Articulación de políticas públicas dirigidas a las cooperativas Propuestas para el caso colombiano en el marco de la convivencia pacífica y la internacionalización



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Tendencias en la economía social, solidaria y tercer sector


Los estudios sobre la conceptualización de economía social, solidaria, tercer sector y otros conceptos recientes como economía social y solidaria, buscan la integración de formas organizacionales bajo un mismo enfoque conceptual que agrupe formas diferenciadas de hacer economías. Este esfuerzo no ha sido fácil dadas las particularidades organizacionales, los títulos y contenidos que en cada país se han puesto de relieve según su desarrollo histórico.

En un rastreo conceptual por países, se encuentra una importante diversidad de títulos y conceptos. En la figura 4 se muestran algunos de los principales conceptos identificados.



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Figura 4. Títulos y contenidos para abordar otras formas de hacer economía

Fuente: elaboración propia.

Tal dispersión conceptual se explica en parte porque las nociones de sector están aún en construcción. Sólo a finales del siglo xix la academia comienza a explorar las dimensiones de las cooperativas a nivel mundial, pero poco se entendía acerca de la naturaleza de organizaciones como mutuales, montepíos, voluntariados, entre otros, y menos aún se pensaba en que clubes, ONG, asociaciones de diferente índole y fundaciones como universidades, hospitales y centros de beneficencia fueran parte de un sector económico diferenciado.

La polivalencia de títulos hace referencia a un sinfín de contenidos organizacionales caracterizados porque los principios motivadores de su producción, consumo y distribución parten del planteamiento de que estos son inherentes al hombre y se reproducen para los grupos humanos que comparten estas motivaciones en un territorio determinado.

El territorio podrá ser físico o simbólico, pero en todo caso las decisiones se toman basadas en microsistemas con particularidades económicas, sociales, organizacionales, políticas, cívicas y ambientales determinadas. Por ello el contenido de los títulos relacionados en la figura anterior sólo es posible entenderlo tomando en cuenta las particularidades, necesidades y satisfactores antes mencionados en un espacio situacional específico. Ello repercute en concepciones paradigmáticas que se alejan de las tradicionalmente construidas para entender la sociedad y los determinantes de un supuesto “orden natural”.

Es así como en Ecuador y Bolivia, los contenidos organizacionales de la economía social hacen énfasis en los componentes comunitarios y ambientales del concepto del buen vivir indígena. El acento organizacional de la Canadá francoparlante dista de la concepción de la angloparlante dadas las diferencias geográficas, históricas y también sociales que se presentan en un espacio territorial y otro. El enfoque reivindicativo de la economía social como economía popular de la Argentina dista de los movimientos cooperativos exportadores de Brasil por su relacionamiento político e histórico con las sociedades donde se desenvuelven. Mientras que el enfoque comunal venezolano orienta sus esfuerzos en un contexto de amplio apoyo partidista y al mismo tiempo la resistencia institucional de la economía solidaria colombiana trata de que su especificidad constitucional sea ejecutada.



Algunos de estos títulos son propios de un territorio en particular y otros hacen parte de enfoques conceptuales para entender la lógica de las organizaciones. Los principales títulos encontrados se resumen en la figura 5 y se categorizan bajo las siguientes tendencias:

  • Tendencias agregadas: estas tendencias buscan la agregación de múltiples formas organizacionales que actúan en las economías.



    • Tercer sector: es una noción conceptual de influencia predominantemente anglosajona. Para la noción anglosajona, el tercer sector es sinónimo del non profit sector (sector no lucrativo), y para la noción de algunas instituciones europeas el tercer sector agrupa tanto a organizaciones no lucrativas como a organizaciones de la economía social, buscando un concepto que abrigue la polivalencia europea (Monzón, 2006).



    • Non profit sector es una noción conceptual de origen anglosajón, y se basa en el principio de no distribución de beneficios a los aportantes, autogobierno, participación voluntaria y estructura formal de organización privada. Recoge la tradición de la acción de fundaciones, voluntariados y organizaciones no gubernamentales que desarrollan acciones por el interés general y excluye por su principio de no distribución a cooperativas, mutuales y otras formas de índole mutual.



    • Economía social: de influencia francófona, la economía social se asienta en el componente organizacional del asociacionismo democrático: cooperativas, mutuales, cofradías y todas aquellas organizaciones que siguen dichas lógicas generales y actúan en los mercados. Sin embargo, en su componente de no mercado abren las compuertas para organizaciones voluntarias y abocadas al interés general de terceros no asociados como fundaciones, corporaciones y organizaciones no gubernamentales.

    • Economía social y solidaria: con múltiples influencias provenientes de experiencias iberoamericanas y francoamericanas se asientan en prácticas organizacionales que configuran otras formas de hacer economías con proximidad a los análisis de contextos políticos de contracorriente y de acciones por la sostenibilidad.



  • Tendencias provenientes de la tradición cooperativa: las cooperativas se configuran como una expresión sectorial paralela a las formas privadas de capital y de empresas públicas pero con conexiones sustantivas con las prácticas de mercado o bajo la instrumentalización del Estado en la lógica de formas alternativas de propiedad.



  • Tendencias que desarrollan un enfoque conceptual: la existencia de tendencias conceptuales con aceptación amplia no menoscaba el desarrollo de enfoques para el análisis del accionar microeconómico o las lógicas de los agentes por parte de múltiples pensadores. Estos enfoques no desconocen las grandes tendencias agregadas sino que generan elementos para describir su especificidad.



    • Empresas de participación: este enfoque, de preponderancia española, busca resaltar a las empresas caracterizadas por detentar la condición de que sus socios protagonizan la planeación del objeto social, el proceso de producción y distribución bajo la lógica de la participación un hombre un voto (García-Gutiérrez, 2002).



    • Economía civil: la economía civil es un enfoque, de tradición italiana, que procura ahondar en las organizaciones civiles como actores del desarrollo y parte de considerar que en las sociedades existen agentes económicos organizados no sólo en el Estado y la empresa capitalista, sino en el grueso entramado organizacional basados en la fraternidad y la reciprocidad (Bruni y Zamagni, 2007).



    • Economía desinteresada: este enfoque, propuesto por Bourdieu y retomado en la actualidad por Muhammad Yunus, se basa en la búsqueda del progreso social pero no acota el tipo de organizaciones que puede procurarla. Lo fundamental es la orientación hacia el bien de las personas por encima del capital y basado en valores como la democracia y el compromiso comunitario.



    • Socioeconomía de la solidaridad: bajo este enfoque, de tradición latinoamericana, se plantea que la solidaridad y los valores morales y éticos explican numerosos comportamientos socioeconómicos, caracterizados por la preponderancia del trabajo, cooperación, colaboración, comunión y coordinación, entre otros (Guerra, 2014).



    • Economía del trabajo: bajo este enfoque, de tradición latinoamericana, el concepto se contrapone a la lógica hegemónica del capital, en tanto parte de la lógica, los intereses, identidades y agrupamiento de los trabajadores para enfatizar en sus mecanismos de reproducción ampliada (Coraggio, 2004).



se describen las prácticas e instituciones basadas en relaciones entre los productores y entre estos y la naturaleza, regidos por principios económicos plurales que amplían la visión mercantil de los mercados buscando una economía sustantiva donde se incorporen valores y acciones de reciprocidad a los intercambios (Laville, 2009).

    • Empresa social: bajo este enfoque, de tradición europea y norteamericana, se trazan nexos desde las agrupaciones de ciudadanos en las empresas no lucrativas (bajo el enfoque anglosajón incluye también a las empresas lucrativas o públicas) con las comunidades, buscando innovar para generar valor social a partir de la provisión de servicios a las mismas y generar bienestar. Las empresas asumen riesgos vinculados a su actividad económica, con personal preferentemente voluntario, e involucran a los diferentes stakeholders en su administración (Defourny y Nissens, 2013).



    • Economía del bien común: bajo este enfoque se busca invertir el marco de incentivos de la economía actual para propiciar un modelo de valor de empresa basado en su aporte al bien común. Lo anterior mediante una propuesta ética que se basa en el desarrollo de balances del bien común que hagan más transparentes los mercados, los motiven a la búsqueda del interés general y donde los beneficios son los medios para su consecución (Felber, 2012).



    • Economía colaborativa: bajo este enfoque, se busca dinamizar un modelo de intercambio económico basado en la interacción y diálogo directo entre productores y consumidores basados en la colaboración mutua (Economistas sin frontera, 2014).


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