Articulación de políticas públicas dirigidas a las cooperativas Propuestas para el caso colombiano en el marco de la convivencia pacífica y la internacionalización



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5.2 Propuesta para la verificación de la vida asociativa


Para la verificación de la vida asociativa se propone como herramienta de control el balance social cooperativo y este debe servir de base para el cálculo de la incidencia cooperativa.

5.2.1 La incidencia cooperativa vista desde los organismos estatales


Uno de los problemas estructurales a la hora de presentar políticas públicas integrales para el fomento y regulación de las entidades cooperativas en Colombia, tiene que ver con las distintas miradas e intereses instrumentales que sobre las cooperativas tienen los principales organismos públicos colombianos que promueven o regulan el accionar cooperativo. Preponderantemente, el cálculo de la incidencia se realiza a las cooperativas como empresa y no al cooperativismo como sector.

En la tabla 15 se presentan las principales orientaciones con las que se mide la incidencia cooperativa como aproximación en su impacto sistémico. Como se puede colegir de la tabla, la polivalencia de intereses al calcular la incidencia de las cooperativas obstaculiza en muchos casos la consolidación de un instrumento unívoco para calcular el impacto de las organizaciones cooperativas en un determinado contexto. Sin embargo, algunos de los objetivos instrumentales de los organismos públicos coinciden con metodologías que tienen desarrollos para calcular el impacto de las cooperativas.

Una de las trampas de las herramientas de medición de impactos en el ámbito cooperativo, visto desde una lógica instrumental por parte de organismos del Estado, es que se tienden a establecer valoraciones preponderantemente desde el punto de vista económico y a partir de estas, se realizan estimaciones sociales de una marcada utilización en la economía tradicional. Ello aplica en los estudios de impacto vistos desde variables como el empleo, el número de asociados y los beneficios económicos totales de la organización que terminan primando sobre las nociones de bienestar unitario.

Tabla 15. El impacto desde el lente de los principales organismos públicos colombianos


Organismo público

Énfasis en el cálculo de la incidencia cooperativa

Ministerio del Trabajo – UAEOS

Número de organizaciones creadas y fortalecidas, empleos generados

Superintendencias (de economía solidaria, transporte, vigilancia y otras)

Generación de indicadores financieros de sostenibilidad empresarial, utilidad (impacto de asimilación)

Departamento Nacional de Planeación

Empleo y sostenibilidad empresarial

Ministerio de Agricultura

Asociatividad rural generada y medida en dimensiones financieras

Ministerio de Educación

Aportes a la educación pública formal

Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales

Dimensiones financieras que aportan a la recaudación tributaria

Fuente: elaboración propia.

En el caso de las valoraciones multidimensionales, se presentan dificultades al momento de agregar magnitudes. Si bien es relativamente fácil agregar las cuentas económicas, en el ámbito de las cuentas sociales es más complejo en tanto:



  • No existe un plan único de cuentas que sistematice los resultados cooperativos en el bienestar de sus beneficiarios.

  • No se realizan actividades iguales entre organización y otra y cualquier intento de estandarización puede invisibilizar el accionar específico de organizaciones en su espacio dimensional y simbólico.

  • Los períodos de valoración de outcomes, o efectos, no son los mismos y en la mayoría de las ocasiones deben destinarse ingentes esfuerzos para aislar el efecto de otras variables relacionadas que no son producidas desde el accionar cooperativo.

Esto origina la necesidad de pensar el impacto de las cooperativas a partir de la medición de su especificidad. En este campo de acción pueden establecerse indicadores:

  • A partir de la verificación del grado de cumplimiento de la identidad y su incidencia en los resultados socioeconómicos (balance social).

  • A partir de la cualificación de la diferencia de las prácticas organizacionales frente a las prácticas mercantiles de las firmas de capital (a partir de sellos ambientales, comercio justo, entre otros).

  • A partir de la estimación de la incidencia en variables socioeconómicas determinadas como empleo, desigualdad, calidad de vida, entre otras.

  • A partir de la asociación con variables propias de los informes de sostenibilidad.

  • A partir de la combinación de las anteriores.

Los aportes que acá se plantean parten de la identificación del impacto de la vida asociativa en las cooperativas como verificación de la huella115 que en un determinado territorio deja el beneficio que en los grupos de interés de la organización se causa.

Se parte del supuesto de que el beneficio de las personas no sólo es de carácter individual, sino que se reproduce en la medida en que las personas alcanzan bienestar por su inserción social y cívica por el accionar cooperativo. Así, el beneficio de las personas en una cooperativa no se limita al ingreso, sino que permea distintos dominios de su vida: laborales, económicos, sociales, comunitarios, recreativas, entre otros.

La tradicional concepción de evaluar la incidencia por el aumento de los ingresos, no es cónsona con la especificidad de las cooperativas, ni debe confundirse la valoración de esta por su expresión macroeconómica.

Es dentro del contexto de la cooperativa que los grupos de interés forman sus estándares de evaluación y en ello la identidad cooperativa juega un rol central. La evaluación de la eficiencia en la asignación de recursos de las cooperativas tiene impactos asociados, en lo macro, a variables como la cohesión social, la confianza, la expansión de libertades, acceso a bienes y servicios y bienes comunes.

Estas variables no suelen ser objeto de estudio del impacto, sino que estos se centran en el ingreso como determinante del bienestar. Sin embargo, el ingreso no es una buena medida para calcular el impacto de la identidad en los territorios, pues el objeto de la organización no es maximizar utilidades ni transferir ingresos a sus asociados, sino que sirve de instrumento de variable intensidad como dotación.

Por ello el primer eslabón radica en evaluar los cambios que en las personas deja el despliegue de la identidad cooperativa. El impacto se genera desde las personas y no desde los objetos. No es una evaluación que pueda ser realizada sobre un objeto por parte de un tercero (indicadores objetivos) porque esta hace parte del mundo de los objetos, sino que requieren el esfuerzo de valorar la subjetividad (Rojas, 2014) (que hace parte del mundo de los sujetos) y asociarla con los determinantes de la identidad cooperativa. Con ello, la medición de impacto cerraría las brechas que existen entre aparentes resultados favorables de un sector económico y la evidencia que los agentes tienen de estos resultados en su bienestar personal116.

Algunas metodologías para valorar el impacto en las personas de determinados asuntos considerados subjetivos han surgido de organizaciones como Gallup, Latinbarómetro y propuestas como el indicador de felicidad interna bruta propuesta por Bután; y aunque inicialmente había resistencia por parte de las oficinas de estadística nacionales, rápidamente ganaron terreno (Rojas, 2014).

Lo fundamental de estas metodologías es que indagan en las personas bajo una medición directa que identifica un conjunto de variables que se presumen como altamente vinculados. La presunción en este apartado parte de la literatura documentada sobre el tema y del conocimiento que se releva sobre las particularidades de las cooperativas en el ámbito territorial, pero deja abiertas las puertas a la consideración objetiva de las mediciones subjetivas que hacen los individuos117. El método descartado es el de la imputación según el cual un tercero tiene la capacidad de juzgar la felicidad y el bienestar de las personas, pues se cree que estas no tienen la capacidad de hacerlo.

Para algunos pensadores, el bienestar percibido tiene diferencias jerárquicas. Este hecho no es asumido bajo el método de presunción que se ha elegido. El foco de atención se coloca en identificar cómo un determinado territorio es impactado por los beneficios que en los grupos de interés las cooperativas causan.

En su identidad conceptual y en sus objetos sociales, la mayoría de las cooperativas buscan satisfacer necesidades y alcanzar las aspiraciones económicas, sociales y culturales de sus miembros. Para Social Economy Europe (2013) no sólo se debe medir y evaluar el impacto social a nivel micro, sino también a nivel macro o social también.

Por tanto, la medición de impacto parte de este hecho tomando en cuenta que la empresa que le sirve de medio, se orienta por los principios cooperativos. La identidad y los principios que de ella se desprenden, inciden en los miembros de las cooperativas (y otros grupos de interés), en el desenvolvimiento organizacional y de forma agregada en el territorio. La medición contempla una dimensión micro, meso y macro para abordar las huellas que dejan.

Desde la teoría económica este enfoque de valoración busca tener elementos para conocer la dimensión del impacto que se obtiene si las cooperativas satisfacen las necesidades y aspiraciones de sus miembros, basadas en su identidad y como sujetos inmersos dentro de la sociedad, en sistemas de mercado y no mercado.

Ejercicios de comparación posteriores con otro tipo de organizaciones, podrían ayudar a comprender si las cooperativas alcanzan en su accionar una situación de óptimo paretiano como medio de evaluación del aumento de la eficiencia en el acceso y dotación de bienes y servicios y por otra parte, en la disminución de las brechas distributivas. La eficiencia se calcula a partir del retorno social de la inversión y la distribución a partir de la utilidad social generada en los beneficiarios.

Desde la identidad cooperativa, los cambios se gestan desde las decisiones de los individuos, su racionalidad en las organizaciones y los marcos institucionales dispuestos. Esto se ilustra en la figura 28.



Figura 28. Marcos que condicionan la generación de impactos en las cooperativas

Fuente: elaboración propia.

Las condiciones personales en pro del interés común requieren disposiciones, aptitudes y acciones que hacen parte de la identidad cooperativa de los sujetos como actores de la cooperación. La racionalidad de un hombre cooperativo propuesta por Lasserre (Álvarez, 2012), Rodríguez y Medina (2007), señala decisiones personales que abogan por el bien común, la acción colectiva, la participación y la búsqueda de hábitos sostenibles de consumo y producción. Estas decisiones guardan consonancia con los valores universales de la cooperación acordados por la Alianza Cooperativa Internacional.

Las condiciones organizacionales se expresan en decisiones estratégicas que reconocen la función socioeconómica de las organizaciones, identifican factores locales de cambio, generan iniciativas generadoras de valor tangible e intangible y buscan activar la energía social de sus miembros para generar circuitos de reproducción de vida.

Los marcos institucionales se orientan a la generación de engranajes para el bien común a partir del reconocimiento de la especificidad autogestionaria de las organizaciones en sus territorios, dinamizar sus mercados y los circuitos económicos y apoyar el fortalecimiento cívico de la sociedad. Algunas de estas orientaciones son instrumentos para poder cumplir los objetivos del Plan para una Década Cooperativa118.

De la magnitud que cobren las decisiones personales, organizacionales y sus marcos institucionales, se derivan los resultados en términos de condiciones para la generación de impactos. Es posible identificar tres tipos de impactos: directos, indirectos e inducidos.

Los impactos directos se relacionan en lo económico a ingresos y costos generados con reflejo en los agregados macroeconómicos basados en la creación de actividad económica, al aumento de la disposición de bienes y servicios, a la democratización de los mercados y al aumento de ingresos fiscales; en lo social, a mejoras de la calidad de vida y a la generación de bienes comunes; y en lo relacionado a la identidad, a factores de cohesión social, fortalecimiento de la sociedad civil, democracia y generación de utilidad social.

Los impactos indirectos se relacionan en lo económico al mejoramiento de ingresos y beneficios a amplios grupos de beneficiarios, a la constatación de liberación y ahorro de recursos derivados del accionar cooperativo; en lo social, a la puesta en valor de bienes comunes que inciden en el desarrollo humano y sostenible; y en lo referido a la identidad en la generación de condiciones para la participación en sociedad, la generación de confianza y el despliegue de comportamientos apegados a los valores universales de la cooperación.

Los impactos inducidos se relacionan en lo económico a los derivados del gasto realizado por los grupos de interés de las cooperativas en la economía, el establecimiento de incentivos para la innovación social; en lo social, a la responsabilización de las organizaciones por compensar los daños que generan y al emprendimiento de acciones por un mundo mejor y en lo referente a la identidad a la generación de incentivos y desincentivos morales por el desarrollo inclusivo.

Todos estos impactos pueden compararse con el comportamiento diferencial de estas empresas frente a grupos de control como empresas de capital, empleados en otro tipo de organizaciones y beneficios promedios en la prestación y provisión de servicios por parte de entidades estatales y empresas de capital. No obstante, es menester procurar una línea de base con información verificable para poder realizar análisis concluyentes. Para ello se requiere una disponibilidad de información estadística y una valoración monetaria y no monetaria que para el sector cooperativo y el de otro tipo de organizaciones aún está en construcción y validación.

A continuación se desarrolla un primer eslabón del reto por la valoración cooperativa: lo correspondiente al balance social y la medición de los recursos liberados a los asociados por medio del accionar cooperativo.

      1. El balance social


En el balance social se puede identificar cómo repercuten los esfuerzos empresariales en pro del mejoramiento de la calidad de vida y el bienestar de sus grupos de interés. Este no es una memoria eventual de actividades sociales, tal como se presenta en la mayoría de cooperativas, sino que debe tender a ser un balance periódico y comparado de variables estandarizadas.

El mayor problema en esa veta es que al no existir un Plan Único de Cuentas de lo social, al evidenciarse la realización de múltiples y diferenciadas actividades que hacen compleja la estandarización entre entidades y al existir el principio de la voluntariedad en su presentación, las entidades solidarias optan por prestar menor atención a este tipo de herramientas.

Para hacer del balance social una herramienta confiable de suministro de información para toma de decisiones como la gestión del crecimiento organizacional, debe constituirse como un reporte del accionar para satisfacer las siguientes áreas (representado en la figura 29):


  • Naturaleza: evidencias de estrategias para el cumplimiento de su naturaleza organizacional.

  • Función objetivo: satisfacción del bienestar de sus asociados calculada a partir de la maximización de las utilidades netas sociales per cápita de los asociados (valor agregado solidario).

  • Responsabilidad administrativa interna: relación de actividades socioeconómicas en el marco del acto cooperativo.

Figura 29. Áreas de reporte del balance social

Fuente: elaboración propia.

El balance social debe reportarse:


  • De forma periódica.

  • Debe ser de fácil comprobación por terceros independientes.

  • Debe expresar algún grado de comparabilidad con metodologías internacionales coincidentes con la búsqueda de una responsabilidad de las empresas con sus dimensiones sociales económicas y ambientales (triple bottom line), tales como:

    • El balance social cooperativo.

    • Global Reporting Initiative.

    • SROI.

Estrategias para atender a la naturaleza organizacional: Para el cálculo de estrategias que atiendan a la naturaleza cooperativa, la herramienta más usada es el balance social cooperativo, desarrollado inicialmente por autores como Aitziber Mugarra y desde la Alianza Cooperativa Internacional.

Siguiendo la metodología de balance social cooperativo, las principales variables de análisis por cada principio cooperativo se detallan en la tabla 16.



Tabla 16. Principales variables asociadas al balance social cooperativo

Principio cooperativo

Variables asociadas para su determinación

Adhesión voluntaria y abierta

· Apertura cooperativa

· Salida voluntaria

· No discriminación

· Gestión democrática

· Participación en asambleas

· Accesibilidad a cargos sociales

· Participación uso de servicios cooperativos


Participación económica de los socios

· Capital como propiedad común

· Compensación limitada al capital

· Asignación de excedentes

· Distribución Valor Añadido Cooperativo

· Esfuerzo económico exigido a socios


Autonomía e independencia

· Independencia financiera

· Hipotética cesión de derechos políticos



Educación, formación e información

· Destinatarios Fondo de Educación

· Tipo de educación

· Incidencias promovidas directamente

· No discriminación




Cooperación entre cooperativas

· Cooperación empresarial cooperativa

· Interrelación de capital

· Cooperación educativa cooperativa

· Cooperación aspecto representativo



Interés por la comunidad

· Preocupación medioambiental

· Influencia comunidad cercana

· Responsabilidad con los trabajadores


Fuente: Castilla y Gallardo (2014, p.18).

Más recientemente el balance social cooperativo ha desplegado sus cálculos en correspondencia con el Global Reporting Initiative (GRI), la ISO 26000, el método SROI y proyectos internacionales de valoración como el RSE.Coop liderado por la Confederación Española de Cooperativas de Trabajo Asociado. Frente a este último, las variables a cuantificar se dividen en las dimensiones del triple bottom line. En la tabla 17 se relacionan las variables asociadas.



Tabla 17. Variables del RSE.Coop

Dimensiones

Variables

Dimensión económica

Gestión empresarial - Uso de los recursos locales, favoreciendo el desarrollo económico local - Gestión del Capital - Sistemas de gestión - Marketing responsable - Innovación

Dimensión social

Democracia interna - Diálogo y transparencia con los grupos de interés - Formación - Igualdad de oportunidades - Seguridad e higiene en el trabajo - Estabilidad de la plantilla - Condiciones sociolaborales - Conciliación de la vida personal y laboral - Derechos humanos - Satisfacción de la clientela - Intercooperación - Comunidad local - Empresas proveedoras y empresas contratadas – Competencia

Dimensión ambiental

Política y gestión ambiental - Producción y gestión de residuos - Gestión del agua - Gestión de la energía - Contaminación acústica - Contaminación atmosférica - Contaminación lumínica - Afectaciones al suelo - Información y formación ambiental - Integración en el entorno

Fuente: elaboración propia.

De manera que bajo el balance social, es posible cualificar el cumplimiento de cada uno de los principios cooperativos, amparándose en la aplicabilidad de indicadores propuestos por los autores mencionados a la especificidad de cada cooperativa.

Para continuar, es útil identificar las acciones que se desarrollan y su relación con los principios cooperativos. Esto permitiría mostrar tanto las estrategias de cumplimiento, como los resultados. La tabla 18 muestra esta relación inicial.

Tabla 18. Propuesta para el relacionamiento de los principios cooperativos y sus estrategias de consecución


Principio cooperativo

Estrategia de consecución

Resultados período 0

Adhesión voluntaria y abierta







Control democrático







Participación económica







Autonomía e independencia







Educación, formación e información







Cooperación entre cooperativas







Compromiso con la comunidad







Fuente: elaboración propia.

Con ello se busca generar una línea base que a partir de la cual se hagan estimaciones comparativas periódicas. De estas se desprenden estrategias organizacionales orientadas a cerrar las brechas entre el cumplimiento de los principios y el ideal cooperativo. En la figura 30 se ilustra un ejemplo para tres períodos, 2009, 2010 y 2011, en relación con el ideal cooperativo (línea externa azul).




Principio 7

Principio 6

Principio 5

Principio 4

Principio 3

Principio 2

Principio 1


Figura 30. Brechas en el proceso de consecución del ideal cooperativo

Fuente: elaboración propia.

Finalmente, cabe reportar a los asociados, donantes u otras organizaciones que transfieren recursos para las cooperativas como el Estado, el destino social y el retorno de las inversiones que hacen en las cooperativas. El método del Social Retunr On Investment (SROI) es una de las herramientas más utilizadas para estos fines (Narrillos, 2012). Parte de la concepción de que toda organización crea o destruye valor social, económico-financiero y valor medioambiental, y este valor puede ser asociado a referentes monetarios como proxy o aproximación de su valor en el mercado.

Las cooperativas por su naturaleza autogestionaria al servicio de las necesidades de sus miembros, tiende a crear valor pero frecuentemente no lo calcula, ni lo difunde. En las cooperativas (Narrillos, 2012, p. 25):



  • Se crea valor social al combinar recursos, insumos, procesos cooperativos y políticas para mejorar la calidad de vida de sus miembros y otros grupos de interés, generando en consecuencia un ahorro de costos para el sector público (en tanto produzcan bienes meritorios o donde se presentan fallas de mercado y de Estado en el acceso) y una liberación de recursos para los asociados cuyos beneficios reales se encuentran fundamentalmente en esta veta.

  • Se crea valor económico-financiero cuando en una inversión hay un retorno financiero superior al costo de financiación.

  • Se crea valor ambiental cuando se mitiga la incidencia empresarial por medio de acciones de reciclaje, reducción de emisiones, y se generan niveles de ecoeficiencia, al necesitar menos insumos para obtener más productos con mayor calidad y durabilidad.

A partir de un ratio que combina valor actual de los impactos en relación con el valor actual de la inversión (en ello similar al ratio usado en la evaluación de proyectos de valor presente neto), se busca llegar a conocer cuál es la creación de valor social, económico-financiero o ambiental en una determinada cooperativa por cada unidad monetaria invertida.

La relación del ratio sería como sigue:

SROI Coop. = Valor actual de los impactos

Valor actual de la inversión

Este valor actual debe considerar como tasa social de descuento, el retorno de proyectos similares. Un criterio, por ejemplo, lo señalan de Sá y Pequito (2015), cuando ilustran que en el caso de la economía social en Francia se utiliza como límite a la revalorización de aportes, la media de emisión de bonos u obligaciones emitidas por las empresas de capital. Cuando el valor actual de los impactos es mayor a la de la inversión, sin duda hay creación de valor económico-financiero.

Otro ratio frecuentemente utilizado es el del período de recuperación (PRI), de la inversión social, por medio de la cual se relaciona el valor actual de la inversión con el valor actual de los impactos.

P.R.I Coop. = Valor actual de la inversión

Valor actual de los impactos

El resultado indica el número años, meses o días que el proyecto tardaría en recuperar la inversión.

Estrategias para atender a la naturaleza organizacional: Para relacionar las actividades socioeconómicas en el marco del acto cooperativo, bastará con presentar, bajo esquemas de agregación, las actividades desarrolladas por las cooperativas y cómo a partir del acto cooperativo se ofrecen y transfieren bienes y servicios a los asociados, cumpliendo con el compromiso de la cooperativa con sus asociados.

Maximización de utilidades sociales netas per cápita119: Para cuantificar la maximización de utilidades netas sociales por asociado, o dicho en otras palabras el beneficio neto transferido a los asociados, deberá calcularse el valor de las transacciones de cada asociado y el beneficio transferido a los mismos.

Para ello, es útil identificar las formas y momentos de distribución de beneficios. Siguiendo a Ballesteros (1983), una cooperativa genera beneficios a través de tres vías: los precios120, los intereses y los retornos. Igualmente, distribuye estos beneficios en tres momentos: antes de finalizar el período contable, durante el período contable y luego del mismo con cargo al ejercicio anterior (Álvarez y Blanco, 2012).

Es importante conocer cómo ha de hacerse la identificación para no generar equívocos frente al momento en que se realiza la imputación del beneficio. Muchas cooperativas cuentan, antes del cierre de sus operaciones, con recursos que fueron asignados en períodos anteriores.

Por otra parte, las cooperativas realizan operaciones con sus asociados en las que distribuyen parte de sus beneficios en el presente por la vía de precios por debajo del mercado. Y al momento del cierre del ejercicio, los asociados obtienen beneficios producto de la corrección de precios que se realizan en las actividades cooperativas. Por tanto, en rigor, no existe distribución de excedentes sino una corrección de precios por provisiones realizadas durante el ejercicio (de Sá y Pequito, 2015). En el momento ex post, sólo ha de mostrarse cómo se ha distribuido parte de los excedentes (de la porción no entregada a los asociados) en fondos y partidas para promover el bienestar con miras al ejercicio siguiente121.

Si se quisiera identificar los beneficios para un período determinado, se tendrían que identificar las vías de generación y por otra parte, no descuidar las notas aclaratorias frente a los diferentes momentos en los que los beneficios se realizan. En la figura 31 se muestran los elementos a identificar para conocer los beneficios que perciben los distintos grupos de interés. Estos elementos hacen parte de la lógica económica de las cooperativas y configuran el cómo se reparten los beneficios.

Figura 31. Elementos a identificar para conocer los beneficios en cooperativas

Fuente: adaptado de Ballesteros (1983).

Por la vía de los precios, cabe señalar que estos pueden seguir las orientaciones del mercado o establecerse mediante la autodeterminación de un precio que guarde relación con objetivos organizacionales. Es decir, el precio con que realizan las operaciones puede ser el mismo del mercado, o pueden generarse mercados propios basados en la discriminación de precios conforme a la búsqueda de objetivos sociales.

Si los precios están por debajo de los precios de mercado, habrá por cada unidad consumida un aumento en el excedente del consumidor. Si los precios son iguales a los del mercado, y existe un valor añadido no monetario (como acceso inmediato, financiación u otros), habrá una externalidad positiva para el beneficiario (que deberá calcularse). Lo mismo ocurre en el caso de precios al alza que buscan financiar causas.

Por la vía de los retornos, el momento de distribución de beneficios viene dado en el momento del proceso de cierre del ejercicio económico, antes del cierre del ejercicio (esto suele darse en cooperativas que antes del período de cierre devuelven el mayor valor cobrado), o luego del cierre del ejercicio (en un solo momento o en varios momentos, si así se determina).

Por la vía de los intereses, las cuantías pueden ser determinadas siguiendo estrategias de competencia frente a otras entidades del mercado o buscando generar una discriminación de cuantías en las diferentes líneas de crédito con el fin de propiciar una u otra destinación. Claro está, puede haber una combinación entre las anteriores estrategias.

Una vez identificados estos elementos, corresponde el cálculo del valor agregado a los diferentes grupos de interés y su expresión en análisis unitarios. La primera vía para valorar es identificar. De manera que en el caso de una cooperativa, se han de identificar los programas de bienestar que desarrolla y por otra parte, el impacto de sus acciones (por ejemplo, en el ámbito medioambiental). En el caso de la identificación de programas de bienestar, conviene conocer cuál es el costo por beneficiario y compararle con programas similares bajo el criterio de costo-eficiencia (Castro y Mokate, 2003). La cobertura alcanzada con los programas de bienestar también puede ser una categoría a mostrar.

La organización quizá tenga una meta de cobertura y calidad que deban ser contrastados con los hechos. La cobertura ha de ser calculada sobre el total de beneficiarios posibles por actividad. En el caso de algunos programas de bienestar, podría calcularse la disposición a pagar por los beneficiarios frente al valor pagado. Para ello, existen metodologías alternativas como los precios hedónicos o la evaluación contingente.

Al igual que en los anteriores casos, su presentación necesariamente debe contemplar la internalización de externalidades bajo la identidad cooperativa y el objeto social de la organización específica (Chaves, 2012). Bajo la identificación de la maximización de la utilidad social neta por asociado, es menester identificar monetariamente, en comparación con los precios de mercado, los valores percibidos por los asociados (que como se ha manifestado tienden a ser sobre todo en liberación de recursos en vez de generación de ingresos). Dicho de otra forma, habrá que calcular cuál es la diferencia entre los precios cooperativos y los precios de mercado, explicando qué hay detrás de cada resultado y cuál era el objetivo organizacional buscado.

De forma complementaria, sería útil desagregar la información en términos de beneficios por cada unidad monetaria solicitada (o 100, o 1.000, o 1.000.000, dependiendo del poder adquisitivo en cada país), para que el lector pueda realizar un cálculo aproximado de sus beneficios con respecto a las alternativas de mercado.

En la tabla 19 se muestra, como ejemplificación, el cálculo de los beneficios por cada usuario que en este caso solicita un crédito por una unidad monetaria dada (un millón de pesos).

La valoración se complica cuando existen atributos adicionales en los bienes y servicios ofrecidos con respecto a los del mercado. Quizá para un bien con el mismo precio, las condiciones de oportunidad en el acceso puedan determinar un agregado difícil de valorar. Podría ser el caso del tiempo liberado, los intereses dejados de pagar si se trata de un bien con acceso inmediato por préstamos, costos de viaje u otros necesarios para poder obtenerlo.



Tabla 19. Recursos liberados por cada millón de pesos solicitados en cada modalidad de crédito en la Cooperativa ABC

Modalidad de crédito

Monto desembolsado

Costo del crédito en la cooperativa (intereses) por persona

Costo promedio de los intereses en el mercado

Recursos liberados por persona

ESPECIAL

$ 1.000

$ 166

$ 202,3

$ 36,3

AUTOMÁTICO

$ 1.000

$ 120

$202,3

$ 82,3

ADQUISICIÓN INMUEBLE

$ 1.000

$ 122

$136,1

$ 14,1

COMPRA DE VEHÍCULO

$ 1.000

$ 166,3

$ 202,3

$ 36

OTROS

$ 1.000

$103,9

$ 225

$ 121,1

Fuente: elaboración propia.

La valoración de recursos liberados al final del ejercicio, sería el resultado de la sumatoria de la valoración de todos los bienes y servicios prestados por la organización. Esto genera dos resultados: por un lado, se desarrolla un esfuerzo organizacional por identificar los costos unitarios de todos los bienes y servicios que realiza la organización y por otro, permite que el asociado tenga una información precisa sobre los mismos. El efecto deriva en elementos de juicio para tomar decisiones frente a los bienes y servicios que producen las organizaciones.

Finalmente, cabría diagramar la relación entre resultados contables y resultados de la liberación de recursos en unidades monetarias. La relación resultante da cuenta del esfuerzo organizacional por generar beneficios a los diferentes grupos de interés. La presentación de estos resultados da cuenta de la aplicación de estrategias empresariales basadas en la identidad cooperativa. Por ello, los principios muestran, tanto las estrategias de cumplimiento, como los resultados.

En la figura 32 se muestra un posible caso donde se demuestra que si bien los excedentes contables parecieran no ser “tan competitivos” como el de las firmas de capital, la internalización de externalidades y la distribución de beneficios hacia sus miembros justifican que el acento supervisor se coloque en esta relación.

Las cooperativas que tienen vida asociativa la brecha entre el beneficio contable y los recursos liberados y distribuidos hacia sus asociados (ya hacia terceros si es el caso) justificarán en mayor medida beneficios de tipo fiscal en tanto deben compensarse los esfuerzos organizacionales en generar bien común (Felber, 2012) y complementar la función redistributiva del Estado basadas en la teoría de las externalidades (Chaves, 2012).

De manera que la brecha entre beneficio contable y recursos liberados es a la vez un criterio que deberían tomar los entes supervisores para identificar el “éxito cooperativo” pero también para justificar los beneficios de índole tributario que se apliquen a las cooperativas.



Figura 32. Recursos liberados por los asociados de la Cooperativa ABC

Fuente: elaboración propia.

Es importante agregar que, desde el punto de vista contable, deberán separarse las cuentas de las cooperativas en sus operaciones con asociados y con no asociados, y mostrar como sus beneficios al final del período o excedentes corresponden a la corrección de precios que realizan en cumplimiento de su objeto social y en atención a la realización de actos cooperativos. Esto es fundamental para hacer converger la aplicación de las NIIF a las organizaciones cooperativas, y es una veta que, si bien requiere mayor desarrollo, en estas líneas se sientan las bases para seguir profundizando en el tema.

Las anteriores interrogantes son cuestionamientos que dan pie a un esfuerzo organizacional para medir el impacto cooperativo. El problema de las externalidades tiene que ver con la dificultad para asociarles una valoración de mercado, pero a partir de la identificación de la maximización de utilidades netas por asociado, se tiene un enfoque metodológico para hacerlo viable.

Finalmente, es menester destacar que las políticas públicas en materia de supervisión y control encuentran en la implementación del balance social una herramienta fundamental para poder optimizar su función.

Valorar a las cooperativas por lo que son, permite pasar de la asimilación de las cooperativas a las empresas de capital y verificar su autenticidad en un marco de reconocimiento explícito que debe tender progresivamente al autocontrol, como medida de optimización de las políticas públicas, y abre una puerta para facilitar la co-construcción de políticas públicas.




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