Bloque 1-el romanticismo. 1- goya 1-obra pictorica de goya



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BLOQUE 1-EL ROMANTICISMO.

1- GOYA

1.1-OBRA PICTORICA DE GOYA

Francisco de Goya y Lucientes (Fuendetodos, provincia de Zaragoza, 30 de marzo de 1746-Burdeos, Francia, 16 de abril de 1828)1 fue un pintor y grabador español. Su obra abarca la pintura de caballete y mural, el grabado y el dibujo. En todas estas facetas desarrolló un estilo que inaugura el Romanticismo. El arte goyesco supone, asimismo, el comienzo de la pintura contemporánea y se considera precursor de las vanguardias pictóricas del siglo XX.

Tras un lento aprendizaje en su tierra natal, en el ámbito estilístico del barroco tardío y las estampas devotas, viaja a Italia en 1770, donde traba contacto con el incipiente neoclasicismo, que adopta cuando marcha a Madrid a mediados de esa década, junto con un pintoresquismo costumbrista rococó derivado de su nuevo trabajo como pintor de cartones para los tapices de la manufactura real de Santa Bárbara. El magisterio en esta actividad y en otras relacionadas con la pintura de corte lo imponía Mengs, mientras que el pintor español más reputado era Francisco Bayeu, que fue cuñado de Goya.

Una grave enfermedad que le aqueja en 1793 le lleva a acercarse a una pintura más creativa y original, que expresa temáticas menos amables que los modelos que había pintado para la decoración de los palacios reales. Una serie de cuadritos en hojalata, a los que él mismo denomina de capricho e invención, inician la fase madura de la obra del artista y la transición hacia la estética romántica.

Además, su obra refleja el convulso periodo histórico en que vive, particularmente la Guerra de la Independencia, de la que la serie de estampas de Los desastres de la guerra es casi un reportaje moderno de las atrocidades cometidas y componen una visión exenta de heroísmo donde las víctimas son siempre los individuos de cualquier clase y condición.

Gran popularidad tiene su Maja desnuda, en parte favorecida por la polémica generada en torno a la identidad de la bella retratada. De comienzos del siglo XIX datan también otros retratos que emprenden el camino hacia el nuevo arte burgués.

Al final del conflicto hispano-francés pinta dos grandes cuadros a propósito de los sucesos del levantamiento del dos de mayo de 1808, que sientan un precedente tanto estético como temático para el cuadro de historia, que no solo comenta sucesos próximos a la realidad que vive el artista, sino que alcanza un mensaje universal.

Pero su obra culminante es la serie de pinturas al óleo sobre el muro seco con que decoró su casa de campo (la Quinta del Sordo), las Pinturas negras. En ellas Goya anticipa la pintura contemporánea y los variados movimientos de vanguardia que marcarían el siglo XX.


1.2-PINTURAS NEGRAS DE GOYA

Pinturas negras (1819-1823) es el nombre que recibe una serie de catorce obras murales de Francisco de Goya, pintadas con la técnica de óleo al secco (sobre paredes recubiertas de yeso). Las creó como decoración de los muros de su casa, llamada la Quinta del Sordo, que había adquirido en febrero de 1819. Estos murales fueron trasladados a lienzo a partir de 1874, y actualmente se conservan en el Museo del Prado de Madrid.

La serie, a cuyos óleos Goya no puso título, fue catalogada en 1828 por el amigo de Goya Antonio de Brugada y se compone de los siguientes lienzos: Átropos o Las Parcas, Dos viejos o Un viejo y un fraile, Dos viejos comiendo sopa, Duelo a garrotazos o La riña, El aquelarre, Hombres leyendo, Judith y Holofernes, La romería de San Isidro, Dos mujeres y un hombre, Peregrinación a la fuente de San Isidro o Procesión del Santo Oficio, Perro semihundido o más simplemente El perro, Saturno devorando a un hijo, Una manola: doña Leocadia Zorrilla y Visión fantástica o Asmodea.
La casa de Goya, junto con las pinturas murales, pasaron a ser propiedad de su nieto Mariano Goya en 1823, año en que Goya se la cede, al parecer para preservar la propiedad de posibles represalias tras la restauración de la monarquía absoluta y la represión de liberales fernandina. Durante 50 años la existencia de las Pinturas negras fue escasamente conocida (solo algunos críticos, como Charles Yriarte las describieron). A partir de 1874, y en un lento proceso que duró varios años, fueron trasladadas de revoco a lienzo por Salvador Martínez Cubells a instancias del barón Émile d’Erlanger,4 un banquero francés, de origen alemán, que tenía intención de presentarlas en la Exposición Universal de París de 1878. Después, él mismo las donó, en 1881, al Museo del Prado, donde actualmente se exponen.

En todo caso la única unidad constatable entre estos óleos son las constantes de estilo. La composición de estos cuadros es muy novedosa. Las figuras suelen aparecer descentradas, siendo un caso extremo Cabezas en un paisaje, donde cinco cabezas se arraciman en la esquina inferior derecha del cuadro, apareciendo como cortadas o a punto de salirse del encuadre. Tal desequilibrio es una muestra de la mayor modernidad compositiva. También están desplazadas las masas de figuras de La romería de San Isidro —donde el grupo principal aparece a la izquierda—, La peregrinación del Santo Oficio —a la derecha en este caso—, e incluso en El Perro, donde el espacio vacío ocupa la mayor parte del formato vertical del cuadro, dejando una pequeña parte abajo para el talud y la cabeza semihundida. Desplazadas en un lado de la composición están también Las Parcas, Asmodea, e incluso originalmente, El Aquelarre, aunque tal desequilibrio se perdió tras su recorte después del año 1875, pues esa pintura se arrancó completa.

Muchas de las escenas de las Pinturas negras son nocturnas, muestran la ausencia de la luz, el día que muere. Se aprecia en La romería de San Isidro, en el Aquelarre, en la Peregrinación del Santo Oficio (una tarde ya vencida hacia el ocaso), y se destaca el negro como fondo en relación con esta muerte de la luz. Todo ello genera una sensación de pesimismo, de visión tremenda, de enigma y espacio irreal.

Las facciones de los personajes presentan actitudes reflexivas o extáticas. A este segundo estado responden las figuras con los ojos muy abiertos, con la pupila rodeada de blanco, y las fauces abiertas en rostros caricaturizados, animales, grotescos.

Contemplamos el tracto digestivo, algo repudiado por las normas académicas. Se muestra lo feo, lo terrible; ya no es la belleza el objeto del arte, sino el pathos y una cierta consciencia de mostrar todos los aspectos de la vida humana sin descartar los más desagradables. No en vano Bozal habla de una capilla sixtina laica donde la salvación y la belleza han sido sustituidas por la lucidez y la conciencia de la soledad, la vejez y la muerte.

Como en todas las Pinturas negras, la gama cromática se reduce a ocres, dorados, tierras, grises y negros; con solo algún blanco restallante en ropas para dar contraste y azul en los cielos y en algunas pinceladas sueltas de paisaje, donde concurre también algún verde, siempre con escasa presencia.

Todos estos rasgos son un exponente de las características que el siglo XX ha considerado como precursoras del expresionismo pictórico. Y ello porque la obra de Goya tiene sentido sobre todo en la apreciación que han hecho sus críticos hasta la actualidad y en la influencia que la misma ha tenido en la pintura moderna. Puede decirse que en esta serie Goya llegó más lejos que nunca en su concepción revolucionaria y novedosa del arte pictórico
1.3-TEMATICA DE LOS CUADROS DE GOYA

Goya fue un pintor extraordinariamente versátil que cultivó con maestría los distintos géneros de la pintura, el grabado y el dibujo. Realizó obras mitológicas y alegóricas. Sin embargo, el grueso de su producción pictórica la dedicó al arte religioso, la vida cotidiana y, especialmente, al retrato.

Don Francisco, sin embargo, no fue un pintor tradicional. Muy al contrario, rompió muy pronto con los moldes artísticos de su tiempo. Desde sus mismos comienzos, realizó una pintura de estudio, que, al cabo de los años, abocaría a auténticos proyectos de investigación artística. Sus primeros estudios conservados son las estampas realizadas en el taller de Luzán, su Cuaderno de Italia y sus copias de Velázquez, testimonios del aprendizaje de un pintor que pronto consiguió alcanzar a los grandes genios del arte occidental. Sin embargo, su pasión por aprender terminó por situarlo en la vanguardia. Desde finales del siglo XVIII, Goya nos sorprende con un conjunto de cuadros y grabados fascinantes y llenos de personalidad, a los que denominaría , significativamente, Caprichos, apartados de las concesiones al gusto oficial que exigían los encargos, Poco a poco, su pasión innovadora acabó por invadir y fertilizar la totalidad de su obra.

Desde sus años de pintor para tapices convencionales, Goya se comprometió también en la caracterización gráfica de su época. En sus primeras obras de tema cotidiano, su interés es más bien costumbrista y respeta los gustos y encargos de sus patrocinadores. Pero, desde finales del siglo, Goya ejecuta pinturas -especialmente las dedicadas a la Guerra de la Independencia- y , en particular, grabados y dibujos, que se definen por su insólita y aguda sensibilidad social. En estos trabajos Goya muestra una solidaridad por el hombre corriente y un compromiso con la libertad de la conciencia individual de sorprendente modernidad.

En sus obras de tema social, Goya ataca sistemáticamente los problemas económicos, sociales y políticos más acuciantes de España: los vicios del clero, la incultura de gran parte de la nobleza, la estúpida y bárbara represión inquisitorial, los excesos de la guerra y la violencia, la prostitución y la explotación de la mujer, el oscurantismo y la superstición. En estos trabajos Goya se muestra como un hombre ilustrado, amante de las libertades y auténtico humanista. Méritos que permiten alzarlo hoy al puesto de honor de la fecunda Ilustración española, ganado con su pincel y con su incisiva pluma, a través de su obra plástica y de los acerados títulos y rótulos con que bautizó sus creaciones gráficas.
Goya fue un artista polifacético que se interesó por la pintura y el dibujo y por las técnicas que permitían una difusión generalizada de sus trabajos, como era el grabado sobre plancha de metal o sobre piedra.

Goya no sólo destaca por su dominio de las técnicas pictóricas disponibles en su momento, sino por la variedad de géneros y temas que exploró. Alcanzó la excelencia en la pintura religiosa, el retrato, la sátira social y política y la captación decorativa de escenas de la vida cotidiana; e investigó temas tan diversos como la brujería, el reportaje de actualidad o los efectos de la guerra.

Goya, sin perjuicio de su genialidad, desarrolló su estilo a partir de fuentes bien identificadas, que inspiraron tanto su manera de pintar como los temas que abordó. El estudio de su etapa aragonesa es imprescindible para comprender el origen y evolución de su obra. Inversamente, su influencia en la historia de la pintura y el grabado ha sido enorme, a pesar de que tuvo escasos discípulos directos.

Significación social de su pintura

1- Profundo amor al pueblo, compasión por los sufrimientos colectivos (cuadros patrióticos).

2- Crítica de la sociedad, sobre todo de las clases altas y de la monarquía absoluta. Confianza en una sociedad mejor.

Evolución artística :

Primera etapa:

Época “feliz”, visión optimista de la vida y triunfos personales predominio de colores rojos y grises, pincelada apretada, temas amables.



Segunda etapa :

Década de 1790 Época “triste”, pesimismo, sordera y guerra creciente presencia del negro, factura a base de pinceladas sueltas hasta llegar a las manchas, temas dramáticos, fantasía oscura.



Clasificación temática de su obra:

Obras costumbristas Retratos Pinturas religiosas Pinturas patrióticas Pinturas negras Grabados y dibujos



TRASCENDENCIA Y REPERCUSIONES DE LA OBRA DE GOYA

Transcurridos más de 250 años de su nacimiento, Francisco de Goya y Lucientes continúa siendo el abecedario de la pintura para la obra de muchos autores y para el espectador uno de los grandes maestros de la pintura.



1. Goya como "el primer pintor moderno"

- A juicio de los historiadores del arte, Goya conserva la riqueza y cualidades de las obras creadas por sus maestros y, al mismo tiempo, es capaz de impregnar en sus trabajos los rasgos más íntimos y personales. En este sentido, algunos de sus lienzos no sólo gozan de una asombrosa originalidad, sino que abren los caminos de algunas de las tendencias pictóricas más significativas del siglo XIX y XX.



2. Goya, un romántico exaltado

- Los nuevos ecos del Romanticismo suponen una superación de las tradicionales pautas marcadas desde el Neoclasicismo para poner de manfiesto el espíritu individualista del hombre y plantearse los problemas de lo cotidiano. La exaltación personal e ideas fijas como la muerte son algunos de los temas que más van a apasionar a los románticos.

- Estas mismas inquietudes ya comienzan a gestarse en la mente del aragonés: Goya recoge en las pinturas

que hace al final de la Guerra de la Independencia la exacerbación de los guerrilleros ante la ocupación extranjera; la muerte tampoco pasa desapercibida por un pintor que está obsesionado con las hambrunas y el sufrimiento del pueblo llano.



3. Profeta del impresionismo

- Durante los últimos años de su vida, residiendo ya en la ciudad de Burdeos, Goya experimenta un nuevo cambio que inmediatamente expresa a través de su pintura: recupera el optimismo y la alegría de sus primeras obras, pero ahora con trazos sueltos y desordenados reproduce la luminosidad del entorno; una composición armónica acompañada por suaves y delicados tonos moldean La Lechera de Burdeos, el primer cuadro Impresionista pintado en suelo francés.



4. El expresionismo

- Las Pinturas negras le sitúan entre los primeros expresionistas. En este caso no se hace alusión a la influencia

que ejerce sobre otros pintores, ni se trata de interpretar su trabajo como objeto de admiración o punto de partida, simplemente Goya es precursor del movimiento expresionista. La cromática de las pinturas al óleo de su casa de campo y la descarga de violentas pinceladas de color son cualidades que se anticipan a esta corriente artística, Aquelarre o Saturno devorando a su hijo son ejemplos en los que la expresión se desborda, dejando los detalles en un segundo plano.

5. El surrealismo

- En el umbral de lo onírico se encuentra la inspiración, piensan los surrealistas, y Goya la encuentra mucho antes de que nadie se de cuenta. La técnica de uno y otros no tiene nada en común, sin embargo, la temática de Goya ya se adelanta a las ideas que preconizan los seguidores de esta escuela. Los Caprichos contienen una colección de imágenes oníricas en las que seres fantásticos y bestiales invaden el subconsciente de las gentes.


La Lechera de Burdeos: un año antes de su muerte pinta este cuadro; en este retrato reencuentra el azul de sus primeros cartones madrileños, radiante de luminosidad utiliza colores cálidos que idealizan la inocencia y la juventud de su rostro; la prodigiosa seguridad técnica, el ritmo de la pincelada en toques veloces y descuidados, la concordancia entre la imagen y la atmósfera hacen posible hablar de este cuadro como el primer cuadro impresionista pintado en

suelo francés.



2-CONSTABLE TURNER Y DELACROIX

El arte romántico se presenta como un fenómeno extraordinariamente nuevo, inspirado por la voluntad de romper completamente tanto con el clasicismo como con el Rococó. Socialmente había nacido un hombre nuevo de las alteraciones políticas y de las violentas corrientes de ideas que señalaron el final del siglo XVIII. Este hombre nuevo aspira a formas plásticas tan liberadas de las formas antiguas como podían serlo, por su parte, las estructuras de la sociedad. Pero ese apetito de novedad se volvió, por hostilidad contra el pasado reciente, hacia el pasado lejano. Volver a la Edad Media, instaurar una nueva Edad Media, era consumar la ruptura total con el Rococó.

Por toda Europa se extiende el Romanticismo como un reguero de pólvora. Los pueblos europeos hallan en él un modo de expresión para todas las fuerzas confusas e impacientes que habían estado reprimidas durante la Edad Media. A medida que las liberan, sacan a la Edad Media del despreciado olvido en que estaba enterrada.

Con ello se afirmaba su individualidad al mismo tiempo que su espíritu nacional. Al cosmopolitismo artificial del “Siglo de las luces” se hacia suceder un sentimiento nacional vigoroso, auténtico, nutrido en las fuentes mas íntimas de la raza. La nostalgia de lo que se había perdido, de la fresca y pura espiritualidad de la Edad Media, de su fantasía copiosa y alegre, del sentimiento subordinándose a la razón, condujo a una idealización de esos siglos que el Clasicismo llamó oscuros y que para los románticos se iluminan con las luces más vivas y más cálidas.

Con "El genio del cristianismo" de Chateaubriand se estimula la imaginación y se empuja al ardor de la piedad medieval, tan rica de matices, de sentimientos y de pensamientos, al lado del escepticismo y del pragmatismo del siglo XVIII. En Francia y sobre todo en Alemania, florece una renovación católica de especial esplendor.

Al mismo tiempo se vuelve hacia los textos poéticos de la Edad Media: "La chanson de Roland” en Francia, “El anillo de los nibelungos” en Alemania y "El Ossian en Inglaterra”, proporcionan temas a los artistas y un nuevo concepto del mundo, moral y espiritual. Si se vuelve a la Edad Media, no es por el gusto de desarraigarse como ocurre con el orientalismo, sino al contrario, como retorno a la fuente esencial del pensamiento y del arte europeos.

La vuelta a la Edad Media, a su religiosidad y a la unidad cristiana que representa la Europa de antes de la Reforma protestante, entraña la conversión al catolicismo de gran número de artistas protestantes sobre todo en Alemania.

Pintura

La pintura es el terreno plástico más apropiado para expresar la sensibilidad romántica. Ello no es extraño porque hemos afirmado que el romanticismo es un arte subjetivista e íntimo que renuncia a las cosas exteriores y concentra su atención en el interior del ser humano. Per eso es el campo plástico preferido por el artista romántico. Un campo ficticio, liberado de toda sumisión a la realidad, un terreno que permite realizar toda suerte de fantasías y conjeturas cromáticas.

Entre 1820 y 1840 se entabla una dura lucha en Francia entre los pintores neoclásicos y los románticos. Pintores románticos como Delacroix pretendían subvertir el orden de valores establecido. Se emprende una auténtica batalla contra los románticos por considerarlos artistas totalmente desvariados. Pero ya en 1819 empieza a notarse el primer destello romántico. En el Salón de París de ese año, en medio de las cuidadas y exquisitas obras neoclásicas que se dan cita en tal exposición, Gericault presenta La balsa de la Medusa, donde resplandece, tanto en el fondo como en la forma, un nuevo estilo emocionado y trémulo que recurre al color como principal elemento pictórico. Se advierte un furor nuevo, una especie de hoguera espiritual que trata de abatir y derribar el equilibrio anterior.

Mucho interés tiene también la pintura romántica inglesa que es precursora, en muchos aspectos, de la francesa y aún del impresionismo por el uso de la acuarela que permite unas transparencias y filtraciones de luz, así como por su interés desmesurado por los problemas lumínicos. El paisaje vuelve ser uno de los puntos fuertes de la pintura inglesa y el gran maestro del paisaje, coetáneo a los de la Escuela de Barbizón, es JOHN CONSTABLE (1776-1837) su verdadera vocación estaba enfocada al paisaje, considerado por él como un mundo dramático lleno de sugestiones nuevas tanto para el ojo como para el espíritu, razón por la cual fue considerado un magnífico narrador de la naturaleza de las tierras británicas.

Para él, tiene gran importancia el claroscuro de la naturaleza, el cual utiliza de manera descriptiva diluyendo el color del fondo y jugando con los contrastes dramáticos entre luces y sombras. Para él, puesto que la representación del paisaje lleva implícito un elemento dramático, no hay nada mejor que subrayar ese dramatismo por medio de la luz.

Igualmente, se considera a Constable todo un maestro en el uso de la mancha a la hora de captar los volúmenes, algo que queda de manifiesto en sus representaciones de árboles, nubes, agua, etcétera. Asimismo, gracias a su práctica habitual de salir al campo al encuentro directo con la naturaleza, fue capaz de captar paisajes muy descriptivos, casi anecdóticos.

Podemos ver un cambio progresivo hacia una concepción mucho más melancólica y romántica del paisaje, dando como resultado una obra totalmente desposeída de cualquier rasgo de academicismo donde no se aprecia ni rastro de dibujo ni de manchas cromáticas, sino un juego diluido y expresionista de elementos, algo que se ha venido denominando como "el claroscuro de la naturaleza".

Sus cuadros quieren recoger todo lo que impresiona la sensibilidad externa (visión realista), mezclado con lo que impresiona la sensibilidad interna del pintor ante la realidad. Sus cuadros tienen gran éxito en Francia, como por ejemplo La Catedral de Salisbury o El Vado, y su influencia sobre los románticos franceses es muy intensa, incluso en los de la Escuela de Barbizón.

El otro gran paisajista inglés es WILLIAN TURNER (1775-1851),

Fue considerado una figura controvertida en su tiempo, pero hoy en día es visto como el artista que elevó el arte de paisajes a la altura de la pintura de historia. Aunque es renombrado por sus pinturas al óleo, Turner también es uno de los grandes maestros de la pintura paisajista británica en acuarela Prefiere la acuarela para conseguir tonos luminosos más sutiles, más atmosféricos. Es considerado comúnmente como "el pintor de la luz" y su trabajo es considerado como un prefacio romántico al impresionismo.

Desde sus inicios, sus paisajes son plenamente románticos por el dramatismo de los temas tratados y manifiestan un interés particular por el espacio atmosférico y los efectos luminosos. Estos dos rasgos, los más característicos de su peculiar estilo, se mantuvieron hasta el final de su carrera 

Su cuadro más importante es Lluvia, vapor y velocidad, una de las obras que más influencia tuvo en la pintura Impresionista. En este cuadro entra por primera vez el factor tiempo. Se pretende mostrar un paisaje exterior lleno de diferentes sustancias gaseosas y todas pintadas en su forma real: la lluvia, la niebla, el humo de la locomotora, y todo ello mezclado en un momento fugaz, el segundo que Turner eligió para pintar esa escena, porque un segundo más tarde este paisaje ya no sería igual. El paralizar el mundo en una imagen fugaz, la imagen paralizada de un mundo en movimiento, todo ello es una aportación al arte del Impresionismo. Otra obra importante suya es La Tempestad de nieve. EUGENE DELACROIX (1798-1863) es el patriarca del romanticismo. Su arte se formó en contacto con la pintura flamenca, italiana e inglesa del Louvre.


Extrae sus temas de las leyendas antiguas o de la literatura romántica. Comienza a presentar obras románticas desde 1823 como La libertad guiando al pueblo, de 1830, obra que se convertirá en el símbolo de las revoluciones del siglo XIX. En 1832 hace un viaje al norte de África y descubre la sugestión exótica del alma musulmana. Desde entonces siente decidida atracción por los temas musulmanes y descubre una potencia cromática insuperable. En estos cuadros su tensión romántica llega a extremos de paroxismo y su éxito social empieza a ser extraordinario.

Delacroix considerado como el continuador de Gericault y el máximo representante del Romanticismo, coloca en primer plano el gusto por el color y las imágenes exóticas, fruto de sus ya citados viajes por África y del profundo conocimiento de la obra de Constable y Turner cuyas obras le sugieren el uso de barnices gracias a los cuales se obtienen nuevos tonos más vibrantes que aportan una magnífica luminosidad a las composiciones. Será, sin lugar a dudas, el conocimiento de otras tierras y culturas, lo que contribuya a la configuración definitiva del uso de la pincelada y el color del pintor.

Las figuras humanas que aparecen en sus composiciones poseen una clara influencia de los modelos pictóricos y escultóricos de Miguel Ángel, atribuyendo al cuerpo humano unas proporciones cuasi perfectas en las que resalta cada músculo del cuerpo masculino y los atributos femeninos. Lo que, por el contrario, introduce Delacroix son las expresiones de sus personajes quienes conservan ojos llenos de sentimiento, expresiones de dolor y rabia, así como miedo y valentía. Une por tanto en sus personajes realismo y clasicismo, obteniendo armoniosas representaciones de temas históricos y literarios que destacan sobre todo por los detalles y las texturas que podemos casi tocar y oler.
LA LIBERTAD GUIANDO AL PUEBLO

El tema de la obra es la insurrección burguesa 1830,Delacroix estuvo del lado de los revolucionarios, es más, él mismo se ha representado en el cuadro como el hombre que lleva el sombrero de copa negro y que se encuentra entre los combatientes y en primera fila.

Se ve una estructura en posición de pirámide con los muertos por la Libertad en la base y ésta en la cima sosteniendo en la mano derecha la bandera tricolor y en la extremidad opuesta un fusil. El ligero pincel de Delacroix y la fuerza luminosa de sus colores exaltan la vitalidad de sus cuadros. Para aumentar la tensión y el movimiento añadió contrastes complementarios junto a la oposición de los claroscuros. El color para Delacroix no solo tenía un valor de representación, sino sobre todo un significado emocional propio, con el que intentaba plasmar sobre el lienzo el sentimiento y la disposición de ánimo de las personas. De fondo se ve el cielo de París tormentoso (otra característica romántica).

Se utilizan colores pálidos con pinceladas sueltas destacando el azul, el rojo y el blanco de la bandera.


LA MATANZA DE QUIOS 1824

Este cuadro representa la masacre de Quíos, un episodio de la guerra de independencia de los griegos contra los otomanos ocurrido ese mismo año: la matanza de 20.000 habitantes de las islas griegas, y el sometimiento a la esclavitud de las mujeres y los niños supervivientes.

Cuando Delacroix expuso el cuadro en el Salón de París, vio la obra de John Constable destinada al mismo (La carreta de heno), y su propio cuadro le pareció «triste y sin luz», por lo que decidió modificarlo, pinceladas borrosas fortalecen la impresión de desolación que el cuadro transmite.

El resultado es este cuadro prácticamente monocromo, con unas tonalidades cobrizas que unifican el espacio y proporcionan al cuadro una luz infernal. El cuadro se compone de tres pirámides humanas. De izquierda a derecha, se ven expresiones de miedo y desesperación. Los cuerpos, semidesnudos y tirados, reflejan la derrota de los griegos. ".


Théodore Géricault tiene un estilo recargado, de empaste grueso, muy influido por la obra de Rubens. Su obra más conocida es LA BALSA DE LA MEDUSA, que pintó con sólo 28 años. Trata una tragedia contemporánea del autor con un estilo en el que destaca el claroscuro, la composición en diagonal y el realismo con el que pintó a los muertos y agonizantes de la balsa.
Es una pintura de formato grande (491 cm × 716 cm)1 que representa una escena del naufragio de la fragata de la marina francesa Méduse, encallada frente a la costa de Mauritania el 2 de julio de 1816. Al menos 147 personas quedaron a la deriva en una balsa construida apresuradamente, y todas ellas, salvo 15, murieron durante los 13 días que se tardó en rescatarlos. Los supervivientes debieron soportar el hambre, la deshidratación, el canibalismo y la locura.

El sentido ascendente de la línea marca la sucesión de sentimientos experimentados por los náufragos, desde la desesperación a la esperanza. También la luz refuerza esta idea de final de la odisea con las nubes más negras a la izquierda, y el cielo más luminoso en la lejanía y recortándose entre las cabezas de los marinos más destacados. Finalmente, se corresponde con la mirada clásica del espectador occidental, que "lee" la pintura de izquierda a derecha



Tipo de espacio: espacio "teatral : La paleta es muy reducida, va del ocre al negro pasando por los tonos pardos claros y oscuros. Consigue, de este modo, una atmósfera de tonos cálidos con colores armonizados que produce una impresión dramática de angustia y desamparo. Sin embargo, existe un elemento que se destaca del resto por su color: se trata de la estola rojiza que lleva el anciano que sujeta un cadáver con la mano, en la parte izquierda inferior del cuadro.

Pincelada: El romanticismo se caracteriza por una pincelada suelta y unos contornos imprecisos, como es el caso de este lienzo.

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