Cap. Complejidad, información y evolución Las claves de la vida Nadya González Romero



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Cap. 2.

Complejidad, información y evolución

Las claves de la vida

Nadya González Romero

ngonzale@javeriana.edu.co

ngonzale328@gmail.com

Tabla de contenido


Introducción 1

¿De qué ‘complejidad’ estoy hablando? 2

Origen y auge de la aproximación decreciente a la complejidad 3

Las aproximaciones de complejidad creciente; emergencia y actualidad 5

Las ideas precursoras 5

Las ideas pioneras y fundantes 8

La complejidad creciente desde los aportes de las llamadas ‘Ciencias de la complejidad’ 8

La Termodinámica del no-equilibrio 8

La Teoría del Caos 11

La Geometría de Fractales 13

La Teoría de Catástrofes 14

Desarrollo y auge de las lógicas no clásicas 15

El momento actual 16

La complejidad como cosmovisión 17

La complejidad como ciencia 17

La complejidad como método 18

Vida e información ¿cómo creamos la realidad? 20

Sistemas de no equilibrio 21

Energia, materia y vida; el hilo de la información 24

Bases cuánticas de la información 26

Campos morfogenéticos 30

Libre albedrío 33

¿Cómo y por qué evolucionamos? 35

La evolución desde Darwin 36

Contexto histórico 38

La nueva síntesis y el egoísmo genético 40

Evolución como emergencia de novedad 42

Reconocimiento de la emergencia de estructuras nuevas 42

La emergencia de información nueva y la reorganización del genoma 44

Bibliografía 51





Introducción


La apuesta fundamental de mi tesis doctoral es la visualización de las formas sociales del futuro con base en los espacios de posibilidad que se asoman en el ciberespacio. Me interesa captar el momento de incertidumbre actual en la que ya se empieza a experimentar formas inéditas de ‘estar juntos’ que sobrepasan barreras territoriales, geográficas, étnicas, culturales, sociales, económicas, etc., las cuales pueden tener el potencial de rescribir la historia de la evolución en términos de la libre emergencia de patrones comunes al género humano, refundidos en medio de tantas barreras artificiales asociadas a la civilización occidental.

Como se observa, mi interés se dirige hacia la visualización de espacios de posibilidad futuras a partir de un presente que se muestra caótico e incierto. De inmediato se pone en evidencia la imposibilidad de llevar a feliz término este proyecto desde la perspectiva clásica que se ha fundamentado en la idea de reducir la complejidad inherente al universo y la vida. Este capítulo trata de la vida en el universo; es un intento inicial de aproximación a las claves que la sustentan para comprender su idoneidad y avanzar hacia una relación armoniosa con ella. En el primer apartado sostendré la tesis de que la visualización de espacios de posibilidad futuros es posible y factible si se asume la complejidad como propiedad inherente al universo y la vida, lo que implica una cosmovisión, una epistemología, un método, unas técnicas, y, en general, una forma de hacer ciencia totalmente diferentes a la que aprendimos de Descartes, Newton, Bohr y Einstein. En el apartado dos profundizaré en las dinámicas no lineales que subyacen al comportamiento complejo propio de la vida y en el rol fundamental de la información como hilo conductor de dichas dinámicas. En el tercer apartado adelantaré una interpretación del proceso de evolución que se aparta radicalmente de las ideas darwinistas y e fundamenta en hallazgos recientes de la genética y la biología en general.


¿De qué ‘complejidad’ estoy hablando?


Si queremos ser capaces de anticipar los espacios de posibilidad que se abren ante nuestros ojos cono resultado de la digitalización de la vida contemporánea, tenemos que aprender a relacionarnos con el universo y la vida de una manera radicalmente distinta a la que hasta nuestros días hemos materializado. La vida se realiza a través de comportamientos de complejidad creciente; a lo largo del tiempo sus estructuras y funciones se hacen cada vez más complejas, lo que implica su constante transformación. ¿Cómo será la vida en futuro? ¿Cómo viviremos los humanos? ¿Viviremos? Por supuesto que responder a estas preguntas no es una empresa razonable para una tesis de doctorado, pero por lo menos si es factible avanzar hacia la visualización de los espacios de posibilidad futuros que en la actualidad apenas podemos avistar como las peligrosas luminosidades que perturban a los habitantes de la caverna. El asunto es que mirar hacia el futuro nos lleva a considerar la complejidad como propiedad inherente al universo y la vida, lo que implica una cosmovisión, una epistemología, un método, unas técnicas, y, en general, una forma de hacer ciencia totalmente diferentes a la que aprendimos de Descartes, Newton, Bohr y Einstein. Una buena carta de navegación para adelantar este viaje hacia una nueva ciencia es la propuesta de Ilya Prigogine. En este apartado expondré sus ideas fuerza, las conceptualizaciones fundamentales que toma de las llamadas ‘ciencias de la complejidad’ y su ubicación dentro de los estudios científicos de la complejidad.

La primera idea que debemos adoptar para comprender el tema de la complejidad es precisamente que con esta palabra no se designa simplemente un tema, un paradigma, escuela o enfoque. La complejidad es una propiedad inherente al universo y corresponde al comportamiento que emerge de la interacción entre la información, la energía, la materia y la vida, movimiento que avanza hacia la generación de formas, estructuras y entornos cada vez más elaboradas. Morín la define así:



¿Qué es la complejidad? A primera vista la complejidad es un tejido (complexus: lo que está tejido en conjunto) de constituyentes heterogéneos inseparablemente asociados: presenta la paradoja de lo uno y lo múltiple. Al mirar con más atención, la complejidad es, efectivamente, el tejido de eventos, acciones, interacciones, retroacciones, determinaciones, azares, que constituyen nuestro mundo fenoménico. Así es que la complejidad se presenta con los rasgos inquietantes de lo enredado, de lo inextricable, del desorden, la ambigüedad, la incertidumbre...” (Morin, 1995)

Esta aproximación expresa la forma cómo la complejidad se presenta a nuestros sentidos. Pero la complejidad es fundamentalmente un comportamiento ascendente - los sistemas nacen con un nivel de complejidad mínima que va aumentando en el transcurso de la evolución - que el universo ha exhibido desde sus inicios pero sólo del cual se tiene conciencia desde que, como producto de ella misma, emergió como problema científico. Dicha emergencia brota de la interacción entre el sujeto y el objeto, más concretamente de las formas o estrategias que el primero, incluido e indisociable del segundo, realiza para ubicarse en el mundo, comprenderlo y transformarlo. Esa búsqueda se manifiesta en la necesidad de hallar el orden en medio del caos, razón por la cual, son los sistemas vivos la máxima expresión de la complejidad; muy claramente, Maldonado (2011, pág. 16) atribuye la complejidad del mundo a nuestra presencia en él y, sobre todo, a nuestra acción sobre él, a la existencia de fenómenos en los que diversos elementos interactúan de manera indeterminada, incierta y siempre cambiante, provocando la emergencia de fenómenos abiertos, no lineales, que por su naturaleza irreversible engendran la realidad con el trasncurso del tiempo. Con lo anterior se pone de manifiesto el carácter fuertemente constructivo de la ocurrencia de fenómenos irreversibles a lo largo de la flecha del tiempo. Con esto último dejo clara mi intención de abordar esta investigación desde la perspectiva de los comportamientos complejos propuesta por Ilya Prigogine y explicada básicamente en dos de sus obras más importantes: La Nueva Alianza: Metamorfosis de la ciencia, (1997) y El fin de las certidumbres (1997). Desde esta mirada se aborda los comportamientos complejos propios de los sistemas de no equilibrio ( sistemas complejos adaptativos, sistemas disipativos) que se distinguen de los demás por su capacidad de transformarse (evolucionar) como respuesta a situaciones ambientales críticas. Antes de exponer más detalladamente esta perspectiva, es necesario ubicarla en relación con las diversas apuestas y aproximaciones de lo que llamaré Estudios científicos en Complejidad.

A lo largo de la historia de occidente hemos presenciado dos formas de lidiar con la complejidad las cuales corresponden a lo que Maldonado (2003) llama dos ‘sentidos’ de la palabra complejidad; la aproximación decreciente y la aproximación creciente. La primera se refiere a formas de aproximación analíticas a los sistemas en las que se descompone el todo en sus partes últimas y se procede a reconstruirlo e integrarlo en términos de sus elementos fundamentales. La segunda es asumirla como un comportamiento de complejidad creciente, propio de ciertos sistemas que no se pueden comprender ni explicar a partir de sus partes fundamentales. Se puede tomar estas posibilidades como dos polos entre los cuales se encuentra una serie de eventos ocurridos en la línea del tiempo que de manera irreversible han ido cambiando la historia del pensamiento a medida que los seres humanos han ido tomando conciencia de la complejidad del universo.



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