Bandera de Conveniencia (así nomás)



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Bandera de Conveniencia (así nomás)

Bric-à-brac (II): INDIA (algunas dudas y ciertas percepciones…) (1)
Bric-à-brac: cosas baratas. También aparece en estas entradas: Baratillo

(Diccionario Espasa Grand: español-francés français-espagnol - 2000 Espasa Calpe S.A. Madrid)


(1) “advertencias”, sonaría demasiado presuntuoso…lo dejamos en “inquietudes”?
Ahora se deslocaliza hasta el software” (es una frase de la entrevista realizada al profesor Lawrence Klein, premio Nobel de Economía en 1980, por Andy Robinson y publicada por Lavanguardia.com, el 28/7/05).
“Cada área de industria manufacturera tiene esa preocupación. Michigan, Ohio, Pennsylvania en EEUU. El factor China es importante pero no es el único Aquí se ven en las afueras desindustrializadas de Filadelfia las viejas fábricas abandonadas pero no creo que sea principalmente por el impacto de China. Hace tiempo que sufrimos este proceso. Los automóviles aquí han sido importantes pero ya no. Japón es el primer responsable de ello. En Pennsylvania teníamos una planta de Volkswagen pero no aguantó y esto no fue por China. En Pittsburg, está Alcoa el fabricante de aluminio y los chinos no pueden competir de momento. En acero la competencia proviene de Brasil y Corea. Hay algo nuevo en la situación actual y es la exportación de empleos de cuello blanco, sobre todo a India.
- ¿Qué han hecho para adaptarse?
- En el período en el que el sector de alta tecnología estaba muy activo hemos reciclado a gente. Enseñamos a trabajadores del acero a trabajar con ordenadores. Ya hicimos esa transición. Estos trabajadores encontraron empleo en empresas más pequeñas, en áreas como fabricación de componentes de automóvil o en otros sectores como software. Ahora la preocupación es que se exportan servicios como software y esta vez no encontramos lugar para los trabajadores desplazados.
- Hay el temor de que estemos en una “carrera hacia el fondo del pozo” y que en lugares como Pennsylvania acabemos con servicios de bajo sueldo. La “economía Wal Mart”, vamos. ¿Usted es optimista o pesimista?

- Optimista. Creo que no deberíamos preocuparnos de que ya no fabriquemos, por ejemplo, televisores en EEUU, porque fabricamos otras cosas en tecnología de la información. Esto ya nos ha pasado en el Este de EEUU. Tenemos que encontrar el siguiente nivel de sofisticación para los desplazados por la llegada de la competencia de países de bajos salarios.


-¿Qué se puede hacer para suavizar la transición?
- Hay un coste para reciclar, pero si tenemos paciencia se puede hacer. Hice un estudio sobre la deslocalización de software al extranjero y llegamos a la conclusión de que EEUU perdería trabajo durante dos o tres años pero esto aumentará la eficacia de nuestras empresas y que en tres o cinco años nosotros nos beneficiaremos además de países como India. Pero hay que espera unos años”…
El nuevo paradigma económico
Confieso mi “incapacidad” para entender (en gran medida) y valorar (mucho más) el “nuevo paradigma económico”.

Se va la industria en busca de costes bajos en la mano de obra y -supuestamente- viene capital extranjero para comprar inmuebles -por ejemplo-, abonando la idea -según dicen los que saben (?)- que el nuevo paradigma tiene sentido. La industria no es la única fuente de riqueza.

Parece claro que Asia es la gran fábrica del mundo. Los bienes industriales que viajan (el coste de enviarlos de un sitio a otro es bajo en relación al valor del producto) están produciéndose en países asiáticos y otros de bajo coste. Los países avanzados se han quedado con los productos que no viajan: el vidrio hueco, el cemento en zonas del interior, el procesado de chatarra, la alimentación de productos frescos…
Paradójicamente, este fenómeno de migración de la producción hacia países de mano de obra barata, que tanto miedo le da a Occidente (me incluyo entre los “miedosos”…), está siendo visto de forma creciente por los economistas y analistas estadounidenses como algo natural e incluso bueno (niego la mayor…), en contra de las voces que hablan de la desindustrialización del país. Esta escuela de pensamiento argumenta que las empresas americanas -y ya puestos, las occidentales en general- se sacan de encima la fabricación porque no es rentable, y la ceden a otros países en las que sí lo es, para centrarse en las partes del proceso en las que pueden añadir más valor, como es atender al cliente, escoger a los productores, comprar sus materias primas de forma eficiente por todo el mundo, prestar atención post venta, diseñar e innovar el producto, llevar la estrategia de marketing, financiar ortodoxamente los proyectos, etc.
Según ellos el alto margen que tiene Microsoft, empresa paradigmática en este sentido, no se debe a que ella fabrique los CD-roms, en los que mete su software, sino al cobro por todo lo intangible que hay en el producto: el software, las ideas, la forma de venderlo, la logística, el I+D, etc…

Los que abogan por la teoría de que la desindustrialización de Occidente no es mala, además argumentan que los países de mano de obra barata, que son buenos para producir, también son malos para invertir, por no tener la elevada seguridad jurídico-financiera de Occidente. Y es por eso que lo que ahorran los empresarios que tienen fábricas en los países del Tercer Mundo lo invierten en países occidentales. De esta forma, el flujo de pagos por bienes y servicios que sale de Occidente (el llamado déficit por cuenta corriente) se ve compensado por una entrada de capitales que buscan una inversión financiera relativamente estable.


Ello explica la carestía de los activos emblemáticos -inmuebles, arte, metales preciosos- y también los bajos tipos de interés occidentales, que seguirán ahí gracias a las fuertes inversiones del ahorro generado en el tercer mundo proveniente de los beneficios de su actividad manufacturera.

Todo esto lleva, dicen los “grandes bonetes”, a rechazar uno de los principales miedos de los bolsistas (que es de lo que se trata), consistente en que el fuerte déficit por cuenta corriente de EEUU no es sostenible y su corrección conllevará a un progresivo enfriamiento de la demanda norteamericana, con la consecuente recesión en el resto del mundo. Los argumentos expuestos vienen a explicar que esta visión es errónea, y justifican que la bolsa mundial esté mas bien sólida y los resultados empresariales sigan subiendo (obra del “nuevo paradigma”: la industria no es la única fuente de riqueza).


Los esperados gigantes económicos
Estados Unidos perderá su lugar como la mayor economía del mundo y un nuevo grupo de países conocidos como los “BRICs” -Brasil, Rusia, India y China- serán los futuros nuevos gigantes económicos del mundo en 2050.
¿Le parece posible? Al menos así lo plantea el equipo liderado por el economista Jim O’Neill del banco de inversiones Goldman Sachs (BBCMundo.com - 3/10/05).
Un día O’Neill comenzó a preguntarse sobre el proceso de desarrollo de algunos países que alguna vez fueron completamente pobres.

Entonces, le pidió a sus analistas que elaboraran una serie de sofisticadas proyecciones para saber cómo sería el mundo en medio siglo.

Y los resultados fueron sorprendentes: de los seis países que dominan la economía del mundo hoy, sólo dos seguirán en lista: Estados Unidos y Japón. El resto será reemplazado por los llamados BRICs, los nuevos poderes económicos globales del futuro.
Según el estudio, debido a que India y China tienen una inmensa población, los habitantes verán un pequeño incremento en sus ingresos.

Es decir, un chino promedio ganará más dinero que sus padres y abuelos, pero seguirá siendo más pobre que un habitante típico de un país desarrollado.

Por eso es importante distinguir que las economías más grandes (según su Producto Bruto Interno) no serán las más ricas (según su ingreso per cápita).
Sin embargo, los economistas advierten que el desarrollo de los BRICs podría ser interrumpido por la expansión del SIDA, un colapso ecológico, guerras, proteccionismo o falta de inversión en infraestructura básica como caminos, puentes o escuelas.
Como Jim O’Neill, algunas de las mentes más prodigiosas (?) de las ciencias económicas concuerdan en que la transformación ya está en camino.
“Ya estamos viendo la dispersión del poder económico y de influencia en el mundo, creo, en su etapa temprana”, dice el Nobel de economía Michael Spence, de la Universidad Stanford, California, EEUU.

“Debido al crecimiento de estas economías (de los BRICs) ya se les puede ver actuando en la Organización Mundial del Comercio y en otros lugares de una manera mucho más influyente de los que solía ser hace, 20 o 30 años”, dijo Spence.


Mientras, en India, el campo y la ciudad están en mundos -y hasta en siglos- diferentes.

“India puede hacerse grande, tenemos esperanza de que las cosas mejoren, pero cuando vemos la situación actual, tenemos dudas”, dice preocupado un hombre de 70 años, ante el asentimiento de otros aldeanos.


“Lo más interesante de India es que el 60%, casi el 70% de la población de este país tiene menos de 35 o 40 años”, dice Prahlad Kakkar, director de publicidad de una cadena de publicidad india. “Y se va a mantener joven durante una buena temporada. Estamos evolucionando como una de las sociedades más jóvenes, más dinámicas y cambiantes de Asia, y por tanto en el mundo”.
“Verdaderamente creo en el crecimiento económico y el enorme potencial de este país”, dice Sergey Vykhodtsev, empresario ruso.

“Será todo un mercado de 150 millones de personas. La prosperidad vendrá acá, en cinco años, no más”, augura el empresario.


“Creo que la realidad está mejorando en este país”, dice Norman Gall, un estadounidense que fundó el Instituto de Economía Mundial Fernand Braudel, de Sao Paulo. Según Gall, el rápido envejecimiento de las sociedades de Europa y Japón facilitará la transición de los BRICs hacia una situación de prominencia mundial.

“Tienen sistemas sociales insostenibles”, apunta, “así que éstos son poderes que se están desvaneciendo, y de verdad no veo la forma en cómo pueden obstruir la vigorosa emergencia de los nuevos poderes”.


Los economistas insisten en que los pobres no seguirán siendo pobres: los países BRICs ascenderán hasta la cima.

No obstante, para los indigentes de las barriadas urbanas y para los agricultores del campo, todo esto parece mas bien improbable.


¿Es la pobreza una fase histórica temporal, algo de lo que Brasil, Rusia, India y China se irán alejando?
¿Con el creciente desarrollo de países como Brasil, Rusia, India y China, nace todo un nuevo mercado de consumidores “aprendices”?
¿Se tratará de miles de millones de nuevos consumidores, la gran mayoría procedente de lo que muchos ejecutivos occidentales de marketing desestiman a menudo como “los pobres”?
¿Logrará esa gente, gracias a la “aguardada” caída de las barreras comerciales y a la “proclamada” apertura de las economías, finalmente comprar al menos una pequeña parte de ese sueño de abundancia del que hacen propaganda los anuncios publicitarios?
De emergentes a dominantes?
En sus marcas…listos…BRIC! Volviendo a los que “saben” (?): las economías emergentes de siete países de la humanidad -India, China, Brasil, Rusia, Indonesia, México y Turquía- serán en el año 2050 entre un 25% y un 75% más ricas que los miembros (hoy) del grupo de los siete países más desarrollados (el G-7, con EEUU, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá) y las de España, Australia y Corea del Sur. En la actualidad, los siete emergentes se sitúan en niveles de riqueza y bienestar entre un 25% y un 75% menor que los de los dominantes.
Esta confirmación prospectiva de la historia de la economía mundial desde la caída del muro de Berlín, con un mayor crecimiento de los países en desarrollo y muy especialmente de China e India, es la principal conclusión de un informe de la consultora PriceWaterHouseCoopers (Lavanguardia.es - 6/3/06).
El vuelco histórico en el que se encuentra la economía mundial (la transición del orden económico de la posguerra, bajo el liderazgo de EEUU y la protegida Europa occidental, a uno nuevo en el que el eje de la economía mundial se sitúa definitivamente en el océano Pacífico) tendrá como protagonista principal a India, con un crecimiento anual del 7,6% hasta el 2050, seguida de Indonesia (7,3%) y China (6,3%), cuyo rápido envejecimiento como consecuencia de los decenios de políticas de control de la natalidad le impedirá superar el nivel de vida de los norteamericanos. EEUU seguirá siendo la primera economía del mundo gracias a un crecimiento anual del 2,4%, a una población relativamente joven y a los inmigrantes. Pero los (entonces) más de 1.400 millones de indios se situarán en niveles similares a los estadounidenses si se corrigen las anomalías que introducen las fluctuaciones de los tipos de cambio de las divisas de cada país y se calcula la paridad del poder de compra de cada divisa respecto a una misma cesta de bienes y servicios.
Los economistas de Price recogen, sinceramente, como primera conclusión que “no existe una única y correcta forma de medir el tamaño relativo de economías como las de India o China en comparación con las de OCDE”. Según la paridad de poder adquisitivo de las divisas, China ya es la segunda economía, su PIB dobla el de Japón y es un 75% del de EEUU. Según los tipos de cambio, su PIB es el cuarto, sólo un poco por encima de Francia y el Reino Unido y menos de un 20% del de EEUU.
Antes de seguir, perdonen que les “agüe la fiesta”, conviene advertir sobre la relatividad de las previsiones a tan largo plazo. El más grande e influyente economista de la historia, el británico John Maynard Keynes, solía recordar que, “a largo plazo, todos estaremos muertos”…
La última moda entre los inversionistas (no será ésta la mano que mece la cuna?)
El 7/3/06, The Wall Street Journal “arengaba”: “Los BRIC son la última moda entre los inversionistas”
“Los mercados emergentes han sido la inversión más atractiva de los últimos tres años. Hoy hay algo aún más atractivo y riesgoso: Los BRIC…

Aunque falta mucho para el 2050, muchos inversionistas han decidido no esperar. Franklin Templeton Investments, HSBC Asset Management, Deutsche Asset Management y Schroders Investment Management están entre las empresas de inversión que empezaron recientemente a ofrecer fondos BRIC (compuestos de acciones de empresas de estos cuatro países) a inversionistas de Europa, Asia, y EEUU.


Los rendimientos de los fondos BRIC han sido impresionantes, mientras el índice Morgan Stanley para mercados emergentes registró un alza del 171% desde fines de 2002, el índice BRIC de Morgan Stanley ha subido 262%.
El interés por los activos BRIC resalta la nueva manía por los mercados emergentes y la manera desproporcionada en la que los países con mayores poblaciones atraen la atención de los inversionistas. Los nuevos fondos BRIC también revelan cómo las empresas de inversión actúan para beneficiarse de las nuevas tendencias, aún las que puedan extenderse por otros 50 años”…
Mientras ustedes reflexionan si los activos BRIC son una moda y no una tesis de inversión, al menos recuerden lo que ocurrió con los antiguos fondos de Internet…
India, la vanguardia del software
Últimamente, no pasa semana sin que se anuncie un contrato de externalización de servicios informáticos y en la mayor parte de los casos el proveedor contratado es una empresa india.

El banco holandés ABM-AMRO ha repartido la gestión de sus sistemas de información entre cinco empresas, tres de ellas indias (TCS, Infosys y Patni). A partir de enero de 2006, Wipro, otra empresa radicada en Bangalore, se hizo cargo de servicios de General Motors encomendada a su antigua filial EDS. El banco HSBC ha planeado desplazar a India 4.000 empleos durante el período 2006 - 2009. Y cuando los pasajeros de los ferrocarriles británicos llaman al servicio de información, su consulta es respondida desde Mumbai…


La tendencia es imparable: una constante sangría de empleos, transferidos en nombre de la externalización, también como “outsourcing” o por el acrónimo BPO (Business Process Outsourcing). Nandan Mileki, presidente de Infosys, lo explicaba crudamente (Lavanguardia.es - 24/10/05): “Esto es la globalización. Durante años, nos han predicado que debíamos abrirnos a la economía mundial. Lo hemos hecho, hemos liberado nuestras cualidades y las hacemos valer en el mercado global. Resulta irónico que nos critiquen por haber aplicado la lección”.
Según la consultora Gartner, el BPO transfronterizo facturó en el año 2005 unos 148.0000 millones de euros. Y los analistas de Forrester han calculado que en 2008, Occidente habrá perdido tres millones de empleos y 136.000 millones de dólares en salarios en este sector. Los sindicatos americanos estiman que unos 400.000 empleos se han perdido por la competencia india.
La patronal del sector en la India, Nasscom, estima que sus asociados tienen 350.000 empleados. Los líderes son tres empresas: Wipro, Infosys y Tata Consultancy Services (TCS), las dos primeras con sede en Bangalore y la tercera en Mumbai. A su sombra ha aparecido una constelación de empresas menores, más de 400, todas florecientes. Gracias a este boom, Bangalore ha crecido espectacularmente: en diez años ha duplicado su población y sus seis millones de habitantes cuentan con tres millones de automóviles.
El ahorro de costes es el principal incentivo para externalizar los servicios informáticos hacia la India. El salario medio de un ingeniero de software, que no baja de 90.000 dólares en California, es de 15.000 en el país asiático. Esto no lo explica todo: el sistema educativo indio produce 350.000 ingenieros cada año, y toda la mano de obra es anglófona.
Azim Premji, el hombre más rico del país, controla el 85% de Wipro, cuyo campus se encuentra en las afueras de Bangalore. Su objetivo es afianzar el carácter multinacional de la empresa. Sus principales adversarios -dice- son IBM, Accenture, CapGemini y EDS, y sus principales clientes se llaman Sony, Nokia y Dell, entre otros.
TCS forma parte del todopoderoso grupo Tata, y recientemente ha firmado un acuerdo con el gobierno chino y Microsoft para desarrollar un centro de desarrollo de software en Shanghai. Por otra parte, Infosys hace el 70% de su cifra de negocios en EEUU, donde desarrolla el 30% de su producción de software. En cierta medida, la expansión internacional de estas empresas se apoya en las comunidades indias que viven en EEUU y el Reino Unido. En Silicon Valley, por ejemplo, hay más de 2.000 pequeños empresarios de software y unos 60.000 ingenieros nacidos en India.
El fenómeno es de ida y vuelta. Más de un centenar de firmas extranjeras -Microsoft, Google, Reuters y Cisco, entre otras- han abierto centros propios en Bangalore. Oracle tiene 7.000 personas trabajando en India, mientras que su rival SAP ha creado allí un centro de desarrollo con 2.000 empleados. IBM tiene intención de ampliar su plantilla en India hasta las 30.000 personas, lo que supone contratar 14.000 en el período 2006-2007. Accenture también creará miles de puestos de trabajo en India y Filipinas.
El éxito podría debilitar una de las ventajas competitivas indias, los bajos salarios. Para prevenirse, encuentra su complemento en países vecinos, como Singapur y Sri Lanka, más baratos todavía. Y de cara a su desarrollo en los mercados europeos, tienen planes para instalarse en Rumania y la República Checa, países donde esperan adquirir el plus de multiculturalismo que, admiten, les falta para entender cómo funcionan los europeos.
Pero el verdadero horizonte geográfico de las empresas indias está en China. Este país tardará años en alcanzar el nivel de India en este campo y, en comparación, tiene una notoria debilidad ligüística, además de los temores que despierta en Occidente su poco respeto por la propiedad intelectual. Cooperar con China, complementar sus respectivas capacidades, forma parte de la estrategia de las empresas chinas. Juntos, ambos países representan un tercio de la población mundial, ¿por qué no suponer que pueden compartir una tajada mayor de los mercados tecnológicos occidentales?
A pasos de gigante (el elefante indio acelera el paso…)
La senda empieza a hacerse estrecha para el paquidermo asiático, que ya aspira a caminar a un ritmo del 10% del PIB y necesita medios e infraestructuras modernas para conducir el país al podio de las grandes potencias económicas del planeta. La prioridad es ampliar la base de las clases medias. Pese a integrar menos de un tercio (250 a 300 millones) de la población, la “middle class” india iguala o rebasa ya la población de EEUU,
Los expertos de Goldman Sachs sitúan a India como la tercera potencia mundial antes de mitad de siglo. Para entonces las clases medias del país sumarán unos 368 millones de individuos (el 32% de la población), con el aval de una sólida base educativa, el dominio del inglés y la práctica del sufragio universal.

“Cuando la clase media sea el 50% todo cambiará en India, incluido los políticos”, asegura el “guru” Gurcharan Das, antiguo presidente de Procter & Gamble Asia y autor del “best seller” internacional “India Unbound”. “La historia no se está decidiendo en Irak o Irán, sino en China e India”, señala el consultor indio, quien subraya el factor diferencial de la democracia. “China tiene el orden; India, la ley”, señaló ante una cuarentena de altos ejecutivos internacionales reunidos en las ciudades de Hyderabad y Bombay en su programa “Inside India”, dirigido a los profesionales y emprendedores interesados en el nuevo coloso del mercado global (Lavanguardia.es - 8/3/06).


En India se percibe la impresión de que los próximos diez años serán cruciales para extender los beneficios del crecimiento a los segmentos más desfavorecidos del país y ensanchar de modo sustancial los lindes de las clases medias. Pese al espectacular boom del “high-tech” indio y la redención económica de 175 millones de personas en los últimos veinte años, India exhibe la mayor bolsa de pobreza del planeta, con más de 300 millones de seres que sobreviven a diario con menos de un dólar. Basta surcar la treintena de kilómetros que unen el aeropuerto de Mumbai con el centro urbano para vislumbrar el vértigo de una de las mayores aglomeraciones de asentamientos precarios del globo en la antesala de la megalópolis más cosmopolita, dinámica y poblada de la primera democracia del mundo.
Así y todo el optimismo no ceja. El profesor indio Rama Velamuri, director del programa “Incide India” afirma: “Hay entusiasmo y confianza y todo el mundo piensa en ritmos de crecimiento de dos dígitos”. Y resalta los siguientes datos: India produce al año en sus 221 universidades y 10.000 colegios 200.000 ingenieros, 300.000 técnicos y más de tres millones de diplomados y licenciados. Parte de ellos nutren el núcleo tecnológico de Bangalore, con 150.000 expertos en tecnologías de la información frente a los 120.000 de Silicon Valley. Y todo esto mientras, ya en el terreno del ocio y el entretenimiento, Bollywood sigue dictando las nuevas pautas culturales y de consumo de la ambiciosa juventud india, con más de mil películas al año e ingresos de 5.600 millones…
Ya el 7/06/05, The Wall Street Journal “arreaba” la manada: “India se convierte poco a poco en un ejemplo de las ventajas de la globalización”
“Cuando la firma neoyorquina de inversión Blackstone anunció el mes pasado que su primera incursión en Asia sería un fondo de US$ 1.000 millones destinado a India, la decisión pareció ratificar el enfoque lento, y a ratos doloroso de ese país respecto al desarrollo económico. Al contrario que China, donde la transformación fue captada por los titulares diarios sobre un crecimiento rápido a nivel macroeconómico, la conversión de India sucedió calladamente a nivel corporativo.
Ahora, tras décadas de relativo aislamiento, la India empresarial se ha convertido en un ejemplo de las ventajas de la globalización, el flujo libre de capital entre las fronteras y la competición.

India nunca ha logrado imitar el impresionante historial de crecimiento económico de China, sostenido año tras año. Pero es que la India empresarial no ha disfrutado de muchas de las ventajas de China, ni del capital barato, ni de las políticas de apoyo del gobierno. Los temores de que India quedara marginada por China han demostrado ser un catalizador para el despertar del sector privado indio.


El entusiasmo por India refleja la sólida mentalidad gerencial del país. “Las compañías indias están muy orientadas hacia el rendimiento”, dice Jim Walter, economista jefe de Credit Lyonnais Securities Asia en Hong Kong. “A China, por el contrario, la impulsa la cuota de mercado”.
Lo que el mundo está descubriendo es que el alto costo de capital en India se ha convertido de desventaja en una bendición, al obligar a las compañías a ser eficientes. Las compañías indias “no podían derrochar dinero”, dice Chip Kaye, copresidente de Warburg Pincus, una de las primeras firmas de inversiones de capital privado de EEUU que invirtió en India. “Se volvieron buenos como gerentes a causa de los malos años”. Warburg ha desplegado casi US$ 1.000 millones en India y ha ganado más de lo que ha invertido en ganancias, con otros US$ 1.000 millones en valor aún no realizado”…

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