Almuerzo sobre la hierba



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ALMUERZO SOBRE LA HIERBA

FICHA


AUTOR:  Édouard Manet (1832-1883)- MANET

FECHA:  1863

LOCALIZACIÓN: Museo de Orsay - Paris - FRANCIA

ESTILO: Pintura Impresionista



 

ANÁLISIS Y COMENTARIO

La pintura que aquí se presenta, llamada “Almuerzo sobre la hierba”, causó una gran indignación entre los críticos, los artistas académicos y el público cuando Manet pretendió inscribirla en el Salón de 1863.

El escándalo se debió principalmente al tema que pintó Manet: dos hombres jóvenes, que podrían bien ser unos estudiantes, charlando en compañía de dos mujeres desnudas, que muestran sus anatomías comunes sin el más mínimo pudor, aunque una de ellas no está completamente desvestida. No son diosas, ni ninfas, ni bañistas, ni nada por el estilo, son mujeres comunes y corrientes; además una de ellas mira desafiante al espectador con una leve sonrisa y sin ningún recato. Acaban de tomar una merienda campestre, cuyos restos se ven abajo a la izquierda, al lado de las ropas que se han quitado las mujeres. Al fondo se puede ver un río de mansa corriente y una barca, y una de las mujeres al parecer lo está vadeando, o quizás se va a bañar en él. Entre los árboles, arriba de los personajes, se puede ver una misteriosa ave de pecho rojo que contempla la escena. Claramente el artista se inspiró en una obra del renacimiento veneciano: el “Concierto campestre” de Tiziano (cuadro que antes era adjudicado a la autoría de Giorgione), pero la temática es totalmente distinta.

Habrá que imaginarse el escándalo de las “gentes bien” al contemplar este cuadro, pues las connotaciones son evidentemente sexuales y lascivas, totalmente contrarias a la moralidad conservadora (aunque hipócrita) de la época. Resulta que una mirada más sutil revela ciertas claves aún más directas del contenido sexual de esta pintura; por ejemplo, podemos observar que la mujer de la mirada desafiante tiene su pierna derecha en medio de las dos piernas del personaje masculino que está a su frente y su pie señala indirectamente a los genitales de éste. El otro personaje masculino ha apoyado su mano derecha detrás de la mujer, en una zona cercana a su trasero y, por la posición inestable en la que está su cuerpo, parece como si acabara de abrazar a la mujer, o bien se dispone a hacerlo. No sabemos cuál es la naturaleza de la conversación que están teniendo los dos hombres, pero el personaje de la derecha ha levantado su brazo y señala sutilmente a la mujer, ¿se están poniendo de acuerdo para ver quién la va a poseer a continuación?

Manet volvió a provocar un gran escándalo dos años después al presentar al salón su “Olimpia”, la cual fue juzgada aún más críticamente, ya que, en vez de representar al personaje mítico, la representó de una manera sutil que se juzgó como si fuese el retrato de una prostituta, mirando otra vez desafiante al observador.

Por otra parte, algunos pintores academicistas señalaron las “incorrecciones” que tenía el cuadro, no sólo en lo que se refiere a la temática, sino también a la técnica y la perspectiva. Sobre todo se señaló la falta de escala de la figura de la mujer que está al fondo respecto al contexto de la perspectiva general. Esta falta de escala se puede apreciar más en la relación espacial entre la figura y la barca que está relativamente cerca de ella. Además la iluminación general no permite apreciar muchos contrastes entre luz y sombra y esto perjudica la profundidad espacial, de acuerdo a las reglas de la perspectiva. También se ha señalado que el fondo no es para nada convincente, ya que está pintado con aparente dejadez y parecería que está sin acabar. Podría decirse, de una manera superficial, que aquí Manet mostró cierta falta de oficio al no ser capaz de resolver estos problemas; pero un examen más profundo revela que, detrás de esos aparentes fallos, se oculta una intención renovadora, muy alejada de las reglas de la academia y su “corrección”.

La estructura del cuadro está dominada por una fuerte diagonal que parte del lado derecho inferior y se desarrolla hacia el lado izquierdo superior, dejando a las figuras descentradas, patrón muy alejado de la típica composición piramidal Trompe-l’œil que dominaba las composiciones desde el renacimiento y la cual era la favorita de los pintores academicistas. Los cuatro personajes están estructurados en la forma de un óvalo, que es una figura geométrica más afín a la naturaleza que un triángulo o una pirámide, y señala la integración de los personajes con el entorno; esto mismo harán los pintores impresionistas más adelante, pero en éstos la integración entre personas y paisaje se verá reforzada además por las armonías de la luz y la pincelada suelta.

En relación a la supuesta “dejadez” del pintor en lo que se refiere al fondo, hay que decir que Manet conocía muy bien la historia del arte y había estudiado a los pintores renacentistas y del barroco y, al igual que estos últimos, sobre todo los holandeses, señaló una distancia “sensorial” y no “conceptual” entre el primer plano y los planos subyacentes al desdibujar el fondo y dejarlo aparentemente inacabado. Así, su perspectiva aérea no se desarrolla sólo por la atenuación de los valores cromáticos, sino también por la desaparición gradual de sus contornos.

Sin duda, el “Almuerzo sobre la hierba” es una importante obra de la pintura universal y, como precursora de la ruptura con la tradición academicista, una referencia insustituible para el estudio de la historia del arte.

Para muchos historiadores y críticos de arte Manet no fue nunca un pintor impresionista. Si bien tuvo estrechas relaciones con este grupo, además de amistad personal con algunos de sus miembros, sobre todo con Monet, su búsqueda iba por rumbos distintos a los de los “pintores de la luz”.

Manet apreciaba los valores de la pintura del renacimiento y el barroco y admiraba a Velázquez, a quien consideraba el mayor pintor de todas las épocas.

Si bien, influido por su amigo Monet, experimentó durante un tiempo algunas de las técnicas propias de los impresionistas, no incluyó sus obras en los salones alternativos en los que este grupo exponía, y lo que se podría llamar su obra “impresionista” es muy escasa y carente del interés que, por ejemplo, despiertan las pinturas del mismo Monet, Renoir o Pisarro.

Manet entonces entronca con una tradición naturalista que partía de Corot y Millet, pero carente de los contenidos ideológicos que caracterizaban la obra de éstos. Cuestionó eso sí, la temática académica que juzgaba rimbombante y pretenciosa, y desarrolló una puesta en escena de temas más cotidianos, más cercanos a la vida común de la sociedad francesa de su época. Era un acérrimo individualista y un artista lleno de contradicciones pues, al mismo tiempo que despreciaba el arte oficial, nunca dejó de inscribirse en los salones socialmente aceptados, aunque sólo fuera para que rechazaran su obra. Luchó por ser reconocido como artista “respetable” y nunca aceptó ser considerado un marginal como les sucedía a los pintores impresionistas. La fama le llegó tarde, demasiado tarde, pues al poco de empezar a ser reconocido murió de una larga enfermedad a los 50 años.

IMPRESIÓN; SOL NACIENTE

FICHA


AUTOR: Oscar Claude MONET (1840-1926)- MONET

FECHA:  1873

LOCALIZACIÓN: Museo de Orsay ¿? - Paris - FRANCIA

ESTILO: Pintura Impresionista



 

ANÁLISIS
Al contrario de la pintura clásica, este cuadro no narra ninguna historia, es simplemente una pura instantánea de la realidad al modo de cómo podría realizarla un fotógrafo, sin ningún tipo de contenido religioso, mitológico o costumbrista. Es este sentido, lo podemos considerar como antiliterario, siendo el verdadero protagonista la luz.

La técnica y el soporte es óleo sobre lienzo.

Su composición es ligeramente asimétrica y desplazada hacia la izquierda con el motivo dominante del reflejo del sol que contrasta por su tono cálido.

Monet actúa como un fotógrafo, encuadrando la imagen y reduciendo el cielo para darle protagonismo al agua y sus reflejos. Para ello utiliza un punto de vista más elevado que el motivo, tomando una vista en picado.

Predomina claramente el color sobre la línea, con una pincelada tremendamente suelta que vuelve abocetados los distintos motivos.

Los colores predominantes son fríos (violetas y azules) que contrastan con pequeñas zonas cálidas anaranjadas.

Al contrario de la pintura clásica, la luz no es el soporte para la creación de volumen a través del claroscuro (no realiza modelado), sino como verdadera y única protagonista del cuadro, en especial los reflejos que tiene sobre el agua.

La perspectiva carece de importancia y tanto la forma de aplicar el color como la toma en picado (de arriba abajo) tienden a la creación de un espacio bastante plano y alzado.

Las figuras al igual que el espacio no tienen excesiva importancia, siendo totalmente abocetada. No existe interés por las texturas.
COMENTARIO
Cuando Monet pintó este cuadro en 1872 Paris y Francia aún se encontraba en plena inestabilidad consecuencia de su derrota en la guerra franco-prusiana y el estallido social durante la Comuna de Paris. Pero la situación se estabiliza a partir de 1875 -1880 con la Tercera República comenzando una etapa de progreso económico relacionado con la Segunda Revolución Industrial con los consiguientes avances científicos y técnicos (luz eléctrica, tranvía, metro, teléfono, telégrafo, motor de explosión ), expansión colonial con el consiguiente descubrimiento de otras culturas, en especial la estampa japonesa con colores claros y luminosos y un espacio plano

Algunos avances tecnológicos impulsan nuevas salidas para las artes plásticas: .

- la fotografía y la fijación del movimiento, de la instantánea, que introdujo múltiples puntos de vista en los encuadres .

- la luz artificial, vinculada a la electricidad, que contribuirá a exaltar más el papel de la luz y la búsqueda de nuevos tipos de perspectiva.

Este cuadro de Monet, históricamente, fue la primera creación verdaderamente impresionista, reflejando gran parte de las características del estilo.

Su interés primordial está en la luz, su captación fugaz (el amanecer en este caso concreto), lo que necesitará de una pintura rápida ( de ahí su abocetamiento) y al aire libre (plein air).

Técnicamente se utilizará la pincelada muy suelta (heredada de Manet, Goya y, en último término Velázquez) que más que pintar las cosas, busca el reflejo sobre ellas, eliminando el tema (en realidad, no cuenta nada) para buscar el juego de brillos y reflejos. (En este sentido arranca de la tradición holandesa del paisaje y su búsqueda de las luces, como era típico de Vermeer, Ruysdael..., del siglo XVII).

En este intento de plasmar lo lumínico, Monet renuncia al negro, coloreando las sombras con tonos fríos y mezclándolos con su complementarios (en este cuadro, oposición entre violetas y naranjas), utilizando para ello los nuevos conocimientos científicos sobre la descomposición cromática de la luz (círculo cromático) y técnicos.

Tanto esta técnica como las propias referencias fotográficas (encuadre) representan las conexiones de esta pintura con la modernidad del momento que, tras la fotografía, ha cambiado la forma de entender la pintura. Ya no es necesario copiar el mundo (la fotografía lo hace mejor) y concentrarse así en otros motivos (en este caso la luz), tal como hará la futura pintura (el cubismo en el volumen, el fauvismo en el color, el expresionismo en los sentimientos...).

En tal sentido el impresionismo se convierte en el primer estilo moderno (por su renuncia a la copia a favor de la interpretación), de la misma manera que hace ingresar al arte en la bohemia de la que no saldrá en los próximos años, alejándose de un público que no entiende este arte, pues no sabe acercarse a él, buscando cuestiones (típicas de la pintura clásica) ahora inexistentes: historia, modelado a través del claroscuro, detallismo...Ni siquiera acepta que el cuadro se encuentre inacabado (abocetado) y sea el propio espectador y su ojo el que lo termine, iniciándose así un arte que necesita de un espectador activo.



SERIE SOBRE LA CATEDRAL DE ROUEN

FICHA


AUTOR: Oscar Claude MONET (1840-1926)- MONET

FECHA:  1892

LOCALIZACIÓN: Museo Marmottan¿? - Paris - FRANCIA

ESTILO: Pintura Impresionista



 

ANÁLISIS

La obra que nos ocupa es una serie, es decir, un grupo de cuadros que presentan un mismo motivo, pero con pequeñas variaciones como modo de experimentar sobre la naturaleza cambiante de la realidad. Como si se tratara de una instantánea, pinta un cuadro cada vez que varía la luz a lo largo del día: si bien la catedral se mantenía invariable, Monet reveló que la luz la transformaba completamente.

La serie está compuesta por 20 telas, en las que obedece al principio impresionista del encuadre casual y en las que los detalles pierden importancia frente a la luz y el color, únicos focos de interés del autor.

Esa forma de pintar, eligiendo un motivo, y pintándolo reiteradamente en diferentes días y momentos, es algo que Monet hizo en varias ocasiones, como por ejemplo su serie de cuadros sobre la estación de Saint Lazare en París, o al final de su vida, las innumerables veces que pintó sus Nenúfares.

Para la serie de cuadros sobre la Catedral de Rouen, Monet añadió en el título una clave para saber cuándo y cómo pintó el monumento. Por ejemplo, una de la telas se titula Vista matinal. Armonía Blanca, y en ella plasma el edificio sin ni una sola línea recta en el dibujo, sólo mostrándonos la apariencia del mismo. De esta forma, Monet consigue pasar de lo táctil a lo visual. Algo similar a lo que consigue en otro cuadro de esta misma serie, titulado A pleno sol sobre la fachada. Armonía en azul y oro.
COMENTARIO
Lo que persigue el artista con estos cuadros es desmaterializar el motivo. Y convierte la luz en color. Va salpicando la tela de pinceladas de colores diferentes, los cuales por vibración, se irán mezclando físicamente en el ojo del espectador. Pero no se trata del Puntillismo o Divisionismo que vendrá con el Postimpresionismo, se trata de algo mucho más intuitivo.

Hay que tener en cuenta que por aquel entonces Monet ya había creado y explotado hasta la saciedad las formas impresionistas, y estaba en una constante investigación sobre el arte, la luz y el color. Y a ello se dedicaba con estas series. Porque por ejemplo, sobre esta catedral pintó aproximadamente unos treinta cuadros entre los años 1892 y 1893, si bien los firmó con la fecha de 1894.

Nos muestra la catedral como una especie de símbolo de una antigua ciudad, un símbolo que todavía se engrandece más al aparecer a su lado una pequeña casa, que de alguna forma queda empequeñecida y también protegida por el monumento.

Pero en cuanto a la catedral en sí, muy valorada por sus formas y esculturas góticas, parece que Monet la haya querido hacer irreconocible, a veces deformada, otras envuelta en una espesa bruma y en ocasiones sólo mostrándonos una parte del edificio.

En todas estas telas, la atmósfera vaporosa vibra. Y la luz que llega hasta el edificio es devuelta por la piedra de la construcción, creando un interesante juego de reflejos e irradiaciones, que en realidad es el objeto de la pintura de Monet. Y todo ello para conseguir la sensación de que la imagen va más allá del lienzo, de alguna forma anticipándose a tendencias artísticas posteriores, donde se tiene el objetivo de que el campo de la conciencia del espectador deja de coincidir con el campo visual que muestra el objeto artístico.

El impresionismo es un movimiento pictórico que se da desde la segunda mitad del siglo XIX y que dará comienzo al arte del siglo XX.

Aunque es fundamentalmente un movimiento pictórico, también abarca otros campos: la música (Debussy), la escultura (Rodin) o la literatura (Émile Zola, Blasco Ibáñez).

El impresionismo se basa fundamentalmente en la preocupación por captar un instante de la realidad con su luz, su atmósfera, como si fueran auténticos fotógrafos de la realidad. Precisamente es la fotografía uno de los descubrimientos que marcaron al movimiento, ya que les permite fijarse en detalles que no se ven a simple vista, ofrece nuevas posibilidades de expresión, de perfeccionamiento en el estudio de los gestos... Son también fundamentales las Leyes del color de Chevreul, basadas en los 7 colores del espectro solar y sus relaciones entre sí.

Los impresionistas son conocidos por su gusto por pintar al aire libre, en este aspecto, la comercialización de la pintura en tubos les favoreció. Tratan de plasmar la impresión fugaz de las cosas, por eso trabajan deprisa, en directo y cobra máxima importancia la luz y sus efectos: brillos, reflejos, fenómenos atmosféricos... Las sombras dejan de ser negras y se reducen a espacios coloreados con tonalidades complementarias (generalmente violeta), las composiciones prescinden de la perspectiva geométrica, son espontáneas, y la pincelada es suelta y rápida, de mancha gruesa y espesa. Los temas son banales, de la actualidad y con movimiento (bailes, carreras de caballos, bailarinas...), carentes de carga política y social.

Monet, Begas, Ronoir, Pissarro... fueron artistas rechazados en los salones oficiales, que reunieron en la "Sociedad anónima de pintores, escultores y grabadores", siendo denominados "impresionistas" por el crítico Louis Leroy a partir del título de la obra de Monet "Impresión del sol naciente". Su técnica e ideas se mantuvieron durante muchos ños (postimpresionismo, neoimpresionismo...) y su valoración no ha dejado de aumentar hasta hoy.

Monet, el máximo representante del impresionismo, destaca por su preocupación por la luz y su pintura abocetada con manchas incompletas, libres de líneas y contornos, haciendo que sea el espectador, con su nivel cultural, el que complete el cuadro en su retina. Esta tendencia a distorsionar los objetos le conducirá a hacia la abstracción que alcanzará en su última serie: Los Nenúfares (se discute si es debido a un proceso de racionamiento intelectual o a su progresiva ceguera).

LE MOULIN DE LA GALETTE

FICHA


AUTOR: Pierre Auguste RENOIR (1841-1919)- RENOIR

FECHA:  1876

LOCALIZACIÓN: Museo de Orsay - Paris - FRANCIA

ESTILO: Pintura Impresionista



 

ANÁLISIS

El cuadro parece recoger un momento espontáneo , sin embargo, fue planificado y cuidadosamente compuesto.

Se desarrolla la escena en un local muy popular del barrio de Montmartre , en el que se bahía iluminado el jardín con farolas de gas.

Durante el fin de semana, era el centro de diversión para prostitutas, trabajadores, ciudadanos, artistas jóvenes y señores que venían a París desde provincias. En las mesas se sientan pintores conocidos y amigos del pintor.

En el centro de la composición se encuentran dos de sus amigas.

Si trazamos una diagonal imaginaria esta separa a las figuras que charlan de las que bailan ; ambos grupos se ordenan en dos círculos , el más compacto alrededor de la mesa y otro más abierto alrededor de la pareja que baila .

El rasgo más significativo de este cuadro es la representación de las figuras en un espacio ensombrecido con toques de luz. Con pinceladas sueltas y toques de color logra representar los efectos de la luz que entra dividida a través de los árboles y que incide en los trajes y en el suelo creando zonas de luces y de sombras amarillentas y violáceas ( sombras violáceas) en el suelo y toques de luz pardas y marrón en la chaqueta del hombre del primer plano y en los sombreros.

Se logra un efecto de multitud recurriendo a diferentes encuadres: el grupo del primer plano ha sido captado desde arriba, mientras que las figuras que bailan al fondo y su espacio se ven en una perspectiva frontal , pero con varios puntos de fuga.

La escena transmite alegría, recogiendo la variedad de actitudes y la sensación de ambiente logrado al difuminar las figuras, crendo un efecto de aire alrededor.

Su ritmo es dinámico por diversidad de miradas, las actitudes en las conversaciones.



COMENTARIO

Como todos los impresionistas y también los postimpresionistas su vida artística transcurre durante el último tercio del siglo XIX y comienzos del XX época de la consolidación de la III República, de la segunda revolución industrial con sus avances ( tranvía, metro, electricidad observable en el cuadro) , expansión colonial y conocimiento de culturas exóticas que influye como la estampa japonesa y también época de la bohemia y de la Belle epoque en Paris, con espectáculos para las masas: cabarets. carrera de caballos, ...

Los cuadros de Renoir se caracterizan por la visión optimista y alegre de la vida, por este motivo a diferencia de otros impresionistas casi siempre está presente la figura humana, y los efectos de la luz sobre ella. También es maestro en utilizar ampliamente el contraste entre colores cálidos y fríos .

Sus temas van desde las escenas de la vida urbana, como “ Moulin de la Galette a otras más rurales o costeras como los Remeros o escenas intimistas.



Su obra evoluciona hacia una recuperación de la forma y el dibujo influencia de la pintura italiana.

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