidad de personas en la fuerza laboral



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